miércoles, 31 de diciembre de 2014

El Collao y su poblado calcolítico, Cerezal-Nuñomoral

Nuestra breve ficha de hoy trata de acercarnos, a la distancia, a un lugar de Las Hurdes desconocido por nosotros, del que no tenemos ningún documento, más allá de las escasas líneas que traemos. Por tanto, queda pendiente para un futuro viaje a esta comarca, que en dos ocasiones hemos visitado en el año que hoy acaba. Nos referimos a El Collao, en Cerezal, alquería del concejo de Nuñomoral, cuya cabeza de concejo, se encuentra a escasa distancia, y donde confluye el río Malvellido, cuyo valle constituye el corazón de esta comarca, con el río Hurdano. En El Collao existió un poblado calcolítico, donde se han hallado enterramientos, cerámicas e incluso ídolos de los que nada sabemos y de los que, por supuesto, preguntaremos en un futuro, esperemos, cercano.
Otro lugar, del que nada sabemos, nada más que por una referencia de Félix Barroso, el gran hurdanófilo de nuestros tiempos, es La Peña Buracá, un santuario prehistórico situado en la Sierra de La Nebrera, también en Cerezal.

Cerezal - Foto: mangurrinoconsangredebellota.blogspot.com

*Fuente: mancomunidadhurdes.org

Existe en la zona de "El Collao" uno de los enclaves calcolíticos más importantes de toda la zona, donde se han localizado ídolos, enterramientos en forma de cistas, cerámicas decoradas, etc.


domingo, 28 de diciembre de 2014

La Filandorra, Ferreras de Arriba

Ya habiéndose iniciado el invierno, son muchas las mascaradas invernales que hacen acto de aparición corriendo por las calles de los pueblos. Nos acercamos, de nuevo, a una de las zonas más prolíficas en este tipo de festejos, como es el noroeste peninsular, sobre todo en las comarcas zamoranas y el Trás-os-Montes portugués. Hoy, en concreto, traemos La Filandorra, celebrada en Ferreras de Arriba, población de la comarca de Tierra de Tábara. En esta mascarada hay cuatro personajes, "los feos", que son la Filandorra y el Diablo y "los guapos", El Galán y La Madama. Como vemos, vuelve a concurrir la dualidad entre el bien y el mal; el mal, la oscuridad del invierno, el bien, el despertar que acaecerá tras el paso de éste y la llegada de la primavera. La ceniza, castañuelas y cencerros, con todo el simbolismo que encierran, aparecen en la fiesta. Con los cencerros siempre se dijo que pretendían despertar a la Naturaleza, aletargada en el invierno, y espantar a los malos espíritus, pero en este caso lo portan "los feos", representantes del invierno, mientras que La Madama lleva las castañuelas, representando la alegría y la fiesta de la primavera que se ansía.


Foto: estacerca.com

*Fuente: laopiniondezamora.es, 26/12/2014

Los vecinos del pequeño pueblo carballés abrirán sus puertas al paso de las parejas de los "Guapos" encarnados en el Galán y la Madama, y los "Feos" que obliga a emparejar por conveniencia a la Filandorra y el Diablo. Tras pasar por el taller de arreglos de indumentaria, el cuarteto comenzará su peculiar saludo por las calles con ceniza, cintazos castañuelas, caramelos y aguinaldos.

El recorrido será largo por todos los barrios hasta las doce, para reponer fuerzas en una degustación de dulces y licores en las escuelas. La Filandorra cederá su compás a los intérpretes de la música tradicional, pero solo en el momento del tentempié. La reina de la fealdad y la simpatía dará una tregua a la chavalería y la mocedad que se previene de los correazos y la tiznada. Tras esta tregua se reanudará la fiesta de personajes por las calles. Hornazos, empanadas y música tradicional aderezarán la fiesta a partir de las ocho de la tarde hasta la hora de la verbena.




La bóveda celeste en la Cueva de Altamira, Santillana del Mar

Volvemos a Altamira, en Santillana del Mar, la considerada, junto con Lascaux, cueva de pinturas rupestres paleolíticas más importante del mundo, para hablar de una de las teorías que tratan de explicar las representaciones de la misma. Ésta afirma que dichas pinturas de Altamira bien pudieran ser la representación de la mismísima bóveda celeste. Siempre de habla de la importancia que tenía el cielo para el ser humano desde el Neolítico y el inicio de la agricultura, pero a buen seguro que también era sumamente importante para nuestros antepasados de "la Piedra Antigua".
Continuamos desgranando la interesante información contenida en el estudio "Arqueoastronomía (Península Ibérica)" de Javier Arjona, donde hemos encontrado las siguientes líneas que explican esta interpretación de este conjunto pictórico.

