viernes, 21 de enero de 2011

Cueva de Peña Escrita, Fuencaliente

Hoy volvemos a encontrarnos con un lugar cuya toponimia, como ocurre con Piedra Escrita de Cenicientos o Pedra Escrita de Serrazes, nos delata alguna manifestación humana sobre las mismas de tiempos más o menos lejanos, en este caso del Calcolítico. Seguramente el nombre que se le dio, sea reciente, a raíz del descubrimiento de las pinturas rupestres en 1783, pero no siempre es así y en muchas ocasiones la denominación de un lugar sirve como pista para realizar algún descubrimiento de este tipo. Las pinturas rupestres de esta cueva no son las únicas que se pueden encontrar dentro del municipio de Fuencaliente; existen otras cuevas o abrigos rupestres con pinturas, de entre las que destacan también las de La Batanera. El lugar además tuvo que ser bastante frecuentado por gentes de muy distintos siglos y milenios pues constituye un paso para cruzar Sierra Morena y así, desde tiempos de los romanos como poco, por aquí pasaba uno de los caminos que unía Toledo con Córdoba -o viceversa-, hasta que el ingeniero Lemaur abrió el paso de Despeñaperros en el siglo XVIII y todas estas vías para cruzar esta sierra fueron cayendo poco a poco en el abandono.
En una de las grutas de Fuencaliente se construyó una ermita -la de San Isidro-, en una curiosa simbiosis que seguramente nos indica que aquel lugar ya pudo ser venerado mucho antes de la construcción de la misma. No obstante, en Fuencaliente quedan restos de festejos de clara naturaleza pagana como el de la Candelaria, el 1 de febrero, donde en la víspera se encienden hogueras -"lumbres"- para alentar al Sol en su "recorrido" hacia la primavera que poco a poco ya se acerca; así, esta fecha se encuentra a mitad de camino del solsticio de invierno al equinoccio de primavera. Como dato curioso, dentro del culto al Sol de los pueblos antiguos, y volviendo a nuestra protagonista de hoy, la Cueva de Peña Escrita, existen representaciones solares en la misma, por lo que, salvando las distancias, podríamos hacer un paralelismo entre aquellos antiguos cucones -curioso gentilicio de Fuencaliente- y los actuales, pues no obstante la mayoría de nuestras festividades se siguen rigiendo por los ciclos de la naturaleza y el cambio de las estaciones, aunque apenas ya reparemos en ello.
Hasta pronto.

Peña Escrita y La Batanera fueron descubiertas en 1783 por el cura párroco de Montoro, López de Cárdenas, mientras realizaba una recogida de minerales y otras antigüedades para el Conde de Floridablanca. A él se deben las primeras copias de pinturas rupestres esquemáticas conocidas en la Península y probablemente en el mundo.
La antigüedad de las mismas no se reconoce hasta el descubrimiento de Cogull (Lérida) en 1907. Entre 1924 y 1933, el investigador francés H. Breuil les dará el reconocimiento definitivo al publicar varios trabajos en los que lleva a cabo una exhaustiva recopilación y descripción de los yacimientos de toda España.

La Cueva de Peña Escrita está situada a unos cuatro kilómetros de la localidad de Fuencaliente, en el paraje conocido como Sierra de Hornilleros. Contiene un importante conjunto de pinturas rupestres que fueron declaradas, junto a las de La Batanera, zona Arqueológica en 1924, Bien de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Histórico Español y la Ley de Patrimonio de Castilla La Mancha y Monumento histórico artístico nacional.
Es uno de los conjuntos de pinturas rupestres de tipo esquemático más grandes y mejor conservados.
Las pinturas están hechas a partir de arcilla rica en óxido de hierro y componentes orgánicos de tipo proteico, utilizados como aglutinante.
El tema más representado son las figuras humanas (antropomorfo), muy estilizadas, (miden entre 20 y 30 cm.) que, generalmente, aparecen formando parejas de hombre-mujer, unas veces representadas en cabeza y tocado de plumas y cuernos, y otras acéfalas; en escenas de danza ritual y de caza, persiguiendo toros y cabras, con los contornos definidos en tinta oscura y el interior de colores planos, principalmente ocres y rojos. Junto a ellas se disponen motivos de animales (zoomorfos), representaciones solares (soliformes), estructuras (tectiformes) y otros que se asemejan a motivos vegetales (ramiformes).
(turismocastillalamancha.com)
















Ermita de San Isidro, Fuencaliente

jueves, 20 de enero de 2011

El Ídolo de Rodicol

En un cerro conocido como El Cotorriello, sobre el río Omañón, apareció el Ídolo de Rodicol. En el entorno no se halló ningún vestigio arqueológico con el que se pudiera identificar esta estela, sólo existe una ermita cercana -Nuestra Señora de la Seita- y una leyenda que dice que la Virgen impidió que la ermita se construyera en lo alto del cerro donde apareció, con posterioridad a la misma, el Ídolo de Rodicol. Su destino, durante un tiempo, fue formar parte de la cerca de la finca donde se halló hasta que la maestra del pueblo -Conchita Farto- en 1964 lo recogió y guardó hasta que se hizo cargo la Diputación de León.
Pero dejemos que sea Martín Almagro Basch quien nos cuente.
















