Se corresponda o no este yacimiento con esa antigua ciudad, en éste han aparecido importantes piezas, expuestas en el Museo de Segovia, como el fragmento de una escultura del dios Apolo o, como nuestra protagonista de hoy, un ara votiva dedicada a Las Matres, esas divinidades de la fertilidad tan comunes en el mundo celtibérico.
Yacimiento Arqueológico de Los Mercados, Duratón
Entre las divinidades autóctonas con marcado carácter geográfico y genérico, debemos destacar a las matres. Estas divinidades están concentradas en la zona celtibérica, la mayoría de las aras votivas corresponden a la región centro oriental de Castilla la Vieja, en las cuales siete pertenecen a Burgos, dos a Soria, una a Segovia y otra a Alava. Los epítetos que las acompañan, por lo general, son propios de topónimos o gentilidades. Se las representa normalmente en triada y con cestos llenos de frutos, con un cuerno de la abundancia o sencillamente como madres con un niño en el regazo. Atributos estos de la fertilidad de los campos, de la prosperidad y de la fecundidad humanas. Tienen, asimismo, un carácter mistérico, que proviene de su transformismo y representación múltiple, avalado desde su más remota antigüedad. Las matres son la triple diosa ectónica y fecunda de la naturaleza, una mujer muy vieja que se transforma en joven fértil y pródiga. Las diosas madres están en relación con el mundo subterráneo; posiblemente constituyen un legado del neolítico, o quizás sean anteriores. La Tierra vista como una gran matriz, sus cuevas, sus fuentes, el campo yermo y con fruto; la Luna rigiendo el calendario y el ciclo de las mujeres, la lluvia y las mareas. La Gran Madre aparece como la encarnación de la ley (themis) y de la muerte.
(Mª Ángeles Roque, Revista de Folklore, Nº 110, 1990).
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