domingo, 31 de julio de 2016

Cazoletas y piedra bamboleante en los alrededores de Aceituna -Tierras de Granadilla-

Despedimos el mes con nuestro mayor cronista, se puede decir, en este blog, pues son muchas las fichas que hemos traído a este lugar virtual gracias a su trabajo. Para no ir más lejos, esta semana ya le mencionamos por aquí al hablar de los desaparecidos grabados rupestres de Ovejuela, en la comarca de Las Hurdes; nos estamos refiriendo a Félix Barroso Gutiérrez. Hoy traemos unas líneas en las que habla de unas cazoletas que se encuentran en Aceituna, población de Tierras de Granadilla no lejana a Santibáñez el Bajo, población natal del autor. Resulta muy curiosa la denominación que la cristianización trajo, en este pueblo en concreto, a estas manifestaciones prehistóricas, con significados rituales -o del tipo que fueran- seguramente bien distintos a los dados en la actualidad bajo el tinte cristiano y que el propio Félix nos describe en las líneas que traemos. En los alrededores también existe una piedra caballera de las conocidas como bamboleantes u oscilantes, a la cual se le han colocado piedras para que no se balancee a modo de calzos, como si se quisiera ocultar el posible culto precristiano que alrededor de ella podría haberse dado; de este modo, Menéndez Pelayo especuló con la posibilidad de que estas piedras bamboleantes tuvieran que ver con las creencias del hombre prehistórico.
Conocemos el lugar, dentro del municipio, donde se encuentran, pero no lo desvelamos por deseo del propio Félix, que no quiere, como es de alabar, que aquello sea coto donde los furtivos hagan y deshagan a su antojo con sus detectores de metales, pues este enclave, como la gran mayoría de yacimientos arqueológicos, está aún por excavar.

Cazoletas - Foto: Félix Barroso Gutiérrez

Fuente: Félix Barroso Gutiérrez - anotaciones de las fotos que aportamos

Conjunto de cazoletas de diferentes tamaños y muy erosionadas. Curiosamente, un paisano que andaba por aquellos lares nos comentó que aquellos "guáh", dependiendo del tamaño, las atribuían a las huellas del calzado del Niño Jesús o de la Virgen María, indicándonos que había otras muchas en diferentes roquedos. El significado mítico y mágico que dan a las cazoletas en la zona nos llevan a reafirmarnos en el carácter ritual que tuvieron para antiguas civilizaciones. Posteriormente, la Iglesia arrojó un caldero de agua bendita sobre ellas y cristianizó estos roquedos, anatematizando con toda seguridad a quienes osasen continuar con los cultos heredados hacia estas peñas.


Bolo granítico que, sin lugar a dudas, habría que catalogarlo dentro de las llamadas "piedras bamboleantes u oscilantes". Los calzos colocados bajo ella para evitar su bamboleo, nos lleva a sospechar sobre otra cristianización. Ya Menéndez Pelayo asoció estas piedras bamboleantes a creencias del hombre prehistórico. El culto litrolátrico ("veneratores lapidum") ya fue condenado en los concilios de Toledo de los años 681 y 682; pero no fueron capaces de erradicarlo por completo, ya que, hasta no hace mucho, por estos pueblos se recurría a estas piedras con el fin de alejar la maldición de la esterilidad. Pero de ello habría para hablar largo y tendido rato...

Piedra bamboleante u oscilante - Foto: Félix Barroso Gutiérrez


viernes, 29 de julio de 2016

El triskel del castro de Castromaior, Portomarín

Seguimos por tierras de antiguos galaicos para traer una magnífica representación en bronce de un triskel, un emblemático símbolo céltico, muy propio del arte de la cultura de La Tène o Edad del Hierro II. Este magnífico bronce, que se encuentra en el Museo de las Peregrinaciones de Santiago de Compostela, fue hallado en el castro de Castromaior, el cual se halla en el municipio de Portomarín, en la comarca de Lugo, y lo hemos conocido gracias a nuestra página amiga Céltica Hispana.

