*Fuente: Ritos de armas en la Edad del Hierro. María del Mar Gabaldón Martínez
El yacimiento de La Escuera se encuentra en lo que fue en la Antigüedad una pequeña ladera de un monte a una altura entre 11 y 14 metros sobre el nivel del mar, dominando la orilla izquierda de la desembocadura del Segura. En las excavaciones que se llevaron a cabo en 1960, la excavadora, la arqueóloga sueca Solveig Nordström, halló en la parte baja del poblado, en el denominado Bancal B, un conjunto de departamentos que fue interpretado como un lugar de culto. Esta interesante construcción, próxima a la muralla meridional del poblado, está formada por varios departamentos o ambientes que configuran un edificio, o mejor varios edificios, que forman un conjunto de planta rectangular, orientado en dirección norte-sur.En este conjunto se ha documentado una especie de patio o pórtico con basas de pilastras (ambiente f), y entre los materiales hay que destacar los vasos cerámicos para el ritual (vajilla geminada), restos de animales y de ceniza, cerámica polícroma, ática y de barniz negro, etc. En uno de los departamentos (el d) se halló una pequeña hornacina de piedra con una columnita en el centro, que ha sido interpretada recientemente como un betilo. Por su parte, en el ambiente e, abierto en la parte sudeste del edificio, se hallaron algunos fragmentos cerámicos, una placa de hebilla de bronce, una punta de lanza y abundantes escorias de hierro, así como restos de caracoles y cenizas y huesos de animales.Por otra parte, en las excavaciones de S. Nordström, en el departamento h (quizá una calle) de este conjunto se halló entre otros objetos un "mango, que parece de espada". El edificio, que se ha fechado entre los siglos IV y III a. C., presenta algunas semejanzas con el santuario púnico de Kerkouane.
