domingo, 26 de mayo de 2019

Las brujas y mariposas negras de San Felices de Buelna

Nos acercamos a un concejo o municipio cántabro, integrado por un conjunto de nueve poblaciones, de entre las que Rivero sería la cabeza de municipio. Gracias al gran programa radiofónico, Cantabria Oculta, supimos de la tradición brujeril y de leyendas relacionadas con ese mundo existentes en dicho municipio: San Felices de Buelna.
De entre todas sus poblaciones, ellos recabaron información, principalmente, en el pueblo de Tarriba, donde incluso llegaron a hablar, muy recientemente, con personas de avanzada edad, que se encuentran aún en conexión con ese mundo -realismo mágico, como se le denomina, actualmente, por bastantes autores- que conectan con creencias ancestrales milenarias.
En la zona creen que las brujas se transforman en mariposas negras, siendo de tal magnitud esa creencia que se fue gestando que, incluso hoy en día, a pesar de que no se crea en ellas, se las siga llamando brujas a las mariposas negras para diferenciarlas del resto.

El valle de San Felices de Buelna visto desde la cumbre del Monte Dobra - Foto: aytosanfelicesbuelna.es

Fuente: Cantabria Oculta, 05/05/2019

En Cantabria y en otros sitios del mundo, las mariposas blancas son las que te traen buenas noticias y las negras, normalmente, anuncian la muerte de alguien o alguna desgracia. De entrada, esa superstición está bastante arraigada. Luego en este valle, como hemos dicho, la creencia en brujas está muy, muy arraigada, formando parte de nuestra tradición oral, brujeril.


El Buraco do Inferno de la Isla de Ons y la Santa Compaña, Bueu

En las Rías Baixas, más concretamente en la Ría de Pontevedra, se encuentra una de las islas más emblemáticas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia: la Isla de Ons. Esta isla da nombre a un archipiélago, que junto al otro emblemático y más conocido de la Islas Cíes, componen un conjunto de islas muy visitadas, con todo lo bueno y malo que ello pueda tener; pero no es analizar estos asuntos los que nos trae aquí, sino hablar de cultos, mitos, festejos y lugares especiales diseminados por la Península Ibérica, guardando esta isla uno de ellos, a pesar de que nos salgamos del espacio peninsular, para internarnos en el insular, aunque, como ya ocurrió con otras islas de las que hablamos, muy cercana a la costa.
Este enclave de la Isla de Ons, al que nos referimos, es una profunda sima, de más de 50 metros, la cual ha generado muchas leyendas y mitos: el Buraco do Inferno o, en castellano, el Agujero del Infierno.
El golpear del mar, en su fondo, cuando éste está enfurecido, y el graznido de algunas aves, hacen resurgir de su fondo una serie de sonidos confusos, que producían el temor del que los escuchaba, pareciendo el lamento de las almas en pena que habían ido a los avernos, de ahí que se creyera que estábamos ante la entrada al inframundo.

Entrada al Buraco do Inferno - Foto: viveomorrazo.com

De entre las leyendas, la que nos ha resultado más curiosa, por el gran peso que este mito tiene en Galicia -seguramente el más conocido de la mitología gallega-, el cual también se da en otras regiones y comarcas peninsulares con distintos nombres, ha sido la que nos dice que de este agujero salen, cada noche, esas comitivas de difuntos que luego desfilarán por los bosques y aldeas diseminados por toda Galicia: La Santa Compaña. Para conocer más en profundidad a la Santa Compaña, nos remitimos a las entradas que hicimos en su momento sobre la misma o, principalmente, a cualquier artículo o monografía más extensa y detallada.
Igualmente se dice que su boca está vigilada, como si de Cerbero se tratara, por un toro de cuernos de oro.
Para terminar esta breve entrada, igualmente hemos de señalar que tiene propiedades curativas, pues en dicha sima se produce lo que se conoce como "leche de luna", que es la sustancia de color blanquecino que resulta de la combinación del agua marina y las paredes rocasas de esta gruta, generando una reacción química que produce dicha sustancia que, en siglos pretéritos, se utilizaba para la cura de fiebres e, incluso, como cosmético.


domingo, 19 de mayo de 2019

El Dolmen de la Luz, Arroyo de la Luz

Como es bien conocido entre los amantes de la Historia, principalmente de los periodos antiguo y prehistórico, muchos de los descubrimientos se producen gracias a aficionados no pertenecientes al mundo académico, lo cual supone una clara prueba de que la Historia y el saber en general pertenecen al pueblo llano o del común y no sólo a los expertos, dicho con todas las precauciones que se han de tomar, evidentemente, al respecto, pues desde aquí no queremos incitar a la realización de prácticas arqueológicas ilegales, por muy buenas intenciones que encierren, pero sí, sin embargo, lo hacemos al estudio y a la investigación generales, pues, como bien dijo, la Doctora en Historia, Alicia María Canto, son, en muchas ocasiones, los aficionados a la Historia los que descubren a los expertos muchos vestigios y enclaves, que luego son estudiados por éstos, poniendo en práctica, de una manera más metódica, las herramientas arqueológicas pertinentes para un mejor y más profundo conocimiento.
Pues bien, sin más preámbulos, hoy precisamente traemos uno de estos descubrimientos; además, muy reciente, pues fue publicado en el blog, Caminos de Cultura, de Samuel Rodríguez Carrero, el descubridor junto a otras personas, si atendemos a la primera persona del plural que emplea en su relato, el pasado mes de marzo. Hablamos del "bautizado" por ellos mismos como el Dolmen de la Luz, pues se encuentra en la dehesa boyal conocida como La Luz, del municipio de Arroyo de la Luz, en la comarca extremeña de Tajo-Salor. Esta dehesa comunal es rica en otros vestigios arqueológicos, como distintas tumbas rupestres de época visigoda, restos de lo que pudo ser una villa tardorromana e, incluso, remontándonos más atrás, restos de un poblado neolítico. En el paraje existe igualmente una ermita -la Ermita de Nuestra Señora de la Luz-, patrón que, como vemos, se repite en muchos de los lugares que esconden huellas del pasado más lejanas.
Pero es el dolmen lo que nos ha traído hoy a realizar esta entrada, así que, dejemos a Samuel que sea quien nos cuente.

