martes, 20 de junio de 2017

Posible roca ritual en Peña Mortero, Alija del Infantado

Hoy traemos una roca con una cavidad circular en su interior y un forma exterior trabajada, también circular, que según Juan Carlos Campos, el conocido investigador de cazoletas y petroglifos de la comarca de La Maragatería, podría ser una roca en la que se pudieron haber celebrado rituales o cultos, al modo de un pequeño altar. Siempre se pensó que esta piedra se utilizó como pila de moler bellotas, cereales, etc, de ahí que se le llamara Peña Mortero, nombre que se hizo extensivo, finalmente, al cerro que corona, pero, como decimos, Juan Carlos Campos abre una nueva e interesante hipótesis.
No hemos dicho que Peña Mortero se encuentra en el término municipal de Alija del Infantado, población de la comarca leonesa de Tierra de La Bañeza.

Peña Mortero - Foto: tierradeamacos.blogspot.com

Fuente: Juan Carlos Campos - tierradeamacos.blogspot.com

La zona interior es una cavidad circular de la que sale un canal hacia la parte exterior. El fondo es plano, impropio de de un mortero al uso. Creo que si esta cavidad hubiera sido utilizada para machacar algo (bellotas, cereales etc) el fondo hubiera adquirido una forma más cóncava. Además, el exterior ha sido trabajado para conseguir una forma circular, y se han eliminado las aristas de manera que el aspecto además de circular es esférico. Demasiado trabajo para un simple mortero.
A su lado aparece una roca de parecido tamaño, sin trabajar a excepción de un par de surcos que la atraviesan longitudinalmente.
El entorno no parece propio de un poblado prehistórico, en lo alto del cerro y alejado del agua. Tampoco encaja un asentamiento posterior de la Edad del Hierro, ya que si bien los pueblos prerromanos construían sus castros y fortalezas en este tipo de entornos, no se observan por ningún lado los restos típicos (fosos , murallas, cerámica, toponimia etc.). Los únicos vestigios producidos por la mano del hombre son algunas obras de cantería, la instalación del vértice geodésico cercano y la plantación del propio pinar.
Así pues, si descartamos por el momento un uso doméstico asociado a un asentamiento, cobra importancia la opción de un espacio ritual prehistórico. Un pequeño altar donde depositar ofrendas, situado en lo alto del cerro, discreto y alejado de la zona de poblamiento cercana al río.


lunes, 19 de junio de 2017

Leyendas, mitos y sacralidad de la montaña: Sistema Central

Leyendo el magnífico libro de viaje La Biblia en España, del inglés George Borrow, ejemplar de los varios clásicos de autores anglosajones que, en el periodo romántico decimonónico, describieron distintos aspectos de España y de la Península Ibérica en general, hemos encontrado una magnífica descripción que hizo un barbero-sangrador que se encontró George Borrow cuando iba camino de Madrid, antes de llegar a Talavera, sobre las montañas y sierras que Borrow iba viendo a su izquierda, y que llamaron ya su atención tras cruzar el Puerto de Miravete, las cuales integran el conocido por la ciencia como Sistema Central. Y digo conocido por la ciencia, pues las gentes llamaban a esas montañas por el nombre de la sierra a la que pertenecieran y nunca pensando en ellas como un todo, aunque, a pesar de ello, hemos de decir que todas juntas forman un espectacular sistema montañoso de unos 600 kilómetros que van desde la Sierra de Lousã y Sierra de la Estrella por el oeste, hasta las sierras del Alto Rey y de Pela, por el este. 
Me ha parecido interesante traer la descripción en cuestión, pues se deja constancia de la gran adoración y poder simbólico que las montañas, al igual que ocurre con los árboles totémicos o singulares, de los que dejamos más de una vez cuenta por aquí, han tenido para las gentes que forman parte de sus entornos; tanto es así que, aún en pleno siglo XIX, Borrow se pudo encontrar con un relato similar a cargo de esta persona, oriunda de dichas montañas. En él menciona la existencia de lagos encantados en los que moran monstruos, elemento muy recurrente en distintas leyendas de otros lagos y otros lugares, muy propios de la cultura indoeuropea, principalmente de influencia céltica o grandes serpientes, continuando con la recreación de seres monstruosos. 
Finalmente realiza una famosa mención al valle de las Batuecas y, de forma indirecta, a las propias Hurdes, pues en Las Hurdes están Las Batuecas, a pesar de que formen parte, administrativamente, de la provincia de Salamanca; siendo una cita, como decimos, muy famosa que contribuye a esa injusta leyenda negra alrededor de Las Hurdes, algo que venía de bastante más atrás; como poco, desde la obra de Lope de Vega, Las Batuecas del Duque de Alba. Aunque, en su descargo, hemos de decir que no es tan agresiva como otras y, quizás, únicamente recoge lo que la gente de las comarcas circundantes a Las Hurdes pensaba en siglos pretéritos sobre los moradores de dichos valles. Así, Félix Barroso Gutiérrez, contaba, en una ocasión, que, cuando era niño, paseando con su abuelo por la dehesa boyal de Santibáñez el Bajo, pueblo del que es natural, éste, cuando miraban hacia las montañas hurdanas, le contó que en aquellos valles se decía que vivía el hombre lobo. Lo que Félix, seguramente, desconocía en ese momento, debido a su corta edad, era la gran vinculación que tendría años después con esa tierra, donde pasó a ejercer durante unos años la docencia, convirtiéndose con los años, con permiso de José María Domínguez Moreno, en el más importante investigador de aquellas sierras y valles en la actualidad.

El Pico Almanzor, la montaña más alta de Gredos y de todo el Sistema Central, visto desde el valle del Tiétar - Foto: Wikipedia

Fuente: La Biblia en España - George Borrow

-¿Qué montañas son éstas? -pregunté a un barbero-sangrador que, montado como yo en una burra gris, se me unió al mediodía y que me hizo compañía durante varias leguas.

