lunes, 9 de julio de 2018

Sacralización del agua en la Ermita de la Fuensanta, La Iglesuela

Hoy volvemos, por estos lares 'iberomágicos' a una comarca, no demasiado lejana a mi lugar de residencia, y que me encanta, como es la Sierra de San Vicente. En uno de sus pueblos, en concreto en La Iglesuela, también conocida como La Iglesuela del Tiétar, se encuentra una ermita, que, claramente, parece sacralizar un antiguo lugar de culto al agua. Nos referimos a la Ermita de la Fuensanta. Ésta se encuentra a las afueras del pueblo, a algo más de dos kilómetros, en un paraje de singular belleza rodeado de encinas y con las montañas, de la propia Sierra de San Vicente y de Gredos, como telón de fondo. El templo, reconstruido no hace muchos años, no es demasiado antiguo, pero seguramente esté sustituyendo a otros oratorios cristianos anteriores y, lo más probable que también, a antiguos lugares de culto precristianos, pues la sacralización de una fuente, que dicen de aguas curativas, bien pudiera ser un claro indicio en ese sentido.
Existe, además, no lejos, una piedra caballera con una cruz de piedra en su parte superior, lo que nos hace sospechar que esté, igualmente, sacralizando una antigua peña sacra, en lo que pudiera ser un enclave de antiguos cultos, en un paraje que no pasa desapercibido. Como curiosidad diremos que todos los 1 de mayo se celebra una romería a esta ermita, precisamente en el momento del año en el que los antiguos pueblos célticos celebraban su festividad del Beltaine, con muchas muestras, de aquel antiguo festejo, que han llegado hasta nuestros días, como ya hemos comprobado con "los mayos".
Alrededor de la ermita existe la típica leyenda cristiana, que traemos más abajo, no muy antigua, pues los hechos se sitúan en el siglo XIX, en el que una muñeca, que finalmente se interpretó como la Virgen, cada vez que era transportada desde la Fuensanta, aparecía al día siguiente de nuevo junto a la fuente, en lo que constituye un hecho que se repite en otros muchos lugares.

Foto: Dani Herradón
Fuente: laiglesuelaenimagenes.blogspot.com

La historia y construcción de esta Ermita según cuentan data del siglo XIX cuando un pastor de la vecina Casavieja se encontró a una muñeca en el manantial y este se la llevó a casa en repetidas veces para su hija, pero en ninguna ocasión llegó. La primera vez creyó haberla perdido por el camino, pero al día siguiente al llegar al manantial la muñeca estaba allí de nuevo, el pastor extrañado pensó en que alguien que la encontró tras haberla perdido, la devolvió a la fuente. La segunda vez la guardó bien con la intención de llevarla a su casa de nuevo, pero de nuevo al llegar a casa no estaba y al día siguiente estaba de nuevo en el manantial, muy extrañado lo intentó varias veces más y la muñeca siempre desaparecía y la volvía a encontrar en la fuente. Tras contar lo sucedido en La Iglesuela los vecinos construyeron la ermita, como lugar de resguardo para la virgen que la apodaron como "La de la Fuensanta" y empezaron a celebrar su fiesta el 1 de mayo.


Foto: Dani Herradón

domingo, 8 de julio de 2018

La vettona Ávila y Hércules

Hemos comprobado, en distintas entradas de este blog, la vinculación que Hércules, héroe de la mitología clásica grecorromana, ha tenido en la fundación de distintas ciudades ibéricas. En el caso que hoy traemos, el de la ciudad de Ávila, antigua población, que se sepa, de origen vettón, la leyenda no cuenta que fuera fundada directamente por Hércules, sino por su hijo Alcideo, vástago que tuvo con Abyla, uno de los promontorios del Estrecho de Gilbraltar, en concreto el de la parte africana, pues Calpe (actual Peñón de Gibraltar) sería el de la parte europea, con la que mantuvo una relación amorosa del que nació el citado Alcideo, que, en honor a su madre, dio su nombre a la ciudad fundada por él mismo.
En cuanto al origen de esta leyenda, poca cosa sabemos, pero la intuición nos dice que quizás estemos ante una mitología de reciente creación, que no vaya más allá del periodo romántico decimonónico, o, si fuera de más lejana creación, seguramente no vaya más allá de la Baja Edad Media.
Sea cual fuera la génesis de este mito, nos ha parecido de interés para este espacio, con lo que aquí dejamos constancia de ella.

La famosa muralla de Ávila - Foto: tourtravelandmore.com

Fuente: aqmapacolorca.blogspot.com

[...] Esta última versión mitológica es la que nos cuenta Eduardo Ruiz Ayúcar en su Historia de Ávila. Abyla y Calpe, eran dos promontorios a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar que quedaron como restos de la cadena montañosa que Hércules desgarró para unir el Mediterráneo y el Océano Atlántico. Abyla era también el nombre de la mujer de Hércules con quien tuvo a Alcideo, Continúa la leyenda que Alcideo se lanzó a conquistar el centro de la Península y la primera ciudad principal que fundó la nombró Abyla en honor a su madre.
Pero vayamos al Padre Ariz que nos cuenta cómo Alcideo, hijo de Hércules y Avila arriba a Cádiz desde África junto a sus tropas y su ayo Sofonisbo. Allí fueron rechazados por los griegos que habitaban la zona y los emplazaron a abandonar el lugar en tres días. Siguiendo los augurios, viajaron hacia el norte llegando al cabo de treinta días a un Collado. En el Collado vieron un gran número de palomas, que según los augurios indicaba que aquél era el lugar donde debían asentarse. Aquí decidió entonces asentarse Alcideo con los suyos, a los que reunió y les habló diciéndoles que allí acababan sus trabajos y en aquel Collado sería el lugar que debían poblar; y diciendo esto besó la tierra en señal de posesión e hizo sacrificios al Sol, matándole un toro y una vaca blanca.
Tras la llegada de los africanos, los hispanos habitantes de la zona se organizaron y los atacaron cuando estaban descuidados. Sofonisbo les salió al encuentro y fue muerto por una flecha. Alcideo, enterado de la tragedia cargó con furia a los hispanos matando e hiriendo a muchos. Recuperado el cuerpo del ayo, lo hizo quemar y lo sepultó en la ladera del Collado. Los hispanos, temerosos de la furia de Alcideo,le presentaron dones, ganado y comida. Hicieron alianzas con Alcideo y se mezclaron en matrimonios mixtos. Cultivaron la tierra, domesticaron ganado y poco a poco hicieron sus casas. Alcideo mantenía la paz y ellos le obedecían como a un señor y otras poblaciones se avinieron a ser sus vasallos sujetos a sus leyes.
A los siete años de la llegada de los africanos, y mezclados con los hispanos que eran mayoría, Alcideo los juntó a todos y les habló de la necesidad de construir una defensa, cercar con fuertes murallas la población y pidió la ayuda de todos para llevar a cabo el trabajo. Se iniciaron las obras al octavo año, y tardaron otros trece años en terminarla los muros. Y por ser hijo de la noble Ávila, Alcideo "puso a la tal población su propio nombre de Avila".



