domingo, 21 de octubre de 2018

Los diablos de Mazuecos, Mazuecos

Hoy nos acercamos a una comarca llena de Historia, arqueología y mitología, como es La Alcarria. Esta descripción casi que se podría extrapolar a cualquier otra comarca ibérica; pero La Alcarria, como comarca muy despoblada y eminentemente rural, conserva, si cabe, en mayor medida de lo habitual, leyendas, mitologías y yacimientos arqueológicos que no han desaparecido bajo la presión urbanística. Todo ello, dicho sea de paso, con la salvedad de saber que, en lo referente al mundo mitológico, estamos ante unas creencias que están desapareciendo, incluso hasta en los lugares en los que estos mitos se encontraban aún muy vivos hasta hace no mucho tiempo, pues el mundo rural, a día de hoy, ha perdido el lazo con la cultura popular rural tradicional, para pasar a ser una imagen en pequeña escala de la ciudad.
Ante esto, no cabe otra, al menos, que investigar y recopilar muchas de estas tradiciones, mitos y sucesos supuestamente insólitos, como hace el escritor e investigador Miguel Zorita, del que hemos transcrito unas líneas de una intervención radiofónica que tuvo hace un tiempo, donde nos habla de Los Diablos de Mazuecos, población alcarreña, como hemos anunciado, muy cercana a otras que también tienen sus leyendas y que iremos trayendo al blog, como Mondéjar, Driebes, Albares o Almoguera.
Lo curioso de la presente leyenda, derivada de un suceso real, es comprobar que, hasta no hace mucho - a principios del siglo XX-, surgían aún mitos o leyendas, al modo o muy parecidas a las generadas en el Medioevo o el Mundo Antiguo. Aunque, quizás, no nos debería sorprender tanto, desde el momento en el que sabemos que esos lazos ancestrales, como apuntamos, han pervivido durante siglos y milenios, hasta ayer, como quien dice.

Vista de Mazuecos, con el conocido como Cerro Redondo al fondo-derecha de la fotografía - Foto: verpueblos.com


Fuente: Miguel Zorita (intervención radiofónica)

Mazuecos es una localidad alcarreña, al sur de la provincia de Guadalajara, en la cual, en 1901 ocurrió un fenómeno curiosísimo. Muchos fenómenos atmosféricos no había manera humana de explicarlos, salvo bajo la superstición o bajo las creencias. En este caso, nos encontraríamos a finales del mes de julio de 1901, cuando un vecino de Mazuercos, muy singular, Cipriano Martínez, que tenía bastante mal carácter, pues había tenido una vida emocionalmente bastante compleja, con el fallecimiento de una hija, que había hecho que su carácter se agriase hasta límites insospechados, tanto es así que los vecinos recordaban como blasfemaba, profiriendo gritos hacia el cielo...tuvo la mala suerte este buen señor de toparse en las fechas citadas con lo que hoy diríamos un tornado, es decir, una enorme ventolera que, cuando este hombre estaba haciendo las tareas agrícolas a las afueras del pueblo, sufrió el arrebato de los vientos, que se lo llevó a determinados metros de altura, con la mala suerte que le hizo caer por un barranco profiriéndose tal golpe, que a los pocos días terminó muriendo. Evidentemente, Cipriano, que no supo nunca explicar qué demonios había pasado -y nunca mejor dicho-, trató de explicar aquel accidente meteorológico, que es como el acta de defunción determina la muerte de Cipriano, como eso, como un arrebato de los propios diablos, diciendo que habían sido los diablos los que le habían llevado por los aires. Aquella historia que terminó, desafortunadamente, con la muerte de Cipriano a los pocos días, se terminó transmitiendo por los pueblos de alrededor y es curiosísimo como, el propio Cipriano, afirmaba que habían sido los diablos los que decían que se lo habían llevado por los cielos, terminó degenerando un leyenda que, cuando a mí me llega siendo niño, en los pasados años noventa del siglo XX, se había exagerado hasta tal punto, que me contaban que este tal Cipriano había desaparecido en los aires y que sólo habían caído trozos de su ropa quemada. Afortunadamente, cuando he podido investigar esto bajo los datos y los testimonios de otras personas cercanas a este hombre, se determina que no desapareció en los aires, sino que, sencillamente, se dio aquel terrible golpe, aunque sí es interesante como él interpreta esos cambios meteorológicos como seres fantásticos, como los propios diablos que son los que se lo habían llevado por los cielos.  



miércoles, 17 de octubre de 2018

Los Fachicos de San Lourenzo, Muiños de Veronza-Carballeda de Avia

En el municipio gallego de Carballeda de Avia, en la parroquia de Muiños de Veronza, encontramos la Capilla de Veronza. Ésta, a lo largo de los años, ha sufrido distintas remodelaciones, siendo su aspecto actual fruto de una reconstrucción llevada a cabo en el siglo XX. Desde este punto de vista, por tanto, no estamos ante una de las capillas o ermitas de más interés artístico e histórico de Galicia, por lo que no es su mera existencia la que nos ha traído a dedicar una ficha a este oratorio. Lo que verdaderamente nos ha hecho querer mencionar a esta capilla es el curioso ritual que se celebra cada San Lorenzo, santo al que está consagrado este templo, con el fuego como elemento ritual protagonista. No olvidemos, igualmente, lo que se dice sobre San Lorenzo en relación a su identificación con el antiguo dios Lug, consagrándose, a este último, una de las cuatro grandes fiestas célticas: el Lugnasad, que coincide, a grosso modo, con la celebración de San Lorenzo; mientras que el Lugnasad se celebraría los primeros de agosto o, lo que es lo mismo, en el momento intermedio entre el Solsticio de Verano y el Equinoccio de Otoño del hemisferio norte terrestre, San Lorenzo tiene su día en el santoral los días diez de agosto.

Foto: sociedadeantropoloxicagalega.wordpress.com

Pues bien, los 10 de agosto, se encienden en Muiños de Veronza, por la noche, los conocidos como fachicos, que son una especie de troncos o ramas de pino, que previamente se dejaron secar, a los cuales se da fuego y cada participante en el festejo porta uno de ellos dando nueve vueltas alrededor de la capilla, en lo que supone una cifra que se repite en otros rituales gallegos, como el ritual de fertilidad que se lleva, dejando pasar nueve olas, en la playa de A Lanzada, del que hablamos en este blog hace unos años. Estos fachicos son de gran tamaño y contienen en su parte superior, a modo de antorcha, una piña sobre la que se prende el fuego que consumirá el tronco en un ritual que empieza a las 10 de la noche y acaba sobre las 2 de la madrugada.