Foto: caminosdecultura.blogspot.com

Fuente: caminosdecultura.blogspot.com - 09/03/2019

Sería la tarde del pasado 26 de febrero cuando, en pro de tomar nuevas imágenes de las tumbas excavadas en la roca que pueblan la dehesa con el fin de cumplimentar la entrada que sobre la necrópolis visigoda arroyana sería publicada en este blog el pasado 1 de marzo, nos dirigimos nuevamente a la dehesa de la Luz cámara en mano. Volviendo del conocido como Pozo de las Matanzas, donde aguardan dos tumbas rupestres exentas, y tras percatarnos de la presencia de nuevas sepulturas roqueñas junto al camino que, desde la ermita patronal, se dirige a la zona occidental de la finca pública, deambulamos por la zona examinando los abundantes berruecos que aparecen junto al bohío del que nos permitimos tomar la nomenclatura para poder designar esta sección de la supranecrópolis. Fue entonces cuando decidimos subir a lo alto de una suave loma coronada por lo que parecían ser unas afloraciones graníticas que surgían del terreno. Al llegar pudimos observar, sorpresivamente, que la disposición de las piedras no parecía aleatoria. Se presentaban en círculo, ligeramente inclinadas las piezas pétreas hacia el centro de la circunferencia que dibujaban éstas. Todo hacía pensar en la posible colocación premeditada de las mismas. Orientada hacia el levante la que parecía ser la entrada al recinto que dibujaban las piezas, podíamos estar presentes ante los restos de un dolmen.
Sin habernos encontrado en ningún momento con información que anunciase la presencia de un dolmen en la dehesa de la Luz, y tras volver a revisar publicaciones sobre el tema, no dimos con datos al respecto. Podríamos estar, por tanto, ante un dolmen completamente desconocido por investigadores y autoridades. Era nuestro deber ponerlo en conocimiento de las instituciones competentes. Tras consultar a Alejandro González Pizarro, colega bloguero y gran apasionado del arte rupestre, nos pusimos en contacto con Hipólito Collado, jefe de la Sección de Arqueología de la Junta de Extremadura. Igualmente, decidimos escribir a otros departamentos de la Consejería de Cultura de Igualdad. La primera respuesta la tuvimos por parte de José Javier Cano, desde el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales: era un dolmen. Le seguiría Hipólito Collado: se trataba seguramente de una estructura megalítica inédita. La visita de los arqueólogos se hacía necesaria para poder confirmarlo definitivamente. El día 7 el equipo de José Ramón Bello, dependiente de la Dirección General de Bibliotecas, Museos y Patrimonio Cultural, se dirigía a la dehesa boyal arroyana. El hallazgo de un nuevo dolmen quedaba confirmado.

[...] Desaparecido completamente el túmulo que cubriese el monumento, así como la tapa de la cámara funeraria que sellase superiormente la misma, se conservan algunos de los ortostatos que conformaban el panteón, desafortunadamente recortados posiblemente en pro de ser utilizada su materia prima en algún cercado cercano. A falta de intervención arqueológica más profunda, se desconoce la presencia o no de corredor a modo de pasillo de acceso al mausoleo que acogiese, seguramente entre los milenios IV y III a.C., los cuerpos de los miembros fallecidos del clan que habitase los contornos donde se halla el bien, emparentados culturamente con las poblaciones neolíticas o calcolíticas que ocupaban las comarcas extremeñas enclavadas entre los ríos Tajo y Guadiana en la mitad occidental de la región, a juzgar por el gran parecido dimensional y estructural del dolmen arroyano con aquéllos conservados en términos municipales de localidades como Valencia de Alcántara o San Vicente de Alcántara, sumándose el Dolmen de la Luz al vasto número de monumentos megalíticos con que cuenta nuestra región, que amplía además de esta manera el rico patrimonio histórico y cultural de Extremadura, comunidad repleta de arte de todas las edades, muchos de cuyos ejemplos están aún por descubrir. El Dolmen de la Luz, sin embargo, es ya una realidad.


domingo, 12 de mayo de 2019

El Olmo de concejo de Herguijuela de la Sierra

Como continuación a la entrada anterior, hemos de decir que el mismo día que subimos a la cima de la montaña sagrada para esta zona serrana salmantina y, también, para la parte hurdana -no olvidemos que el lugar de veneración y peregrinación, que aglutina a la casi totalidad de los concejos hurdanos, es la Peña de Francia-, cuando regresábamos, precisamente, bien avanzada la tarde a la comarca hurdana, donde estábamos alojados, cruzamos por Herguijuela de la Sierra. Allí, en la plaza del pueblo, nos topamos, por casualidad -son los más emocionantes descubrimientos aquéllos en los que no se lleva ninguna previa información-, con su árbol de concejo, un Olmo centenario espectacular, cuyo porte, cuya ubicación y cuya grada circular alrededor del mismo, nos puso sobre la pista de que nos encontrábamos, igualmente, ante un árbol totémico. Poco antes habíamos visto lo que era la montaña totémica de la zona y, ahora, nos encontrábamos con el tótem, en forma de ser vivo, para este pueblo serrano.
No era una parada prevista en nuestro camino, y más después de una larga ruta aquella jornada, pero, ante tal majestuosa contemplación, no pudimos hacer otra cosa que parar y observar, maravillados, dicho ejemplar arbóreo. Un amable señor del pueblo nos relató una frase muy habitual ante este tipo de árboles de concejo centenarios, como bien recoge Ignacio Abella en su obra "Árboles de junta y concejo", que no fue otra que aquélla de: "si este árbol hablara, la de que cosas que contaría", haciendo, evidentemente, referencia a su longevidad y a las muchas generaciones de herguijueleños a los que escuchó conversar bajo sus ramas y a los que dio sombra y cobijo durante tanto tiempo. Esta persona también nos dejó para el recuerdo la frase de: "el árbol puede ser más antiguo casi que el propio pueblo". No sabemos si esto es o no exagerado, posiblemente lo sea, porque quizás tenga algún que otro siglo menos que la propia fundación del pueblo, que se dice acaeció durante la repoblación llevada a cabo por el Reino de León, en su avance hacia el sur;  pero lo de que no cabe duda es de que nos encontramos, evidentemente, ante un ejemplar centenario, que seguramente vio, bajo sus ramas, numerosas celebraciones de aquella institución popular, verdaderamente democrática, llamada concejo abierto.
Para finalizar, hemos de decir, que este señor también nos habló de un magnífico ejemplar de haya existente dentro del término municipal de Herguijuela de la Sierra, a varios kilómetros del pueblo, que según los naturalistas, es un extraño caso, casi único, por el lugar en el que se ubica; pero el día ya expiraba y no había tiempo para encontrarse con él, pues el astro andaba ya cerca de su ocaso. Una buena excusa para regresar.

