lunes, 7 de enero de 2019

El Dolmen de Alberite: ¿el más antiguo conocido?, Villamartín

Como siempre traemos lugares o enclaves ibéricos específicos o tradiciones o celebraciones asociadas, igualmente, a un pueblo o espacio peninsular concreto, hoy no será menos y, por tal motivo, nos centraremos en un lugar determinado, que ya trajimos a Iberia Mágica en el año 2012, pero no con la intención de hablar del mismo, pues ya quedaron apuntadas, de forma resumida, sus características, entrada a la que nos remitimos, sino de dejar constancia de una hipótesis existente, a la que no nos adherimos, y no porque la neguemos, sino porque carecemos de los conocimientos suficientes para calificar la certidumbre de la misma, pretendiendo, únicamente, invitar con ello al debate y a la reflexión sobre un fenómeno de la Prehistoria tan significativo, como es el mundo megalítico.
Así, en un libro titulado Megalitismo, de José Ruiz Mata, publicado en el año que acabamos de dejar atrás, este autor habla del occidente andaluz, como el lugar en el que nació el megalitismo, para extenderse después por el sur de Extremadura y el Alentejo y, de ahí, a todo el sector atlántico europeo. No podemos dar nuestra opinión sobre el contenido del libro, pues aún no lo hemos leído, pero nos parecería muy interesante, al menos, conocer su argumentación, más allá de la calificación, por parte del autor, del Dolmen de Alberite, que es a donde nos acercamos, en la población de Villamartín, en plena comarca de Sierra de Cádiz, como el más antiguo megalito conocido.

Dolmen de Alberite - Foto: ocadizdigital.es

Fuente: Megalitismo. José Ruiz Mata (texto de contraportada)

El megalitismo fue la primera civilización común que unificó la Europa occidental y el norte de África. Su nombre viene de los monumentos que nos han dejado sus creadores, construidos con grandes piedras, que poseen una fuerte carga de simbolismo.
Nació en lo que hoy es el occidente andaluz y se extendió rápidamente por el sur de Extremadura y el Alentejo portugués, desde donde fue alcanzando toda la fachada atlántica europea. El dolmen más antiguo conocido es el de Alberite, en Villamartín (Cádiz), datado hacia 4800 a.n.e.
El megalitismo se inicia con el Neolítico y continúa en el Calcolítico y parte de la Edad del Bronce hasta desaparecer en la última mitad del II milenio a.n.e.


miércoles, 19 de diciembre de 2018

Altar rupestre Las Trescientas, Malpartida de Cáceres

Volvemos a Los Barruecos, en Malpartida de Cáceres, uno de los conjuntos rupestres naturales más espectaculares de la Península Ibérica que, evidentemente, no podía dejar de tener su contenido simbólico en el pasado prehistórico; así, como ya vimos, se pueden observar desde pinturas rupestres, a grabados, cazoletas y algunos altares rupestres como el que traemos, el conocido como Altar rupestre Las Trescientas. Al estilo de otros altares, menos pulimentados o más toscos que algunos muy conocidos que ya tuvieron su espacio en Iberia Mágica, pero no por ello, menos emocionantes en su contemplación, se compone de una serie de entalladuras que te suben a la parte superior, donde existen tres oquedades naturales, que seguramente fueron utilizadas para realizar distintas libaciones o rituales. Como dice la fuente que aportamos, no parece que esta roca tuviera un uso funcional, sino más bien de culto.
Es importante apuntar que cerca de esta roca existe un importante conjunto de grabados rupestres, entre los que destacan distintos antropomorfos y unos cruciformes, que se han interpretado como la cristianización de estas rocas, pero, como dice el autor de las siguientes líneas, esto no está del todo claro, puesto que ya sabemos que los cruciformes son habituales en muchos de estos conjuntos, siendo coetáneos del resto de grabados y, por lo tanto, muy anteriores, evidentemente, al propio cristianismo.

