Al margen de esta división de opiniones, hay que decir que fueron muchos los exvotos hallados en este santuario, lo cual refleja una importancia no mucho menor a la que pudo tener el santuario de Collado de los Jardines en Despeñaperros. Además se encontraba junto a una de las más importantes vías de la antigüedad, la Vía Heraclea.
Una vez más nos encontramos con una cueva sacralizada en esta cordillera montañosa de Sierra Morena, la Cueva de la lobera de Castellar.
La secuencia cronológica presente en este santuario es similar a la del Collado de los Jardines. El santuario también se estructuraría en varias terrazas. La primera de ellas fue destrozada por las excavaciones clandestinas, en cambio, la segunda ha permitido establecer, con claridad, una ocupación comprendida entre los siglos IV – III a.n.e. Un grupo de pequeñas cuevas conforma, al fondo de la primera terraza, la zona más importante del santuario, cuya jerarquización se establecería mediante las citadas terrazas comunicadas entre sí por un sistema de rampas y escaleras monumentales. Territorialmente también este santuario ocupa una posición estratégicamente selectiva. Se ubica en la cabecera del pago de Cástulo, integrando, junto al santuario de Despeñaperros, un sistema de apropiación simbólica de la cuenca hídrica del río que discurre a los pies de la ciudad oretana (Ruiz et al., 2002) Son numerosos los indicadores arqueológicos que muestran la existencia de una fuerte vinculación entre ambos santuarios. Su estructura, distribución, elementos paisajísiticos e integrales, su disposición en el territorio así como las propias figurillas de bronce, tienden a introducir en un mismo esquema ambos santuarios ibéricos.
(castellardejaen.com)
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