miércoles, 22 de noviembre de 2017

El Ojo de Aitzulo o de Tártalo, Araotz-Oñati

Hace pocos días hablamos de un personaje mitológico vasco, el gentil Tártalo, conocido con el apelativo de 'el devorador de pastores'. Los gentiles eran aquellos seres sobrenaturales, aquellos gigantes anteriores a la cristianización, los cuales han sobrevivido bajo el apelativo de gentiles, que era el término que el cristianismo aplicaba a lo diferente a lo cristiano, es decir, a lo pagano. Hoy vuelve a ser protagonista Tártalo, pues nos acercamos a un bello capricho de la Naturaleza que toma el nombre de Ojo de Tártalo, aunque es más conocido como Ojo de Aitzulo. No hemos encontrado ninguna evidencia en forma leyenda, ni elemento mitológico más allá de la identificación con este personaje en su denominación, lo cual no es poco, por supuesto, pero independientemente de ello, la sola belleza de esta sucesión de arcos naturales ya merece un lugar en este blog, pues aunque entráramos en la mera especulación, es más que evidente que algo así no pudo pasar desapercibido para antiguos moradores de estos parajes montañosos. Estamos, de nuevo, en Araotz, dentro del municipio de Oñati, donde hace escasas fechas nos acercamos, en esta web, para conocer un ritual de fertilidad alrededor de una piedra que se encuentra junto a una cueva. Para llegar al Ojo de Aitzulo o de Tártalo debemos llegar hasta los pies del monte Orkatzategi, donde este capricho geológico se encuentra, todo un santuario de la Naturaleza.

Foto: José Cantorna - flickr.com

Fuente: noticiasdegipuzkoa.com

Oñati está salpicado de impresionantes rincones naturales, entre ellos Aitzulo: un verdadero capricho de la geología. Uno de esos lugares mágicos y singulares de la geografía vasca que no pasa desapercibido. Una sucesión de arcadas abiertas en la roca caliza se resuelven en esta gigantesca ventana desde donde puede admirarse el valle oñatiarra.
El excursionista que recale en este espectacular paraje, uno de los escondrijos del entorno de Araotz, sentirá que se aleja de la estela urbana para sumergirse en una auténtica catedral natural. La oquedad de Aitzulo merece degustarse con tranquilidad. 
[...] A los pies del monte Orkatzategi, en su paredón calizo se abre el tremendo ojo de Aitzulo, que reposa vigilante. Quien se detiene en él podrá regalar a la vista un paisaje conmovedor, escuchar el susurro del viento que peina los árboles y presenciar el vuelo circular de las rapaces. En el fondo del agujero, la carretera cruza un puente y se adentra por el desfiladero de Jaturabe, que curiosamente y haciendo un poco de historia, fue refugio para los guerrilleros carlistas del cura Santa Cruz y pasillo de contrabandistas tras la Guerra Civil.



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