miércoles 18 de noviembre de 2009

El Santuario ibero de la Luz

Hoy nos aproximamos al entorno de la capital murciana, a la pedanía de Santo Ángel, al paraje conocido como El Valle, una zona de monte y bosque mediterráneo donde encontramos lo que fue un antiguo templo ibero que más tarde, en época romana, rindió culto a las diosas Demeter y Perséfone. En las proximidades se encuentra el Santuario de la Fuensanta y los cimientos de una basílica paleocristiana, con lo que apreciamos la aculturación religiosa del paraje a lo largo de siglos y milenios.
















El templo íbero se construyó en el siglo IV a.C. El santuario se destruyó y se volvió a levantar en época romana, entre los siglos III y II a. C. para ser destruido de nuevo en el siglo I a.C. El paraje donde se alzaba eran tierras cultivadas por los frailes del eremitorio de La Luz y por ello removidas y aterrazadas desde el siglo XVII. Este yacimiento se encuentra en El Valle, al lado del Centro de Visitantes de La Luz y cerca del santuario de la Fuensanta.
(La Verdad de Murcia)


























Parque regional El Valle y Carrascoy

Es evidente que nos hallamos ante el contexto general de un santuario de culto de Las Diosas, a Deméter y a su hija Perséfone. Lo hallamos aquí, en el templo de época tardía como también está en la parte baja, en el Santuario, en donde hallamos los restos de los altares sacrificiales de los ss. IV y III a.C. con los restos de sacrificios de cerdos y de jabalíes, las astas de ciervos y las osamentas de ovicápidos así como las inhumaciones completas de lechones. Aquí, en la parte oriental del templo, tenemos la posible existencia del adytum o estancia reservada como subterráneo dedicado a la Inferna Dea (Perséfone, su hermana Hécate, la Dea Ataecina o Proserpina, según las ocasiones).
(Pedro Lillo Carpio)






















Exvoto encontrado en el Santuario ibero de la Luz

El Santuario de la Fuensanta, patrona de la ciudad -de Murcia- y de su huerta, está levantado sobre una antigua ermita medieval de la que trata un antiguo documento conservado en el Archivo Municipal de Murcia, y que está fechado en 19 de febrero de 1429.De dicha ermita, cuidaba uno de los tantos ermitaños que se habían alojado a lo largo de los tiempos en las oquedades naturales de la Sierra de la Fuensanta, y de las que aún quedan vestigios patentes como la 'Cueva de la Cómica', entre otras.Como podemos observar, la tradición religiosa de ese lugar es amplia, y más aún, si tenemos en cuenta que cerca del actual templo se ubica el 'Santuario Ibérico de la Luz', y lo que en tiempos fue la Basílica Paleocristiana de Algezares, de la cual solamente quedan los cimientos.
(pueblosespana.net)

martes 17 de noviembre de 2009

El templo tartéssico de la Diosa Infernal

Hoy, guiados por el célebre Schulten, volvemos tras las huellas de Tartessos. A pesar de que la hipotética ciudad homónima de esta antigua civilización -si es que existió dicha urbe- no ha sido hallada ni por el propio Schulten en su momento, sí especula con la ubicación de un templo tartéssico, citado por Avieno en su Ora Marítima, situándolo sobre la colina donde hoy se asienta el Monasterio de Santa María de la Rábida. Si Schulten estaba en lo cierto, nos encontramos ante un caso más de vigente ubicación sacra ancestral de los que tanto nos gusta dar cuenta por aquí. Avieno cita la particularidad de la existencia de una cueva sagrada bajo el templo, morada de la divinidad, con lo que nos encontramos con un ejemplo más de sacralización de cuevas o grutas, tan propio desde tiempos muy pretéritos.
