Foto: sociedadeantropoloxicagalega.wordpress.com


lunes, 15 de octubre de 2018

Crómlech de Totanés, Totanés

Volvemos al blog, tras un largo periodo de inactividad, por motivos que poco importan al lector, aunque he de decir que relacionados con las ocupaciones que nos "dan de comer", como se suele decir, que a veces nos apartan de otro alimento, casi más importante, si cabe, como es el espiritual o interior que producen el estudio o la lectura de temas como los que aquí nos proponemos tratar. 
Entrando en materia, hay que decir que estos días, en distintos medios, se está hablando bastante de un reciente descubrimiento o, más bien, habría que decir de una reciente presentación al público, como es el Crómlech de Totanés, el cual toma el nombre, de momento, del propio municipio de la comarca de Montes de Toledo sobre el que se asienta. Y decimos, "más bien ...de una reciente presentación", puesto que los arqueólogos y demás estudiosos del megalito ya lo conocen de un tiempo atrás, como conocen dichas piedras, igualmente, los vecinos del pueblo, generación tras generación, creyendo muchos de éstos que quizás sería un antiguo corral o resguardadero de ganado.
Poco más se sabe sobre el mismo y sólo los estudios, que continuarán realizando los científicos, nos irán dando luz sobre el mismo en cuanto a su datación, su uso y posibles cultos celebrados en el mismo, ya fueran funerarios o de otro tipo. Al menos, hasta el momento, la presentación fue por todo lo alto, puesto que el pasado día 22 de septiembre, se celebró un acto público de presentación del monumento recién descubierto para la ciencia, con gran afluencia de público, aprovechando el momento del equinoccio otoñal para observar ciertos alineamientos de las piedras del dolmen con el Sol, pues se especula, como ocurre con la gran mayoría de estas construcciones, que estaban alineadas con distintos momentos del año, como podrían ser, además de los equinoccios, los propios solsticios y, como no, sus periodos intermedios, aquellos que coinciden con los cuatro grandes festejos célticos, que a buen seguro, hundían sus raíces en otros festejos anteriores que nos remontarían hasta la Prehistoria

Foto: astrometrico.es

Fuente: Antonio Pérez Verde - astrometrico.es

La disposición circular de las rocas no es el único factor que sustenta la construcción del crómlech por parte del hombre. Las alineaciones de varias rocas con respecto a la salida y puesta de Sol en el equinoccio son argumentos que apoyan no solo la construcción humana sino también el conocimiento de los movimientos celestes. También se están confirmando alineaciones con respecto a los solsticios, lo que indicaría que este crómlech pudo haber sido usado como calendario.
De ser así, esta estructura pudo ser utilizada para conocer fechas clave en la vida de nuestros ancestros sedentarios. El periodo de siembra o la proximidad de las épocas fría, cálida o lluviosa son algunos ejemplos. Y por qué no, en base a estas fechas comenzar a celebrar sus primeras festividades. De este modo utilizarían el crómlech como lugar de culto por ser la herramienta que les indicaba cuándo tenían lugar sus momentos destacados.
Si el crómlech fue un lugar de culto es algo que también se va a analizar. Para ello, el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC) rastreará el interior de la estructura y sus alrededores con un magnetómetro en busca de objetos elaborados por el hombre. Por medio de excavaciones también se analizará el subsuelo buscando restos de cenizas humanas, restos de fauna, madera quemada o semillas. Su detección confirmaría que el crómlech era un lugar de culto funerario, ofrendas o ambos. En las excavaciones también se analizarán pólenes para vincular el crómlech a la vegetación que poblaba la zona en tiempos en los que se le daba uso a esta estructura megalítica.
En la península no se conoce un gran número de este tipo de construcciones. La más conocida seguramente sea el crómlech de los Almendros, situado en Évora (Portugal). Presenta una gran envergadura y una gran complejidad debida a sus varias fases de construcción desde inicios del Neolítico. Otro de los más conocidos es el crómlech de Oianleku, en Guipúzcoa, de menor envergadura y más tardío que el de Évora. Además, existe el fenómeno de los crómlech pirenaicos, que se sitúan fundamentalmente en el Pirineo central y occidental. Estos son más tardíos incluso ya que se han datado sobre la Edad del Hierro (primer milenio a. C.).


lunes, 24 de septiembre de 2018

Cueva de Coímbre, Alles-Peñamellera Alta

En el concejo del oriente asturiano de Peñamellera Alta -en asturiano El Valle Altu de Peñamellera- encontramos una muestra más del arte rupestre prehistórico cantábrico. En este caso no son pinturas, sino grabados los que representan las típicas muestras de zoomorfos tan habituales del magdaleniense cantábrico, destacando el grabado de un bisonte que tanto nos recuerda a los de las Cueva de Altamira, que hoy, por cierto, andan de aniversario, por el 139 aniversario de su descubrimiento. Estos grabados se hallan en la Cueva de Coímbre, también conocida como Cueva de las Brujas, lo que supone, quizás, una prueba de que desde antes de su descubrimiento para la ciencia, los paisanos de la zona conocían de sobra la existencia de distintas muestras y grabados rupestres que identificaban, a buen seguro, con lo enigmático y desconocido que puede presentar, por ejemplo, el mundo brujeril, de ahí el nombre, aunque dicho sea de paso, esto no supone más que una especulación del que suscribe. Los grabados se encuentran dispersos en lo que es la sala principal de la Cueva.
En los últimos años se han realizado excavaciones arqueológicas que han servido para proporcionar objetos de adorno y arte mueble de hace unos 14.000 años.

Representación de un bisonte en la Cueva de Coímbre - Foto: artepaleoliticoenasturias.com

