viernes, 26 de septiembre de 2014

El betilo del Santuario de Torreparedones, Baena

Volvemos al Santuario de Torreparedones, la que dicen fue la antigua ciudad íbera de Ituci, en el término municipal de Baena, en la comarca a la que da nombre como Campiña de Baena. En este santuario existe una columna que cumple la función de betilo, donde el Sol del mediodía astronómico va variando su posición, oscilando entre el solsticio de invierno, donde se ilumina la parte más alta de la columna y el de verano que ilumina la parte más baja. Según se afirma, en la fuente que aportamos del propio Parque Arqueológico de Torreparedones, muy posiblemente se quemarían plantas aromáticas cuyo humo provocaría la dispersión de la luz, haciendo visible el rayo y, por tanto, produciendo un mayor efecto de sacralidad, con el resto del recinto en penumbra. Los cercanos picos de Jabalcuz y Ahíllo marcan el orto solar -o salida del Sol- tanto en los equinoccios, el primero, como en el Solsticio de invierno, el segundo.

Betilo iluminado en el último y reciente equinoccio de otoño - Foto: P.A. Torreparedones


*Fuente: facebook.com/torreparedones.parquearqueologico

Los estudios arqueoastronómicos realizados sobre el templo B (siglo I d.C.) del santuario ibero-romano de la ciudad de Ituci, que estuvo dedicado a Dea Caelestis -Iuno Lucina, pronto verán la luz en una publicación especializada. Esos estudios han demostrado que el emplazamiento de dicho templo está asociado a un calendario de horizonte, en el que los destacados picos de Jabalcuz y Ahíllo marcan el orto solar en los equinoccios y el solsticio invernal, respectivamente.
La orientación de la cella sigue los puntos cardinales, quedando la columna sagrada (betilo estiliforme) y la columna central en dirección norte-sur. Los detalles de la reconstrucción arqueológica llevados a cabo en la puesta en valor del santuario, sugieren un ambiente de penumbra para las prácticas cultuales, donde un lucernario-colimador situado en el techo de madera, proyectaría un rayo de luz sobre el betilo cada mediodía solar, recorriendo su fuste con el ciclo de las estaciones. En el solsticio de invierno el rayo apunta la parte más alta, es decir, al capitel, mientras que en el solsticio de verano lo encontramos en la parte inferior tocando el suelo. Muy posiblemente, en los ritos cultuales se quemarían plantas aromáticas provocando el humo la dispersión de la luz y haciendo visible el rayo de sol, como ya hemos demostrado en ocasiones anteriores. A la posible función de calendario del betilo hay que añadir el valor simbólico y mágico que debía provocar este "milagro de la luz" en los fieles y devotos que acudían a aquel lugar sagrado hace 2000 años, fenómeno que tenía lugar todos los días del año (siempre que no esté nublado).
El 23 de septiembre, con motivo del equinoccio de otoño, hemos podido comprobar que el fenómeno se repite con una exactitud casi matemática. La foto del orto solar no es muy ilustrativa porque estaba parcialmente nublado. La salida del sol se produjo por la ladera norte del pico Jabalcuz sobre las 8,10 h. y el haz de luz iluminó la columna sagrada tocando su límite superior el cordón más bajo del betilo hacia las 14,20 h.


Orto solar del 23 de septiembre. La abudante luminosidad no permite apreciar como el Sol sale por la ladera norte del pico de Jabalcuz - Foto: P.A. Torreparedones. 


martes, 23 de septiembre de 2014

La Peña Gorda: antiguo santuario, La Peña

Hoy traemos un ejemplo más de piedra -en este caso un gran berrocal- sacralizado en la prehistoria y posiblemente también durante el primer milenio a. C. Pero en este caso, además, ha dado nombre a la población que se asienta junto a ella, a La Peña, municipio de la comarca de Tierra de Vitigudino, en concreto, de la subcomarca perteneciente a esta última conocida como La Ramajería. En la Peña Gorda, como en el resto de piedras que han cumplido la función de altar o lugar sagrado, encontramos escalones, piletas y cazoletas. La roca solitaria, como si de una roca-isla en un mar desecado se tratase, tiene un aspecto imponente, lo que, a razón de las huellas humanas que en ella se encuentran, no pasó desapercibida para nuestros antepasados en aquellos parajes, teniendo un carácter simbólico para ellos; carácter simbólico que se mantiene a través, como ya hemos comentado, del propio nombre de la población actual que junto a ella se encuentra.

