martes, 11 de junio de 2013

La esfinge ibérica de Alarcos, Poblete-Ciudad Real

Hoy nos acercamos a un importante yacimiento arqueológico, una antigua ciudad, Alarcos, cuyo emplazamiento fue habitado desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media. Fue destruida por la famosa Batalla de Alarcos, en el año 1195, trasladándose la mayor parte de su población a Pozo Seco de Don Gil, población que más tarde, por orden del despótico Alfonso X, fue nombrada como Villa Real, y finalmente, tras serle otorgado el título de ciudad, como Ciudad Real, quedando Alarcos definitivamente abandonada. Tras esta breve descripción de Alarcos y del destino de sus últimos habitantes, nos detenemos en su etapa íbera, en su etapa oretana. Eso sí, gracias a Pichuneke, un participante en este blog, supimos de la verdadera naturaleza de los oretanos norteños, que a diferencia de los del sur (los situados al sur de Sierra Morena), más puramente íberos, eran conocidos Oretani Germani, de influencia céltica.
Pero además, también le debemos el haber conocido la pieza que traemos como protagonista de la ficha de hoy: la Esfinge ibérica de Alarcos.

oretania.es

*Fuente: oretania.es

La pieza forma parte de la cultura ibérica que se extiende por el este y sur peninsular, penetrando hasta el sur de la Meseta.
Se trata de una escultura acéfala, que representa a un animal de cuerpo felino, alado. El costado izquierdo está acabado mientras el derecho solo está desbastado, lo que sugiere su ubicación adosada a un monumento, probablemente funerario.
En los territorios que bordean el Mediterráneo oriental es muy común esta tipología conocida como esfinge, a la que se atribuye carácter sagrado como protectora del hombre -tanto vivo como difunto- y, por tanto, protectora de las tumbas y, posiblemente, portadoras de las almas al más allá.

Alarcos - pabloaparicioresco.blogspot.com

lunes, 10 de junio de 2013

El templo romano de Basti, Baza

Hace pocos días estuvimos en la antigua Basti para hablar de la Dama de Baza y de la necrópolis del Cerro del Santuario, donde se halló esta importante escultura íbera; hoy volvemos a la ciudad más importante de la etnia íbera de los bastetanos para dejar constancia de los restos de lo que fue un templo romano existente en este yacimiento del Cerro Cepero, donde se encuentran los restos de Basti, a las afueras de la actual Baza -a tres kilómetros-, población heredera de la antigua, de la que toma su nombre. Como se indica en la fuente que aportamos, el templo se destruyó durante la conquista árabe, usándose como base para la construcción de una torre-vigía.

romanheritage.com

*Fuente: Estudios de Arqueología Bastetana

El templo romano fue fundado hacia finales del siglo I a.C.; se trataba de un edificio de planta cuadrada, con un acceso de puerta muy simple. Posteriormente, quizás hacia el siglo II d.C. se reformó profundamente, incorporándole varios elementos que le dieron mayor sensación de monumentalidad, incluyendo columnas y una escalinata que permitía acceder al interior del mismo.
Tras la conquista musulmana, el templo se arrasó para utilizarlo como base para la construcción de una torre-vigía, puesto que se encontraba en el punto de mejor control visual de la mayor parte de la Hoya de Baza.

Dolmen de Matarrubilla, Valencina de la Concepción

Nos acercamos a un municipio en el que destacan dos importantes dólmenes. Hoy nos centramos en el Dolmen de Matarrubilla, en Valencina de la Concepción, pueblo vecino y muy cercano a Castilleja de Guzmán, donde se encuentra el importantísimo Dolmen de Montelirio, al cual dedicamos una ficha en febrero de este año. Siempre se ha discutido sobre la naturaleza de estas antiguas construcciones que se desarrollaron en el Neolítico, el Calcolítico y la Edad del Bronce; normalmente siempre fueron utilizados como lugares de enterramiento, por lo que la interpretación más generalizada es la que afirma que cumplieron una función funeraria, pero dólmenes como el de Matarrubilla son una prueba también de otra de las interpretaciones difundidas, que es la que identifica a estas construcciones, además de como lugares de enterramiento, como espacios de culto o santuarios. En el Dolmen de Matarrubilla, al menos, queda bien patente esta circunstancia, pues únicamente se han encontrado los restos de un esqueleto completo, mientras que, por otra parte, se halló un bloque de mármol negro que parece haber cumplido una función ritual como altar o mesa de ofrendas. El dolmen ha sido fechado en el III milenio a. C.

