miércoles, 26 de abril de 2017

La ruta megalítica de Laguardia

Junto a la conocida como Sierra Cantabria, en la comarca de la Rioja Alavesa, se encuentra la capital comarcal, Laguardia. En este municipio vasco existe una importante ruta dolménica, de la que ya dejamos alguna pincelada tiempo atrás. En concreto hablamos, en su momento, del Dolmen de la Casa de la Bruja, también conocido como Dolmen La Chabola de la Hechicera. Hoy queremos citar unos cuantos más, pues nos encontramos en lo que tuvo que ser un importante territorio en tiempos del Neolítico, algo de lo que ha dejado huella un buen número de dólmenes. En concreto podemos nombrar el del Sotillo, San Martín, Alto de la Huesera, El Encinal, Los Llanos, Layaza, El Montecillo o el ya citado de La Chabola de la Hechicera.

Dolmen de San Martín - Foto: opakua.com

En algunos de ellos se encontraron cuchillos, hachas, puntas de flecha o cerámicas. En el de San Martín existe una curiosa simbiosis, pues tiene adosada una reciente choza de piedra, que se conocen en la zona como guardaviñas; en el Dolmen Alto de la Huesera, descubierto en 1948, se halló una estela antropomorfa; el de La Chabola de la Hechicera es uno de los de mayor tamaño e importancia de toda Euskadi y en su interior se llegaron a encontrar restos de hasta 39 personas, además de puntas de flecha de sílex, collares, restos cerámicos e incluso un ídolo en hueso; al de El Encinal le rodea gran arboleda, además de numerosos viñedos, con diversos restos humanos hallados; y por último citaremos el de Los Llanos, dolmen que fue utilizado durante al menos 1000 años, encontrándose en el mismo distintos objetos de cobre, hachas, cristales de roca y puntas de flecha en abundancia. Sorprende el gran número de dólmenes existentes alrededor de esta Sierra de la que dicen, por su topónimo, pudiera ser un indicio del gran territorio que debieron ocupar, antes de su exterminio por Roma, los antiguos cántabros, los cuales, por el oriente, podrían haberse extendido hasta esta zona entre Euskadi y La Rioja.
En Laguardia hemos de recordar que existe el conocido yacimiento llamado Poblado de la Hoya, de la Edad del Hierro, del cual ya dimos cuenta, en su momento, en esta web.

Dolmen de El Encinal - Foto: riojaalavesablog.wordpress.com

domingo, 16 de abril de 2017

La Vieja Olma, Rascafría

Paseando ayer por la bella localidad serrana de Rascafría, en la Sierra de Guadarrama, población ribereña del río Lozoya, aquél que nace junto a la montaña tótem de estas sierras, la montaña de Peñalara, bien visible, además, desde Rascafría, nos encontramos con unas gradas circulares que rodeaban a un joven olmo. La forma de las gradas y la existencia del árbol en su interior, nos recordó a otros muchos ejemplos similares de árboles singulares en distintas localidades, de los cuales hemos ido trayendo bastantes ejemplos al blog. La grada, igualmente, nos puso sobre la pista, además de sobre la veneración que se tuvo que tener al ejemplar arbóreo que lo ocupó -y al nuevo que lo ocupa-, de que aquél era un lugar de reunión vecinal. Seguramente, bajo las ramas se reunían los vecinos para charlar, para resguardarse del sol en el corto verano serrano y, también, a buen seguro, para parlamentar sobre sus asuntos vecinales, lo que nos hace deducir, igualmente, que estamos ante un árbol de concejo, a pesar de que ninguna mención hemos encontrado al respecto.

