lunes, 15 de septiembre de 2014

Los guerreros galaicos del Museu Sociedade Martins Sarmento, Guimarães

Hace poco nombramos al arqueólogo portugués Francisco Martins Sarmento, en relación al Coloso de Pedralva. Hoy visitamos el museo que fundó en su ciudad natal, Guimarães, y que toma su nombre, el Museu Sociedade Martins Sarmento, para nombrar sendas esculturas halladas, en el norte de Portugal, que representan a guerreros galaicos. Éstas son de gran interés, en cuanto a que nos informan sobre la vestimenta que usaban los galaicos, pudiéndose apreciar, por ejemplo, que usaban una especie de falda muy similar al kilt escocés. Desconocemos donde fueron halladas y en qué contexto, pero bien pudieron tener un claro significado mágico o religioso, no ya de culto a la guerra, como se nos suele contar, sino de amor y respeto por su propia cultura, de protección de su pueblo.

facebook.com/PortugalCelta

*Fuente: Wikipedia

La vestimenta de los hombres, según muestran las estatuas de guerreros galaicos (norte de Portugal), estaba compuesta por una camisa larga (sujeta con un cinturón en la cintura), que acababa casi en las rodillas, donde unas líneas de diversos colores formaban un estampado de cuadros o rombos para diferenciarse de otros clanes, como actualmente siguen haciendo los clanes escoceses. También usaban el sago al igual que muchos otros pueblos vecinos como cántabros y astures, hecho que demuestran las fuentes clásicas y el hallazgo de fíbulas en los yacimientos arqueológicos (Alberto Álvarez Peña Celtas en Asturies). Además, en algunas tribus los hombres también usaban falda, la lena celta, cosa que se mantuvo en algunas zonas de Galicia hasta los siglos XVIII-XIX, con ejemplos como la falda de Betanzos y la falda de Tuy similar al kilt escocés pero sin tartán1tartanes. Calzaban coricias o abarcas y a veces una especie de calzas sujetas a la espinilla con cordones. El traje de la mujer no variaba más que en una falda mucho más larga, algo parecido en la forma al actual traje tradicional.


domingo, 14 de septiembre de 2014

Esculturas íberas de Cerrillo Blanco, Porcuna

Estamos ante el conjunto escultórico íbero más importante. Fue hallado, en excavaciones realizadas entre 1975 y 1979, en el yacimiento de Cerrillo Blanco, en Porcuna. El conjunto está formado, en total, por más de 40 estatuas, que fueron destruidas y cuyas reproducciones, de las más importantes, se encuentran en el Museo de Jaén. Fueron destruidas deliberadamente poco después de su creación, seguramente para borrar de la memoria a un gran personaje o reyezuelo de Ipolka, la capital de los túrdulos -Obulco en época romana-, la actual Porcuna, a cuyo encargo se hicieron. Son del siglo V a. C. y, seguramente, fueron realizadas por algún artista griego, estando su estilo a caballo entre la escultura griega arcaica y el periodo clásico. Abundan las representaciones de guerreros, de hombres luchando o cazando -en la escultura conocida como Grifomaquia, un hombre lucha contra un grifo-, otras de personajes ataviados con elementos de ceremonial religioso o representaciones de animales y figuras mitológicas, como un león, un oso, un toro, un águila o una esfinge. En una breve ficha, como ésta, no se puede entrar en profundidad sobre el estudio de un conjunto tan importante como éste, con lo que invitamos a buscar mayor información al respecto, pues merece mucho la pena. En las pocas líneas que traemos como fuente, se hace referencia a la escultura conocida como Grifomaquia, ya mencionada.

La Grifomaquia de Cerrillo Blanco - necropolisdearjona.blogspot.com

*Fuente: necropolisdearjona.blogspot.com

La escultura del grupo del hombre que lucha a cuerpo con un grifo es una rara representación de un tema que se puso de moda en la literatura griega. Pudieran los íberos aficionarse a estos asuntos de luchas del tradicional heroe con animales,  de claro significado funerario. El hombre lucha sin armas, de igual a igual con la fiera.  
Hace 2.400 años en un túmulo sagrado, importante centro religioso túrdulo, se inhumaron los restos de todas estas esculturas que han marcado los estudios de la cultura íbera y que se prestan a tantas interpretaciones sobre su significado.