-Tienen muchos nombres, caballero -replicó el barbero-. Toman el nombre de los lugares cercanos. En parte se denominan la serranía de Plasencia, y a la altura de Madrid, montañas del Guadarrama debido a un río así llamado que baja de ellas. Siguen un largo recorrido, caballero, y separan los dos reinos, porque al otro lado está Castilla la Vieja. Son grandes montañas, y aunque den mucho frío, me gusta contemplarlas, y eso no es de extrañar puesto que nací en ellas. Pero ahora vivo por mis pecados en un pueblo de la llanura. Caballero, no hay en España sierra que la iguale. También guardan sus secretos, sus misterios; se cuentan historias extrañas de estas montañas y de lo que encierran sus profundas entrañas, porque forman una extensa cadena y se puede vagar por ellas días y días sin llegar a su fin. Muchos han sido los que se han extraviado en esos montes y jamás ha vuelto a saberse de ellos. Se cuentan cosas fantásticas. Se dice que en ciertos sitios hay abismos insondables y lagos en los que moran monstruos, enormes serpientes largas como pinos y caballos de agua que a veces salen y cometen graves tropelías. Una cosa es cierta, que allí, hacia el oeste, en el corazón de estas cimas, hay un hermoso valle, tan angosto que sólo se ve el sol en él al mediodía. Este valle permaneció ignoto durante miles de años; nadie imaginaba su existencia, pero finalmente, hace largo tiempo, unos cazadores penetraron en él por azar y, ¿qué cree usted que hallaron, caballero?. Una pequeña tribu de gente desconocida que hablaban una lengua extraña, que tal vez habían vivido allí desde la creación del mundo, sin relacionarse con el resto de sus congéneres e ignorando que existían otros seres cerca de ellos. Caballero, ¿no ha oído usted hablar nunca del valle de las Batuecas?. Se han escrito muchos libros acerca de este valle y esa gente. Caballero, me siento orgulloso de aquellas montañas, y si fuese independiente, sin mujer ni hijos, compraría una burra como la suya, que según veo es excelente y mucho mejor que la mía, y viajaría por ellas hasta lograr conocer todos sus enigmas y haber visto todo cuanto encierran de admirable.


Sistema Central

viernes, 16 de junio de 2017

Las Fallas y la fiesta babilónica de Akîtu, Valencia

Estamos a punto de finalizar la estación primaveral, pero al inicio de la misma, entre distintas festividades diseminadas por la piel de toro, como llamó Estrabón a nuestra península, se celebran las más que conocidas Fallas valencianas. Es, claramente, una fiesta de celebración a la llegada de la primavera, con el elemento simbólico del fuego como protagonista, el cual devora a una serie de monumentos falleros y ninots, que forman parte de los monumentos, la Nit de la Cremà, que es el acto que clausura esta fiesta. Pues bien, leyendo una interesante obra sobre los íberos de Rafael Ramos, hemos encontrado una curiosa vinculación realizada por este autor entre Las Fallas y una antigua festividad babilónica conocida como Akîtu.

Ninots ardiendo - Foto: elperiodico.com

Fuente: Los Íberos. Imágenes y mitos de Iberia - Rafael Ramos

En la antigua Babilonia existió un ritual, que pudo extenderse por las costas del Mediterráneo como integrante de un espíritu religioso del que Iberia participó en su época. Era el denominado festival religioso del Akîtu, que, relatado por textos mesopotámicos, se celebraba al comienzo de la primavera, con el comienzo de año agrícola, en el momento en que la naturaleza y el dios volvía a la vida, y que tenía una duración de once días durante los cuales participaban en ella todos los habitantes de la ciudad y de su territorio. Se realizaba una procesión al santuario, a la "Casa de Akîtu", al lugar de residencia temporal del dios y la diosa, donde los sacerdotes cumplían los preceptivos ritos de purificación, realizaban sacrificios y pedían por la paz. Después el rey entraba en el santuario y allí se producía la renovación de su mandato, pues era el propio dios quien le concedía la autoridad de gobernar otro año. Luego se realizaban oráculos referidos al destino del país y el día undécimo terminaba la fiesta con un matrimonio sagrado entre el rey la diosa que estaba representada por su sacerdotisa, momento éste en el que comenzaba el año. Pero, mientras se celebraba el festival y como parte de las ceremonias que anualmente se celebraban como motivo del Año Nuevo, se tallaban en madera dos imágenes que se adornaban con oro y piedras preciosas, que simbolizaban a una pareja real y divina, con sus atributos respectivos del dios y la serpiente, y que tres días después de su erección eran ritualmente quemadas. Acto que en nuestros días coincidiría con la festividad de San José y podría relacionarse con las hoy llamadas "fallas".


miércoles, 14 de junio de 2017

Torques de Sagrajas, Sagrajas-Badajoz

En Sagrajas, pedanía creada en el siglo XX bajo el nefasto Plan Badajoz, pues nefastas son siempre las intervenciones estatales en el agro, se hagan bajo la bandera que se hagan, perteneciente al municipio de Badajoz, se halló una singular pieza de oro del Bronce Final, en concreto, de principios del I milenio a. C. Estamos hablando del conocido como Torques de Sagrajas, una pieza de más de dos kilogramos compuesta por dos torques anulares, donde llama la atención su decoración mediante incisiones geométricas y unidos ambos por una incipiente técnica de soldadura.
La pieza en cuestión formó parte de un tesoro o depósito ritual y se encuentra custodiada y expuesta en el Museo Arqueológico Nacional.