Foto: caceresaldetalle.blogspot.com

Fuente: caceresaldetalle.blogspot.com

Las características de la roca parecen obedecer estrictamente a criterios simbólicos, no siendo posible suponerle algún tipo de utilización en el ámbito de lo funcional y cotidiano. Como ya referido, se trata de una roca que no destaca entre el berrocal que la rodea, siendo posible que la existencia de las tres oquedades naturales dispuestas en triángulo, con el vértice apuntado hacia el E, haya determinado su elección. También es curioso que la orientación del vértice de dicho “triángulo” parece complementar, en el ámbito de un juego de oposiciones, la orientación de los peldaños, que suben en la dirección diametralmente opuesta. A pocos metros de esta roca, encontramos la estación con grabados rupestres más occidental localizada hasta el momento, en una roca que emerge directamente del suelo, en la que hay una zona plana donde encontramos dos preciosos antropomorfos semiesquemáticos con la cabeza enunciada, al igual que los brazos, y con las extremidades inferiores en forma de arco. Lo curioso es que junto a estas figuras hay tres cruces “cristianas”, como ocurría en el altar de la Zafrilla, algo que se ha interpretado como una cristianización de una zona pagana, aunque esta interpretación me plantea muchas dudas, la verdad.


jueves, 13 de diciembre de 2018

Ermita de la Virgen del Valle y la Montaña de la Cruz Mayor, Llamas de Cabrera-Benuza

Hoy traemos una de esas arriesgadas fichas, en las que nos dejamos llevar por la intuición, con lo que advertimos, al lector, que lo que aquí leerán son meras especulaciones surgidas del autor de estas líneas.
Nos acercamos a la comarca leonesa de La Cabrera. Allí, en la localidad de Llamas de Cabrera, en el municipio cabreirés de Benuza, a unos cuantos kilómetros del pueblo, se encuentra la Ermita de la Virgen del Valle, que me recuerda a la toledana, por ser del mismo nombre. Pero no vamos a hablar de esta última, sino de la anterior, sita en tierras más norteñas.
La Ermita; el paraje, rodeado de altas montañas, especialmente una muy simbólica en la comarca, como es la Montaña de la Cruz Mayor; la fuente existente muy cercana a la ermita; y las distintas romerías que transcurren hasta la misma desde distintas poblaciones, lo que muestra el fuerte peso que tuvo y tiene en el entorno, nos hacen intuir que pudiéramos estar ante un lugar sacralizado desde bien antiguo. Ya sabemos que enclaves, de antiguos cultos, fueron rebautizados -nunca mejor dicho- con nombres que hacían referencia a Vírgenes y a cruces. La Virgen del Valle, a los pies de la propia Montaña de la Cruz Mayor, una montaña, como dijimos, de fuerte presencia visual y simbólica en La Cabrera Baja, nos hace creer que pudiéramos estar contemplando la herencia de una antigua sacralización a una montaña.
Ahí queda eso, con el riesgo que ello supone, pero, como ya sabemos, de estar en lo cierto, no sería, evidentemente, un caso excepcional, pues es un antiguo culto, del que tenemos, quizás, pruebas aún más evidentes en otros casos, de los cuales ya hemos ido dejando constancia por aquí, en los años de vida de este espacio.

Ermita de la Virgen del Valle - Foto: dipuleon.es

Fuente: Wikipedia

Se celebra desde muy antiguo una romería en honor de la Virgen del Valle en el pueblo de Llamas de Cabrera (León). La ermita está situada a unos pocos kilómetros del pueblo, rodeada de grandes montañas como toda la comarca. En ocasiones, se lleva en procesión la imagen de la patrona del pueblo al encuentro de la Virgen del Valle, situada en la ermita. Tradicionalmente, las gentes de los pueblos de la zona le tienen gran fe y devoción a esta Virgen, celebrándose todos los años grandes romerías (si el mal tiempo no las desluce), con varias misas a lo largo del día, procesión de la Vírgen, bailes con orquesta, eventos deportivos,...Todo ello coronado con el disfrute de una jornada festiva, con comida y merienda campestre, y el reencuentro de familiares y amigos, que vienen tanto de los pueblos del contorno como de lugares más lejanos.
Actualmente, desde hace bastantes años, esta romería se celebra el primer domingo después de Semana Santa, aunque antiguamente se hacía el lunes después de ese primer domingo. Pero, con la emigración de los cabreireses buscando una vida mejor, se decidió pasar la festividad al domingo para así facilitar la asistencia de los residentes en los lugares más alejados. Por el mismo motivo, se vuelve a celebrar el primer domingo del mes de agosto otra romería igual. En esa fecha, se le suele denominar "Fiesta del emigrante". En este período vacacional, regresan los devotos de la Virgen del Valle que, por residir muy lejos, no pudieron asistir a la romería celebrada en la primavera.


