viernes, 2 de enero de 2015

Petroglifos de A Ermida, Eiras-San Amaro

Volvemos a Eiras, aldea del concello orensano de San Amaro, lugar al que nos acercamos a conocer el ara consagrado al dios Bandua, para traer unas manifestaciones, posiblemente cultuales, igualmente, pero, a buen seguro, mucho más antiguas: los Petroglifos de A Ermida, también cercanos, por tanto, al Castro de San Cibrao de Las, el cual mencionamos, igualmente, aquel día. Éstos se componen de cinco cazoletas con círculos concéntricos. Las alineaciones de las mismas parecen señarlar al ocaso; nada extraño si recordamos que nos encontramos en la tierra donde los peregrinos andaban buscando, desde tiempos ancestrales, "la muerte del astro", allá en el confín de La Tierra, en el Finisterrae, para después volver a verle renacer jornada a jornada a su regreso. Así, quizás, nos encontremos en un lugar de culto a los astros, o más bien hay que decir, al Astro.

Foto: arredordelambrica.webnode.es

*Fuente: arredordelambrica.webnode.es

El panel de los petroglifos de A Ermida consta de cinco figuras circulares con círculos concéntricos rodeando a una cazoleta central. Su estado de conservación es relativamente bueno, aunque muestra  bastantes signos de erosión que dificultan la percepción de algunas de las líneas. 
La figura principal tiene mayor número de círculos concéntricos y mayor diámetro que sus compañeras, alrededor de 50 centímetros, con cazoleta central de 16 centímetros de diámetro. La hemos  llamado petroglifo A. También se diferencia de sus compañeras en que posee líneas radiales, cuyo número es difícil de precisar debido a la erosión.
Al este de esa figura, pero fuera ya de la roca, un observador de estatura media situado en el suelo tendrá el panel a la altura de sus ojos, permitiéndole ver el  horizonte Oeste. Este hecho es lo que nos mueve a interpretar que los inscultores de A Ermida debieron de interesarse por los ocasos de los astros, más posiblemente por las puestas de Sol.
[...] Todos los petroglifos anteriores son similares morfológicamente a otros que han sido datados en la Edad del Bronce. Las  técnicas utilizadas para su confección debieron de ser el picado y la abrasión con instrumentos líticos, que dan líneas muy anchas en relación a su   profundidad. Un último petroglifo, que vemos al sureste de la roca, es distinto de los anteriores por su morfología: Una cazoleta estrecha, unos 2,5 centímetros de  diámetro, imposible de realizar con técnicas líticas. Por eso sostenemos que su realización ha sido mucho más tardía que la del resto del panel. Como  curiosidad, decir que forma con el petroglifo principal o A una línea que señala al Norte magnético, aspecto que no deja de sorprendernos.


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