viernes, 13 de marzo de 2015

La Ermita del alcornoque, Las Batuecas-La Alberca

Volvemos a Las Batuecas, tal y como prometimos, y volveremos en más ocasiones, pues son muchas las manifestaciones rupestres allí existentes, de las que hemos dado cuenta, hasta el momento, sólo de unas pocas. Pero hoy no volvemos para hablar de otro panel de pinturas prehistóricas, sino de la existencia, en siglos pasados, de una ermita, de las distintas existentes, conocida como la Ermita del Alcornoque. El nombre nos pone sobre la pista de su naturaleza, pues este eremitorio se encontraba en el interior de un alcornoque ya desaparecido. Según las fuentes, se cree se creó en el siglo XVII, por lo que, ni la época, ni la religión en cuestión, forman parte de la temática del blog, pero, sin embargo, si nos paramos a analizar, vemos algunos claros elementos de sincretismo que nos han hecho creer interesante hacer esta mención. En primer lugar, hay un claro elemento de culto alrededor de un árbol. Pudiera ser un uso circunstancial, ante la abertura en un grueso tronco de alcornoque, al modo que se puede usar, también como eremitorio, una cueva o abrigo, pero ya sabemos que los árboles, al igual que las propias cuevas, han tenido siempre un gran contenido cultual ancestral e iniciático. Se dice, además, que encima de la puerta había una calavera humana y dos tibias cruzadas, con el alto contenido simbólico que encierra dicha representación ósea. Esta costrumbre, que de entrada nos recuerda a los cráneos de las cabezas cortadas célticas, nos transmite el mensaje de la fugacidad de la vida, como bien indica la leyenda que le acompañaba de Morituro Satis. Se dice que esta representación se ha dado en muy distintas culturas, desde la maya a, por ejemplo, la de los etruscos y ha sido el símbolo de muy variadas organizaciones, desde los piratas, a los masones, por ejemplo.

Ilustración del siglo XIX de la desaparecida Ermita del Alcornoque de Batuecas

*Fuente: Miguel Ramos Romero, "Las Batuecas y Las Hurdes" (1995)

Al otro lado del arroyo Carabo, donde se eleva un ciprés, están los restos de la chimenea que sirvió de cocina a la ermita del Alcornoque; la más celebrada y famosa de todas las ermitas de Batuecas.
[...] El Padre Francisco de la Cruz nos da su impresión sobr esta ermita: "Abrí la puerta, que era una estera doblada, y las manos me servían de pies para entrar en ella...Allí no se puede estar sino es medio echado. Hallé una tabla con una piel de cabra y media manta, una cruz, una calavera, dos libros y el breviario, un pedazo de corcho, que cubría un cilicio muy riguroso y una disciplina llena de rallos y otra cadena con puntas de acero. En el árbol había un agujero, por el que entraba la luz, una cuerda tiraba de una campana que estaba colgada en el mismo árbol, el cual era verde y servía para corresponder con ella, cuando la campana mayor del convento sonaba, así de día como de noche. Delante de la puerta había un portalillo y encima un cráneo humano y dos huesos cruzados e incrustrados en el tronco. En la puerta de entrada se leían estas sublimes palabras: MORITURO SATIS: para quien ha de morir..." 

A pesar de que el valle de Batuecas administrativamente se incluye en La Alberca (Salamanca), incluimos el mapa de Las Hurdes, pues es geográficamente a esta comarca a la que pertenece.

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