sábado, 12 de julio de 2014

El Carbayón de Rozadas, Rozadas-Boal

Con esta entrada pretendemos denunciar un atentado, no sólo ecológico, sino también cultural, que se quiere cometer en Rozadas, parroquia del concejo asturiano de Boal. El Carbayón de Rozadas, que es el árbol en cuestión del que estamos hablando, quiere ser talado y tanto los vecinos, como la gran labor que está realizando la Asociación de Amigos del Tejo y las Tejedas, están luchando porque eso no sea así. El árbol de más de trescientos años, pese al nombre, no es un carbayo -roble-, sino un arce y no sólo su importancia radica en su rareza natural y en ser un ejemplo soberbio, sino en el valor afectivo y simbólico que tiene para la comunidad humana asentada junto a él. En Iberia Mágica siempre destacamos el carácter sagrado que el árbol tuvo desde tiempos inmemoriales y su gran valor ecológico, con lo que desde aquí nos sumamos a lucha para impedir la tala del Carbayón de Rozadas. Animamos a firmar para impedirlo: Impedir la tala del "Carbayón".



*Fuente: El Arce de Rozadas - Fernando Fueyo

Resulta un verdadero placer percibir las variadas escenas en las que la Naturaleza pasa de unos estados a otros, ¡qué hermosa diversidad!. La contemplación y el paso de la luz a las sombras produce sensaciones únicas e irrepetibles. Deberíamos detenernos y contemplar como nada se repite; ese árbol de trescientos años de vida ha crecido y hermoseado el territorio donde se encuentra, ha soportado durante su larga vida los embates del tiempo y ahora, en su vejez, se nos muestra como una obra de arte, colabora en silencio purificando el aire, cobija la vida y se adorna de una belleza extraordinaria. No son un museo, ni una catedral, pero suman sus mismas cualidades. Son seres vivos, irrepetibles, únicos, son el sutil aliento de la vida en la Tierra. A su pie y cobijados por su sombras, curiosamente es su sombra la que molesta al propietario, ha conciliado las fiestas, los encuentros, siendo el lugar de reunión de vecinos. Con cada árbol que desaparece, se extingue todo un mundo de sueños y fantasías, historias que acompañaron al niño hasta la edad adulta. Si el pueblo protege a los árboles, los árboles protegerán al pueblo. 
Plinio decía que la sombra del árbol fue el primer templo y así es como deberíamos contemplar estos venerables árboles, árboles sagrados, cargados de una mística y fuerza extraordinaria. A este arce, el Arce de Rozadas, lo condenan por solitario y hermoso y es obligado detener este atentado. Nada será igual si se consuma por dejadez, ignorancia o negligencia, jamás podrá nadie suplir su ausencia. Este árbol, en particular, es un agente emocional del paisaje, su sola presencia durante los doce meses del año, es un buen síntoma de calidad en el territorio, nos habla del buen hacer de la gente que lo respeta y conserva, es un ejemplo a seguir. A los propietarios y también a la Administración que gestiona y tiene la obligación de velar por este recurso, debería aplicárseles una limpieza mental. Seguramente carecen de conocimiento y no se puede defender y amar lo que se desconoce; la apatía, dejadez y burocracia son la carcoma de todo nuestro rico y variado patrimonia natural. La soberbia, estupidez y falta de sensibilidad nos hurta la belleza.


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