domingo, 18 de noviembre de 2018

El Dolmen de San Martín de Montalbán, San Martín de Montalbán

No era justo dejar sin ficha, en el menor plazo posible de tiempo, al dolmen verdaderamente catalogado del municipio de la comarca de Montes de Toledo que visitamos ayer: San Martín de Montalbán, mostrando únicamente otro hipotético dolmen, muy cercano al Castillo de Montalbán, con lo que he aquí el Dolmen de San Martín de Montalbán o Dolmen de San Martín de Montalbán I, como ya califica algún investigador, otorgando el cardinal de II al que dedicamos entrada ayer. No se le ha denominado con el nombre del paraje o finca en el que se encuentra, como ocurre en tantas otras ocasiones, sino por el nombre del municipio, de ahí que recojamos esta denominación y no mencionemos ninguna otra que no tiene, que nosotros sepamos. Se encuentra no lejos del dolmen del castillo, a una distancia de algo más de un kilómetro, quizás, de la parte izquierda de la carretera que va, saliendo de San Martín dirección norte a La Puebla de Montalbán y una vez se dejó dos kilómetros atrás San Martín, aproximadamente.

Foto: paseandoydescubriendo.es

El dolmen, datado en el Neolítico, tiene la típica extructura de corredor, con cámara o cripta circular que se encuentra hundida por haber perdido las lajas superiores que se apoyarían sobre los ortostatos de la cámara, algo muy habitual en otros muchos dólmenes que no se han podido conservar íntegramente, por no haber mantenido, hasta nuestros días, su forma de túmulo. El dolmen se encuentra muy cerca del Arroyo o Río Torcón, el cual se va encajonando en un barranco, para pasar, pocos kilómetros después, por debajo de la muralla del citado Castillo de Montalbán, en un espectacular precipicio. Esto nos hace pensar que la cercanía del dolmen al curso fluvial de este afluente del más largo río ibérico, no tuvo que ser casual.


sábado, 17 de noviembre de 2018

Posible dolmen muy cercano al Castillo de Montalbán, San Martín de Montalbán

Nos acercamos a la comarca de los Montes de Toledo, a una población, como es San Martín de Montalbán, que visitamos, por estos lares, hace algo más de cuatro años para hablar del exvoto bautizado como La Dama de los Montes de Toledo, ficha a la que nos remitimos. Nuestro acercamiento de hoy era para hablar de un dolmen catalogado existente en el municipio, pero, buscando información sobre el mismo, me he encontrado con otro posible dolmen y he preferido empezar en el blog por él, aunque del otro también hablaremos, evidentemente. Este posible dolmen, no está catalogado como tal, de ahí el calificativo que le hemos dado, pero, según Mario Calvo Castaño, autor del blog Tres Culturas: la otra Historia del Reino de Toledo, bien pudiera serlo.
El mismo se encuentra muy cerca del famoso Castillo de Montalbán, que hemos visitado en más de una ocasión, pero nunca habíamos reparado en este grupo de piedras, de las que aportamos sendas fotografías del propio Mario Calvo Castaño, y que, si se realizara un estudio científico más en profundidad, éste nos podría dar la información de sí ciertamente nos encontraríamos ante otro dolmen o megalito del centro peninsular, una zona en la que no son tan abundantes como en otros territorios ibéricos, pero que seguramente existan bastantes más de los que se crea, a pesar de que muchos han podido ser destruidos, con lo que de los cuales nunca más se volverá a saber, aunque, por otra parte, posiblemente queden muchos más por descubrir.
Por lo que se puede ver en la primera foto, en la que se aprecia el Castillo al fondo, este posible dolmen se encuentra no lejos del camino principal de acceso al castillo. Intentaremos localizarlo y contemplarlo in situ en una próxima visita.