Foto: Ángel Lunar

Este símbolo a pesar de tener dicha vinculación con la cultura celta, podemos decir que aparece en momentos anteriores a la existencia como tal de este pueblo, así se halla un ejemplo datado sobre el 3200 a. C. en el yacimiento arqueológico de Newgrange, el más importante yacimiento de Irlanda, según se dice. Se cuenta que representaba la evolución y el crecimiento, pues es una figura que parece indicar movimiento, además del equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Para los druidas simbolizaba aprendizaje, además de la trinidad temporal: pasado, presente y futuro.


Castro de Castromaior - Foto: peregrinosdelcaminoarges.blogspot.com


Descubiertos nuevos petroglifos en Campo Lameiro, Campo Lameiro

Hace un lustro hablamos en el blog, seguramente, junto a los de Mogor, de los petroglifos más famosos de Galicia; nos referimos a los petroglifos de Campo Lameiro, un municipio de la comarca de Pontevedra. Nuestra nueva ficha se debe a dos nuevos petroglifos descubiertos, muy singulares, en Campo Lameiro. Además de algunas figuras circulares, acompañadas de cazoletas, destaca sobre todo, en palabras del propio equipo investigador, el de un arma de grandes dimensiones, en posición pasiva, rodeada de zoomorfos, en su mayoría ciervos. Nosotros, sinceramente, no apreciamos el arma en la fotografía aportada por la prensa, pero esto puede ser posible a que estos dos grupos de petroglifos no se encuentran en el mismo lugar y podría pertenecer al otro grupo. Mientras uno se encuentra muy cerca del aparcamiento del parque arqueológico, el otro -el del arma- se halla a unos 250 metros. El grupo de animales que rodea al arma -que tampoco se especifica en la noticia de qué tipo de arma se trata- es una manada de más de veinticinco figuras, con un tamaño que no supera los 15 centímetros de longitud, demostrando una gran destreza en la ejecución por parte de sus creadores, en palabras de los propios investigadores.

Foto: farodevigo.es

jueves, 28 de julio de 2016

Pinturas rupestres en Villafranca del Cid

Nos acercamos a Villafranca del Cid, en la comarca de Els Ports, vecina de la del Maestrazgo, para hablar de unas pinturas rupestres descubiertas recientemente. Éstas se encuentran en un abrigo del que no se ha indicado aún su ubicación para preservarlas, estimándose una antigüedad de las mismas de unos 7000 años. Representan una curiosa escena de caza de jabalíes. El arte rupestre levantino, de este modo, sigue deparando agradables sorpresas.

Foto: alicantepress.com
Fuente: alicantepress.com

Dos arqueólogos que realizaban prospecciones en Villafranca del Cid (Castellón) han encontrado en un abrigo pinturas rupestres de hace 7.000 años de gran contenido científico e histórico. La cueva se encuentra en un lugar que no ha sido desvelado por motivos de seguridad.
Las pinturas rupestres (en la imagen) encontradas en Villafranca del Cid, en Castellón, representan una batida de caza en la que varios arqueros acechan a una manada completa desde diversos ángulos. El abrigo conserva 13 animales (10 adultos y 3 crías) y supera en número a los ejemplares de la Cova dels Cavalls de Valltorta (1 macho, 7 hembras y 2 crías). Además, puede calificarse de único y excepcional, por tratarse de jabalíes y no de ciervos, como en Cavalls. Técnicos de la Conselleria de Cultura estudiarán la protección física para dotar a las pinturas de la adecuada preservación.
Las escenas de caza de jabalíes son comunes en el Maestrazgo de Castellón y de Aragón, pero normalmente se trata de escenas de caza individual o en pareja, que intervienen sobre uno o dos ejemplares adultos. Solo dos yacimientos, de los más de 1.000 que hay en la fachada mediterránea, incluyen escenas con un mayor número de ejemplares, como los 5 ejemplares del abrigo A del Cingle de Palanques o los 5 ejemplares de la cavidad V de la Cova Remígia (Ares).