Foto: Iberia Mágica - 19/04/2019

Fuente: aquilanaturaleza.wordpress.com

El ser humano siempre ha sentido la necesidad de buscar consejo. Intencionadamente, esta búsqueda nos ha llevado a encontrar en la Naturaleza que nos rodea, una guía y una ayuda certera para nuestra vida.
De todos los seres vivos en los que hemos sabido encontrar la mano cálida y sabia de la Naturaleza, han sido los árboles en los que más hemos depositado nuestra sincera confianza. Encinas, robles, morales, cipreses, tejos, etc. En todos ellos sentimos una energía especial. De todos estos árboles sabios, probablemente, han sido los olmos los que han ocupado, con más frecuencia, un lugar de privilegio y reconocimiento en nuestras comunidades. Muy conscientemente, los hemos situado en el corazón de la vida de nuestros pueblos para sentirlos, aún más cerca, como si quisiéramos que la sombra de su copa inmensa protegiera nuestro hogar y guiara nuestros pasos.
Desde tiempos inmemorables, los olmos han sido fieles testigos de la vida y muerte de nuestros pueblos y de sus habitantes pasajeros. A nuestros ojos, curiosos e impacientes, siempre se mostraron eternos, inmutables, vencedores del paso de los siglos que mudó reyes y nobles, palacios y castillos, nombres de calles, pueblos y países.
Muy tristemente, los olmos viejos de Castilla y de Machado, ya no volverán a ser hendidos por el rayo. La peste insensible de la grafiosis ha devorado las hermosísimas y monumentales olmedas, arruinando, definitivamente, esta ancestral comunión entre el ser humano y su Naturaleza maternal.
Sin embargo, aún hoy, tenemos la suerte inmensa de regocijarnos con la silueta de algunos de estos gigantes sabios. Éste que presentamos, uno de los últimos grandes olmos de los pueblos de Salamanca, se mantiene erguido y orgulloso en el corazón de la Sierra de Francia, atrayendo a los habitantes que aún sienten la magia poderosa de su presencia y se acercan a la vera de su sombra fresca y benefactora.




sábado, 11 de mayo de 2019

Monsagro y la Peña de Francia

Hoy volvemos a lo que es un auténtico tótem en forma de accidente geográfico, a una antigua montaña sagrada, a la que dedicamos hace un tiempo -casi siete años, para ser exactos- una entrada en Iberia Mágica. Igualmente la hemos referenciado en alguna que otra entrada más, por su gran importancia. Hablamos de la Peña de Francia, una montaña del Sistema Central que da, además, nombre a la Sierra en la que se encuentra, entre las de Béjar, al este, y Gata, al oeste.
Pero no volvemos para hablar única y exclusivamente de ella, pues, como acabo de decir, ya lo hicimos en más de una ocasión, sino para especular con el topónimo de un cercano pueblo, el cual, seguramente, le emparenta con la citada montaña: Monsagro. El nombre del pueblo ya nos pone sobre la pista de estar en conexión con la antigua montaña sagrada -Mons Sacra: Monsagro-, la cual ya lo era, según dice, incluso para los propios vettones.

Monsagro - Foto: Iberia Mágica, 19/04/2019
Precisamente, hace escasas semanas, en el pasado mes de abril, camino de esta emblemática montaña, pasamos por Monsagro. Allí paramos para realizar una fotografía al pueblo, prácticamente a la salida del mismo, y comenzamos a especular con la más que clara posibilidad de que su nombre, como apuntamos, proviniera del carácter sagrado de la cercana montaña de la Peña de Francia, sacralidad que continúa hoy en día, a través del culto cristiano, con el santuario mariano que dicen más alto del mundo. Esta especulación nos fue confirmada por un amable y culto señor de nombre Eloy, con el que pudimos hablar durante un buen rato, aportándonos, además, importantes datos sobre su pueblo, del que fue alcalde durante unos 30 años, e igualmente de los circundantes de la comarca, informaciones que iremos desgranando en próximas entradas de este blog. Vaya desde aquí nuestro homenaje a su pueblo, pero sobre todo a él, pues resulta muy grato encontrarse con gente que tan generosamente y con tan gran pasión te transmite informaciones y anécdotas tan interesantes, como las que nos relató Eloy.
Finalmente, hemos de decir, que el escudo de la localidad, igualmente, nos indica la fuerte vinculación simbólica de la montaña con esta población, representándose en su mitad izquierda.