Foto: Mario Calvo Castaño

Fuente: Mario Calvo Castaño, ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com

Los modelos sencillos de dólmenes consisten en dos o más piedras verticales y encima una horizontal, ejercicio de destreza constructiva monumental sin par. Generalmente se acompaña de otras piedras en los alrededores de grandes dimensiones.
Muy cerca, como se puede ver en la primera foto, del Castillo de Montalbán en San Martín de Montalbán (Toledo), está este grupo de piedras que a pesar de su aspecto de abandono dan sensación de ser los restos de un dolmen. No me consta que este documentado como tal. 

Foto: Mario Calvo Castaño

Nuestra Señora de la Oliva y el Olivo milenario, Recas

Nos gusta más la Iberia comarcal, que la clasificada en provincias o distritos, por derivar de razones de geografía humana con más hondas raíces culturales y, sobre todo, naturales, pues, en la mayoría de los casos, las fronteras las marcaban distintos accidentes geográficos o variedades paisajísticas y no decisiones de corte administrativo. Es por este motivo que siempre -o casi siempre- ubicamos el enclave, festejo o el lugar donde apareció una determinada pieza arqueológica, en la comarca de la que se trate.
Hecha esta puntualización, que hasta ahora nunca habíamos realizado, diremos que hoy nos acercamos a la comarca castellana de La Sagra y lo hacemos para traer una muestra más de árbol singular. Los más habituales en aparecer en Iberia Mágica, hasta ahora, han sido tejos, robles, olmos o morales, pero hoy le toca el turno al árbol mediterráneo por excelencia, con el permiso de otros, como es el olivo. En Recas, población sagreña, existe un Olivo milenario junto al que se construyó un oratorio consagrado a una Virgen que toma el nombre, precisamente, del árbol: la Virgen de la Oliva o Nuestra Señora de la Oliva, siendo, este último, el nombre oficial de esta Virgen, a la que llaman la alcaldesa perpetua de Recas. Nos encontramos, por tanto, ante un nuevo caso de sincretismo entre el ancestral culto al árbol y el culto cristiano, o mariano, para ser más exactos. Evidentemente la mitología cristiana tiene su propia versión sobre el particular, pero nosotros entendemos, respetando, evidentemente, cualquier sincera creencia, y visto, esctrictamente, desde un punto de vista antropológico, que nos hallamos ante una muestra más de veneración al árbol, que se ha conservado o ha llegado a nosotros, con el barniz del culto mariano, que no deja de ser, además, este último, una reminiscencia, además, del antiguo culto a la Madre Tierra.
Traemos unas líneas de la web del propio Ayuntamiento de Recas, donde, además de hablarnos de la vinculación de esta Virgen con el Olivo milenario del municipio, se habla del origen que la mitología griega da al olivo. Igualmente, como ocurre con tantos otros pueblos que tienen su árbol totémico, éste aparece en el escudo de la localidad.

Foto: recas.es

Fuente: recas.es

La imagen de la patrona de Recas, Nuestra Señora la Virgen de la Oliva, se encuentra ligada al árbol milenario del olivo.
El olivo llega a Europa y a la península ibérica desde la Antigua Mesopotamia. Aunque según los estudios históricos la obtención de aceite de oliva empieza en la época paleolítica.
Por el contrario, según la tradición de la cultura griega y sus escritos legados, el origen del olivo se debe a una lucha entre Poseidón y Atenea. Cuenta la leyenda que el dios griego Zeus concedería el dominio de determinada región a quien fuera capaz de aportar el elemento más beneficioso y útil para la humanidad. Poseidón ofreció un caballo, animal capaz de ayudar al hombre en su trabajo; la diosa Atenea por el contrario aportó una rama de olivo, capaz de producir un árbol robusto que mediante su cultivo ofrecía al ser humano un líquido capaz de alimentar al ser humano, aliviarle sus enfermedades y alumbrar de su noche.
El olivo, o como gusta llamar por estas tierras: la oliva, forma parte de la tradición y la devoción religiosa en Recas.
En el término municipal de Recas, dirección norte, existe una oliva que destaca sobre las demás por su grandeza y frondosidad. 