Montaña de la Cruz Mayor - Foto: Mazaira - wikiloc.com
Escudo de Benuza

martes, 11 de diciembre de 2018

Cueva de la Hoz, Santa María del Espino

En la comarca de Señorío de Molina-Alto Tajo, en la población de Santa María del Espino, se halla la Cueva de la Hoz, también conocida como Cueva de la Rata, una cueva con grabados, pinturas prehistóricas y restos arqueológicas en pleno Parque Natural del Alto Tajo. La Cueva también resulta muy interesante, desde un punto de vista geológico, constando de unos 156 metros de longitud, con un corredor estrecho y un piso superior que se acabó hundiendo sobre el inferior, además de varios grupos de gours y estalactitas y estalagmitas.
Entrando en las manifestaciones humanas del pasado, parece ser que en tiempos del Paleolítico, concretamente del Solutrense final y del Magdaleniense inicial, existen una serie de grabados, pinturas y plaquetas que aparecieron. Destacan, principalmente, cuatro plaquetas decoradas, con dibujos de caballos, una cierva, una vaca, etc. Esto nos hace ver de que, muy posiblemente, pudiéramos encontrarnos ante otro antiguo santuario de la Prehistoria, en un paraje de soberbio paisaje.
La Cueva de la Hoz hemos de decir que se encuentra no lejos de la famosa Cueva de los Casares, que trajimos hace unos años al blog.

Grabados en la Cueva de la Hoz - Foto: omnia.ie

Fuente: Agosto de 1987, Nueva Alcarria

Los habitantes de Santa María del Espino llaman la Cueva simplemente a la que en los libros viene reseñada como la Cueva de la Hoz; una interminable caverna subterránea donde es de fe que existen estalactitas, lagunas enormes de un agua clarísima, pinturas rupestres, oscuridad y mucho misterio. Don Genaro entró en la Cueva más de una vez cuando era mozo.
- Aquello es muy grande. Yo entré algunas veces cuando era joven. Hay sitios por los que te llegaba el agua hasta el cuello. Ahora tiene una puerta y nos se puede entrar. Yo me acuerdo de pasar por unos agujeros que en cuanto te cabe el cuerpo, y otros sitios que te obligan a entrar de perfil. Del techo se ve el agua destilando, gota a gota, y con el tiempo eso se ve que se convierte en piedra.
- También creo que hay figuras dibujadas en las paredes, ¿no es así?
- Sí, tiene dibujos muy bonitos, cárdenos, amarillos y de muchas formas; pero deben estar muy estropeados, si es que queda alguno. Los dibujos están allá adentro. Hay que entrar con dos linternas, porque si llevas una sola y se te estropea o se te cae, de allí no sales.
- Y dice usted que no se le ve el final.
- No, nadie le ha visto el final. Es algo así como las cuevas de San Pedro por tierra de Ávila. Más grande aún que esa de La Riba. Mucha agua tiene dentro. La que consumimos en el pueblo ya se lo he dicho que viene de allí, y no se nota que haya menos.


