lunes, 23 de diciembre de 2013

El Olentzero y el Solsticio de invierno, Euskal Herria

Como no podía ser de otra forma, encontrándonos en unas fechas tan importantes como son las celebraciones del Solsticio de invierno en el hemisferio norte, este blog, como cada año desde su existencia, no podía dejar de rendir su humilde homenaje a esta ancestral festividad. Esta vez, además, voy a dedicar varias entradas a esta celebración basadas en la información que he encontrado en el magnífico blog Descubre Castilla, pues es mucha la información que contiene un excelente artículo sobre las celebraciones navideñas en Castilla y tierras limítrofes, artículo que desde aquí recomiendo -titulado Tradiciones Navideñas en Castilla-, y que he tenido el gusto de recibir directamente de su propio autor.
Empezaré por una especie de "Papá Noel" vasco, al cual se hace referencia en el mencionado artículo, el conocido como Olentzero.
Olentzero es un carbonero bonachón que trae regalos a los niños el día de Navidad. Actualmente se puede decir que es un sincretismo entre elementos mitológicos vascos, paganos y cristianos; así, del gigante o jentil que se convierte al cristianismo, se pasa al carbonero que vivía solitario en el monte, al que no gustaban los niños y del que se escondían cuando bajaba al pueblo a vender el carbón, terminando en la figura que, influenciada por los Reyes Magos y Papá Noel, el día de Navidad trae regalos a los niños.
Como afirmó Claude Labat, este personaje debe ser encuadrado entre las celebraciones del solsticio invernal y, como tal, debe entenderse como el renacimiento del Sol y la naturaleza. Así, se le representa con el aspecto de viejo descuidado, como símbolo del ciclo que termina, del "tiempo viejo", pues los pasacalles finalizan, en la mayoría de los casos, con la quema  de su figura el día de nochebuena, dando paso a un tiempo renovado y lleno de vida, o, en palabras de José María Satrustegi, "dejar el camino libre al año que llega".

El Olentzero en Balmaseda - blogturistico.com

Traducción del euskera de una canción tradicional)

Olentzero se ha ido
al monte a trabajar
con la intención
de hacer carbón.
Cuando ha oído
que ha nacido Jesus
ha venido corriendo
a dar la buena noticia.

Míralo! Míralo!
Nuestro Olentzero!
Con la pipa entre dientes
está sentado
también tiene gallos capón
con sus huevos
para merendar mañana
con una botella de vino.

Olentzero cabezón
tan sabio
ayer por la tarde se bebió
un montón de litros de vino.
¡Ay menudo tripón!
la,lara,lara
¡Ay menudo tripón!
lara, larala, laralala

Detrás de esta canción popular queda clara la ridiculización de un personaje y de un festejo claramente paganos en origen, algo que se reafirma tras las palabras del Padre Donostia -Aita Donostia- cuando lo describe como "cabezón sin inteligencia" o "puerco barrigudo". El renacimiento del Sol y de un nuevo periodo fue sustituido por el mensaje del nacimiento de Jesús, como se puede apreciar.


jueves, 19 de diciembre de 2013

La Monda y la diosa Ceres, Ocaña

Seguimos a vueltas con la obra de Antonio Martín Asperilla y su Guía Mágica de La Mesa de Ocaña. La reciente visita a aquellas tierras aún tiene obnubilado al que esto suscribe. Es mucho lo que, como dijimos, esconde de interés aquella comarca y mucho lo que ha recogido Antonio en su Guía. Hoy traemos uno de esos vestigios: la conexión que el autor encuentra entre una festividad ocañense, la conocida como La Monda, también celebrada con el mismo nombre en Talavera de la Reina, y la Ludi Ceriales celebrada en honor de la diosa Ceres en tiempo de romanos, en cuyo honor se le entregaban una serie de presentes en unas cestas conocidas como Munda Cerelis, de cuyo nombre y ritual probablemente viene La Monda. La Monda está relacionada con la Virgen de los Remedios de Ocaña, una virgen negra que bien pudiera ser una heredera del culto a Ceres, la cual, a su vez, también podría provenir del culto a la Madre Tierra, otorgadora, con su oscura tierra fértil -del mismo color, por tanto, de algunas vírgenes y deidades en general-, de las cosechas.
Aprovechando nuestra visita a la ciudad de Ocaña diremos que, sobre su topónimo, existen distintas hipótesis que van desde la que lo emparenta con el prefijo celtibérico olca-, que significa campo fértil o vega, pasando por la que afirma que tiene un origen indoeuropeo no céltico -Nieto Ballester-, o la opinión de Menéndez Pidal, a la que se adhiere Antonio Martín, que le encuentra un origen ligur -o ibero-ligur-, en concreto conectándolo con el prefijo ouca- o occa-.