Fuente: artepaleoliticoenasturias.com

LA CUEVA DE COÍMBRE, también llamada “de las Brujas”, es valorada arqueológicamente en el año 1971, tras la identificación de los grabados que decoran sus paredes, notificada por el entonces médico del pueblo D. Gregorio Gil. A pesar de la valoración inicial que se hace de la cueva, donde además del arte rupestre se alude a la presencia de abundantes restos arqueológicos que se recogen en superficie y que apuntarían a la enorme potencialidad del yacimiento, no se hace estudio alguno sobre su depósito arqueológico, permaneciendo este en el olvido y desprotegido frente a actuaciones antrópicas de carácter agropecuario y a frecuentes saqueos, que alteraron los niveles arqueológicos en distintas áreas de la cueva.
No obstante, desde el año 2008 se vienen repitiendo campañas de investigación arqueológica, dirigidas por el arqueólogo y profesor de la UNED, David Álvarez Alonso, quien coordina un numeroso equipo de investigadores. Dichos trabajos se han venido financiando por el Grupo de Investigación de Alto Rendimiento de Prehistoria de la Universidad del País Vasco y por el Ministerio de Educación y Cultura, aunque las últimas campañas han sido financiadas en su integridad por la fundación María Cristina Masaveu Peterson. 
Aunque todavía se encuentran en curso de desarrollo los estudios líticos y faunísticos, así como el estudio sedimentológico, palinológico, antracológico, microfaunístico, de materias primas líticas y del conjunto artístico, ya se han publicado algunas conclusiones respecto a los trabajos llevados a cabo en estas últimas campañas. El análisis y procesado de los restos hallados se realiza en el laboratorio de arqueología de la UNED, en Gijón.
Las excavaciones arqueológicas realizadas han puesto de manifiesto la existencia de un rico nivel de ocupación correspondiente al magdaleniense superior y final, donde además de industria lítica y ósea, y restos de fauna, ha proporcionado objetos de adorno y arte mueble, con dataciones en torno a 12.000 BP. Los restos de adornos consisten en tres conchas perforadas y dos caninos atróficos de ciervo perforados. El yacimiento también ha proporcionado varios fragmentos de azagayas, varillas y un arpón con una hilera de dientes.


lunes, 17 de septiembre de 2018

Dolmen de la Creu d’en Cobertella, Roses

Volvemos al Ampurdán y, de nuevo, al municipio de Rosas -Roses en catalán- para hablar de un importante dolmen de la zona: el Dolmen de la Creu d’en Cobertella. El Dolmen no es de los más antiguos, sino más bien habría que decir que es de un tiempo bastante reciente, si comparamos con la datación de otros y el origen del movimiento megalítico, pues se entiende que tiene una antigüedad de entre 3500 a 3000 años. Se encontraba recubierto de tierra, formando un túmulo, y en él han aparecido distintos enterramientos, además de restos de cerámica e incluso monedas romanas, lo que supone una clara prueba de que en periodos posteriores se internaron algunas personas igualmente y, muchos siglos después, hicieron, igualmente, sus ofrendas, si es que ése fue el motivo de que se encontraran dichas monedas ahí. Ya se sabe que estos lugares, casi siempre vinculados en exclusividad al rito funerario, también se dice pudieron cumplir las funciones de antiguos templos.

Foto: Siset - es.wikiloc.com

Fuente: patrimoni.gencat.cat

El de la Creu d’en Cobertella, en Roses, es el dolmen megalítico más grande de Cataluña. Ubicado en el paraje de la Casa Cremada y documentado ya desde el siglo XIII, este megalito es una muestra excepcional de sepulcro neolítico.
Con una antigüedad de entre 3.500 y 3.000 años, el dolmen está formado por grandes losas de gneis granítico, material muy abundante en la zona y pertenece a la tipología de sepulcro de corredor. Se trata de un estrecho pasaje de grandes piedras y una cámara uneraria cubierta de tierra o piedra. Del dolmen de la Creu se conservan la cámara y la antecámara, mientras que del corredor que la precedía no queda nada.
Todas estas estructuras se encontraban cubiertas de un túmulo artificial de forma circular, cubierto de tierra y, probablemente, rodeado por una serie de bloques de piedras, hoy desaparecidos. En las cámaras del dolmen se realizaban inhumaciones múltiples sucesivas, un tipo de entierro habitual en el Neolítico.
El dolmen de la Creu d’en Cobertella se restauró en 1957 y la excavación arqueológica sacó a la luz restos de cerámica, monedas romanas y restos óseos. Se encuentra en una zona de gran riqueza en sepulcros megalíticos.



lunes, 27 de agosto de 2018

La Pisá del Moru, Cerezal-Nuñomoral

Traemos este curioso podomorfo, gracias a Félix Barroso Gutiérrez, el gran estudioso de la comarca hurdana a la que volvemos otra vez, aunque sea virtualmente en el blog (ya nos gustaría volver físicamente, pues hace tiempo -tres años- que no repetimos visita a esta comarca de tan fuerte personalidad). Según cuenta el propio Félix, no se sabe, a ciencia cierta, si nos encontramos ante un verdadero podomorfo de factura humana o fue la propia Naturaleza, que ya sabemos que es la mayor de las artistas, la creadora. Se encuentra en el paraje conocido como El Golleti, perteneciente a la alquería de Cerezal, en el concejo de Nuñomoral -se puede decir que en pleno corazón de la comarca, sin que se nos enfaden el resto de bellos concejos hurdanos-. Félix tiene sus dudas en cuanto al "podomorfo" en cuestión, puesto que se diferencia bastante del resto de podomorfos existentes por las sierras hurdanas, que no son pocos, además, estos sí, claramente, de factura humana.

La Pisá del Moru de Cerezal - Foto: Félix Barroso Gutiérrez, 11/08/2018

Pero ya sea verdaderamente de creación humana o no, lo cierto es que a la figura, con el devenir de las generaciones, se le ha otorgado su "aureola legendaria", en expresión del propio Félix. Más de un hurdano, como bien apunta el mencionado investigador, al que tengo el gusto y el honor de conocer, seguramente imaginó que podría ser una pisada del propio Jáncanu, ese personaje mitológico hurdano, del que ya hemos hablado por aquí, y que se puede asociar, claramente, con los cíclopes y demás personajes monstruosos de grandes dimensiones, que no sólo se dan en la mitología clásica grecorromana, sino en buena parte de las mitologías indoeuropeas, entre las que se encuentra la propia y rica mitología hurdana. Esto, con respecto a los hurdanos más cercanos en el tiempo, pero bien pudiera haber sido, igualmente, objeto de culto para otros hurdanos mucho más lejanos -cuando Las Hurdes, evidentemente, no habían sido aún 'bautizadas' con su bello topónimo-, que pudieran perderse en la noche de los tiempos, ...en la propia Prehistoria. No hemos dicho, aún, que el podomorfo es conocido como La Pisá del Moru, con la gran pista o indicio que supone, en sí misma, la denominación de moro, mora, encantada, mouro, moura, etc (según el lugar ibérico en el que nos encontremos), para rastrear lugares de antiguos cultos, como en reiteradas ocasiones hemos apuntado por aquí.