La Peña de Francia - Foto: Iberia Mágica, 19/04/2019



jueves, 2 de mayo de 2019

Reminiscencia del Beltane en los Mayos

Ayer, por la proximidad a nuestro lugar de residencia, volvimos a acercarnos a Casarrubuelos, en la comarca de La Sagra -en su parte conocida como La Sagra madrileña (ya sabemos que la división provincial decimonónica partió muchas comarcas)- para disfrutar de la celebración de su Mayo, que se da en otros muchos pueblos castellanos, y de otros lugares peninsulares, y que, como hemos explicado en más de una ocasión, incluido el pasado año al hablar del festejo de esta localidad, estamos ante una ancestral fiesta de culto al árbol y una reminiscencia, a buen seguro, de lo que fue el antiguo Beltane céltico, pues en estas fechas, de mitad de primavera (el verano pastoral para aquellas sociedades ganaderas), se daban dichas antiguas celebraciones, en muchos casos cristianizadas en forma de cruces de mayo -algo que no ocurre en el presente caso-, a caballo entre el equinoccio primaveral y el solsticio estival.

"El mayo" sobresaliendo al fondo, entre el caserío y los tejados de Casarrubuelos - Foto: Iberia Mágica - 01/05/2019

Hace escasas semanas, un vecino de este pueblo, me contó que el álamo, de siempre, se talaba y se traía de una alameda no demasiado lejana al pueblo, en las proximidades del Arroyo de las Cárcavas, ya cercano a su unión con el Arroyo Guatén, el más importante arroyo, este último, dentro del territorio sagreño, que vertebra la comarca de norte a sur a modo de espinazo y cuyas aguas vienen a unirse, tierras abajo, con el más largo río ibérico en las proximidades de Villaseca de la Sagra. Nosotros eramos conocedores, y así lo hicimos saber en la ficha del pasado año, para cuyo "mayo" -el de 2018- realizamos un humilde reportaje videográfico, que en la actualidad era traído, por encargo, de tierras lejanas, pero que antes se talaba en los alrededores, aunque no conocíamos el lugar exacto, hasta la explicación de este amable señor. La tradición, por suerte, se mantiene muy viva en el pueblo, con la plaza muy animada, en lo que supone un claro ejercicio de unión vecinal y de esfuerzo conjunto, participando principalmente los mozos de la localidad durante varias horas hasta que "el mayo" es izado en vertical, en el punto, de la plaza principal, donde se mantendrá durante todo el presente mes.


martes, 2 de abril de 2019

El baile del verraco, Aldeanueva de San Bartolomé

En una interesante conferencia, que hemos tenido el gusto de escuchar, Gregorio Ramón Manglano Valcárcel nos habla del distinto trato que el patrimonio arqueológico ha tenido a lo largo del tiempo, utilizando como ejemplo a los verracos, esas esculturas zoomorfas, principalmente creación del pueblo vettón, de las que en varias ocasiones hemos hablado en el blog. En algunos momentos éstos han sido utilizados en distintos rituales, o danzas, como la que hoy traemos, que es conocida como El baile del verraco, la cual se celebraba en el pueblo de Aldeanueva de San Bartolomé, en la comarca de La Jara, una danza en la que la propia escultura en piedra tenía su protagonismo. Lo más curioso es que este verraco no estaba presente en dicho baile, con claro simbolismo de fecundidad, a pesar de que no se celebraba en fechas primaverales, según le contó una informante al conferenciante, puesto que se hallaba desaparecido, pero el pueblo, entrañablemente, guardaba, de una forma casi totémica, su recuerdo a través de tradiciones como la que hoy recogemos.

Aldeanueva de San Bartolomé - Foto: Miguel Méndez-Cabeza

Fuente: Gregorio Ramón Manglano Valcárcel, conferencia "Descripción de actitudes y conductas ante el patrimonio arqueológico", La Puebla de Montalbán

En Aldeanueva de San Bartolomé había una tradición que se llamaba el baile del verraco. Yo empiezo a investigar los fondos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- y encuentro una explicación, en la que se nos decía que en determinadas solemnidades, el jueves de comadres, había una celebración que se llamaba Fiesta de las Corrobras y que se emparejaba a los mozos y a las mozas para que participaran en un baile. En un sombrero se introducían una serie de papeletas, teniendo una de éstas un nombre que ponía "el verraco". Entonces aquella pobre señorita que le había tocado emparejarse con el verraco, se aburría muchísimo, además, porque el verraco, entre otras cosas, no estaba allí. Bueno, pues yo fui al pueblo y lo que hice fue entrevistar a una de las pocas personas que había participado en aquel baile del verraco y nos encontramos que, contra el criterio del CSIC, ese baile no se celebraba el jueves de comadres, sino que se hacía el 31 de diciembre, que las papeletas se amañaban, para que siempre le tocara a la más guapa y a la más adinerada, que nunca iba a tener problemas de encontrar a nadie, con lo cual habíamos cambiado un poco el sentido de la fiesta. 


lunes, 1 de abril de 2019

La tumba orientalizante del Carpio, Belvís de la Jara

Nos acercamos a la comarca de La Jara toledana, a la población de Belvís de la Jara, muy cerca de Extremadura, donde  se interna una pequeña parte de esta comarca; ya hemos comentado, en más de una ocasión, que la división provincial de Javier de Burgos en 1833 partió numerosas comarcas históricas y naturales. Pero dejando al margen estos temas y centrándonos en la entrada de hoy, nos acercamos a este municipio para dejar constancia, en este blog, de una de las tumbas orientalizantes más importantes del centro peninsular, como es la Tumba del Carpio, llamada así porque se encuentra en una finca conocida como la Casa del Carpio.
La imagen con la que ilustramos la ficha, proviene del ajuar funerario perteneciente al enterramiento de dos individuos: un adulto y un recién nacido.

