jueves, 24 de abril de 2014

El Toro de Menasalbas, Menasalbas

Hoy traemos como muestra una gran escultura zoomorfa, aprovechando una roca en lo que parece su ubicación original. Parece un gran toro -así se le denomina el Toro de Menasalbas- al modo de los verracos vettones -vista de lejos puede parecer incluso una tortuga-, pues en antigua tierra vettona nos encontramos, casi fronteriza con la Carpetania, perteneciente al actual término municipal de Menasalbas, en la comarca de Montes de Toledo. Nos comentan que la visión de esta roca tallada por antiguos pobladores de este territorio es asombrosa, por lo que estamos deseando realizar una visita para contemplarla. Muy cerca se encuentra la necrópolis de Casar del Asno, con un buen número de tumbas antropomorfas que algunos dicen de época prerromana, aunque bien pudieran ser de época visigoda o del periodo altomedieval. Volviendo al verraco, parece que nos encontremos, más que ante un hito con amplias vistas a las tierras circundantes, ante lo que parece pudo ser un tótem para sus escultores y el pueblo al que pertenecían. Dejemos que Alejandro Vega nos cuente.

Santiago Cabañas


*Fuente: Alejando Vega, eltoledoescondido.wordpress.com

Por estos caminos pedregosos y bordeando un gran montículo de piedra, donde se encuentra el “alto  del Torcón”, por el camino Molinos, pasando las veredas que conducen a la Casa de la Tórtola, en el lugar denominado “El Recuero”,  la sorpresa nos embargó, pues sobre una loma, dentro de un corral y  dominando todo el paisaje nos encontramos al “Toro de Menasalbas”.
Antes de entrar a estudiarle y como la mañana era aún fresca, decidimos tomar un bocado, observando y comentando lo visto hasta esa hora, además de esta magnífica roca, tallada por la mano del hombre cuya simbología tiene que ver con cuestiones pastoriles y ganaderas desde los más remotos tiempos. Allí se encuentra un pequeño cartel que dice “Barraco”. Realmente aunque dicha figura pueda pertenecer a la cultura de los “verracos”, este tótem mítico, corresponde realmente a la figura de un gran toro, que supera con creces, tanto físicamente como individualmente a los famosos “Toros de Guisando”. Sus medidas corresponden con los 5 metros de longitud, 2,5 metros de altura en la cabeza, 2 metros de altura al lomo y 0,90 metros de anchura, cuyo volumen le hacen ser un animal grandioso. Las consecuencias de su talla debe corresponder al respeto que tenían los seres humanos prehistóricos a los toros salvajes que poblaban la península ibérica, por su bravura y peligro, con cuyo bramido temblaban y a los que daban caza sirviéndole de sustento y abrigo, junto a jabalíes, osos, gamos, ciervos, conejos y aves, tan abundantes antaño en estos montes toledanos. 
El que fuera tallado en una roca en este preciso lugar, tiene además otras posibles consecuencias más interesantes por misteriosas, que serán determinadas por mi parte en otro lugar. Pero lo que si cotejo, es que desde este lugar y por la parte trasera del tótem, se divisa a lo lejos el “Cerro de la Cobertera” perteneciente a Ventas con Peña Aguilera.

Frente a la cara del morlaco, a lo lejos divisamos a las “Dos Hermanas” y a su castillo, pertenecientes a Navahermosa, lo que le confiere ser un jalón bastante importante, dentro del misterio que envuelven a estos hitos. Sobre su lomo se observan los desgastados Montes de Toledo. Su orientación es de oeste a este, aunque con algunos grados de diferencia. Desde el mismo se observa también el pantano del rio Torcón. En fin un gran disfrute para el espíritu, la vista y los sentidos.


Alejandro Vega


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