lunes, 13 de octubre de 2014

"Menhir" con cazoletas, Velada

Nos acercamos a la comarca de Campana de Oropesa, para aportar unas líneas bastante descriptivas sobre el fenómeno cultual de las cazoletas. El blog al que hemos recurrido resulta muy interesante y, desde aquí, lo recomendamos. Nos ha llamado la atención una piedra, que se podría asemejar a un menhir, con cazoletas, existente en el municipio de Velada. Muchas de ellas, comunicadas entre sí a través de canalillos, parecían utilizarse para ritualidades alrededor del agua, de la sangre de ciertos sacrificios u otros líquidos que se pudieran utilizar en libaciones; en este caso, sin embargo, al encontrarse en vertical y no poder, por tanto, contener líquido, pudieran ser la representación de algo o encerrar algún significado simbólico alrededor de la piedra o el lugar donde ésta se encuentra.

Foto: Mariano Serna

*Fuente: Mariano Serna, marianoserna-rastrosagrado.blogspot.com

De distintas formas y tamaños, las cazoletas son los elementos más frecuentes y característicos del culto rupestre. Labradas sobre grandes rocas, piedras sueltas, esculturas zoomorfas, Altares, etc., suelen tener forma semiesférica o de casquete, aunque también las hay cilíndricas. Su tamaño ronda los 5-20 cm. de diámetro y los 2-10 de profundidad. En ocasiones se las encuentra aisladas sobre rocas con forma de estrado dirigidas a rocas curiosas, tumbas, montañas, puntos cardinales, etc., constituyendo el elemento ritual fundamental del altar; pero otras veces se hayan formando agrupaciones o bien mezcladas o relacionadas con hoyuelos, podomorfos, etc. Algunas de ellas disponen de canalillos destinados a evacuar líquidos, o a unir dos o más elementos. Aunque su significado, como en el caso de los hoyuelos, no está claro, éste debió variar bastante según el tipo, tamaño, número de ellas, posición en que se encuentran, etc., pero, en general, debieron tener similar función a la de los hoyuelos.


viernes, 10 de octubre de 2014

La sacralidad del Monte Deva, Deva-Gijón

Nos acercamos a Asturias para hablar de un monte sagrado más que añadir a la lista de los que por aquí han ido apareciendo. Nos acercamos a Deva, parroquia del concejo de Gijón, que nos trae el recuerdo de la divinidad céltica Deva, relacionada con el culto al agua -de ahí los varios nombres de ríos-, y cuyo nombre se ha registrado incluso como divinidad en el propio hinduismo, lo que nos hace creer que quizás estemos ante un teónimo que va más allá del mundo céltico, hundiendo su raíz en los cultos indoeuropeos, entre los que se encuentra la propia cultura celta, pero no siendo, por tanto, una diosa exclusiva de este antiguo pueblo que habitó la Península Ibérica. Pues bien, la parroquia gijonesa toma el nombre del propio monte sobre cuyos pies se encuentra: el Monte de Deva. En este monte existen túmulos del Neolítico, además de un buen número de leyendas con las xanas, personajes femeninos de la mitología asturleonesa, de protagonistas. Julio Caro Baroja, en su obra "Las brujas y su mundo", las asimiló a la diosa Diana -Artemisa en la mitología griega-, como una variante de un mito común dentro de las mitologías indoeuropeas. Sería, básicamente, el mismo personaje mitológico que las anjanas cántabras.

