jueves, 12 de abril de 2012

El Dolmen de El Rincón, El Escorial

Hoy queremos rectificar un dato que ofrecimos hace días. Al hablar del Dolmen de Entretérminos comentamos que éste era el único conocido dentro de la provincia de Madrid, pero hemos comprobado que existe, que se sepa, otro en la finca de nombre El Rincón, sita en el municipio de El Escorial. Se encuentra muy cerca del altar rupestre de Canto de Castrejón, ya citado en esta web, por lo que también se le conoce por Dolmen de Castrejón. Se habla también de la existencia de un túmulo en Las Zorreras, también en El Escorial, junto a la propia finca El Rincón igualmente, y se especula con la existencia de algún megalito más por el municipio de Galapagar. Todas estas construcciones se encuentran en fincas privadas, lo que dificulta su conocimiento y estudio. En concreto, nuestro dolmen de hoy -El Dolmen de El Rincón- fue dado a conocer por el propio investigador del Canto de Castrejón, el arqueólogo Jiménez Guijarro.
















Finca El Rincón, El Escorial

Os enlazamos a la página Caminando por Iberia, donde se puede contemplar la única imagen que parece existir en la Red de este megalito: El Dolmen del Rincón. Misterio en Madrid

miércoles, 11 de abril de 2012

El Vaso de las flores de loto de Puente Largo, Aranjuez

Hoy nos acercamos a un pequeño yacimiento arqueológico junto al río Jarama, dentro del término municipal de Aranjuez, para dejar constancia de una representación muy abundante desde la Edad Antigua a tiempos mucho más recientes. Estamos hablando de la flor de loto, un motivo decorativo que tiene su origen en Egipto y que se asocia con la diosa Isis -cuyo culto ha dejado alguna huella en la antigua Iberia como ya vimos- y la inmortalidad del alma. A título informativo sobre el yacimiento, diremos que consiste en una casa cuadrangular de la Primera Edad del Hierro, donde se halló el vaso en cuestión, junto al conocido como Puente Largo terminado en 1761 con piedra probablemente obtenida, según Roso de Luna, de los restos romanos de la actual y cercana población de Titulcia, pueblo al que pertenecía anteriormente el puente antes de pasar a formar parte de Aranjuez.





















*Fuente: Kenia Muñoz López-Astilleros y José Ortega Blanco, Elementos de inspiración orientalizante en la cuenca media del río Tajo: El Yacimiento de "Puente Largo de Jarama" (Aranjuez, Madrid)

Entre los materiales documentados en la excavación apareció un fragmento de un vaso cerrado de gran tamaño, cuyo cuello estaba decorado mediante finas incisiones, representando motivos florales diestramente trazados con un esquema complejo que no puede ser considerado original, sino que se imitan diseños foráneos, pero, con toda seguridad, bien conocidos por el artesano. El fragmento conserva tres flores de loto abiertas, la central prácticamente entera y los extremos de otras dos. Las flores están compuestas por dos grandes pétalos que inscriben otros tres, de los cuales sólo el central está representado por una doble línea; bajo dicha franja aparecen restos de otro motivo que nos lleva a pensar quizá en la existencia de otra banda similar y, en suma, de una decoración más elaborada.Lotos y papiros son motivos decorativos procedentes de Egipto, hábitat natural de estas plantas, en donde se vinculaban a cultos de Isis y a la inmoratalidad del alma. Con este sentido se introduce en la iconografía y en la escatología fenicias, siendo los comerciantes fenicios los que difundieron estos motivos, a través de los cuales llegaron con seguridad a España.
[...] La técnica empleada, en los ejemplares peninsulares, es la incisión, lo que les procura una apariencia más tosca que los orientales en los que encontramos sus más próximos precedentes iconográficos, como los hallados en Nimrud (Siria) (Mallowan 1966), delicadamente decorados en relieve. Sobre bronce tenemos varias representaciones de lotos o papiros, a menudo relacionados con representaciones de Astarté.

martes, 10 de abril de 2012

La Torre de los Escipiones y el dios Atis, Tarragona

Hoy terminamos con el último monumento funerario romano turriforme de los tres existentes en la Península Ibérica, tras los ya citados de Cartagena -Torre Ciega- y Villajoyosa -Torre de Sant Josep-, La Torre de los Escipiones, en las cercanías de Tarragona. Su nombre proviene de un error, pues los dos relieves dedicados al dios frigio Atis existentes en el monumento fueron identificados en un inicio con las figuras de los hermanos Escipión. Esto nos lleva a hablar de la representación doble de este dios en dicho mausoleo, una divinidad que simboliza la muerte y la resurrección y que, entre otras cosas, fue amante de la diosa Cibeles y conductor de su carroza tirada por leones.