Foto: man.es

Se desconoce a ciencia cierta el motivo de dichas ocultaciones, pues existe tanto la hipótesis que indica que podrían haber sido ocultaciones destinadas a evitar que personas o grupos humanos extraños pudieran apropiarse de dichas piezas y otra linea de especulación que, atendiendo a la singularidad de muchas de las piezas pertenecientes a estos tesoros, cree que podrían haber sido depósitos con fines religiosos o cultuales.
Lo cierto es que, centrándonos en nuestra pieza protagonista de hoy, su gran peso y escasa ductilidad parecen indicar el carácter ceremonial de la misma, pues no parece que fuera de uso común, lo que hace creer que podría haber sido utilizada, por ejemplo, por sacerdotisas -o mujeres con similares funciones- en algunas ceremonias muy concretas; claro está que esto, como casi siempre, no dejan de ser meras especulaciones, pero no por ello descartables, pues parecen tener bastante sentido.


lunes, 12 de junio de 2017

Reutilización de estelas y verracos, Villardiegua de la Ribera

Nos acercamos, de nuevo, a los Arribes del Duero; esta vez a su parte zamorana, a la población de Villardiegua de la Ribera, en la comarca de Sayago. Allí, como ocurre en otros muchos lugares, de los que hemos ido trayendo ejemplos a esta página, se han reutilizado estelas y esculturas de la Edad del Hierro o, incluso, del Bronce o el Calcolítico, en la construcción de muros o medianerías. En Villardiegua, al menos, hemos conocido la existencia de una estela con una representación solar o astral y una cabeza zoomorfa en su parte inferior, que parece hubiera pertenecido a un verraco vettón (nos encontramos en un territorio a caballo entre tierra de antiguos galaicos y vettones) y una tosca estela con forma fálica en un muro medianero.

Estela con símbolo astral o solar - Foto: debotass.blogspot.com

Nada sabemos sobre la datación de las mismas. La estela solar y la escultura zoomorfa pudieran ser prerromanas -aunque se cree que creaciones de este tipo se continuaron realizando bajo el yugo romano- y el falo pudiera ser ya de época romana, pues bajo el culto a Príapo proliferaron esculturas de este tipo en dicho periodo. Pero esto no dejan de ser especulaciones de un simple aficionado, profano en la materia, como es mi caso. Lo que sí es cierto es que en la zona existen algunos yacimientos arqueológicos de la Edad del Hierro a uno y otro lado del Duero. En el propio municipio de Villardiegua se encuentra el castro de San Mamede, donde apareció un verraco que se encuentra en una plaza del pueblo, además de representarse en el escudo de la localidad (también aparece una estela solar, que no sabemos si será la que aparece en la fotografía anterior), y en la otra orilla del Duero, en el margen derecho o parte portuguesa, el de São João das Arribas.

Estela o figura fálica - Foto: debotass.blogspot.com


jueves, 8 de junio de 2017

La garra de oso esculpida de Piedra Escrita, Cenicientos

Seguimos sacando valiosísima información gracias a nuestra historiadora predilecta, de la que pusimos hace tres días, en nuestra página, la conferencia que impartió la pasada semana sobre el verdadero uso que se dio a la conocida como Silla de Felipe II. Otro de los testimonios, de los tantos, que ha estudiado Alicia M. Canto, es la conocida como Piedra Escrita de Cenicientos, un antiguo relieve dedicado a la diosa Diana, con una escena esculpida en una gran piedra de unos cinco metros de altura. Pero ya describimos hace unos años dicha escena que, a modo de recordatorio diremos que, representa una imagen de la propia diosa y, en la parte inferior, a una pareja que realiza un sacrificio en honor a dicha divinidad, con lo que hoy volvemos a traer la Piedra Escrita para hablar de otro interesante testimonio digno de mención sobre la misma: la garra de oso esculpida en su parte trasera. En comparación con otras existentes, alguna de ellas también localizada por Alicia M. Canto en los alrededores, se llegó a tal conclusión, conociendo incluso el significado de estos grabados en piedra gracias a una fuente clásica latina, en concreto de Latinus Togatus, quien en el siglo III d. C. afirmó que toda garra de oso grabada en piedra indicaba que se estaba entrando en un bosque sagrado.
Por tanto, no sólo la escena de la diosa Diana, divinidad de los bosques, además de la caza y otras atribuciones, y la propia garra, nos indican claramente que nos encontramos en lo que fue un espacio sacralizado, como poco, desde tiempos de los romanos.

Garra de oso en Piedra Escrita - Foto: Alicia M. Canto - celtiberia.net

Fuente: pasionpormadrid.blogspot.com

El megalito también fue un hito divisorio, dado su emplazamiento justo en la frontera oriental entre las provincias hispanas de Lusitania y Tarraconense, y una señal que advertía de la presencia inmediata de bosques sagrados, como parecen indicar las garras de oso que hay labradas en la zona trasera de la roca.
Alicia M. Canto apoya este último dato en un texto de Latinus Togatus, redactado en el siglo III después de Cristo: "si en un hito divisorio o sobre una piedra natural se representara la garra de un oso, significa que comienza un bosque [sagrado]".
Se concluye así que en el entorno de Cenicientos hubo antiguamente un bosque sagrado y que éste estuvo encomendado a Diana, diosa virgen de la caza y protectora de la naturaleza.


miércoles, 7 de junio de 2017

El Macho Lanú, Las Hurdes

Hacía tiempo que no acudíamos a los angostos y mágicos valles de Las Hurdes y hoy lo hacemos para traer al blog a uno de sus más importantes personajes mitológicos: el Macho Lanú. Si hay algo singular en Las Hurdes con respecto a su mitología es que, mientras en otros muchos lugares cuando hablamos de mitos y leyendas lo hacemos en pasado, en Las Hurdes, estos mitos ancestrales siguen vivos o, al menos, muy vivos hasta hace escasos años; tanto, que algunos de los testigos que dicen haberse encontrado con personajes pertenecientes a dicho rico acervo cultural del pueblo hurdano, siguen, aún a día de hoy, en el mundo de los vivos.
Pero lo que nos interesa a nosotros, con respecto al Macho Lanú, es su conexión con otros personajes mitológicos que forman parte de la cultura occidental, pues se le ha identificado con Fauno, la divinidad romana de los campos y de los pastores, que se asocia a los bosques y que también podía ser una divinidad oracular y profética. Desde este punto de vista parece existir una clara conexión, por tanto, con esta divinidad latina, que a su vez conectaba con el dios griego Pan, cuya representación de macho cabrío se da claramente en el Macho Lanú.