Foto: javierarjona.es
Foto: sdelbiombo.blogia.com

*Fuente: Arqueoastronomía (Península Ibérica), Javier Arjona García-Borreguero

Según algunos autores como Luz Antequera Congregado, es probable que los hombres del Paleolítico fueran los primeros en imitar las formas de las constelaciones en sus grabados y pinturas, atendiendo a ciertas similitudes halladas entre las estrellas de Tauro y los bisontes de las cuevas de Altamira o Lascaux.
Para Antequera tiene sentido pensar que la sala de los bisontes de Altamira es una representación de la bóveda celeste, y en este sentido encuentra importante el hecho de que las figuras estén situadas en el techo de la cueva.
Si se considera al caballo como una representación de la constelación Pegasus, las demás figuras pueden adaptarse a las principales constelaciones del hemisferio norte: En esta configuración hay un punto alrededor del cual parecen girar todas las figuras, muy próximo a la cabeza en negro de uno de los bisontes. Este sería el polo norte de hace 14.000 años (fecha aproximada de las pinturas).

Incidiendo sobre esta teoría, para Francisco Jordá Cerda la representación celeste de Altamira define cinco santuarios superpuestos:

- figuras antiguas grabadas con trazo intenso y continuo
- animales ideomorfos de tinta plana roja
- figuras grabadas con técnica estriada,
- serie de figuras de trazo negro
- conjunto pictórico de los «policromos»

Probablemente en un principio simplemente se marcasen las estrellas, para posteriormente ir superponiendo las figuras que hoy día se pueden contemplar. En ese largo espacio de tiempo que va desde el Auriñaciense (26.000 a.C.) al Magdaleniense (12.000 a.C.) el fenómeno de la precesión equinoccial hizo que el polo norte fuera variando lentamente. 
Para que una estrella como Sirio fuera visible en la bóveda celeste por los hombres del Paleolítico, es necesario que el polo norte estuviera situado en un punto cercano al actual pero un periodo antes, hace 26.000 años. Además el hecho de que Vega se situase en dicho punto hace 14.000 años, marcaría la fecha de realización de los bisontes polícromos. Sea como fuere esta teoría de la bóveda celeste no es más que una hipótesis de la que no se pueden extraer resultados empíricos contrastables.


viernes, 26 de diciembre de 2014

Rocas con grabados rupestres en Ameal, Ameal-Coímbra

Continuamos con manifestaciones rupestres. En Ameal, freguesía de Coímbra, existen dos rocas, prácticamente unidas, con un buen número de grabados sobre las mismas. Apenas hemos encontrado información sobre ellas, ni las hemos contemplado in situ, pero por las fotografías obtenidas en ancient-wisdom.co.uk, que aportamos a continuación, parecen cruciformes e incluso antropormofos. Se observan también figuras geométricas como rectángulos. Una pena no saber qué representaban todos estos grabados para nuestros antepasados prehistóricos, aunque parece claro que estas dos piedras podrían tener un gran simbolismo para la comunidad que plasmó en ella estos pretroglifos.

Fotos: ancient-wisdom.co.uk





El menhir de La Cardenchosa, La Cardenchosa-Azuaga

Hoy nos acercamos a una población nacida alrededor de lo que, seguramente, fue un crómlech. Del mismo únicamente sobrevive un menhir de pizarra, nuestro protagonista en esta ficha, y alguna que otra piedra de granito. Estamos hablando del menhir de La Cardenchosa, una pedanía del municipio extremeño de Azuaga, en la comarca de Campiña Sur. Este menhir parece tener un grabado zoomorfo con forma de reptil, aunque según el autor del magnífico blog Dólmenes y Menhires, pudiera ser "un capricho de la piedra". Lo peculiar es como la población actual, se fue configurando, como dije, tomando como centro este megalito, pues a escasos metros, en la iglesia de esta población también existen restos megalíticos que, seguramente, formarían parte del mismo conjunto, además de dos dólmenes existentes en los alrededores del pueblo: El Juncoso I y El Juncoso II. Ello también ha provocado que muchas piedras hayan sido reutilizadas en la construcción de los edificios, a pesar de lo cual, ha podido sobrevivir este menhir en el centro del pueblo.

Foto: Emilio - dolmentierraviva.blogspot.com

*Fuente: dolmentierraviva.blogspot.com

El menhir de la Cardenchosa, de pizarra negra y con piedras graníticas a su alrededor, bien podría ser parte de los restos de un pequeño cromlech, el cual, con el paso del tiempo, fueron desapareciendo sus piedras, sobre todo las más pequeñas, reutilizadas en la construcción de las casas que lo rodean. Muy cerca, a escasos 25 metros, se encuentra la pequeña iglesia de esta pedanía de Azuaga, en la provincia de Badajoz, donde pueden verse más restos megaliticos. Puede apreciarce en la parte superior del menhir una especie de figura grabada en relieve de forma zoomorfa, ¿quizas un animal  tipo salamandra?, no lo sé, tal vez sea un capricho de la piedra y de la erosion del agua, pero ahí está.
El menhir de la Cardenchosa, es un curioso y original menhir por el material usado para su erección, pizarra negra, tiene una altura aproximadamente de unos 2,5 metros y junto a él, descansa un bloque de granito que delata que la construcción fue mayor en el pasado, tal vez un grupo de menhires. Alrededor de él se construyó una pequeña población y a escasos metros esta la iglesia del pueblo. Pertenece al término municipal de Azuaga.



