jueves, 29 de diciembre de 2011

El Templo íbero de El Tossal de la Malladeta, La Vila Joiosa

Oyendo hablar en un programa radiofónico del libro "Catedrales" a su propio autor, Miguel Sobrino, me quedó clara la mezcla que siempre hubo entre lo sagrado y el intercambio comercial o, más bien, en un sentido más amplio, entre la actividad de culto y la actividad civil que solía darse en un mismo espacio destinado, en un principio, para lo sagrado. En este sentido hoy nos remontamos más allá del medievo, donde se encuadran las catedrales, para llegar de nuevo al mundo íbero, a la antigua Contestania, donde nos encontramos con un antiguo templo en el que todo esto de lo que estamos hablando queda bien patente. Entre muchas piezas de distinta procedencia, han aparecido algunos fragmentos de inscripciones contractuales en las que se cerraban distintos negocios en el propio Templo íbero de El Tossal de la Malladeta, en la comarca de La Marina Baja. El santuario estaba consagrado a una divinidad femenina, de la que no se conoce su nombre, y que ha sido interpretada como una especie de divinidad que representaba la vida y la muerte, siendo denominada por los arqueólogos como la "Diosa Madre", pues aglutina bastantes características de las ancestrales divinidades femeninas que seguramente no sean otra cosa que reminiscencias de los antiguos cultos a la "Madre Tierra".























*Fuente: B. García, Diario Información.

Durante quinientos años, entre los siglos IV a. C. y I d. C., el santuario íbero que coronó el Tossal de la Malladeta de La Vila Joiosa, fue un centro activo de cultos religiosos y transacciones comerciales del Mediterráneo, como demuestran las miles y miles de piezas halladas entre las estructuras de piedra que hoy se conservan. [...]. El templo estaba dedicado a la "Diosa Madre", de la que se desconoce el nombre, pero que "era símbolo de la vida y la muerte, de la fertilidad y la lluvia, la madre de todo" para los moradores prerromanos de La Vila. De esta diosa, se han encontrado numerosas representaciones en terracota y cerámica, la mayoría, quemaperfumes (cabezas huecas en cuyo interior se quemaban resinas y hierbas aromáticas) "con representaciones de aves y pajaritos en la frente, que representaban al ser monstruoso o real que se llevaba al espíritu de una persona al otro mundo", detalló el arqueólogo. "Muchos de los fragmentos son muy raros", señaló Espinosa -codirector del proyecto-, por ejemplo, los restos de ánforas y copas para vino del siglo II y I a. C. procedentes de Ibiza, ciudad dominada por los Jónicos y con la que había una fuerte relación comercial. "Se comprueba que los santuarios no sólo eran templos de culto religioso, sino que tenían una función comercial muy importante", destacó el arqueólogo. El santuario íbero del Tossal era el lugar en el que se firmaban los acuerdos mercantiles, explicó Espinosa, de hecho han aparecido pequeños fragmentos con inscripciones de alguno de esos contratos. "El santuario era un puerto comercial donde los funcionarios, los sacerdotes, que eran quienes sabían escribir, redactaban los acuerdos comerciales". Estos que tenían "carácter sagrado y no se podían violar porque sería un sacrilegio" contra la Diosa Madre, relató. Esta actividad comercial ha hecho que se hallen en el santuario restos de hace dos mil años de objetos llegados desde Italia, Francia, toda la Península Ibérica o el Norte de África.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Los Toros y el Monte de Guisando, El Tiemblo

Hoy queríamos citar las esculturas zoomorfas vetonas -conocidas como verracos- más famosas: Los Toros de Guisando. Pero no sólo la existencia de éstas, sino el cerro junto al que se encuentran y del que toman nombre, el Monte de Guisando, el cual constituye el inicio oriental de la Sierra de Gredos y cuya figura no hubo de pasar desapercibida a los caminantes que durante siglos y milenios recorrieron una vía pecuaria que en tiempos de Alfonso X el Sabio pasaría a formar parte de la red de Cañadas Reales, la conocida como Cañada Real Leonesa. El que esto escribe puede decir que su silueta al amanecer vista desde el oriente resulta impactante y más aún puede resultar si el viajero desconoce la existencia de estas cuatro esculturas de granito que a sus pies se encuentran y sobre las que tanto se ha especulado. Son varias las teorías que han tratado de explicar el significado de estas manifestaciones en piedra tan características del antiguo pueblo prerromano de los vetones, de entre las que destaca la postura que entiende que cumplían una función protectora o mágica del principal sustento de este pueblo: el ganado.