El Macho Lanú y La Chicharrona - Foto: somoshurdes.com

Pero pese a que la Península Ibérica fue imbuida, tras la conquista romana, por la cultura clásica grecorromana, de ahí, quizás, la influencia de sus divinidades, no debemos olvidar la herencia de otros pueblos que configuraron la cultura occidental y que, directamente, se aposentaron en estas tierras, como son los pueblos célticos. En concreto, la zona hurdana, ya sabemos que durante la Edad del Hierro fue territorio vettón y que, como pueblo indoeuropeo céltico, seguramente tenía divinidades paralelas, con orígenes comunes, a las mencionadas. Así, la cultura celta tenía a divinidades como a Cernunnos, que aunque es identificado con el ciervo y no con el macho cabrío, no dejaba de ser una deificación del animal macho cornudo en general, por lo que algunos autores, como Juan Ignacio Cuesta, encuentran un cierto paralelismo entre el Macho Lanú y el dios céltico Cernnunos, del que se han encontrado representaciones desde Dinamarca, como en la del famoso Caldero de Gundestrup, hasta en la propia cerámica de Numancia, de la que dejamos, en su momento, constancia en Iberia Mágica.
Evidentemente, no hace falta decir, que estas divinidades, en gran parte con funciones benéficas o bienhechores de la Humanidad, han llegado hasta nuestros días, bajo el influjo de las religiones monoteístas posteriores -el Cristianismo en el caso Europeo-, como todo lo contrario. Así, los cuernos y pezuñas de cabra del dios Pan, llegados hasta nuestros días, en lugares como Las Hurdes, en forma de nuestro protagonista de hoy, el Macho Lanú, son identificados con el mal e, incluso, con el mismísimo Diablo.
Como curiosidad hemos de decir que siempre es recreado en el ancestral Carnaval Hurdano, así como en la fiesta de La Carvochá y La Chicharrona, que actualmente se celebran estas dos últimas conjuntamente, por lo que ocupa un papel muy importante dentro de la tradición de esta montañosa comarca.


lunes, 5 de junio de 2017

Conferencia: La supuesta Silla de Felipe II de El Escorial - Alicia M. Canto de Gregorio

Si en nuestra última entrada nos acercamos a Canto Gordo, hoy volvemos para enlazaros la magistral conferencia que el pasado jueves 1 de junio impartió en la Casa de Cantabria de Madrid Alicia M. Canto de Gregorio. El que esto escribe quería haber asistido, pero por distintos motivos no me fue posible, y la verdad que lo lamento, porque hubiera sido un gusto estar como oyente en la misma e incluso saludar, si se hubiera dado el caso, a esta gran historiadora, catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Real Academia de la Historia, que tanto nos ha enseñado a los amantes de las piedras y las peñas sacras o altares rupestres. Su dedicación, tal y como ha mencionado nuestra amiga Ana Olivera en su presentación, ha abarcado muy distintas temáticas y periodos dentro de la Historia y la Arqueología, siendo una de ellas el estudio de las peñas, relieves y elementos de culto durante la Prehistoria y la Protohistoria, que no hace falta que digamos que es lo que más nos gusta por aquí. Alicia M. Canto es de esas investigadoras e investigadores que ven lo que no ven otros muchos, además de atreverse a realizar diferentes análisis desde distintas perspectivas, aunque siempre dentro de lo razonable, como ella suele decir.
No quiero resumir lo tratado en la conferencia, pues ya hemos dedicado varias entradas en este blog a lo que parece fue un altar rupestre de la Edad del Hierro, y no lo generado a través de la leyenda, además de que preferimos que sea ella la que nos cuente.
Para finalizar diremos que nos ha hecho gran ilusión que haya utilizado una de nuestras fotografías en su exposición; una muy agradable sorpresa.




jueves, 1 de junio de 2017

Figura antropomorfa de Canto Gordo, San Lorenzo de El Escorial

Han sido varias las ocasiones que hemos comentado en este blog la verdadera naturaleza de Canto Gordo, más conocido como Silla de Felipe II, en San Lorenzo de El Escorial, como altar rupestre del pueblo vettón. Todo esto lo supimos gracias a la investigación y el trabajo de la historiadora Alicia Mª Canto, que puso en duda la falsa leyenda creada alrededor de este lugar, algo que comenzó a sospechar, por una serie de motivos, que ya trajimos al blog, y por el descubrimiento de un billete de 100 pesestas del año 1925 que reproducía un cuadro de 1889, de Luis Álvarez Catalá, en el que Felipe II aparecía en este lugar. Es muy posible que de ahí surgiera la leyenda, de la creación de ese cuadro en el siglo XIX, que quizás, recogiera lo que se comentaba de forma infundada por aquel entonces.
Pues bien, en los alrededores de Canto Gordo aparece una figura antropomorfa, no se sabe si de factura humana o de creación natural al modo de pareidolia, descubierta por la autora de este estudio en los últimos años que bien pudiera formar parte del antiguo santuario.

Foto: Alicia Mª Canto

Fuente: elpais.com - 31/05/2017

El conjunto, que fue retocado durante la Segunda República y en los años sesenta del siglo pasado para dotarlo de escaleras y pasamanos, tiene forma abarquillada, lo que hace referencia a la barca solar de los pueblos célticos. Además, la profesora halló en 2015 una figura antropomorfa (un rostro de larga cabellera movida por el viento) que lo une con las sibilas, personaje de la mitología grecorromana que eran capaces de adivinar el futuro.
El conjunto granítico se completa con otros dos altares, a menos de un kilómetro colina abajo. Todo ello permite decir a la arqueóloga que “estamos ante todo un santuario vetón”. “Cualquier geólogo podría argumentar que la sibila, o el augur, o como queramos llamarlo, es solo una forma caprichosa del granito. Pero debemos verlo con los ojos de los antiguos. Son señales que les venían de la mano de los dioses”, incide.


sábado, 27 de mayo de 2017

La Cueva de las Maravillas, Aracena

Hoy recurrimos, de nuevo, al maestro García Atienza para plantear el posible pasado sacro-ancestral de la Cueva de las Maravillas, en pleno centro de Aracena. Según se cuenta, esta cueva, fue descubierta a principios del siglo XX, pero el autor especula con que bien pudiera haber sido conocida por los templarios, que fueron propietarios, por un tiempo, del castillo que se encuentra en la parte superior de la misma y, como bien es conocido, éstos se solían ubicar en enclaves, en muchos de los casos, de antigua sacralidad. Sea cierta o no esta suposición -podría aparecer, en un futuro, alguna prueba al respecto, ¿por qué no?-, la cueva bien merece una visita si se pasa por la cabeza comarcal de la Sierra de Huelva o de Aracena. Su longitud total es de 2.130 metros, con 1.400 visitables.