Foto: lazarzapumareda.blogspot.com

*Fuente: Mariano Serna Martínez, terraeantiqvae.com

Una gigantesca roca granítica ovalada, de 60x100 m y más de 30 de altura, que parece caída del cielo. Un monumento natural único en su género que, según Luis Benito del Rey y Ramón Grande (Santuarios Rupestres de las Provincias de Zamora y Salamanca), fue sacralizada en un primer momento y cristianizada en épocas posteriores. También el padre Morán, basándose en ciertos signos, “la pisada de la Virgen por ejemplo”, señaló en su día la existencia, en lo alto de la peña, de un santuario prehistórico y de los restos de una ermita o templo cristiano.

Luis Benito y Ramón Grande visitaron el lugar los años 1988 y 1992, constatando (ya era conocido), en torno a la peña la existencia de un asentamiento prehistórico Eneolítico (Cobre y Bronce) pero en cuanto a elementos de significación religiosa o mágico-ritual, en la peña propiamente dicha, dicen que tan sólo encontraron dos serpentiformes y otros tantos hoyuelos en lo alto de la roca; y, junto a una covacha situada en lo alto de la peña al borde del abismo, dos huellas de pie y dos cazoletas. Nada hallaron  de la ermita referida por el padre Morán.
[...] ...monumental y única escalera,  que en algunos puntos presenta hasta siete filas de gradillas, tuvo en su día la función de facilitar el acceso al altar en que las gentes de los primeros metales convirtieron la cima de la descomunal peña. Un caso similar al de la escalera que presenta el altar rupestre conocido como “El Mortero de Bonilla”, compuesta en este caso por catorce gradillas o escalones. Otra importante concentración de escalones, algunos verdaderamente monumentales, se hallan en un grupo rocoso semiovalado situado dos decenas de metros al suroeste de la referida covacha y del final de la escalera que corona la peña. Otra importante concentración de elementos rituales (cazoletas, hornacinas, y escotaduras), se encuentra en la referida covacha, situada en el extremo oriental de las tres que existen en la parte norte de lo alto de la peña frente a la cual termina la bifurcación superior de la gran escalera. 
[...] La conocida por los habitantes de la localidad de La Peña como “la Pisada de la Virgen”, es una sorprendente y perfecta escotadura rectangular, de unos 25x8cm y otros 7 u 8 de profundidad, en nada parecida a la huella de un pie, situada sobre las rocas más altas de la parte sur de la peña, cuya pertenencia al Cobre o Bronce negaría de no haber contemplado antes la perfección de las escotaduras similares ( aunque de menor tamaño), las cazoletas y hornacinas que existen junto a la covacha mencionada al principio. Un elemento cuya finalidad cultual presupongo pero no cuál su función.Aunque podría escribir sobre el asunto hasta aburrir concluyo afirmando que esta descomunal peña determinó la ubicación de uno de los mayores asentamientos humanos de la zona hacia el segundo milenio antes de Cristo (las gentes del pueblo manifiestan que se han recogido en el lugar gran cantidad de objetos de piedra principalmente: hachas, puntas de flecha, molinos, etc.); que efectivamente, toda la peña constituyó un inmenso altar o santuario compuesto por multitud de elementos rituales al que tan sólo accederían las personas encargadas del culto (chamanes, sacerdotes o lo que fuesen), para celebrar los rituales, entre los que no faltarían los sangrientos; y que no aparecen en el lugar vestigios de posteriores prácticas religiosas (restos de ermitas, cruces, etc.).


