viernes, 12 de mayo de 2017

Las Mayas y las Cruces de Mayo en Cartagena

Rebasamos, hace casi dos semanas, la mitad de la estación primaveral, el antiguo Beltane o inicio también, tal y como se le conoce, del verano pastoral. Es el mes de los populares mayos -grandes troncos y árboles cortados y clavados en las plazas de muchos pueblos-, de las cruces de mayo y, también, de las mayas. Hoy queremos traer el recuerdo de Las Mayas de Cartagena, las cuales, desaparecieron del festejo, bajo prohibición, en el siglo XVIII, ocupando su lugar, desde entonces, de una manera intermitente, como se apunta con el texto que aportamos más abajo, distintas cruces de mayo.
Hay que recordar, como se dijo en este blog hace tiempo con la cruz de mayo de mayor tamaño de la Península Ibérica, la de Noez, población de la comarca de los Montes de Toledo, que, si bien el nombre nos hace recordar al símbolo de la religión triunfante en el siglo IV d. C. y que sigue hasta nuestros días, no son, en muchos casos, simples cruces vegetales, sino que abundan las que reúnen figuras en forma de círculos con cruciformes, que nos hacen recordar a los antiguos símbolos astrales, que desde la misma Prehistoria son objeto de culto. No se da así en el caso que nos ocupa, pues la cruz de mayo cartagenera es fiel a la representación cristiana, pero, se sitúa en un antiguo altar, que era el lugar que ocupaban las mayas, hoy en día ya no celebradas, como dijimos, en Cartagena. Estas mayas, como ocurre en el resto de lugares donde se siguen celebrando, eran elegidas entre jóvenes de los distintos barrios, siendo como una especie viva de representación de la divinidad femenina, incluso, podemos decir, una idealización de la fertilidad de la Madre Tierra, si queremos llegar más lejos, que llega, en el mes en el que nos encontramos, a su máxima expresión de floración y fecundidad de los campos y de la Naturaleza en general.

Foto: cayuela-cartagena.blogspot.com

Fuente: José Monerri Murcia, cronista de Cartagena fallecido en 2013.

Como tradición popular y festiva rebasa lo religioso. Y se puede datar en la primera mitad del siglo XIV. Se celebraba con especial relieve en el barrio de Pescadores y, más tarde, en el Rincón de la Soledad. También se celebró en el interior del templo de la Caridad y en algunos colegios.
Federico Casal recordaba que era el 3 de mayo en el Barrio de Pescadores. Asistían las Mayas ataviadas de lujosos corpiños y sayas. La moza más rica o guapa del barrio era elegida presidenta y ocupaba el trono. En la habitación donde se ponía la Cruz se cantaba, se bailaba y se bebía. La fiesta degeneró por las interferencias de Baco y el exceso de las Mayas. Y fueron prohibidas en 1769. Nueve años después, Carlos III advirtió de severas penas.
Desparecidas las Mayas, decayó la fiesta y quedó reducida a una simple Cruz, aunque en domicilios particulares se celebraba con bailes y bebidas. Ya en 1795 Juan Llavador, que vivía en la calle de Nuestro Padre Jesús Nazareno, hizo en la rinconada un altar con la imagen de la Soledad y los atributos de la Pasión. Dijo misa todos los domingos hasta que en 1820 la suprimieron los revolucionarios de Riego. Eso sí, respetaron el altar.
La calle tomó el nombre de la Soledad. Después, se recuperó la fiesta, y aunque el altar y la imagen de la Virgen fueron destruidos en 1936, volvió con un cuadro de la Virgen pintado por Portela. Y ya en los años de 1950, algunas agrupaciones de las cofradías comenzaron a montar cruces en plan de verbena. En 1975, los marrajos formalizaron el festejo en el callejón de Bretau. Le siguieron los californios, a impulsos de Balbino de la Cerra. La montaron en el túnel de la calle del Caballero. Desde entonces, se han consolidado y han proporcionado un singular colorido a Cartagena.