Foto: Agencia Efe

Fuente: Montes y simas sagrados de España - Juan García Atienza

[...] el Temple buscó a menudo instalar sus emplazamientos en lugares ancestralmente sagrados o en enclaves que reunieran condiciones telúricas especiales que, en este caso, concurren claramente. Permítasenos, pues, que antepongamos la realidad soñada sobre la duda razonable y consideremos que el valor del símbolo permanece más allá de las circunstancias que probarían su realidad. En cualquier caso, queda la evidencia de que la Gruta de las Maravillas es una de las formaciones geológicas más bellas de Estaña; y adviértase que no digo únicamente de la Península, sino que incluyo a las islas.


jueves, 25 de mayo de 2017

La Olma de La Prada, La Prada-Valle de Tobalina

Escuchando un reciente programa de una joya de radio rural -Radio Valdivielso-, de esas difíciles de dar con su existencia, pero que habeilas hailas, en la que se da voz a gente mayor de aquel valle y del resto de merindades vecinas que dejan constancia de muchas anécdotas y, sobre todo, de la cultura popular que, tristemente, se está perdiendo, pues lo que hoy consideramos cultura, en la mayoría de los casos, no es elegido por nosotros, sino impuesto desde arriba, por muy subversivo que creamos que sea, es decir, no es popular; pues bien, como digo, en una reciente entrevista a un señor de un valle vecino al de Valdivielso, del Valle de Tobalina, al que pertenece La Prada, su pueblo, nos ha llamado la atención la mención que hace de una vieja "olma"; mención que hemos transcrito a continuación y donde, como se puede apreciar, nos encontramos ante lo que parece fue un árbol sacro, de los colocados junto al cementerio y la iglesia románica, que seguramente también pudo haber sustituido a otros anteriores, donde queda bien patente la veneración que se le tenía, a pesar de que, el mundo contemporáneo, tristemente, terminó con él. En la breve mención, Tiquio, como es conocido el entrevistado, nos dice que un tío suyo, antes de morir, pidió que le subieran a ver por última vez a la olma; es bien conocido, por los amantes al estudio de estos árboles emblemáticos, que en muchos pueblos existía la costumbre de decir "hasta que me vea pasar ..." el tejo, el olmo o el árbol que fuera, haciendo referencia al día en que le tocara morir.
Vaya desde aquí nuestro homenaje a esta desaparecida olma, a su familiar, al propio Tiquio y al maravilloso proyecto de Radio Valdivielso.

Marcado con círculo rojo la torreta que se puso en el lugar que ocupó la olma.

Fuente: Transcripción de un fragmento de la entrevista a Tiquio "de La Prada" en Radio Valdivielso

Una vez que estaban tirando una olma, yo no sé los años que tendría -la olma-, al lado del cementerio, donde han puesto la caseta para la luz de la iglesia, un poste que han puesto allí con un contador, y mi difunto tío el cura pidió (estaba muy enfermo en la cama ya para morir) que le subieran a ver por última vez la olma antes de tirarla y le sentaron en una silla y le cogieron y le subieron a verla. [...] Cuando tiraban la olma, me acuerdo que estaba yo allí, con todos los hombres, viendo como la tiraban. 


La Prada - Foto: Pako Navas - abril 2017


miércoles, 24 de mayo de 2017

El cráneo trepanado de Fuente Hoz, Anuntzeta-Ribera Alta

En la población alavesa de Anúcita, Anuntzeta en euskera, población incluida en el municipio de Ribera Alta, se encuentra el yacimiento prehistórico de Fuente Hoz, datado en el Neolítico. Allí, en una pequeña cueva, en un enterramiento de aquel periodo, se halló un cráneo trepanado o perforado, que se puede observar en el Museo de Arqueología de Álava de Vitoria. Éste es uno de los enigmas, de los tantos que hay, por resolver de aquellos tiempos, pues no se sabe si estamos ante un ritual o ante una intervención quirúrgica. En el ejemplo en el que nos encontramos, el individuo intervenido, como se dice en la fuente que aportamos, sobrevivió a la trepanación, por lo que podríamos encontrarnos ante el segundo supuesto, aunque también se podría barajar la posibilidad de que fuera una combinación de ambos -magia y curación-.
Por mucho que nos encontremos en un periodo totalmente cartesiano, en el que impera la dictadura de la razón, la creencia en lo sobrenatural o trascendente, sigue siendo, en mi opinión, algo consustancial al ser humano, pues ambas visiones no tendrían por qué ser contrapuestas y pueden convivir perfectamente; de este modo, no se ha de considerar como gente atrasada a nuestros antepasados. Quizás ellos manejaran registros que hoy nosotros hemos perdido por completo, pero nuestro egocentrismo no nos deja velo. Pero esto es meternos en disquisiciones demasiado profundas que se escapan a la brevedad de las entradas de este blog.

Foto: folleto del Museo de Arqueología de Álava

Fuente: Orígenes. Xabier Peñalver.