Los Toros de Guisando y, al fondo, el Monte de Guisando

Estos toros de piedra están alineados lomo con lomo mirando hacia el Occidente, precisamente hacia el Monte de Guisando. En uno de los toros destaca una inscripción latina que dice: LONGINUS PRISCO - CALA ETIQ – PATR – F., que según traducción del gran Manuel Gómez-Moreno significa: Longino erigió estos Toros a su padre Prisco Calético, lo cual abrió especulaciones en relación a su origen cronológico, pues pudieron haber sido esculpidos en época romana al estilo indígena -vetón en este caso-, aunque más bien se cree que la inscripción fue posterior a la creación de estas esculturas. En el Monte de Guisando, en su ladera, existen los restos del Monasterio jerónimo de Guisando, donde Felipe II pasaba las semanas santas, lugar del que se dice pudo estar entre los que barajó como posibles ubicaciones del futuro monasterio de El Escorial, aunque otros autores rechazan esta última afirmación; más arriba nos encontramos con la Cueva de San Patricio de la que Cela nos contó la leyenda popular que afirmaba que llegaba hasta Portugal, aunque hay quien, "más cauto, piensa que no más que hasta la laguna de Gredos". Por último, hemos de citar la existencia también de una ermita dedicada a San Miguel.
Desconocemos si existen o no más huellas del pasado que pudieran darnos alguna pista en cuanto a un posible pasado sagrado como monte, pero ahí dejamos constancia de todos estos elementos aglutinados en un mismo lugar que bien pudieran constituir pistas en esa dirección a falta, claro está, de verdaderas pruebas en forma de santuarios rupestres y otras manifestaciones que no sean estos magníficos toros que parecen custodiar eternamente al monte piramidal que les da nombre.

martes, 27 de diciembre de 2011

La estructura rupestre del Monte do Señoriño, Santa Mariña de Augas Santas-Allariz

En este año que ya acaba, un vecino de Armea, parroquia también de Allariz, halló por casualidad una curiosa estructura rupestre en Santa Mariña de Augas Santas que parece asemejarse a otras rocas destinadas al culto ritual tanto en épocas prerromana y romana. De confirmarse dicha funcionalidad sería la primera estructura rupestre sagrada galaica o galaicorromana hallada en territorio de la actual Galicia, pues los otros santuarios rupestres galaicos conocidos se encuentran en territorio portugués. En junio se inició un estudio a cargo del arqueólogo Adolfo Fernández a través del cual se pretende descubrir su verdadero uso. Estaremos al tanto de los resultados.

















Fuente: farodevigo.es, Miércoles 22 de junio de 2011

...lo que el equipo de Fernández –compuesto además por cinco personas, cuatro arqueólogos y un conservador– va a prospectar [...] podría tratarse de un santuario prerromano aunque Fernández se muestra "cauto" al respecto y no aventurará hipótesis hasta que finalicen los trabajos. Incluso entonces, dice, puede que tampoco se puedan realizar afirmaciones tan tajantes. No obstante, admite que el descubrimiento "levantó mucha polvareda" por las similitudes de los restos con estructuras prerromanas del Norte de Portugal que sí se han considerado como santuarios, como la de Fraga de Panóias, en Vila Real. "De ser un santuario prerromano, sería el primero en estar en el actual territorio gallego", explica, "y sería una novedad muy importante para la arqueología gallega, porque no se conoce mucho sobre religión y hallar un lugar de culto serviría para aclarar aspectos religiosos, de los que no se conoce mucho". Sí se sabe, por los ya conocidos, como el de Panóias, que en ellos se realizaban rituales de ofrendas a los dioses. "Como funciona a día de hoy Os Milagres o Fátima, donde la gente va a pedir cosas", señala.El que se atreve a formularlas, aunque también "con cautela" y "desde la humildad", es Manuel Gago, autor del blog "Capítulo cero". El también director del portal culturagalega.org y primer divulgador del descubrimiento realizado por el vecino Manuel Losada a través de su blog, uno de los más leídos de Galicia, opina que su funcionalidad parece aludir a un santuario galaicorromano y como pista alude a la "monumentalización de las piedras" que, al menos, sigue dos alturas, con las escaleras que conducen a ellas. Eso sin contar con que el topónimo del lugar, Monte do Señoriño, podría aludir a las culturas castrexas porque, explica, "señoriño" es "otra forma de llamar a los mouros", una palabra que en Galicia aparece en ocasiones ligada a castros, túmulos o, en general, a ruinas de piedra.

jueves, 22 de diciembre de 2011

El Templo de Augusto, Barcelona

Hoy traemos un curioso caso de sincretismo arquitectónico. En el patio interior de un palacio renacentista, justo detrás del ábside de la catedral de Barcelona, han sobrevivido los restos del Templo romano de César Augusto en lo que fue el foro de la antigua Barcino, en el conocido como Mons Taber. Aprovechando nuestra visita a Barcelona, para dejar constancia de esta oculta joya arqueológica y arquitectónica, haremos un repaso a su historia diciendo que la antigua Barcino fue fundada por Amílcar Barca, aunque con anterioridad a su llegada hay que decir que existían dos núcleos layetanos -Barkeno y Laiesken en Montjuïc- y un pequeño núcleo heleno conocido como Kallípolis -ciudad bella-, del que se desconoce su localización exacta, además de restos de finales del Neolítico y principios del Calcolítico.