*Fuente: Ficha de ArteHistoria, Junta de Castilla y León

La torre de los Escipiones es uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad de Tarragona. Ubicada a unos 6 kilómetros de Tarraco, en la Vía Augusta, es un excelente ejemplo de monumento funerario turriforme. Tiene planta cuadrada y consta de tres cuerpos superpuestos que van decreciendo en tamaño. En el cuerpo intermedio encontramos dos figuras en altorrelieve que representan a Atis, una divinidad de origen oriental que está asociada al culto funerario. Tradicionalmente, estas dos figuras han sido identificadas como los hermanos Escipión, lo que ha dado lugar a la denominación de este sepulcro realizado hacia la primera mitad del siglo I d.C.

lunes, 9 de abril de 2012

Templo del Collado de Piedras Labradas, Jarilla

En el Valle del Ambroz, en el municipio de Jarilla, bastante cerca de la antigua Cáparra, se encuentra este templo romano -Piedras Labradas- del que sólo se conserva la cella, habiendo desaparecido, por tanto, la naos y la pronaos. En torno a este templo se han hallado 30 aras, de entre las que únicamente cuatro conservan, ya sea total o parcialmente, inscripción. El resto, por tanto, son anepígrafos, ya sea por haber sido creadas sin dedicatoria o por la desaparición de éstas debido a un desgaste continuo al encontrarse este templo a más de 1000 de altitud. Los cuatro aras que se encontraron con epígrafe carecen de teónimo, por lo que, por un lado, estudiosos como Marceliano Sayans entendieron que pudiera haber estado el templo dedicado al culto imperial, mientras que otros han interpretado que quizás hubiera estado consagrado a alguna divinidad salutífera o acuática, pues son muy abundantes los manantiales cercanos al mismo.


















*Fuente: Jaime Rio-Miranda y Mª Gabriela Iglesias, Ara votiva del templo romano del Collado de "Piedras Labradas", Jarilla (Cáceres)

Este nuevo hallazgo epigráfico desvela la identidad de la advocación o protector de lugar. El primer autor que se refirió a este enclave fue el Dr. Sayans Castaños que decía que el templo estuvo dedicado exclusivamente a la veneración de la figura del César. Esta dedicatoria, así como la nueva lectura efectuada a otro de los epígrafes ya conocidos, nos hace pensar que este templo estaba dedicado a una divinidad salutífera, asociada a las especiales características hidrológicas de la zona, con abundantes manantiales próximos a sus ruinas.
Uno de estos manantiales aun conservaba, a comienzos de la década de los 80, algunas piedras colocadas alrededor de la fuente de forma intencionada y durante esa visita se localizaron en sus proximidades tres fragmentos de cerámica campaniense que pertenecían a la misma pátera, cuya forma se adscribe a la clasificación Lamboglia B5, dos monedas pertenecientes a época republicana, un denario de Augusto, reverso escudo, esta moneda de ceca militar móvil y un bronce de la serie del toro en el reverso y correspondiente a la ceca de Celsa, emisión de los años 27 al 23.

miércoles, 4 de abril de 2012

El dios Revve Anabaraecus y su posible santuario, Mérida

Ya estuvimos, en esta página, no hace mucho tiempo en Mérida hablando de la figura de un carro-votivo allí encontrado y, sobre todo, citando su posible origen prerromano, circunstancia muy desconocida aún en la actualidad, pues todavía se considera Mérida como una fundación augustea en un enclave donde no existía con anterioridad poblamiento alguno. La existencia de un posible santuario, no sólo romano sino también vetón, en la confluencia de los ríos Albarregas y Guadiana se puede considerar una pista, de las varias existentes, en este sentido. En concreto, la prueba más clara la constituye un relieve -un dintel- hallado en el mausoleo existente en la Casa del Anfiteatro de Mérida, donde un tal Gaius Iulius Successianus rinde pleitesía a un dios denominado Revve Anabaraecus, cuyo teónimo no es otra cosa que el nombre compuesto de los ríos Anas (Ana, en este caso) -Guadiana- y Barraeca -Albarregas-, hidrónimos de origen indígena. A un lado y otro de la inscripción aparece la personificación de ambos ríos con la inscripción de sus propios nombres: Ana y Barraeca, por lo que es conocido como Dintel de los Ríos. Esto, sumado a algunos exvotos encontrados en el propio entorno de la unión de ambos ríos y la posible función como ninfeo, romanizando seguramente un santuario anterior, de lo que siempre se creyó como depósito final del acueducto de Los Milagros, constituyen más elementos que inciden en determinar este lugar como un antiguo santuario.


















