jueves, 19 de enero de 2012

Torre funeraria de Sant Josep, La Vila Joiosa

En la última entrada del año, recién acabado, visitamos un municipio al que regresamos, Villajoyosa, en aquella ocasión para conocer su templo íbero, hoy para visitar el monumento funerario de mayor tamaño de los conservados de época romana en la Península Ibérica: la Torre funeraria de San Josep. Parece claro su toque oriental -recuerda en cierto modo, en otro contexto histórico, a Pozo Moro- y, en palabras de Gustav Gamer, tiene influencias del mismísimo Mausoleo de Halicarnaso. La torre-tumba se construyó sellada dejando únicamente dos huecos para, según se cree, realizar libaciones con vino al difunto.




















Fuente: B. García, informacion.es

Siglo II d. C.: en plena época del Imperio Romano, cuando La Vila Joiosa era la ciudad de Allon, los ciudadanos de la época acudían a la torre funeraria erigida en la desembocadura del río Torres a realizar ofrendas y regar con vino los restos de un difunto, un personaje de alto rango, todavía por identificar, enterrado bajo este santuario impenetrable. Unos orificios en las paredes, del tamaño justo para que una persona se asomase con una vasija o un ánfora llena de vino tinto, permitían rociar al muerto con el líquido, del mismo color que la sangre, con la creencia de que eso reviviría su alma en la otra vida.
[...] Conserva todavía erguidos diez de los doce metros que medía cuando fue construida, en el siglo II, a falta de la cúpula que la coronaba. Aún hoy puede apreciarse perfectamente su forma de pequeño templo, flanqueado por cuatro columnas y con una bóveda superior sobre la que iría la desaparecida cúpula. Mil novecientos años no han podido con sus piedras y sus muros que, sin embargo, no han llegado intactos hasta nuestros días, principalmente debido al expolio y a su reutilización para otros usos.A semejanza de las pirámides egipcias, esta torre se construyó sobre la tumba del difunto, totalmente hermética y sin accesos, con el objetivo de que nadie pudiera acceder a su interior y perturbar su alma. Sólo dos vanos en las paredes exteriores, permitían asomarse al interior, a través de una pequeña escalinata, para poder celebrar el ritual del vino dos o tres veces al año y garantizar así la vida eterna del finado.

miércoles, 18 de enero de 2012

Nemetóbriga o la ciudad sagrada astur, A Pobra de Trives

Hoy volvemos a mostrar un topónimo de origen celta y, al igual que ocurría con los mencionados la semana pasada, aún no se ha determinado a ciencia cierta su ubicación. De todas formas, casi todos los estudiosos y buscadores de esta antigua ciudad astur la sitúan en el municipio de Puebla de Trives -A Pobra de Trives en gallego-, pues son muchos los restos de castros existentes en su territorio, todos ellos pertenecientes a una de las catorce tribus astures que enumeró Adolf Schulten, la de los Tiburi o Tiburos, cuya capital era precisamente Nemetóbriga. De entre todos ellos se cree que los castros de Trives Viejo o Puente Navea bien pudieron ser Nemetóbriga. El topónimo está compuesto del sufijo briga, que significa ciudad o fortaleza, como ya sabemos, y la raíz Nemeto, que significa santuario o bosque sagrado, como afirman otras fuentes. Nemeto se puede decir que es un término pancéltico documentado en lugares muy diversos del mundo celta, principalmente en la antigua Galia, en Irlanda, la isla de Bretaña e incluso fue llevada por los gálatas a la lejana Anatolia, pues Estrabón nos dice que el santuario de los gálatas era conocido como Drunemeton.














A Pobra de Trives al fondo del valle

Permitiéndome la licencia, pues este lugar no es ningún cónclave científico, este poblamiento, además de constituir la ciudad más importante o caput de los Tiburi como nos cuenta Ptolomeo, bien pudo ser el centro espiritual y de reunión para todas las gentes pertenecientes, al menos, a esta tribu astur. Como siempre decimos, su nombre bien puede constituir una pista en ese sentido.

lunes, 16 de enero de 2012

La Diadema de Moñes, Moñes-Piloña

Nuestra protagonista de hoy, La Diadema de Moñes, es una pieza de orfebrería céltica peninsular de lo más singular. Recuerda en su simbología al famoso Caldero de Gundestrup. Se encuentra repartida entre el Museo Arqueológico Nacional, el Museo de Saint-Germain-en-Laye de París y el Museo de Valencia de Don Juan. La figuras que la compenen han sido objeto de distintas interpretaciones que van desde creer que representa la escena de un sacrificio, como opinaron Antonio García y Bellido o José Manuel Blázquez, un culto acuático, como Francisco Jordá, o representaciones relacionadas con el Más Allá o el Otro Mundo, como Marco Simón o García Quintela, autor este último con el que volvemos a repetir hoy en la elección de la fuente. Una vez más un culto religioso vuelve a traer la idea de un mundo perfecto más allá de éste, tratando de aliviar los padeceres de la existencia; ¿otra forma de control por parte de la jerarquía de poder del momento o una forma de alivio ante la hostilidad del propio mundo?, ahí queda la cuestión al criterio de cada uno.