El Rollo y la Torre mudejar de Ocaña - Rowanwindwhistler - Wikipedia


*Fuente: Guía Mágica La Mesa de Ocaña, Antonio Martín Asperilla

...uno de estos actos era una procesión a la que llamaban La Monda. Dicha procesión, como ocurre en la que se festeja en la también localidad toledana de Talavera de la Reina, es una festividad religiosa con raíces paganas. En la antigüedad dicha fiesta se conocía como Ludi Ceriales y estaba consagrada a la Diosa Ceres, deidad, cómo no, de la agricultura, de las cosechas y de la fecundidad. En los ritos arcaicos unas doncellas vestidas de blanco llevaban unas ofrendas dentro de unas cestas, dichas cestas recibían el nombre de Munda Cerelis, y de ahí el nombre que tenemos hoy en día. Los ritos eran seguidos por multitud de gente que acompañaban a su diosa por las calles del pueblo en cuestión en un estado de alegría y regocijo. Leyendo las crónicas que narra el libro de Díaz Ballesteros sobre la fiesta y procesión que se celebró en honor a la Virgen de los Remedios de Ocaña y comparándola con las de la Diosa Ceres, se puede llegar a la conclusión de que tuvo que haber poca diferencia entre las mismas, solapándose una con otra con el transcurrir de los siglos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Necrópolis íbera de El Cabo, Andorra

Nos acercamos a una población que quizás, por ser homónima, nos recuerde más, a los que no somos oriundos de la comarca Andorra-Sierra de Arcos, al "país de los Pirineos" que a la propia población aragonesa. Estamos hablando de Andorra y nos acercamos a este municipio para visitar la Necrópolis de El Cabo. Está datada en el siglo V a. C. y fue excavada hace escasos años. Perteneció al poblado íbero conocido por el mismo nombre -El Cabo- que, tras correr el peligro de desaparecer por los movimientos de tierra producidos por una explotación minera a cielo abierto, se trasladó piedra a piedra al Parque de San Macario, ubicado sobre un cerro junto a la propia población de Andorra.
Volviendo a la necrópolis, ésta se compone de cinco túmulos con sus correspondientes urnas funerarias y un ajuar compuesto de pulseras, brazaletes y distintos adornos.

Necrópolis de El Cabo - historiasdelbajoaragon.files.wordpress.com

*Fuente: iberosenaragon.net

La necrópolis de El Cabo se sitúa a unos 400 metros al sur del poblado ibérico del mismo nombre, ya desaparecido, y está compuesta por un total de seis túmulos funerarios de planta circular. Aunque la necrópolis se encontraba intacta en el momento de su descubrimiento tres de las tumbas estaban parcialmente destruidas por la erosión. Los túmulos de El Cabo están compuestos por un simple empedrado de piedras calizas, de tan solo una o dos hiladas, colocados en disposición circular con medidas variables entre 1 y 3 metros de diámetro. En su interior, y siempre en la zona central, se depositaron bajo simples lajas o losas de piedra urnas de cerámica hechas a mano con restos de huesos humanos incinerados junto con algunos escasos adornos metálicos de bronce (pulseras, brazaletes, anillas…). La necrópolis fue descubierta en el año 2000 por José Antonio Benavente. En 2005 y 2006 la necrópolis fue excavada en su totalidad y, tras su consolidación y puesta en valor, incluida en la Ruta Iberos en el Bajo Aragón.
La necrópolis de El Cabo de Andorra se ha situado a mediados del siglo V a.C. en la misma época en la que se habitó, durante tan sólo unas pocas décadas, el vecino poblado ibérico del mismo nombre.


