martes, 30 de junio de 2009

El Moncayo, monte sagrado

Hace poco contemplamos su figura, al fondo de las anchas tierras sorianas, desde las últimas estribaciones orientales del sistema central, en la Montaña del Alto Rey, otro lugar también digno de mención por estos lares de la red y que tendrá, merecidamente, su propio espacio. Es mucho lo que se cuenta sobre esta emblemática montaña. Traigamos hasta aquí las palabras de Juan G. Atienza.

















Dicen en Zaragoza que ese viento frío, fuerte y seco que azota los rostros y casi no deja caminar, sopla del Moncayo. Bueno, siento disentir, pero no es cierto. Se trata de un viento de tramontana, que viene desde los Monegros o desde los llanos sorianos. Pero el Moncayo tiene la virtud de detener los vientos y los fríos y guardárselos para él solo, que para eso es monte sagrado desde que el hombre lo reconoció como tal. Más que un monte, el Moncayo es una serranía agrupada en torno a su picacho padre, de 2.313 metros de altitud y forma cónica. Marcial lo llama Mons Caius y otros historiadores se inclinan por una etimología Mons Caunus. Por mi parte, tengo la impresión de que su origen prerromano es el de un monte dedicado a Lug, que los romanos pudieron comenzar llamando Mons (Lug)aius.

















De lo que no cabe duda es del carácter divinal que tuvo desde muy antiguo la cima y toda la tierra que la rodea, porque en torno a ella surgen constantemente la leyenda, la herejía, la santidad y el mito, que se asocian inmediatamente a la personalidad sagrada del monte. El mismo Marcial asegura que en tiempos remotos había allí un importante yacimiento de hierro y que las aguas del Keiles tuvieron propiedades especiales para templar el acero de las falcatas.

lunes, 29 de junio de 2009

Cueva y ermita de la Santa Cruz, Conquezuela

Hoy nos vamos a citar a nosotros mismos y traemos a colación, de la temática de esta página, un fragmento de un artículo de Argantonios, donde hablamos de la cueva y la ermita de la Santa Cruz, en Conquezuela, un lugar perdido en las altas tierras castellanas de la provincia soriana. El paraje fue sagrado en muy distintas épocas, neolítica, celtíbera y cristiana. Incluso se dice que son templarias unas tumbas antropomorfas que se hayan en lo alto del promontorio, lo cual no sería extraño cuando se habla de templarios y lugares ancestralmente sagrados.

















Volviendo al Santuario de la Conquezuela, una buena explicación sobre este santuario la podemos encontrar en un diálogo que mantuvo Juan Ignacio Cuesta, posiblemente el mayor admirador de este lugar que seguramente existe, con Jesús Callejo en el programa radiofónico La Rosa de los Vientos de Juan Antonio Cebrián; ahí ponemos un fragmento de dicha conversación:

-Juan Ignacio Cuesta. Jesús, tú has estado conmigo en Conquezuela. Tús sabes perfectamente que aquel lugar no figura en ninguna guía nada más que en la de Ángel Almazán.
-Jesús Callejo. ¡Bueno, ya va figurando en más guías! ¡eh!
-Juan Ignacio Cuesta. ¡Hablame de Conquezuela!, ¿qué es aquello?, un santuario prehistórico lustral importantísimo....
-Jesús Callejo. Además tiene mucho que ver con la Silla de Felipe II, porque también era un ara de sacrificios..........(Conquezuela) es una zona geológica impresionante, que se ve que ha sido rehabilitada por distintas culturas de la prehistoria, entonces ahí hay todo lo que es un altar íbero (*celtíbero), un altar de sacrificios, además se ven los canalones donde transcurría la sangre, una escalera labrada en la piedra y después hay unas cuevas con unas "cazoletas" tremendas
-Juan Ignacio Cuesta. 2359 "cazoletas"
-Jesús Callejo. Es el lugar de España donde más cazoletas hay, y al lado, como no, para cristianizar ese lugar, también hay una ermita cristiana.
-Juan Ignacio Cuesta. Índalos bailando.
-Jesús Callejo. Por eso cuando ves todos estos tipos de elementos, paganos y cristianos, lo que hace muchas veces el cristianismo, es cristianizar los lugares de poder o de culto pagano, te está indicando ya, una clara simbología, de que ese lugar ha sido un lugar de culto, un lugar de rituales, entonces cuando ves tantas cazoletas, que siempre ha llamado mucho la atención porque tiene que ver mucho con el culto al agua, no obstante
-Juan Ignacio Cuesta.....había una laguna de 50.000 metros cuadrados, que se desecó en el año 52 (1952)


















