miércoles, 30 de julio de 2014

El Pozo de Cinojal, Ahigal

Nos acercamos a la comarca de Tierras de Granadilla, al municipio de Ahigal, para hablar de nuevo de "moros encantados", y no de moras o mouras, que es lo habitual, de maleficios, de tesoros y de la noche de San Juan, que hace más de un mes dejamos atrás. Como siempre, todo lo que rodea a la noche del Solsticio de verano es mágico y nos conecta con celebraciones y rituales muy antiguos. En Ahigal y su Pozo de Cinojal se combinan todos estos elementos de los que estamos hablando.
Como siempre recordamos en estas entradas, no confundir moros, moras, mouros o mouras con personas originarias del norte de África y de religión islámica que habitaron la Península Ibérica a partir del siglo VIII d. C., pues estamos hablando de una serie de divinidades y leyendas propias de tiempos precristianos y prerromanos.

Pozo de Cinojal - Extremadura Secreta

*Fuente: Israel J . Espino, Extremadura Secreta

[...] una de esas puertas sobrenaturales se abre en el pozo de Cinojal, en la encantadísima población de Ahigal, en el Valle del Alagón. Este bello pozo  es en realidad un viejo manantial que fue utilizado por los romanos y ha sufrido reformas con el paso de los siglos. Se cubre con una bóveda de cañón y se desciende hasta el agua por unas escalinatas. Las bases de la bóveda se unen por medio de una piedra de granito en la que hay una inscripción indescifrable que indica, supuestamente, el lugar donde se oculta un tesoro.

Hay que salir del pueblo y andar un buen trecho entre olivos, pero la recompensa vale la pena. Afirma Domínguez Moreno que dentro del pozo está sumergido un encanto, un moro encantado por una maldición de su padre. Para desencantarlo ha de ir en la madrugada de San Juan, antes de salir el sol, una mujer soltera a sacar agua. Cuando introduzca el cántaro se enganchará a el un hilo de oro del que habrá de tirar hasta llegar al final.

Así comenzó a hacerlo una mozuela, ignorante de lo que ocurría. Al sentir que otra mujer venía por el camino, optó por romper el hilo, guardar el ovillo que llevaba y continuar la operación cuando la intrusa se hubiera marchado. Pero al cortarlo se produjo un remolino dentro del pozo, salió el Encanto de malos modos y corrió tras la moza, y la habría arrastrado a las profundidades del pozo si ésta no hubiera saltado al otro lado del arroyuelo, arroyo que el encanto no puede pasar. Así que ya saben donde tienen un tesoro aquellos que lo busquen. Vayan sin miedo y sin tijeras, y dispuestos a ovillar oro, quizás hasta el fin de sus días….


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