Una de las dos entradas a la Cueva de la Hoz - cheno-iberosceltas.blogspot.com

lunes, 10 de diciembre de 2018

Ara de la diosa Diana de Alpuébrega, Polán

Una vez dejamos atrás la antigua Toletum de los carpetanos primero y de los romanos después, camino del mediodía, comenzamos a internarnos en la comarca de Montes de Toledo, a la que nos hemos acercado en recientes entradas. En ella nos topamos con Polán, en cuyo término municipal  discurre el arroyo de Alpuébrega, donde existen los restos de una presa romana, como muestra de una antigua obra hidráulica. Es en los alrededores de este arroyo donde se halló un ara consagrado a la diosa Diana, que, por tal motivo, se le conoce, precisamente, como el Ara de Diana de Alpuébrega; pero es muy poco lo que conocemos de este ara, de la que ni hemos visto imagen, ni transcripción alguna de su epígrafe, nada más que la referencia que aportamos a continuación. Desconocemos si se encuentra en el museo arqueológico provincial de Toledo, que no es otro que el Museo de Santa Cruz, o en el Museo Arqueológico Nacional, así que agradeceríamos cualquier información adicional al respecto.
Ya sabemos que la diosa Diana solía divinizar antiguos bosques sagrados, por lo que las dehesas de encinares que, a día de hoy, todavía se pueden contemplar en la zona, pudieran ser herederas de ese posible antiguo bosque sagrado.
Como curiosidad, se dice que en los alrededores de este arroyo se encontraba el poblamiento romano conocido como Flavia Augusta. Resulta también curioso el propio hidrónimo del arroyo Alpuébrega, el cual parece, claramente, de origen etimológico prerromano.

Restos de la presa romana del arroyo Alpuébrega - Foto: es.paperblog.com

Fuente: Sacra loca toletana: los espacios sagrados en Toledo - J. Carlos Vizuete Mendoza y Julio Martín Sánchez

Por último y por la existencia de ese sincretismo del que venimos hablando, también hay que apuntar la posibilidad de que ciertas referencias a dioses romanos, en realidad estén enmascarando la práctica de cultos tradicionales. Puede ser el caso del ara dedicada a Diana localizada en Alpuébrega (Polán, Toledo), que probablemente perteneció a algún santuario al aire libre ubicado en la dehesa que aún sigue caracterizando este sector de nuestra provincia y que pudo tener la consideración de bosque sagrado al igual que ocurre con otros espacios similares dedicados a esta misma diosa.


sábado, 8 de diciembre de 2018

La Cueva de Boquique: santuario neolítico, Plasencia

En la Dehesa de Valcorchero de Plasencia, que visitamos en su momento para hablar de un santuario rupestre, se encuentra la famosa Cueva de Boquique. Ésta la citamos, igualmente, en aquella entrada de 2012, pero tenía pendiente su propia ficha en este blog. En ella se hallaron numerosas muestras de un tipo de cerámica caracterizado por la realización de puntos y rayas, dando nombre la cueva a dicha tipología -Cerámica de Boquique-, que se ha desarrollado en numerosos puntos de la geografía ibérica, hallándose sus muestras en bastantes yacimientos arqueológicos, desde el Neolítico final al propio periodo de Cogotas I, o Bronce Final.
Hasta ahora, siempre se habló de la Cueva de Boquique como una cueva -o más bien habría que llamarle abrigo- habitacional, pero existen algunas hipótesis que nos hablan de la Cueva de Boquique, como un antiguo santuario rupestre, pues son distintas las pistas que han llevado a creer en ello, como distintas insculturas y grabados, entre ellos un serpentiforme y numerosas cazoletas, además de otras muchas pruebas, tras y como contó Félix Barroso Gutiérrez en un artículo de 2016, del que extraemos las siguientes líneas.