domingo, 26 de agosto de 2018

El Cabo Norfeu y sus cultos órficos, Rosas

Nos acercamos a un lugar, que como otros muchos promontorios o cabos peninsulares, tuvieron un significado de alto contenido espiritual para nuestros antepasados. Nos referimos al Cabo de Creus y a todo su entorno, el cual se encuentra encuadrado en lo que se conoce, institucionalmente a día de hoy, como Parque Natural del Cabo de Creus. Las pruebas, de esta afirmación, en relación al Cabo de Creus se encuentran en el importante número de dólmenes y megalitos en general existentes en dicho cabo y su entorno, además de importantes centros espirituales del Medioevo, que seguramente suponen la sobreposición de anteriores templos y cultos, como el monasterio románico de Sant Pere de Rodes. Cuenta la leyenda -no sabemos la antigüedad de la misma, pues es muy posible que sea de reciente creación o, lo que es lo mismo, que no vaya más allá del periodo romántico decimonónico- que en la Sierra de Roda, donde se sitúa el monasterio, el héroe de la mitología griega Herakles -el Hércules romano- enterró a la princesa Pirenne, la cual dio nombre a los Pirineos, leyenda de la que ya nos hicimos eco, en el blog, hace tiempo.
Pero hoy nos acercamos al Cabo Norfeu, que corta al norte, el golfo de Rosas -Roses en catalán- y que se halla dentro del propio parque natural. El investigador Octavi Piulats nos cuenta que en el Cabo Norfeu hubo un templo dedicado al personaje mitológico de Orfeo, de ahí el nombre del propio cabo, en el cual se practicaron los conocidos como misterios órficos. Confiamos en la veracidad de este investigador, pero desconocemos las fuentes en las que se ha basado para realizar dicha afirmación, más allá del propio topónimo del cabo; de este modo, abrimos, desde aquí, como siempre el debate e invitamos, además de agredecer, a cualquier persona a que aporte más información al respecto.

El Cabo Norfeu al fondo - Foto: fotos.costabrava.org

Fuente: Octavi Piulats -octavipiulats.com-

Otro lugar sagrado del parque se localiza en una lengua de tierra que entre Rosas y Cadaqués penetra casi 3 km en el mar terminando en un abrupto despeñadero, nos referimos al Cap Norfeu, cuyo nombre catalán significa Cabo de Orfeo, llamado así porque en su centro los griegos de la ciudad helena de Ampurias construyeron un templo al bardo Orfeo, y en sus cuevas es posible que se practicase los ritos órficos o sea la religión de los misterios. 


viernes, 24 de agosto de 2018

La montaña sagrada del Canigó, Rosellón

Tras un parón estival en el blog, volvemos con un interesante testimonio de festejo de celebración del Solsticio que inicia el periodo estacional en el que aún nos encontramos y lo hacemos visitando, por primera vez, lo que se podría considerar un lugar externo o extraño al ámbito geográfico de este blog, pues el enclave en concreto, pertenece al Estado francés, no encontrándose dentro de los estados español o portugués, que son, como es de notorio conocimiento, entre los que se divide el territorio peninsular. Hablamos del macizo o montaña del Canigó -Canigou en francés-.
A pesar del apunte que acabo de realizar, hemos de decir, que tanto cultural, como incluso geográficamente, esta montaña tiene una clara vinculación con la Península Ibérica, pues pertenece a la cordillera pirenaica, que une o divide, según se vea, a la Península con o del resto del continente europeo, por tanto, podría considerarse, en un sentido amplio, perteneciente por igual al territorio de la antigua Iberia y al de la antigua Galia, a pesar de encontrarse en la vertiente meridional pirenaica; pero, lo que es aún más importante, desde un punto de vista antropológico, tiene una clara vinculación cultural con uno y otro lado de la cadena montañosa pirenaica, pues en ella se celebra un ritual de marcada y clara vinculación catalana, como el propio nombre de la montaña, con lo que, desde ese punto de vista, hemos considerado interesante traer a Iberia Mágica a este enclave, a pesar de que pudiera no pertenecer, como hemos apuntado, o considerarse que no pertenece al ámbito geográfico ibérico. El festejo, en cuestión, es conocido como La Flama del Canigó. Evidentemente el ritual de encender hogueras en las fechas del Solsticio en la cima de esta montaña, nos hace sospechar que nos encontramos ante una montaña divinizada o sacralizada, seguramente, desde bien antiguo, a pesar de que la costumbre de distribuir el fuego por el actual territorio catalán, más allá de la frontera francesa, sea de reciente creación.

El Canigó - Foto: france-voyage.com

Fuente: lameva.barcelona.cat

La Flama del Canigó es un ritual cada vez más arraigado y popular. Se mezcla con la celebración de San Juan para evocar la identidad común de las tierras de habla catalana.
El fuego de la Flama del Canigó no se apaga nunca: durante todo el año se queda en el Castellet de Perpiñán hasta que, el 22 de junio, se lleva hasta la cima del Canigó. A la medianoche en punto, el fuego de la Flama se distribuye entre los presentes. Acto seguido empieza el recorrido, en el que se va expandiendo y desdoblando para encender las hogueras de San Juan de centenares de poblaciones.
La Flama del Canigó se va diseminando a pie, en coche, en bicicleta, en barca, a caballo o con cualquier medio de transporte posible, y llega a todos los rincones gracias a una gran diversidad de colectivos y entidades. Cada pueblo, villa o ciudad organiza el recibimiento de la Flama a su manera: con música, diablos, danza... 

Territorio del Rosellón -en catalán Rosselló, en francés Roussillon-

sábado, 21 de julio de 2018

Antigua necrópolis junto a Iglesia de San Miguel, Olcoz

Nos acercamos a un enclave navarro y a una construcción románica del que una lectora nos habló hace poco en la ficha que, recientemente, a inicios del presente mes, dedicamos al templo navarro de Santa María de Eunate y su antigua ancestralidad. Nos referimos a la Iglesia de San Miguel de Olcoz -Olkotz en euskera-, de la que la propia lectora nos dijo que tenía una "portada gemela" a la de Eunate e incluso planteó una muy interesante hipótesis, pues entendía que dicha similitud se podría deber a la propia cualidad del antiguo dios de las dos caras, Jano, del que se dice tuvo un templo consagrado en el lugar que ocupa Santa María de Eunate, pudiendo ser las portadas de ambos templos cercanos una representación de la dualidad que simboliza dicho dios, el dios bifronte.
Desde aquí damos, de nuevo, las gracias a Belinda por tan interesante e importante aportación.

Portada de la Iglesia de San Miguel de Olcoz, prácticamente gemela de la de Eunate - Foto: Inge - flickr.com

Entrando en el análisis del enclave que ocupa este templo de la Comarca de Puente la Reina, además de los interesantes relieves y portada del templo románico, con representaciones muy curiosas, destaca la existencia de una serie de estelas halladas en los alrededores, de los que se pueden contemplar algunos curiosos ejemplos y que hacen intuir que nos encontramos, muy a buen seguro, como siempre decimos cuando hay claros indicios -y no solo indicios, como en el presente caso- ante un antiguo lugar de culto que, como poco, hunde sus raíces en el Primer Milenio a. C., en plena Edad del Hierro; así parece acreditarlo la curiosa estela, y sus grabados, que mostramos con la siguiente fotografía.

