sábado, 27 de mayo de 2017

La Cueva de las Maravillas, Aracena

Hoy recurrimos, de nuevo, al maestro García Atienza para plantear el posible pasado sacro-ancestral de la Cueva de las Maravillas, en pleno centro de Aracena. Según se cuenta, esta cueva, fue descubierta a principios del siglo XX, pero el autor especula con que bien pudiera haber sido conocida por los templarios, que fueron propietarios, por un tiempo, del castillo que se encuentra en la parte superior de la misma y, como bien es conocido, éstos se solían ubicar en enclaves, en muchos de los casos, de antigua sacralidad. Sea cierta o no esta suposición -podría aparecer, en un futuro, alguna prueba al respecto, ¿por qué no?-, la cueva bien merece una visita si se pasa por la cabeza comarcal de la Sierra de Huelva o de Aracena. Su longitud total es de 2.130 metros, con 1.400 visitables.

Foto: Agencia Efe

Fuente: Montes y simas sagrados de España - Juan García Atienza

[...] el Temple buscó a menudo instalar sus emplazamientos en lugares ancestralmente sagrados o en enclaves que reunieran condiciones telúricas especiales que, en este caso, concurren claramente. Permítasenos, pues, que antepongamos la realidad soñada sobre la duda razonable y consideremos que el valor del símbolo permanece más allá de las circunstancias que probarían su realidad. En cualquier caso, queda la evidencia de que la Gruta de las Maravillas es una de las formaciones geológicas más bellas de Estaña; y adviértase que no digo únicamente de la Península, sino que incluyo a las islas.


jueves, 25 de mayo de 2017

La Olma de La Prada, La Prada-Valle de Tobalina

Escuchando un reciente programa de una joya de radio rural -Radio Valdivielso-, de esas difíciles de dar con su existencia, pero que habeilas hailas, en la que se da voz a gente mayor de aquel valle y del resto de merindades vecinas que dejan constancia de muchas anécdotas y, sobre todo, de la cultura popular que, tristemente, se está perdiendo, pues lo que hoy consideramos cultura, en la mayoría de los casos, no es elegido por nosotros, sino impuesto desde arriba, por muy subversivo que creamos que sea, es decir, no es popular; pues bien, como digo, en una reciente entrevista a un señor de un valle vecino al de Valdivielso, del Valle de Tobalina, al que pertenece La Prada, su pueblo, nos ha llamado la atención la mención que hace de una vieja "olma"; mención que hemos transcrito a continuación y donde, como se puede apreciar, nos encontramos ante lo que parece fue un árbol sacro, de los colocados junto al cementerio y la iglesia románica, que seguramente también pudo haber sustituido a otros anteriores, donde queda bien patente la veneración que se le tenía, a pesar de que, el mundo contemporáneo, tristemente, terminó con él. En la breve mención, Tiquio, como es conocido el entrevistado, nos dice que un tío suyo, antes de morir, pidió que le subieran a ver por última vez a la olma; es bien conocido, por los amantes al estudio de estos árboles emblemáticos, que en muchos pueblos existía la costumbre de decir "hasta que me vea pasar ..." el tejo, el olmo o el árbol que fuera, haciendo referencia al día en que le tocara morir.
Vaya desde aquí nuestro homenaje a esta desaparecida olma, a su familiar, al propio Tiquio y al maravilloso proyecto de Radio Valdivielso.

Marcado con círculo rojo la torreta que se puso en el lugar que ocupó la olma.

Fuente: Transcripción de un fragmento de la entrevista a Tiquio "de La Prada" en Radio Valdivielso

Una vez que estaban tirando una olma, yo no sé los años que tendría -la olma-, al lado del cementerio, donde han puesto la caseta para la luz de la iglesia, un poste que han puesto allí con un contador, y mi difunto tío el cura pidió (estaba muy enfermo en la cama ya para morir) que le subieran a ver por última vez la olma antes de tirarla y le sentaron en una silla y le cogieron y le subieron a verla. [...] Cuando tiraban la olma, me acuerdo que estaba yo allí, con todos los hombres, viendo como la tiraban. 