Monasterio de Santa María de la Rábida

En el v. 241 -Ora Marítima de Avieno- cita el periplo un iugum (promontorío ) con un templo en una cueva, dedicado a la dea inferna (diosa infernal). El jugum es la colina de la Rábida de 40 metros de elevación, con el monasterio en donde Colon vivió antes de emprender su viaje. La palus erebea [laguna erebea], así llamada por la ciudad de Erbi (la edición príncipe dice palus etrephea) es el ancho estuario del río Tinto, que Estrabon describe también y califica de λίμνη [laguna].
(Tartessos: contribución a la historia más antigua de Occidente - Adolf Schulten)
















Puerto de Palos, en el río Tinto, de Evaristo Dominguez. Pintura donde el autor representó la partida de la expedicción de Colón. Al fondo se aprecia la representación de la colina donde se asienta el Monasterio de Santa María de la Rábida, lugar en el que Schulten situaba el templo tartéssico mencionado por Avieno.

El adytum ciego o penetral cavum es el subterráneo anexo al templo que resulta consubtancial en muchos cultos clásicos de tipo ctonio. Muestras de su existencia en la Península Ibérica las hallamos ya en la Ora Marítima de Avieno en varios pasajes, el más significativo de ellos es el que, al describir la costa onubense, dice: "...Después, nuevamente un cabo y el rico templo consagrado a la Diosa Infernal, con cueva en oculta oquedad y oscura cripta. Cerca hay una gran marisma, llamada Erebea. También se cuenta que estuvo primitivamente en estos lugares la ciudad de Herbí que, aniquilada por las tempestades de las guerras, ha dejado tan sólo su forma y su nombre a la comarca". Schulten, a este respecto, comenta que este Cabo de la Diosa Infernal, en el cual existió un santuario con una estancia subterránea para la divinidad, podría identificarse con la colina que hay junto al mar donde está emplazado actualmente el Monasterio de Santa María de la Rábida.
(Pedro Lillo Carpio)

lunes 16 de noviembre de 2009

El Cerro de los Santos

En Montealegre del Castillo se halla uno de los yacimientos más importantes del mundo ibero, El Cerro de los Santos. Éste se encuentra a ocho kilómetros de lo que fue la población ibera de Elo -Llano de la Consolación-, lo cual indica que pudo ser su santuario, aunque es posible que también lo fuera para más poblamientos de la zona a modo de lugar de peregrinaje. Entre las cenizas de lo que fue este templo, se encontró una de las figuras más importantes del arte ibero, la Gran Dama Oferente.














Entre los iberos, las fuerzas superiores se comunican con los vivos a través de los antepasados y toman formas animales o humanas de dioses y diosas. Las representaciones aladas y el culto realizado en cuevas dan a entender que sitúan a sus dioses en la esfera celeste y en el mundo subterráneo. Existen espacios construidos para celebrar los cultos sagrados comunitarios. Su tipología se adapta a su emplazamiento, urbano o rural, y a la época de su construcción. En un primer momento son patios a cielo abierto y almacenes para las ofrendas y, más adelante, se construyen templos como El Cerro de los Santos.
(celtiberia.net)

La tribu ibera de los contesanos tuvo contactos comerciales con otros pueblos como los fenicios, egipcios, griegos y asirios. En esta época se levantó un templo íbero en el Cerro de los Santos como lugar de peregrinaje y centro espiritual.
El Cerro de los Santos estaba situado cerca de una ciudad llamada Ello (posteriormente Elo) cuyos restos se encuentran en el Llano de la Consolación. En la parte superior del cerro, con forma de planicie, se hallaba el templo, en su interior albergaba diversas esculturas.
En época de los romanos, al declarar Constantino I el Grande la religión cristiana como la oficial, el templo entró en declive hasta que en el año 399 Arcadio mandó destruir todos los templos gentiles de campos y ciudades. El templo del cerro de los santos fue quemado, habiendo quedado como huellas grandes masas de plomo derretido.
(Wikipedia)

viernes 13 de noviembre de 2009

Trasmoz, el pueblo de las brujas

Hoy volvemos a las inmediaciones del Moncayo. Una montaña sagrada no es nada más ni nada menos que el epicentro de un entorno cargado de magia y ahí econtramos Trasmoz, una población que fue, seguramente, portadora de rituales del pasado. Su etiqueta brujeril nos puede servir de pista.

