jueves, 5 de julio de 2018

Santa María de Eunate y el Templo al dios Jano, Muruzábal

En la comarca navarra de Puente la Reina, en concreto, en el municipio de Muruzábal, se encuentra uno de los templos más conocidos y enigmáticos del Camino de Santiago: Santa María de Eunate; en este caso, del conocido como Camino Francés, el de entrada por el puerto de Somport, y que todavía no ha tenido cabida en este blog, lo cual ya, casi después de una década, es bastante decir, pues merecería haber aparecido mucho antes. Mis disculpas ante él.
Son muchas las personas que dicen haber sentido sensaciones muy especiales de toda índole, ya fuera dentro de sus muros o en sus cercanías. Su galería porticada, de treinta y tres arcos, rodea al templo en lo que parece una especie de crómlech románico, sobre todo si se aprecia desde foto cenital, con el templo en el centro. Se habla de su adscripción templaria, pues por lo visto esta antigua orden religiosa, de la que tanto se habla en los últimos años, gustada de los edificios de planta octagonal, como es el caso de este templo. Pero me ha llamado la atención el dato, del que tuve conocimiento hace poco, de ahí que hasta ahora no hubiera encontrado el momento de hablar de este templo, que le asocia al dios Jano, el famoso dios bifronte romano que dio nombre a nuestro mes de enero, pues se dice que sitúa en el lugar que ya ocupó en su momento un templo romano consagrado a este dios. Conocí este dato escuchando la reciente intervención radiofónica de una persona, pero más allá de esta referencia y de la que aporto como fuente más abajo, nada más he encontrado en una primera búsqueda superficial sobre este particular. Habrá que seguir investigando, pues esto simplemente ha sido una pequeña toma de contacto con esta conexión que hoy aquí apunto.

Iglesia de Santa María de Eunate - Foto: arquitectura-antigua.es


Fuente: Francisco Contreras Gil

Todo es misterio en Eunate. Incluso su nombre. Procede del euskera, cuyo significado es "cien puertas", aunque también en vascuence, onate o unate, significa la "puerta buena". Por su parte, en latín eu-nato viene a ser "el bien nacido". Una puerta sagrada para renacer. Fue una iglesia de carácter funerario, llamada "linterna de muertos" debido al fuego siempre encendido en su torreón, que iluminaba a los caminantes por la noche. Según las crónicas legendarias, fue una mujer llamada "La Reina" o "La Señora", quien pidió que se levantara el santuario, que en él fuera enterrada, y que se diera ayuda a los peregrinos. Un enclave de poder, vinculado a los antiguos cultos, donde se erigía un templo al romano dios Jano.



jueves, 21 de junio de 2018

La Cueva de las Calaveras, Benidoleig

En Benidoleig, pueblo algo al interior de la comarca alicantina -habría que decir quizás valenciana, pese la división provincial, sin pretender entrar en polémicas histórico-administrativas- de La Marina Alta, existe una cueva -la Cueva de las Calaveras- que supone la delicia de espeleólogos y de amantes a estas formaciones geológicas, pues está habilitada para la visita desde hace bastante tiempo. Pero no son éstos los motivos de nuestra ficha de hoy, sino más bien la búsqueda de huellas de un pasado sacro prehistórico documentado en esta huella.
El gran y longevo programa de TVE Al Filo de lo Imposible le dedicó un reportaje a esta cueva, en cuyo vídeo alojado en la web de RTVE de manera un poco vaga -normal, cuando no es la temática del programa- se dice que en la cueva se hallaron "restos de enterramientos y ofrendas neolíticas". Hemos tratado de ampliar esta información, pero apenas nada más hemos encontrado, más allá de una mención a que pudo ser utilizada, igualmente, como santuario en época romana, aunque no parece -a priori, pues igual estoy equivocado, pidiendo en tal caso disculpas de antemano- una información demasiado fiable, a pesar de lo cual, doy fe de ella por aquí, porque sería de gran interés de ser cierta.
Para finalizar, como anécdota, diremos que en el escudo de la localidad de Benidoleig aparece una especie de cueva, que seguramente sea la representación de la Cueva de las Calaveras.

Cueva de las Calaveras - Foto: fotosylugares.com


Fuente: Al Filo de los Imposible, blog.rtve.es - 26/02/2010

En sus entrañas se han encontrado, y son visibles actualmente, restos paleontológicos de gran relevancia. La cueva ha sido refugio y habitación humana desde el Paleolítico y se conservan restos de enterramientos y ofrendas de Neolíticas.
La exploración de la zona aérea está documentada desde principios del siglo XVIII. En 1768 un grupo de vecinos mientras la exploraba, halló en su interior los restos óseos de 12 personas, presuntamente agricultores musulmanes de época medieval, que quedaron atrapados y murieron en una crecida del nivel de agua. Estos agricultores realizaban trabajos de captación de agua. El hallazgo de estos restos, dio nombre a la cavidad La Cueva de las Calaveras (Cova de Benidoleig) y a multitud de leyendas urbanas.


sábado, 9 de junio de 2018

Moras encantadas en La Cabrera

Seguimos tras las huellas de Moras Encantadas. En el famoso libro de Ramón Carnicer, "Donde Las Hurdes se llaman Cabrera", al que hicimos referencia no hace mucho por aquí, se recoge el breve fragmento que aportamos en esta ficha, donde podemos comprobar que esta mitología también se da en la comarca leonesa de La Cabrera, lo cual no es de extrañar, cuando hemos comprobado que este mito se repite por multitud de lugares, muy diversos, de la Península Ibérica, que es nuestro campo de investigación al que dedicamos este blog.
Como siempre hacemos, sin ánimo de ser reiterativos para los más habituales por estos lares, simplemente con la intención de dar la información a la persona que por cada una de estas fichas pase de forma aislada y sin apenas conocer el mito de las encantadas, ya se las vista o no de mora, hemos de decir que seguramente estemos hablando de lejanas divinidades que se asociaron a distintos lugares, normalmente de la Naturaleza, como cuevas, ríos, fuentes, etc, aunque, como es el caso de la referencia que hoy traemos, parece que muchas tenían predilección por las cuevas. Estos personajes femeninos, en muchas ocasiones, sólo se suelen aparecer en momentos concretos del año, sobre todo en el Solsticio de Verano, o lo que es lo mismo, en fechas sanjuaneras y podían traer, en algunos casos, algunas que otras desventuras a los que con ellas se encontrasen en esas fechas, principalmente si eran del género masculino, tratando muchas de ellas de conseguir el ansiado desencantamiento, sin lograrlo y quedando atrapadas, eternamente, a ese lugar.
En Galicia y Portugal son las mouras, en Asturias las xanas, en Cantabria las anjanas, en el País Vasco quizás sean las distintas manifestaciones de la diosa Mari y en el resto peninsular las encantadas, encantás o moras encantadas, que como en el caso de hoy, a veces -o muchas veces- un término y otro van unidos.
Tienen cierta similitud con el mundo de las ninfas de la mitología clásica grecorromana, por lo que parte de sus raíces las pudieran encontrar en estos seres mitológicos, aunque muy posiblemente también en divinidades autóctonas de los pueblos prerromanos. Cualquiera sabe; pero ésa es mi apuesta personal: la de creer que son un claro sincretismo de muchas divinidades y mitologías, muchas de ellas muy antiguas. 
A Ramón Carnicer, en su viaje por la comarca de La Cabrera, allá a inicios de los años sesenta del pasado siglo, alguien le habló de una Cueva con una Mora Encantada, historia que había escuchado en distintos puntos de La Cabrera, como él mismo explica, aunque no extrae conclusiones que lleven el asunto a posibles raíces más lejanas a la de tiempo de moros, allá por el Medioevo.