La Nueva Olma - Foto: Iberia Mágica, 15/04/2017

Pudimos comprobar que las gradas seguían siendo utilizadas por los vecinos para sentarse a charlar, como se puede apreciar en la foto que hicimos ayer poco antes de anochecer y que traemos a la ficha, lo que nos hace ver que el lugar sigue produciendo cierto magnetismo entre los habitantes y visitantes del pueblo, lo cual nos alegra bastante. Lo que no nos gusta tanto es ser conscientes del gran desconocimiento que existe sobre cuestiones como el antiguo culto al árbol e, igualmente, sobre la gran ignorancia alrededor de una institución asamblearia tan democrática -la única democrática- como es el concejo abierto; actividad concejil que seguramente también, tal y como intuimos, se celebró alrededor de este antiguo árbol rascafriense. Y digo antiguo árbol rascafriense, porque, como ya imaginábamos al ver un joven ejemplar de olmo, contemplando el nombre de un negocio de la localidad, descubrimos que el lugar que ocupa el nuevo olmo, fue el de un viejo olmo, conocido en Rascafría, como La Vieja Olma, en lo que supone una bella costumbre de otorgar género femenino a estos ejemplares, que eran considerados como una madre para todos los vecinos y vecinas de los pueblos en los que se encontraban. En concreto, el olmo es un árbol muy extendido como árbol de concejo en el ámbito castellano y, casi siempre, otorgándosele género femenino. Hemos comprobado, a posteriori, que La Vieja Olma desapareció en el año 2000 por la grafiosis -debido a su enfermedad, no pudo soportar una primera gran nevada de ese año-, como tantos otros olmos que tristemente sucumbieron a esta enfermedad. Por lo visto, según una noticia de aquel entonces encontrada en la red, La Vieja Olma se sometió a un tratamiento de desecación para poder mantenerlo en un parque de la localidad; información con la que no contábamos ayer, con lo que procuraremos poder contemplar y rendir honores a La Vieja Olma en una próxima visita. Como ocurre en tantos otros casos, este símbolo de la población, ha acabado formando parte del escudo de Rascafría, como se puede observar más abajo.

Negocio hostelero en Rascafría con el nombre de La Vieja Olma - Foto: Iberia Mágica, 15/04/2017
La Vieja Olma, posiblemente, en los años cincuenta del pasado siglo - Foto: carlosdeiracheta.com

miércoles, 12 de abril de 2017

El hombre-ciervo románico de San Miguel, Fuentidueña

En el arte medieval son muchas las manifestaciones ancestrales que se encuentran en piedra en capiteles y canecillos de las iglesias románicas, además de en gárgolas y pórticos de catedrales y otros edificios góticos. Hoy traemos un curioso ejemplo existente en la iglesia de San Miguel de la población segoviana de Fuentidueña. Entre sus relieves destaca la figura de uno de los personajes más habituales en los carnavales rurales, aquellos que hunden sus raíces en antiguos cultos, que, como es el caso que hoy traemos, conectan incluso con el antiguo dios céltico Cernunnos. Así aparece un hombre disfrazado de ciervo, con todo el simbolismo que esta representación encierra. Gerardo Boto Varela nos habla de ello en un estudio que dedicó a algunas de las figuras de este templo segoviano.

Foto: arquivoltas.com

Fuente: "El disfraz de ciervo y otros testimonios del carnaval medieval en el alero de San Miguel de Fuentidueña" - Gerardo Boto Varela.