Abundando en la laguna, diremos que tiene toda la pinta, por la dirección del canalón del altar de los sacrificios, de que los rituales eran en honor al dios (o a la diosa, como afirmó Juan Ignacio Cuesta) que habitaba en el fondo del lago según sus creencias, pues la sangre de la víctima era derramada en dirección a dicho lago, a día de hoy desecado, como bien afirman, para ganar tierras al cultivo en época franquista. Lo del sacrificio a la divinidad del lago, es muy probable, pues era una tradición muy extendida entre los pueblos de influencia celta, el divinizar los lagos con la figura de un dios o una diosa, de eso tenemos ejemplos, no solo en la cultura celta de la Península Ibérica, como pueden ser las creencias que dieron lugar a las Leyendas del Lago de Sanabria, sino sobre todo en las islas de Gran Bretaña e Irlanda, donde tenemos muchos ejemplos de ello. Éste, fue el lugar en el que más detenidamente paramos a disfrutarlo, es muy atrayente, y rápido se da cuenta uno de que el paraje fue un lugar de culto para distintos grupos de hombres y civilizaciones, y sigue siéndolo, pues todo los años se hace una romería a la ermita desde el pueblo de Conquezuela, así hay una fuente que parece de parque de ciudad y desentona un poco, unos banquitos y lo que está muy bien, una papelera para depositar la basura, por lo que el lugar está cuidado.

















En primer lugar contemplamos el altar de los sacrificios celta muy cercano a la carretera, donde claramente se aprecia la escalera que sube a lo alto del mismo y el canal por donde se derramaba la sangre de la víctima hacia lo que fue la laguna. Es bastante parecido al ara o altar de los sacrificios vetón conocido incorrectamente como la Silla de Felipe II, o al del castro de Ulaca en Solosancho (Ávila), aunque este último mucho más apreciable que los dos anteriores. Subiendo por el breve camino y dejando en la parte baja el altar rupestre llegamos a la ermita de la Santa Cruz pegada a un promontorio rocoso de cierta altura, y siendo una prueba más de la cantidad de lugares de culto pagano que han sido cristianizados. Al fondo, recogida nos encontramos una pequeña gruta, que toma el nombre también de la ermina, y así es conocida como la cueva de la Santa Cruz, que es lo más impactante y misterioso del lugar, justo a la entrada están los restos de una pequeña bóveda de cañón románica, en su interior al fondo, las filtraciones del agua han formado una especie de pila natural sobre la roca, donde se acumula el agua, y que es como un regalo de la naturaleza, agradecida por los cultos a ella practicados en dicho lugar. Justo a la izquierda de la pila natural nos encontramos algunos símbolos, como una cruz posiblemente dejada por un eremita y como no, una cantidad enorme de círculos, que nos llegamos a preguntar si eran naturales o hechos por el hombre, y que la consulta de este documento radiofónico nos ha sacado de dudas, son las conocidas como "cazoletas" que estaban relacionadas con el culto al agua. También, a la entrada de la cueva contemplamos una inscripción, que no logramos descifrar del todo.

