martes, 11 de diciembre de 2018

Cueva de la Hoz, Santa María del Espino

En la comarca de Señorío de Molina-Alto Tajo, en la población de Santa María del Espino, se halla la Cueva de la Hoz, también conocida como Cueva de la Rata, una cueva con grabados, pinturas prehistóricas y restos arqueológicas en pleno Parque Natural del Alto Tajo. La Cueva también resulta muy interesante, desde un punto de vista geológico, constando de unos 156 metros de longitud, con un corredor estrecho y un piso superior que se acabó hundiendo sobre el inferior, además de varios grupos de gours y estalactitas y estalagmitas.
Entrando en las manifestaciones humanas del pasado, parece ser que en tiempos del Paleolítico, concretamente del Solutrense final y del Magdaleniense inicial, existen una serie de grabados, pinturas y plaquetas que aparecieron. Destacan, principalmente, cuatro plaquetas decoradas, con dibujos de caballos, una cierva, una vaca, etc. Esto nos hace ver de que, muy posiblemente, pudiéramos encontrarnos ante otro antiguo santuario de la Prehistoria, en un paraje de soberbio paisaje.
La Cueva de la Hoz hemos de decir que se encuentra no lejos de la famosa Cueva de los Casares, que trajimos hace unos años al blog.

Grabados en la Cueva de la Hoz - Foto: omnia.ie

Fuente: Agosto de 1987, Nueva Alcarria

Los habitantes de Santa María del Espino llaman la Cueva simplemente a la que en los libros viene reseñada como la Cueva de la Hoz; una interminable caverna subterránea donde es de fe que existen estalactitas, lagunas enormes de un agua clarísima, pinturas rupestres, oscuridad y mucho misterio. Don Genaro entró en la Cueva más de una vez cuando era mozo.
- Aquello es muy grande. Yo entré algunas veces cuando era joven. Hay sitios por los que te llegaba el agua hasta el cuello. Ahora tiene una puerta y nos se puede entrar. Yo me acuerdo de pasar por unos agujeros que en cuanto te cabe el cuerpo, y otros sitios que te obligan a entrar de perfil. Del techo se ve el agua destilando, gota a gota, y con el tiempo eso se ve que se convierte en piedra.
- También creo que hay figuras dibujadas en las paredes, ¿no es así?
- Sí, tiene dibujos muy bonitos, cárdenos, amarillos y de muchas formas; pero deben estar muy estropeados, si es que queda alguno. Los dibujos están allá adentro. Hay que entrar con dos linternas, porque si llevas una sola y se te estropea o se te cae, de allí no sales.
- Y dice usted que no se le ve el final.
- No, nadie le ha visto el final. Es algo así como las cuevas de San Pedro por tierra de Ávila. Más grande aún que esa de La Riba. Mucha agua tiene dentro. La que consumimos en el pueblo ya se lo he dicho que viene de allí, y no se nota que haya menos.


Una de las dos entradas a la Cueva de la Hoz - cheno-iberosceltas.blogspot.com

lunes, 10 de diciembre de 2018

Ara de la diosa Diana de Alpuébrega, Polán

Una vez dejamos atrás la antigua Toletum de los carpetanos primero y de los romanos después, camino del mediodía, comenzamos a internarnos en la comarca de Montes de Toledo, a la que nos hemos acercado en recientes entradas. En ella nos topamos con Polán, en cuyo término municipal  discurre el arroyo de Alpuébrega, donde existen los restos de una presa romana, como muestra de una antigua obra hidráulica. Es en los alrededores de este arroyo donde se halló un ara consagrado a la diosa Diana, que, por tal motivo, se le conoce, precisamente, como el Ara de Diana de Alpuébrega; pero es muy poco lo que conocemos de este ara, de la que ni hemos visto imagen, ni transcripción alguna de su epígrafe, nada más que la referencia que aportamos a continuación. Desconocemos si se encuentra en el museo arqueológico provincial de Toledo, que no es otro que el Museo de Santa Cruz, o en el Museo Arqueológico Nacional, así que agradeceríamos cualquier información adicional al respecto.
Ya sabemos que la diosa Diana solía divinizar antiguos bosques sagrados, por lo que las dehesas de encinares que, a día de hoy, todavía se pueden contemplar en la zona, pudieran ser herederas de ese posible antiguo bosque sagrado.
Como curiosidad, se dice que en los alrededores de este arroyo se encontraba el poblamiento romano conocido como Flavia Augusta. Resulta también curioso el propio hidrónimo del arroyo Alpuébrega, el cual parece, claramente, de origen etimológico prerromano.