Dice la tradición aragonesa que las brujas de todo el reino acudían a celebrar en el castillo de Trasmoz sus aquelarres. Es la aragonesa una tradición rica en recuerdos brujescos, porque también había otro lugar de encuentro en el condado de Ribagorza, en el Turbón, que todavía es llamado el Frontón de las Brujas. Pero son las de Trasmoz las que adquirieron fama en toda la Península, de la mano de Bécquer, quien, en sus largas estancias en la hospedería del monasterio -de Veruela-, recogió leyendas y dichos de la gente y escribió a propósito de las brujas una de sus mejores cartas, uno de sus escritos más desgarradores, en el que captó la esencia de una realidad sociológica mucho antes de que sesudos estudiosos del fenómeno brujeril pusieran su grano de arena en esta realidad que azotó al mundo occidental como reacción a la política exclusivista y unitaria de la Iglesia.
(Juan G. Atienza)

jueves 12 de noviembre de 2009

Las yeguas lusitanas preñadas por el viento

Hoy traemos a colación uno de los mitos ibéricos más conocidos de la antigüedad, el de las yeguas lusitanas preñadas por el viento. Se cree que puede ser, más que una leyenda de origen local, un mito helénico asimilado o simplemente traído como referencia a estas tierras por los propios autores grecorromanos, pues hay referencias de este tipo incluso en la más antigua de las obras literarias de Occidente, es decir, la mismísima Iliada.
Pero hay que decir que tras esta leyenda quizás exista algo de verosimilitud, por extraño que parezca. Sólo teneis que pinchar en el enlace, de celtiberia.net, que pongo tras los textos traídos hoy a esta entrada y leer el estudio de la Doctora Alicia M. Canto. Os vais a asombrar de la maravillosa percepción de la realidad que tenían nuestros antepasados.
















Caballos pastando en lo que fue la antigua Lusitania

..quisiera evocar un mito antiguo lusitano que ha sido examinado por diversos autores, el mito de los vientos y las yeguas. Las fuentes refieren un culto al viento practicado por los lusitanos. En el libro XVI de su Historia natural, dice Plinio que Céfiro tiene la capacidad de fecundar también las flores. Ovidio sitúa esta fertilidad en la primavera y José María Blázquez indica que Céfiro, viento suave, era venerado desde la época tartésica. Las yeguas respiran a las auras del viento y se quedan preñadas. Paren potros rapidísimos pero estos potros no viven más de tres o site años. El viento es fecundo y rápido. Ya en la Iliada, Céfiro engendra, uniéndose a la Harpía Podarge y tomando la forma de un caballo, a los caballos de Aquiles: Jento y Balio. Bóreas, hermano de Céfiro, engendró con las yeguas de Erictonio, a 12 potros tan ligeros como los vientos: pero sus vidas fueron breves.
(El Aire : mitos, ritos y realidades : Coloquio Internacional, Granada, 5-7 de marzo de 1997. José Luis Anta Félez)

"Nadie ignora que en Lusitania, en las cercanías del Olisipo (Lisboa) y de las márgenes del Tajo, las yeguas vuelven la cara al viento occidental y quedan fecundadas por él; los potros engendrados así resultan de admirable ligereza, pero mueren antes de cumplir los tres años".
(Plinio)

http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1060

miércoles 11 de noviembre de 2009

Ataecina en Santa Lucía del Trampal

En el término cacereño de Alcuéscar nos encontramos esta joya visigoda perdida, como tantos otros templos medievales, en mitad de mágicos y solitarios campos. En el lugar, de culto ancestral, se veneró a la diosa Ataecina, pues así queda testimoniado a través cuarenta altares de un primitivo templo pagano aparecidos en dicho paraje.

