Lago de La Baña, La Cabrera - Foto: leonnaturalmente.com

Fuente: Donde Las Hurdes se llaman Cabrera - Ramón Carnicer

-¿Y sabes más historias de los moros?
-Hay muchas. Le contaré una de una cueva.

La historia de Alberto se refiere a una mora encantada; ya la había oído en Llamas, y me la volverían a contar en La Baña. Casi todas las historias de moros se desarrollan en cuevas y se complican con encantamientos, arcas de oro y esclavas. La gente las cuenta con enorme impresión de lejanía, superior siempre a la de los romanos. A través de ellas se saca la consecuencia de que los romanos practicaban un positivismo duro y sin contemplaciones, mientras que los moros, más que ejercer un poder, andaban constantemente por los vericuetos de la magia, enredados en pactos confusos y en líos de mujeres. 

La comarca de La Cabrera ubicada dentro del mapa de la provincia de León

El mausoleo de Villa romana de Carranque

Terminamos hoy con el material que nos trajimos de nuestra reciente visita, hace algo menos de un mes, a las XIII Jornadas Romanas de Carranque, población toledana de la comarca de La Sagra, celebradas en la Villa romana de Carranque, también conocida como de Materno Cinegio, aunque hubo algunos actos, a los que no asistimos, que se celebraron en la propia población de Carranque el fin de semana posterior a nuestra visita, pues hay que decir que el yacimiento arqueológico se encuentra a 5 kilómetros del pueblo y, por tanto, es importante remarcar que no todas las actividades de estas jornadas -aunque sí el gran grueso- se celebraron en la villa romana.
Centrándonos en nuestra visita al yacimiento, hemos de decir que, además de contemplar las distintas e interesantes recreaciones sobre distintos aspectos de la vida y cultura romanas, de las que hemos traído algunas aquí -las que guardan un interés con la temática de este blog, pues guardamos más material fotográfico y videográfico del aquí expuesto-, hicimos un recorrido al yacimiento y pudimos contemplar que se había dado una nueva interpretación a lo que antes interpretaron como ninfeo y ahora como mausoleo. De este modo, queremos corregir o, más bien, apuntar esta distinta interpretación dada por sus estudiosos actualmente, con respecto a la ficha que en 2009, año de inicio de este blog, dedicamos a lo que antes se entendía como ninfeo y ahora, sin embargo, se interpreta como el mausoleo para la familia propietaria de esta villa que, como el nombre indica, aunque esto no está del todo claro para la totalidad de la comunidad científica, llegó a pertenecer a un tal Materno Cinegio, pariente del emperador Teodosio, conocido como Teodosio I el Grande, último emperador global del imperio, antes de que éste se dividiera en dos, allá por el siglo IV de nuestra era.
En el nuevo cartel, del que transcribimos las líneas que lo integran, se dice que acogió los restos del propietario de la villa y de su familia, pero desconocemos donde se encuentran estos restos, pues nada se dice, o si es, por otra parte, una mera especulación o, si por el contrario, aparecieron con posterioridad en nuevas excavaciones que hicieron modificar la visión que sobre dicha construcción se tenía anteriormente a dicho supuesto hallazgo. Nos parece, por tanto, una explicación algo escueta, pues al menos se debería apuntar, para los nuevos visitantes, que anteriormente se interpretó, en base a una serie de motivos, como una especie de templete consagrado a las ninfas, para posteriormente, tras el hallazgo de hipotéticos restos humanos -si es que esto fue así- y el modelo constructivo apreciados en los restos del edificio, pasar a interpretarse como un mausoleo.

Foto: Iberia Mágica - 13/05/2018

Fuente: cartel explicativo de Parque Arqueológico de Carranque

Se trata de un edificio funerario que acogió los restos del propietario de la villa y de su familia.
De planta rectangular y con un ábside al este, fue construido con una mezcla de piedra y mortero (opus caementicium), ladrillo (opus testaceum) y un zócalo de granito. El pavimento de su interior era un mosaico del que se documentaron apenas unos fragmentos. La cubierta debió de ser una bóveda de cañón en el interior con un tejado a dos aguas al exterior. La fachada principal, orientada al oeste, pudo estar presidida por columnas adosadas. 


Ilustración que recrea el Mausoleo romano de Carranque


miércoles, 6 de junio de 2018

La madera de roble y la Cruz de la Victoria, Asturias

Hoy queremos hacer una breve ficha de las especulativas que hacemos de vez en cuando, con el riesgo que ello supone, aunque, como ya dije alguna vez anterior, no soy historiador, ni arqueólogo, ni folclorista (que ya me gustaría), ni mucho menos científico, con lo que me atrevo a mostrar esta conexión hipotética, porque ya se sabe que la ignorancia es muy atrevida.
Uno de los símbolos más importantes -seguramente el que más- de lo que conocemos a día de hoy como Asturias, cuyo barniz, actual, cubre lo más profundo y oculto de su esencia ancestral o pasado prerromano, es la famosa Cruz de la Victoria. Tanto es así, que forma parte del escudo y de la bandera de Asturias. Esta cruz latina que se halla en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, hecha de metales y piedras preciosas, como el oro o la gema, recubre una cruz de madera que la tradición dice fue utilizada por Don Pelayo en la famosa batalla de Covadonga. Posteriormente se ha sabido, por un análisis reciente, que la madera de la cruz no es de la época de Don Pelayo, sino más bien de la de Alfonso III el Magno, del siglo X, o lo que es lo mismo, de dos siglos después.
Pero, lo que queremos remarcar es el tipo de madera que lo compone, que no es otra, que la madera de roble. Ya sabemos el carácter sagrado que este árbol tenía para los antiguos celtas, grupo de pueblos en el que se encuadraban también los antiguos astures, con lo que, a pesar de los muchos siglos transcurridos entre éstos y la época del propio Alfonso III el Magno, queríamos hacer constar, por nuestra parte (otros muchos lo habrán hecho con anterioridad, evidentemente, aunque lo desconozco) la posible conexión entre el carácter sagrado del roble y la propia Cruz de la Victoria, pues es posible que esa antigua sacralidad se hubiera transmitido al periodo cristiano, en lo que sería un curioso sincretismo.
Se puede decir, en contra, que esto quizás sea pura casualidad, a pesar de que también se afirma que las casualidades no existen, pues estamos ante un árbol muy abundante, por no decir casi que dominante, en la zona, pero, a pesar de la gran consistencia de esta objeción que se pudiera oponer, lo que es cierto es que está hecha de madera de roble y no de la cualquier otro árbol. Con lo que, desde éste, mi humilde espacio, ahí lanzo mi hipótesis.