Restos de la presa romana del arroyo Alpuébrega - Foto: es.paperblog.com

Fuente: Sacra loca toletana: los espacios sagrados en Toledo - J. Carlos Vizuete Mendoza y Julio Martín Sánchez

Por último y por la existencia de ese sincretismo del que venimos hablando, también hay que apuntar la posibilidad de que ciertas referencias a dioses romanos, en realidad estén enmascarando la práctica de cultos tradicionales. Puede ser el caso del ara dedicada a Diana localizada en Alpuébrega (Polán, Toledo), que probablemente perteneció a algún santuario al aire libre ubicado en la dehesa que aún sigue caracterizando este sector de nuestra provincia y que pudo tener la consideración de bosque sagrado al igual que ocurre con otros espacios similares dedicados a esta misma diosa.


sábado, 8 de diciembre de 2018

La Cueva de Boquique: santuario neolítico, Plasencia

En la Dehesa de Valcorchero de Plasencia, que visitamos en su momento para hablar de un santuario rupestre, se encuentra la famosa Cueva de Boquique. Ésta la citamos, igualmente, en aquella entrada de 2012, pero tenía pendiente su propia ficha en este blog. En ella se hallaron numerosas muestras de un tipo de cerámica caracterizado por la realización de puntos y rayas, dando nombre la cueva a dicha tipología -Cerámica de Boquique-, que se ha desarrollado en numerosos puntos de la geografía ibérica, hallándose sus muestras en bastantes yacimientos arqueológicos, desde el Neolítico final al propio periodo de Cogotas I, o Bronce Final.
Hasta ahora, siempre se habló de la Cueva de Boquique como una cueva -o más bien habría que llamarle abrigo- habitacional, pero existen algunas hipótesis que nos hablan de la Cueva de Boquique, como un antiguo santuario rupestre, pues son distintas las pistas que han llevado a creer en ello, como distintas insculturas y grabados, entre ellos un serpentiforme y numerosas cazoletas, además de otras muchas pruebas, tras y como contó Félix Barroso Gutiérrez en un artículo de 2016, del que extraemos las siguientes líneas.

Entrada a la Cueva de Boquique - Foto: Wikipedia

Fuente: Félix Barroso Gutiérrez - 13/11/2016 - planvex.es

Cada vez vamos teniendo más claro que ese refugio rocoso no fue casa-habitación, sino un espacio sagrado destinado a rituales funerarios.  Así también lo cree Enrique Cerrillo, el que publicara en EDAR (Arqueología y Patrimonio) aquel trabajo de “Reflejos del Neolítico Ibérico, la cerámica Boquique: caracteres, cronología y contexto”.  Neolítico tardío en los estratos más antiguos (Nivel IIb) de las excavaciones que emprendería Almagro Gorbea en la década de los 70 del pasado siglo junto a la entrada actual y en otro área limítrofe a la pared del covacho: fragmentos cerámicos que nada o muy poco tenían que ver con la cerámica doméstica propia de las cabañas de aquella época.  El poblado estaba en otra parte.  Puede que hayamos dado con él, a tenor de las muchas molinetas barquiformes concentradas en un punto concreto de la dehesa, a no más de media docena de tiros de honda de la cueva.
Aquellos hombres del Neolítico (rastros hay también de otros períodos prehistóricos, que se alargan hasta el Bronce Final) dejaron muchas huellas aún por descubrir en el riscoso espacio adehesado de Valcorchero.  Nosotros encontramos algunas a primeros del presente mes de noviembre: molinos naviformes o de vaivén, alisadores pétreos, molederas, insculturas en rocas plutónicas, cazoletas y algún grabado serpentiforme, morteros laboreados en la peña, fosos y trincheras, una pieza pétrea acorazonada y otras piedras laboreadas, dos yunques de granito fino fragmentados y un nuevo covacho con una pinta extraordinaria.

Serpentiforme en roca próxima a la cueva - Foto: Félix Barroso Gutiérrez


miércoles, 5 de diciembre de 2018

La Piedra basculante de Pedralta, Sant Feliu de Guíxols

El fenómeno geológico de piedras basculantes u oscilantes siempre llamó la atención, desde tiempos pretéritos, al ser humano, pues no deja de ser sorprendente como piedras de gran tamaño pueden moverse sin necesidad de ejercer una gran fuerza y sin que éstas, por milagroso que parezca, lleguen a caer. Es bien conocida la sacralización de muchas piedras y peñas, con lo que no es extraño que ocurriera lo mismo con las que tenían estas características, que, evidentemente, no pasaban desapercibidas y más, como es el caso del ejemplo que hoy traemos, por el gran tamaño de la misma y la ubicación privilegiada que tiene, como si de una especie de vigía sobre el gran entorno circundante se tratara. Hablamos de la Piedra basculante de Pedralta, en el municipio de Sant Feliu de Guíxols, población del Bajo Ampurdán. En las cercanías existe una ermita, lo que ya nos pone sobre la pista de estar cristianizando un antiguo lugar de culto, además de tener la Piedra una cruz metálica en su parte superior, hallándose en un espectacular bosque autóctono de encinas y alcornoques. Eso sí, hemos de decir que 1996 cayó, tras una intensa tormenta, siendo colocada en su lugar de nuevo 3 años después, aunque no se logró que volviera a disfrutar de su "mágico" balanceo. Eso es algo que parece reservado a la propia madre naturaleza.

Foto: es.blog.costabravas.com

Fuente: Alex Rigola - es.blog.costabravas.com

La antigua piedra basculante de Pedralta, entre Sant Feliu de Guíxols y Santa Cristina d’Aro, es uno de los lugares más mágicos y fascinantes de la Costa Brava. La razón de esta tradicional pasión por el paraje es que en él se encuentra la que fuera la piedra basculante más antigua de la Península Ibérica.
Para llegar hasta este paisaje en pleno macizo de l’Ardenya, donde además podremos ver una pequeña ermita situada junto la piedra y un impresionante mirador, tendremos que llevar a cabo una exigente caminata a pie desde el centro de Sant Feliu de Guíxols, municipio en el que se encuentra, o bien comenzarla desde una urbanización más cercana al lugar que visitamos: Casa Nova (a la que podremos acceder en vehículo).
La piedra pesa 1000 toneladas y tiene 6 metros de largo por 3 de alto y 3 de ancho. Permaneció en posición basculante durante milenios, de manera que era posible moverla simplemente con el impulso de nuestra mano. Sin embargo en 1996 una fenomenal tempestad la hizo caer de su posición. En 1999, tras largos trabajos de desplazamiento, la Pedralta fue recolocada en su posición original, aunque en este caso sin poder ser basculada.