miércoles, 24 de diciembre de 2014

Santuario rupestre de La Pola, Terrassa

En las cercanías de la antigua Égara romana y Egosa íbera, la actual Terrassa -o Tarrasa en castellano-, encontramos el Santuario rupestre de La Pola. Éste está datado en la primera mitad del I milenio a. C., poco antes, quizás, de que se fuera configurando, propiamente, la cultura íbera, oriunda de esta zona. Todos los Solsticios de Invierno, fechas en las que nos encontramos y en la que se celebra el nacimiento del "nuevo Sol", sustituido posteriormente, en la religión cristiana, por el nacimiento de Cristo, el sol ilumina dos pares de agujeros en la roca, además del fondo de la cueva existente al mediodía.
Por tanto, encontramos una huella más de la importancia de las fechas solsticiales, en este caso el invernal, en el hemisferio norte, para nuestros antepasados en el regir de sus vidas. Ellos sí que estaban en conexión con el paso de las estaciones y la magia de los astros y la Naturaleza, algo muy ajeno hoy en día para millones de personas.
¡Feliz Solsticio desde Iberia Mágica!

Foto: elbulotraselmisterio.blogspot.com

*Fuente: Arqueoastronomía (Península Ibérica), Javier Arjona García-Borreguero

El santuario astronómico de La Pola, localizado en la sierra de l’Obac junto a la localidad de Tarrasa (Barcelona), está compuesto por una elevada pared extraplomada de dirección norte-sur donde se ubica una fuente. Al fondo y formando un ángulo recto con la pared, existen dos peñascos entre los que destacan dos rocas verticales separadas por una diaclasa que se junta hacia su interior, apuntando a la abertura de entrada a una cueva. Frente a estas rocas se sitúa un monolito rocoso. Otra peña, a la altura del monolito, retrocede unos metros formando un plano donde hay marcados siete hoyos.
En dicho lugar, las alineaciones de la puesta del Sol en el solsticio de invierno y la del ocaso de la Luna en su posición más septentrional en verano, vienen indicadas por sendos pares de agujeros en la roca. Aprovechando la dirección de la meridiana de la diaclasa, fueron construidas dos plataformas de madera en las que el avance y retroceso de la superior sobre la inferior actuaba de gnomon. Además a mediodía del solsticio de invierno, la luz del Sol alcanzaba la altura máxima en su iluminación al fondo de la cueva (parecido efecto al que se podía observar en el templo egipcio de Abu Simbel original, antes de su traslado a la ubicación actual).
Probablemente se trate de un lugar sagrado, ya que se encuentran unidos el símbolo de la fecundidad (monolito) y el de la maternidad (cueva), incrementado por el efecto de la penetración de los rayos del Sol en invierno sobre la cueva, en una especie de promesa de creación y nacimiento por la luz. 


Recreación del santuario - elbulotraselmisterio.blogspot.com


martes, 23 de diciembre de 2014

L'ou com balla, Barcelona

Como ocurre con tantos otros festejos, L'ou com balla celebrado en  Barcelona y otras poblaciones catalanas, parece no tener un origen demasiado lejano. Así, la oficialidad, nos dice que, aunque no hay consenso para fijar el nacimiento de este festejo, se cree pudo nacer en el siglo XV. Esto es aparentemente, pues ya se sabe, que si se escarba, en muchas ocasiones, se comprueba que gran parte de las festividades, tradiciones y rituales tienen un origen mucho más lejano. Esto nos ha ocurrido leyendo un libro sobre mitología, donde, en su apartado de mitología germana. el autor conecta L'ou com balla con la ancestral costumbre de la ritualidad alrededor del huevo y su simbolización o identificación con la fecundidad.
L'ou com balla consiste en hacer "bailar", el día del Corpus, un huevo en los surtidores de las fuentes situadas en claustros, patios y jardines. En Barcelona, en concreto, se realiza en distintos lugares, como en el claustro de la Catedral o en la Casa de l'Ardiaca, lugar de la fotografía que traemos para ilustrar la ficha.

L'ou com balla en la Casa de l'Ardiaca - neguitdepantorrilla.blogspot.com

*Fuente: La mitología - F.L. Cardona Castro (1972)

A los germanos les causó admiración el fenómeno de brotar la naturaleza en primavera. La tierra producía la vida, su fuerza vital se manifestaba en los árboles mucho mejor que en ninguna otra cosa. Por ello plantaban árboles cerca de sus moradas con finalidad mágica bienhechora, y para poseer esa fuerza se cortaba una ramita. (¿No nos recuerda este símbolo la famosa "varita mágica"?). En los campos enterraban huevos con el fin de alejar a los malos espíritus y con significado de fecundidad, ya que los germanos interpretaron como fuerza misteriosa y mágica el romper de la cáscara apareciendo un polluelo. Este poder de alejar a los espíritus malignos, simbolizados por el invierno, y la llegada de la riente primavera, se ha conservado en la tradición del "huevo de Pascua" y en Cataluña en el "baile del huevo" ("L'ou com balla") del día del Corpus.



 
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