Altar del Dolmen de Matarrubilla - Foto: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico

*Fuente: rutasconhistoria.es

El Dolmen de Matarrubilla fue descubierto en 1917, también como resultado de unas tareas agrícolas. Distante apenas un kilómetro en línea recta de La Pastora,
Como estructura funeraria de corredor y cámara circular con un total de 32 metros de longitud máxima, Matarrubilla se aproxima a La Pastora en grandiosidad. De ella se diferencia fundamentalmente por que en la cámara se encuentra un gran bloque de mármol negro, tallado y con un rebaje de varios centímetros en la parte superior, que probablemente cumplió funciones de mesa de ofrendas o altar. Sin duda se trata de un elemento ritual que ya tuvo gran importancia en el diseño y planeamiento del monumento, ya que su colocación, ocupando gran parte del espacio de la cámara, debió producirse antes de la erección de la techumbre en falsa cúpula.
El depósito funerario encontrado en Matarrubilla era bastante escaso. En la expoliada cámara apenas se identificaron restos revueltos y fragmentados de cerámica y algunos huesos humanos. En el corredor, Carriazo pudo identificar algunos materiales in situ, incluyendo herramientas de piedra, una gran cantidad de fragmentos de laminillas de oro, algunos objetos de marfil (incluyendo un colmillo de elefante en bruto, sin trabajar) y varios miles de cuentas de collar. Tan solo se encontró un esqueleto completo, a medio camino del corredor y en posición encogida. La cantidad relativamente baja de enterramientos y ajuares y la presencia de la pila o mesa de ofrendas que domina de forma tan evidente el espacio disponible en la cámara abovedada del monumento sugiere que, efectivamente, un monumento como Matarrubilla pudo haber desempeñado la función de templo o recinto ceremonial además de (o quizás más que como) sepulcro.

Exterior protegido del Dolmen de Matarrubilla - Foto: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico

jueves, 6 de junio de 2013

Pinturas rupestres de los Abrigos del Fresnedo, Teberga

Nos acercamos a un concejo asturiano muy rico en arqueología: Teverga (Teberga en asturiano). Destacan  en él las estructuras tumulares existentes en Cueiro, Santa Cristina, Sobia y en el Cordal de La Mesa, los castros de El Carrillón de los Moros, La Cogollina, La Cogolla, La Garba, El Pico la Peña y El Castillo de Trescuro y las pinturas rupestres de los Abrigos del Fresnedo, nuestras protagonistas de hoy. En concreto son cinco abrigos -Cochantoria, Cuesta el Paso, Abrigo del Ganado, Cueva del Ganado y Trechacueva- que reúnen más de medio centenar de figuras esquemáticas que van desde antropomorfos, zoomorfos, figuras geométricas y en forma de puntos que han sido fechadas entre la Edad del Bronce y los inicios de la Edad del Hierro.
Como hemos afirmado al principio de estas líneas, sorprende este concejo por la gran cantidad de vestigios arqueológicos y prehistóricos existentes.

Antropomorfos en el Abrigo del Ganado - infoteverga.com

*Fuente: lacarrozal.com

...se trata de un conjunto de pinturas rupestres localizadas en varios refugios naturales de la montaña caliza que domina esa localidad. La importancia de los mismos supera el ámbito de lo regional y se debe al conjunto de más de 50 figuras esquemáticas que los decoran: cabras,  imágenes antropomorfas, representaciones zoomorfas, figuras geometrizantes, puntos, etc., fechables entre la Edad del Bronce y principios de la del Hierro. Debido al desgaste de la propia pintura, son muy difíciles de ver y más todavía de interpretar. Se descubrieron en 1968 y se declararon posteriormente Bien de Interés Cultural, las numerosas imágenes pictóricas -más de medio centenar- constituyen una de las más ricas estaciones rupestres del arte esquemático en el noroeste peninsular.

miércoles, 5 de junio de 2013

El Dístylo sepulcral iulipense, Zalamea de la Serena

Nos acercamos a Zalamea de la Serena, la que fue la ciudad romana conocida como Iulipa, para hablar de un monumento romano funerario conocido como el Dístylo sepulcral romano. Es el de mayor tamaño conocido en la actualidad -de casi 24 metros- en todo lo que fue el antiguo imperio romano, existiendo únicamente otros ejemplos en la actual Siria. Se dice fue construido como tumba de una de las hijas del emperador Trajano, pero este dato -o creencia más bien- no está demostrado. Su conservación ha podido deberse en parte al haber permanecido oculto en la torre de la iglesia parroquial de Zalamea que se construyó en el S. XVI, sirviendo de armazón de la misma hasta 1961 cuando se extrajo y se restauró en su ubicación actual.
Estamos ante un monumento más que simboliza la barbarie y opulencia de un imperio opresor, que para capricho de una persona, o de una familia, construía obras de este tipo que han llegado hasta nosotros. Se simpatice más o menos con lo que significó esta antigua civilización, aquí queremos dejar constancia de todo tipo de monumentos, obras y huellas de culto que el ser humano dejó en la Península Ibérica, principalmente en la Prehistoria y en la Edad Antigua.