Las trepanaciones o perforaciones del cráneo, llevadas a cabo mediante diferentes sistemas, son complejas prácticas quirúrgicas que se utilizaron a partir del Neolítico y que están escasamente representadas en nuestros yacimientos funerarios. Sin embargo, algunos de los restos hallados, como los de Fuente Hoz (Anúcita), corresponden a etapas antiguas y el individuo intervenido sobrevivió a la operación. La causa para practicar las trepanaciones se desconoce en estos momentos, anque pudo obedecer tanto a motivos de tipo ritual como a otros cuyo fin fuese el de combatir males como los traumatismos, las epilepsias o las cefalalgias. Dentro del período prehistórico, contamos con cráneos trepanados en yacimientos como el citado covacho de Fuente Hoz, correspondiente al Neolítico Final y fechado en el 3210 antes de nuestra Era.


martes, 23 de mayo de 2017

El Olmo del Milagro, Illescas

Queremos traer otro árbol centenario emblemático de la Península Ibérica. En Illescas, población sagreña que hemos visitado en más de una ocasión en este blog, existe el conocido como el Olmo del Milagro, con cerca de medio milenio en su tronco. Hemos reparado en él al conocer que se están tomando esquejes del mismo para tener posibles sustitutos cuando desaparezca, a pesar de lo cual, no tiene mala salud a día de hoy. Alrededor del mismo únicamente hemos conocido una leyenda o historia milagrera, que es de la que toma el nombre el olmo y que no vamos a reproducir aquí, pues se puede encontrar en más de una web, pero sí hemos querido traerlo para mostrar, de nuevo, como una población siente veneración ante un árbol; manifestación ancestral, como siempre expresamos, que, por suerte, no se ha perdido en todos los casos.

Foto: illescasaldia.com

El Olmo del Milagro se encuentra en la Plaza Infantones de Illescas, que no es la plaza más importante de la población, pues ésta se puede decir que es la cercana Plaza Mayor, donde se encuentra la iglesia parroquial, con su famosa torre mudejar, por lo tanto no se da, en este caso, esa combinación entre árbol, templo y plaza principal, como suele ocurrir con muchos árboles de concejo, que en bastantes casos señalan la existencia de un lugar de culto anteriormente al templo y anteriormente al árbol presente, pues casi siempre suelen sustituir a otros anteriores. Así, no tenemos elementos suficientes como para afirmar que estamos ante otro caso similar de árbol sacro, a la par que concejil, pero sí que, con su gran resistencia al paso de los siglos, ha acabado convirtiéndose en todo un tótem para la población.
Para terminar contaremos la anécdota, sin base histórica, que nos dice que dio sombra incluso a Miguel de Cervantes cuando visitaba o pasaba por Illescas, algo no demasiado descabellado de imaginar, pues se sabe que el famoso literato vivió unos años en la cercana población de Esquivias, cuando se casó con una mujer natural de este pueblo.


lunes, 22 de mayo de 2017

La Moracantana, Montánchez

Muchas leyendas medievales, incluso del periodo romántico, tan cercano a nosotros si lo comparamos con lejanos siglos, se componen de elementos continuistas con cultos mucho más antiguos. Hoy traemos el caso de la Moracanta, la que tan bien nos describió hace casi dos años Israel J. Espino en su magnífico blog Extremadura Secreta, que tanto nos gusta, y que encierra esa conexión ancestral que hace eterna a una leyenda. La leyenda en sí, no se compone de nada demasiado peculiar que no se dé en otras muchas encuadradas en el periodo conocido como Reconquista. Así, cuando un ejército cristiano sitiaba el castillo de la población extremeña de Montánchez, junto a la sierra a la que da nombre o de la que lo toma -yo diría más bien lo segundo por su prefijo mont-, una enorme serpiente les guió, introduciéndose por un pasadizo o túnel hasta el interior del castillo, con lo que de esa forma pudieron tomarlo.
Y digo que no se compone de nada peculiar, en cuanto a la aparición, como tal, de un elemento externo que les ayuda o guía hasta la victoria, pero sí resultaría atípica en cuanto al ser o entidad ajeno que toma partido por ellos. En muchas ocasiones es la Virgen la que se les aparece o un extraño pastor, que luego desaparece, un ángel, etc, pero en pocas ocasiones un ser monstruoso que, como en este caso, podríamos enlazar con la simbología que encierra la serpiente desde los tiempos prehistóricos e, incluso, nos podría recordar a la cuélebre asturiana, personaje mitológico al que hemos dedicado más de una ficha últimamente.
Luego, si seguimos adentrándonos en la historia, descubriremos que una princesa mora era la que se metamorfoseaba en el enorme ofidio, tomando únicamente la forma de mujer durante la noche de San Juan, algo que la encuadra dentro de esas otras leyendas de "encantás", "moras", etc. Por mora o moro de entrada se piensa en la ascendencia norteafricana o que profesa la religión islámica del personaje en cuestión, pero ya se sabe que podría hacer, igualmente, referencia a muy antiguas divinidades -las mouras gallegas o portuguesas-, no sólo preislámicas, sino incluso prerromanas, que podrían haber sido el origen de las mencionadas y famosas "encantás".
En el caso de la Moracantana estaríamos ante un curioso caso de sincretismo, que abarcaría muy distintos elementos e, incluso, épocas, a pesar de que la historia se enmarque en un contexto histórico muy concreto.

Castillo de Montánchez - Foto: norbacaesarina.blogspot.com

Fuente: Israel J. Espino - Extremadura Secreta

Cuenta la leyenda recogida por el historiador Jose María  Domínguez Moreno que estando un sábado acampados junto a la fuente del Trampal, una enorme serpiente con la cabeza cubierta por una mata de pelo atravesó por medio de las mesnadas cristianas, sembrando el pánico entre los caballos.
Los caballeros siguieron su rastro entre espesos y altos matorrales,  y no tardaron en dar con su guarida. Era ésta un amplio túnel que comunicaba directamente con el castillo, y fue por este pasadizo por el que penetraría un grupo de los más aguerridos cristianos para tomar la fortificación.
Sorprendentemente no encontraron rastro ni nunca supieron de la fabulosa culebra peluda que los había guiado hacia la victoria, pero cuenta la leyenda que se trataba de una núbil princesa mora que, cual Melusina, cada domingo tomaba forma de serpiente, aunque conservando su cabeza humana, y por el recóndito pasadizo bajaba hasta la fuente del Trampal a peinarse los dorados cabellos.
Al considerarla culpable de la derrota, su padre, el caíd, maldijo a la princesa mora y la arrojó al aljibe, que desde aquel fatídico día vive transformada en serpiente bajo las galerías  del castillo.
Sólo durante la noche de San Juan recobra su forma de mujer y se la ve pasear sobre las almenas portando en una mano una vela encendida y en la otra un libro, en el que escribe maldiciendo o bendiciendo los campos de toda la comarca.