Gijón visto desde el Monte Deva - asturiasenimagenes.com

*Fuente: David Madrazo

Estamos en un lugar sagrado, en el concejo de Gijón. Estamos en el Monte Deva, que, como la toponimia indica, hace referencia a divinidad celta. Es un monte precioso y sagrado, hay túmulos del Neolítico, leyendas de xanas, esas divinidades mitológicas asturianas en forma de mujer, vinculadas al agua y a muchos lugares después cristianizados. Se cuenta que algunas xanas, por el Monte Deva, tenían hijos, llamados xaninos, y como no podían darles de mamar, se colaban en las casas y cambiaban a los recién nacidos humanos por sus hijos, con el objetivo de que les dieran de mamar y cuando las mujeres se daban cuenta de que estos seres eran peludos  -a diferencia de sus bellas madres, las xanas-, además de pequeños y feos, gritaban horrorizadas, con lo que los xaninos también gritaban, viniendo las xanas para llevárselos. Son tradiciones que aún siguen siendo contadas por los más mayores, igual que la noche de San Juan, que hay una fuente, aquí próxima, del río Peñafrancia, donde paraban peregrinos del Camino de Santiago, por lo que seguimos hablando de sitios sagrados, contando que la noche de San Juan se aparecen la xanas, que bailaban celebrando la llegada del Solsticio de Verano en el Monte Deva. 



Enterramientos y edificio de "gobierno" en el poblado argárico de La Almoloya de Mola, Pliego

En las últimas horas han salido los resultados de las excavaciones del poblado de la Edad del Bronce, de la cultura argárica, de La Almoloya de Mola, en el municipio de Pliego, perteneciente a la comarca del Río Mula. Este yacimiento fue habitado entre los años 2200 y 1550 a. C. y, entre las decenas de tumbas excavadas, se halló un rico ajuar funerario, que según se dice es el más importante del Bronce ibérico, compuesto de ofrendas, anillos, brazaletes y pendientes de oro y plata, además de un puñal de cobre y un punzón de plata. Pero de lo que más se viene hablando es de un edificio de 70 metros cuadrados, con una estructura de bancos, que bien parece un lugar de reunión para la comunidad. Se ha interpretado como una sala "de gobierno" y bien pudo serlo, pero quién sabe si no lo era para una supuesta clase dominante, como se está tratando de explicar desde la perspectiva de una sociedad tan jerarquizada y sin libertad como en la que vivimos, en la que no se concibe otra posible realidad, y sí un lugar de reunión, de asamblea para la comunidad que habitada en dicho poblado. Gobierno asambleario que mucho más tarde, y en un contexto totalmente distinto, se vino practicando en la Edad Media, etapa de la que sólo se magnifica lo negativo, mientras nada se dice de realidades como el concejo abierto, institución que ha llegado hasta nuestros días, aunque de una forma ya desnaturalizada, y que suponía una forma de gobierno horizontal y asambleario, como podría haber ocurrido entre los habitantes del poblado del Bronce de La Almoloya de Mola, pues tenía un amplio aforo -hasta 64 personas-, para una población de no muchos habitantes. Lo mío es una mera especulación, pero lo que la oficialidad muchas veces nos cuenta, siendo igualmente especulación, nos lo transmiten como certeza. Queda ahí abierto este interesante debate. Finalmente, diré, que también, y ahondando en la temática de este blog, pudo ser un lugar no sólo de "gobierno", sino de ritualidad y celebraciones significativas a cubierto, en esta población de la ya de por sí interesante cultura del sureste ibérico del Bronce: la Cultura de El Argar.

La Almoloya de Mola - lavanguardia.com

*Fuente: Ignacio Orovio, lavanguardia.com - 08/10/2014

El yacimiento, en un promontorio en el municipio murciano de Pliego desde el que se controla un amplio territorio, ofrece abundante información de la cultura de El Argar, representativa de la Edad del Bronce en la Península Ibérica.
Se ha descubierto un edificio de unos 70 metros cuadrados, con una estructura de bancos donde cabrían alrededor de 64 personas; los elementos centrales son un gran hogar ceremonial y un podio de carácter simbólico. Para el equipo de arqueólogos, esta estructura pudo ser una sala de audiencias o de reuniones de gobierno; algo así como la Moncloa de la época. Junto a la cabecera de la sala de audiencias ha aparecido una tumba con restos de una mujer y un hombre, enterrados en flexión y rodeados de una treintena ofrendas en metales nobles y piedras semipreciosas.
La técnica arquitectónica es inusual en la Europa de ese momento, y es únicamente comparable a la de Oriente Próximo. En la meseta de La Almoloya aparecen diversos complejos residenciales de entre 8 y 12 habitaciones cada uno. Las paredes, de gran robustez, presentan por primera vez en edificios de esta edad decoraciones geométricas y naturalistas. En muchos de ellos se han recuperado objetos de metal, piedra, hueso, fibras textiles y cerámica en un estado de conservación excepcional. Uno de los más relevantes es una diadema de plata del cráneo de la mujer. Las cuatro diademas de la cultura argárica descubiertas en España aparecieron hace más de 130 años y ninguna está actualmente en un museo español.Una de las piezas más delicadas es un recipiente cerámico con el borde y el cuerpo cubiertos por láminas de plata finísimamente ajustadas que constituye un ejemplo pionero de orfebrería en este metal. 
En opinión de los investigadores, todos estos los hallazgos tienen una enorme relevancia histórica y patrimonial, más allá de la escala española.