Tengan ustedes un feliz solsticio.


















*Fuente: Wikipedia

El templo de Barcino estaba dedicado a Augusto, primer emperador y fundador de la Barcino romana. Fue construido pocos años después de la fundación de la ciudad, probablemente a principios del siglo I d. C. Era un edificio de planta rectangular, sobre podium, hexástilo y períptero, de unos 35 metros de largo por 17,5 de ancho, unas dimensiones considerables para la ciudad. Entre la columnata de orden corintio se situaba la cella, un habitáculo que contenía la imagen o escultura del emperador Augusto, accesible desde el foro. Las ceremonias no se hacían en el interior del templo sino en el exterior, en el mismo forum, hacia la fachada principal del templo. Parece que, además del Templo de Augusto, el conjunto estaba presidido por uno o dos templos menores más.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Tholos de La Zarcita, Santa Bárbara de Casa

No lejos de la Sierra de Aracena, en la comarca de El Andévalo o El Campo de Andévalo, se encuentra el municipio de Santa Bárbara de Casa, muy rico en testimonios arqueológicos. De entre ellos hay que citar, además del poblado neolítico fortificado de El Cabezo de los Vientos, cuatro construcciones megalíticas circulares de enterramiento del Calcolítico -o tholos- destacando el conocido como La Zarcita o Cabezo del Tesoro. Los otros tres tholos son El Cabezo del Molino, El Cabezo de la Suerte del Bizco y El Charco del Toro. Pero nuestro principal protagonista de hoy, a pesar de que en el título de la entrada hemos querido dejar constancia del conjunto de megalitos existentes en este lugar, es el de La Zarcita o Cabezo del Tesoro.

















En este tholo se halló una especie de recipiente rectangular en el que existen unos signos que la Dra. Ana Vázquez Hoys ha interpretado como caracteres de un antiguo sistema de escritura. De ser cierto, estaríamos ante un hallazgo que retrotraería el inicio de la escritura en la Península Ibérica al menos dos milenios, del I al III Milenio a. C., con lo que quizás no fuera tan descabellada, como en un inicio pudiera parecer, la afirmación de Estrabón en la que decía que turdetanos -o túrdulos, pues para él eran lo mismo, cosa que no ocurre con otros autores- tenían poemas y leyes en verso de 6000 años, pues con el uso de una hipotética escritura, llamada Huelva B por Vázquez Hoys en relación a los signos del recipiente o Navecilla de La Zarcita, podrían haber transmitido más fácilmente dicho bagaje cultural que no únicamente usando la tradición oral. También se baraja la posibilidad de que este objeto pudiera ser de importación y, por tanto, no autóctono. Sea una cosa u otra, ojalá esa nueva línea de investigación depare en un futuro cercano agradables sorpresas en cuanto a un mayor conocimiento del pasado ibérico y sobre el origen de la escritura.
















El Recipiente o Navecilla de La Zarcita, en primer plano, junto a otros objetos del yacimiento, Museo de Huelva

lunes, 19 de diciembre de 2011

El Altar Rupestre de La Atalaya, El Tejado de Béjar

Hoy volvemos a una zona rica en este tipo de testimonios, pues son muy abundantes los roquedales de granito con huellas de antiguos moradores en lo que fue territorio vetón. Además retornamos al Cerro del Berrueco, de muy rica arqueología, para dejar constancia de nuestro protagonista de hoy, del que todo parece indicar que fue un antiguo altar rupestre, pues resulta muy complicado encontrar un significado funcional a las huellas humanas que en él se encuentran en forma de peldaños y piletas y que tanto nos recuerdan a otros altares rupestres, unos cuantos de ellos bastante cercanos a éste. El lugar es conocido como La Atalaya, una elevación de forma más o menos piramidal que se eleva al sureste del Cerro del Berrueco.


















