domingo, 5 de enero de 2020

El árbol del escudo de Sobrarbe, Aragón

Traemos un caso más de veneración al árbol, desarrollando ese verdadero ejercicio democrático de asamblea vecinal, bajo un árbol emblemático, a través de la institución del concejo abierto, en contraposición a lo que hoy día llaman democracia, que no es otra cosa que un espectáculo circense parlamentarista, como el visto ayer por estos lares o, lo que es lo mismo, la antítesis de la verdadera democracia. Esta realidad, se manifiesta incluso en el propio nombre de la comarca aragonesa a la que nos acercamos hoy, Sobrarbe, pues, según Félix Rodrigo Mora, el autor y amigo que hoy traemos, afirma que puede significar "sobre el árbol" o "bajo el árbol". También existen otras hipótesis, como la del lingüista Edelmiro Bascuas López, según la cual, y transcribiendo unas palabras encontradas en la Wikipedia: "indicaría su situación "sobre el Arba"; a su vez, el "Arba" derivaría del tema paleoeuropeo *arv-, formado a partir de la raíz indoeuropea *er- 'fluir, moverse'".
Observando el escudo de Sobrarbe, y sin decantarme por la amistad que tengo con Félix, considero más acertada su hipótesis, a la vista del árbol que representa el propio escudo comarcal. Es más, dentro de los dos significados etimológicos, elijo, en mayor medida, el que significaría "bajo el árbol" (sub-arbor), pues bajo él se celebraban dichas reuniones, siendo este ser vivo venerado, el testigo de todo lo hablado, además de constituir, todo ello, un acto que iba más allá, incluso, de lo político, entrando casi, dentro de lo sagrado o trascendente, a través de una tradición transmitida, a buen seguro, desde tiempos prerromanos.
Luego llegaron los Fueros de Sobrarbe, que son los que recogieron por escrito, no en la lengua usada por el pueblo, parte de las normas de derecho consuetudinario que había generado el propio pueblo, en lo que era su propio Derecho y no el recogido por escrito -la Ley escrita-, nueva estructura política ilegítima que tiene su propio mito explicativo sobre este escudo, que también hay que exponer, en palabras del historiador Antonio Peiró en este caso, para que, cada lector, saque sus propias conclusiones del conocimiento de todas las hipótesis:

"Al contrario que otros mitos de origen, que hacen descender a un pueblo de un antepasado común, los de Aragón son mitos políticos, que explican el origen del reino en términos de un acuerdo de los aragoneses para crear sus propias instituciones. El más importante de esos mitos es el del reino de Sobrarbe. Tras la conquista musulmana, los cristianos se habían refugiado en torno al que luego sería el monasterio de San Juan de la Peña. Allí, decidieron elegir un rey, que fue García Jiménez. Al mismo tiempo eligieron al primer Justicia de Aragón y proclamaron los cinco primeros fueros de Sobrarbe (con este nombre); ambas medidas estaban dirigidas a limitar el poder real. Cuando García Jiménez iba a dar su primera batalla, para conquistar Aínsa, tuvo una visión: levantó los ojos al cielo y vio una cruz roja sobre un árbol. Esta visión dio lugar al nombre del reino, Sobrarbe, que significa «sobre el árbol», cuyo escudo constituye el primer cuartel del de Aragón."

Para acabar, diré que en Aragón hay un dicho que afirma que allí hubo "leyes antes que reyes", lo cual viene a ser muy significativo de lo anteriormente expuesto. También se ha de decir que el árbol representado, en este escudo, es una encina, uno de los árboles, junto al roble o el tejo, más venerados; sin olvidarnos de los olmos, de los álamos, de los morales o de otros varios, cuyo culto abunda, cuantitativamente, según el lugar peninsular en el que nos encontremos.

Monumento a los Fueros del Sobrarbe de Aínsa - Foto: verpueblos.com

Fuente: Los Fueros de Sobrarbe y los orígenes del pueblo aragonés. Félix Rodrigo Mora

El escudo de Sobrarbe es un árbol robusto, copudo y de poderosas raíces que tiene sobre sí una cruz. De ahí, dicen, viene la palabra Sobrarbe, o sobre el árbol, en referencia a la cruz que lo corona. Los árboles, en muchas tradiciones antiguas, sirven para que las asambleas populares reunidas bajo ellos gobiernen a los pueblos y dicten leyes sabias y justas, recordemos el árbol de Gernika. Esto es más verosímil al darse en el territorio de las rebeliones bagaudas del siglo V, de las que Tarazona fue centro, y que se extendieron por las actuales provincias de Navarra, Zaragoza, Huesca y Lleida, por tanto en el Sobrarbe. Los bagaudas se reunían políticamente en asambleas soberanas bajo los árboles y tal tradición probablemente se conservó en las zonas remotas del Pirineo central, en una situación a
la defensiva que en el siglo VIII, en las nuevas condiciones creadas, se hace expansiva. Sobrarbe puede significar también bajo (sub) los árboles, aunque la cruz no niega nada, pues la rebelión armada revolucionaria de los bagaudas tuvo, según diversos autores, un fuerte componente cristiano.


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