Estela de Olcoz - Foto: romanicoaragones.com

martes, 17 de julio de 2018

El Cabezo de San Ginés y su posible antigua sacralidad, Cartagena

Nos acercamos a uno de esos lugares donde se acumulan un buen número de vestigios que, en su conjunto, constituyen claros indicios de que esta localización pudo ser bastante importante desde bien antiguo, desde un punto de vista espiritual, religioso o simbólico. Hablamos de El Cabezo de San Ginés, también conocido como Monte Miral, en el municipio de Cartagena, del que escuchamos hablar, hace escasos días, gracias a un programa radiofónico. Nos encontramos en un lugar donde abundan los yacimientos desde la época íbera y posteriores, los cuales se han ido aglutinando, poco a poco, con el transcurso del tiempo, en los parajes y pueblos aledaños. Pero en lo que hace referencia al propio lugar de El Cabezo de San Ginés, el primer yacimiento al que hay que hacer mención es el de la Cueva Victoria, que se encuentra en su ladera meridional, donde, además de restos de animales de eras remotas, se han hallado restos humanos con más de un millón de años de antigüedad, lo que le otorga una gran singularidad, desde un punto de vista antropológico, además del zoológico, a dicha cavidad, a pesar de lo desconocida que es para el gran público, no sólo foráneo, sino cercano al lugar en sí.

Cabezo de San Ginés - Foto: Nano Sánchez

Una gran pista sobre la sacralidad que pudo tener este cerro -de los que suelen llamar 'cabezos' en la zona levantina valenciana y murciana, como es el caso- es la existencia, en el pasado, de hasta nueve ermitas en sus laderas, de las que se conservan cinco en pie, aunque en estado ruinoso, lo que resulta curioso, pues no suelen ser muchas las elevaciones, cerros o montañas sacralizadas con tan alto número de ermitas u oratorios. Muy cerca, también, se encuentra el Monasterio de San Ginés de la Jara, que sería un elemento indiciario más a añadir para seguir tras las huellas de una más que posible ancestral sacralidad en este lugar que mira al Mar Menor y que tan cerca del Cabo de Palos se encuentra. Se cree que este monasterio se construyó en el siglo XVI sobre las ruinas de lo que fue en su momento una fortaleza árabe, sobre la que, posteriormente, en tiempos de Alfonso X El Sabio se adosó una ermita. Incluso se habla de que fue un lugar de culto, en tiempos islámicos, para mozárabes.
Como nos ha ocurrido con otras muchas fichas, no hay huellas en forma de cazoletas, altares rupestres, pinturas rupestres, petroglifos o cualquier otro vestigio que nos remonte a la Antigüedad o la Prehistoria sacras, pero sí claras sospechas, por la acumulación de cultos en etapas posteriores, de que la sacralidad de este lugar, le pueda venir de bien antiguo, de ahí que hayamos considerado de interés dedicarle una ficha en este humilde espacio.


lunes, 16 de julio de 2018

La Cueva y el Hombre de Morín, Villaescusa

Nos acercamos a una zona en la que es más que conocida la abundancia de muestras rupestres y cuevas habitacionales, además de santuarios del Paleolítico. Nos referimos, por supuesto, a Cantabria.
Hoy traemos al blog la Cueva de Morín, en Villaescusa, población de la comarca de Santander.
La cueva fue estudiada en 1910, por primera vez, por dos grandes de los inicios en el estudio del Paleolítico, como fueron Obermaier y Wermet. Desde entonces, han sido varios los estudios de esta gruta, hasta que en 1969 Joaquín González Echegaray y Leslie Gordon Freeman descubrieron al conocido como Hombre de Morín, un ser humano varón, de gran altura -1,85 m- reclinado sobre su lado izquierdo, con las manos a la altura de la cara y las piernas flexionadas. Le faltaban la cabeza y las manos, que se colocaron cerca del lugar que ocupó el cuerpo, en lo que se ha considerado, mayoritariamente por la comunidad científica, como un enterramiento ritual. Pero dejemos que a magnífica web Regio Cantabrorum nos cuente.

El Hombre de Morín - Foto: tacitoenplasencia2010.blogspot.com


Fuente: regiocantabrorum.es

En el año 1969, en plena intervención arqueológica de Joaquín González Echegaray y Leslie Gordon Freeman, los trabajos en el interior de la cueva dieron un resultado sorprendente: Una estructura de época aurinaciense (30.000 años de antigüedad aprox.) compuesta por un fondo de cabaña, señales de una posible empalizada, y cuatro sepulturas fuera de esta última. De todas ellas destacaba una por encima del resto, un hallazgo excepcional que sorprendería a la comunidad científica internacional: “El Hombre de Morín”. Nos encontramos ante un cadáver cuyos tejidos y huesos, gracias al microclima de la cavidad, se habían convertido en una sustancia grasienta plástica (denominada adipociera) que al solidificarse formaron una especie de huella o molde del mismo. Su estado de conservación permitió comprobar que era un individuo de complexión fuerte y unos 1,85 metros, reclinado sobre el lado izquierdo, las manos a la altura de la cara y las piernas flexionadas. La cabeza y los pies habían sido cortados y colocados cerca de la fosa, en lo que parece ser una mutilación ritual. Del mismo modo, en el lugar de la cabeza apareció el “molde” de lo que parece un cervatillo y en los pies un animal mayor, posiblemente un bóvido. Se sabe además que fue depositado en un suelo excavado en forma de trinchera en una fosa de unos 210x52 cm, tapado con tierra (espolvoreado además con ocre rojo) a modo de túmulo y sobre el cual se encendieron hogares en dos momentos diferenciados. Llama la atención la aparición de un pequeño pozo exterior de unos 17 cm de diámetro que comunicaba con el interior. Contenía pequeños fragmentos de huesos quemados. En el interior de la fosa, junto al cuerpo, aparecieron dos piezas líticas de borde cortante que los descubridores asociaron en un principio a un posible ajuar funerario. Para su conservación, se revistió la tumba de fibra de vidrio tanto por los laterales como por debajo de la misma, cortándose y enviándose en el año 1970 al National Museum of Natural History de Washington.
El descubrimiento del “Hombre de Morín” marcó un antes y después en la arqueología regional. Ahora bien, tras lo fantástico de muchas de las interpretaciones en torno al mismo, muchos arqueólogos e investigadores plantean otra realidad igual de valida y que según el contexto, poco o nada tiene que ver con muchas de las afirmaciones realizadas en un principio. Por ejemplo, el “denominado” ajuar pueden ser tan solo dos piezas de industria lítica sin tener ningún componente ritual. Incluso se ha llegado a hablar de que los restos de hogueras por encima de él y el canal de 17 cm eran parte de un “pozo de ofrendas” que comunicaba el exterior de la tumba con el interior. Podríamos estar ante unos individuos donde existía una cierta atención a los muertos, manteniendo incluso relaciones sociales con los mismos tras su fallecimiento…o tal vez no.