Foto: monumentaltrees.com

jueves, 15 de noviembre de 2018

El Ídolo de Pradillo, Quintanar de la Orden

Hoy traemos una pequeña pieza a la que creo que debemos dedicar una mención en el blog en forma de entrada. Desde lo más grande, en tamaño, a lo más pequeño, toda muestra de espiritualidad, creencia o creación conectada con el pasado trascendente, debe tener cabida en este humilde espacio, sobre todo si es de tiempos encuadrados en la Antigüedad o prehistóricos, que son los periodos que principalmente tratamos aquí. El llamado Ídolo de Pradillo es un pequeño guijarro, que como bien indica el autor de las líneas que traemos como fuente más abajo, bien podría ser más un amuleto, que lo que se conoce como un "ídolo", a pesar de haber recibido este último nombre. El pequeño tamaño y la doble representación, fálica, por un lado, y en forma de vulva, por otra parte, es decir, combinando lo masculino y lo femenino, ha hecho creer que representaría a la fecundidad en forma de amuleto.
En 1983 Ramón Villa González, arqueólogo que trabajaba en unas prospecciones, lo halló en superficie, a las fueras de la población manchega de Quintanar de la Orden, en un paraje conocido como El Pradillo, de ahí el nombre que ha recibido, aunque en un artículo de ABC, de 2008, se cuenta que "fue encontrado en 1983 por un joven de la localidad cuando jugaba al balón en el paraje del Pradillo, entregándolo a su profesor". La pieza se encuentra en el museo arqueológico provincial de Toledo: el Museo de Santa Cruz, pero no hemos encontrado ninguna fotografía para acompañar a la ficha, únicamente una ilustración.

Juan Pereira Sieso

Fuente: Juan Pereira Sieso, Toledo - septiembre de 1983

El objeto fue confeccionado sobre un guijarro de cuarcita metamórfica, y presenta una serie de concreciones y alteraciones superficiales debidas al terreno donde se hallaba, su exposición intermitente Ir los agentes atmosféricos y a su probable uso' como eslabón. Su forma es ovoide, ligeramente romboidal, acentuándose esta última característica en la mitad superior del objeto. Presenta una serie de acanaladuras en su cara anterior y posterior, que fueron realizadas con algún tipo de instrumento cuya naturaleza y sistema de trabajo nos es desconocido ya que las alteraciones de la superficie, debidas a la erosión, no han proporcionado huellas lo suficientemente claras. 

[...] El diseño que la disposición de estas acanaladuras nos sugiere es el de una representación vulvar esquemática, mejor conseguida en la cara anterior que en la posterior, y la representación de la parte superior de la cabeza de un ídolo fálico, apreciable desde una perspectiva superior. 
Según las características que hemos descrito anteriormente, el objeto en cuestión pertenecía al grupo de ídolos conocidos como "perduraciones de los Ídolos Ovoides", caracterizados por estar realizados sobre guijarros de forma más o menos ovoide y en una o dos de sus caras, representaciones grabadas de "imágenes simbólicas del culto de la religión megalítica".
[...] El pequeño tamaño del ídolo del Pradillo, nos sugiere también una matización sobre su funcionalidad, que sería probablemente la de un "amuleto", con una función propiciatoria difícil de precisar. Esta matización debería hacerse entensible a la mayoría de los ejemplares encuadrados dentro del grupo de "perduraciones de Idolos Ovoides", si bien el mayor tamaño y la dificultad de transporte de los ejemplares de Noceda y Radical hace más exacta su definición como ídolos, mientras el resto adquiere un sentido más exacto bajo la denominación antes propuesta de "amuletos". La falta de contexto arqueológico del ejemplar estudiado nos lleva a proponer una cronología. amplia, localizada en la Edad del Bronce y quizás con una mayor aproximación durante el desarrollo del Bronce Medio en la Meseta Sur. 