La pared de la cueva tenía un tinte verde fluorescente, por los líquenes y pequeños microorganismos que allí encuentran su hábitat y que contribuyen a embellecer la cavidad. Ahí permanecimos resguardados un buen rato del fuerte viento que hacía aquel día por aquellas tierras de dureza en lo climatológico, no obstante la altitud media de aquella comarca ronda los 1100 metros de altitud, y tras empaparnos del sosiego de aquel lugar de retiro, emprendimos la marcha hacia el Castillo de Riba de Santiuste ya citado, no sin antes reflexionar sobre como un lugar puede llegar a convertirse en sagrado para tan distintas culturas a lo largo de los siglos y milenios.
(argantonios.blogspot.com)

viernes, 26 de junio de 2009

La Cueva de los Letreros y el Indalo

Para los que visitamos habitualmente la provincia de Almería, nos resulta familiar el símbolo del indalo, el cual se ha convertido en todo un emblema del sureste penínsular. Incluso tampoco es extraño para gente que nunca visitó dicha provincia, pues son muchos los vehículos con los que te puedes cruzar por la carretera que portan una pegatina con dicha figura, sobre todo camiones cargados de los frutos criados bajo los "mares de plástico". Lo que es ya menos conocido, es el origen de la representación actual de dicha figura. Podríamos decir que es la recreación actual de una pintura sagrada de la conocida como Cueva de los Letreros, en Vélez Blanco. Su forma humana sujetando una especie de bóveda celeste -otros dicen arco iris-, nos muestra lo que podría ser una divinidad. El nombre de dicha figura parece ser otorgado en honor al patrón de aquellas tierras, San Indalecio. La vieja práctica de cristianizar todo lo ancestralmente sagrado.

















El Abrigo o Cueva de los Letreros (los habitantes del lugar le dieron este nombre por la presencia de las extrañas pinturas), situado en el municipio de Vélez Blanco, en las faldas de la Sierra de Maimón Grande, merece una especial atención por la calidad y significación de sus pinturas rupestres. Éstas fueron dadas a conocer en 1868 por el almeriense Antonio Góngora Martínez en su libro "Antigüedades arqueológicas de Andalucía". Su gran valor fue reconocido a partir de los estudios realizados por Breuil, Motos y Cabré en los primeros años del siglo XX y en 1924 el abrigo fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Es lógico pensar en el carácter sagrado de este lugar si atendemos al cuidado con que están realizadas las pinturas.


Las representaciones de la Cueva de los Letreros van del naturalismo al esquematismo y en ellas el color predominante es el rojo. Arqueros, hechiceros e ídolos son algunas de las figuras humanas que con especial personalidad aparecen en el abrigo. De la Cueva de los Letreros procede el "Indalo", figura antropomórfica que se ha convertido en el símbolo almeriense por excelencia. Por su parte, los animales representados son los ciervos y las cabras monteses, que a la vez que el principal alimento de aquellos primitivos velezanos se constituirían como las especies principales de la fauna de la zona.

Cronológicamente, las pinturas rupestres de la Cueva de los Letreros se situarían en el Neolítico, entre el VI y el V milenio antes de Cristo, por lo que tendrían una antigüedad aproximada de 7500 años. Al mencionar esta cifra comprobamos lo admirable de la perdurabilidad de estas representaciones que han soportado el implacable paso del tiempo cargado de fenómenos geológicos, atmosféricos e históricos. La difusión de este tesoro artístico entre quienes deseen estudiar estas pinturas o simplemente contemplarlas para su disfrute debe ir de la mano de un esfuerzo por conservar este tesoro artístico de importancia capital para entender la historia, el arte y la mentalidad de los seres humanos de hace miles de años.
(www.arterupestre.net)















Durante siglos, antes de la catalogación del Indalo por parte de los estudiosos, fue símbolo de buena suerte y considerado un tótem en el norte y levante de la provincia de Almería, especialmente en Mojácar, donde lo pintaban con almagre para proteger las casas de las tormentas y el mal de ojo. Se le llamaba el "muñequillo mojaquero".

El dibujo que da forma al Indalo se puede encontrar no sólo en muchos de los abrigos de la Comarca de los Vélez, sino que además, hay constancia de figuras muy similares fuera de la geografía española. Un famoso ejemplo es el dibujo situado en el Templo de Ramses II en Abydos.
(www.wikanda.es)

jueves, 25 de junio de 2009

El palacio-santuario de Cancho Roano

Muy cerca del pueblo natal de mis ascendientes más cercanos, en el término municipal de Zalamea de la Serena, la mismísima localidad del alcalde que hizo universal Calderón de la Barca, se encuentra este misterioso palacio-santuario tartésico.