La interpretación de todos estos signos simbólicos es evidente, a nuestro modo de ver, antropomórfica. Los hoyos circulares representan "los ojos", símbolo de la gran diosa madre de la fecundidad, que todo lo puede, todo lo hace y, por ello, todo lo ve, y en todo se hace presente. Es la diosa llamada en algunas ocasiones "Diosa de los Ojos". El signo elíptico partido o signo "phi" es muy corriente entre los signos antropomórficos de nuestro arte rupestre de la Edad del Bronce antiguo y aun de época posterior. La supuesta representación de una figura antropomórfica que vemos a la derecha cuando miramos al ídolo nos ofrecería un tocado sacerdotal que cubriría su cabeza y que se indicaría con los signos grabados a la derecha del signo elíptico partido que indicaría la cara de esta figura. El cuadrado enrejado sería su cuerpo cubierto con túnica u otros ropajes sacros. [...] Esta singular pieza inédita de nuestro arte prehistórico de la Edad del Bronce, con su marcado carácter simbólico, viene a enriquecer lo poco que sabemos de aquella época y abre posibilidades de interpretación que no creemos sean nunca demasiado seguras, pero que sí permiten ver el horizonte de sensibilidad estética y de preocupaciones religiosas en las que se desenvolvían entonces las creencias de los españoles de aquella época.
(Martín Almagro Basch, 1969)
















Cerro El Cotorriello; lugar en el que se dio el hallazgo de El Ídolo de Rodicol

miércoles, 19 de enero de 2011

Nabia, Netoni y Baraecus en Trujillo

Con nuestra visita de hoy queremos rendir honores a una de las poblaciones que aparece en todos los listados de ciudades vettonas, la antigua Turgalium. Esta ciudad quedó incluida, con la nueva división provincial augustiana, dentro de Lusitania y en ella se han documentado, en distintas aras romanas, tres nombres de dioses indígenas: Nabia, Netoni y Baraecus.

















Nabia era una divinidad relacionada con el agua, aunque se la equiparaba con Diana. Netoni era una especie de dios guerrero, pues se le identificaba con Marte. Y Baraecus, que al igual que Nabia es una divinidad acuática, relacionado con las corrientes de agua, se entiende como otra forma del teónimo Reve.
No es de extrañar que en este enclave se haya documentado el culto a distintos dioses, pues el cerro granítico sobre el que se asienta Trujillo desprende -si se me permite una afirmación totalmente subjetiva- ese "aroma a sacralidad" que encierran tantos otros lugares que fueron santuarios en tiempos prerromanos; en este sentido hay que decir que dentro del término municipal de Trujillo se encuentran algunos grabados rupestres en forma de cazoletas en distintos parajes, lo que da muestra de que aquel espacio fue ocupado y sacralizado desde tiempos prehistóricos.

martes, 18 de enero de 2011

La Cueva de la Pileta, Benaoján

Dentro del Parque Natural Sierra de Grazalema y del municipio de Benaoján se encuentra la Cueva de la Pileta, un lugar que fue habitado en distintos momentos y que además fue santuario desde el Paleolítico Superior hasta los tiempos del Neolítico. De este último periodo destacan enterramientos, restos de cerámicas y, sobre todo, pinturas rupestres esquemáticas, constituyendo -según se dice en la fuente que traemos- el testimonio más importante de este arte, dentro de este periodo, en todo Europa. Pero destacan sobremanera las manifestaciones rupestres del Paleolítico que se remontan, incluso, a los 30.000 años atrás. Son representaciones naturalistas, sobre todo de animales, donde destaca una figura en forma de pez -figura poco común en el arte rupestre paleolítico- conocido como el Gran Pez, pues su extensión es de 1,5 m y que se cree representa a una platija, por la forma y porque aparecen sus dos ojos en el lado derecho del pez, rasgo característico de muchas especies de esta familia.
El significado de estas representaciones, como ocurre con las manifestaciones de nuestros lejanos antepasados, es un enigma; aunque la interpretación más extendida es la que nos dice que constituyen una vinculación mágica con los animales representados que son, además, los que suponen el sustento del grupo humano que los que creó, lo cual, en este caso, nos daría la información de que sus creadores practicarían el arte de la pesca.
