 

Grabados rupestres de Los Ángeles, Ovejuela-Pinofranqueado

Volvemos a Las Hurdes con el mejor cronista que existe de las mismas, a día de hoy, como es Félix Barroso Gutiérrez; y nos acercamos, además, por tercera vez, a la alquería de Ovejuela, donde ya estuvimos hablando de su "diosa negra", hallada en el Chorrituelo, y de la celebración de un festejo ancestral conocido como La Enramá. Hoy lo hacemos para dejar constancia de un lugar también muy especial, que fue elegido por los franciscanos, en los alrededores de Ovejuela, donde se puede contemplar la cascada hurdana de mayor caída, con unos cien metros, el Chorro de Los Ángeles. Este magnífico paraje fue sacralizado desde bien antiguo, como comenta Félix Barroso en las líneas que traemos, donde se dice que en este lugar, cristianizado después por el monasterio, ya abandonado, que crearon los franciscanos, existían unos grabados rupestres que estos mismos destruyeron al instalarse en este lugar. Por tanto, a pesar de no poder, tristemente, contemplarse en la actualidad dichos grabados, queremos dejar constancia de un lugar más de culto de la "piel de toro", que diría Estrabón.


Ruinas del Convento de Los Ángeles - Foto: panoramio.com

Fuente: Félix Barroso Gutiérrez

La  antigua Ovegiola se transformó en Ovejuela, aunque los nativos la nombraban como “Bijuela”.  En sus términos, hay huellas de antiguas civilizaciones.  Incluso hasta minados de oro en la zona de “Loh Llánuh del Conventu”, laboreados ya por los romanos.  Y convento de franciscanos también hubo, los cuales se aposentaron entre aquellas bravías sierras en el año de 1214.  Levantaron sus muros en el lugar en que contaban que había aparecido una imagen negra, al remover una peña que estaba cuajada de grabados prehistóricos.
Nuestra Señora de los Ángeles
La imagen, trabajada en piedra negra y basáltica, fue consagrada por los frailes; los grabados destrozados y todos aquellos parajes asperjados por agua bendita y trastocados sus topónimos “paganos” por otros de carácter religioso.  Así, el que hoy es río de los Ángeles se llamaba antiguamente río de Las Jerrerías o Ferrerías.  Pero la mayoría de los nuevos nombres no prosperaron y los comarcanos siguieron con las antañonas denominaciones. Lo que sí instituyeron con gran éxito los franciscanos fue la devoción a Nuestra Señora de los Ángeles.  Por ello, el pueblo de Ovejuela las continúa celebrando por todo lo alto en las fechas que rodean al 2 de agosto, efemérides de tal Virgen. 


El Chorro de Los Ángeles, también conocido como la Chorrera de la Buitrera - Foto: lashurdesdestinonatural.com       



domingo, 24 de julio de 2016

El algarrobo de El Campico, Guardamar del Segura

Volvemos a Guardamar del Segura, pero en este caso no para hablar de ninguno de sus yacimientos o hallazgos arqueológicos del municipio, si no para traer una buena noticia que hemos conocido, igualmente a la de ayer, gracias a nuestro amigo Placentino; nos referimos al algarrobo de El Campico, un ejemplar centenario -se le estiman trescientos años- que se ha salvado de ser destruido, suerte con la que no han contado tantos otros ejemplares de árboles monumentales o centenarios de otros muchos lugares. En este caso por su situación fuera de la población no parece que haya tenido un carácter totémico o juntero para los vecinos, ni posiblemente haya cumplido ninguna otra función como árbol delimitador de jurisdicciones u otras de corte antropizado -aunque cualquiera sabe-, dicho lo cual, nos merece digno de mención pues, aparte de ser un ser vivo excepcional, desconocemos si el más viejo del lugar, aunque, si no lo es, seguro que sí es uno de los más ancianos "vecinos" de Guardamar, ha supuesto su existencia un fabuloso ejemplo de defensa a cargo de vecinos y colectivos defensores del árbol y la Naturaleza, un amor y respeto hacia los árboles en general y hacia los singulares, como éste, en particular, tan extinto en los tiempos contemporáneos, que merece ser alabado.