miércoles, 8 de octubre de 2014

El Timiaterio de Deméter o Core de Ampurias, L'Escala

Traemos una atractiva creación del primer Milenio a. C., un timiaterio -incensario o quemador de incienso- que reposa en el Museu d'Arqueologia de Catalunya. Éste fue hallado en lo que fue la colonia griega -focea- más importante de la Península Ibérica: Emporion (Ampurias), yacimiento que se encuentra en el municipio de L'Escala, en el Alto Ampurdán. Se dice representa a la diosa Deméter -"la diosa Madre"-, aunque pudiera ser también la representación de su hija Core, la Perséfone romana. Estamos ante una de las divinidades más importantes de la cultura clásica grecorromana -Ceres en la mitología romana-, que junto a su hija (Core-Perséfone), protagonizan los misterios eleusinos que traemos a continuación, aprovechando la ficha que estamos dedicando a este objeto y su representación de "la diosa madre", que, al modo de la diosa fenicia Astarté o la egipcia Isis, divinizan a la Madre Tierra, que desde el Neolítico, y a buen seguro desde antes, divinizaron numerosas culturas desde los distintos lugares del globo terráqueo. Con el cristianismo, distintas vírgenes sustituyeron a estas divinidades en el culto a la Madre Tierra. Un ejemplo sería la Virgen del Castellar, de Villarrubia de Santiago, la cual, como ya dijimos en junio en esta página, lleva una granada en la mano, al igual aparece Deméter en muchas de sus representaciones, aunque no en nuestro timiaterio, fruto que le dio de comer el dios Hades a su hija para secuestrarla en el averno, con toda la simbología que esto encierra, simbología que en cierto modo recuerda a la manzana bíblica. Dicha estancia en el averno trae el largo invierno, para posteriormente, tras el reencuentro de madre y de hija, volver a renacer la vida y verdear los campos que más tarde darán las cosechas. No obstante la diosa Deméter -o Ceres- es la diosa de la agricultura, entre otras atribuciones.



*Fuente: Wikipedia

Los misterios estaban basados en un mito protagonizado por Deméter. Su hija, Perséfone, fue secuestrada por Hades, el dios de la muerte y el inframundo. Deméter era la diosa de la vida, la agricultura y la fertilidad. Descuidó sus deberes mientras buscaba a su hija, por lo que la Tierra se heló y la gente pasó hambre: el primer invierno. Durante este tiempo Deméter enseñó los secretos de la agricultura a Triptólemo. Finalmente Deméter se reunió con su hija y la tierra volvió a la vida: la primera primavera. Desafortunadamente, Perséfone no podía permanecer indefinidamente en la tierra de los vivos, pues había comido unas pocas semillas de una granada que Hades le había dado, y aquellos que prueban la comida de los muertos ya no pueden regresar. Se llegó a un acuerdo por el que Perséfone permanecería con Hades durante un tercio del año (el invierno, puesto que los griegos sólo tenían tres estaciones, omitiendo el otoño) y con su madre los restantes ocho meses.