Entrada vallada de la Cueva de Morín - Foto: regiocantabrorum.es

lunes, 9 de julio de 2018

Sacralización del agua en la Ermita de la Fuensanta, La Iglesuela

Hoy volvemos, por estos lares 'iberomágicos' a una comarca, no demasiado lejana a mi lugar de residencia, y que me encanta, como es la Sierra de San Vicente. En uno de sus pueblos, en concreto en La Iglesuela, también conocida como La Iglesuela del Tiétar, se encuentra una ermita, que, claramente, parece sacralizar un antiguo lugar de culto al agua. Nos referimos a la Ermita de la Fuensanta. Ésta se encuentra a las afueras del pueblo, a algo más de dos kilómetros, en un paraje de singular belleza rodeado de encinas y con las montañas, de la propia Sierra de San Vicente y de Gredos, como telón de fondo. El templo, reconstruido no hace muchos años, no es demasiado antiguo, pero seguramente esté sustituyendo a otros oratorios cristianos anteriores y, lo más probable que también, a antiguos lugares de culto precristianos, pues la sacralización de una fuente, que dicen de aguas curativas, bien pudiera ser un claro indicio en ese sentido.
Existe, además, no lejos, una piedra caballera con una cruz de piedra en su parte superior, lo que nos hace sospechar que esté, igualmente, sacralizando una antigua peña sacra, en lo que pudiera ser un enclave de antiguos cultos, en un paraje que no pasa desapercibido. Como curiosidad diremos que todos los 1 de mayo se celebra una romería a esta ermita, precisamente en el momento del año en el que los antiguos pueblos célticos celebraban su festividad del Beltaine, con muchas muestras, de aquel antiguo festejo, que han llegado hasta nuestros días, como ya hemos comprobado con "los mayos".
Alrededor de la ermita existe la típica leyenda cristiana, que traemos más abajo, no muy antigua, pues los hechos se sitúan en el siglo XIX, en el que una muñeca, que finalmente se interpretó como la Virgen, cada vez que era transportada desde la Fuensanta, aparecía al día siguiente de nuevo junto a la fuente, en lo que constituye un hecho que se repite en otros muchos lugares.

Foto: Dani Herradón
Fuente: laiglesuelaenimagenes.blogspot.com

La historia y construcción de esta Ermita según cuentan data del siglo XIX cuando un pastor de la vecina Casavieja se encontró a una muñeca en el manantial y este se la llevó a casa en repetidas veces para su hija, pero en ninguna ocasión llegó. La primera vez creyó haberla perdido por el camino, pero al día siguiente al llegar al manantial la muñeca estaba allí de nuevo, el pastor extrañado pensó en que alguien que la encontró tras haberla perdido, la devolvió a la fuente. La segunda vez la guardó bien con la intención de llevarla a su casa de nuevo, pero de nuevo al llegar a casa no estaba y al día siguiente estaba de nuevo en el manantial, muy extrañado lo intentó varias veces más y la muñeca siempre desaparecía y la volvía a encontrar en la fuente. Tras contar lo sucedido en La Iglesuela los vecinos construyeron la ermita, como lugar de resguardo para la virgen que la apodaron como "La de la Fuensanta" y empezaron a celebrar su fiesta el 1 de mayo.


Foto: Dani Herradón

domingo, 8 de julio de 2018

La vettona Ávila y Hércules

Hemos comprobado, en distintas entradas de este blog, la vinculación que Hércules, héroe de la mitología clásica grecorromana, ha tenido en la fundación de distintas ciudades ibéricas. En el caso que hoy traemos, el de la ciudad de Ávila, antigua población, que se sepa, de origen vettón, la leyenda no cuenta que fuera fundada directamente por Hércules, sino por su hijo Alcideo, vástago que tuvo con Abyla, uno de los promontorios del Estrecho de Gilbraltar, en concreto el de la parte africana, pues Calpe (actual Peñón de Gibraltar) sería el de la parte europea, con la que mantuvo una relación amorosa del que nació el citado Alcideo, que, en honor a su madre, dio su nombre a la ciudad fundada por él mismo.
En cuanto al origen de esta leyenda, poca cosa sabemos, pero la intuición nos dice que quizás estemos ante una mitología de reciente creación, que no vaya más allá del periodo romántico decimonónico, o, si fuera de más lejana creación, seguramente no vaya más allá de la Baja Edad Media.
Sea cual fuera la génesis de este mito, nos ha parecido de interés para este espacio, con lo que aquí dejamos constancia de ella.

La famosa muralla de Ávila - Foto: tourtravelandmore.com

Fuente: aqmapacolorca.blogspot.com

[...] Esta última versión mitológica es la que nos cuenta Eduardo Ruiz Ayúcar en su Historia de Ávila. Abyla y Calpe, eran dos promontorios a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar que quedaron como restos de la cadena montañosa que Hércules desgarró para unir el Mediterráneo y el Océano Atlántico. Abyla era también el nombre de la mujer de Hércules con quien tuvo a Alcideo, Continúa la leyenda que Alcideo se lanzó a conquistar el centro de la Península y la primera ciudad principal que fundó la nombró Abyla en honor a su madre.
Pero vayamos al Padre Ariz que nos cuenta cómo Alcideo, hijo de Hércules y Avila arriba a Cádiz desde África junto a sus tropas y su ayo Sofonisbo. Allí fueron rechazados por los griegos que habitaban la zona y los emplazaron a abandonar el lugar en tres días. Siguiendo los augurios, viajaron hacia el norte llegando al cabo de treinta días a un Collado. En el Collado vieron un gran número de palomas, que según los augurios indicaba que aquél era el lugar donde debían asentarse. Aquí decidió entonces asentarse Alcideo con los suyos, a los que reunió y les habló diciéndoles que allí acababan sus trabajos y en aquel Collado sería el lugar que debían poblar; y diciendo esto besó la tierra en señal de posesión e hizo sacrificios al Sol, matándole un toro y una vaca blanca.
Tras la llegada de los africanos, los hispanos habitantes de la zona se organizaron y los atacaron cuando estaban descuidados. Sofonisbo les salió al encuentro y fue muerto por una flecha. Alcideo, enterado de la tragedia cargó con furia a los hispanos matando e hiriendo a muchos. Recuperado el cuerpo del ayo, lo hizo quemar y lo sepultó en la ladera del Collado. Los hispanos, temerosos de la furia de Alcideo,le presentaron dones, ganado y comida. Hicieron alianzas con Alcideo y se mezclaron en matrimonios mixtos. Cultivaron la tierra, domesticaron ganado y poco a poco hicieron sus casas. Alcideo mantenía la paz y ellos le obedecían como a un señor y otras poblaciones se avinieron a ser sus vasallos sujetos a sus leyes.
A los siete años de la llegada de los africanos, y mezclados con los hispanos que eran mayoría, Alcideo los juntó a todos y les habló de la necesidad de construir una defensa, cercar con fuertes murallas la población y pidió la ayuda de todos para llevar a cabo el trabajo. Se iniciaron las obras al octavo año, y tardaron otros trece años en terminarla los muros. Y por ser hijo de la noble Ávila, Alcideo "puso a la tal población su propio nombre de Avila".



