jueves, 28 de mayo de 2009

Santuario oretano de Collado de los Jardines

Muchos de los que somos oriundos de la gran Meseta ibérica conocemos el paso más transitado entre La Mancha y Andalucía, ese que atraviesa Sierra Morena, la frontera natural entre el último reducto andalusí y la altiplanicie manchega. Pero lo que no muchos de esos viajeros conocemos es la existencia en Despeñaperros -nombre con el que es conocido dicho paso actualmente- del más importante de los santuarios de la antigua etnia íbera de los oretanos, esa de la que era natural la princesa Similce -o Himilce, como también aparece en las fuentes- y que casó con Aníbal, el más conocido de los generales de la antigua Cartago.


















Era el centro de peregrinación de este pueblo y allí iban depositando sus exvotos a la divinidad, tanto en época prerromana como romana. No sé donde leí, -o quizás lo soñara, así que no me hagais mucho caso- que incluso pudo ser un centro panibérico de peregrinación, donde acudían a realizar sus rituales no sólo gentes oretanas, sino naturales de otras etnias iberas, algo parecido a lo que el santuario de Delfos fue para las distintas ciudades-estado griegas.

Una vez más, un manantial y una cueva se convierten en lugar sagrado.

Sobre el collado, donde se encuentra la cueva, se sitúan los restos de un poblado ocupado a lo largo de varios siglos, y que algunos han especulado con la posibilidad de que fuera morada de sacerdotes iberos y no de población "civil". Pero vamos, hablo de memoria, así que vuelvo a repetir, ¡no me hagais demasiado caso!


En tiempo de los Iberos se encontraba en las inmediaciones de Santa Elena uno de sus grandes centros de culto, el Santuario del Collado de los Jardines, en el que aparecieron una gran cantidad de exvotos ibéricos (pequeñas estatuillas que se ofrecían a los dioses). En la zona superior de este asentamiento, sobre una meseta, hay un amplio conjunto de estructuras que debieron formar un poblado tanto en época ibérica, como en la romana y medieval.
El santuario es también conocido como Cueva de los muñecos y fue utilizado por los romanos para el culto religioso hasta finales del siglo
(Wikipedia)



















A partir del siglo VI a.C.,los poblados ibéricos del Collado son muy importantes debido al desarrollo de la minería de la plata y a la necesidad de salvaguardar una zona de paso como es el Desfiladero de Despeñaperros.Los santuarios ibéricos eran lugares, generalmente cuevas, junto a manantiales, donde se pensaba que residía la divinidad, y donde, por consiguiente, acudían los fieles para venerarla, orar y ofrecer sus ofrendas. Estas ofrendas eran lo que conocemos como exvotos o estatuillas de bronce, piedra o barro, figuras cuyas dimensiones variaban entre los 8 y los 20 cm., que los fieles adquirían al pie del santuario según sus posibilidades económicas.
(www.iberos.info)

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