Reproducción de la Cruz de la Victoria en el famoso puente de Cangas de Onís - Foto: Wikipedia

Fuente: Wikipedia

Según refiere la tradición, la cruz de madera que se encuentra en el interior de la cruz de la Victoria fue la que el rey don Pelayo enarboló en la batalla de Covadonga, librada en el año 722, en la que las tropas asturianas derrotaron a las musulmanas. No obstante, dicha tradición, que no fue recogida por los eruditos hasta el siglo XVI, ha sido desmentida recientemente por los arqueólogos César García de Castro Valdés y Alejandro García-Álvarez del Busto, que han demostrado, basándose en la prueba del Carbono 14, que la cruz de madera que se encuentra en el interior de la cruz de la Victoria procede de un árbol talado durante el reinado de Alfonso III el Magno, y no de la época de don Pelayo, primer rey de Asturias.


sábado, 2 de junio de 2018

El mundo funerario romano

Continuamos aportando material que nos trajimos de las XIII Jornadas Romanas de Carranque. En este caso un breve vídeo en el que se recreaba un funeral romano del periodo precristiano, cuando aún se incineraba a los difuntos, antes de la inhumación que comenzó, en Roma, con el mundo cristiano.
La recreación fue llevada a cabo por la Asociación Cultural Hispania Romana, que junto a otros colectivos como A.C.Emeritae Ludus Gladiatorum o Ab Urbe Condita, nos transportaron, a los asistentes, a ese lejano periodo con otras muchas recreaciones, de la que trajimos, anteriormente, una de ellas, como fue la recreación del ritual religioso de un augur.
Acompañamos al vídeo con una interesante descripción del mundo funerario romano.




Fuente: tarraconensis.com

La familia romana estaba tan unida que al fallecer uno de sus miembros pasaba a formar parte de los antepasados a los que había que rendir culto. Ya era uno de los protectores de la familia, los Manes, que se les rendía culto manteniendo vivo el fuego del hogar. La tumba adquiría la categoría de altar, símbolo de la vida sedentaria. Debía de estar en el suelo y no podía cambiar de lugar, ya que los Manes exigían una morada fija a la que estaban vinculados todos los difuntos de la familia. El espacio del enterramiento, sepulchrum, adquiría el carácter de lugar sagrado, locus religiosus, inamovible, inalienable e inviolable. Solo podían acceder a él los familiares. Las partes externas, la momumenta, si que se podía transforma y redecorar.
Siempre que las circunstancias y la muerte lo permitían, el funeral daba inicio en casa del difunto. La familia acompañaba al moribundo a su lecho, para darle el último beso y retener así el alma que se escapaba por su boca. Tras el fallecimiento, se le cerraban los ojos y se le llamaba tres veces por su nombre para comprobar que realmente había muerto. A continuación se lavaba el cuerpo, se perfumaba con ungüentos y se le vestía.
Por ley estaban prohibidos los lujos en los funerales, pero permitían colocar sobre la cabeza del difunto las coronas que había recibido en vida. Siguiendo la costumbre griega se depositaba junto al cadáver una moneda para que Caronte transportara su alma en barca y atravesar así la laguna Estigia hacia el reino de los muertos.
Finalmente el cuerpo del difunto se colocaba sobre una litera con los pies hacia la puerta de entrada, rodeado de flores, símbolo de la fragilidad de la vida y se quemaban perfumes. Según la condición social permanecía expuesto de tres a siete días. En la puerta de la casa se colocaban ramas de abeto o ciprés para avisar a los viandantes de la presencia de un muerto en el interior. Como señal de duelo evitaban encender fuego en la casa.
Hasta finales del siglo I, el funeral era celebrado por la noche a la luz de las antorchas, ya que la muerte era un suceso desgraciado y contaminante. A partir de esta fecha comienzan a realizar los ritos por el día, excepto los de los niños, suicidas e indigentes.
El transporte a la pira funeraria o a la tumba, se realizaba colocando al difunto en una caja de madera abierta que se colocaba sobre una especie de camilla para transportarla o era llevada a hombros por su familia. Detrás del difunto se situaba el cortejo fúnebre formado por el resto de la familia y sus amigos. A veces se acompañaban de músicos que tocaban trompetas y flautas o de mujeres que expresaban el dolor llorando o golpeándose en el pecho.
La humatio, era esencial en el funeral. Consistía en arrojar tierra sobre el cuerpo del difunto o sobre parte de él, según se tratara de una inhumación o una incineración. La tumba se consagraba con el sacrificio de una cerda y una vez construida se llamaba tres veces al alma del difunto para que entrara en la morada que se le había preparado.
Durante la ceremonia funeral se realizaba un acto de purificación para las personas que habían estado en contacto con el cadáver. Antes de la sepultura la tumba se purificaba barriéndola o limpiándola y después utilizando agua se limpiaba a las personas que habían asistido al funeral.
En época altoimperial y al entrar en contacto con culturas como la griega, el más allá se concebía como una región subterránea, en la cual vivían reunidas todas las almas, lejos de sus cuerpos recibiendo premios o castigo según la conducta en vida.

La creencia de otra vida tras la muerte motivaba que el individuo fuera enterrado con objetos que había utilizado en vida y que ahora podían acompañarle y servirle en esta nueva vida: ropa, cerámica, utensilios de trabajo, etc. Junto a estos objetos también se colocaban otros relacionados con el ritual funerario: la lucerna que iluminaba el camino hacia el más allá, la moneda para pagar a Caronte, recipientes para alimentos o ungüentarios para los perfumes.

El Mayo de Valverde de los Arroyos

Nos acercamos, de nuevo, a la bella población serrana de Valverde de los Arroyos, donde ya lo hicimos en 2015 para hablar de unas famosas danzas que en este pueblo de la Serranía de Guadalajara se celebran. Hoy volvemos para hablar de su Mayo, que, como ocurre en tantos otros pueblos donde éstos se izan, presiden sus plazas durante todo el mes que hace un par de días terminó, para ser, a final de dicho mes, retirados a la espera del siguiente mes de mayo.
Gracias a un gran amigo, que estuvo en esta población el pasado sábado, supimos de la existencia de este mayo, celebración tan extendida en multitud de pueblos del Sistema Central, sobre todo en la zona limítrofe entre las provincias madrileña y la alcarreña. Suyas son las fotos que aportamos y a él -a nuestro amigo- le dedicamos esta entrada sobre la tradición de esta bella población, heredera, como siempre apuntamos, del ancestral culto al árbol y con un marco excepcional, en este caso, no sólo por la belleza del pueblo en sí mismo y su arquitectura popular de pizarra, sino por su ubicación a los pies del mítico, por estos lares, Ocejón. No obstante, hay que decir que estamos en uno de los lugares más visitados, en los alrededores de esta montaña -el Monte Fuji alcarreño, como algunos le apodaron al Ocejón por su cierto parecido, visto a la distancia, con la montaña nipona-, como inicio de ruta para hacer cumbre en esta montaña.