Un moral de concejo, Palacios del Arzobispo

Hoy, continuando con nuestro archivo arbóreo, traemos un ejemplo más de árbol de concejo, un moral, llamado morera, aunque sean árboles distintos (moral: morus nigra; morera: morus alba), por los vecinos de Palacios del Arzobispo, una población de la comarca de Tierra de Ledesma. No existe documentación sobre la función concejil de este árbol, pero sí se comenta esto entre las gentes del lugar. Hemos conocido este árbol singular a través del fabuloso programa radiofónico El bosque habitado, donde el naturalista Raúl Tapia, nos comenta lo abundantes que eran en la zona fronteriza en las provincias de Salamanca y Zamora y en la región portuguesa que limita con estas provincias. Si el tejo es el árbol-tótem por excelencia en algunas zonas, el olmo o el roble en otras, en ésta los morales y moreras toman el protagonismo.
Seguramente, el culto a este árbol -a los morales y moreras- hunda sus raíces -nunca mejor dicho- en tiempos mucho más lejanos que el propio medievo.

Moral de Palacios del Arzobispo - A.A.Glez.

Fuente: Intervención de Raúl Tapia en El bosque habitado

En la frontera entre Salamanca y Zamora, porque estamos justo en la linde, en la separación de una provincia con la otra, y hasta la raya con Portugal, la mayor parte de los pueblos presentan moreras en sus plazas. Son moreras en torno al siglo XVII y XVIII, tienen todas edades muy semejantes y es un continuo, es una línea y Abella (Ignacio Abella) planteaba el poder mapear, en un momento dado, la Península y ver donde se establecían esas líneas, es decir, donde podíamos ir uniendo morales, moreras que estuvieran en plazas, en lugares públicos, con este concepto de árboles de juntas, de árboles vecinales. 


miércoles, 10 de septiembre de 2014

El Ábside de Los Milagros, posible antiguo lugar de culto, Talamanca de Jarama

Para empezar, hay que advertir que esta entrada quizás sea muy aventurada, pues no hay ninguna prueba irrefutable, en forma de grabado, inscripción o cualquier vestigio similar, que dé verosimilitud a la conclusión a la que se llega en estas líneas. Hace pocos días, visité por segunda vez una población histórica, de la provincia de Madrid, que pasa, a nivel general, bastante desapercibida, siendo muy interesante su visita. Hablo de Talamanca de Jarama, municipio perteneciente a lo que fue la histórica comarca de Tierra de Alcalá. Entre todo el patrimonio histórico que atesora, como son restos de muralla, con puertas como la de La Tostonera, el monasterio cartujo y, sobre todo, el puente romano, destacan dos bellos ábsides románicos muy singulares, dentro de la escasez existente de este arte en la provincia de Madrid. Uno de ellos, es el Ábside de los Milagros, nuestro protagonista de hoy.

En el Ábside de Los Milagros se pueden observar piedras reutilizadas en la base del muro - Iberia Mágica

Lo que parece una especie de lápida, sin grabado aparente, incrustada en el muro del ábside - Iberia Mágica

El Ábside de Los Milagros, conocido también como El Morabito, es lo que queda de una antigua iglesia del románico de ladrillo -o románico-mudéjar- de mediados de siglo XIII. Observando este bello ábside, a su alrededor, contemplamos una serie de piedras de granito de apariencia romana, reutilizados en sus muros de mampostería de ladrillo y cantos rodados, con lo que, al momento, nos pusimos a buscar información en internet para contrastar nuestras impresiones y pudimos comprobar, que, ciertamente, se señalaba dicha circunstancia. Incluso, en dicha información -una ficha dedicada a este ábside en la Wikipedia-, se dice que excavaciones realizadas en la plaza en la que se encuentra el ábside, pusieron de manifiesto, además de restos romanos, también prerromanos. Además, bajo el ábside aparecieron cascos de barro saguntino y, de posterior época a la romana, vestigios de otro ábside más antiguo que el de Los Milagros y de menor tamaño, lo que demuestra, al menos, que un templo cristiano sucedió a otro, y, finalmente, sepulcros realizados en ladrillo y silos. Todo esto, unido a los restos romanos hallados bajo el Ábside de Los Milagros, nos hace suponer que quizás el primitivo templo cristiano, anterior a los restos del ábside actual, también se hubiera levantado sobre otro u otros anteriores que, quizás, quien sabe si no se remontarían a tiempos romanos y precristianos. Ya hemos advertido que es mucho suponer, pero, son tantos los casos de este tipo que se conocen, que hemos creído que bien pudiéramos encontrarnos ante otro similar.