Foto: proyectobhit.com

Fuente: La tumba de la Casa del Carpio (Belvís de la Jara, Toledo) - Juan Pereira Sieso

El enterramiento de la Casa del Carpio fechado en la primera mitad del siglo VII a. C. se ha interpretado como un conjunto funerario de extraordinaria importancia para entender el proceso
orientalizante en el valle del Tajo.
[...] En el momento actual de la investigación se viene asumiendo una progresiva matización de la colonización fenicia en el proceso de orientalización de los territorios meseteños en el que se va admitiendo un mayor protagonismo de los enclaves fenicios portugueses (Arruda, 2000; Pellicer, 2000) en detrimento de la Vía de la Plata. Se considera que la penetración de las influencias orientalizantes en el occidente peninsular debió ser más factible siguiendo un eje Oeste-Este, por las
cuencas del Sado-Guadiana, Tajo y Mondego, ya que existen mayores dificultades de comunicación desde el área nuclear tartésica hacia Extremadura, atravesando el Guadalquivir y Sierra Morena siguiendo el reseñado eje Sur-Norte. Un acceso más fácil a las metalizaciones de oro y estaño de las cuencas del Tajo y Guadiana sería uno de las causas de esta trayectoria alternativa.
 [...] En este contexto -bienes de prestigio de influencia colonial vinculados a un individuo- se ha interpretado el enterramiento de la Casa del Carpio (Pereira, 1989) uno de los conjuntos orientalizantes más interesante del sector occidental del valle del Tajo. Se trata de una tumba de planta rectangular en la que se documentaron tres niveles de depósitos arqueológicos asociados
a distintas fases de una ceremonia funeraria en la que se practicó el ritual de inhumación.
En el nivel más profundo de la tumba se efectuó el depósito del ajuar personal de los difuntos. Este ajuar se componía de una serie de objetos metálicos, recipientes de perfumes y cuencos pintados y fue depositado en el interior de un recipiente cerámico asociado a una imitación a mano de un pithos, una forma característica del repertorio cerámico colonial fenicio. En el segundo nivel del enterramiento se realizó la inhumación de dos individuos junto con una ofrenda de restos de fauna interpretados como ofrendas alimenticias. Se trata en ambos casos de prácticas funerarias, documentadas en la Meseta durante la Edad del Bronce.
Es en el tercer nivel del enterramiento donde con toda probabilidad se realizó la última ceremonia del ritual funerario, una vez depositados los cadáveres en el nivel intermedio de la fosa. Los materiales documentados in situ en el tercer nivel -el más superficial del enterramiento- permiten defender la existencia de un ritual de libación para esta última fase del enterramiento, a partir de la funcionalidad de los elementos documentados, exclusivamente cerámicos. 



miércoles, 13 de marzo de 2019

Los Templos de Cáparra, Oliva de Plasencia-Guijo de Granadilla

En Tierras de Granadilla, en lo que fue antigua tierra de vettones y, posteriormente, la provincia romana de Lusitania, se encuentran las ruinas de la ciudad romana de Cáparra. Se la califica de romana, puesto que las ruinas que contemplamos, son de dicha época, destando el único arco romano cuadrifronte existente en la Península, bajo el que transcurre la Vía de la Plata; aunque, por otra parte, se cree pudiera, como ocurre con la mayoría de las ciudades romanas, estar aposentada, en parte, sobre lo que fue un antiguo poblamiento vettón, a pesar de la situación de Cáparra en el llano, que hace dudar a otros autores sobre esta posibilidad, pues consideran los restos cerámicos prerromanos hallados como una prueba insuficiente.
Pero, ciñéndonos a la temática de este blog, nuestra ficha quiere dejar constancia de la existencia de tres templos, en el foro, muy cercanos al arco de Cáparra, de entre los que destaca el templo dedicado al más importante dios del panteón romano: Júpiter.

Templo de Júpiter - Foto: Eugenio Bartolomé

Fuente: elblogdechano.com

Al fondo -del foro-, tres templos también de 8 metros de anchura unidos por un pequeño muro simbólico, ocupaban todo el ancho de la plaza y sus puertas coincidían con las tres del Foro. De ellos aún pueden verse restos de los cimientos y la plataforma delantera que presentaba el situado más a la derecha.
 En el interior del foro se han excavado tres edificios así como gran parte de la plaza, un aedes y una zona porticada, que posiblemente se trate de una basílica. El más importante de los tres edificios excavados en el foro es el conocido como “templo de Júpiter”, que está situado en uno de sus extremos.


martes, 12 de marzo de 2019

El Musgoso cántabro o Busgosu asturiano

Hoy traemos a un personaje de la mitología cántabra, pero que también se le puede encontrar en Asturias, con parecido nombre. Mientras que en Cantabria es El Musgoso, en Asturias es El Busgosu o Musgosu. Por el nombre se puede adivinar que es un personaje que habita en los bosques, como una especie de fauno, pero bienhechor, según la fuente que aportamos más abajo, aunque, en otras, se dice de él que es enemigo de cazadores y leñadores, pero no de los pastores, a los que protege. Por tanto desarrolla comportamiento totalmente opuestos, según con quien se encuentre.

Ilustración que recrea a El Musgoso - Foto: cantabriatotal.com

Fuente: mitologiaiberica.fandom.com

Se trata de un hombre alto y delgado, sombrío de cara pálida, ojos pequeños y hundidos y barba negra muy larga, con aire cansado, que anda por las brañas vestido con una zamarra de musgo, sombrero de hojas, escarpines de piel de lobo y en el zurrón lleva siempre una flauta de una madera desconocida. Siempre está caminando, muy lentamente, como si estuviera cansado, pero nunca se detiene.
Nadie le ha oído nunca hablar, pero en los montes de Cantabria todo el mundo le respeta y le conoce y muchos son los pastores que le deben incluso la vida. El Musgoso sólo vive para hacer bien en el monte, para avisar de los peligros de la Naturaleza, del Ojáncano y de otros seres malignos. Compasivo y trabajador infatigable, repara las chozas de los vaqueros derribadas por el temporal.
A veces toca la flauta y, sin dejar de andar, interpreta dulces y a la vez tristes melodías que son inconfundibles, pero nunca por la noche, ya que por la noche silba. El sonido de la flauta del Musgoso hace que los pastores se protejan del temporal que llega, guardando sus rebaños y buscando refugio.
Otras veces lo que alerta a los pastores no es ni su silbido ni el sonido de su flauta, sino unos ruidos característicos como de una rama que se desgaja o una piedra que rueda monte abajo. Esto hace que los pastores estén muy atentos, pues es señal de que algún peligro les aguarda.