Los misterios eleusinos celebraban el regreso de Perséfone, pues éste era también el regreso de las plantas y la vida a la tierra. Perséfone había comido semillas (símbolos de la vida) mientras estuvo en el inframundo (el subsuelo, como las semillas en invierno) y su renacimiento es, por tanto, un símbolo del renacimiento de toda la vida vegetal durante la primavera y, por extensión, de toda la vida sobre la tierra.

En el Himno homérico a Deméter, Céleo era uno de los sacerdotes originales de la diosa, una de las primeras personas en aprender los ritos y misterios secretos de su culto. Diocles, Eumolpo, Triptólemo y Políxeno fueron los otros sacerdotes originales. Céleo era un rey cuyo hijo, Triptólemo, aprendió el arte de la agricultura de Deméter y lo enseñó al resto de Grecia. 



lunes, 6 de octubre de 2014

Grabados rupestres en el Castillo de Vilar Maior, Vilar Maior-Sabugal

La semana pasada prometimos volver muy pronto a Vilar Maior, en Sabugal, y lo hacemos hoy para hablar de otros grabados rupestres. Éstos se hallan en el Castillo de Vilar Maior y, en concreto, se trata de la representación de lo que parece una espada, en una roca cercana al castillo, y una especie de tablero de juego, dentro del propio castillo, en cierto modo similar al grabado del Museo Arqueológico de Vilar Maior del que ya hablamos en nuestra anterior visita. Se les encuadra igualmente dentro de la Edad del Bronce -a finales del II Milenio a. C.-, tanto a uno, como a otro. En relación al tablero, en la misma roca en la que se encuentra, aparecen representadas otras figuras geométricas, pero no se ha dudado, prácticamente, en calificarle como tablero de juego (¿quién sabe si no cumplió otra función?), mientras que con la "espada", existen más dudas. Se dice que pudiera ser además la funda o vaina de la espada o la propia empuñadura, pero quién sabe si no podría tener otro significado. Se han estudiado también sus posibles conexiones astronómicas, pues se dice que señala, más o menos, a la puesta de Sol de los equinoccios, pero esto no deja de ser una mera especulación. Lo que sí es cierto, en relación a la interpretación de esta figura como una espada, es que a escasos metros apareció una espada igualmente de la Edad del Bronce enterrada con el filo hacia arriba, quién sabe si una cosa y otra tienen conexión. También se ha dicho que tiene forma de escalera -escaleriforme-. No hay que olvidar tampoco el posible significado mágico, ritual o sagrado que pudieron tener estos grabados.

"Espada" - Fotos: Lídia Fernandes, Marcos Osório.

"Tablero de juego e ilustración del resto de representaciones junto al tablero" - Fotos: Lídia Fernandes, Marcos Osório.




domingo, 5 de octubre de 2014

El Fuego de San Francisco, Miguel Esteban

Ayer, participando de los últimos días de la vendimia, entre gente encantadora de Miguel Esteban, población de La Mancha Alta de Toledo, oí hablar de un festejo que me resultó bastante llamativo. No recuerdo con exactitud su denominación, pero debido a su naturaleza ritual alrededor del fuego, lo he titulado como "El fuego de San Francisco", pues se celebra los días 4 de octubre, la fecha de San Francisco de Asís, estando el nombre del santo italiano unido a este festejo. La fiesta, tal y como me contaron, se encuentra en peligro de desaparecer, como otras tantas de esta naturaleza, aunque todavía se sigue celebrando, con una participación cada vez más escasa, según se me dijo, pues no es una fiesta institucionalizada o patronal, lo que le otorga un mayor carácter o naturaleza popular y, por tanto, la hace más atractiva, desde mi punto de vista, por ser más fruto de la espontaneidad de la gente de este pueblo manchego.