Reconstrucción de una vivienda íbera en el Parque de San Macario - patrimonioculturaldearagon.es

lunes, 16 de diciembre de 2013

La Fuente del Buen Cristiano y La Encantá, Valle de la Serena

En ocasiones la leyenda está muy cerca de nosotros, pero, por uno u otro motivo, no se desvela hasta que no llega su momento. Esto mismo me ha ocurrido con la que hoy traigo. Lo que son las cosas, la tradición oral, tan arrinconada desde hace más de medio siglo, usurpada y en peligro de extinción como está por artilugios como la televisión, de vez en cuando todavía asoma a una conversación familiar. Eso mismo me ocurrió la semana pasada hablando con mi madre, originaria, al igual que mi padre, de Valle de la Serena, un pueblo de la comarca extremeña de La Serena, donde, como en tantos otros lugares, también tienen su "Encantá". En concreto la Encantá de la Fuente del Buen Cristiano, un manantial a las afueras del pueblo, hacia el noroeste, cercano a la carretera de Don Benito, que seguramente podría esconder un antiguo lugar de culto, pues es bien conocida la sacralización de antiguas fuentes y manantiales, pudiendo ser que nos encontráramos ante otro caso.
Otra vez la Encantada, otra vez los "tiempos de moros" -siempre recordamos la relación con las moras o mouras, esas antiguas divinidades de donde seguramente venga esa calificación de "encantá" o "mora encantada", como se la llama en otros lugares- y otra vez yacimientos prehistóricos y prerromanos en las cercanías. Ya en su momento estuvimos en Valle de la Serena realizando una ficha al Dolmen de Sierra Gorda, megalito no muy lejano a este lugar, y más cerca aún, existen restos prerromanos, por lo que el paraje ha sido habitado o frecuentado desde tiempos inmemoriales. Hoy en día, desde hace ya unas décadas, existen unos depósitos que recogen el agua del manantial; manantial que se encuentra más arriba, donde, según la leyenda, se aparecía la Encantá al atardecer y donde, anteriormente, había que acercarse a por el agua. Mi propia madre, en su momento, junto a otras chicas de su edad, se acercaba a recoger el agua hasta allí subida en un burro. Precisamente he marcado el punto donde se encuentra el manantial y, en la foto aérea, se pueden apreciar restos de lo que parecen cimentaciones; que fueran o no muy antiguas, estaría por ver, pero, de momento, la leyenda nos pone sobre la pista de lo que podría ocultar este enclave.