Hombres con cabeza o defensas de cérvidos se encuentran pintados en alojamientos rupestres prehistóricos -por ejemplo las cuevas magdalenienses de Bisón de la Pasiega (Santander) o Font-de-Gaume (Dordogne)-. No obstante, bajo esta morfología se presentó a los largo de toda la Antigüedad a la divinidad celta Cernunnos, el ciervo antropomórfico. En época galorromana la teriolatría de Cernunnos fue sincretizada con Mercurio, asociación que, en todo caso, no monopolizó las vinculaciones del dios celta dentro del recién importado panteón latino. Con la pervivencia de la fisonomía híbrida de hombre y animal se conservó también el componente esencial del culto a la divinidad: la renovación cíclica y estacional de las defensas del ciervo era una imagen patente de la fecundidad que se deseaba obtener en cada nuevo periodo anual. A partir del primitivo concepto de abundancia y regeneración que encarnaba el ciervo, el correlato divino de éste, Cernunnos, representaría también la fertilidad y, por extensión, la fecundiad humana. Atendiendo a algunos restos aislados, Blázquez consideraba que en la Hispania prerromana también se practicaron ciertos ritos mágicos en torno al ciervo antropomorfizado.
[...] A la luz de la dilatada vigencia de los elementos que participaban en las fiestas de calendas/carnaval, tal y como enfatizan los autores señalados, el canecillo de Fuentidueña supone un testimonio iconográfico excepcional. Nos encontramos ante la imagen de uno de los protagonistas del carnaval medieval. Considero que la presencia del mismo en una iglesia parroquial del valle del Duratón no restringe su validez a esta área. Es cierto que dentro del espectro románico peninsular resulta prácticamente inédito, al margen de casos como los de Pecharromán y Vega de Bur. Quizá futuras investigaciones puedan aportar nuevos registros a esta iconografía. 


sábado, 1 de abril de 2017

Tumba del "príncipe celta" de Peñahitero, Fitero

En 2005, en uno de los yacimientos arqueológicos del municipio navarro de Fitero, en la comarca de La Ribera, se halló lo que se vino a denominar, por el equipo de arqueólogos que trabajaba en el mismo, como tumba de "príncipe celta" o "tumba ritual celta". Como casi siempre ocurre en estos casos, conceptos como "sociedad jerarquizada", "jefe militar" y otras de similar significado, siempre suelen aflorar en estos casos, interpretaciones con las que no estamos muy de acuerdo en todos los supuestos, pues bien pudiera ser la "simple" heroización, cosa que también se afirma en el presente ejemplo como posibilidad, de una persona respetada por la comunidad humana a la que pertenecía. En ese sentido estamos más de acuerdo con la calificación de tumba ritual, pues es bastante poco lo que conocemos de la organización social de las etnias prerromanas, más allá de calificativos como sociedades guerreras o ganaderas. En contraposición a lo descrito, existen otras posturas, bastantes más minoritarias, que especulan con la posibilidad de que fueran sociedades mucho más horizontales de lo que nos hacen creer, y que tenían como costumbre la adoración de los árboles singulares, bajos los cuales parlamentaban, quizás, en lo que conocemos como asambleas. Quien sabe si pudieran haber sido la antesala de lo que más tarde, cuando los poderes estatales romano y visigodo desaparecieron, en zona no sometida al califato de Córdoba en un inicio, se conoció como concejo abierto, muchos de los cuales también se celebraban bajo árboles singulares, llegando su recuerdo hasta casi nuestros días, donde hasta no hace mucho aún pervivían. Pero esto, igualmente, podría ser aventurarse mucho, aunque es importante contar también con esta posibilidad y no, únicamente, con la contraria.
Entrando en el análisis de esta tumba ritual, diremos que aparecen una serie de elementos rituales típicos en las sociedades célticas, como son un cráneo con casco de guerrero -ejemplo de culto a la cabeza cortada-, el cual posiblemente se veneró y pudo pertenecer a un individuo heroizado; un habitáculo en forma de casa, con banco, además de restos animales tan simbólicos, como colmillos de jabalí o cuernos de ciervo y también varios niños enterrados, igualmente en la muralla, donde uno de ellos aparece igualmente junto a colmillos de jabalí y cuernos de ciervo.
Pero dejemos que sea Manuel Medrano, uno de los arqueólogos que fue partícipe del hallazgo, quien nos cuente. Transcribimos sus palabras en una entrevista realizada el pasado mes de enero en el programa radiofónico La Escóbula de la Brújula.