Supone un yacimiento sin duda excepcional y único, tanto por su forma, su tamaño y su estado de conservación, como por los objetos encontrados, que permiten fechar su creación en torno al 550 a. C., mientras que su destrucción no sería posterior al 370 a. C., causada por un incendio, bien accidental o bien intencional, dentro de algún tipo de rito religioso.
(Wikipedia)

Algunos autores, como Martín Almagro-Gorbea, explican que pudo ser un auténtico prostíbulo sagrado, bajo la influencia fenicia del periodo orientalizante. Y otros como José María Blázquez Martínez no lo descarta, aunque matizando que siempre que fuera santuario y no palacio.








El templo A de Cancho Roano está rodeado de un pasillo largo y estrechasfilas de habitaciones, seis por cada lado, separadas del edificio central por un témenos por el que se accede a ellas. Si se admite que Cancho Roano es un palacio, no es defendible la hipótesis de la práctica en el mismo de la prostitución sagrada, ritual que se ejercía en los santuarios principalmente de Astarté. Esta prostitución era practicada por personas de ambos sexos en los santuarios de Sicilia, de Chipre, de Fenicia, y de Siria. El texto más completo sobre la prostitución sagrada es el de Heródoto (I. 199), y también algunos escritos apócrifos veterotestamentarios, como el Testamento de Judá (XII, 1) y la Carta de Jeremías (42.). El texto de Heródoto dice:

«Por contra, la costumbre sin duda más ignominiosa que tienen los babilonioses la siguiente: toda mujer del país debe, una vez en su vida, ir a sentarse a un santuario de Afrodita y yacer con un extranjero. Muchas de ellas, que consideran impropio de su rango mezclarse con las demás en razón del orgullo que les inspira su poderío económico, se dirigen al santuario, seguidas de una numerosa servidumbre que las acompaña, en carruaje cubierto y aguardan en sus inmediaciones.

Sin embargo, las más hacen lo siguiente: muchas mujeres toman asiento en el recinto sagrado de Afrodita con una corona de cordel en la cabeza; mientras unas llegan, otras se van. Y entre las mujeres quedan unos pasillos, delimitados por cuerdas, que van en todas direcciones; por ellos circulan los extranjeros y hacen su elección.
Cuando una mujer ha tomado asiento en el templo, no regresa a su casa hasta que algún extranjero le echa dinero en el regazo y yace con ella en el interior del santuario. Y, al arrojar el dinero, debe decir tan sólo: «Te reclamo en nombre de la diosa Milita» (ya que los asirios, a Afrodita, la llaman Milita).
La cantidad de dinero puede ser la que se quiera; a buen seguro que no la rechazará, pues no le está permitido, ya que ese dinero adquiere un carácter sagrado: sigue al primero que se lo echa sin despreciar a nadie.
Ahora bien, tras la relación sexual, una vez cumplido el deber para con la diosa, regresa a su casa y, en lo sucesivo, por mucho que le des no podrás conseguir sus favores. Como es lógico, todas las mujeres que están dotadas de belleza y buen tipo se van pronto, pero aquellas que son poco agraciadas esperan mucho tiempo sin poder cumplir la ley; algunas llegan a esperar hasta tres y cuatro años. Por cierto que, en algunos lugares de Chipre, existe también una costumbre muy parecida a ésta».
(José María Blázquez Martínez)

domingo, 21 de junio de 2009

La llegada del Astro a la edad adulta

Esta mañana El Sol ha salido, no como un amanecer más, sino bailando. Cumplió con su particular rito de iniciación y, por eso, ha salido jubiloso celebrando su llegada a la edad adulta. Yo no me he resistido y he salido a su encuentro en Titulcia, donde he podido fotografiarlo desde el interior de una cueva, nada menos. Brindemos por él y, si puede ser, que no haga desmedida gala de su poderío sobre los mortales que por la Madre Tierra deambulamos y sea benévolo con un servidor, que lo pasa muy mal con la calor ;-)



