La Prada - Foto: Pako Navas - abril 2017


miércoles, 24 de mayo de 2017

El cráneo trepanado de Fuente Hoz, Anuntzeta-Ribera Alta

En la población alavesa de Anúcita, Anuntzeta en euskera, población incluida en el municipio de Ribera Alta, se encuentra el yacimiento prehistórico de Fuente Hoz, datado en el Neolítico. Allí, en una pequeña cueva, en un enterramiento de aquel periodo, se halló un cráneo trepanado o perforado, que se puede observar en el Museo de Arqueología de Álava de Vitoria. Éste es uno de los enigmas, de los tantos que hay, por resolver de aquellos tiempos, pues no se sabe si estamos ante un ritual o ante una intervención quirúrgica. En el ejemplo en el que nos encontramos, el individuo intervenido, como se dice en la fuente que aportamos, sobrevivió a la trepanación, por lo que podríamos encontrarnos ante el segundo supuesto, aunque también se podría barajar la posibilidad de que fuera una combinación de ambos -magia y curación-.
Por mucho que nos encontremos en un periodo totalmente cartesiano, en el que impera la dictadura de la razón, la creencia en lo sobrenatural o trascendente, sigue siendo, en mi opinión, algo consustancial al ser humano, pues ambas visiones no tendrían por qué ser contrapuestas y pueden convivir perfectamente; de este modo, no se ha de considerar como gente atrasada a nuestros antepasados. Quizás ellos manejaran registros que hoy nosotros hemos perdido por completo, pero nuestro egocentrismo no nos deja velo. Pero esto es meternos en disquisiciones demasiado profundas que se escapan a la brevedad de las entradas de este blog.

Foto: folleto del Museo de Arqueología de Álava

Fuente: Orígenes. Xabier Peñalver.

Las trepanaciones o perforaciones del cráneo, llevadas a cabo mediante diferentes sistemas, son complejas prácticas quirúrgicas que se utilizaron a partir del Neolítico y que están escasamente representadas en nuestros yacimientos funerarios. Sin embargo, algunos de los restos hallados, como los de Fuente Hoz (Anúcita), corresponden a etapas antiguas y el individuo intervenido sobrevivió a la operación. La causa para practicar las trepanaciones se desconoce en estos momentos, anque pudo obedecer tanto a motivos de tipo ritual como a otros cuyo fin fuese el de combatir males como los traumatismos, las epilepsias o las cefalalgias. Dentro del período prehistórico, contamos con cráneos trepanados en yacimientos como el citado covacho de Fuente Hoz, correspondiente al Neolítico Final y fechado en el 3210 antes de nuestra Era.


martes, 23 de mayo de 2017

El Olmo del Milagro, Illescas

Queremos traer otro árbol centenario emblemático de la Península Ibérica. En Illescas, población sagreña que hemos visitado en más de una ocasión en este blog, existe el conocido como el Olmo del Milagro, con cerca de medio milenio en su tronco. Hemos reparado en él al conocer que se están tomando esquejes del mismo para tener posibles sustitutos cuando desaparezca, a pesar de lo cual, no tiene mala salud a día de hoy. Alrededor del mismo únicamente hemos conocido una leyenda o historia milagrera, que es de la que toma el nombre el olmo y que no vamos a reproducir aquí, pues se puede encontrar en más de una web, pero sí hemos querido traerlo para mostrar, de nuevo, como una población siente veneración ante un árbol; manifestación ancestral, como siempre expresamos, que, por suerte, no se ha perdido en todos los casos.

Foto: illescasaldia.com

El Olmo del Milagro se encuentra en la Plaza Infantones de Illescas, que no es la plaza más importante de la población, pues ésta se puede decir que es la cercana Plaza Mayor, donde se encuentra la iglesia parroquial, con su famosa torre mudejar, por lo tanto no se da, en este caso, esa combinación entre árbol, templo y plaza principal, como suele ocurrir con muchos árboles de concejo, que en bastantes casos señalan la existencia de un lugar de culto anteriormente al templo y anteriormente al árbol presente, pues casi siempre suelen sustituir a otros anteriores. Así, no tenemos elementos suficientes como para afirmar que estamos ante otro caso similar de árbol sacro, a la par que concejil, pero sí que, con su gran resistencia al paso de los siglos, ha acabado convirtiéndose en todo un tótem para la población.
Para terminar contaremos la anécdota, sin base histórica, que nos dice que dio sombra incluso a Miguel de Cervantes cuando visitaba o pasaba por Illescas, algo no demasiado descabellado de imaginar, pues se sabe que el famoso literato vivió unos años en la cercana población de Esquivias, cuando se casó con una mujer natural de este pueblo.