Estela funeraria de la ermita de Santa Bárbara, Lerga

Continuamos en Navarra, acercándonos a Lerga, municipio de la comarca de Tafalla, perteneciente a la merindad de Sangüesa. En 1960 se retiró una estela funeraria hispanorromana de los muros de la ermita de Santa Bárbara de esta localidad, donde se hallaba incrustada, siendo llevada a Pamplona, al Museo de Navarra. En la inscripción se lee que está dedicada a un difunto de 25 años de edad por su primo Umme -nombre que parece de raíz euskérica, en palabras del autor que traemos- y que contiene una iconografía bastante interesante. En la parte superior aparece un jinete a caballo, entrando en juego distintas consideraciones; unos dicen que el joven difunto podría haber sido un jinete y otros encuentran en el caballo un simbolismo funerario. En  la escena inferior al caballo y superior a la inscripción, aparecen, entre columnas, dos figuras humanas sosteniendo lo que se ha interpretado como una urna cineraria.
Extraemos unas líneas del estudio realizado, en su momento, por Alejandro Marcos Pous.

Foto: Alejandro Marcos Pous

*Fuente: Una nueva estela funeraria hispanorromana procedente de Lerga (Navarra), Alejandro Marcos Pous.

Su aspecto, en conjunto —considerando también las figuras humanas—, es casi el de un escenario preparado para la aparición en público de los personajes figurados en el momento final y solemne de una representación teatral. Parece que se trata de un acto ritual funerario que desconocemos en el que se nos muestra o exalta la urna conteniendo las cenizas del difunto antes de su sepelio, u otro objeto cultural en relación con ritos deultratumba. Desde este punto de vista el marco arquitectónico contribuye indudablemente a producir el deseado efecto solemne y religioso de la escena representada, que se aumenta si consideramos al jinete como un remate monumental propio del pórtico. El mismo acento solemne se observa en el relieve del jinete de la zona superior. El tema del jinete se puede seguir desde la Grecia arcaica y lo etrusco, por lo menos. Para España se podrían aducir modelos y paralelos formales dentro de la tradición indígena, pero de significado, fecha —sobre todo desde la República en adelante— y materia —pintura vascular, monedas y relieves— muy diversos.Su sentido en nuestra estela no puede ser otro que funerario. Uno de sus elementos, el caballo, posee un claro significado funerario en gran parte del mundo antiguo y también en la Hispania celta según el colega J. M. Blázquez en un reciente estudio. Pero el tema del jinete tiene igualmente un estrecho parentesco con los monumentos funerarios en muchos casos. En la estela de Lerga, concretamente, adquiere el tema una expresión solemne subrayada por la presencia del plinto, elemento que no conocemos en otros documentos españoles de este género, que confiere a la representación un carácter ecuestre. Por tanto muy probablemente tenemos aquí un ejemplo más, a añadir a los presentados por F. Benoit, de un tema funerario hispanorromano en relación con las ideas que giran en torno al concepto de la heroización ecuestre. Finalmente, dada la estrecha relación de estos temas iconográficos con el mundo celta, tanto hispánico como ultrapirenaico, nos parece que desde el punto de vista iconográfico-religioso la estela de Lerga nos ofrece otro testimonio de celtismo en el territorio de los vascones. Lo cual concuerda con muchos otros datos arqueológicos regionales —de todos conocidos gracias a las investigaciones del Prof. Maluquer de Motes y predecesores—, que apuntan en la misma dirección, y confirma los indicios obtenidos a través del análisis de los elementos onomásticos incisos en nuestro texto.