sábado, 13 de mayo de 2017

La Santa Cabeza de San Gregorio y un antiguo templo romano, Sorlada

En la merindad navarra de Estella, se encuentra el municipio de Sorlada, cuya población encuentra su origen en la antigua Suruslata. Allí, bajo la advocación a un santo cristiano del siglo XI, San Gregorio Ostiense, se esconde otro culto a una cabeza, el de la conocida como La Santa Cabeza. Ésta, al igual que la de San Guillén, de la que hablamos hace tres días, se encuentra en un relicario de plata y es exhibida, igualmente, en aras de la búsqueda de protección para los campos, en concreto para alejar las plagas. También es utilizada para bendecir el agua, pues en su parte superior tiene un orificio por el que se introduce el agua que, tras pasar por los restos óseos, es recogida por otro en su parte inferior. San Gregorio Ostiense, conocido con dicho apelativo por haber sido obispo de Ostia, vivió, como dijimos, en el siglo XI, y, por tanto, lejos ya de los tiempos en los que se practicaban cultos precristianos, pero, como vemos, muchos de ellos han sobrevivido -y sobreviven- con el transcurso de los siglos, como esta reminiscencia del culto a las cabezas cortadas, en este caso como elemento mágico-protector.

Relicario de San Gregorio Ostiense - Foto: es.paperblog.com

Para finalizar, diremos que, según una fuente manejada, en concreto un artículo de Javier Hermoso de Mendoza, un gran cronista de la comarca de Estella, la cual visitamos hoy en el blog, la basílica que tiene dedicada este santo se encuentra sobre un cerro al sur de Sorlada, en el que afirma pudo existir un antiguo templo romano, además de ser el posible asentamiento de la antigua Suruslata: "asentado sobre un probable templo romano vinculado a la población de Suruslata (nombre del que procede Sorlada), estaba situado -como hoy lo está la basílica- junto al pequeño desfiladero (el Congosto) que comunica el valle de la Berrueza con las tierras llanas de la Ribera.". De ser cierta la hipótesis del antiguo templo romano, estaríamos ante otro caso de sobreposición de cultos en un mismo enclave, generando la hipótesis, si se nos permite la licencia, de que, quizás, el romano pudiera haber sido construido, a su vez, sobre uno prerromano. Pero sobre esto último nada podemos acreditar, más allá de esta mera especulación.

Sorlada abajo y al fondo, sobre el cerro, la basílica de San Gregorio Ostiense - Foto: estella.info


viernes, 12 de mayo de 2017

Las Mayas y las Cruces de Mayo en Cartagena

Rebasamos, hace casi dos semanas, la mitad de la estación primaveral, el antiguo Beltane o inicio también, tal y como se le conoce, del verano pastoral. Es el mes de los populares mayos -grandes troncos y árboles cortados y clavados en las plazas de muchos pueblos-, de las cruces de mayo y, también, de las mayas. Hoy queremos traer el recuerdo de Las Mayas de Cartagena, las cuales, desaparecieron del festejo, bajo prohibición, en el siglo XVIII, ocupando su lugar, desde entonces, de una manera intermitente, como se apunta con el texto que aportamos más abajo, distintas cruces de mayo.
Hay que recordar, como se dijo en este blog hace tiempo con la cruz de mayo de mayor tamaño de la Península Ibérica, la de Noez, población de la comarca de los Montes de Toledo, que, si bien el nombre nos hace recordar al símbolo de la religión triunfante en el siglo IV d. C. y que sigue hasta nuestros días, no son, en muchos casos, simples cruces vegetales, sino que abundan las que reúnen figuras en forma de círculos con cruciformes, que nos hacen recordar a los antiguos símbolos astrales, que desde la misma Prehistoria son objeto de culto. No se da así en el caso que nos ocupa, pues la cruz de mayo cartagenera es fiel a la representación cristiana, pero, se sitúa en un antiguo altar, que era el lugar que ocupaban las mayas, hoy en día ya no celebradas, como dijimos, en Cartagena. Estas mayas, como ocurre en el resto de lugares donde se siguen celebrando, eran elegidas entre jóvenes de los distintos barrios, siendo como una especie viva de representación de la divinidad femenina, incluso, podemos decir, una idealización de la fertilidad de la Madre Tierra, si queremos llegar más lejos, que llega, en el mes en el que nos encontramos, a su máxima expresión de floración y fecundidad de los campos y de la Naturaleza en general.

Foto: cayuela-cartagena.blogspot.com

Fuente: José Monerri Murcia, cronista de Cartagena fallecido en 2013.

Como tradición popular y festiva rebasa lo religioso. Y se puede datar en la primera mitad del siglo XIV. Se celebraba con especial relieve en el barrio de Pescadores y, más tarde, en el Rincón de la Soledad. También se celebró en el interior del templo de la Caridad y en algunos colegios.
Federico Casal recordaba que era el 3 de mayo en el Barrio de Pescadores. Asistían las Mayas ataviadas de lujosos corpiños y sayas. La moza más rica o guapa del barrio era elegida presidenta y ocupaba el trono. En la habitación donde se ponía la Cruz se cantaba, se bailaba y se bebía. La fiesta degeneró por las interferencias de Baco y el exceso de las Mayas. Y fueron prohibidas en 1769. Nueve años después, Carlos III advirtió de severas penas.
Desparecidas las Mayas, decayó la fiesta y quedó reducida a una simple Cruz, aunque en domicilios particulares se celebraba con bailes y bebidas. Ya en 1795 Juan Llavador, que vivía en la calle de Nuestro Padre Jesús Nazareno, hizo en la rinconada un altar con la imagen de la Soledad y los atributos de la Pasión. Dijo misa todos los domingos hasta que en 1820 la suprimieron los revolucionarios de Riego. Eso sí, respetaron el altar.
La calle tomó el nombre de la Soledad. Después, se recuperó la fiesta, y aunque el altar y la imagen de la Virgen fueron destruidos en 1936, volvió con un cuadro de la Virgen pintado por Portela. Y ya en los años de 1950, algunas agrupaciones de las cofradías comenzaron a montar cruces en plan de verbena. En 1975, los marrajos formalizaron el festejo en el callejón de Bretau. Le siguieron los californios, a impulsos de Balbino de la Cerra. La montaron en el túnel de la calle del Caballero. Desde entonces, se han consolidado y han proporcionado un singular colorido a Cartagena.