jueves, 5 de julio de 2018

Santa María de Eunate y el Templo al dios Jano, Muruzábal

En la comarca navarra de Puente la Reina, en concreto, en el municipio de Muruzábal, se encuentra uno de los templos más conocidos y enigmáticos del Camino de Santiago: Santa María de Eunate; en este caso, del conocido como Camino Francés, el de entrada por el puerto de Somport, y que todavía no ha tenido cabida en este blog, lo cual ya, casi después de una década, es bastante decir, pues merecería haber aparecido mucho antes. Mis disculpas ante él.
Son muchas las personas que dicen haber sentido sensaciones muy especiales de toda índole, ya fuera dentro de sus muros o en sus cercanías. Su galería porticada, de treinta y tres arcos, rodea al templo en lo que parece una especie de crómlech románico, sobre todo si se aprecia desde foto cenital, con el templo en el centro. Se habla de su adscripción templaria, pues por lo visto esta antigua orden religiosa, de la que tanto se habla en los últimos años, gustada de los edificios de planta octagonal, como es el caso de este templo. Pero me ha llamado la atención el dato, del que tuve conocimiento hace poco, de ahí que hasta ahora no hubiera encontrado el momento de hablar de este templo, que le asocia al dios Jano, el famoso dios bifronte romano que dio nombre a nuestro mes de enero, pues se dice que sitúa en el lugar que ya ocupó en su momento un templo romano consagrado a este dios. Conocí este dato escuchando la reciente intervención radiofónica de una persona, pero más allá de esta referencia y de la que aporto como fuente más abajo, nada más he encontrado en una primera búsqueda superficial sobre este particular. Habrá que seguir investigando, pues esto simplemente ha sido una pequeña toma de contacto con esta conexión que hoy aquí apunto.

Iglesia de Santa María de Eunate - Foto: arquitectura-antigua.es


Fuente: Francisco Contreras Gil

Todo es misterio en Eunate. Incluso su nombre. Procede del euskera, cuyo significado es "cien puertas", aunque también en vascuence, onate o unate, significa la "puerta buena". Por su parte, en latín eu-nato viene a ser "el bien nacido". Una puerta sagrada para renacer. Fue una iglesia de carácter funerario, llamada "linterna de muertos" debido al fuego siempre encendido en su torreón, que iluminaba a los caminantes por la noche. Según las crónicas legendarias, fue una mujer llamada "La Reina" o "La Señora", quien pidió que se levantara el santuario, que en él fuera enterrada, y que se diera ayuda a los peregrinos. Un enclave de poder, vinculado a los antiguos cultos, donde se erigía un templo al romano dios Jano.



jueves, 21 de junio de 2018

La Cueva de las Calaveras, Benidoleig

En Benidoleig, pueblo algo al interior de la comarca alicantina -habría que decir quizás valenciana, pese la división provincial, sin pretender entrar en polémicas histórico-administrativas- de La Marina Alta, existe una cueva -la Cueva de las Calaveras- que supone la delicia de espeleólogos y de amantes a estas formaciones geológicas, pues está habilitada para la visita desde hace bastante tiempo. Pero no son éstos los motivos de nuestra ficha de hoy, sino más bien la búsqueda de huellas de un pasado sacro prehistórico documentado en esta huella.
El gran y longevo programa de TVE Al Filo de lo Imposible le dedicó un reportaje a esta cueva, en cuyo vídeo alojado en la web de RTVE de manera un poco vaga -normal, cuando no es la temática del programa- se dice que en la cueva se hallaron "restos de enterramientos y ofrendas neolíticas". Hemos tratado de ampliar esta información, pero apenas nada más hemos encontrado, más allá de una mención a que pudo ser utilizada, igualmente, como santuario en época romana, aunque no parece -a priori, pues igual estoy equivocado, pidiendo en tal caso disculpas de antemano- una información demasiado fiable, a pesar de lo cual, doy fe de ella por aquí, porque sería de gran interés de ser cierta.
Para finalizar, como anécdota, diremos que en el escudo de la localidad de Benidoleig aparece una especie de cueva, que seguramente sea la representación de la Cueva de las Calaveras.

Cueva de las Calaveras - Foto: fotosylugares.com


Fuente: Al Filo de los Imposible, blog.rtve.es - 26/02/2010

En sus entrañas se han encontrado, y son visibles actualmente, restos paleontológicos de gran relevancia. La cueva ha sido refugio y habitación humana desde el Paleolítico y se conservan restos de enterramientos y ofrendas de Neolíticas.
La exploración de la zona aérea está documentada desde principios del siglo XVIII. En 1768 un grupo de vecinos mientras la exploraba, halló en su interior los restos óseos de 12 personas, presuntamente agricultores musulmanes de época medieval, que quedaron atrapados y murieron en una crecida del nivel de agua. Estos agricultores realizaban trabajos de captación de agua. El hallazgo de estos restos, dio nombre a la cavidad La Cueva de las Calaveras (Cova de Benidoleig) y a multitud de leyendas urbanas.