*Fuente: Resumen del trabajo de Alicia M. Canto, Anabaraecus y confluencias divinas en Mérida: un mausoleo excepcional

A ambos lados del dintel y de la inscripción están representadas en relieve, debidas a dos manos, en un estilo “provincial” y tosco, pero plásticamente cautivador, las personificaciones de los dos ríos que confluyen en Mérida, el Ana (hoy Guadiana) y el Barraeca (actual Albarregas), cada uno con su respectivo letrero inscrito. Ambos epígrafes son de gran interés porque el primero nos confirma que el apelativo antiguo del gran río no era Anas, como más frecuentemente se le llama, sino Ana, y el segundo nos permite saber por primera vez el verdadero nombre del río secundario de Mérida, que resulta ser el indígena Barraeca, habiéndose los árabes limitado a añadir su artículo “al-” al nombre autóctono. Con ello se desechan explicaciones seculares, como que los primeros fundadores le habrían llamado "Albarregas" para recordar a la vetusta y noble Alba Regia. La verdad es que el nombre está asociado a una de las palabras hispanas sin origen claro, “barro”, y que este hidrónimo define relativamente bien el tipo de cauce amplio y de poco fondo, muchas veces fangoso, del Albarregas.
El estudio de precedentes y paralelos (entre otros la escultura de Oceanus del mitreo de Mérida) lleva a la autora a otras reflexiones sobre la inscripción, particularmente acerca de las posibles relaciones de ambas personificaciones con la actividad religiosa propia de un augustal. Esto la conduce a sugerir una relación entre Barraecus y el teónimo indígena, posiblemente vetón, Revve Anabaraecus, conocido de antiguo en Trujillo y Ruanes (en ésta fragmentado en Baraeco), en el que ella interpreta el elemento revve como “río, dios del río” o “de ambos ríos” (por la doble vv), sugiriendo por ello que existía en la Antigüedad un culto en general a las confluencias de los ríos, del que éste de Mérida sería un ejemplo, como algunos otros, del tipo Langanidaecus.
[...] la autora rescata el olvidado hallazgo, en 1924, de una serie de exvotos de bronce, de un lugar no muy alejado de la confluencia de los ríos; entre ellos había un hermoso caballo en actitud triunfal, un flamen, una flamínica y un joven togado, que vienen siendo considerados como genios domésticos. Propone que, como ocurrió en otros lugares en época julio-claudia, el culto vetón prerromano de la confluencia emeritense fue reorientado por los romanos hacia el culto al emperador, y concretamente a Augusto. Esta zona sagrada se localizaría en la muy poco explorada zona de El Calvario, al occidente de Mérida. El que de siempre ha sido considerado como depósito final del acueducto de Los Milagros formaría parte más bien, como un ninfeo, de esa reconversión hacia el culto imperial. El tema será objeto de un futuro trabajo, pero puede adelantarse que gracias a la aparición de un cráneo de cabra en la tumba de una mujer de la primera fase del mausoleo, quizá la esposa del augustal Successianus, puede demostrarse que todavía en época tan avanzada estaría asociado al culto imperial el de la vieja diosa celto-vetona Ataecina; a ello hay que añadir que la que ahora se propone como flamínica de El Calvario presenta en su espalda la inscripción PRO, quizá de Pro(serpinae).


















Río Albarregas desembocando, al fondo, en el Guadiana
Dintel de los Ríos en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida


martes, 3 de abril de 2012

Ara de la diosa Ilurbeda en Segoyuela de los Cornejos, Tejeda y Segoyuela

Como hicieramos no hace mucho tiempo con Narros del Puerto, hoy volvemos a hablar de la diosa Ilurbeda a través de otro testimonio de su nombre grabado en piedra, de los varios existentes. Nos estamos refiriendo a un ara romano que forma parte de la escalinata de entrada a la iglesia de Segoyela de los Cornejos, en la comarca de La Huebra. Resulta muy curioso el nombre de esta diosa, documentada fundamentalmente a uno y otro lado de Gredos, además de en las zonas serranas colindantes de Portugal -Sierra de la Estrella-, pues nos encontramos en territorio vetón y lusitano, resultando, aparentemente, el teónimo más bien de raíz íbera. Por este motivo, se ha especulado con la posibilidad de que pudiera haber sido una divinidad importada, aunque no se ha documentado aún, por lo visto, fuera del entorno geográfico mencionado, un espacio eminentemente montañoso, por lo que se cree pudiera ser una diosa que representara a la propia montaña o los pasos o puertos por donde ésta se cruza, como opinan igualmente otros autores.






