Ermita de Santa Bárbara - lebrelblanco.com


viernes, 19 de septiembre de 2014

Altar rupestre y Santuario de San Quiriaco, Etxauri

Nos acercamos de nuevo a Navarra, a la merindad de Pamplona, y de nuevo de la mano de Julio Asunción, quien nos da una explicación muy interesante del enclave del que vamos a tratar hoy: el Altar rupestre y Santuario de San Quiriaco, en Etxauri. Llama la atención el modo para acceder a él, pues se ha de atravesar por un paso muy estrecho, no más de medio metro, entre dos grandes rocas, lo que parece mostrar un paso sagrado, quizás únicamente abierto para sacerdotes o personas iniciadas en los cultos allí practicados desde bien antiguo, pues no sólo se podrían haber practicado cultos en la Edad del Hierro, sino que posiblemente se remonten al Neolítico, por vestigios aparecidos en la zona. Una vez se sube a lo alto del santuario, la vista que aparece sobre el valle del río Arga y algunos de sus meandros es espectacular. Como bien nos cuenta Julio Asunción, se aprecia la no muy lejana Pamplona y los Pirineos como telón de fondo. Lo más importante de este santuario lo constituye el altar rupestre, con dos tramos de escaleras talladas sobre la roca. La explanada o plataforma superior, espacio al que se llega tras dejar atrás el altar, al ser de gran tamaño y esto unido a los no pocos buitres leonados que en ese lugar abundan, ha llevado a Julio Asunción a traer a colación la práctica llevada a cabo por los celtíberos, tal y como nos cuenta Silo Itálico, de exponer los cadáveres de los guerreros muertos en batalla a los buitres, lo cual suponía todo un honor para ellos, interpretando que estos animales subían a los cielos sus restos, donde se reunían con los dioses. De este modo, el autor que traemos, más que considerar que pudiera ser un altar al uso, como lugar de sacrificios, nos dice que podría haber sido un espacio sagrado de exposición de cadáveres. Julio Asunción también afirma que el sitio podría haber cumplido otra función, como es la de observatorio solar. Pero dejemos que el mismo nos cuente en unas pocas líneas extraídas de su trabajo.

Escalera tallada del altar - Foto: Julio Asunción

*Fuente: Julio Asunción, arqueologianavarra.blogspot.com

Pero lo más impresionante, lo más importante como yacimiento arqueológico, es el altar rupestre al que se accede subiendo dos tramos de escaleras talladas en la roca. Por su forma parece preprado para la exposición de ofrendas en lo más alto. Pero quizás no consistían estas ofrendas en manjares o sacrificios de animales destinados a los dioses. Alrededor nuestro, en este incomparable paraje aéreo enmarcado por la belleza primitiva de las moles de rocas que nos rodean, están los habitantes del lugar: los buitres. Sobrevuelan el santuario antiguo sobre nuestras cabezas como seguramente hicieron desde hace miles de años. Y aquí es cuando hay que recordar uno de los ritos funerarios de los celtíberos narrado por los autores clásicos. Silo Itálico ya nos contaba: "Los celtíberos consideran un honor morir en el combate y un crimen quemar el cadáver del guerrero así muerto: pues creen que su alma remonta a los dioses del cielo al devorar el cuerpo yacente el buitre". El autor Eliano escribe refiriéndose a los vacceos, otra tribu celtíbera: "dan sepultura en el fuego a los que mueren de enfermedad, más a los que pierden la vida en la guerra los arrojan a los buitres, que estiman como animales sagrados". Mi interpretación del yacimiento tiene que ver con este rito funerario. Los celtíberos exponían en determinados lugares, expuestos a los buitres, los cadáveres de los muertos en combate y es probable que también los de las personas destacables en la comunidad. Al descarnar el cuerpo llevaban us espíritu directamente a reunirse con los dioses. Si bien esta es tierra de vascones, las influencias de los pueblos celtíberos, con poblados cercanos al Ebro (Berbinzana, Castejón, etc.) está más que demostrada.