Restos de un niño en la muralla de Peñahitero (no hemos encontrado fotografía de la tumba del guerrero) - Foto: historiayarqueologia.wordpress.com


Fuente: Manuel Medrano (entrevista en el programa radiofónico La Escóbula de la Brújula - 20/01/2017)

En 2005, de forma bastante inesperada, nos encontramos este descubrimiento. Lo que estábamos allí viendo, era la fortaleza de un príncipe celta, algo muy centroeuropeo, que no es nada normal en la Península Ibérica, pues son gentes venidas del Danubio y, dentro de la muralla, que es muy ancha, en esa zona, concretamente, tiene siete metros de anchura, encontramos una tumba con carácter de santuario, porque es dedicada a un personaje ilustre del grupo o pueblo celta que vivía allí. 
Habíamos localizado en unas prospecciones previas, de todo el término municipal y el entorno, que nos encargó el Ayuntamiento de Fitero y el Gobierno de Navarra, varios yacimientos. Es una zona de frontera, que lo ha sido siempre, entre distintas entidades, incluso fue también la zona limítrofe de los reinos de Castilla, de Aragón y de Navarra, y, en esta zona, encontramos este yacimiento. Tiene un aspecto especial, no es un yacimiento que parezca de la Edad del Hierro normal, de los cuales hay muchos, pero a pesar de ello, tampoco esperábamos esto, que fuera algo tan distinto desde el punto de vista sociopolítico, correspondiendo a una estructura celta o protocelta. Pertenecía a lo que hoy llamaríamos un castillo de un señor que domina el territorio, con su familia, y que tiene una estructura social muy militar. 
Estas gentes empiezan a llegar desde Centroeuropa, porque hay un problema climático, en la Edad del Bronce Final, pero la tumba, en concreto, es del siglo VI a. C., es del momento álgido de la cultura celta aquí y en Centroeuropa también. Parece ser que las razones fueron porque hubo un buen periodo de clima que se manifestó en mejores cosechas, mejores resultados del ganado, etc, etc. En ese momento es cuando se realiza esta tumba, que es un homenaje a un personaje ilustre, al cual se entierra ahí su cabeza con su casco de hierro, que era lo más caro que había en la época, mucho más que las joyas y más que otras armas, además de reproducir una pequeña vivienda, incluso con un banco para sentarse, los orificios para dejar los vasos y una pequeña comida ritual, además de cerámicas depositadas, algunas de lujo, siendo esta vivienda en pequeño, la tumba de este personaje ilustre que, evidentemente, por textos que conocemos galeses que relatan la historia de un rey galés, sabemos que esto es un homenaje con el que se busca que esa persona proteja y potencia a su grupo humano, es decir, lo que hace es defender a esas personas que le han hecho este homenaje, porque fue un hombre ilustre y piensan que sus valores trascienden más allá de su muerte.  
A veces aparecen cabezas con un tratamiento especial, por ejemplo, en un yacimiento arqueológico que se llama La Hoya, en la localidad de Laguardia, en Álava, en la que hay una cabeza con un recipiente al lado, pero lo que no es normal es que se construya un monumento, a pesar de que tampoco es normal encontrar una cabeza con un recipiente al lado, como en Laguardia. Nosotros pudimos deshacer toda la madeja para encontrar que significaba esto, más que nada, gracias a ese texto galés que se llama "Branwen, hija de Llyr", que relata la historia de Bendigeidfran, un rey galés que va a luchar a Irlanda y que es malherido por una lanza -esto de las lanzas es algo muy céltico- y le dice a su gente: "cuando muera me cortáis la cabeza, la colocáis en la colina blanca Llyn Din -nombre celta de Londres- y que mire hacia el continente, mientras que mire hacia allí, ningún mal os llegará a la isla". Vimos esto, más otros textos que también hay, como uno del Ciclo del Ulster, en el que se habla también de una cabeza que lo que hace es despertar hechizados, animar a su gente cuando están sufriendo un ataque, es decir, ¿qué son esas cabezas?, son potenciadoras y atropotaicas, es decir, protectoras de su gente y son post mortem, además de un monumento reverencial. Es lo que se llamaba, por tanto, una heroización, que sería parecido a una santificación hoy en día. 
Los dientes de jabalí que aparecieron junto a la cabeza estarían relacionados con el simbolismo de este animal en relación al guerrero celta; es un animal tan bravo, que aparte de defender a su familia hasta el último momento, cuando está herido ataca y las cuernas de ciervo, que también aparecieron junto a la cabeza, son elementos de realeza, es decir, de gente distinguida dentro del estamento guerrero, porque el ciervo es el rey del bosque en el mundo celta.
En la misma muralla, en otro lugar, se encontraron dos enterramientos de niños, destacando uno de un niño de cuatro o cinco años que también tenía dientes de jabalí y cuernos de ciervo cerca. Esa muralla se convierte en un lugar donde se depositan restos de un príncipe, especialmente considerado, pero también de un niño que, evidentemente, también pertenecía a la familia dominante, porque también lleva los símbolos de guerrero y de principado. 