*Fuente: Juan Carlos Olivares Pedreño, Teónimos y fronteras étnicas: los lusitani

El altar más monumental dedicado a la diosa procede de Segoyuela de Cornejos (Salamanca), de 78 cm de altura, y realizado en mármol blanco (Mangas, 1971, 135-136, nº 13). Se encuentra en la actualidad formando parte de las escaleras de entrada a la iglesia del pueblo. La mención a la diosa reza Ilurbeda[e] sacrum con letras de magnífica factura.

lunes, 2 de abril de 2012

Posible santuario en Mentesa Oretana, Villanueva de la Fuente

Hoy nos acercamos a una de las tantas poblaciones peninsulares que se asientan sobre antiguas ciudades del periodo romano y prerromano. En concreto visitamos Villanueva de la Fuente, en la comarca de Campo de Montiel, población nacida sobre lo que fue la antigua ciudad iberorromana de Mentesa Oretana. Dicha calificación de iberromana quizás, tal como nos advirtió nuestro buen amigo Pichuneke, no es del todo acertada, pues parece ser que si bien los oretanos al sur de Sierra Morena sí correspondían mayormente al tipo cultural íbero, los situados al Norte de esta sierra, en lo que luego vino a llamarse La Mancha, podrían ser más celtas que íberos, aunque ambos, es decir, los articulados alrededor de Oretum Germanorum al norte, como los que lo hicieron en torno a Cástulo al sur, han sido calificados por los autores clásicos como pertenecientes al mismo pueblo, el oretano. Al margen de esta puntualización, el autor que hoy traemos -Luis Benítez de Lugo Enrich- especula con la existencia de un santuario de culto al agua en esta antigua población, donde se han hallado distintas piezas que bien pudieran ser una prueba o indicio en dicha dirección. Hay que destacar también la gran importancia de Mentesa en época visigoda, pues fue centro de un obispado.
















*Fuente: Luis Benítez de Lugo Enrich, Arqueología del culto ibérica en la Oretania septentrional

La asociación frecuente de santuarios ibéricos a nacimientos de agua —como es el caso, por ejemplo, del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete) o de La Luz (Murcia)—, sumado a la existencia de importantes manantiales en Mentesa Oretana y a la aparición de dos exvotos —uno ibero y otro romano— a los pies de este oppidum permite abrir una hipótesis de trabajo sobre la existencia de un santuario mentesano, quizás relacionado de algún modo con las aguas. Las aguas fueron un elemento fundamental de la therapeia ibérica. Efectivamente, su ingestión —o incluso unas meras abluciones— han sido capaces a lo largo de la historia de provocar una purificación o catharsis curativa de la enfermedad, ya fuera física o espiritual. El emplazamiento de Mentesa Oretana directamente sobre el Camino de Aníbal, controlando el territorio oretano situado al norte del santuario étnico-rural Los Altos del Sotillo (Castellar de Santiesteban, Jaén), sugiere una relación directa y estrecha entre ambos yacimientos arqueológicos a través de la vía antes citada. Quizás la presencia del exvoto de un guerrero ibérico en Mentesa Oretana haya que explicarla como una migración dentro de este contexto, si bien la excepcional peculiaridad formal de la figura —esta vez sí— permite no descartar el funcionamiento de un taller metalúrgico local en Mentesa. Por otra parte, en Mentesa existen dos vasos cerámicos relacionados probablemente con el culto. El primero de ellos es el fragmento de una forma que imita otras de barniz negro o campanienses, que cuenta con decoración pintada y que presenta los atributos sexuales masculinos completos, con una especie de recipiente o pebetero sobre ellos. La parte que representa el pene se encuentra calada por un orificio vertedor. La pieza, publicada y fotografiada, se ha fechado entre los siglos IV y II a.C. El segundo fragmento es un galbo sin decoración pintada, de paredes gruesas, no identificado en cuanto a su tipo formal pero que presenta una excepcional decoración fechable en un momento avanzado del Ibérico pleno. Sobre una banda estampillada de rosetas, sin casetón de enmarque, aparecen otros motivos figurativos, también estampillados, de considerable tamaño que representan un animal alado, tal vez un grifo o, según creemos más probable, un león.El león es, junto al toro, el animal más representado en la plástica ibérica. Los leones fueron símbolos en el mundo ibérico del valor y de la dignidad aristocrática, pero también estaban considerados, en ambientes funerarios, excelentes guardianes y testigos perdurables del valor de los difuntos más nobles. A pesar de que el león fue un animal desconocido para los oretanos, su figura se adoptó con toda su carga simbólica. En ocasiones aparece en las representaciones ibéricas sin melena o sin sus grandes garras. La causa de este fenómeno hay que buscarla en la falta del animal verdadero que sirviera como modelo figurativo, lo que hizo necesario tomar a modo de referencia otros carniceros menos corpulentos, como eran los lobos o los perros.
 
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