Vistas del valle del río Arga desde el santuario - Foto: Julio Asunción

jueves, 18 de septiembre de 2014

Altar a los dioses Manes de Santa Bárbara, Arisgotas-Orgaz

En la comarca de los Montes de Toledo, que se extiende por la vertiente septentrional de los propios Montes de Toledo, se encuentra el municipio de Orgaz. Allí, existe una pedanía bastante rica en arqueología, como es Arisgotas, que tiene incluso un museo dedicado a los vestigios visigodos. Entre su patrimonio histórico, podemos citar un altar romano a los dioses Manes. Éste se halló en el conocido como Prado de Santa Bárbara, entre las ruinas de la ermita prerrománica de Santa Bárbara, acabando en la Iglesia parroquial de Arisgotas, donde cumple la función de pila bautismal, en un ejemplo más de reutilización de objeto ritual o de culto. Para ocultar cultos anteriores, paganos o precristrianos, se borró prácticamente la totalidad de la inscripción que en él había, aunque no todo el epígrafe, con lo que se ha sabido, a través del acrónimo DMS, propio de la epigrafía romana, que estaba consagrado a los dioses Manes. Como bien dice el texto que hoy aportamos como fuente, dichas iniciales seguramente se salvaron de la desaparición el ser utilizadas durante el cristianismo como abreviatura de "dominus" ("señor").
Es bien sabido que Los Manes, en la mitología romana, eran los dioses del hogar, los espíritus de los antepasados, protectores del hogar. ¿Quién no ha sentido, alguna vez, con uno en su casa a un familiar o antepasado ya fallecido?. Esos son Los Dioses Manes.


Altar romano como pila bautismal en Arisgotas - villadeorgaz.es

*Fuente: "La reutilización de epígrafes en la Hispania tardoantigua: los altares cristianos y la polémica ara de Guadix", Isaac Sastre de Diego

En algunas de estas reutilizaciones también se conservan los motivos iconográficos tallados originariamente con una significación pagana. Es el caso, entre otras ... [del ara] que se encuentra en la iglesia parroquial de Arisgotas, localidad toledana cercana a la iglesia prerrománica de San Pedro de la Mata y al edificio de "Los Hitos", en la que se conservan dispersos varios restos escultóricos datados entre época visigoda y mozárabe. La pieza de Arisgotas es un ara romana de mármol blanco de 0,87 x 0,38-0,31 x 0,34-0,26 m., cuyo focus pagano fue reconvertido, en algún momento indeterminado del marco prerrománico que hemos establecido, en loculus cristiano -- 0,18x1,18x0,09 m. No tiene inscripción cristiana, y de la inscripción original pagana sólo se conservan las letras iniciales de la dedicación a los dioses Manes - DMS - . El resto fue borrado intencionadamente. Sin embargo se conserva en uno de los frentes laterales la patera, motivo que junto con la jarrita de libaciones, solía decorar este tipo de aras. Es posible como sugería G. Rohault de Fleury , que la patera "no molestara" demasiado en la nueva función cristiana de la pieza, pues, a fin de cuentas, podía asimilarse perfectamente a los instrumentos litúrgicos destinados al servicio eucarístico. De igual manera, la conservación de las letras DMS podían haber adquirido un nuevo significado en su contexto cristiano, como por ejemplo "dominus”, algo ya sugerido en la segunda mitad del siglo XIX por los primeros estudiosos de estos materiales.

Foto de 1937 o 1938 en el corral de la casa del alcalde de entonces. Foto: Fernando Gallego Fernández - villadeorgaz.es

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Estatua-estela de Turbil, Beire

Nos acercamos a Beire, en la comarca navarra de Tafalla. En su término municipal se encuentra el castro vascón de Turbil, donde, muy cerca de él, se halló no hace mucho la Estatua-estela de Turbil, un ejemplo de estela íbera desconocido al norte del río Ebro, lo que la hace muy singular. Se piensa pudo sacralizar un espacio, externo al castro, pero cercano, pues preside los restos de una especie de anfiteatro cavado en el cerro, que bien pudo ser un lugar de reunión y de celebración de rituales de la población del castro de Turbil. El autor que hoy traemos, Julio Asunción, al que ya citamos en relación a la necrópolis íbera de Cabezo Lucero, entrando a analizar la estatua-estela, la más grande hallada hasta el momento en la Península Ibérica, y su naturaleza íbera, especula sobre la posibilidad de incluir a los vascones entre los pueblos celtíberos, imbuidos estos últimos de la cultura íbera, si bien, en mi opinión, y no negando de ninguna manera el interés sobre esta hipótesis, se pueda deber más a la cercanía física -esta zona limita con la Celtiberia, con los berones-, que a la propia pertenencia al grupo céltico, pues la propia diferenciación linguística, aunque sea esta aún una materia por aclarar, puede negar esta conclusión. Para concluir, hay que decir que la Estatua-estela de Turbil fue destruida por los conquistadores del poblamiento, seguramente por los romanos, como muestra de dominación, pues, a buen seguro, esta estatua-estela sería un tótem para dicha comunidad.
Tanto el castro, como la estatua-estela, fue estudiado por el arqueólogo Javier Armendáriz Martija, quien conoció la estela gracias al vecino de Olite, Julián Algarra, quien la descubrió en 2010. En el lugar donde apareció la estatua-estela se creó una especie de hito, o amontonamiento de piedras, para que quede el recuerdo del lugar que ocupó dicha Estatua-estela.
Desde aquí nuestro agradecimiento, de nuevo, a Daniel Salmador, quien nos habló de este hallazgo.