sábado, 9 de junio de 2018

Moras encantadas en La Cabrera

Seguimos tras las huellas de Moras Encantadas. En el famoso libro de Ramón Carnicer, "Donde Las Hurdes se llaman Cabrera", al que hicimos referencia no hace mucho por aquí, se recoge el breve fragmento que aportamos en esta ficha, donde podemos comprobar que esta mitología también se da en la comarca leonesa de La Cabrera, lo cual no es de extrañar, cuando hemos comprobado que este mito se repite por multitud de lugares, muy diversos, de la Península Ibérica, que es nuestro campo de investigación al que dedicamos este blog.
Como siempre hacemos, sin ánimo de ser reiterativos para los más habituales por estos lares, simplemente con la intención de dar la información a la persona que por cada una de estas fichas pase de forma aislada y sin apenas conocer el mito de las encantadas, ya se las vista o no de mora, hemos de decir que seguramente estemos hablando de lejanas divinidades que se asociaron a distintos lugares, normalmente de la Naturaleza, como cuevas, ríos, fuentes, etc, aunque, como es el caso de la referencia que hoy traemos, parece que muchas tenían predilección por las cuevas. Estos personajes femeninos, en muchas ocasiones, sólo se suelen aparecer en momentos concretos del año, sobre todo en el Solsticio de Verano, o lo que es lo mismo, en fechas sanjuaneras y podían traer, en algunos casos, algunas que otras desventuras a los que con ellas se encontrasen en esas fechas, principalmente si eran del género masculino, tratando muchas de ellas de conseguir el ansiado desencantamiento, sin lograrlo y quedando atrapadas, eternamente, a ese lugar.
En Galicia y Portugal son las mouras, en Asturias las xanas, en Cantabria las anjanas, en el País Vasco quizás sean las distintas manifestaciones de la diosa Mari y en el resto peninsular las encantadas, encantás o moras encantadas, que como en el caso de hoy, a veces -o muchas veces- un término y otro van unidos.
Tienen cierta similitud con el mundo de las ninfas de la mitología clásica grecorromana, por lo que parte de sus raíces las pudieran encontrar en estos seres mitológicos, aunque muy posiblemente también en divinidades autóctonas de los pueblos prerromanos. Cualquiera sabe; pero ésa es mi apuesta personal: la de creer que son un claro sincretismo de muchas divinidades y mitologías, muchas de ellas muy antiguas. 
A Ramón Carnicer, en su viaje por la comarca de La Cabrera, allá a inicios de los años sesenta del pasado siglo, alguien le habló de una Cueva con una Mora Encantada, historia que había escuchado en distintos puntos de La Cabrera, como él mismo explica, aunque no extrae conclusiones que lleven el asunto a posibles raíces más lejanas a la de tiempo de moros, allá por el Medioevo.

Lago de La Baña, La Cabrera - Foto: leonnaturalmente.com

Fuente: Donde Las Hurdes se llaman Cabrera - Ramón Carnicer

-¿Y sabes más historias de los moros?
-Hay muchas. Le contaré una de una cueva.

La historia de Alberto se refiere a una mora encantada; ya la había oído en Llamas, y me la volverían a contar en La Baña. Casi todas las historias de moros se desarrollan en cuevas y se complican con encantamientos, arcas de oro y esclavas. La gente las cuenta con enorme impresión de lejanía, superior siempre a la de los romanos. A través de ellas se saca la consecuencia de que los romanos practicaban un positivismo duro y sin contemplaciones, mientras que los moros, más que ejercer un poder, andaban constantemente por los vericuetos de la magia, enredados en pactos confusos y en líos de mujeres. 

La comarca de La Cabrera ubicada dentro del mapa de la provincia de León

El mausoleo de Villa romana de Carranque

Terminamos hoy con el material que nos trajimos de nuestra reciente visita, hace algo menos de un mes, a las XIII Jornadas Romanas de Carranque, población toledana de la comarca de La Sagra, celebradas en la Villa romana de Carranque, también conocida como de Materno Cinegio, aunque hubo algunos actos, a los que no asistimos, que se celebraron en la propia población de Carranque el fin de semana posterior a nuestra visita, pues hay que decir que el yacimiento arqueológico se encuentra a 5 kilómetros del pueblo y, por tanto, es importante remarcar que no todas las actividades de estas jornadas -aunque sí el gran grueso- se celebraron en la villa romana.
Centrándonos en nuestra visita al yacimiento, hemos de decir que, además de contemplar las distintas e interesantes recreaciones sobre distintos aspectos de la vida y cultura romanas, de las que hemos traído algunas aquí -las que guardan un interés con la temática de este blog, pues guardamos más material fotográfico y videográfico del aquí expuesto-, hicimos un recorrido al yacimiento y pudimos contemplar que se había dado una nueva interpretación a lo que antes interpretaron como ninfeo y ahora como mausoleo. De este modo, queremos corregir o, más bien, apuntar esta distinta interpretación dada por sus estudiosos actualmente, con respecto a la ficha que en 2009, año de inicio de este blog, dedicamos a lo que antes se entendía como ninfeo y ahora, sin embargo, se interpreta como el mausoleo para la familia propietaria de esta villa que, como el nombre indica, aunque esto no está del todo claro para la totalidad de la comunidad científica, llegó a pertenecer a un tal Materno Cinegio, pariente del emperador Teodosio, conocido como Teodosio I el Grande, último emperador global del imperio, antes de que éste se dividiera en dos, allá por el siglo IV de nuestra era.
En el nuevo cartel, del que transcribimos las líneas que lo integran, se dice que acogió los restos del propietario de la villa y de su familia, pero desconocemos donde se encuentran estos restos, pues nada se dice, o si es, por otra parte, una mera especulación o, si por el contrario, aparecieron con posterioridad en nuevas excavaciones que hicieron modificar la visión que sobre dicha construcción se tenía anteriormente a dicho supuesto hallazgo. Nos parece, por tanto, una explicación algo escueta, pues al menos se debería apuntar, para los nuevos visitantes, que anteriormente se interpretó, en base a una serie de motivos, como una especie de templete consagrado a las ninfas, para posteriormente, tras el hallazgo de hipotéticos restos humanos -si es que esto fue así- y el modelo constructivo apreciados en los restos del edificio, pasar a interpretarse como un mausoleo.

Foto: Iberia Mágica - 13/05/2018

Fuente: cartel explicativo de Parque Arqueológico de Carranque

Se trata de un edificio funerario que acogió los restos del propietario de la villa y de su familia.
De planta rectangular y con un ábside al este, fue construido con una mezcla de piedra y mortero (opus caementicium), ladrillo (opus testaceum) y un zócalo de granito. El pavimento de su interior era un mosaico del que se documentaron apenas unos fragmentos. La cubierta debió de ser una bóveda de cañón en el interior con un tejado a dos aguas al exterior. La fachada principal, orientada al oeste, pudo estar presidida por columnas adosadas. 


Ilustración que recrea el Mausoleo romano de Carranque


 
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