miércoles, 10 de mayo de 2017

La Cabeza de San Guillén, Obanos

En la ficha de hoy traemos una reminiscencia más, de las muchas existentes, en relación al antiguo culto a cabezas cortadas, como elementos mágico-protectores, incluso purificadores, utilizadas para sacralizar objetos, lugares o personas, o bendecir el agua y el vino, como en el caso que nos ocupa. Hablamos de la Cabeza de San Guillén, la cual recibe culto en la población navarra de Obanos, en la merindad de Pamplona. Este cráneo-reliquia se encuentra depositado en un relicario de plata, a través del cual se pasa el vino y el agua, siendo de manufactura reciente, pues anteriormente a los años sesenta del pasado siglo, se deslizaba directamente por el cráneo que se dice pertenecía a San Guillén.
La ermita en la que reposa la cabeza se sitúa sobre un punto elevado del municipio, con lo que estaría, igualmente, sacralizando este cerro. La historia del santo y de su hermana, Santa Felicia, se encuadra en la Edad Media, en los inicios de la cristianización del Camino de Santiago, con lo que lejana o ajena conexión pareciera tener con los cultos ancestrales a los que nos hemos referido, a pesar de lo cual, ya se sabe, que si se escarba, se suele llegar siempre mucho más atrás. Así, y siendo conscientes de que estamos hablando en términos mitológicos, si otorgáramos cierta verosimilitud a la historia, que un suceso o unos personajes pertenezcan a un momento histórico concreto, no desvirtúa, a mi modo de ver, que pueda ser continuista o se reflejen en él ciertos rituales que pudieran venir de mucho más atrás, como es el culto a las cabezas y que, desde ese punto de vista, puedan tener mayor interés para el curioso, que quedarse, únicamente, en la leyenda o versión oficial. Ello sin entrar en otras hipótesis, como la sustitución o cristianización de la cabeza de un personaje mucho más antiguo por la de otro, ya fueran reales o ficticios, que también podría ser una cuestión a valorar.

Foto: enciclopedianavarra.com

Fuente: Mª Amor Beguiristain

La leyenda de Guillermo, indisolublemente unida a la de su hermana santa Felicia, cuyo cuerpo incorrupto se venera en Labiano, compone la trama del “Misterio de Obanos” que se escenifica parcial o totalmente cada año, en el marco del peregrinaje a Santiago de Compostela. De linaje principesco, y procedentes de Aquitania, ambos hermanos protagonizaron uno de tantos dramas en torno al Camino de Santiago. A la vocación de Felicia de vivir en un lugar oculto, lejos de palacios, se opondrá su hermano Guillén, quien en un arrebato la mata. Arrepentido peregrinará a Compostela y de regreso se queda en la ermita de Ntra. Sra. de Arnotegui como penitente, muriendo en olor de santidad.
En el imaginario local, san Guillermo o san Guillén tiene gran importancia. La ermita en que se alojaba llega a denominarse indistintamente Arnotegui o San Guillermo. Una coplillas aluden al final del santo: San Guillermo, murió mártir, quemadito en una hoguera, en el término de Obanos que se llama Caratea. Otra dice así: San Guillermo está en un alto, y Saría en una cuesta, si san Guillermo se cae, a Saría le revienta. San Guillermo tiene influencia benéfica para el pueblo frente a las tormentas. Si venía un nublau del rincón de Puente (La Reina), según Martín Zaratiegui, y pasaba sobre san Guillermo, las nubes se partían en dos y no afectaba al pueblo. Una de las manifestaciones de religión popular más llamativa es, sin duda, la fiesta que hoy comentamos.


martes, 9 de mayo de 2017

La cuélebre de Santa María de Celón, Celón-Allande

En nuestra penúltima ficha hicimos mención a una xana que se convertía en cuélebre. Hoy volvemos a Asturias, en concreto a Celón -Zalón en asturiano-, en el concejo de Allande, para hablar de otra leyenda y representación en torno a una cuélebre. En concreto hablamos de un relieve en la iglesia de Santa María, donde una cuélebre -algunos hablan de que pudiera ser un dragón- es atravesada por la lanza de un peregrino. Según cuenta la leyenda, la cuélebre pasaba al interior del templo por un agujero que había y devoraba los restos de los difuntos enterrados en la iglesia, hasta que un día el mencionado peregrino le dio muerte. Ésta se dice es la escena que recoge el mencionado relieve.