Algarrobo de El Campico - Foto: Tony Sevilla

Hablando de la figura del algarrobo, a nivel general, es un árbol que, como la bellota de encina o roble, también alimentó a nuestros antepasados con su fruto la algarroba, de la que también se hacía harina. De este modo, al igual que algunos colectivos reivindican volver al consumo de harina de bellota, como una búsqueda de la soberanía alimenticia, uno de los pilares básicos, igualmente, para conseguir la soberanía política, en 2011 se celebró un congreso en Ibiza en el que se reivindicaba el consumo de algarroba. Unas como otras -bellotas y algarrobas- han sido denostadas por las leyes del mercado que rigen nuestros días. Pero volviendo a nuestro ejemplar de hoy, al algarrobo de Guardamar, vaya desde aquí nuestro homenaje y celebración por la pervivencia de este árbol y ojalá dure muchos años más, pese a que parece algo desmochado -así se puede apreciar en algunas fotos que hemos observado más de vista en detalle que la que aportamos a la ficha-, y, pese también, a la cercanía a una carretera asfaltada, cuyas construcciones siempre perjudican a ejemplares de este tipo.


sábado, 23 de julio de 2016

El león íbero de Galbis, Bocairent

Gracias a Placentino, un amigo del blog, hemos sabido que, desde el mes de abril, el conocido como león íbero de Bocairent, hallado en el siglo XIX en esta población de la Sierra de Mariola, se encuentra expuesto en el museo arqueológico de la propia localidad. donde vuelve después de 120 años, habiendo sido cedido temporalmente por el Museo de Bellas Artes de Valencia. Le hemos denominado de Galbis en el título de la entrada, por ser en este paraje donde fue hallado, creyéndose que formaría parte de un templo, aunque otros autores afirman que pudo formar parte de un pilar-estela funerario.  Fue realizado en piedra caliza pardo-amarillenta en el siglo IV a. C. y representa a un león, un animal muy icónico para el pueblo íbero, edetano en este caso, que cumplía una doble función en el mundo funerario -si es que en este caso tuvo dicha función-: proteger al difunto y facilitarle el tránsito más allá, es decir, en lo que se refiere a esta última cualidad, lo que sería una función psicopompa.
A continuación aportamos una descripción sobre el tratamiento que tuvo esta escultura desde su descubrimiento.

Foto: Foto: pagina66.com

Fuente: Isabel Collado Beneyto

Cuando en 1895 fue donada a la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, la escultura estaba bastante deteriorada y se encontraba adherida por la base a un pedestal de cemento y ladrillo. Se hallaba fracturada en tres trozos y le faltaban las patas delanteras. En una primera intervención, estos fragmentos se unieron con anclajes de hierro y morteros de cal y cemento.
Años más tarde, fue sometida a una última intervención. El proceso de restauración, realizado en el Centro de Restauración del Museo de Bellas Artes de Valencia, consistió en la eliminación del pedestal de cemento y ladrillo; también se quitaron los elementos metálicos de hierro y los restos de mortero de anteriores actuaciones. Se le practicó un tratamiento biocida (sustancia química que se emplea para matar organismos vivos y detener su desarrollo), así como un proceso de limpieza y desalación.
La consolidación se hizo mediante la impregnación de una resina y el anclaje de las tres partes, con pernos de titanio y resina bicomponente, ya que los adhesivos de tipo bicomponente proporcionan uniones de alta resistencia y juntas estructurales. La parte interna de las fracturas se selló, primero, con mortero hidráulico y, posteriormente, con mortero de cal aérea, polvo de mármol y arena silícea. A su vez, la sujeción de la escultura por las patas delanteras se hizo de piedra caliza.



 
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