redhistoria.com

*Fuente: Julio Asunción - arqueologianavarra.blogspot.com

La estatua-estela de Turbil representa a un guerrero que viste un disco-coraza en su pecho a modo de protección. Su tipología es de influencia ibérica, ya que estos discos corazas los encontramos en otras esculturas ibéricas. No sólo es importante la estatua-estela de Turbil por su rareza, ya que no se ha encontrado nada parecido al norte del Ebro, también podemos considerarla la estatua humana de tipología ibérica más grande de la Península, ya que los restos recuperados alcanzan los 2,55 m. de longitud y los 870 kilos de peso. Falta otro trozo, la parte de debajo de la estela que todavía no se ha encontrado. La longitud total de la estatua-estela con la parte que falta llegaría a los tres metros de longitud.
Otro dato de gran importancia es que la estatua-estela de Turbil es una clara manifestación de la influencia del mundo ibérico sobre la mitad sur de Navarra. Esto nos puede llevar a uan hipótesis poco tratada. El territorio vascón, al menos en su parte más meridional, era una parte más de la Celtiberia, es decir, los vascones fueron otro pueblo más de los celtíberos como lo fueron los berones, los arévacos, los pelendones, los lusones y otros. ¿Era los vascones celtíberos?. Por lo que conozco de los yacimientos, enterramientos, ajuares y cerámica del territorio vascón, yo me atrevería a decir que sí. la estatua-estela de Turbil, que tuvo una gran importancia para los que habitaron este castro, es otra prueba más que lleva a esta conclusión. En este mismo castro se encontraron muestras de cerámica celtibérica. 

[...] El hecho de que la gran estatua-estela estuviera partida no se debe al paso del tiempo ni a los agentes atmosféricos. Un detalle inquietante del descubrimiento fue la constatación de que la estatua-estlea de Turbil había sido intencionadamente destruida. Probablemente esta destrucción fue obra de los atacantes qeu acabaron con el pobado. La estatua-estela debió ser una especie de tótem, de símbolo identificativo y protector de los habitantes del castro de Turbil. Con su destrucción, con la "muerte espiritual" de la estatua, también se destruía espiritualmente el alma del poblado. Es un ejemplo más de la importancia de los símbolos para el ser humano a lo largo de la Historia. Es posible, por tanto, que la cara del guerrero hubiera sido literalmente machada en el momomento en que se destruyó la estatua, y que los daños no se deban sólo a los agentes atmosféricos. La manera de destruir a un pueblo pasa por la destrucción de sus símbolos. En el Museo Arqueológico de Jaén podemos ver una importante colección de estatuas ibéricas que también fueron destrozadas ritualmente. La estatua-estela de Turbil fue realizada entre los siglos V-III a.C., el periodo de mayor desarrollo del castro de Turbil. Su destrucción pudo ser consecuencia de la llegada de los romanos a principios del siglo II a. C. con la primera romanización de la zona. El lugar donde se encontró la estatua pudo ser un lugar sagrado, un santuario o un lugar de reunión importante para los habitantes del castro de Turbil. Cerca del lugar de aparición de la estatua-estela se pueden ver varios túmulos de piedra que pudieron tener que ver con este posible santuario. Pero lo que más lleva a pensar en la existencia de un santuario es que 18 metros al Este del lugar de aparición de la estatua-estela de Turbil podemos ver una exedra excavada artificialmente de 30 metros de diámetro y entre 3 y 5 metros de profundidad. Está orientada hacia el Este, hacia la salida del sol. Forma una especie de anfiteatro colgado sobre el borde del cerro.