Muchos investigadores nos cuentan que Coamhain era la fiesta más importante de los celtas y también la de más derroche, puesto que se festejaba en una época de abundancia. Y la Diosa Madre, en su apariencia de Reina de la Abundancia se encuentra simbólicamente embarazada de una exuberante cosecha, mientras que el Dios Bel o Belenos, su esposo y fecundador, está en el ápice de su virilidad y se muestra en el aspecto de Sol Supremo.
(nieveazulada.spaces.live.com)

martes, 16 de junio de 2009

El Santuario de Panóias

Éste es uno de los santuarios precristianos más interesantes de la Península Ibérica. Su configuración heredada y sus inscripciones son de época romana, pero su sincretismo con creencias anteriores parece claro. Así algunos autores interpretan el lugar como sagrado ya para los galaicos -pueblo celta que ocupaba dicho territorio- antes de la llegada de los romanos y donde, con la llegada de estos últimos, la actividad de culto continuó, pero bajo la dirección del nuevo orden establecido, donde la llegada de los nuevos cultos mistéricos del oriente se hicieron notar. Hay un altar rupestre con escaleras muy parecido a otros como los vetones de la Silla de Felipe II y Ulaca.



Se localiza en Vale de Nogueiras, en el concejo de Vila Real, Portugal.
El santuario es un recinto donde se encuentran tres grandes rocas, donde fueron abiertas varias cavidades de varios tamaños, en las que también se construyeron escaleras de acceso. En la roca situada en la entrada del recinto fueron gravadas varias inscripciones - tres en latín y una en griego, describiendo el ritual celebrado, los dioses a quienes era dedicado y quien dedicaba - , una de ellas fue destruida el siglo pasado, pero fue reconstituida a partir de lecturas y registros anteriores.

La inscripción desaparecida, en latín, estaba 6/7 metros al Este de la segunda inscripción, al lado derecho del camino por donde se entraba al área sagrada. El texto estaría orientado para la roca situada en la entrada del recinto y dice lo siguiente:

“A los Dioses y Diosas de este recinto sagrado. Las víctimas se sacrifican, y se matan en este lugar. Las vísceras se queman en las cavidades cuadradas en frente. La sangre se vierte aqui al lado para las pequeñas cavidades. Lo estableció Gaius C. Calpurnius Rufinus, miembro del orden senatorial.”

Para la roca de la entrada, se sube por unos escalones, y antes de subir, a la izquierda, se encuentra la segunda inscripción:
(la primera traducción es de António Rodriguez Colmenero, y la segunda de Geza Alföldy)

"A los dioses, con la aedes y el estanque, el pasaje subterráneo, que se junta por voto."

“G. C. Calpurnius Rufinus consagró dentro del templo (templo entendido como recinto sagrado), una aedes, un santuario, dedicado a los Dioses Severos.”



Esta interpretación sobre Panóias es de Geza Alföldy. Con base en sus estudios, podemos hoy decir que tuvimos en el lugar un ritual de iniciación con un orden y un itinerario muy precisos – la matanza de las víctimas, siempre animales y nunca humanas, el sacrificio de sangre, la incineración de las víctimas, el consumo de la carne, la revelación del nombre de la autoridad máxima de los infiernos, y por fin la purificación. En la segunda roca del recinto la iniciación se repetia en um grado mas elevado, y en la tercera roca, la mas elevada, había un pequeño templo, donde ocurría el acto principal de inicición – la muerte ritual, el entierro y la resurrección.

Hoy en cualquiera de las tres rocas tenemos vestígios de los pequeños templos que eran parte integrante del recinto. Quedan también las diferentes cavidades rectangulares que servían para quemar las vísceras, una cavidad redonda – gastra, para asar la carne, y todavía otra donde se procedía a la limpieza de la sangre, manteca y aceite. Otras cavidades estaban relacionadas con los pequeños templos existentes, y se destinaban a guardar los instrumentos sagrados usados en los rituales.

Existen por tanto en Panóias testimonios de un rito de iniciación de los misterios de las divinidades infernales. Las prescripciones se identifican como partes de una ley sagrada, pero aplicadas a un lugar concreto y preciso. La elección de este lugar no fue hecha por casualidad, sino como fruto de criterios específicos y previamente establecidos. La topografia del lugar desempeñó aqui un importante papel.