lunes, 22 de mayo de 2017

La Moracantana, Montánchez

Muchas leyendas medievales, incluso del periodo romántico, tan cercano a nosotros si lo comparamos con lejanos siglos, se componen de elementos continuistas con cultos mucho más antiguos. Hoy traemos el caso de la Moracanta, la que tan bien nos describió hace casi dos años Israel J. Espino en su magnífico blog Extremadura Secreta, que tanto nos gusta, y que encierra esa conexión ancestral que hace eterna a una leyenda. La leyenda en sí, no se compone de nada demasiado peculiar que no se dé en otras muchas encuadradas en el periodo conocido como Reconquista. Así, cuando un ejército cristiano sitiaba el castillo de la población extremeña de Montánchez, junto a la sierra a la que da nombre o de la que lo toma -yo diría más bien lo segundo por su prefijo mont-, una enorme serpiente les guió, introduciéndose por un pasadizo o túnel hasta el interior del castillo, con lo que de esa forma pudieron tomarlo.
Y digo que no se compone de nada peculiar, en cuanto a la aparición, como tal, de un elemento externo que les ayuda o guía hasta la victoria, pero sí resultaría atípica en cuanto al ser o entidad ajeno que toma partido por ellos. En muchas ocasiones es la Virgen la que se les aparece o un extraño pastor, que luego desaparece, un ángel, etc, pero en pocas ocasiones un ser monstruoso que, como en este caso, podríamos enlazar con la simbología que encierra la serpiente desde los tiempos prehistóricos e, incluso, nos podría recordar a la cuélebre asturiana, personaje mitológico al que hemos dedicado más de una ficha últimamente.
Luego, si seguimos adentrándonos en la historia, descubriremos que una princesa mora era la que se metamorfoseaba en el enorme ofidio, tomando únicamente la forma de mujer durante la noche de San Juan, algo que la encuadra dentro de esas otras leyendas de "encantás", "moras", etc. Por mora o moro de entrada se piensa en la ascendencia norteafricana o que profesa la religión islámica del personaje en cuestión, pero ya se sabe que podría hacer, igualmente, referencia a muy antiguas divinidades -las mouras gallegas o portuguesas-, no sólo preislámicas, sino incluso prerromanas, que podrían haber sido el origen de las mencionadas y famosas "encantás".
En el caso de la Moracantana estaríamos ante un curioso caso de sincretismo, que abarcaría muy distintos elementos e, incluso, épocas, a pesar de que la historia se enmarque en un contexto histórico muy concreto.

Castillo de Montánchez - Foto: norbacaesarina.blogspot.com

Fuente: Israel J. Espino - Extremadura Secreta

Cuenta la leyenda recogida por el historiador Jose María  Domínguez Moreno que estando un sábado acampados junto a la fuente del Trampal, una enorme serpiente con la cabeza cubierta por una mata de pelo atravesó por medio de las mesnadas cristianas, sembrando el pánico entre los caballos.
Los caballeros siguieron su rastro entre espesos y altos matorrales,  y no tardaron en dar con su guarida. Era ésta un amplio túnel que comunicaba directamente con el castillo, y fue por este pasadizo por el que penetraría un grupo de los más aguerridos cristianos para tomar la fortificación.
Sorprendentemente no encontraron rastro ni nunca supieron de la fabulosa culebra peluda que los había guiado hacia la victoria, pero cuenta la leyenda que se trataba de una núbil princesa mora que, cual Melusina, cada domingo tomaba forma de serpiente, aunque conservando su cabeza humana, y por el recóndito pasadizo bajaba hasta la fuente del Trampal a peinarse los dorados cabellos.
Al considerarla culpable de la derrota, su padre, el caíd, maldijo a la princesa mora y la arrojó al aljibe, que desde aquel fatídico día vive transformada en serpiente bajo las galerías  del castillo.
Sólo durante la noche de San Juan recobra su forma de mujer y se la ve pasear sobre las almenas portando en una mano una vela encendida y en la otra un libro, en el que escribe maldiciendo o bendiciendo los campos de toda la comarca.


sábado, 13 de mayo de 2017

La Santa Cabeza de San Gregorio y un antiguo templo romano, Sorlada

En la merindad navarra de Estella, se encuentra el municipio de Sorlada, cuya población encuentra su origen en la antigua Suruslata. Allí, bajo la advocación a un santo cristiano del siglo XI, San Gregorio Ostiense, se esconde otro culto a una cabeza, el de la conocida como La Santa Cabeza. Ésta, al igual que la de San Guillén, de la que hablamos hace tres días, se encuentra en un relicario de plata y es exhibida, igualmente, en aras de la búsqueda de protección para los campos, en concreto para alejar las plagas. También es utilizada para bendecir el agua, pues en su parte superior tiene un orificio por el que se introduce el agua que, tras pasar por los restos óseos, es recogida por otro en su parte inferior. San Gregorio Ostiense, conocido con dicho apelativo por haber sido obispo de Ostia, vivió, como dijimos, en el siglo XI, y, por tanto, lejos ya de los tiempos en los que se practicaban cultos precristianos, pero, como vemos, muchos de ellos han sobrevivido -y sobreviven- con el transcurso de los siglos, como esta reminiscencia del culto a las cabezas cortadas, en este caso como elemento mágico-protector.

