viernes, 18 de mayo de 2012

Cova do Rei Cintolo, Argomoso-Mondoñedo

Hoy no vamos a dejar constancia de ningún hallazgo arqueológico significativo más allá de una punta de una flecha de silex, restos de un humano del Paleotíco Superior y una breve ocupación medieval, además de un puñal de este mismo periodo. Nuestra entrada de hoy, además de para acercarnos a la cueva más extensa de Galicia, la Cova do Rei Cintolo, con 6500 metros de recorrido, es para dejar constancia de una leyenda alrededor de la misma de claro tinte céltico. Aunque, para matizar, hay que decir que bien parece más una recreación romántica del S. XIX que, de una forma más o menos distorsionada bien pudiera ser la transmisión de una tradición oral más antigua, que de un lugar de verdadera importancia histórica (más allá de la gran importancia espeleológica que sí tiene) por lo que nos ha contado hasta el momento la arqueología, más allá de los restos mencionados. Quede ahí constancia de esta leyenda, en una semana en la que el que esto escribe no ha tenido tiempo para mucho más en este blog.















*Fuente: tierragallega.com

En el lugar próximo al que hoy ocupa la ciudad de Mondoñedo, antes, mucho antes, existió en ese lugar un importante castillo, que era la morada del Rey Cintoulo. Este monarca era padre de una hija muy hermosa y querida por todos los súbditos de su padre, no solo por su belleza, sino por sus bondades. La riqueza material del Rey Cintoulo era tan importante que otros reyes incluso de estados muy lejanos deseaban emparentar con él, casándose con su hija la princesa Manfada. 
Por esto, los reyes y personas importantes de diversos estados, solían visitar frecuentemente al rey de Bría, celebrándose con este motivo grandes fiestas y las gentes estaban contentos y vivían en paz. La mayoría de los pretendientes eran rudos y acostumbrados a batallar y ganaron sus posiciones gracias a las guerras, traiciones y asesinatos. Por esta circunstancia tanto el padre como la hija, no tenían mucha prisa por celebrar esponsales. 
Un día, llegó un joven conde a Bría, llegó sin mucho séquito pero rápidamente se hizo querer por su simpatía y amabilidad. La joven princesa, por primera vez se sintió atraída por él e incluso el padre no miraba con malos ojos una posible boda. Cuando todos se las prometían muy felices, hasta Bría llegó un numeroso séquito de hombres a caballo con armas y gran estruendo de trompetas. Acamparon como si fuera una plaza tomada y su jefe, que era una persona ya entrada en años y con una prominente barriga, mando mensajeros al Rey Centoulo diciendo que el poderoso rey Tuba de Oretón acababa de llegar y que quería ser recibido para tratar de su boda con la princesa Manfada y que de no ser recibido de forma inmediata tomaría por la fuerza el castillo y se llevaría a la princesa.


Esta amenaza llenó de temor e inquietud a todas las gentes del castillo. Ante la incertidumbre de que hacer y como defenderse de esa tremenda e inminente amenaza, el conde Hollvrudet se ofreció para enfrentarse con el rey de Oretón. Como era diestro en el manejo de las armas y estaba profundamente enamorado de la princesa Manfada, no dudó en enviar este mensaje a los enviados del rey Oretón. Tuba, que era un brujo, un gran vedoeiro, reunió a otros brujos que le acompañaban para tramar un encanto que le permitiera vencer al conde ya que debido a su gordura sabía que no tenía la suficiente destreza para enfrentarse y ganar al conde.
Un trueno tremendo hizo temblar la tierra de Bría, todo el castillo se derrumbó y las gentes salieron despavoridas quedando muchas de ellas aplastadas por las piedra. El Conde Hollvrudet sale ileso y consigue llegar hasta el rey Tuba a quien atraviesa con su espada. De regreso al castillo observa con terror que el castillo había sido tragado por un gran agujero que se abría en ese lugar. Se introdujo por la cueva pero tan solo vio algunas extrañas columnas, corrientes de agua, serpientes y lechuzas..... pero de las gentes o incluso restos de los enseres del castillo, nada ..... 
La Cueva del Rey Cintoulo, se encuentra en Supensa que pertenece a la parroquia de Argomoso, cerca de Mondoñedo. Existen varias leyendas entorno a esta cueva, pero en general se dice que hay una princesa de gran belleza encantada en su interior y que está guardada por un monstruo terrible. Se cree que en el interior de la cueva existen grandes riquezas y se dice también que quien rescate a la princesa se casará con ella y será el administrador de esa gran fortuna. 
Se cuenta que en distintas ocasiones hubo personas que bien armados e incluso acompañados con fieros perros preparados para la caza del jabalí entraron en la cueva y nunca nada más se supo de ellos.

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