Foto: selected-property.es




lunes, 3 de diciembre de 2018

Inscripción dedicada a las ninfas de El Saucedo, Talavera la Nueva-Talavera de la Reina

En 2013 estuvimos en el Yacimiento romano de El Saucedo para hablar del culto a una antigua diosa, de origen prerromano, representado en un mosaico: el de la diosa Iscallis. Hoy volvemos para dejar constancia de una inscripción hallada, presumiblemente, en esta antigua villa romana, durante el siglo XVII por el conocido como padre Ajofrín. Resulta emocionante ver como una persona, de un lejano siglo al propio origen de la arqueología como ciencia, dejó constancia con una ilustración y una descripción de esta inscripción que una liberta de época romana consagró a las Ninfas en honor al que fue su amo, quien la libertó, y que aportamos a la entrada. El río Tajo y la abundancia de sauces dieron nombre, posteriormente, a este yacimiento. La Arqueóloga y Doctora en Historia, Alicia M. Canto, apuntó como posible origen etimológico de la diosa Iscallis, que según se dice pudo dar nombre a la actual Illescas o a Escalona, y que tiene que ver, en su raíz indoeuropea, como quedó apuntado en aquella entrada, a la que nos remitimos, con el agua. Desde este punto de vista no es estraño que las Ninfas, como divinidades acuáticas, recibieran culto en este lugar. Hemos de decir que El Saucedo se encuentra cerca de Talavera la Nueva, localidad que nació como pueblo de colonización del Siglo XX y que pertenece al término municipal de Talavera de la Reina.



Fuente: lamejortierradecastilla.com

También fueron veneradas en nuestra tierra otras deidades relacionadas con las aguas como son las ninfas, asumiendo probablemente por sincretismo otro culto prerromano anterior que tenían los vettones y lusitanos, pues se distribuyen por su territorio numerosas dedicatorias, especialmente en Baños de Montemayor, donde se han hallado más de una treintena de inscripciones.
En Talavera no está relacionada su referencia con aguas mineromedicinales como el caso citado sino que solamente sabemos que el padre Ajofrín halló en el siglo XVII en el camino de La Alcoba, pero más bien en las inmediaciones de la villa de Saucedo un ara dedicada a las ninfas de la que solo existe un dibujo que reproducimos.
La dedicatoria es de una liberta llamada Alia, una esclava a la que se ha concedido la libertad, cuyo amo era un tal Nereo, nombre griego, y dice NYNFYS /ALIA / NEREI / L.VOTUM / L.A.S.M. que quiere decir “Alia, liberta de Nereo, le cumplió un voto con libre ánimo a las ninfas”.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Pinturas rupestres en La Chorrera, Los Yébenes

Volvemos de nuevo a la comarca de Montes de Toledo, a la población de Los Yébenes. En la Sierra existente en este municipio, existen unas altas paredes, conocidas como La Chorrera, pues existe un arroyo, que en época de lluvias, mana de esta pared en forma de cascada, donde existen dos abrigos con pinturas rupestres. Se identificaron diferentes poblados de la Edad de Bronce en la zona, con lo que seguramente estas pinturas rupestres se adscriban a ese periodo histórico de la más reciente Prehistoria. Las pinturas se encuadran dentro del arte esquemático, abundando, principalmente, barras o líneas horizontales, que a mi modo de ver se asemejan, alguno de ellos, a arboriformes, -aunque esto es una apreciación muy subjetiva y personal, derivada de la simple apariencia en fotografía- y algunos antropomorfos que hemos observado. El color predominante utilizado es el rojo y parecen hechos con las yemas de los dedos.
La espectacularidad del farallón rocoso, de inclinadas paredes, la cuarcita de la que está compuesto e, incluso, el arroyo que mana en forma de cascada y que podría ser -quién sabe- más espectacular aún, si cabe, en aquellos tiempos, habría hecho del enclave un lugar sagrado y mágico, por lo que la creación de las pinturas no respondería a motivaciones casuales.

Foto: noticias.losyebenes.es

Fuente:  Sacra loca toletana: los espacios sagrados en Toledo - J. Carlos Vizuete Mendoza y Julio Martín Sánchez

A comienzos de la década de los años 80 se publicaron dos abrigos con pinturas localizados en La Chorrera (Los Yébenes). Se trata de dos estaciones en las que se representaron diversas barras y puntos junto a algún antropomorfo, que ocupan pequeños abrigos ubicados junto a diferentes poblados de la Edad del Bronce en altura, característicos de este sector de las estribaciones de los Montes de Toledo, en un ambiente muy similar al que se presenta en el abrigo de la Zorrera (Mora de Toledo).