*Fuente: universidadeslectoras.org

"Había una mujer en una cueva, en el manantial del "Buen Cristiano", que se aparecía al atardecer a los pastores cuando pasaban con sus rebaños para llevarlos a beber al manantial del "Buen Cristiano". La mujer que se aparecía era muy guapa y enamoraba a los pastores, después los llevaba a la cueva y una vez dentro, esta mujer se transformaba en una bruja con los dientes largos, y asesinaba a los pastores.
Esta mujer se trata de una joven que lleva varios siglos encantada y que aún espera la oportunidad de salir de su maleficio.
Según este mito, la moza permanece encantada desde la época de los moros y el desencantamiento sólo puede ser llevado a cabo por un galán soltero que llegue al lugar durante la noche y con esa única intención, tiene que realizar tres llamadas desde una de las rocas. Cuenta la tradición que la última vez que sucedió esto todo resultó infructuoso, "La Encantá" apareció ante su predispuesto benefactor con apariencia de una deformada anciana y de pronto se transformó en una lozana joven
de especial belleza, una vez recobrada esta esbelta figura pidió a aquel que se lanzase tres veces consecutivas desde uno de los canchos hasta el suelo, la altura recabada sobrepasaba poco de una vara por lo que el mozo no le concedió la menor importancia y realizó los dos primeros lanzamientos, pero al intentar lanzarse en la definitiva se presentó ante sus ojos un tremendo precipicio y acobardado desistió, después comprobó que la temida sima era sólo una alucinación y la altura era la misma que en las otras dos ocasiones. Fracasada esta acción, aún la moza pidió una segunda oportunidad, consistía ésta en aguantar sin huir, también tres veces seguidas la embestida de un toro, tampoco en las dos primeras veces hubo dificultad alguna, el galán las soportó con la mayor tranquilidad, pero en la tercera la bestia acosó con una fiereza y peligrosidad que le hizo huir, también comprobó luego que todo era fruto de su mente alucinada, pues se trataba de un minúsculo e inofensivo becerro. Aún ofreció la moza un posible ultimátum, con menos riesgo pero con más perseverancia, le mostró un segmento de hilo negro que debía ser ovillado por el galán antes de que saliese el Sol, comenzó aquel su tarea y el hilo no parecía tener fin, ya el ovillo alcanzó el tamaño de una naranja y aún seguía saliendo el hilo, continuó ovillando horas y horas, ya el ovillo tenía el tamaño de una sandía y el hilo no se terminaba, el sol estaba apunto de aparecer por encima de los tejados del pueblo, y el mozo abandonó el trabajo y cortó el hilo, entonces "La Encantá" perdió todo su adolescente apariencia y de nuevo se mostró como una vieja decrépita y de repulsiva fealdad, increpó al que pudo ser su desencantador con estas palabras: "Sólo te quedaba media vara para terminar de ovillar y me quedas ya encantada para siempre", desapareció y nadie más desde entonces ha logrado verla.


sábado, 14 de diciembre de 2013

El Charco Negro y el dios Airón, Santa Cruz de la Zarza

Continuamos en Santa Cruz de la Zarza para visitar lo que fue, en palabras del autor que hoy traemos, un lugar que posiblemente estuvo consagrado al dios Airón -uno de los predilectos de este blog- o, en su defecto, a otra divinidad psicopompa relacionada con las aguas. Que se sepa, no hay ninguna evidencia arqueológica sobre el terreno que ayude a confirmar dicha afirmación, pero, si buscamos en la tradición oral, existe la leyenda que nos dice que en el Charco Negro -enclave del que estamos hablando- habitaba el diablo o un ser maligno que arrastraba hasta el fondo a muchos desafortunados que por allí merodeaban. Como ya sabemos, muchos antiguos lugares de culto precristiano fueron demonizados en época cristiana con historias de este tipo, con lo que, tal y como afirma Antonio Martín Asperilla, el Charco Negro bien pudiera ser uno de ellos. Éste se encuentra junto a una cárcava, a modo de oasis, con una pequeña y bella cascada que hace de este lugar un paraje muy evocador.
No quiero terminar sin recomendar el libro del que hemos extraído las siguientes líneas -Guía Mágica La Mesa de Ocaña-, ni dejar de saludar a su autor, el mencionado Antonio Martín Asperilla, a quién tuve el gran honor de conocer hace dos días, en una maravillosa ruta por la comarca de la Mesa de Ocaña en la que, el propio Antonio, nos hizo de guía. Aprovecho también para saludar al maravilloso grupo de gente encantadora con la que pude compartir la jornada. Ojalá volvamos a coincidir pronto.

santacruzdelazarza.es

*Fuente: Guía Mágica La Mesa de Ocaña, Antonio Martín Asperilla

En España existen muchos pozos o charcos negros, algunos de ellos también llamados airones, de las brujas, del diablo, etc., todo con una connotación siniestra o negativa. Las leyendas cuentan que en todos ellos habitan diablos o seres del inframundo dispuestos a atraer hacia sí a todos aquellos que merodean por el lugar. Muchas veces se cuentan historias de aquelarres de brujas invocando a estas entidades para ayudarlas a atraer la desgracia a los pueblos de la zona.
Airón fue un dios hispano cuyo culto estaba relacionado con el inframundo y/o las profundidades, sus santuarios estaban enclavados en pozos, lagunas o simas de aguas profundas. Airón tenía dos vertientes: una positiva, como dios de la vida y la vegetación, que emerge del agua para santificar todo aquello que le rodea (agua como fuente de vida), y una vertiente negativa, como dios de la muerte, pues la laguna o pozo profundo e insondable suele ser metáfora de canal que une la tierra con el inframundo, donde los muertos van a ser juzgados por su vida en la tierra.
Desde mi punto de vista este es el origen de las leyendas de los citados lugares, y el Charco Negro de Santa Cruz de la Zarza puede que sea un santuario de épocas antiguas consagrado a este dios o a otro similar y demonizado por el cristianismo para anular un lugar de culto contrario a sus doctrinas.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Necrópolis carpetana de Las Esperillas, Santa Cruz de la Zarza