lunes, 11 de marzo de 2019

Las Diablas y la Noche de los Bartolos, Valverde de Leganés

En Valverde de Leganés -comarca de Llanos de Olivenza- encontramos un festejo que nos recuerda mucho a aquéllos invernales que tanto nos gustan, donde las fuerzas oscuras o del mal -en este caso en forma de Diabla- se enfrentan a las de la luz o del bien -en forma de ángeles-, resultando, estas últimas, siempre vencedoras, en esa tan explicada alegoría del día ganando terreno a la noche, una vez dejamos atrás el Solsticio invernal. Pero la particularidad de Las Diablas de Valverde de Leganés, que es así como se conoce a este festejo, aunque tengamos a una sola 'diabla' y no a varias, es que se celebra en mitad de agosto y no en invierno, coincidiendo con la festividad de San Bartolomé, patrón de este pueblo.
Repasando la iconografía de este santo -uno de los doce apóstoles-, comprobamos que, en ocasiones, se le representa sujetando a una especie de diablesa con una cadena, lo que nos acerca al festejo en cuestión que hoy traemos. Evidentemente, en el blog, tratamos de hallar las raíces más lejanas de estos rituales, encontrando, en el presente caso, una simbología ancestral que va más allá del propio cristianismo y su mitología. Todo ello, a pesar, del cercano origen que se le otorga al festejo en la fuente que aportamos a continuación, cuestión, que sin negar, entendemos que se pueda referir a su forma actual, pues es más que probable que fuera la adaptación de un festejo más antiguo, que reuniera un similar significado.

Fuente: Diario Hoy -hoy.es-

Fuente: turismoextremadura.com

La diabla se ha escapado del calabozo de la iglesia y campa a sus anchas por Valverde de Leganés, acompañada de su séquito de diablillas y sembrando el terror en las calles y plazas a oscuras. Esta fuga, en la que no faltan fuegos artificiales y bengalas, se repite cada año durante el fin de semana en torno al 15 de agosto y finaliza cuando un ejército de ángeles enviados por San Bartolomé, patrón de Valverde de Leganés, derrota a la maligna en la plaza de toros y la encierra de nuevo en la cárcel.
El día anterior se celebra la Noche de los Bartolos, unos muñecos que confeccionan las peñas del pueblo con motivos mágicos y que se exhiben en la plaza del Ayuntamiento. Esa misma noche se inaugura el mercado mágico y se lee el pregón en el que se advierte de la fuga inminente de la diabla, en un vano intento de evitar que los vecinos y los visitantes deambulen por las calles de Valverde de Leganés.
En un momento de su recorrido infernal, la diabla elige los dos 'bartolos' que han ganado la votación del jurado y se los lleva hasta la plaza de toros, donde se decide por uno, el único que se salvará de la quema.
Las Diablas, Fiesta de Interés Turístico de Extremadura, recrean la lucha del bien contra el mal. Esta celebración, cuyos orígenes se sitúan a finales del siglo XIX o principios del XX, estuvo casi desaparecida en la década de los setenta de esta última centuria, pero el empeño de los vecinos la ha recuperado y revitalizado.


domingo, 10 de marzo de 2019

La Montaña sagrada de Penyagolosa y el dios Lug, Vistabella del Maestrazgo

Nos acercamos a una abrupta y atrayente comarca, como es El Maestrazo. En este caso el Maestrazo castellonense, pues ya sabemos que esta comarca abarca una parte aragonesa-turolense y otra valenciano-castellonense. En concreto, nos acercamos a Vistabella del Maestrazo, municipio en el que existe una montaña sacralizada a través de un santuario, el de San Juan Bautista de Peñagolosa -o Santuari de Sant Joan de Penyagolosa en lengua vernácula-, que es la Montaña de Penyagolosa, una cima subida por numerosos excursionistas y que, leyendo al gran Juan García Atienza, hemos conocido la hipótesis que lo emparenta con el mítico dios céltico de Lug. Hemos de recordar que esta zona no era, durante el primer Milenio a. C., un territorio ocupado por etnias célticas, sino íberas, pero, de ser cierta la hipótesis, tampoco sería del todo extraño, pues se encuentran, a veces, distintas muestras teonímicas diseminadas en zonas en las que no se estimaría, de entrada, el hallarlas. Bien pudiéramos estar ante un caso "extraño" de este tipo. El investigador Álvaro Monferrer, pocos años después, también abundaba en lo apuntado por Atienza, afirmando lo siguiente en un artículo, de 1986, que trataba de rastrear la toponímia de esta montaña: "este nombre vendría a ser una metátesis de “Peña Lugosa”, es decir, montaña sagrada bajo la advocación del dios celta Lug, un dios negro, pero luminoso, creador, músico y poeta, con el cuervo y el lobo como animales símbolo."
Hoy, el texto que acompaña, como fuente, a esta entrada, viene a relatar una interesante peregrinación que se realiza, desde la población de Les Useres, al santuario anteriormente mencionado, en la que trece peregrinos se acercan, el último viernes de abril, a rendir pleitesía a dicho santuario y, por ende, a la propia montaña en la que, a cuyos pies, éste se encuentra, origen, posiblemente, del propio culto que ha pervivido con el transcurso de los siglos y milenios.