Piedra de aspecto igualmente romano - Iberia Mágica
Ábside de Los Milagros - Iberia Mágica

Ampliando la ficha, algo no habitual en este blog, a otros lugares de Talamanca, al margen del ábside, pero que consideramos interesante traer, también pudimos contemplar una serie de piedras que parecen romanas, con forma de lápidas o aras, junto a una de las puertas de La Cartuja existente en Talamanca de Jarama.

Lo que parecen aras romanas junto a una puerta del monasterio cartujo de Talamanca de Jarama - Iberia Mágica

Iberia Mágica

Para terminar, sobre la Puerta de La Tostonera, existe un relieve que dicen es la representación, desgastada, de la Virgen con el Niño. Sin negar dicho dato, simplemente hago referencia a este relieve, pues nos recordó mucho a las típicas representaciones en piedra de diosas de la Antigüedad.

Relieve sobre la Puerta de la Tostonera -puerta sur de lo que fue el recinto amurallado- Iberia Mágica

viernes, 5 de septiembre de 2014

O Colosso de Pedralva, Guimarães

Si se visita la bella ciudad de Guimarães, se puede encontrar uno con esta singular sorpresa: el Coloso de Pedralva. Como su nombre indica, estamos ante una escultura colosal, ante un gigante de piedra que se puede contemplar en un parque público de Guimarães. Lo de calificarle como "de Pedralva" se debe a que fue hallado en la freguesía de Pedralva, a pocos kilómetros del famoso castro galaico de Citânia de Briteiros. En 1876, el arqueólogo portugués Francisco Martins Sarmento lo trajo a su ciudad natal, a la propia Guimarães, donde hoy en día se encuentra, aunque su intención era llevarlo al propio castro de Citânia de Briteiros, deseo que finalmente no pudo realizar. La escultura se compone de dos piezas, la mitad inferior, que fue la primera en hallarse, y la mitad superior, es decir, la parte de los brazos y la cabeza que apareció días después enterrada a pocos metros de distancia de donde se encontraba la primera. Existe una una tercera parte de unión entre las dos partes anteriormente mencionadas.

jlgalovart.blogspot.com

Su carácter tosco sea quizás prueba de que fue realizado en época prerromana, aunque algunas fuentes hablan de que pudiéramos estar ante una especie de factura galaico-romana. En mi humilde opinión, me inclino por un origen prerromano de la misma, aunque quizás sea demasiado aventurado afirmar que estamos ante la representación del dios Lug, como he leído en alguna fuente al documentarme para realizar esta breve ficha sobre esta escultura, aunque nunca se sabe. Lo que sí queda claro es que nos encontramos ante un vestigio excepcional, que se conozca, sin igual en la Península Ibérica, y que pudo tener un carácter sagrado, no encontrándose junto a ningún castro, ni poblamiento de ningún tipo, que se sepa, con lo que el lugar donde se halló pudiera tener un significado, sino religioso, al menos simbólico para sus creadores y para el grupo de personas que a ese enclave lo llevó, si es que no fue realizada la escultura allí mismo.

jlgalovart.blogspot.com


La Enramá, Pinofranqueado

Como prometimos en nuestra última entrada, le toca el turno a La Enramá de Pinofranqueado, la más conocida, pero no por ello la originaria, como dijimos, pues es una réplica de la Ovejuela, alquería del propio concejo de Pinofranqueado. Según Félix Barroso, esta comenzó a celebrarse en el siglo XX, cuando varios vecinos del Pino la hacen suya. En la anterior ficha explicamos el significado de esta festividad celebrada a finales de agosto, la única declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en Las Hurdes. Dejemos que sea el gran hurdanófilo Félix Barroso quien nos cuente en esta ocasión.

