miércoles, 5 de diciembre de 2018

La Piedra basculante de Pedralta, Sant Feliu de Guíxols

El fenómeno geológico de piedras basculantes u oscilantes siempre llamó la atención, desde tiempos pretéritos, al ser humano, pues no deja de ser sorprendente como piedras de gran tamaño pueden moverse sin necesidad de ejercer una gran fuerza y sin que éstas, por milagroso que parezca, lleguen a caer. Es bien conocida la sacralización de muchas piedras y peñas, con lo que no es extraño que ocurriera lo mismo con las que tenían estas características, que, evidentemente, no pasaban desapercibidas y más, como es el caso del ejemplo que hoy traemos, por el gran tamaño de la misma y la ubicación privilegiada que tiene, como si de una especie de vigía sobre el gran entorno circundante se tratara. Hablamos de la Piedra basculante de Pedralta, en el municipio de Sant Feliu de Guíxols, población del Bajo Ampurdán. En las cercanías existe una ermita, lo que ya nos pone sobre la pista de estar cristianizando un antiguo lugar de culto, además de tener la Piedra una cruz metálica en su parte superior, hallándose en un espectacular bosque autóctono de encinas y alcornoques. Eso sí, hemos de decir que 1996 cayó, tras una intensa tormenta, siendo colocada en su lugar de nuevo 3 años después, aunque no se logró que volviera a disfrutar de su "mágico" balanceo. Eso es algo que parece reservado a la propia madre naturaleza.

Foto: es.blog.costabravas.com

Fuente: Alex Rigola - es.blog.costabravas.com

La antigua piedra basculante de Pedralta, entre Sant Feliu de Guíxols y Santa Cristina d’Aro, es uno de los lugares más mágicos y fascinantes de la Costa Brava. La razón de esta tradicional pasión por el paraje es que en él se encuentra la que fuera la piedra basculante más antigua de la Península Ibérica.
Para llegar hasta este paisaje en pleno macizo de l’Ardenya, donde además podremos ver una pequeña ermita situada junto la piedra y un impresionante mirador, tendremos que llevar a cabo una exigente caminata a pie desde el centro de Sant Feliu de Guíxols, municipio en el que se encuentra, o bien comenzarla desde una urbanización más cercana al lugar que visitamos: Casa Nova (a la que podremos acceder en vehículo).
La piedra pesa 1000 toneladas y tiene 6 metros de largo por 3 de alto y 3 de ancho. Permaneció en posición basculante durante milenios, de manera que era posible moverla simplemente con el impulso de nuestra mano. Sin embargo en 1996 una fenomenal tempestad la hizo caer de su posición. En 1999, tras largos trabajos de desplazamiento, la Pedralta fue recolocada en su posición original, aunque en este caso sin poder ser basculada.


Foto: selected-property.es




4 comentarios:

  1. Argantonios, hay quien dice que fueron unos desaprensivos quienes hicieron caer la piedra. Sea como fuere, es de admirar que pudiera ser recolocada, aunque ya no se balancee.
    Un abrazo

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  2. Hola, Placentino.
    No sabía que se comentaba también esa posibilidad, pero parece muy verídica, puesto que después de miles de años en el mismo lugar, aguantando todo tipo de inclemencias meteorológicas, parece extraño que fuera un temporal quien le hiciera caer. Y cierto, afortunadamente se volvió a colocar en su sitio, como dices, a pesar de que ya no se balancee.
    Por cierto, muchas gracias por la información, pues esta entrada te la debo a ti.
    Un abrazo.

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    1. Yo supe de esta piedra hace unos años, a través de una revista de arqueología, donde en un artículo se ponía de manifiesto la degradación que estaba sufriendo el patrimonio magalítico catalán. Aparte de esta "pedra alta", hablaba también de otros legados prehistóricos cuyo estado de dejadez, suciedad y abandono eran preocupantes, tales como "el trono de la reina", en el conjunto megalítico de "Clots de Sant Julià", cerca de La Bisbal (en el Ampurdán) o el menhir fálico llamado "de la Murtra", en Romanyà de la Selva, entre otros. No sé si los conoces.
      Argantonios, gracias a tí. Para mí es un placer intercambiar información y tener la oportunidad de comentar estos temas. He aprendido mucho con este blog.
      Un abrazo, amigo.

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    2. Lo mismo digo, Miguel, he aprendido y sigo aprendiendo mucho con todo lo que me comentas. De eso se trata, que unos con otros vayamos aprendiendo. Esos otros megalitos de los que hablas, así, a bote pronto, no me suenan, con lo que tomo nota. Estuve en el Ampurdán el pasado verano, pero, precisamente, esta zona, al sur de la comarca, no nos dio tiempo a recorrerla. El problema por ahí me da que está siendo, como en tantas otras zonas costeras, la presión urbanística tan fuerte que hay por el negocio turístico, claro y de ahí que corran peligro todo este tipo de vestigios de nuestro pasado. Una pena. Otro abrazo, amigo.

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