Pero dejemos que sea el propio Marqués de Cerralbo quien nos hable sobre este misterioso y atrayente collar que, hoy día, reposa en el Museo Arqueológico Nacional.
Notabilísima singularidad de un collar que encontré en una sepultura de una urna cineraria; collar que armé denominándole sideral por inducirme a la hipótesis que hubo pertenecido a una sacerdotisa del culto al Sol, por los objetos que constituyen este único y admirable collar, pues lo componen cuatro ruedas que en la Antigüedad siempre representaron también el Sol: como los cuatros cuernos de la Luna, la diosa Eaco de los celtíberos en sus cuatro fases; y los cuatro cisnes del viaje nocturno del Sol en la barca que, tirada por un cisne, surcaba el río Océano, para reaparecer todos los días por Oriente. Y los cuatro cisnes, son de cuatro tamaños, que representando ser más grandes y fuertes según la duración del viaje exigía, así el mayor condujera al Sol en el Solsticio de invierno con sus noches más largas; el cisne que le sigue en tamaño al equinocio de otoño, el cisne tercero al de primavera y el cisne más pequeño al Solsticio de verano con las noches más cortas, y por consiguiente de más breve navegación. Los demás objetos de tan excepcional sepultura, son el aparato para sostener sobre la cabeza las altas caperuzas de las sacerdotisas y varios adornos conocidos.
(Marqués de Cerralbo)
Clares, pedanía de Maranchón muy cercana a la Necrópolis celtibérica de Navafría
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