martes, 15 de diciembre de 2009

El Convento de Casarás: de cómo una creación literaria se convierte en leyenda

El conocedor de la Casa de Eraso sabrá que aquellas paredes no son otra cosa que las ruinas de lo que fue un palacio dónde Felipe II descansaba de sus viajes, entre la corte de Madrid y San Ildefonso, antes o después de cruzar el puerto ancestral de la Fuenfría -el paso usado durante siglos, o más bien milenios, entre una meseta y otra para cruzar la Sierra de Guadarrama hasta que se empezaron, no hace mucho, a usar otros como el puerto de Navacerrada-. La leyenda, con su templario como protagonista, nace de una obra literaria neorromántica, se podría decir, de relativa reciente creación, pues en el señalado año de 1931 se publicó La Sombra Blanca de Casarás de Jesús de Aragón. Y digo de relativa reciente creación, porque si bien ya han pasado casi ochenta años desde entonces, con muchos acontecimientos históricos de primer grado de trascendencia mundial de por medio, tanto para lo bueno como para lo malo, es muy poco tiempo para que la historia de ficción que cuenta, forme parte del acervo legendario de la sierra de Guadarrama. Este hecho no responde a otra causa que al haber sido citada la historia en muchas publicaciones sin mención alguna a la verdadera fuente literaria de la misma. Al menos, junto a las ruinas, un cartel explica el verdadero origen del edificio, aunque quede ahí constancia del hecho de cómo una creación literaria puede llegar a convertirse en leyenda.
En honor a los segovianos, hay que decir que estas ruinas se encuentran en la vertiente segoviana de la Fuenfría, pese a que la fuente que citamos, más abajo, lleve por título Leyendas de las sierras de Madrid.
Para despedir estas líneas, ahí traigo unos versos del Arcipestre de Hita dedicados a mis buenos amigos Eduardo y Eugenio, con quiénes crucé el puerto de la Fuenfría el pasado sábado, al igualque el arcipestre hiciera hace siglos:

"Tornéme para mi tierra donde a tercer día,
más non vin por Lozoya, que joyas non traía,
cuidé ir por el Puerto que diçen la Fuenfría,
herré todo el camino como quien non sabía”.



Esta construcción ruinosa al lado de la calzada romana que pasa por el puerto de la Fuenfría se encuentra ya en la provincia de Segovia pero me permito meterlo en el apartado de leyendas de Madrid por que se encuentra en la sierra de Guadarrama que comparten las dos provincias.La leyenda parte de la figura de un caballero templario (a pesar de que la construcción parece ser más moderna que la desaparición de la orden) llamado Hugo de Marignac que al parecer conocía el lugar secreto donde se hallaba un tesoro perteneciente a la orden del Temple.Hugo de Marignac debido quizás al trastorno por su soledad en el monasterio o por su condición de tesorero miserable quedóse prendido por una joven condesa dama de la reina Castilla que temporalmente residía en el palacio de Valsaín. Para desgracia del caballero este no es correspondido y busca los servicios de un monje o hechicero nigromante que ejercía sus servicios a los pies de Peñalara, los dos parlamentaron y el templario acordó revelarle el lugar del tesoro a cambio de ganarse el amor de la condesa, el hechicero preparó un extraño rito en el que el caballero debía atravesar con su espada el costado de una imaginaria figura de la dama...entonces el mago le exigió que cumpliese su parte del trato que Hugo denegó, el hechicero entre risas y carcajadas le desveló que en realidad había ajado realmente el corazón a la condesa...para cuando hubo de terminar estas palabras acabo de igual manera su vida en el mandoble del Templario...Y desde entonces no se supo nada más de Hugo de Marignac a excepción de algunos relatos de los viejos hacheros de Valsaín que comentan convencidos haber visto su fantasma rondando por los pinares guardando celoso el tesoro escondido...
(Leyendas de las sierras de Madrid)

3 comentarios:

  1. Yo conozco bien ese lugar y, francamente, es un tesoro.Un tesoro de paz y libertad. Pero en las muchas veces que lo he visitado; durante las muchas horas, que con un bocata y una bota de vino, he disfrutado del lugar, jamás he visto la ni la 'sombra' de la sombra. Un lugar para visitar. Y si no os gusta el vino, teneis la Fuenfría a poca distancia.

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  2. Tú mismo lo has dicho, el verdadero tesoro que custodia "el templario" de la ya leyenda -pues así hay que calificarla cuando la propia historia hace olvidar al creador de la misma- es la propia magia del enclave en sí mismo. Muchas gracias, amigo, por contarnos tu experiencia y por tu participación.
    ¡Salud!

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  3. Pero si por la leyenda acudes a ese paraje maravilloso ¡Gracias Leyenda!

    Hoy he vuelto y ... todavía estoy dentro de su magia

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