Montaña de Penyagolosa - Foto: lasrutasdemoskys.blogspot.com

Fuente: lesuseres.es

El último viernes de Abril el pueblo de Les Useres, en la Comarca de l’Alcalatén, rememora una antigua tradición que nos sumerge de lleno en la Edad Media. Son trece hombres, el guía y doce peregrinos (en representación de Jesucristo y los doce Apóstoles), acompañados por tres cantores, el cura, el representante del Ayuntamiento, los clavarios, el depositario, las promesas y el grupo de las càrregues, los que renovarán un año más el voto de todo el pueblo al marchar en peregrinación penitencial hacia el santuario de San Juan de Peñagolosa.
[...] El viernes de madrugada empieza el ritual con la misa de las càrregues, luego la de los Peregrinos, después se realiza la procesión de salida donde irán descalzos sobre un manto de hiedra, y con un sepulcral silencio solo roto por lo cantos gregorianos de los cantores que empapa el aire de las calles empinadas del pueblo. Ya en el Filador, se calzan y emprenden el camino de unos 35 kilómetros cada jornada, divididas en seis estaciones; donde los cantores no dejarán nunca de cantar los cantos propios de cada estación, y los otros rezarán las diversas partes del rosario.
El momento culminante de la peregrinación llegará el sábado por la mañana en el santuario de San Juan realizándose la ceremonia del Perdón, en la que el Guía en representación de Jesucristo les pedirá perdón y les besará los pies rememorando aquello que los antepasados transmitieron de padres a hijos a lo largo de los siglos. Según manda la tradición nada de lo que allí dentro ha pasado se tiene que decir, donde cada uno de los Peregrinos se quedará con la esencia de los actos y palabras que les transmitirá el Guía. Luego iniciarán el regreso hacia Les Useres, tras el paso por el pueblo de Chodos, llegando por la noche con la procesión de entrada al pueblo. Y una vez más se habrá cumplido la promesa de los antepasados, donde Les Useres quedará otra vez en el vaivén de la vida cotidiana, esperando ahora a la otra peregrinación hermana y menos conocida, la del Piló de la Creu, en memoria de la invención de la Santa Cruz del día 3 de mayo, con unos rituales semejantes a dicha peregrinación, y que ya aparecen documentados en el famoso Pleito contra la vila de Adzaneta del siglo XVII. 


Los peregrinos de Les Useres - Foto: lesuseres.es


miércoles, 6 de marzo de 2019

Carnaval de Ánimas, Valdeverdeja

Justo hoy, miércoles de ceniza, finalizan los festejos de Carnaval, con lo que no queremos dejar de mencionar, en el blog, dicha circunstancia, tras este largo parón, para traer un carnaval muy distinto a lo que hoy en día entendemos cómo tal; y no sólo nos referimos, con respecto a tales diferencias, a la comparativa con las celebraciones más extendidas en la actualidad, las de los carnavales contemporáneos, tamizados por lo urbano, y bastante alejados de su origen, sino, incluso, con muchas mascaradas invernales, pues el Carnaval, no es otra cosa, que un festejo relacionado con dichas mascaradas ancestrales celebradas en los meses más oscuros y fríos del año, a las que, a algunas de ellas, simplemente, con la intervención de la Iglesia de Roma, se las puso una fecha concreta o, más bien, habría que decir que se las adjudicó un momento concreto del año, que va variando según vaya estableciendo el primer plenilunio de la Primavera.
Entrando en materia, hoy, día en el que se inicia la cuaresma, hablamos del Carnaval de Ánimas de Valdeverdeja, población de la comarca de Campana de Oropesa. Esta celebración es una mezcolanza de simbología ancestral y culto a la Naturaleza, que envuelve a estos festejos, con el colorido que está por venir y que provocará la explosión de vida que traerá la ya no lejana Primavera; de muestra de cultura popular en forma de típicos vestidos y antiguas danzas, además de los tamborileros; y de ritual católico en forma de procesión. Las animeras muestran mayor colorido en sus trajes, mientras los animeros llevan vestimenta en la que el negro es el color predominante; eso sí, son los portadores de las alabardas, una especie de estandartes llenos de colorido con los que se trata de espantar a "las ánimas del purgatorio", como se dice en la fuente que aportamos a continuación, que no son otra cosa, en origen, que los espíritus de las largas noches invernales que se quieren dejar atrás, para dejar paso a esa explosión de vida primaveral, a la que hicimos referencia.  Ése sería su pasado y significado más lejano, a pesar del tamiz que adquirió y que le caracteriza en la actualidad. Tampoco hemos de obviar las danzas que animeros y animeras realizan conjuntamente, estando compuestos, estos grupos, por las mozas y mozos del pueblo, en una especie de danza ritual que pudiera ser también una representación de la fecundidad que está por venir.

Foto: Félix Herencias Illán

Fuente: diputoledoturismo.com

...los carnavales de Valdeverdeja poseen la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional como "Carnavales religiosos de ánimas". Popularmente llamada "carnestolendas", "carnavales de ánimas" o, simplemente, carnaval, es cierto que esta fiesta tiene un carácter marcadamente religioso y, también, una serie de aspectos que la hacen destacar del resto. Al parecer, en el pasado, las ánimas del purgatorio concedieron una merced al pueblo. Desde entonces, hace ya siglos, el pueblo se lo agradece de singular manera.
Los carnavales se celebran durante los tres días anteriores al miércoles de Ceniza -es decir: siempre comienzan un domingo- pero los preparativos arrancan meses antes, cuando se van formando las Escuadras de Animeros, tanto infantiles como de adultos, y se van ensayando los bailes. Según se acercan las fechas, se sacan los trajes del arcón: es hora de revisarlos y reparar aquello que se haya estropeado.
Se llama animeros y animeras a los mozos y mozas, de todas las edades, que, vestidos con el traje típico, protagonizan la fiesta y sus bailes. Los trajes más llamativos son los de las mujeres. Hay dos: el de labradora, más sencillo, con falda roja o guardapiés, zapatos taconados y mantilla negra; y el de novia, más lujoso, con bordados y puntillas, falda azul, mantilla blanca y zapatos -también bordados- a juego con la faltriquera. Los juegos de joyas -los pendientes y el collar- son característicos de Valdeverdeja.
Los mozos sin embargo van todos iguales: traje oscuro y pañuelo rojo, portando una alabarda (especie de estandarte) decorada con motivos religiosos -rosarios, estampas- y también plumas o collares. Su función: ahuyentar a las ánimas del purgatorio.
El domingo por la mañana, la Escuadra de Ánimas se concentra en la Plaza Mayor de la localidad con las autoridades civiles y religiosas: desde allí se dirigen a la iglesia parroquial. La Escuadra, formada por parejas de animeros y animeras, la encabeza el tamborilero, tocando redobles, mientras el abanderado efectúa los juegos con la bandera durante los trayectos.
Llegados al templo se celebra la Misa Mayor y, tras ella, vuelve el cortejo en procesión a la Plaza Mayor a realizar los bailes, tanto infantiles como de adultos: baile de la soldadesca, jotas, baile de banderas...Acto seguido, para recobrar fuerzas, comida popular. Después del almuerzo, tiene lugar el "correr del gallo", de larga tradición y uno de los momentos más emocionantes de la fiesta, con la participación de muchos mozos montados a caballo.