La Enramá de Pinofranqueado - planvex.es

*Fuente: Félix Barroso Gutiérrez

La fiesta de “La Enramá” no tiene sus orígenes a mediados del siglo XIX, sino que varios vecinos de Pinofranqueado la hacen suya, en pleno siglo XX, copiándola del pueblo hurdano de Ovejuela, donde se celebraba desde tiempo inmemorial.
La Enramá de Pinofranqueado se celebra a lo largo de varios días, siendo el momento culmen la noche del 23 de agosto, cuando mozos y mozas cristalizan su sueño al ser sorteados y emparejados por el azar, mediante las papeletas que se guardan en una bolsa y que pregona, desde el “Torreón” de la plaza mayor, el “cantaol de lah mózah” y el “cantaol de loh mózuh”.  En este sorteo solo están presentes los mozos y el tamborilero.  Tras los gritos de rigor, de acuerdo con el antiguo formulario de emparejamiento y el asentimiento de los asistentes, las parejas unidas por el sorteo, se convertirán en “novios” a lo largo de una semana.  A quienes les toca desempeñar el papel de novios deben acudir a casa de sus supuestos “suegros”, a fin de conocer a la familia.  Y la que hace de novia le preparará a su flamante novio un floreado ramillete, que lucirá en la pechera de su camisa.
La fiesta siempre gira en torno a la efemérides de San Bartolomé (24 de agosto), días arriba o días abajo.  Hogaño, parece ser que se adelanta el sorteo a la noche del día 21, para celebrar el ritual de “La Ronda” el sábado, día 23.  En este día, víspera del mencionado santo,  las parejas, elegantemente ataviadas y con chulería, desfilarán por las calles de Pinofranqueado, formando lo que ha dado en llamarse “El Arco”, que lleva aparejado el baile de una jota con el mismo nombre, pero que, ciertamente, es una designación moderna, ya que no hemos conocido a un solo tamborilero jurdano que haya oído hablar de una pieza folklórica con tal denominación.  


martes, 2 de septiembre de 2014

La Enramá, Ovejuela-Pinofranqueado

Resulta bastante habitual nuestra visita a Las Hurdes en esta web, lo que no ha de causar extrañeza si es conocida la riqueza antropológica y la abundancia en rituales ancestrales de esta comarca. Queríamos acercarnos, en primer lugar, a Pinofranqueado, a la propia cabeza del concejo del mismo nombre, para hablar de una interesante fiesta celebrada a finales de agosto, la única declarada de Interés Turístico Regional de todas Las Hurdes, como es La Enramá, pero la vamos a dejar para después de esta ficha, pues, buscando información sobre la misma, gracias al gran hurdanófilo Félix Barroso, hemos sabido que ésta no es otra cosa que una copia iniciada en el siglo XX de la celebrada en la alquería de Ovejuela, perteneciente al propio concejo de Pinofranqueado, en cuyo lugar su celebración sí que se remonta a tiempos inmemoriales.

La Enramá de Ovejuela - Foto: José Antonio Sánchez

Félix Barroso nos la define de tal forma: "el ritual de “La Enramá”, que se pierde en el túnel de los tiempos y que forma parte de las ritos de emparejamiento y en los que se rastrean también arcaicos cultos dendrolátricos." No conocemos los términos exactos de la celebración en Ovejuela, pero haciendo la comparativa con la de Pinofranqueado, copia esta última, como dijimos, de la primera, el ritual consiste en el sorteo de emparejamientos entre mozos y mozas, que serán novios por una semana -suponemos que algunos casos podría ser más duradero, si no de por vida, nunca se sabe- formando, después, lo que verdaderamente se conoce como La Enramá, que es la formación de una fila de parejas, unidas por sus manos, en una especie de ramificación humana. Por tanto, la fertilidad, lo arbóreo y la celebración, se dan la mano, igualmente, en este curioso festejo, no exclusivo únicamente de Ovejuela y Pinofranqueado; ya veremos más casos.


 
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