miércoles, 14 de noviembre de 2018

Necrópolis de Los Algarbes, Tarifa

Hoy volvemos a hablar de una necrópolis y nos acercamos, al igual que lo hicimos ayer, a Andalucía. En concreto, nos acercamos a Tarifa, muy cerca de las famosas ruinas romanas de Baelo Claudia, a la Necrópolis de Los Algarbes, en el punto más meridional del continente europeo, con África a la vista en días claros. La necrópolis corresponde al Calcolítico y a la Edad del Bronce, pero se han hallado, igualmente, huellas de periodos posteriores, a cargo de culturas como la púnica, la romana e incluso la musulmana (incluso algunas de las cuevas artificiales de la necrópolis se han utilizado como vivienda en pleno siglo XX). Medio centenar de cuevas artificiales circulares, con entradas a varios niveles, y distintas estructuras funerarias componen la necrópolis, habiéndose hallado un interesante ajuar funerario.

Foto: arqueoroutes.com

Fuente: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico

Entre los materiales recuperados de los ajuares se encuentran puntas de flecha, hachas de piedra pulimentada, cerámicas a mano (vasos carenados, platos, cuencos hemisféricos con decoración incisa en zig- zag, numerosos objetos de adorno personal en hueso o marfil, moluscos o piedra -entre ellos bastantes cuentas de collar de diversos tipos -, una pieza de oro decorada y un anillo del mismo material, etc. Estas últimas excavaciones aportaron la novedad de la cerámica Campaniforme, que añade interesantes perspectivas para el estudio del ritual de enterramientos entre el Calcolítico Final y el Bronce Medio.
[...] Esta última intervención -1990- permitió ampliar el horizonte cultural de la necrópolis fechada por Carlos Posac en la Edad del Bronce. Los materiales Campaniformes localizados en esta campaña permitieron ampliar el horizonte cultural y cronológico hasta el Calcolítico Final, y plantear la interesante problemática del cambio de ritual funerario acaecido entre este período y el del Bronce Medio, marcada por el paso del enterramiento colectivo al individual.
También se hallaron en 1990 materiales descontextualizados del Bronce Final Tardío (con cerámicas del horizonte Cogotas I) y de las épocas púnicas, romanas y medievales de origen islámico.

Foto: arqueoroutes.com

martes, 13 de noviembre de 2018

Necrópolis megalítica de Panoría, Darro

En 2012 se descubrió, en el municipio de Darro, en la comarca granadina de Guadix, una necrópolis que sorprendió al mundo de la arqueología y que, seguramente, esconde mucho aún por descubrir. Estamos en una zona de mucha concentración megalítica, pues no lejos, en Gorafe, está la mayor concentración de dólmenes de Europa, que ya trajimos hace tiempo al blog. Hoy, en concreto, hablamos de la Necrópolis megalítica de Panoría, por encontrarse en una montaña llamada Panoría, lo que nos podría estar hablando, igualmente, de una montaña de carácter sacro, en la que se realizaron enterramientos durante bastantes siglos. Se cree que el yacimiento consta, al menos, de diecinueve sepulturas, de las que en 2015, tal y como leemos en la ficha de la Wikipedia, se excavaron cinco. Unas cuantas de las tumbas miran hacia el oriente, ritual que se repite en otros muchos momentos históricos y en muy distintas culturas, en lo que sería un mirar hacia el amanecer, interpretándose como una alegoría de la resurrección, pues el Sol 'sucumbe' por el oeste, día tras día, para volver a resurgir o renacer, por el oriente. Una de ellas, sin embargo, mira más hacia el meridiano, en concreto hacia el Cerro de Trevélez, en Sierra Nevada, lo que podría suponer alguna conexión con esta montaña.