Enclave en el que se encuentra uno de los poblados del Bronce, muy cerca de las pinturas rupestres - Foto: es.paperblog.com


jueves, 29 de noviembre de 2018

Las Luminarias de San Andrés, Castillo de Bayuela

No podíamos dejar de hablar, tampoco, de Las Luminarias de San Andrés de Castillo de Bayuela, población de la comarca de Sierra de San Vicente, el lugar que dicen fue refugio de Viriato, en su luchas contra Roma -aunque ya sabemos que existen distintas hipótesis de ubicación del mítico Monte de Venus, siendo la de Sierra de San Vicente la que más peso tiene- y que visitamos el pasado año para hablar de su estela antropomorfa. Esta noche, en la víspera de la fecha del mártir, ya se encendieron las hogueras en las plazas y calles de este bonito pueblo serrano, tratando de dar fuerza a ese Sol que va perdiendo fuerza, para dejar paso a uno nuevo que nace tras el Solsticio, con el fuego como elemento protagonista y purificador. Pero dejemos que el magnífico blog antropológico, Objetivo Tradición, nos cuente.

Foto: Objetivo Tradición

Fuente: objetivotradicion.blogspot.com

Siempre que encontramos este elemento en una celebración, contamos con un trasfondo muy importante que se manifiesta a través de los diferentes sentidos que toma, dependiendo de la tradición en que se enmarca. Por norma general aparece como elemento sagrado, de purificación, y es que el fuego desde las primeras civilizaciones se consideró elemento destructor y a su vez creador de vida, “hacedor” de lo nuevo. Destructor en el sentido de acabar con lo viejo para dar paso a lo nuevo; las tierras se quemaban para generar una tierra más fecunda de cara a posteriores cosechas. También para acabar con los malos augurios, con los malos espíritus y dar lugar a una atmósfera purificada. Así con la llegada del cristianismo el fuego ha ocupado un lugar muy importante en las celebraciones litúrgicas -el fuego pascual, la venida del Espíritu Santo en Pentecostés en forma de lenguas de fuego, el protagonismo del fuego en la fiesta de la Candelaria…-. El fuego como elemento creador de vida se ha relacionado desde el origen de los tiempos con el Sol, el astro que genera vida, que madura las cosechas, que marca los tiempos del hombre… Vemos aquí como el Sol adquiere un carácter divino, de supremacía. Así, encontramos sentido a muchas de las fiestas que celebramos, que se enmarcan dentro de los solsticios de invierno y de verano, y en las que el fuego es el principal protagonista. En el solsticio de invierno las luminarias que se encienden por Navidad y pocos días después en la celebración de los “santos frioleros” o “santos viejos”, la Candelaria y San Blas, Santa Águeda… En el solsticio de verano la gran fiesta del fuego con motivo de la celebración de San Juan Bautista. San Andrés Apóstol es titular de la parroquia de Castillo de Bayuela, y por ende, patrón de la villa desde hace siglos. A él dedican su fiesta patronal en los días que cierra el mes de noviembre. La tradición manda que los vecinos de Bayuela, en especial los niños, salgan días antes de la fiesta al monte a recoger haces de tomillo que después arderán en las  luminarias que se encienden repartidas por diversas partes del pueblo. Ya la noche de la víspera, el 29 de noviembre, tiene lugar el ritual de mayor intensidad de esta fiesta: el encendido de las luminarias y la “quema de las barbas del santo”. Los vecinos se agrupan en torno a los montones de haces de tomillo que componen la luminaria, esperando el toque de campanas de las ocho que anuncia el encendido de las hogueras. Es en ese momento cuando se prende fuego al tomillo y cuando empieza el ritual que los bayoleros denominan “quemar las barbas al santo”. No es algo casual, es un acto íntimamente relacionado con el carácter sagrado del fuego, un ritual purificador que previene de la llegada de malos augurios hasta este pueblo y que son ahuyentados en esta mágica noche otoñal.
[...] Es típico en Castillo de Bayuela asar castañas esa noche en la lumbre, así como todo tipo de carnes que los vecinos comparten en armonía hasta altas horas. Durante toda la noche, “los quintos”, toman también especial protagonismo. Aunque el servicio militar ya no existe, hay muchos pueblos como este que aún conservan esa figura tan presente en sus fiestas y en sus “ritos de paso”. Los quintos de Bayuela van acompañados de un macho cabrío, al que en este pueblo se denomina “cabro”, y que pasean por todas y cada una de las luminarias. Esta es otra parte importante de la fiesta, con el valor añadido de haber sabido mantener la presencia de los quintos que en otras épocas tuvieron gran relevancia.


Las Luminarias de San Andrés, San Martín de Montalbán

Ya cerca del Solsticio de Invierno, se puede decir que empiezan los primeros festejos relacionados con el ciclo invernal. Cerca de mitad de invierno, en lo que era el antiguo Imbolc céltico, se acumulan muchos festejos que reciben el nombre de Luminarias, como las celebradas alrededor de San Antón. Esta noche ya se van encendiendo algunas Luminarias, bastante antes de las de San Antón, en torno a la figura de un santo mártir, como San Andrés, cuyo festejo se celebra mañana, 30 de noviembre, y ya sabemos que detrás de muchos de estos santos mártires, se dan cristianizaciones de antiguos ritos. De San Andrés traemos una hipótesis que hemos encontrado en una obra titulada "Raíces paganas del cristianismo" que compartimos a continuación. No hemos dicho aún que hoy nos acercamos a Las Luminarias de San Andrés de San Martín de Montalbán, población de la comarca de Montes de Toledo que hemos visitado recientemente en el blog para hablar de dos megalitos existentes en su territorio.
Ilustramos la ficha con una captura de pantalla que hemos realizado, hace escasos minutos, de la celebración en directo que se está dando en este momento, gracias a la retransmisión de la televisión autonómica de Castilla La Mancha.