Foto: Antonio Menéndez Lozano - 26/05/2018

Fuente: pueblosycomarcas.com

Se trata de una celebración primaveral que según indican los estudios al respecto, se hacía coincidir generalmente con el primer domingo de dicho mes teniendo antiguamente connotaciones rituales totémicas a la divinidad primaveral o de los árboles; connotaciones que se han ido perdiendo con el paso de los tiempos.
La celebración de las “fiestas mayales” es común en muchos países de Europa donde existen variantes similares de la misma.
[...] En la península Ibérica se celebran en casi todas las regiones (tanto de España como de Portugal). La puesta del mayo suele realizarse la noche del 30 de abril al 1 de mayo en numerosos pueblos. El mayo es un tronco o palo alto (árbol de mayo) que se alza en una plaza o lugar público durante el mes de mayo y donde concurren los mozos y mozas a divertirse con bailes y festejos. En algunas zonas y durante épocas, los jóvenes competían por trepar por el árbol hasta llegar a la parte superior donde debían de coger una bandera, mientras las muchachas les animan desde abajo bailando y cantando en torno al árbol.


Foto: Antonio Menéndez Lozano - 26/05/2018

sábado, 26 de mayo de 2018

Recreación de sacerdote augur en la Villa Romana de Materno Cinegio, Carranque

Hace dos semanas se celebraron en la villa romana de Carranque las XIII Jornadas Romanas, siendo las de esta última edición, nuestra primera visita a las mismas. Se recrearon escenas como la jornada de un magistrado, o parte de ella, desde que éste despertaba, hasta que realizaba la audiencia de su clientela; la descripción de las clases sociales; de un campamento militar; luchas de gladiadores; un funeral romano del periodo precristiano o de incineración; el cielo nocturno y el mundo de los astros para los romanos; una descripción del ejército romano y la evolución de su armamento en los distintos periodos de la Antigua Roma; y una escena o ceremonia religiosa, que es la que traemos, en forma de documento videográfico, a esta entrada.
En ella el grupo de estudio y recreaciones romanas, Ab Urbe Condita, recreó el ritual practicado por un augur, aquellos sacerdotes que acompañaron al mundo romano, desde prácticamente su fundación y hasta el periodo cristiano, cuando desaparecieron, y que tomó muchos elementos prestados del mundo griego y del etrusco. La corporación de los augures constituían uno de los cuatro colegios sacerdotales por antonomasia de la Antigua Roma, pudiendo ser augures oficiales, de los que sólo podían requerir sus servicios los magistrados, o augures particulares.
A su vez, se dividían entre los que interpretaban la voluntad de los dioses a través de ciertas fórmulas religiosas y los que descifraban dichas voluntades sin previa solicitud, tras la contemplación de ciertos elementos que consideraban designios. La adivinación se podía, en este sentido, extraer de señales del cielo, en forma de rayos, relámpagos, entendiendo que eran augurios favorables, si mirando hacia el sur, los rayos caían hacia su izquierda -entre el Sur y el Este-, considerándose la derecha de Júpiter; a través de los vuelos de las aves e incluso de sus gritos o graznidos, sobre todo de los cuervos, grajos o lechuzas; adivinación observando las vísceras de los animales; posiciones y actitudes de mamíferos y reptiles; acontecimientos imprevistos, que normalmente eran considerados como de mal augurio, etc.
Pero dejemos que sean los que recrearon la escena los que nos cuenten sobre los augures o, más bien, sobre la religión romana en general, pues no sólo se ciñeron a recrear la ceremonia de un augur.







jueves, 24 de mayo de 2018

La Cueva y la Calle de la Mora Encantada, Tarancón

Continuamos trayendo muestras de leyendas de moras o encantadas. En el caso de hoy, además, se combinan, en uno mismo, los dos nombres que tanto se repiten en zonas, principalmente, de influencia castellana, pues queremos hablar de la Mora Encantada de Tarancón, conocida población de la Mancha Alta conquense. En este caso, a diferencia de la Mora de Fitero, de la que hablamos ayer, y que pasó a formar parte de la literatura universal a través de la figura, como apuntamos, de Gustavo Adolfo Bécquer, en este caso no se aparece todas las noches, como la navarra, sino las de San Juan y peinándose sus cabellos con un peine de oro, lo que constituye una combinación de elementos, claramente recurrentes, puesto que se repiten una y otra vez en muchas de sus manifestaciones, lo que nos hace comprobar que estamos, posiblemente, ante un origen común de todas estas moras o encantadas. La vinculación con el Solsticio de Verano nos muestra claramente el origen ancestral de la leyenda, lo que la lleva mucho más allá, en el tiempo, de los tiempos en los que la media Luna reinaba en gran parte de la Península, como siempre apuntamos, pues es muy importante tener en cuenta toda esta mezcolanza de elementos.
En Tarancón se dice que había una cueva y un cerro que recibían el nombre de la Mora Encantada, en un paraje que, no he localizado, pero hacia el que salía un camino, cuando la población era de menor tamaño, que hoy en día ha quedado incluido dentro del casco urbano, siendo la calle que también toma el nombre de la Mora Encantada.

Calle Mora Encantada de Tarancón - Foto: Gema Garrido

Fuente: Jesús Gabaldón Navarro

Cuenta la leyenda que una bella mora y un cristiano se enamoraron. Ella era hija de un rico caballero árabe y él, un humilde cristiano. Se veían en secreto, hasta que un día el padre los descubrió y prohibió que siguieran juntos. El padre encerró a la joven mora en su castillo, pero ella seguía esperando a su amor cristiano y rechazando todas las ofertas de matrimonio que le llegaban. Mientras tanto, el cristiano vagaba por las calles llorando su pena. El progenitor, encolerizado, mandó entonces encerrar a la joven en una cueva, donde moriría de pena. El lugar recibe el nombre de “cueva de la mora”, “mora encantada” o “cerro de la mora”.
En lo que coinciden todas las versiones es en que en la noche de San Juan, la más corta del año, la bella mora se aparece en las cercanías de la cueva y vaga por los alrededores esperando a que vuelva su amado cristiano, mientras peina su larga cabellera negra, sentada junto al río con un peine de oro.


Foto: Gema Garrido



miércoles, 23 de mayo de 2018

La Cueva de la Mora, Fitero

Hoy nos acercamos a Fitero, población navarra de La Ribera, limítrofe con La Rioja, para traer un breve fragmento de una de las famosas leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Bécquer nos narra la típica historia de amor imposible entre una mora y un cristiano que acaba trágicamente, en un esquema que tanto se repitió entre los autores románticos, pero que Bécquer construía, seguramente basándose en leyendas existentes con anterioridad, de una forma magistral. Nosotros, evidentemente, referenciamos esta leyenda con la intención -no sabemos si acertadamente o no- de tratar de ver un poco más allá.
La mención, de nuevo, de una mora, que tanto nos recuerda a esas leyendas de encantadas, a esas mouras o a esas xanas o anjanas de las que tantas veces hemos hablado por aquí y cuyos espíritus se aparecen eternamente en un determinado lugar (normalmente en parajes con agua, ya sean fuentes, ríos o manantiales, pero también en cuevas o simas, como es el caso de hoy), nos ha hecho sospechar que esta historia se haya construido, quizás, sobre leyendas que deriven de cultos mucho más antiguos al periodo medieval, donde el territorio peninsular se dividía entre reinos cristianos y musulmanes.
En concreto la historia que narra Gustavo Adolfo Bécquer finaliza en la conocida como Cueva de la Mora de Fitero, donde se aparece el ánima de una mora vestida de blanco todas las noches y baja al río donde llena una jarra de agua, combinándose, por tanto, los dos elementos que hemos mencionado con anterioridad: la cueva y el agua; algo que tanto nos recuerda a esas encantadas -o encantás- que tanto abundan, diseminadas por multitud de parajes de la geografía ibérica.
Ahí dejamos caer nuestra especulación sobre la Leyenda número 16 de las de Bécquer.