Réplica de La Diadema de Moñes


*Fuente: Mitos hispánicos: La Edad Antigua. Marco V. García Quintela

En ella se representa un friso de guerreros a caballo junto a otros personajes llevando dos grandes marmitas cada uno. Completan la escena diversos animales marinos. Ahora bien, en la épica irlandesa el sid, el Más Allá, se localizaba en islas que siempre se alcanzaban por barco. Allí desaparecen las jerarquías sociales y los que lo alcanzan consumen excelentes e inagotables viandas y embriagadoras bebidas. En los relatos examinados vimos como Letavia, término reconstruido a partir de todos los que hemos presentado, se situaba tras el mar; allí acudían guerreros que no regresan a casa y que viven sin jerarquías. Recordemos, igualmente, la insistencia en el tema de los jefes muertos.El texto de Estrabón sobre el río del Olvido junto con la Diadema de Mones se comprenden en el marco general de la cultura céltica. Ambos atestiguan de forma diferente la vigencia de categorías célticas sobre el Más Allá entre los pobladores del noroeste.Tenemos así atestiguado un doble discurso sobre el destino tras la muerte en la Península Ibérica. Por un lado, entre los celtíberos conocemos prácticas sin razones, las noticias sobre la cesión de los cadáveres honorables a los buitres coexistiendo con la incineración de los restantes. Por otra parte, entre los castreños conocemos discursos e imágenes sin prácticas, e intuimos parcialmente su configuración del Más Allá sin que sepamos qué hacían con los cadáveres de sus deudos. Sería tentador extrapolar de uno a otro ámbito para completar una secuencia coherente. Pero también sería inútil.

















Alrededores de Moñes, pedanía de Piloña

viernes, 13 de enero de 2012

Elaneobriga y la mitificación del ciervo, Ponte da Barca

Hoy volvemos a hacernos eco de un topónimo celta y, como en el caso anterior de la Nertóbriga celtíbera, de ubicación desconocida. En una inscripción romana hallada en Braga aparece el nombre de la antigua ciudad de Elaneobriga aún no localizada pero que casi todos los autores sitúan en los alrededores de Ponte da Barca. El topónimo en cuestión nos desvela el culto al ciervo entre los antiguos celtas y nos hace recordar a ese dios pancéltico conocido como Cernunnos.




















Estela hallada en Braga, donde aparece el nombre de Elaneobriga


*Fuente: Mitos hispánicos: La Edad Antigua. Marco V. García Quintela

Que esta noción es indígena se aprecia si consideramos el topónimo galaico Elaneobriga, compuesto por Elanus y briga. La etimología de elanus relaciona este término con el griego élaphos, "ciervo", o el galés elain "cierva". Por otra parte, -briga significa ciudad o fortaleza. Además, el nombre del pueblo de los Helleni, ubicado en el sur de la Galicia actual, tal vez signifique "los ciervos". Hay que señalar también la clara relación entre guerreros y ciervos en el marco de las afinidades que muchos pueblos percibieron entre éstos y otros animales salvajes, y el carácter indómito y fiero de sus combatientes. De ahí la frecuente caracterización animal del guerrero indoeuropeo. La base de estas nociones radica en pensar las cualidades o técnicas de los guerreros a través de las cualidades o técnicas propias de ciertos animales. No sorprende, pues, que Elaneobriga expresa una identidad guerrera mediante el ciervo. esto está muy presente en el ciclo feniano irlandés, donde el héroe Finn se apoda Demmne, "pequeño ciervo". Sus descendientes son Oisín, "cervato", y Óscar, "amigo de los ciervos", y existe una palabra, Osraige, que no significa otra cosa que "reino del ciervo".

miércoles, 11 de enero de 2012

Nertóbriga y sus emisarios con piel de lobo, ¿Ricla?