En las cercanías de la población de Santa Cruz de la Zarza, dentro de este municipio de la comarca de la Mesa de Ocaña, se encuentra un cerro conocido como el de Las Esperillas que, a la distancia, sin haber visitado aún el lugar, sobre el plano, no hemos sido capaces de localizar. En breve, realizaremos una visita por la zona, con lo que trataremos de localizar dicho enclave. Sobre él, se ubicó una necrópolis de la Edad del Hierro con un uso prolongado de más de 600 años. Por tanto abarca, principalmente el periodo carpetano, de ahí que sea calificada cómo tal, y también algún enterramiento de época romana, como la aparición de dos personas inhumadas en una especie de templete en forma de H.

Santa Cruz de la Zarza. Obelix83-Wikipedia

*Fuente: Castros carpetanos de época prerromana, Julián Hurtado Aguña (2000).

...está emplazada en un pequeño altozano en el término municipal de Sta. Cruz de la Zarza (Toledo). El principal rito de enterramiento constatado en esta necrópolis es el de incineración, del que sólo se pueden excluir dos sepulturas de inhumación. Estas tumbas se depositan dentro de cavidades horadadas en la roca caliza. Además de los vasos de ajuar, los enterramientos conservan ofrendas elaboradas en metal. Entre estas piezas se han recogido fíbulas de doble resorte, de ballesta y anulares hispánicas (García y Martínez, 1988, 63). Esta necrópolis de la II Edad del Hierro tiene un amplio período de utilización que se extiende desde el s. VII hasta el s. III a. C.


lunes, 9 de diciembre de 2013

La Cova de la Font Major, L'Espluga de Francolí

En la comarca catalana de la Conca de Barberà, en el municipio de L'Espluga de Francolí, se encuentra La cova de la Font Major, una cueva que, además de ser de una gran dimensión -3.590 metros en galerías- fue una cueva-santuario íbera en la segunda mitad del I milenio a. C.. En ella también se han recogido materiales del Neolítico, Calcolítico, Campaniforme, Edad del Bronce y del Hierro I, con fragmentos de cerámica post-hallstáticos.
De época íbera, destacan una serie de restos, de entre los que destaca una escultura que representa una figura femenina y que ha hecho deducir que esta cueva fue una cueva-santuario, al estilo de otras tantas diseminadas por todo el territorio pertenecientes a etnias calificadas como íberas.

larutadelcister.info

*Fuente: Cuevas-santuario ibéricas en Cataluña, Julio González-Alcalde

Escultura: terracota de 15,50 centímetros de altura por 10,50 centímetros de anchura que representa un busto femenino de aspecto frontal. Destaca el peinado o tocado, adornado con una especie de diadema en forma de bolas o medias esferas que en número de diez se dejan caer desde la frente por los laterales de la cara hasta terminar sobre el pecho, con unas trenzas formadas por tres líneas paralelas y rematadas con un zig-zag en el costado izquierdo. En el resto del cuerpo se aprecian los pliegues de la túnica que cubren el pecho. En la cara, excepto la nariz, no se aprecian formas detalladas, lo que da a la imagen una fisonomía de seriedad hierática, algo rígida y convencional. Está fabricada con arcilla de color rojizo, cuidadosamente cribada, con arena muy fina como desgrasante. Presenta en su totalidad un engobe poco resistente, de color ocre pálido, que hace pensar en una policromía, lo que era un hecho en la escultura ibérica.
 
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