La Cueva de la Mora - Foto: turismo.consorcioeder.es

Fuente: La Cueva de la Mora - Gustavo Adolfo Bécquer

...hablamos, en fin, de todo lo que al buen hombre se le ocurrió, primero que de la cueva, objeto de mi curiosidad.

Cuando, por último, la conversación recayó sobre este punto, le pregunté si sabía de alguien que hubiese penetrado en ella y visto su fondo.

-¡Penetrar en la cueva de la mora! -me dijo como asombrado al oír mi pregunta-. ¿Quién había de atreverse? ¿No sabe usted que de esa sima sale todas las noches un ánima?

-¡Un ánima! -exclamé yo sonriéndome-. ¿El ánima de quién?

-El ánima de la hija de un alcaide moro que anda todavía penando por estos lugares, y se la ve todas las noches salir vestida de blanco de esa cueva, y llena en el río una jarrica de agua.

Por la explicación de aquel buen hombre vine en conocimiento de que acerca del castillo árabe y del subterráneo que yo suponía en comunicación con él, había alguna historieta; y como yo soy muy amigo de oír todas estas tradiciones, especialmente de labios de la gente del pueblo; le supliqué me la refiriese, lo cual hizo, poco más o menos, en los mismos términos que yo a mi vez se la voy a referir a mis lectores.

[...] (final de la Leyenda).
Dos guerreros moros que velaban alrededor de la fortaleza habían disparado sus arcos en la dirección en que oyeron moverse las ramas.

La mora, herida de muerte, logró, sin embargo, arrastrarse a la entrada del subterráneo y penetrar hasta el fondo, donde se encontraba el caballero. éste, al verla cubierta de sangre y próxima a morir, volvió en su corazón; y conociendo la enormidad del pecado que tan duramente expiaban; volvió los ojos al cielo, tomó el agua que su amante le ofrecía, y sin acercársela a los labios, preguntó a la mora: -¿Quieres ser cristiana? ¿Quieres morir en mi religión, y si me salvo salvarte conmigo? La mora, que había caído al suelo desvanecida con la falta de la sangre, hizo un movimiento imperceptible con la cabeza, sobre la cual derramó el caballero el agua bautismal, invocando el nombre del Todopoderoso.

Al otro día, el soldado que disparó la saeta vio un rastro de sangre a la orilla del río, y siguiéndolo, entró en la cueva, donde encontró los cadáveres del caballero y su amada, que aún vienen por las noches a vagar por estos contornos.


martes, 22 de mayo de 2018

La Fiesta de los Mozos, Aveleda-Bragança

A un escaso mes del Solsticio de Verano, retrocedemos, sin embargo, al periodo del Solsticio de Invierno para seguir trayendo mascaradas invernales de las que tanto nos gustan y lo hacemos para aproximarnos al sector peninsular donde mayor concentración hay de ellas. Hablamos de la zona que incluye la parte occidental y central de la provincia de Zamora y la región portuguesa de Trás-os-Montes, de ahí que ambos territorios, separados en distintos Estados, colaboren, institucionalmente, en la musealización de estos festejos e incluso en la creación de catálogos como el del que extraemos el texto de más abajo para nuestra mascarada de hoy y del que seguiremos extrayendo distintos festejos invernales que aún no han aparecido por aquí. Pero la verdadera importancia de estos festejos está en el mantenimiento realizado a cargo de los distintos pueblos y de sus gentes, los cuales, mucho más allá de las distintas instituciones locales o regionales, son los verdaderos preservadores de estas celebraciones, además de ser sus auténticos creadores en el pasado, recreándose generación tras generación.
Hoy traemos el festejo conocido como La Fiesta de los Mozos de Aveleda (A Festa Dos Rapazes), freguesía del concejo de Bragança, la cual, hace cinco años, se unió a la freguesía, también de Bragança, de Rio de Onor. El festejo reúne gran parte del simbolismo de estas celebraciones invernales que tantas veces hemos descrito en Iberia Mágica, donde lo pagano se mezcla con lo cristiano y donde lo diabólico o monstruoso se une a alegres y vivos colores que hacen recordar la lejana Primavera, estación de la que estamos disfrutando en estos momentos. El nombre, igualmente, nos indica que estamos ante un festejo, como otros tantos de tinte ancestral, que es heredero, a buen seguro, de antiguos ritos de paso y donde acaban mezclándose mozos y mozas, símbolo de la jovialidad y de la futura fecundidad, realidades que parecen perseguidas en los tiempos contemporáneos que nos están tocando vivir.

Foto: lendasetradicoes.blogs.sapo.pt

Fuente: Catálogo de la Máscara Ibérica

El día solemne de la fiesta de los mozos es Navidad, que se prolonga durante el día de San Esteban, 26 de Diciembre. Antes que empiece la misa de Navidad, se reúnen los mozos, para que participen en este acto litúrgico, después del cual tiene lugar el momento de la critica social, designado como “comedias”. Por
la tarde, los “caretos” recorren el pueblo, acompañados por la música tradicional del gaitero.
El ritual mas significativo es, sin duda, la critica social, aquí llamada “comedias”. Antes que empiece, todos los mozos deben asistir a la misa de Navidad. El grupo en procesión, junto a la antigua casa parroquial, que en estos días es su casa, con los mayordomos delante, avanzan en dirección a la iglesia, al son de la gaita que suelta cualquier melodía tradicional. Dentro de la iglesia, el grupo se mantiene unido y en formación. Al terminar la misa, se adelantan al resto del pueblo para besar al Niño y salen apresuradamente, dirigiéndose, de nuevo, hacia la casa parroquial.
Son ellos quienes ahora van a celebrar otro ritual, aparentemente profano pero, ab origine, un verdadero ritual sagrado, la proclamación de las “comedias”. Rápidamente, todos se preparan y transforman en “caretos”, auténticos seres mágicos y diabólicos, mantenidos por la tradición para atormentar las almas y
sacrificar los cuerpos de sus victimas preferidas; las mozas de la tierra.



lunes, 21 de mayo de 2018

Ermita de la Virgen del Castro, Castrillo de Cabrera

Leyendo el libro de Ramón Carnicer, "Donde Las Hurdes se llaman Cabrera", un libro de viaje, que recorre la comarca leonesa de La Cabrera, muy en la línea de otras muchas obras que, a mi modo de ver, denigran, desde un indeseable paternalismo, al mundo rural y profundizan muy poco en el verdadero conocimiento de la cultura rural tradicional, de verdadera creación popular, he conocido la existencia de Castrillo de Cabrera. El topónimo, de por sí, ya pone sobre la pista de que, a buen seguro, estemos en lugar de antiguos poblamientos. Así, una vez que se busca información, se puede comprobar que la primera impresión no es equivocada, pues en el municipio existen varios castros astures, además de tres canales que conducían agua para la explotación aurífera de Las Médulas, formando parte de la red hidráulica, conocida, más importante de lo que fue el antiguo Imperio Romano, hecho que se menciona en la obra de Carnicer y que recoge, incluso, una interesante -no es todo negativo en el libro- descripción de la visión que, todavía en los años sesenta del siglo pasado, tenían los habitantes de la comarca sobre los antiguos romanos, como gentes que vinieron, de lejos, a someter y esclavizar a sus antepasados.