Foto: Universidad de Granada

Según se dice, las tumbas más antiguas oscilan entre el 3500 y el 3000 a. C. y entre el 2100 al 1900 a. C., lo que nos hace ver que estuvo en uso durante más de mil años, o al menos se utilizó en periodos que se situaron dentro de ese ámbito temporal. Los grupos humanos que utilizaron este lugar como enterramiento, fueron muy distintos, lo que nos llama la atención en cuanto a que todos los grupos humanos -o un buen número de ellos- utilizara el mismo enclave como lugar de enterramiento, cuando, a buen seguro, no hubo una continuidad ininterrumpida. Las tumbas estuvieron cubiertas por túmulos, de ahí el calificativo de megalítica que se le da a la necrópolis, utilizando roca caliza que abunda en la zona para su construcción. Los enterramientos comprendían a individuos de los dos sexos y de todas las edades, acumulándose varios en cada una de las tumbas, de tal forma que, en una de ellas, se hallaron hasta veintiocho personas.


lunes, 12 de noviembre de 2018

Vaquillones y Zorramangos, Villares de Jadraque

Ahora que ya cruzamos la fecha de mitad de otoño -el samaín- y quedó atrás, hace más de mes y medio largo, aquel momento en el que las tinieblas empiezan a adelantar a la luz tras el equinoccio de otoño, en ese eterno combate, nos vamos acercando poco a poco a la estación fría -para antiguos pueblos, como los celtas, ya estaríamos en ella- y a sus famosos festejos invernales. El carnaval, como hemos apuntado en más de una ocasión por aquí, nació de todos estos festejos primitivos que se extendían durante todo este periodo que abarca desde el Solsticio de Invierno, al Equinoccio de Primavera. Hoy traemos uno de ellos, que se celebra el sábado grande o gordo de Carnaval: Los Vaquillones y Zorramangos. Esta mascarada pertenece a la población alcarreña de Villares de Jadraque, en la conocida como Sierra Norte de Guadalajara, muy cerca, como su genitivo indica, de la histórica Jadraque. Los cencerros, como casi siempre, hacen acto de aparición, junto a unas máscaras de aspecto bastante inquietante; y los cuernos, con toda la simbología que siempre tuvieron estas prolongaciones óseas de algunos animales, en este caso de las vacas, de ahí el nombre de Vaquillones, igualmente forman parte del festejo.
 La lucha entre la Luz, con su colorido, y la oscuridad, con lo siniestro, además de la prominente fecundidad que está por venir con la Primavera, vuelven a conjugarse en un festejo de raíz inmemorial, que ojalá no se extinga, como le ocurrió a otras celebraciones, y pueda seguir volviendo cada Sábado Grande de Carnaval.

Foto: villaresdejadraque.com

Fuente: turismocastillalamancha.es

Mozos y casados de Villares de Jadraque salen el sábado de carnaval rompiendo el silencio con los numerosos cencerros que cuelgan de las amugas o angarillas que llevan sobre sus hombros, rematando el otro extremo de esta herramienta agrícola, atan grandes cuernos de vaca. La tela de arpillera que cubre su rostro les da un aspecto siniestro, de hombres sin rostro que el sombrero de paja potencia más aun si cabe, el pantalón negro y el mantón de rojo y grueso paño llamado "cobertón" les da un vistoso aspecto entre las pardas casas del pueblo.
Estos vaquillones van en grupo y se dedican a perseguir con pitidos y bufidos a mozas y chiquillos el sábado de carnaval; este mismo día se disfrazan otros personajes típicos en el pueblo llamados "zorramangos": algún vaquillón no uniformado, hombres de paja, el dientes de patata (especie de vampiro tiznado de hollín como los diablos de Luzón)... en fin, personajes en otro tiempo bastante típicos, muy cercanos a la cultura agrícola y ganadera de nuestra tierra y que nos dan idea de la maravillosa inventiva de nuestros antepasados.
Antiguamente el Ayuntamiento invitaba a vino a los vaquillones para refrescarles (o más bien calentarles) de sus carreras tras las mozas y por la noche se celebraba un baile de carnaval que sin duda sería digno de verse dada la variedad de estos disfraces realmente populares.


 
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