Entrada a la Cueva de Boquique - Foto: Wikipedia

Fuente: Félix Barroso Gutiérrez - 13/11/2016 - planvex.es

Cada vez vamos teniendo más claro que ese refugio rocoso no fue casa-habitación, sino un espacio sagrado destinado a rituales funerarios.  Así también lo cree Enrique Cerrillo, el que publicara en EDAR (Arqueología y Patrimonio) aquel trabajo de “Reflejos del Neolítico Ibérico, la cerámica Boquique: caracteres, cronología y contexto”.  Neolítico tardío en los estratos más antiguos (Nivel IIb) de las excavaciones que emprendería Almagro Gorbea en la década de los 70 del pasado siglo junto a la entrada actual y en otro área limítrofe a la pared del covacho: fragmentos cerámicos que nada o muy poco tenían que ver con la cerámica doméstica propia de las cabañas de aquella época.  El poblado estaba en otra parte.  Puede que hayamos dado con él, a tenor de las muchas molinetas barquiformes concentradas en un punto concreto de la dehesa, a no más de media docena de tiros de honda de la cueva.
Aquellos hombres del Neolítico (rastros hay también de otros períodos prehistóricos, que se alargan hasta el Bronce Final) dejaron muchas huellas aún por descubrir en el riscoso espacio adehesado de Valcorchero.  Nosotros encontramos algunas a primeros del presente mes de noviembre: molinos naviformes o de vaivén, alisadores pétreos, molederas, insculturas en rocas plutónicas, cazoletas y algún grabado serpentiforme, morteros laboreados en la peña, fosos y trincheras, una pieza pétrea acorazonada y otras piedras laboreadas, dos yunques de granito fino fragmentados y un nuevo covacho con una pinta extraordinaria.

Serpentiforme en roca próxima a la cueva - Foto: Félix Barroso Gutiérrez


miércoles, 5 de diciembre de 2018

La Piedra basculante de Pedralta, Sant Feliu de Guíxols

El fenómeno geológico de piedras basculantes u oscilantes siempre llamó la atención, desde tiempos pretéritos, al ser humano, pues no deja de ser sorprendente como piedras de gran tamaño pueden moverse sin necesidad de ejercer una gran fuerza y sin que éstas, por milagroso que parezca, lleguen a caer. Es bien conocida la sacralización de muchas piedras y peñas, con lo que no es extraño que ocurriera lo mismo con las que tenían estas características, que, evidentemente, no pasaban desapercibidas y más, como es el caso del ejemplo que hoy traemos, por el gran tamaño de la misma y la ubicación privilegiada que tiene, como si de una especie de vigía sobre el gran entorno circundante se tratara. Hablamos de la Piedra basculante de Pedralta, en el municipio de Sant Feliu de Guíxols, población del Bajo Ampurdán. En las cercanías existe una ermita, lo que ya nos pone sobre la pista de estar cristianizando un antiguo lugar de culto, además de tener la Piedra una cruz metálica en su parte superior, hallándose en un espectacular bosque autóctono de encinas y alcornoques. Eso sí, hemos de decir que 1996 cayó, tras una intensa tormenta, siendo colocada en su lugar de nuevo 3 años después, aunque no se logró que volviera a disfrutar de su "mágico" balanceo. Eso es algo que parece reservado a la propia madre naturaleza.

Foto: es.blog.costabravas.com

Fuente: Alex Rigola - es.blog.costabravas.com

La antigua piedra basculante de Pedralta, entre Sant Feliu de Guíxols y Santa Cristina d’Aro, es uno de los lugares más mágicos y fascinantes de la Costa Brava. La razón de esta tradicional pasión por el paraje es que en él se encuentra la que fuera la piedra basculante más antigua de la Península Ibérica.
Para llegar hasta este paisaje en pleno macizo de l’Ardenya, donde además podremos ver una pequeña ermita situada junto la piedra y un impresionante mirador, tendremos que llevar a cabo una exigente caminata a pie desde el centro de Sant Feliu de Guíxols, municipio en el que se encuentra, o bien comenzarla desde una urbanización más cercana al lugar que visitamos: Casa Nova (a la que podremos acceder en vehículo).
La piedra pesa 1000 toneladas y tiene 6 metros de largo por 3 de alto y 3 de ancho. Permaneció en posición basculante durante milenios, de manera que era posible moverla simplemente con el impulso de nuestra mano. Sin embargo en 1996 una fenomenal tempestad la hizo caer de su posición. En 1999, tras largos trabajos de desplazamiento, la Pedralta fue recolocada en su posición original, aunque en este caso sin poder ser basculada.


Foto: selected-property.es




 
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