Celebraciones en la calle en la víspera de San Andrés - Foto: Castilla-La Mancha Media

Fuente: Raíces paganas del cristianismo. Nicolás Brihuega Barba.

Andrés: 
Supuestamente un pescador de Betsheba, se decía que había sido crucificado en Patras, Grecia, en un aparente sacrificio solar. De hecho, el sacrificio de Jesús fue anticipado por Andrés, Felipe o Pedro. Andrés era en realidad un dios local de Patras, sacrificado muy probablemente de manera ritual como rey sagrado periódicamente. La leyenda de San Andrés se inventó para contrarrestar la exigencia de primacía de Roma mediante su propia leyenda de San Pedro. Patras, el lugar del supuesto martirio de Andrea, era un antiguo lugar sagrado del dios solar, llamado Petra o Pedro, cuyo nombre tiene el mismo significado básico que Andrés.


miércoles, 28 de noviembre de 2018

Necrópolis íbera de Vall dels Moliners, Aguaviva

La arqueología, afortunadamente, nos sigue deparando bonitas sorpresas. Cuando parece que están ya inventariadas casi todas las necrópolis íberas, siempre aparece alguna nueva. La de hoy se halla en tierra de antiguos sedetanos, haciendo prácticamente frontera con lo que fue territorio ilercavón, en la actual comarca de Bajo Aragón. Nos estamos refiriendo a la Necrópolis íbera de Vall dels Moliners, en Aguaviva, donde se han hallado veinte túmulos funerarios, de los que, hasta ahora, se ha excavado uno de ellos, pues hace menos de un mes ha terminado la primera campaña arqueológica en este yacimiento, con lo que los próximos años, seguramente, depararán nuevas noticias. La necrópolis estaba asociada a un gran poblamiento íbero, el de Vilarets, que, evidentemente, es el nombre que recibe actualmente, pues, que yo sepa, no ha sido asociado a ninguna antigua ciudad que aparezca en las fuentes clásicas.

Foto: aragondigital.es

Fuente: Heraldo de Aragón

Una prospección arqueológica ha localizado una necrópolis íbera en Aguaviva con veinte túmulos funerarios, uno de los cuales ha sido excavado y ha aportado restos humanos y piezas metálicas, entre ellas fragmentos de brazaletes. Los primeros datos apuntan a que se remonta al siglo VI antes de Cristo.
[...] La necrópolis descubierta en Aguaviva parece estar en relación, dada su proximidad, con un asentamiento ibérico de grandes dimensiones, denominado Vilarets, ubicado a apenas 1 kilometro al este de su núcleo urbano.
Los trabajos hasta ahora realizados en la Vall dels Moliners se han centrado en la excavación de un túmulo de planta circular de 3,80 metros de diámetro, construido mediante un empedrado de mampuestos de caliza dispuestos en dos anillos concéntricos, del que ha desaparecido su tramo meridional como consecuencia de la erosión y la pendiente del terreno. En el interior del túmulo, que no dispone de cámara sepulcral o cista ni, por el momento, de urna funeraria de cerámica, se han localizado restos de huesos humanos incinerados junto a algunos fragmentos de brazaletes y objetos metálicos de adorno de cobre o bronce también muy afectados por el fuego.
Además del túmulo se ha excavado y documentado un pequeño depósito de cenizas con numerosos fragmentos de piezas y adornos metálicos semi fundidos en el que están ausentes los restos de huesos y cerámicas y cuya funcionalidad, que ahora desconocemos, será objeto de estudio. Por las características de la necrópolis y los hallazgos hasta ahora efectuados parece probable que pueda datarse en torno al siglo VI a. C. si bien está previsto realizar dataciones por el método de carbono 14 para confirmarlo.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Piedra de la Virxe de Cadeiras, Pinol-Sober

Gracias a la página hermana -en el apellido- de Galicia Máxica, la cual nos ha descubierto multitud de rincones muy interesantes, en ese mágico territorio del noroeste ibérico, como es Galicia, hemos conocido un lugar, sacralizado en la actualidad a través de un santuario cristiano, el de la Virxe de Cadeiras, donde, junto a la explanada del santuario, existe una peña que, según se dice, fue una especie de silla ritual, que tanto nos puede recordar, en parte, a algún que otro santuario rupestre ultilizado durante la Edad del Hierro. Tiene unos peldaños que parecen, claramente, retocados en tiempos cercanos, pero la tipología se asemeja a otras muchas peñas -penedos, como les llaman en Galicia- y la existencia de más rocas, como las cadeiras, que dan nombre a la Virgen a la que se da culto en el santuario cristiano, nos ponen sobre la pista de encontrarnos ante un antiguo lugar de culto. Estamos en las cercanías de la parroquia de Pinol, en el concello de Sober, comarca de Tierra de Lemos. La ubicación del santuario es espectacular, junto a unos altos cañones sobre el río Sil, y con unas formas rocosas, denominadas cadeiras en la zona, de ahí el nombre de la Virgen y del santuario, que no tuvieron que pasar desapercibidas a antiguos moradores, siendo, posiblemente, uno de los motivos que hicieron elegir este lugar, como lugar de culto.