Relieve del peregrino dando muerte a la cuélebre - Foto: lavidanoimitaalarte.blogspot.com

Fuente: lavidanoimitaalarte.blogspot.com

Destaca fuertemente la presencia en el muro exterior del ábside de una curiosa escultura en la que un hombre está atravesando con su lanza a una figura que unos identifican con un dragón y otros con un cuélebre, es decir, con la serpiente emplumada de la mitología asturiana cuya función principal era la de cuidar tesoros (ayalgues, en asturiano). La mitología lo describe como un animal  con ojos que son ascuas incandescentes, tiene el cuerpo recubierto de escamas y tiene alas de murciélago y su único punto débil era la garganta. Incluso se conserva un agujero en el muro por el que se dice que entraba y salía el cuélebre. En este caso la tradición oral dice que el hombre representa a un peregrino al que el pueblo pidió que diera muerte al cuélebre, y la rosca que aparece a sus pies sería la recompensa recibida por conseguir tan compleja hazaña.


Agujero por el que se dice que entraba y salía la cuélebre de la iglesia - Foto: lavidanoimitaalarte.blogspot.com


sábado, 6 de mayo de 2017

Pervivencias paganas en Yebra de Basa

Hace menos de un año, estuvimos visitando en este blog la población de Yebra de Basa, en la comarca de Alto Gállego, en el pirineo oscense, para hablar de un sincretismo muy curioso entre una antigua piedra con cazoletas y un pequeño oratorio consagrado a Santa Orosia, a cuya cabeza se rinde culto, hecho que nos hace recordar viejas costumbres de adoración de cráneos; hablamos de la Piedra del Martirio y de la Ermita de As Arrodillas. Pero hoy volvemos para hacer un breve resumen, con las líneas que traemos del arqueólogo Manuel Medrano Marqués, sobre la ancestralidad que envuelve al municipio y a gran parte de la comarca de Serrablo, como es también conocida, algo que enlaza con el propio topónimo, que Manuel Medrano tan bien analiza, a pesar de que resulte bastante complicado identificar su verdadero origen. Importante destacar, como ocurre en tantos otros lugares, la existencia de ermitas y lugares de culto de este territorio en puntos elevados, lo que nos remonta a los antiguos cultos a la montaña.

Yebra de Basa - Foto: alberguesyrefugiosdearagon.com


Fuente: Manuel Medrano Marqués, serrablo.org

En repetidas ocasiones se ha mencionado la pervivencia de elementos de culto pagano en el entorno de Yebra de Basa, a lo que quizá hay que sumar el propio origen de su nombre. Se vincula el topónimo Yebra con el pueblo de los Eburones, grupo céltico que llegaría a la península ibérica a partir de principios de I milenio a.C. y del que podría derivar su nombre. Menéndez Pidal ya propuso la evolución fonética Ebura > Ebora > Yebra en un trabajo publicado en 1945. Delamarre indica que el significado de eburos es tejo (el árbol). Así pues, el topónimo Yebra deriva de forma prácticamente segura de Ebura, aunque este término puede no hacer referencia, necesariamente, al pueblo de los eburones. La palabra eburg aparece en el cuerpo de un dolium (tinaja) hallado en la ciudad celtibérica de Contrebia Belaisca (Botorrita, Zaragoza) y, posiblemente, en otro dolium del mismo yacimiento, grabada en ambos casos en la pasta fresca. En general, la casuística conocida indica que en origen puede tratarse de un etnónimo, un topónimo, hacer referencia al árbol del tejo o, también (quizá es lo más probable en Contrebia), puede ser un antropónimo. En todo caso, aquí estamos en presencia de un topónimo con un más que probable origen céltico, pero no es posible afirmar que esté en relación, en concreto, con el pueblo de los Eburones. Las peculiaridades del ambiente en que se inserta Yebra han sido comentadas en diversas ocasiones. Enrique Satué ya señala que en la religiosidad popular del Serrablo se encuentran elementos paganos imbricados con los cristianos, así como la estrecha vinculación de los santos patronos de la montaña con su lugar de culto en puntos elevados.