Ermita de la Virgen del Castro - Foto: verpueblos.com

Pero, dentro del municipio, el lugar que más nos ha llamado la atención, y que se menciona igualmente en la obra de Ramón Carnicer, es la existencia de un santuario a las afueras del pueblo, la Ermita de la Virgen del Castro, nombre que, igualmente, nos da la pista de que puede estar situada sobre lo que fue un castro.
Hemos tratado de encontrar alguna evidencia, sobre antiguos cultos practicados en el enclave en el que se sitúa, alguna leyenda o alguna tradición que nos pudiera servir de pista, pero nada hemos hallado en un primer intento, pues ya sabemos de la sobreposición cultual que se da en muchos de estos lugares; aunque he de decir, que lo que sí nos hace sospechar, que, al menos, se sitúa sobre un antiguo poblamiento, es su ubicación sobre un cerro u otero, que se eleva sobre la población y sobre el río Cabrera, además del propio nombre, evidentemente, y el dato de que existen varios castros en los alrededores del pueblo, habiendo uno, a buen seguro, bajo el lugar que ocupa la ermita. A pesar de no saber nada sobre una posible sacralidad del enclave concreto, sí estaríamos ante lo que parece un nuevo caso de templo cristiano testigo de lo que fue un antiguo poblamiento y que, de tal modo, pudo dejar su recuerdo en el propio topónimo que da nombre, no sólo a la ermita, sino a la propia Virgen que en ella se custodia. Hemos de decir que, como ocurre en muchas otras ermitas, ésta también tiene su romería, que se celebra los 15 de agosto, siendo, además, la patrona del municipio.


sábado, 19 de mayo de 2018

Esvásticas en Villa romana de Materno Cinegio, Carranque

Hoy queremos traer unas representaciones concretas, de un símbolo muy ancestral, que tantas manifestaciones tiene por muy distintos lugares del mundo, como es la esvástica. Debido a la incorrecta utilización, desde nuestro punto de vista, en tiempos contemporáneos de estos signos, que muchos dicen astrales o solares, ha quedado como una cuestión tabú, como una especie de anatema, del que apenas se habla, cuando sus manifestaciones se dan en lugares tan distantes, como desde la India al propio Occidente europeo, y desde tiempos, además, inmemoriales.
En la Península Ibérica hay distintas manifestaciones que podrían ir, por citar a algunos ejemplos, desde los que se encuentran en la cerámica numantina, a los que han llegado hasta nuestros días en algunos bordados de Lagartera.
Casualidades de la vida, la pasada semana nos acercamos, muy cerca de nuestro domicilio, tanto que podríamos ir casi que andando -alguna vez lo hice-, a la Villa romana de Carranque, la conocida como Villa romana de Materno Cinegio, lugar del que hablamos en el blog hace años. Como digo, nos acercamos a contemplar unas recreaciones sobre la vida romana y entre representación y representación, se podía, a su vez, visitar el yacimiento, con lo que pudimos disfrutar, de nuevo, de la contemplación de sus bellos mosaicos en la casa-palacio que dicen perteneció a un tal Materno Cinegio, de donde toma el nombre la villa actualmente, y quien, según se cree, fue pariente del emperador Teodosio el Grande, en el siglo IV d. C., aunque esto no es asumido por todos los investigadores (no en cuanto con al parentesco con el emperador, sino con respecto a su vinculación con la villa romana de Carranque).
Uno de estos mosaicos, el más emblemático, que dicen es una representación del dios Océano, se halla sobre lo que fue una fuente, y muy cerca de la figura del dios, pude observar dos esvásticas, que si atendemos al texto que aportamos más abajo, pudieran estar indicando o simbolizando el tránsito hacia un lugar sagrado. Y es por esto que digo "casualidades de la vida", pues esa misma noche pude escuchar, en un programa radiofónico, la intervención del antropólogo José Luis Cardero, de quien transcribimos las siguientes líneas en las habla sobre las esvásticas, afirmando que éstas se podían encontrar en mosaicos romanos, indicando el paso hacia una piscina lustral, con lo que se dio una curiosa coincidencia entre este dato y lo que habíamos contemplado, precisamente, esa misma mañana, en lo que era igualmente, según parece, un lugar acuático sagrado.

Foto: Iberia Mágica - 13/05/2018

Fuente: José Luis Cardero, Espacio en Blanco - 13/05/2018

Los signos más antiguos en forma de esvásticas, que yo llamo esvastiformes, por ser muy parecidos, aparecen en el Neolítico, incluso más atrás, en algunos casos. Aparecen en muchísimas culturas y algunos dicen que son signos solares. Yo creo que sí pueden ser signos solares, pero hay que estos signos hay que contemplarlos siempre en un sistema de creencia. Un signo de una cruz, pintada sin más en una pared, no significa nada; sin embargo si tú esa cruz la dibujas en un ambiente cristiano, en un ambiente eclesiástico, tiene un significado perfectamente claro, pues con la esvástica pasa exactamente lo mismo. La esvástica puede significar movimientos giratorios, que pueden ser del Universo, del Sol o de las estrellas. El propio carro de la Osa Mayor gira formando una esvástica en el ciedolo. Pueden, efectivamente, formar signos solares, formar signos de tourbillon, de vendavales, de cosas que giran alrededor, con unos vientos muy fuertes; todo eso, efectivamente, se puede simbolizar mediante la esvástica. 
Sin embargo, yo de la experiencia y de lo que he podido observar, creo que la esvástica es un signo que nos avisa fundamentalmente de que está muy próximo un cambio de conciencia, de que está próxima una frontera, entre dos mundos, ya sea el mundo de la vida y el mundo de la muerte o sea un cambio de conciencia o un cambio de dimensión. Es decir, hay esvásticas que aparecen, por ejemplo, en los grandes mosaicos romanos, en los suelos, indicando un paso, por ejemplo, hacia una piscina lustral, en donde se hacían una serie de invocaciones y donde se imponían una serie de secretos. Hay esvásticas, por ejemplo, en el Partenón, donde se está, descubriendo a día de hoy, también en el famoso Templo de Atenea y en otros lugares sagrados, que te están indicando el tránsito del lugar profano, hacia el lugar sagrado o de la vida, hacia la muerte. 
En la propia Citânia de Briteiros existen tres círculos: uno con una esvástica girando a la izquierda, otro con una esvástica girando a la derecha y otro vacío. Los que estaban allí dentro, pintaron esas esvásticas, es decir, que no cabe duda que esos signos están relacionados con los cambios de conciencia y es un signo antiquísimo. Schliemann lo encontró en Hisarlik por centenares y le impresionaron tanto que en su propia casa de Atenas, lo que hoy es el Museo Numismático de Atenas, hay esvásticas por todas partes: en los suelos, en los techos, en los zócalos, incluso aproximándose al famoso retrato de Atenea, que era muy querido por él, existían esvásticas. 