Foto: Albert Aguilera -agosto 2018-

Fuente: galiciamaxica.eu

El Santuario de Cadeiras se eleva 601 metros sobre el nivel del mar, a muy escasa distancia de los acantilados que forman en este lugar los Cañones del Sil. Como todo santuario gallego, fue construido en un lugar sagrado y milagroso para muchos con el fin de sacralizar los restos paganos que aquí se veneraban. Restos de esto son los grandes penedos junto a la iglesia de aspecto singular que eran el centro de los milagros. “Cadeiras” en gallego significa “sillas, con o sin brazos”. Por ello debemos observar la forma de estas piedras y considerar que fueran denominadas “cadeiras”. Las rocas en Galicia siempre tuvieron un carácter místico y mágico ya que sus caprichosas formas y la situación de algunos de estos “penedos” provocaban las más variadas creencias ya desde hace varios miles de años.

Vista del Santuario de la Virxe de Cadeiras, junto a los cañones del río Sil - Foto: Amaianos -abril 2009-



jueves, 22 de noviembre de 2018

El Túmulo de Los Tiesos, Mediana de Voltoya

En la comarca del Valle del Amblés, encontramos el Túmulo de Los Tiesos, en el municipio de Mediana de Voltoya. Estamos ante un monumento tumular no megalítico, como se apunta en el texto que aportamos como fuente, que a modo de cerro artificial, ha pervivido durante milenios -se dice puede tener de entre 3500 a 5500 años de antigüedad-, aunque no ha permanecido libre de expolios, puesto que durante la Baja Edad Media, algunos "buscadores de tesoros" se internaron en él, alterando la cámara y llevándose ajuares existentes en el túmulo.
Además de ser un lugar de enterramiento, seguramente estuviéramos, como siempre decimos, ante un lugar que cumplía muchas más funciones, sobre todo de tipo simbólico para las comunidades humanas que lo utilizaron, incluso como lugar de reunión, en sus alrededores, en distintas ceremonias o como hito, pues se puede contemplar en los alrededores. En el texto que aportamos se plantean otras hipótesis, aunque, desde mi punto de vista, quizás impregnadas de una visión contemporánea a la que no me adhiero, aunque todo pudiera ser, pues es muy poco -o nada más bien- lo que sabemos de estos grupos humanos que nos antecedieron hace muchos años.
Como dato final diremos que, en las excavaciones del túmulo, se hallaron algunas interesantes lajas con cazoletas, comprobando la importancia que tuvieron estas creaciones en tiempos del Neolítico, el Calcolítico y la Edad del Bronce.

Foto: David Pérez

Fuente: medianadevoltoya.es

El punto concreto elegido aprovecha el afloramiento del sustrato rocoso, que es de esquisto clorítico. Desde tal posición se domina visualmente la vega del arroyo del Prado Casares en su confluencia con el río Ciervos. Se trata de un monumento tumular no megalítico de 11 m de diámetro y 0,80 cm de altura en su punto central. La excavación arqueológica en extensión de este túmulo en julio de 2001 permitió caracterizar su proceso formativo y contenido. Tras la excavación se constató que este túmulo se compone de una cámara central, seguramente circular, compuesta de lajas de pizarra colocadas verticalmente, donde se llevaban a cabo las ofrendas y los enterramientos. Tapando la cámara y rodeándola se encuentra un túmulo de piedras y tierra que le confería grandeza y singularidad. Las investigaciones arqueológicas mostraron que el túmulo fue gravemente alterado por buscadores de tesoros en época post-medieval, razón por la cual la cámara fue alterada, desapareciendo buena parte de los ajuares y ofrendas depositados. Algunos de los que quedaron indican que puedo ser utilizado desde el final del Neolítico (3500 a.c.) hasta la Edad de Bronce (1400 a.c.). Como muchos otros, su función no fue tan sólo funeraria sino que también servía como hito o mojón relacionado con la propiedad de las tierras, su uso y el control de las vías pecuarias. En el caso del túmulo de Los Tiesos es posible que marcara la separación entre pastos de las poblaciones prehistóricas que frecuentaban las tierras de Campo Azálvaro con sus ganados de manera estacional.


Laja de esquito con cazoletas - Foto: caminodeavila.com

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Las Peñas de los Gitanos, Montefrío

Hoy nos acercamos a una zona muy abundante en megalitos, a tierras granadinas, en concreto a la comarca de Los Montes Occidentales, aunque otras fuentes sitúan el municipio de Montefrío, donde nos encontramos, en la comarca limítrofe de Loja. El motivo de nuestra entrada de hoy es hablar de un conjunto megalítico muy interesante en lo cualitativo y en lo cuantitativo, pues está compuesto de más de cien dólmenes concentrados en cuatro agrupaciones principales: Las Peñas de los Gitanos. Al igual que ocurre con los de Gorafe, la mayor concentración de dólmenes existente esta última, no sólo en la Península, sino, según se dice, de toda Europa, son de un tamaño pequeño o mediano, no superando los sepulcros los ocho metros de longitud. El enclave permaneció prácticamente inalterable hasta principios de siglo XX, que se empezó a excavar, concretamente en la década de los años veinte del pasado siglo, aunque, previamente, Manuel de Góngora Martínez dio a conocer a la comunidad científica, en 1868, este yacimiento, compuesto, no sólo de los conjuntos megalíticos, sino también del asentamiento neolítico de Los Castillejos, topónimo que ya nos pone sobre la pista de esconder un yacimiento. El paraje, es algo abrupto, lo que lo ha preservado, pues no era apto para la agricultura, y eso lo ha mantenido, por tanto, prácticamente inalterado. Pero dejemos que sean los que conocen el yacimiento los que nos cuenten.