jueves, 23 de marzo de 2017

Ara romana del Barriu d'Abaju, Nuñomoral

Son ya tantas las entradas que hemos dedicado a evidencias o enclaves de Las Hurdes, que bien merecería un blog específico para este rincón ibérico; aunque será mejor dejar esa tarea a los grandes conocedores de esta comarca. Hoy queremos hacer mención de un ara romano hallado, hace años, en el conocido como Barrio de Abajo -Barriu d'Abaju en el dialecto asturleonés de la zona, hoy en día casi extinguido-, de la población de Nuñomoral, cabeza del concejo del mismo nombre y ribereño del río Hurdano. En este ara de pizarra, aparecido en la casa de un tal Alejo, existe una inscripción en alfabeto latino en la que se cita a la población vetona de Lancia Oppidana, de la cual no se conoce, a día de hoy, su ubicación, aunque se especula que pudo estar entre Sierra de Gata y el territorio portugués colindante con esta última comarca, vecina, a su vez, de la hurdana.

Foto: Hispania Epigraphica

Según le informó a Félix Barroso -el gran estudioso hurdano- Gregorio Martín Domínguez, antiguo sacristán de la iglesia parroquial de Nuñomoral, la primera iglesia de la población podría haber estado en el Barrio de Abajo, muy cerca, seguramente, de donde se halló la lápida o ara, con lo que se podría haber dado la circunstancia de que dicho templo cristiano, como ocurre en tantos casos, hubiera cristianizado, en su momento, un antiguo santuario pagano o precristiano; pero esto es ya meterse en cuestiones de difícil respuesta en este momento.


miércoles, 22 de marzo de 2017

El Ídolo de la Fertilidad, Almargen

En el municipio del Almargen, en la comarca malagueña del Guadalteba, se halló, hace décadas, un ídolo en mármol blanco que se ha venido a calificar como el Ídolo de la Fertilidad de Almargen, pues representa a un falo, con el glande en un extremo y en el otro lo que se ha interpretado como un rostro femenino, con un abultamiento en la parte central del ídolo que indicaría que ésta se encuentra embarazada. La pieza, de medio metro de longitud, está datada hace 5000 años, perteneciendo, por tanto, a la Edad del Bronce. Por su forma, como decimos, nos parece bastante acertado el calificativo que ha recibido, pues parece representar, efectivamente, la fertilidad. Una fertilidad o fecundidad que, seguramente, no sólo era empleada para promover, en su momento, o utilizar como objeto mágico buscando el embarazo de las mujeres o de los animales, sino, también, o sobre todo, la fertilidad de los campos. Así se intuye, por la forma en la que algunos de estos falos han sido hallados, que se hincaban en la tierra que se pretendía que fuera fértil o fecunda durante una cosecha determinada, hincando o deshincando el ídolo en distintas tierras y no quedando, por lo visto, de manera permanente en ninguna de ellas, hasta que, en algún momento, podrían haberse perdido o haber sido abandonados por distintos avatares de la Historia.