Viñedo de Miguel Esteban - Foto: Iberia Mágica

No he encontrado ninguna información al respecto, más allá de lo que ayer me comentaron, pero por las fechas en las que nos encontramos y los festejos en torno al "fuego purificador", que tanto abundan, sobre todo alrededor del Solsticio de Verano, aunque también en otras fechas, he creído encontrar, no sé si acertadamente o no, una conexión entre este festejo y la nueva estación que el equinoccio de otoño ha hecho comenzar hace escasos días. Ya sabemos que "la rueda" de las estaciones -"la rueda solar"- gira, año tras año, para volver al mismo punto de partida, indicando el inicio y el final de los distintos periodos en los quehaceres humanos desde el Neolítico hasta nuestros días, es decir, desde que el hombre se hizo agricultor y tuvo que mirar al cielo y a los astros, principalmente al Sol, para saber cuándo había que sembrar, por ejemplo, y cuando había que cosechar. Tras la cosecha se avecinaría el oscuro y largo invierno y, precisamente, la cosecha de uva es la que está finalizando en estas fechas en la extensa Mancha. Por tanto, bien pudiera ser un festejo de celebración en torno a la vendimia, en el que todo lo que sobra en las casas, ya sean trastos, enseres y demás objetos considerados inservibles se echarían al fuego, en un ritual de purificación, sacrificando lo viejo, para dar paso a lo nuevo, a lo que se avecina y lograr que la "rueda astronómica" y el curso de las estaciones transcurra como siempre lo hizo, desde que el hombre es hombre y desde que el mundo es mundo.


viernes, 3 de octubre de 2014

Enterramientos infantiles y de ovicrápidos en Turó de Ca n'Oliver, Cerdanyola del Vallès

Esta semana, gracias al programa de Cerdanyola Radio, Encrucijada Pagana, hemos sabido de la existencia de un interesantísimo antiguo poblamiento ibero, de la etnia layetana, conocido como Turó de Ca n'Oliver, en Cerdanyola del Vallès, en la comarca del Vallès Occidental. En él se entrevistó a uno de los arqueólogos del yacimiento, Joan Francés, quien aportó datos muy interesantes sobre el mundo íbero, en general, y el poblamiento de Ca n'Oliver, en particular. Desde aquí recomendamos su audición, además del resto de programas de Encrucijada Pagana que se pueden hallar en su podcast.
Joan Francés menciona los enterramientos de inhumación -una excepción a la incineración practicada como generalidad- de animales sacrificados, ovicaprinos principalmente, además de seres humanos recién nacidos que no superen los ocho o nueve meses, que eran inhumados bajo las casas. Estos enterramientos domésticos nos recuerdan a algunos practicados con anterioridad, en el Neolítico y el Calcolítico, de los que ya hemos hablado por aquí. Sobre unos y otros se especula pudieron tener un significado de ritualidad fundacional -los sacrificios de animales- y de fertilidad y reencarnación, los enterramientos infantiles.
Queda sin despejar la incógnita, pero lo que está claro que, dentro del culto a los muertos, estos enterramientos infantiles, su propia diferenciación -inhumación- y su distinto lugar de enterramiento -la vivienda o el espacio doméstico-, reunían, si cabe, una mayor ritualidad y un significado mágico, con casi toda seguridad.

Turó de Ca n'Oliver, Cerdanyola del Vallès - Foto: salillas.net

*Fuente: Panorama actual en la investigación de las inhumaciones infantiles en la protohistoria del sudoeste mediterráneo europeo - Francesc Gusi y Susanna Muriel

En el artículo firmado por O. Barrial y J. Francés, ambos autores describen los nuevos hallazgos de inhumaciones infantiles aparecidos en las distintas fases ocupacionales del poblado ibérico del Turó de Can N'Oliver (Cerdanyola del Vallés, Barcelona, Cataluña), describiéndolos como manifestaciones religiosas de tipo hierofántico; así los enterramientos de neonatos y los depósitos de restos animales, los consideran -estos últimos como sacrificios fundacionales-, insertos dentro de una cosmovisión adaptada a unas "...necessitats diferents..." (Barrial, Francés, 1991, 31-32), vinculados con la fertilidad y la reencarnación y siempre concatenados con las relaciones de producción y de parentesco, y por tanto sujetas a los cambios económicos, sociales y religiosos propios del mundo ibero.


 
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