Aras de granito, dedicadas a la diosa Ataecina, extraídos durante las últimas excavaciones en los alrededores de la ermita

En cuanto a la diosa Ataecina la conocemos varias denominaciones de acuerdos con los testimonios epigráficos: Adecina, Attegina, Adaecina, etc. Podemos relacionar su nombre con la raíz celta ate- , lo nuevo y -genos, nacido. De acuerdo con está derivación estaríamos ante un diosa "renacida" que se suele asociar en la epigrafía con representaciones caprinas seguramente su animal totémico. Recordemos la importancia del cabrón en los mitos Dionisiacos, incluso en la propia Afrodita, diosa de caracteres similares a Ataecina y que monta dicho animal, es más, aventuremos que los amores que la Afrodita helénica tiene por Ares, dios de la guerra, puede verse correspondido por una posible pareja divina entre Ataecina y Endóvelico si el mito llegó a Hispania.Las dos deidades tienen en el medio natural su lugar de culto, como numen locis o espíritus protectores del lugar, relacionándose con otros espíritus y divinidades ctónicas, tal y como cuenta Estrabón (III, 3,6). Estos santuarios son de dificil acceso, tal vez buscando el misticismo de lo oculto entre las ramas de profundos bosques, dando mayor énfasis al carácter sagrado de estas divinidades a las cuales sus fieles encontrarían en una suerte de peregrinaje iniciático.
(suetoniusvagisoletvm.blogspot.com)

















Gran parte de los materiales del antiguo templo pagano fueron reutilizados en la construcción de la ermita visigoda

Se han encontrado en el solar piezas arqueológicas de época prerromana y romana por lo que es fácil interpretar que Santa Lucía del Trampal se construyese, como era habitual en la arquitectura medieval, sobre un lugar de culto tradicional anterior y donde se reaprovechó material de acarreo como queda constancia en numerosas partes de sus muros.
El problema para interpretar los enigmas con que todavía nos desafía la iglesia de Santa Lucía es el escaso conocimiento que tenemos de la arquitectura visigoda. Han sido pocos y muy alterados los edificios de la época que se han conservado y, en todo caso, no son edificios urbanos sino más bien construcciones de tipo secundario que se han salvado por encontrarse en entornos rurales.

(www.arteguias.com)

Amigos de los lugares mágicos, os invito a visitar este poblamiento situado muy cerca de la Vía de la Plata en tierras extremeñas.
(Jugimo, celtiberia.net)

martes 10 de noviembre de 2009

Santuario de San Andrés de Teixido

Estamos ante un camino sagrado más de la sagrada y mítica Galicia, una peregrinación ancestral, se puede decir. Podríamos calificarlo como una ramificación más en la red de rutas sagradas que buscaban el ocaso del astro rey allá en las costas gallegas.

















Se cree que la peregrinación a Teixido comenzó a partir de la Edad de hierro, durante la cultura castreña.Es un famoso santuario a donde, según el dicho popular vai de morto quen non foi de vivo (va de muerto quien no fue de vivo).Los romeros tenían la costumbre de tirar una piedra en los túmulos o "milladoiros" (se llaman "amilladoiros" en la comarca de Cedeira) que se encontraban a ambos lados del camino (se contabilizan hasta 20 milladoiros entre el lugar de Veniño y Teixido). Los milladoiros son montones de piedras que los romeros van dejando en lugares determinados: cerca de un santuario, cruces de caminos, parajes sagrados, etc. En las cercanías de San Andrés, al lado de las cuestas de bajada al santuario se conservan más de media docena de milladoiros (algunos en perfecto estado), formados por miles y miles de piedras que los peregrinos han ido depositando a lo largo de los siglos. Es posible que los milladoiros que hay en este lugar sean los únicos en el mundo con estas características. Esta costumbre se sigue practicando por los romeros que peregrinan al santuario de San Andrés, como demuestra el extraordinario milladoiro que hay en el lugar de "O Campo do Choíño" en la llamada "Costa Pequeña".
(Wikipedia)