viernes, 5 de mayo de 2017

La xana-cuélebre de la Braña de Leiriella, Leiriella-Valdés

Hoy traemos la historia de una xana o, lo que es lo mismo, una 'encantá' en lugares más meridionales; una anjana en Cantabria; una moura en Galicia o Portugal; o mora en otros muchos lugares; e incluso lo que sería una especie de diosa Mari en la mitología vasca. Pero estamos en Asturias, en su parte occidental, en tierra de vaqueiros de alzada, de ahí que su denominación sea la de xana. Pero, a pesar de que tiene muchas similitudes con otras de sus "divinidades hermanas" ibéricas, como su habitual aparición en las fechas de San Juan o del Solsticio estival, en este caso nos encontramos ante una curiosa simbiosis entre la xana y otra figura mitológica muy importante en el folklore asturiano, como es la cuélebre, pues la xana, al aparecerse en las fechas sanjuaneras al osado que a ella se acerque, se metamorfosea en una gran serpiente que se enrosca en el desafortunado o afortunado, según sea el desenlace del encuentro, pues puede acabar bien o no tan bien para el susodicho.
Decir que, más allá de la parte superficial de esta historia, que a continuación recogemos, extrayendo unas líneas de Gargoris y Habidis, se esconde un claro mensaje simbólico que va mucho más allá de la riqueza material.

Vistas hacia la braña de Leiriella, lugar frecuentado por la xana-cuélebre. Al fondo el Mar Cantábrico y Luarca - Foto: alobouzo.blogspot.com

Fuente: Gargoris y Habidis: una historia mágica de España. Fernando Sánchez Dragó.

Y escuché cerca de Luarca, en la braña de Leiriella, la increíble y estupenda historia exhumada, durante su único paréntesis de sinceridad, por un detestable charlatán de pista circense, el vaqueiro más redomado y menos espontáneo de cuantos aquel viaje me deparó. Gusta de peinarse -dijo- sobre una peña situada no lejos de aquí cierta xana famosa por su hermosura y generosidad. Los hombres pueden y deben acercarse a ella mañanitas de San Juan para decirle: toma de mi pobreza, dame tu riqueza. Entonces el hada se transforma en bicha y empieza a enroscarse lentamente en el cuerpo de su interlocutor, anillándolo de pies a cabeza. Si el cuitado aguanta y no se descompone ni siquiera al percibir el aliento del animal en sus pestañas, éste recula sin apresurarse, regresa a la roca, se instala nuevamente en su apariencia de espíritu femenino, llena el cesto del vaqueiro con objetos sutiles o invisibles y le conmina a llevarlo hasta su casa sin bajar la vista. Desenlace más que evidente: se descubre oro a raudales en el cuévano de quien supo obedecer.

sábado, 29 de abril de 2017

La vieja olma de Requijada, Requijada-Santiuste de Pedraza

Continuamos con reminiscencias al culto arbóreo. Hoy traemos un nuevo olmo emblemático, llamados olmas en la tradición castellana. En este caso no es un olmo vivo, ya sabemos que la grafiosis hizo gran merma en estos árboles, sino el recuerdo de uno que existió junto a la ermita románica de Nuestra Señora de la Vega, a un kilómetro del pueblo al que pertenece, Requijada, en el municipio de Santiuste de Pedraza, en la comarca segoviana de Pedraza. El paraje es muy especial, con una amplia panorámica de las vertientes septentrionales de la Sierra de Guadarrama y de la Ayllón, en el Sistema Central. El carácter simbólico que tuvo este olmo, hace intuir que seguramente fue el sucesor de otros muchos que sobre este lugar existieron mucho antes de la existencia del templo cristiano, que, a buen seguro, supuso la cristianización de un antiguo lugar de culto y de reunión.

