jueves, 30 de julio de 2009

Santuario celtíbero de Segeda

La que dicen fue capital de la tribu celtíbera de los belos, Segeda, ha sido protagonista este verano por un descubrimiento sin igual en la Península Ibérica y dentro del mundo celtíbero. Por los estudios hechos público el pasado mes de junio, se puede decir que cuando se empezó a excavar en 2003 una plataforma construida con losas de piedra en el yacimiento de Segeda, se estaba descubriendo el primer santuario construido que se haya conocido hasta ahora dentro del mundo céltico en la península. Tenemos ejemplos de santuarios celtíberos conocidos con anterioridad, pero todos son naturales, de ahí la singularidad de este hallazgo. Como no podía ser menos, en cuanto hemos tenido constancia de esta noticia, aunque sea con unas semanas de retraso, era obligación hacerse eco en este sitio web.






















Estudios combinados de arqueología y astronomía revelan que una plataforma de grandes piedras encontrada en el yacimiento de Segeda (Mara, Zaragoza) servía para celebrar ceremonias rituales en el solsticio de verano hace 2.200 años.
Si Panorámix cortaba el múerdago con una hoz de oro en el solsticio de verano no era por casualidad. Todo el mundo celta rendía culto al sol y a los solsticios. También en la Península Ibérica los celtíberos tuvieron ritos en torno a la cosecha, las estaciones y los días más corto y largo del año. Pero hasta ahora apenas se sabía nada de si tuvieron templos o santuarios en los que celebraban algún tipo de ceremonia.El yacimiento de Segeda, entre Mara y Belmonte de Gracián, en la comarca de Calatayud, puede arrojar a partir de ahora una luz importantísima sobre este aspecto de nuestro pasado. El equipo de investigación que trabaja en el enclave, combinando disciplinas aparentemente tan alejadas como la arquelogía y la astronomía, acaba de llegar a la conclusión de que una plataforma monumental de piedra encontrada hace unos años en el yacimiento se trata en realidad de un santuario celtíbero.

















Segeda I o El Poyo de Mara, punto donde se encuentra el santuario

Un santuario en el que se celebraba alguna ceremonia ritual en el solsticio de verano. “Es el primer santuario construido por los celtíberos que se descubre en la Península Ibérica –señala Francisco Burillo, director del equipo de investigación, que presentó ayer los resultados-, porque el único que se conocía hasta ahora, el de Peñalba de Villastar, es natural”.“Los celtíberos contaban el tiempo por noches, y no por días, pero eso no significa que no veneraran al sol –añade Sopeña, que no forma parte del equipo-. Tenían una fiesta muy importante, la de la cosecha, Lugnasadh, consagrada a un dios que se adoraba en todo el ámbito céltico, desde Irlanda a Peñalba de Villastar, el dios Lug. Sabemos que para ellos los solsticios y equinoccios eran muy importantes, y que tenían ritos y celebraciones para esas fechas”.Así pues, Segeda puede pasar a la historia como el primer sitio donde se descubre un santuario construido por los celtíberos. Fue Martín Almagro Gorbea, que había estudiado el aljibe monumental de Bibract (Francia) y su relación con el paisaje y la astronomía, quien alertó de la necesidad de realizar un estudio arqueoastronómico. Así que el equipo de investigación contactó con Manuel Pérez Gutiérrez, profesor de Astronomía, Geodesia y Cartografía de la Universidad de Salamanca, que se desplazó a finales de abril pasado al yacimiento a tomar todo tipo de fotografías y mediciones. Pérez vio que la bisectriz del ángulo de 130 º se alineaba con el cerro de la Atalaya, un hito destacado del paisaje. Y buscó más. Con la ayuda de varios programas informáticos reconstruyó la situación astronómica del cielo en el año 200 antes de Cristo, fecha aproximada de construcción de la plataforma, y vio que la bisectriz no solo apuntaba al cerro de la Atalaya, sino que también marcaba el solsticio de verano, el día más largo del año, que en el 200 a. de C. era el 26 de junio.Visto así, todo parecía muy bonito, pero hacía falta la comprobación. Así que el pasado domingo (21 de junio, solsticio de verano actual) el equipo de investigación de Segeda se fue a última hora de la tarde al yacimiento. “Cuando llegamos se me cayó un poco el alma a los pies –recuerda ahora Francisco Burillo-. El sol estaba bastante alejado de la alineación”. Pero poco a poco fue acercándose hasta que, a las 21,20 el sol se colocó encima de la cumbre del cerro de la Atalaya y, en cuatro o cinco minutos, desapareció. “Fue algo impresionante, un momento mágico”.
Mariano García.(MARIANO GARCÍA. Zaragoza, Heraldo de Aragón)
















21 de junio, 21.20 h., cerro de La Atalaya visto desde Segeda

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