jueves, 24 de enero de 2019

Macaria, Hércules y Macarena, Sevilla

Ya sabemos, en este blog, de la importante vinculación que el héroe mitológico Herakles -más conocido en su denominación romana de Hércules-, tiene con distintos lugares de nuestra Península Ibérica. Esta relación no se ciñe únicamente al propio personaje en sí, sino también a una serie de figuras mitológicas que formaban parte de su entorno o peripecias a lo largo de la realización de sus famosos Doce Trabajos. Así, hablamos en su momento de Pirene, asociada a los Pirineos, a los que, dio, según una etimología mitológica, nombre; tenemos el caso, igualmente, de la diosa púnica Astarté, que huyendo del héroe fundó el barrio sevillano de Triana; y hoy traemos a otro personaje, que no es nada más, ni nada menos, que la propia hija del héroe: Macaria, la cual, según una explicación, igualmente mitológica, dio nombre a otro barrio sevillano, como es el de Macarena, del cual toma el nombre una famosa Virgen en la ciudad y al cual nos acercamos hoy.
Evidentemente existen otras hipótesis fuera de lo mitológico, como la que entiende que pudiera provenir de un tal Macarius, un patricio de la antigua Roma, propietario de latifundios en la zona de ubicación del barrio, al norte de la ciudad u otra que afirma que vendría de la expresión árabe Bab-al-Makrin o, lo que es lo mismo, Puerta de la Macarena, existiendo una puerta de tal nombre en el mejor tramo conservado de muralla de la ciudad de Sevilla. Evidentemente, dada la temática de este blog, es la versión mitológica la que nos interesa destacar, trayendo un ejemplo más, como ya apuntamos, de la gran vinculación que el héroe y muchos de los personajes que formaron parte de sus peripecias, han dejado en el acervo cultural ibérico.

Puerta y Basílica de La Macarena - Foto: Wikipedia

Fuente: Ana Díaz, 25/06/2014 - abc.es

Contaba Rodrigo Caro en 1644, en su libro «Antigüedades y Principado de la ilustrísima Ciudad de Sevilla», amparándose en la disciplina etrusca, que cada ciudad para serlo debía tener tres puertas de su muralla dedicas a deidades. Sostiene que se levantaron en tiempos de Julio César la puerta de Goles (degeneración de Hércules, a quien dice estaba dedicada), la puerta del Sol (dedicada al dios Sol) y la puerta de la Macarena, en honor de Macaria, hija de Hércules.


lunes, 7 de enero de 2019

El Dolmen de Alberite: ¿el más antiguo conocido?, Villamartín

Como siempre traemos lugares o enclaves ibéricos específicos o tradiciones o celebraciones asociadas, igualmente, a un pueblo o espacio peninsular concreto, hoy no será menos y, por tal motivo, nos centraremos en un lugar determinado, que ya trajimos a Iberia Mágica en el año 2012, pero no con la intención de hablar del mismo, pues ya quedaron apuntadas, de forma resumida, sus características, entrada a la que nos remitimos, sino de dejar constancia de una hipótesis existente, a la que no nos adherimos, y no porque la neguemos, sino porque carecemos de los conocimientos suficientes para calificar la certidumbre de la misma, pretendiendo, únicamente, invitar con ello al debate y a la reflexión sobre un fenómeno de la Prehistoria tan significativo, como es el mundo megalítico.
Así, en un libro titulado Megalitismo, de José Ruiz Mata, publicado en el año que acabamos de dejar atrás, este autor habla del occidente andaluz, como el lugar en el que nació el megalitismo, para extenderse después por el sur de Extremadura y el Alentejo y, de ahí, a todo el sector atlántico europeo. No podemos dar nuestra opinión sobre el contenido del libro, pues aún no lo hemos leído, pero nos parecería muy interesante, al menos, conocer su argumentación, más allá de la calificación, por parte del autor, del Dolmen de Alberite, que es a donde nos acercamos, en la población de Villamartín, en plena comarca de Sierra de Cádiz, como el más antiguo megalito conocido.

Dolmen de Alberite - Foto: ocadizdigital.es

Fuente: Megalitismo. José Ruiz Mata (texto de contraportada)

El megalitismo fue la primera civilización común que unificó la Europa occidental y el norte de África. Su nombre viene de los monumentos que nos han dejado sus creadores, construidos con grandes piedras, que poseen una fuerte carga de simbolismo.
Nació en lo que hoy es el occidente andaluz y se extendió rápidamente por el sur de Extremadura y el Alentejo portugués, desde donde fue alcanzando toda la fachada atlántica europea. El dolmen más antiguo conocido es el de Alberite, en Villamartín (Cádiz), datado hacia 4800 a.n.e.
El megalitismo se inicia con el Neolítico y continúa en el Calcolítico y parte de la Edad del Bronce hasta desaparecer en la última mitad del II milenio a.n.e.


 
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