Relicario de San Gregorio Ostiense - Foto: es.paperblog.com

Para finalizar, diremos que, según una fuente manejada, en concreto un artículo de Javier Hermoso de Mendoza, un gran cronista de la comarca de Estella, la cual visitamos hoy en el blog, la basílica que tiene dedicada este santo se encuentra sobre un cerro al sur de Sorlada, en el que afirma pudo existir un antiguo templo romano, además de ser el posible asentamiento de la antigua Suruslata: "asentado sobre un probable templo romano vinculado a la población de Suruslata (nombre del que procede Sorlada), estaba situado -como hoy lo está la basílica- junto al pequeño desfiladero (el Congosto) que comunica el valle de la Berrueza con las tierras llanas de la Ribera.". De ser cierta la hipótesis del antiguo templo romano, estaríamos ante otro caso de sobreposición de cultos en un mismo enclave, generando la hipótesis, si se nos permite la licencia, de que, quizás, el romano pudiera haber sido construido, a su vez, sobre uno prerromano. Pero sobre esto último nada podemos acreditar, más allá de esta mera especulación.

Sorlada abajo y al fondo, sobre el cerro, la basílica de San Gregorio Ostiense - Foto: estella.info


viernes, 12 de mayo de 2017

Las Mayas y las Cruces de Mayo en Cartagena

Rebasamos, hace casi dos semanas, la mitad de la estación primaveral, el antiguo Beltane o inicio también, tal y como se le conoce, del verano pastoral. Es el mes de los populares mayos -grandes troncos y árboles cortados y clavados en las plazas de muchos pueblos-, de las cruces de mayo y, también, de las mayas. Hoy queremos traer el recuerdo de Las Mayas de Cartagena, las cuales, desaparecieron del festejo, bajo prohibición, en el siglo XVIII, ocupando su lugar, desde entonces, de una manera intermitente, como se apunta con el texto que aportamos más abajo, distintas cruces de mayo.
Hay que recordar, como se dijo en este blog hace tiempo con la cruz de mayo de mayor tamaño de la Península Ibérica, la de Noez, población de la comarca de los Montes de Toledo, que, si bien el nombre nos hace recordar al símbolo de la religión triunfante en el siglo IV d. C. y que sigue hasta nuestros días, no son, en muchos casos, simples cruces vegetales, sino que abundan las que reúnen figuras en forma de círculos con cruciformes, que nos hacen recordar a los antiguos símbolos astrales, que desde la misma Prehistoria son objeto de culto. No se da así en el caso que nos ocupa, pues la cruz de mayo cartagenera es fiel a la representación cristiana, pero, se sitúa en un antiguo altar, que era el lugar que ocupaban las mayas, hoy en día ya no celebradas, como dijimos, en Cartagena. Estas mayas, como ocurre en el resto de lugares donde se siguen celebrando, eran elegidas entre jóvenes de los distintos barrios, siendo como una especie viva de representación de la divinidad femenina, incluso, podemos decir, una idealización de la fertilidad de la Madre Tierra, si queremos llegar más lejos, que llega, en el mes en el que nos encontramos, a su máxima expresión de floración y fecundidad de los campos y de la Naturaleza en general.

Foto: cayuela-cartagena.blogspot.com

Fuente: José Monerri Murcia, cronista de Cartagena fallecido en 2013.

Como tradición popular y festiva rebasa lo religioso. Y se puede datar en la primera mitad del siglo XIV. Se celebraba con especial relieve en el barrio de Pescadores y, más tarde, en el Rincón de la Soledad. También se celebró en el interior del templo de la Caridad y en algunos colegios.
Federico Casal recordaba que era el 3 de mayo en el Barrio de Pescadores. Asistían las Mayas ataviadas de lujosos corpiños y sayas. La moza más rica o guapa del barrio era elegida presidenta y ocupaba el trono. En la habitación donde se ponía la Cruz se cantaba, se bailaba y se bebía. La fiesta degeneró por las interferencias de Baco y el exceso de las Mayas. Y fueron prohibidas en 1769. Nueve años después, Carlos III advirtió de severas penas.
Desparecidas las Mayas, decayó la fiesta y quedó reducida a una simple Cruz, aunque en domicilios particulares se celebraba con bailes y bebidas. Ya en 1795 Juan Llavador, que vivía en la calle de Nuestro Padre Jesús Nazareno, hizo en la rinconada un altar con la imagen de la Soledad y los atributos de la Pasión. Dijo misa todos los domingos hasta que en 1820 la suprimieron los revolucionarios de Riego. Eso sí, respetaron el altar.
La calle tomó el nombre de la Soledad. Después, se recuperó la fiesta, y aunque el altar y la imagen de la Virgen fueron destruidos en 1936, volvió con un cuadro de la Virgen pintado por Portela. Y ya en los años de 1950, algunas agrupaciones de las cofradías comenzaron a montar cruces en plan de verbena. En 1975, los marrajos formalizaron el festejo en el callejón de Bretau. Le siguieron los californios, a impulsos de Balbino de la Cerra. La montaron en el túnel de la calle del Caballero. Desde entonces, se han consolidado y han proporcionado un singular colorido a Cartagena.


 
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