Hoy volvemos a merodear por la Celtiberia en busca de una antigua ciudad de los belos, Nertóbriga, homónima de la betúrica y lejana de Fregenal de la Sierra. Se desconoce su ubicación exacta, aunque se cree pudo estar ubicada entre las localidades de Calatorao, Ricla o La Almunia de Doña Godina. Hemos señalado, entre interrogantes, a Ricla como posible ubicación, pues son bastantes los autores que opinan que Nertóbriga estuvo bajo su casco urbano, aunque se señalan otras posibles ubicaciones como el Yacimiento de La Torre en Calatorao o el de Puyrredondo-Virgen de Cabañas en La Almunia.
Pero adentrándonos en nuestro tema de hoy, hemos querido traer una de las pocas fuentes antiguas que hacen mención a las creencias de los celtíberos; no estamos refiriendo a Apiano, el cual nos dejó escrito que los nertobrigenses mandaron en el año 152 a. C. a un grupo de heraldos cubiertos de manera ritual con piel de lobo ante Marco Claudio Marcelo, a quién solicitaron la paz en la segunda Guerra Celtíbera. Sobre este pasaje es mucho lo que se ha especulado e incluso se ha llegado a asociar este ritual de adoración al lobo con el culto al dios Sucellos, identificado con el Silvano latino, como se indica en la fuente que hoy traemos.














Ricla

*Fuente: Gran Enciclopedia Aragonesa

Tenemos para el tema una interesante correspondencia literaria en una de las escasas fuentes escritas sobre la religiosidad de los celtíberos: por Apiano se sabe que los habitantes de Nertobriga, ciudad que se ubicaría en las proximidades de La Almunia o Calatorao, enviaron en el 152 al romano Marcelo heraldos cubiertos con piel de lobo en petición de paz. Estos elementos están aludiendo probablemente al dios Sucellos celta, identificado con el Silvanus romano y representado con un martillo o mazo en muchos relieves galorromanos, deidad de carácter infernal y funerario con la que podrían relacionarse diversas evidencias lingüísticas de la Celtiberia, tanto antropónimos (Lubos, Lubbos en los Bronces de Botorrita) como etnónimos (lobetanos).

lunes, 9 de enero de 2012

Los petroglifos de El Cenajo, Hellín

En los Campos de Hellín se encuentran estos atractivos petroglifos diseminados en tres conjuntos rupestres. Se los viene fechando a finales de la Edad del Bronce y aunque existen distintas interpretaciones sobre los mismos, como algunas que ven únicamente un fin meramente pragmático como depósitos para recoger el agua de la lluvia, otras de estas interpretaciones deducen una clara ritualidad en estos grabados pues, además de las grandes cazoletas, existen distintas líneas que las unen y extrañas figuras antropomorfas y arboriformes, como un hombre subido en lo alto de uno de los árboles representados que ha sido identificado con una posible representación del chamán de los antiguos pobladores de aquel paraje tan desconocido y escondido aún en la actualidad, muy cercano a la Sierra de Baladre.

















*Fuente: lacerca.com

A no muchos km de Minateda, en El Cenajo, se encuentran distintos grupos de petroglifos (grabados en la roca). El Campo de petroglifos del Cenajo está formado por tres grupos en los que hay grabados una serie de canalillos y cazoletas, interpretados como altares o espacios sagrados desde donde se solicitarían las lluvias. Este es un santuario al aire libre, en el que hay un jalón entre montañas y un viejísimo cruce de caminos que enlazaba Férez y Socovos con el valle del río Mundo y Hellín, en el que se describen toda una serie de ritos chamánicos, con todos los matices que se quieran sugerir, en los que intervienen árboles, hombres que han trepado a sus copas, receptáculos (cazoletas) y canalizaciones.

lunes, 2 de enero de 2012

Cazoletas en la arquitectura maragata, Castrillo de los Polvazares

Hoy nos acercamos a las tierras articuladas alrededor del imponente Teleno, en concreto al pintoresco municipio de Castrillo de los Polvazares, en la comarca de La Maragatería. En este pueblo de antiguos arrieros maragatos -actividad que ha dejado huella en su arquitectura a modo de grandes arcos de entrada para los carros y escaños de piedra para subir y bajar de las caballerías- hemos descubierto, gracias al blog La Tierra de los Amacos, numerosas cazoletas en muchas de las piedras que forman parte de las casas y calles de este pueblo. No resulta quizás extraño para la persona que conozca el gran número de petroglifos que de este tipo existen en esta tierra, y más cuando es bien sabido que muchas piedras y sillares han sido reutilizados en todas las épocas, pero, aún así, no deja de resultar curioso encontrarse estas antiguas manifestaciones formando parte de la arquitectura popular de este pueblo.






















En los alrededores del pueblo son abundantes las huellas de un pasado mucho más remoto al de Castrillo de los Polvazares, cuyo nombre de Castrillo según algunas fuentes proviene de la proximidad de dos castros, el de San Martino y el de Teso de la Mesa, de los cuales, según se cuenta, se ha reutilizado mucha piedra en las construcciones del pueblo y, de donde seguramente, se han sacado muchas de estas piedras con cazoletas que previamente habrían reutilizado también los pobladores de esos antiguos poblamientos. Quizás para aquellas poblaciones castrenses todavía conservara un significado mágico, pues ya se sabe que la realización de cazoletas se extendió, según se dice, desde el Paleolítico -incluso Medio- hasta la propia Edad de Hierro.
 
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