Lugar que ocupó la Estatua-estela - Julio Asunción


martes, 16 de septiembre de 2014

Dolmen de Mazariegos, Mecerreyes

Gracias a nuestro gran amigo, Daniel Salmador Hernández, componente, como ya dijimos, de Kéltika Hispanna, grupo que trata de recuperar el espíritu musical de nuestros antepasados prerromanos ibéricos, principalmente en su ámbito celta -vettón-, hemos conocido la existencia de este dolmen: el Dolmen de Mazariegos. Se encuentra en en el término municipal de Mecerreyes, en la comarca burgalesa de Arlanza, en el camino que une Cubillejo de Lara y Mazariegos, más cerca de este último, ya despoblado, de ahí que tome su nombre, encuadrándose dentro de los denominados sepulcros de corredor, por estar constituido por una cámara funeraria y un corredor de acceso. Entre el ajuar hallado en él destacan objetos de piedra, hueso y cerámica, además de armas, herramientas, adornos personales y algunos elementos rituales y votivos, según se dice, sin más detalle en relación a estos últimos objetos. El hallazgo más importante, dentro del ajuar, lo constituye un brazalete cuyo material se obtuvo de una concha de glycymeris. El origen mediterráneo de estas conchas constituyen una prueba de los contactos existentes entre la costa levantina y el interior de la Meseta, en su parte oriental al menos, durante la segunda mitad del IV Milenio, periodo en el que está datado este dolmen. Esto en cuanto al ajuar, pero por encima de todo, en este dolmen destaca el panel de grabados existentes en uno de sus ortostatos, en concreto, en el más cercano a la cámara, de la parte derecha del corredor. Hay representados cuadrúpedos, en concreto lo que dicen ser un asno y un caballo, un ramiforme o pectiniforme -de forma dentada o de peine (se dice también puede ser la representación de la lluvia o de surcos en la tierra)- y un soliforme.

Grabados - Salvador Alonso de Martín

*Fuente: Wikipedia (texto basado en el estudio "En torno al origen del foco megalítico del oriente de la Meseta: De nuevo el sepulcro de Cubillejo de Lara" de Germán Delibes de Castro y Manuel Rojo Guerra.

Especial importancia tiene el panel de grabados que aparece en uno de los ortostatos del corredor del sepulcro de Mazariegos; concretamente en el más cercano a la entrada de la cámara y en la pared derecha. Las figuras representan esquemáticamente dos cuadrúpedos (caballos, asnos...), un signo ramiforme horizontal o pectiniforme doble (lluvia, algún tipo de cuenta, surcos en la tierra a ambos lados de un río...) y un círculo o soliforme (luna, sol) casi imperceptible; conjunto que algunos interpretan como símbolo de la fecundidad. ¿Qué preocupaba a estos pueblos en vida y qué podía preocuparles más allá de la muerte? Sobrevivir. ¿Cómo lo hacían? Como lo han hecho multitud de pueblos durante milenios: mediante la agricultura y la ganadería. Y ahí están representados: el ganado y la tierra. Grabados propiciatorios relacionados quizás con algún ritual que asegurase la protección del ganado y la fertilidad de las tierras cultivadas. Confluyen pues, hipótesis y motivos mágico-religiosos por un lado y los puramente utilitarios y supersticiosos que se suponen a estas poblaciones por otro. Y aunque no se puede asegurar la coetaneidad de los grabados con la erección del monumento, se ha utilizado como referencia para otras artes: pintura levantina y arte esquemático.  


Vista general del dolmen - Salvador Alonso de Martín
 
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