Foto: Wikiloc

Fuente: rinconesdegranada.com

Nuestros ancestros eligieron para asentarse este privilegiado y mágico enclave. Un lugar al abrigo de los vientos dominantes, gracias a la protección de unas paredes verticales. Aquí encontraron pastos para el ganado, buenas tierras para cultivar y todo lo necesario para su subsistencia.
El paraje de Las Peñas de los Gitanos es una gran formación kárstica, compuesta por diversas cuevas y pasillos, en uno de los cuales se sitúa el poblado de Los Castillejos, fundado hace más de 5000 años. En sus inicios aquí se desarrolló un tipo de asentamiento estable, que no rompió totalmente con el trogloditismo. La ganadería y la agricultura fueron las actividades dominantes.
Hoy parte de este lugar, es un espacio arqueológico visitable, rodeado de numerosas encinas, hierba, frescor y energía, donde podemos ver una buena cantidad de dólmenes, que son el primer testimonio del hombre por modificar su entorno, marcar el territorio, crear espacios para rituales y son por tanto una manera de trascender más allá de sus propias vidas. En ellos enterraban a sus seres queridos, en posición fetal, con algunos de sus bienes.
El yacimiento arqueológico se dio a conocer en 1868, gracias a Manuel de Góngora Martínez, que documentó toda una serie de restos y yacimientos Prehistóricos. En este espacio se localizan varias cuevas con material del neolítico, una necrópolis megalítica con más de 100 construcciones dolménicas, y diferentes evidencias de época romana y medieval.
A mediados de los años 20 del siglo XX, se inician las excavaciones del conjunto megalítico, por parte de Cayetano de Mergelina. Una década más tarde visita la zona el alemán Leisner, que incluyó la necrópolis en su catálogo sobre el Megalitismo del Sur de la Península Ibérica. A partir de ese momento, se han realizado un buen número de investigaciones, tanto de la necrópolis como del entorno. Se han encontrado cerámicas, manufacturas de sílex, semillas de cereal, monedas, ornamentos óseos de cuentas, colgantes, alfileres, brazaletes y un peine.
Las Peñas de los Gitanos tuvo una amplia secuencia de ocupación, desde el Neolítico Antiguo, 5300 años antes de nuestra era, hasta el primer tercio del siglo X.
Los dólmenes constan de una cámara trapezoidal precedida de un corredor corto, que asciende ligeramente desde la fosa hacia la superficie. Están separados entre sí por una puerta realizada mediante la perforación de un gran bloque de piedra, o de dos bloques que actúan a modo de jambas. En algunos se han encontrado petroglifos y pequeños salientes tallados en las losas, representando ciervos.
Los dólmenes se construyen rebajando el suelo para encajar los bloques de piedra, hincados verticalmente, y cubiertos después con un túmulo delimitado, en algunos casos, por un anillo de piedras.
En la mayoría de las construcciones de esta necrópolis, las losas fueron extraídas al cortar el banco de roca para crear una gran fosa, que formaría la base del monumento. En otros casos las losas eran extraídas de una cantera cercana, y movidas ayudándose de rodillos y rampas.
La estabilidad estructural de estos monumentos, a veces, se veía comprometida, por lo que se reforzaban con otras piedras a modo de tirantes, que soportaban las fuerzas laterales.

Foto: waste.ideal.es



martes, 20 de noviembre de 2018

El Carbayón, Oviedo

Hoy, como ya hicimos en otras ocasiones, traemos un árbol singular y totémico que ya no existe, siendo, seguramente, el que más tiempo lleva desaparecido de todos los que trajimos que ya no están en el mundo arbóreo de los vivos, pues fue talado en 1879. Hablamos del famoso Carbayón de Oviedo, el árbol que da nombre al gentilicio oficioso de los ovetenses, el de carbayones. Carbayón, es el aumentativo de carbayu, que significa roble en asturiano, siendo un término muy parecido al carballo gallego. Decían que este árbol -El Carbayón- tenía unos seis siglos de vida y lo que se conoce como el "progreso" se lo llevó por delante. Cinco años antes de su tala se había construido la Estación de tren de Oviedo y se tuvo que remodelar el trazado urbano, abriéndose la Calle de Uría, donde El Carbayón se encontraba. Éste estorbaba a la circulación de entonces y tras dos votaciones nulas, finalmente los concejales progresistas vencieron a los más nostálgicos defensores del árbol y éste fue talado el 2 de octubre de 1879.
No sabemos si este árbol sustituyó a otros anteriores, también totémicos, como ha ocurrido en tantos otros lugares, pero lo que está claro es que el hecho en sí de su simbolismo nos hace conectarlo con el ancestral culto al árbol, de ahí que hayamos querido dedicarle una ficha en nuestro humilde espacio. Ya sabemos que el árbol sagrado por excelencia en Asturias es el tejo, pero el roble también tiene sus manifestaciones de sacralidad y simbolismo por estas tierras, como fue el caso de este roble.