*Fuente: J. Francisco Fabián García

...se encuentra dentro del complejo arqueológico del Cerro del Berrueco, suficientemente conocido en la bibliografía desde principios del s. XX. Dentro de una superficie de 8,7 km², presidida por una elevación principal – El Berrueco – y otra menor y adyacente – El Berroquillo – se conocen repartidos por diferentes puntos un total de 8 yacimientos arqueológicos de entidad, cuya cronología va desde el final del Paleolítico Superior hasta la época tardorromana y visigoda.Uno de esos lugares donde se encuentra cerámica fragmentada en cantidad aceptable, sin que se pueda decir nada muy seguro, es La Atalaya, una elevación de forma cónica que se alza en la ladera sureste del Berrueco, en la transición hacia las mesetasque la rodean. Constituye La Atalaya, como es común a todo el Cerro del Berrueco, una amalgama de bloques graníticos apiñados de todos los tamaños, que dan al paisaje una singularidad muy especial, constituyendo una elevación muy evidente desde el SEy el sur, dominando visualmente – como su nombre bien indica – todo el entorno, desde una diferencia de altitud de unos 230 m aproximadamente. La Atalaya culmina en una gran ›bola‹ granítica, destacada y evidente, que se eleva entre 10 y 15 m dependiendo del punto desde donde se mida. Inmediata, al lado de su base por el sur y de alguna manera protegido por la gran roca culminante, está el altar rupestre. Lo constituyen tres elementos: una roca con escaleras talladas, un abrigo yuna roca con cazoletas, los tres independientes pero inmediatos y formando un conjunto por su proximidad.[...]Interpretar este lugar resulta obviamente difícil. Si podemos considerarlo relacionado con la ritualidad, no es por otra cosa que porque no se le advierte ninguna posibilidad funcional, básica y cotidiana. Por otro lado, en el punto en que está enclavado, poco o nada puede hacerse dentro de las actividades habituales relacionadas con la producción o transformación de materias primas, sobre las que una de las primeras dificultades, en el caso de haber sido así, hubiera sido llegar hasta el sitio por el lado más fácil, desde el noroeste, teniendo que portar el tipo de elemento o materia a manipular, ya que una roca tapona el paso cómodo hasta el altar.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Santuario de La Escuera, San Fulgencio

En las proximidades de la desembocadura del río Segura, en su margen izquierdo, en los años sesenta del siglo pasado la arqueóloga Solveig Nordström -incansable luchadora en favor del patrimonio histórico levantino- halló, en el Yacimiento arqueológico de La Escuera, los restos de lo que se ha interpretado como un santuario púnico-íbero, el Santuario de La Escuera. Hoy en día dicho santuario de 300 metros cuadrados se sigue excavando, habiéndose descubierto que éste estaba unido a la calle principal de lo que fue el poblado, justo la que va a la puerta de la muralla. Dicho asentamiento posiblemente fue un enclave comercial, un puerto de entrada, que pudo ser abandonado tras la conquista romana, pues quedó fuera de las rutas comerciales en favor del puerto de Santa Pola. Todo esto se sabe por la gran presencia de cerámica importada y las marcas de rodadas realizadas por carros de mercancías, posiblemente muy pesados, en lo que fue el acceso al poblado.


















*Fuente: Ritos de armas en la Edad del Hierro. María del Mar Gabaldón Martínez

El yacimiento de La Escuera se encuentra en lo que fue en la Antigüedad una pequeña ladera de un monte a una altura entre 11 y 14 metros sobre el nivel del mar, dominando la orilla izquierda de la desembocadura del Segura. En las excavaciones que se llevaron a cabo en 1960, la excavadora, la arqueóloga sueca Solveig Nordström, halló en la parte baja del poblado, en el denominado Bancal B, un conjunto de departamentos que fue interpretado como un lugar de culto. Esta interesante construcción, próxima a la muralla meridional del poblado, está formada por varios departamentos o ambientes que configuran un edificio, o mejor varios edificios, que forman un conjunto de planta rectangular, orientado en dirección norte-sur.En este conjunto se ha documentado una especie de patio o pórtico con basas de pilastras (ambiente f), y entre los materiales hay que destacar los vasos cerámicos para el ritual (vajilla geminada), restos de animales y de ceniza, cerámica polícroma, ática y de barniz negro, etc. En uno de los departamentos (el d) se halló una pequeña hornacina de piedra con una columnita en el centro, que ha sido interpretada recientemente como un betilo. Por su parte, en el ambiente e, abierto en la parte sudeste del edificio, se hallaron algunos fragmentos cerámicos, una placa de hebilla de bronce, una punta de lanza y abundantes escorias de hierro, así como restos de caracoles y cenizas y huesos de animales.Por otra parte, en las excavaciones de S. Nordström, en el departamento h (quizá una calle) de este conjunto se halló entre otros objetos un "mango, que parece de espada". El edificio, que se ha fechado entre los siglos IV y III a. C., presenta algunas semejanzas con el santuario púnico de Kerkouane.
 
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