miércoles, 10 de mayo de 2017

La Cabeza de San Guillén, Obanos

En la ficha de hoy traemos una reminiscencia más, de las muchas existentes, en relación al antiguo culto a cabezas cortadas, como elementos mágico-protectores, incluso purificadores, utilizadas para sacralizar objetos, lugares o personas, o bendecir el agua y el vino, como en el caso que nos ocupa. Hablamos de la Cabeza de San Guillén, la cual recibe culto en la población navarra de Obanos, en la merindad de Pamplona. Este cráneo-reliquia se encuentra depositado en un relicario de plata, a través del cual se pasa el vino y el agua, siendo de manufactura reciente, pues anteriormente a los años sesenta del pasado siglo, se deslizaba directamente por el cráneo que se dice pertenecía a San Guillén.
La ermita en la que reposa la cabeza se sitúa sobre un punto elevado del municipio, con lo que estaría, igualmente, sacralizando este cerro. La historia del santo y de su hermana, Santa Felicia, se encuadra en la Edad Media, en los inicios de la cristianización del Camino de Santiago, con lo que lejana o ajena conexión pareciera tener con los cultos ancestrales a los que nos hemos referido, a pesar de lo cual, ya se sabe, que si se escarba, se suele llegar siempre mucho más atrás. Así, y siendo conscientes de que estamos hablando en términos mitológicos, si otorgáramos cierta verosimilitud a la historia, que un suceso o unos personajes pertenezcan a un momento histórico concreto, no desvirtúa, a mi modo de ver, que pueda ser continuista o se reflejen en él ciertos rituales que pudieran venir de mucho más atrás, como es el culto a las cabezas y que, desde ese punto de vista, puedan tener mayor interés para el curioso, que quedarse, únicamente, en la leyenda o versión oficial. Ello sin entrar en otras hipótesis, como la sustitución o cristianización de la cabeza de un personaje mucho más antiguo por la de otro, ya fueran reales o ficticios, que también podría ser una cuestión a valorar.

Foto: enciclopedianavarra.com

Fuente: Mª Amor Beguiristain

La leyenda de Guillermo, indisolublemente unida a la de su hermana santa Felicia, cuyo cuerpo incorrupto se venera en Labiano, compone la trama del “Misterio de Obanos” que se escenifica parcial o totalmente cada año, en el marco del peregrinaje a Santiago de Compostela. De linaje principesco, y procedentes de Aquitania, ambos hermanos protagonizaron uno de tantos dramas en torno al Camino de Santiago. A la vocación de Felicia de vivir en un lugar oculto, lejos de palacios, se opondrá su hermano Guillén, quien en un arrebato la mata. Arrepentido peregrinará a Compostela y de regreso se queda en la ermita de Ntra. Sra. de Arnotegui como penitente, muriendo en olor de santidad.
En el imaginario local, san Guillermo o san Guillén tiene gran importancia. La ermita en que se alojaba llega a denominarse indistintamente Arnotegui o San Guillermo. Una coplillas aluden al final del santo: San Guillermo, murió mártir, quemadito en una hoguera, en el término de Obanos que se llama Caratea. Otra dice así: San Guillermo está en un alto, y Saría en una cuesta, si san Guillermo se cae, a Saría le revienta. San Guillermo tiene influencia benéfica para el pueblo frente a las tormentas. Si venía un nublau del rincón de Puente (La Reina), según Martín Zaratiegui, y pasaba sobre san Guillermo, las nubes se partían en dos y no afectaba al pueblo. Una de las manifestaciones de religión popular más llamativa es, sin duda, la fiesta que hoy comentamos.


martes, 9 de mayo de 2017

La cuélebre de Santa María de Celón, Celón-Allande

En nuestra penúltima ficha hicimos mención a una xana que se convertía en cuélebre. Hoy volvemos a Asturias, en concreto a Celón -Zalón en asturiano-, en el concejo de Allande, para hablar de otra leyenda y representación en torno a una cuélebre. En concreto hablamos de un relieve en la iglesia de Santa María, donde una cuélebre -algunos hablan de que pudiera ser un dragón- es atravesada por la lanza de un peregrino. Según cuenta la leyenda, la cuélebre pasaba al interior del templo por un agujero que había y devoraba los restos de los difuntos enterrados en la iglesia, hasta que un día el mencionado peregrino le dio muerte. Ésta se dice es la escena que recoge el mencionado relieve.

Relieve del peregrino dando muerte a la cuélebre - Foto: lavidanoimitaalarte.blogspot.com

Fuente: lavidanoimitaalarte.blogspot.com

Destaca fuertemente la presencia en el muro exterior del ábside de una curiosa escultura en la que un hombre está atravesando con su lanza a una figura que unos identifican con un dragón y otros con un cuélebre, es decir, con la serpiente emplumada de la mitología asturiana cuya función principal era la de cuidar tesoros (ayalgues, en asturiano). La mitología lo describe como un animal  con ojos que son ascuas incandescentes, tiene el cuerpo recubierto de escamas y tiene alas de murciélago y su único punto débil era la garganta. Incluso se conserva un agujero en el muro por el que se dice que entraba y salía el cuélebre. En este caso la tradición oral dice que el hombre representa a un peregrino al que el pueblo pidió que diera muerte al cuélebre, y la rosca que aparece a sus pies sería la recompensa recibida por conseguir tan compleja hazaña.


Agujero por el que se dice que entraba y salía la cuélebre de la iglesia - Foto: lavidanoimitaalarte.blogspot.com


 
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