Foto: carlosdeiracheta.com

Fuente: Carlos de Iracheta, carlosdeiracheta.com

Había una unión intensa entre las olmas y los templos sagrados. Muy cerca de Pedraza , en la Requijada, en el término de Santiuste de Pedraza, perdura el tronco muerto de una gran olma al lado de la ermita románica porticada de Nuestra Señora de la Vega.  La olma está plantada a una cierta distancia de la ermita,  quizás para evitar lo que sucedió en la Iglesia de San Juan (*se refiere a la iglesia románica de San Juan de Pedraza, donde las raíces de la conocida como Olma de Pedraza, levantaron las losas de este templo por su cercanía). Es posible que esta tradición se sustentara en ritos sagrados muy antiguos alrededor de los árboles, de forma similar a lo que acontecía con los viejos tejos. Los olmos  eran árboles sagrados en la tradición celta.



Parte de la panorámica del Sistema Central desde la ermita y la olma - Foto de febrero de 2009


viernes, 28 de abril de 2017

Las pinturas rupestres de Cueva Chiquita o de Álvarez, Cañamero

Encajonada en un desfiladero del río Ruecas, cerca de su nacimiento, en el municipio de Cañamero -comarca de Las Villuercas- y poco más abajo de la presa que retiene las aguas del embalse de Cancho del Fresno, se encuentra la Cueva Chiquita o de Álvarez. En ella encontramos unas pinturas rupestres de arte esquemático datadas en el Calcolítico o Edad del Cobre, unos 1500 años a. C. El lugar, aunque aún no visitado por las personas que componemos Iberia Mágica, podemos decir que, por lo que nos ha contado nuestro amigo Enrique, autor de las fotografías que proporcionamos, y lo que hemos podido comprobar en el vídeo que aportamos, disponible en la red, tiene un gran magnetismo, a pesar de la ruptura con el paisaje que supone la existencia de la cercana presa del mencionado embalse. Los símbolos que se pueden apreciar -antropomorfos, ancoriformes, cruciformes, puntos, además de rayas y algún zoomorfo- y el enclave en sí, un abrigo que no debió ser utilizado como habitación, además de la majestuosidad mencionada del paisaje, nos hacen sospechar que, como ocurre en tantas de estas muestras, nos encontramos ante lo que pudo ser un antiguo santuario prehistórico.

Ancoriforme en Cueva Chiquita - Foto: Enrique Beato Martínez - 15/04/2017

El mismísimo abate Henri Breuil las estudió en 1916, quien las mencionó en su libro "Pintura esquemática hispánica", registrando más de cien signos y figuras en la cueva. Entre las representaciones antropomórficas de Cueva Chiquita, normalmente una destaca sobre los demás, lo que nos hace creer que quizás fueran figuras de chamanes o de personajes dignificados, respetados o divinizados por la comunidad humana a la que pertenecían; pero, claro, eso es mucho aventurar, cuando se trata de creaciones tan lejanas en el tiempo.
Como ocurre en otros muchos casos y dentro de distintos estilos y contextos temporales, se suelen aprovechar las rayas y formas naturales de la roca a la hora de realizar sus representaciones. El estado de las pinturas no es muy homogéneo, con lo que algunas de estas figuras cuesta identificarlas, pero otras sí que son rápidamente apreciables.
Por último finalizaremos diciendo que, tras el nombre de la Chiquita, existe una leyenda que, seguramente, no hunda sus raíces muchos siglos atrás, según la cual un pastor crió a una cría de serpiente, a la que puso por nombre Chiquita. Ésta creció, siendo inseparable del pastor, al que adoraba y siempre se alegraba cuando lo veía volver, pues le daba a tomar leche de sus cabras. Un día el pastor tuvo que ir a luchar a la guerra, pues fue reclutado por las tropas del gerifalte de turno y cuando volvió, tras varios años, la gente del pueblo le dijo que su serpiente se había convertido en un monstruoso dragón que iba devorando todas las personas y animales que se iba encontrando a su paso, siendo finalmente él igualmente devorado por la misma, pues la serpiente convertida en dragón no le reconoció a su llegada.
Detrás de estas fábulas siempre se esconden curiosas interpretaciones y enseñanzas, pero no nos aventuraremos por esos caminos en esta breve ficha.

Antropomorfos - Foto: Enrique Beato Martínez - 15/04/2017

 


 
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