viernes, 24 de febrero de 2017

El Monte Valonsadero y sus pinturas rupestres, Soria

A escasos 8 kilómetros de la capital soriana y dentro de su propio término municipal se encuentra otra de las totémicas montañas para los sorianos, el Monte Valonsadero. Junto a un magnífico robledal, con rebollos centenarios, además de sugerentes formaciones rocosas y alguna que otra alameda, su existencia no quedó postergada a la de un monte más, y de ello dejaron huella nuestros antepasados a través del grandioso arte de la pintura rupestre. Estas pinturas rupestres, descubiertas a la ciencia en 1951 por Teógenes Ortego, se hallan repartidas por 34 abrigos y cuevas existentes en el monte, lo que demuestra que la creación de las mismas no fue algo aleatorio y que, seguramente, venían a sacralizar la existencia de este monte soriano.

Pinturas rupestres - Foto: sorianitelaimaginas.com

Estas pinturas no son demasiado antiguas, pues se sitúan entre el Calcolítico y la Edad del Bronce, o lo que es lo mismo, más o menos entre el 3000 y 2000 a. C. Son dibujos esquemáticos, con distintos antropomorfos, zoomorfos, representaciones vegetales y algún soliforme. Hasta el momento, en esas 34 estaciones estudiadas, se han registrado 500 muestras pictóricas, lo que indica, como se apuntó anteriormente, el alto contenido simbólico que tuvo -y que tiene- este monte para los moradores de la zona. Un lugar de interés geológico dentro de este monte -así ha sido denominado, además, administrativamente- es el Pico Frentes, aunque hemos de decir que guarda otras curiosidades como la existencia de una antigua calzada romana que cruza por el monte, dos puentes, uno de los siglos XVI-XVII y otro del XVIII y, sobre todo, numerosas rocas de arenisca con caprichosas formas, de las que se dice que se extrajo la piedra para construir las iglesias románicas de Soria, incluida la piedra utilizada para los famosos Arcos de San Juan de Duero. Además de los restos de cantera, también hay que mencionar la existencia de una necrópolis medieval.
De esta forma, es recomendable, si se visita Soria, y nos queda tiempo tras contemplar las bellas muestras románicas, su delicioso paseo junto al Duero o Numancia en el vecino pueblo de Garray, el acercarse al Monte Valonsadero e imbuirse de su vivo aroma ancestral.

Estampa del Monte Valonsadero - Foto: turismosoria.es

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