Rafaelji - Wikipedia

*Fuente: spanisharts.com

Situado en las inmediaciones de la Vía Metellinum que pasaba por Iulipa, la actual Zalamea, se construyó este singular y gran monumento funerario de casi 24 metros de altura. Posiblemente sea el más importante de sus características en el mundo romano, tanto por su tamaño como por su diseño, con seguridad el único de la península. Este diseño tiene claras influencias griegas y asirias, donde eran comunes estos dístylos. Su situación original, además de cerca de la calzada romana lo ubica en una posible necrópolis romana, ya que se han encontrado lápidas en sus alrededores. 
Parece que se erigió en el año 103 en honor al emperador Trajano y como cenotafio de una de sus hijas, este último punto está sin demostrar. 
 Su aceptable estado de conservación se debe a que formó parte de la fábrica de los muros de la iglesia local construida en el S.XVI. En esta situación se mantuvo hasta el año 1.961 en que se "extrajo" y se restauró en su localización actual, gracias a los arquitectos Menéndez-Pidal y García Bellido. 

martes, 4 de junio de 2013

Cadáveres y buitres en cerámica numantina, Garray

Continuamos con un testimonio más en relación a la exposición de cadáveres ante los buitres. En este caso volvemos al pueblo del que se conocía mayormente, por las fuentes clásicas, este ritual: el celtíbero. Pero, afortunadamente, más allá de las fuentes escritas, la propia evidencia material ha verificado esta afirmación. Así se conservan unos fragmentos de cerámica numantina en los que se representa a dos guerreros -o quizás sean dos escenas del mismo guerrero- que van a ser comidos por los buitres.

Ilustración que recrea los dos fragmentos - idoubedaoros.wordpress.com


*Fuente: Claudio Eliano, idoubedaoros.wordpress.com

...como apuntan las citas de Claudio Eliano y Silio Itálico, en todo el orbe celtibérico el buitre fue un animal sagrado, el vehículo deseado por los guerreros para viajar al Más Allá y disfrutar eternamente de la morada de los dioses. Una vasija de cerámica numantina parece evocar esta creencia en la recompensa tras la muerte ejemplar, la de los guerreros en combate. A modo de narración en dos viñetas, en una se ve a un guerrero tendido, atravesado por una lanza aunque con la espada aún en la mano. En vuelo picado, un buitre hambriento se dirige hacia él mientras un cuervo parece que ha comenzado a comerle los ojos. En la segunda, el buitre posado sobre el afortunado guerrero estaría ya devorándole para, acto seguido, elevarse con su alma hasta llevarle a la morada de los dioses.

Recreación de vivienda celtíbera en Numancia, ruralia.com

lunes, 3 de junio de 2013

El collar o lúnula de plata de Chão de Lamas, Lamas-Miranda do Corvo

Cuando hablamos de la Estela de El Palao, hallada en Alcañiz, mencionamos el ritual de exposición de los cadáveres caídos en el campo de batalla para alimento de los buitres, tal y como señaló Silio Itálico, el mayor de los honores para un guerrero celtíbero, pero de lo que no teníamos constancia era de que esta costumbre también se extendía a otros pueblos prerromanos peninsulares, como los cántabros, los vacceos o los lusitanos. En relación a este último pueblo parece atestiguarlo la lúnula de Chão de Lamas, hallada en Lamas, freguesía del concelho de Miranda do Corvo, en el Distrito de Coímbra, en la que se aprecian dos buitres dirigiéndose hacia dos cabezas masculinas, lo que se ha interpretado como una posible representación del rito de exposición de cadáveres.

Las cabezas y los buitres se aprecian en la parte inferior. Luis García - Wikipedia

*Fuente: Los cántabros antes de Roma, Eduardo Peralta Labrador

Como indican expresamente los textos y las representaciones iconográficas que nos han llegado sobre el rito de la exposición de los cadáveres, en el mundo celtibérico estaba destinado a los mejores, es decir, a los que habían encontrado la "bella muerte" en el campo de batalla. La incineración, en cambio, quedaba para el común de los mortales, que moría sin gloria. Este rito de la exposición -señala Gabriel Sopeña en el detallado estudio que le dedica- culmina un sistema de vida entendido de un modo agonístico. La androfagia de un animal sagrado, volador y cuyo medio natural es el aire pone en marcha un ritual de tránsito que se verifica por todos los elementos naturales y que entraña a los hombres con los dioses. Esta creencia en un nuevo renacimiento tras la muerte, equiparable al concepto de la inmortalidad de otros pueblos celtas, favorecía el valor guerrero y el desprecio de la muerte. Tal concepción del mundo de ultratumba radica en una idea individual del destino: el hombre se destaca por su suerte personal, por su propia virtus, manifestada en el sacrificio del combate final que garantiza una recompensa sublimatoria en el Más Allá.

Se deduce que entre los cántabros, los vacceos y los celtíberos existía una creencia en un paraíso celeste destinado a los héroes, una especie de Walhalla al que sólo iban los elegidos del dios de la guerra. El buitre era el símbolo de estas concepciones heroicas. Tuvo que ser además un animal muy familiar para los cántabros, pues anida en los farallones rocosos donde suelen estar emplazados los castros.

Es posible que en el área galaico-lusitana se practicase el mismo ritual, pues en uno de los collares de plata del tesoro prerromano de Chao de Lamas (Miranda do Corvo, Portugal) se ven dos buitres que se dirigen hacia dos cabezas humanas barbudas.

 
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