Grabado que representa al antiguo Carbayón

Fuente: Palabras dedicadas al Carbayón poco días después de su tala

Aquí estuvo el Carbayón, 
seiscientos años con vida 
y cayó sin compasión 
bajo el hacha fratricida 
de nuestra corporación. 
Este pasquín respetad, 
si sois buenos ovetenses, 
y en su memoria llorad 
todos los aquí presentes 
por el que honró a la ciudad

Placa conmemorativa en el mismo lugar, de la Calle de Uría, donde se encontraba El Carbayón


lunes, 19 de noviembre de 2018

Los Vaquillones, Robledillo de Mohernando

Hoy volvemos a las tierras alcarreñas para hablar de Los Vaquillones de Robledillo de Mohernando, población de la comarca de Campiña del Henares, en lo que sería una nueva mascarada invernal de las que abundan en la zona. Ya sabemos que este tipo de mascaradas se dan en mayor número en otros territorios, como distintas comarcas zamoranas o el Trás-os-Montes portugués, pero en La Alcarria y en la Sierra Norte de Guadalajara se puede decir que se da la mayor concentración de estos ancestrales festejos de todo el centro peninsular.
Como siempre, los cencerros hacen acto de aparición para despertar a la Naturaleza de su letargo invernal, además de otros elementos particulares del festejo que traemos, como las amugas, artilugio que sirve para recoger las mies, que simbolizaría la fertilidad de la tierra que está por llegar, además de los cuernos de vaca, que es hecho notorio su identificación con la abundancia. Y, cómo no, el aspecto algo tétrico de los propios vaquillones enmascarados, nos lleva a lo oscuro y tenebroso de las tinieblas, tan típicas de la larga noche invernal, en esa eterna lucha entre la luz y las tinieblas, estación tras estación y año tras año.

Foto: turismoenguadalajara.es


Fuente: elheraldodelhenares.com

De esa guisa, estos simpáticos personajes se dedican a increpar a chicos y grandes repitiendo con todo aquel que se encuentran a su paso la misma liturgia irreverente y jocosa que cada año se vuelve a dar.
De entre todo este colorido e intrigante faunario, quizás una de las partes más llamativas sea la que corresponde a los vaquillones, personajes zoomorfos mitad hombre mitad res, que persiguen a mozos y mozas el sábado de carnaval en diversos pueblos en los que el aspecto del personaje puede variar.
Por poner un par de ejemplos descriptivos de como son estos personajes, en la localidad de Robledillo de Mohernando, el vaquillón se apareja con una saya de tela de saco que cubre completamente el cuerpo de quien lo porta a excepción de dos huecos que se hacen para que pueda mirar por ellos.
Sobre sus hombros, el vaquillón de Robledillo lleva unas amugas, estructura de madera que servía para acarrear la mies, a las que se ha amarrado una enorme cornamenta en la parte delantera y multitud de cencerros en la parte trasera.
Cuatro son los vaquillones que han salido este año (2018) en aquella localidad de la campiña guadalajareña y, como ha venido ocurriendo desde hace siglos, han vuelto a correr tras mozos y mozas por todo el pueblo.



domingo, 18 de noviembre de 2018

El Dolmen de San Martín de Montalbán, San Martín de Montalbán

No era justo dejar sin ficha, en el menor plazo posible de tiempo, al dolmen verdaderamente catalogado del municipio de la comarca de Montes de Toledo que visitamos ayer: San Martín de Montalbán, mostrando únicamente otro hipotético dolmen, muy cercano al Castillo de Montalbán, con lo que he aquí el Dolmen de San Martín de Montalbán o Dolmen de San Martín de Montalbán I, como ya califica algún investigador, otorgando el cardinal de II al que dedicamos entrada ayer. No se le ha denominado con el nombre del paraje o finca en el que se encuentra, como ocurre en tantas otras ocasiones, sino por el nombre del municipio, de ahí que recojamos esta denominación y no mencionemos ninguna otra que no tiene, que nosotros sepamos. Se encuentra no lejos del dolmen del castillo, a una distancia de algo más de un kilómetro, quizás, de la parte izquierda de la carretera que va, saliendo de San Martín dirección norte a La Puebla de Montalbán y una vez se dejó dos kilómetros atrás San Martín, aproximadamente.

Foto: paseandoydescubriendo.es

El dolmen, datado en el Neolítico, tiene la típica extructura de corredor, con cámara o cripta circular que se encuentra hundida por haber perdido las lajas superiores que se apoyarían sobre los ortostatos de la cámara, algo muy habitual en otros muchos dólmenes que no se han podido conservar íntegramente, por no haber mantenido, hasta nuestros días, su forma de túmulo. El dolmen se encuentra muy cerca del Arroyo o Río Torcón, el cual se va encajonando en un barranco, para pasar, pocos kilómetros después, por debajo de la muralla del citado Castillo de Montalbán, en un espectacular precipicio. Esto nos hace pensar que la cercanía del dolmen al curso fluvial de este afluente del más largo río ibérico, no tuvo que ser casual.


 
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