Foto: diariosur.es

Pero lo curioso de este objeto es que, tras milenios de olvido del mismo, al no conocerse su existencia, con su hallazgo, en el pasado siglo XX, ha recobrado la magia que se le pudo haber otorgado en su momento, y son miles las mujeres, de toda la región, de todo el país e incluso del extranjero que visitan el museo arqueológico de la localidad para tocar la pieza que, según la nueva tradición generada a partir de esta representación, da la fertilidad a las féminas que no son capaces, con anterioridad, de quedarse embarazadas. El museo de la localidad tiene otras atractivas piezas halladas en el municipio, muchas de ellas de época tartésica, pero son pocos los visitantes que se detienen en ellas, pues la mayoría, parejas que buscan tener descendencia, únicamente tienen como propósito tocar este ídolo que, según muchos, dicen producir el efecto deseado. Sea o no cierto, ¡que se lo pregunten al alcalde!, como se suele decir, pues, tras ser descubierta por un vecino de la localidad que la usó como tope para puertas de su vivienda, posteriormente se la entregó a un antiguo regidor, el cual la empleó de pisapapeles un tiempo, quedándose su mujer embarazada año tras año, según se cuenta, hecho que fue identificado con la permanencia del objeto en la casa, además de otros menesteres que también se darían, claro está. Posteriormente se puso en valor por un arqueólogo que la contempló y, a partir de ahí, pasó a formar parte del patrimonio del pueblo en el que se halló y en el que, como debe ser, permanece.
Para terminar, como curiosidad, y haciendo gala de la riqueza arqueológica del municipio, se puede observar, más abajo de estas líneas, que el escudo de la localidad representa, en su mitad derecha, una de las estelas funerarias conocidas como "de guerrero", que no es otra cosa que la representación de una de dicha tipología aparecida en Almargen.


lunes, 6 de marzo de 2017

Los Negritos de San Blas, Montehermoso

Gracias a Placentino, amigo del blog, a quien damos las gracias por toda la información que nos aporta, hemos conocido una interesante celebración invernal, como es la de Los Negritos de San Blas, ritual celebrado en honor a este santo que, junto a la Virgen de la Candelaria o a Santa Brígida, cristianiza los festejos de mitad de invierno o del antiguo Imbolc en el ámbito céltico, época, además, que dejamos atrás hace poco más de un mes. Nos encontramos, en concreto, en Montehermoso, una población de la comarca de Valle del Alagón en la que todos los 2 y 3 de febrero se celebra la fiesta de Los Negritos. Como ocurre con muchas de estas fiestas, se las suele buscar no muy lejanos orígenes a través de distintas leyendas que son las que se suelen encontrar circulando por la red en distintas informaciones, pero que, a nuestro modo de ver, están bastante lejos del que creemos es su verdadero génesis. Así podemos decir que encontramos similitudes entre este festejo y otros de este periodo estacional en el que aún nos encontramos, los cuales pasamos a relatar.

Los Negritos y el baile de las cintas (año 2008) - Foto: Wikipedia 

Como ocurre en la casi práctica totalidad de mascaradas invernales o, al menos, en un buen número de ellas, nos encontramos con personajes que representan a las tinieblas invernales o a la oscuridad que poco se va dejando atrás mientras los días siguen creciendo, que serían Los Negritos en el festejo que nos ocupa, y personajes con alegres colores que estarían representando el esplendor de la primavera que poco a poco se va acercando en esa cíclica y "eterna" lucha año tras año, que en este caso sería el personaje conocido como el Palotero. El rostro de este último, como el de Los Negritos, también se encuentra tiznado de corcho quemado, incluso los propios Negritos, entre su indumentaria, llevan pañuelos de colores, con lo que podríamos interpretar que se produce una simbiosis o reconciliación entre lo que representan unos y otro. La fiesta es mucho más rica en distintos matices -como las variadas danzas que se practican-, en los que no vamos a entrar en profundidad, pues, no es función de este blog hacer extensas fichas, y porque, además, lo que nos ha interesado mayormente ha sido identificar algunos de esos puntos comunes que pueden percibirse en estos festejos invernales.


 
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