Vista de la Sierra de Grazalema desde la Cueva de la Pileta

Durante el Paleolítico Superior, entre el 30.000 y el 10.000 antes del presente, la cueva se convierte además de en un lugar de hábitat, en punto de reunión y santuario de numerosos grupos de cazadores-recolectores procedentes de la Bahía de Algeciras y Banda Atlántica de la actual provincia de Cádiz, lugares donde pasaban el invierno dedicándose al marisqueo, la pesca y a la caza de grandes mamíferos. Las manifestaciones rupestres muestran diversos animales representativos de la fauna de la zona como; cabras, toros, caballos, cérvidos, lobos, felinos, rinocerontes, y peces, amén de antropomorfos, manos y signos abstractos como las tortugas pintadas en amarillo y negro.
Con la llegada del Neolítico, en la cavidad se registran numerosos restos de cerámicas y de necrópolis, amén de útiles de piedra pulimentada y sílex, huesos trabajados, adornos de piedras etc. Las pinturas dejan de ser naturalistas y se convierten en esquemáticas, especialmente las figuras humanas y animales así como los signos abstractos. La calidad, y el número de de representaciones hace de esta cueva sea el santuario postpaleolítico más importante de Europa.

(prehistour.org)

lunes, 17 de enero de 2011

Santuario en el nacedero del río Ciraunza, Araia

Justo donde la Llanada Alavesa se encamina al encuentro de los Montes de Altzaina emerge la población de Araia. En las cercanías, con los picos Aitzgorri y Aratz de testigo, nace el río Ciraunza donde aparecieron cuatro aras, de época romana, de las cuales una estaba dedicada a las Ninfas y otra a una divinidad que parece tener un claro origen indoeuropeo prerromano: Aituneo. El teónimo de este ara constituye, seguramente, una prueba de la sacralización del nacimiento de este río con anterioridad a la romanización de este territorio.
















No existe yacimiento arqueológico de habitación conocido en la zona, pero es sugerente la localización de cuatro aras en el nacedero de un río. Dos de ellas ilegibles, una tercera con una dedicatoria a las ninphae y una cuarta dedicada a Aituneo. Es muy interesante su localización en el punto de nacimiento de un curso fluvial, en el que sería muy oportuna su sacralización.
("La Romanización en Álava", Museo de Arqueología de Álava)

viernes, 14 de enero de 2011

El menhir de Rocha dos Namorados, Corval

Hoy nos acercamos al Alentejo, donde encontramos este bolo granítico con forma de seta -o incluso de útero- donde se sigue celebrando un curioso ritual de fecundidad de claro tinte pagano. Las mujeres, en edad casadera, usan la roca a modo de oráculo para conocer el año en el que éstas contraerán matrimonio. Para ello lazan sobre el menhir una piedra y si ésta cae y no queda en la parte superior de la roca, tienen que esperar otro año para la boda. Por esto fue llamada "La Roca de los Enamorados", nombre que se repite en otros lugares como el del monte conocido como "Peña de los Enamorados" en Antequera, del que ya dimos cuenta por aquí.

















En época de sequía, era habitual hacer una procesión entre la ermita de Nossa Senhora do Rosário y São Pedro do Corval que pasaba junto a esta roca, hecho que podría constituir una herencia de antiguas peregrinaciones realizadas a lugares ya sagrados con anterioridad al cristianismo.

jueves, 13 de enero de 2011

Las Duillas de Palencia

Hoy nos acercamos a la que algunos autores calificaron, y califican, como la capital de los vacceos, la antigua Pallantia. Ptolomeo la incluyó en su listado de ciudades vacceas, pero, tal y como nos dice José María Blázquez, Estrabón la nombra entre las arévacas. Dejando al margen dicha discusión, aunque, todo hay que decirlo, en la actualidad la mayor parte de los autores la consideran de fundación vaccea, nuestra entrada de hoy hace mención a esas divinidades que ya fueron citadas no hace mucho tiempo por aquí en relación al ara de Tejeda de Tiétar: las Duillas. De estas deidades (las citamos en plural, pues así las nombran algunos autores, aunque José María Blázquez habla de ellas como una sola deidad), que simbolizan el resurgir o reverdecer de la naturaleza, ha quedado su recuerdo en sendas lápidas halladas en Palencia.

















Puentecillas. Puente de origen romano sobre el río Carrión a su paso por Palencia

En Palencia, ciudad arévaca según Estrabón (3, 4, 13), se han hallado dos lápidas consagradas a Duillae, que dicen: Annius / Atreus / Caerri / Africani / f(ilius) Duillis /u(otum) s(oluit) l(ibens) m(erito). — Cl(audius) Lattu/rus Duil/lis u(otum) s(oluit)l(ibens) / m(erito) / ex ui(su). Duillae, son, sin duda, una diosa de la naturaleza, de carácter protector de la vegetación, si se observan las palabras celtas, como el irlandés duille, duillen, follaje; -dula, hoja; indoeuropeo dhal, dhel, reverdecer, brotar; n. bretón pempdeylen, cinco hojas, etc.
("La religión de los celtíberos", José María Blázquez)
 
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