Dios Océano, en la parte superior, y las dos esvásticas, señaladas con un círculo rojo, en la parte inferior - Foto: Iberia Mágica - 13/05/2018


Cueva de los Murciélagos, Zuheros

Nos acercamos a una cavidad que toma el nombre del único mamífero volador conocido, debido a su abundancia en esta cueva, como abunda, igualmente, en tantas otras. Por tal motivo, existen otras cuevas del mismo nombre -al menos una más conocemos-, como la que visitamos de Albuñol, en tierras granadinas, en los inicios de este blog.
Hoy le toca el turno a la Cueva de los Murciélagos de Zuheros, la cual se encuentra a 4 km del casco urbano de esta población de la comarca de la Subbética cordobesa.
La primer referencia escrita, sobre esta cueva, es del año 1868,  apareciendo en el libro Antigüedades Prehistóricas de Andalucía del arqueólogo Manuel de Góngora y Martínez.
Como ocurre con tantas otras cuevas, ha sido habitada o frecuentada en muy distintos periodos históricos, empezando por el Paleolítico Medio, pues existen restos del periodo musteriense (restos de caza y producción lítica a cargo del neandertal) y del Neolítico y el Calcolítico pinturas rupestres, como las que aparecen en la primera fotografía que aportamos en esta entrada, que, como se puede apreciar, no se encuentran demasiado bien conservadas, pero son una importante muestra de los lejanos antepasados que por ella moraron.

Pinturas rupestres - Foto: zuheros.es

También se han hallado enterramientos en el interior de la cueva. De este modo se distinguen, claramente, tres zonas en la cueva: el vestíbulo, que era la zona habitacional de la cueva, pues se encontraba iluminada por la luz solar, teniendo un fácil acceso desde el exterior; una zona intermedia, donde se encuentran las pinturas rupestres, que se ha interpretado como una zona santuario o religiosa; y al fondo de lo estudiado, una zona de enterramientos. Y digo al fondo de lo estudiado, pues la cueva es de un gran tamaño, habiéndose explorado, a día de hoy, en la misma, 3.300 metros, zonas de la cueva donde, evidentemente, puede resultar mucho más complicado encontrar huellas humanas, pues es posible que no se internaran tanto sus antiguos moradores.
En los enterramientos, donde destaca el cadáver de una mujer, se hallaron brazaletes, colgantes, vasijas de barro, hojas de sílex, etc.
Por último, hay que destacar el gran atractivo que la cueva tiene para muchos de sus visitantes, como son sus formaciones naturales en forma de estalactitas, estalagmitas y gours.

Foto: zuheros.es

domingo, 13 de mayo de 2018

Arqueoastronomía en castro de Ulaca, Villaviciosa-Solosancho

Nos acercamos, de nuevo, al que es el castro vettón seguramente más conocido: Ulaca. Éste, como ya dijimos al hablar de su famoso altar y de la construcción que fue interpretada como una sauna iniciática de guerreros, muy parecida a la de Citânia de Briteiros, cerca de Braga, se encuentra en la población de Villaviciosa, perteneciente al municipio de Solosancho, en la comarca abulense de Valle de Amblés. Como ya sabemos, dentro del calendario festivo celta, los solsticios eran de gran importancia, pero sobre todo lo eran, más, si cabe, los cuatro festejos de mitad de estación, tal y como entendemos nosotros, a día de hoy, las estaciones, y, dentro de estos cuatro momentos del año, principalmente el Samaín o Samhain, de mitad de otoño (el 1 de noviembre), o el Beltaine, de mitad de primavera (el 1 de mayo). Y el mejor calendario que tenían, era la observación de la salida y puesta del Sol sobre distintos puntos de referencia en el horizonte -o más cercanos- que marcaban, en un enclave concreto, estos importantes festejos dentro del calendario.
Así, en el caso de Ulaca, estudios arqueoastronómicos llevados a cabo hace menos de una década, dejaron constancia de la vinculación existente entre su altar rupestre, donde se situaría el observador, y otros, como la Sierra de la Paramera al Sureste, en concreto el Risco del Sol dentro de esta sierra, y un bolo granítico o piedra caballera conocido como el Canto de la Mula, al Oeste del altar.
La vinculación con respecto a la Sierra de la Paramera, a pesar de que no se encuentra demasiado lejos del yacimiento (como a unos 10 km), supone una distancia prácticamente suficiente como para que al Sol se le vea salir por el mismo punto de esa Sierra, desde cualquier lugar del castro, pero no ocurre lo mismo con el Canto de la Mula, que se encuentra en el mismo poblamiento, por lo que esto únicamente se podría apreciar desde el altar, que dado el alto contenido simbólico que debió tener para esta población, seguramente fue un lugar no sólo de celebración de reuniones rituales, sagradas o de cualquier otro tipo, sino también el lugar desde el que se practicarían este tipo de observaciones. Así lo parece indicar el estudio realizado en 2010 por Manuel Pérez Gutiérrez.

Altar rupestre de Ulaca, con la Sierra de la Paramera al fondo. El Risco del Sol sería el segundo por la izquierda - Foto: celtiberia.net

Fuente: geolodiaavila.com

El lugar de mayor interés arqueoastronómico en Ulaca es el altar de sacrificios, por tratarse del centro social y religioso del castro. 
El calendario que se emplea como referencia para el mundo celta, incluidos los vetones, es el encontrado en Coligny (Francia) en 1897, fechado hacia el siglo II d. C. (Cossard, 2010). Se trata de un calendario lunisolar que divide el año en dos partes:
  • La oscuridad, ritualizada en la festividad de Samhain, que señalaba el comienzo del año a mediados del otoño (1 de noviembre).
  • La luz, ritualizada en mitad de la primavera en la festividad de Beltaine (1 de mayo).
Un exhaustivo estudio realizado por Manuel Pérez Gutiérrez (2010) ha puesto de manifiesto la existencia de múltiples alineaciones de interés entre el altar y el horizonte del castro.
Entre ellas caben destacar las relacionadas con los principales relieves de la Sierra de la Paramera y con una piedra caballera próxima conocida como “Canto de la Mula”. En ambos casos se han hallado evidencias de alineaciones vinculadas tanto al seguimiento de las principales festividades celtas como a la observación de los solsticios de invierno y verano por parte de los habitantes de Ulaca hace más de 2.000 años.



Escudo de Solosancho con la representación de un verraco hallado en Ulaca

 
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