La primera piedra contiene las escaleras, y al lado, el "lacus" y el "laciculus". Es visible el rebaje hecho en la roca granítica, para construir un templo, y dentro del mismo, abiertos a pico, los "lavacra" purificatorios donde los "mystae" se limpiaban antes de ofrecer las víctimas, o los depósitos donde los sacerdotes guardaban los instrumentos de sacrificio.
En la segunda piedra existe un orificio que serviría para un poste de hierro o de bronce, apoyado en dos puntales, donde se ataban los animales a sacrificar, que venían adornados con guirnaldas. Los sacerdotes, con vestiduras blancas y coronas hechas de ramas de laurel/roble/acebo/hiedra/parra, conforme al dios al que se destinaba el sacrifício, traían en las manos la patena, una especie de platos redondos de metal. Después, venían los "victimarii", armados del "securis", hachita utilizada para el decuartizamiento de las víctimas.
Cuando todo estaba preparado, un heraldo imponía silencio y los profanos abandonaban el lugar sagrado. Los sacerdotes rociaban a la víctima con la "mola". Los presentes bebían un poco de vino, con el que también hacían la libación derramando un poco en la cabeza del animal. Se encendía el fuego en el respectivo "lacus" y se quemaba el incienso. Ahí, los "Popae", desnudos de la cintura para arriba, conducían la víctima al altar, donde era herida de muerte con un hacha por los "Cultrarii", que le cortaban el cuello. La sangre era recogida en la "patera" y derramada en los "laciculi". La víctima era colocada en la mesa "anclabris", desollada y descuartizada. De acuerdo con un epígrafe hace décadas destruido, se quemaban las vísceras de la víctima en honor de los dioses y el resto de la carne era asada y comida por los presentes, en confraternización con las divinidades.

En esta piedra es visible también un conjunto de "lavacra" (los referidos estanques purificatorios), así como los cimientos de un segundo templo, cuyos sillares se encuentra en las actuales paredes de las casas de la aldea vecina, principalmente en el suelo de la iglesia.(Wikipedia)

lunes, 15 de junio de 2009

Los gentiles de la mitología vasca

Los gentiles, en la mitología vasca, son unos extraños seres procedentes de no-se-sabe-dónde, poseedores de una fuerza extraordinaria que les hizo capaces de mover las enormes piedras que forman los megalitos: dólmenes, menhires y crómlechs. Cronológicamente, los gentiles -jentillak en euskera- fueron la última raza de una serie de ellas que les precedieron: la de los baxajaunek -seres también gigantescos de los bosques y las quebradas- y la de los mairuk -los "moros"- que eran salvajes y primitivos. Entre los mairuk y los baxajaunek aparecieron personajes míticos individualizados: Sansón y Errolán -Roldán-, que ayudaron a los seres humanos desde su condición de semidioses.
















Los gentiles habitaron simas y cuevas por todo el País Vasco. Nunca hicieron daño a la gente, pero procuraron mantenerse separados de los otros seres humanos y se dejaron ver lo menos posible. Se dice que vivían más de cuatrocientos años, que poseían poderes y conocimientos que los hombres les arrebataron alguna vez por medio de algún santo y que desaparecieron con la llegada de Jesucristo. Aún así, se dice que aún quedan descendientes suyos, confundidos con la población; y muchos nombres de lugares especialmente mágicos los recuerdan: Jentillzulo, en Leiza, por el caserío de San Martín.

















Por cierto que allí mismo -no lejos de los lugares por donde va a discurrir nuestra ruta- se dice que pueden verse aún las rodadas que dejaron los carros de los gentiles, en un lugar casi cortado a pico. En otros lugares se enseñan sus pisadas sobre la roca y hasta se cuentan sus hazañas, consistentes muy a menudo en piedras enormes que fueron arrojadas para alcanzar un determinado lugar y se quedaron en medio camino, después de haber recorrido unas decenas de kilómetros por el aire.
(Juan G. Atienza)
 
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