martes, 23 de julio de 2013

Santuario rupestre de Peña Buracada, Muelas del Pan

Cerca de los arribes del Esla, en la comarca de Tierra del Pan, se encuentra el municipio de Muelas del Pan. Al sur de la población se encuentra un conjunto rupestre granítico que fue lugar de culto durante el I milenio a. C., el Santuario de Peña Buracada. El santuario se compone de dos rocas con canalillos y piletas de la misma tipología que otros altares rupestres que ya hemos ido mencionado por aquí. Como ocurre con tantos de estos lugares, no es mucha la información de la que se dispone.

Euyito - panoramio.com

*Fuente: clubrural.com

En la zona sur de la villa de Muelas del Pan, y siguiendo el camino denominado "El Vedal" , en un incomparable paraje se encuentra un conjunto de dos rocas, de cuatro y tres metros respectivamente y que recibe el nombre de Peña Buracada o Peña Huracada. La primera de ellas posee una gran perforación en uno de sus laterales, con un somero canalillo en el borde inferior, como si hubiera servido para que fluyera por el, alguna clase de líquido hacia el exterior.
El borde superior de la misma presenta acanalamientos verticales a modo de corona, de los que aparecen también como motivo de ornamento en las pilas bautismales.
Esta primera roca nos da idea de un gran saurio, denominado por los habitantes de la localidad de Muelas del Pan como El lagarto, aunque visto desde la cara norte puede dar la impresión de representar una tortuga.
La segunda roca de este conjunto muestra en su parte superior una serie de pequeñas piletas cuadradas, que oscilan entre los catorce y veintidós centímetros de lado.
Encontramos quince piletas, distribuidas en dos series de clara definición, hallándose sólo cuatro en la zona de levante.
Unas y otras se sitúan en torno a otra pileta mayor abierta sobre la plataforma superior de la roca, de unos seis centímetros de profundidad aproximadamente. Esta segunda roca nos da la impresión a su vista de representar la cabeza de un ave o la de una oveja.

Euyito - panoramio.com

lunes, 22 de julio de 2013

Necrópolis íbera de El Castellar, Oliva

Volvemos a Oliva, población de La Safor, esta vez para hablar de la necrópolis perteneciente a lo que fue el poblado íbero que se ubicó en el cerro de El Castellar, perteneciente a este municipio. La singularidad de este yacimiento contestano, es la existencia de ciertos elementos de influencia céltica, lo que indica, una vez más, por lo que quizás no sea tan singular, la mutua influencia entre los pueblos mediterráneos y los pueblos del interior peninsular, en un constante intercambio de objetos y elementos de todo tipo que dejaban huella en unas y en otras culturas. Uno de los objetos que más destacan, dentro de esta necrópolis, es un vaso posthallstáttico y una tinaja decorada con una escena de guerra en la que seis defensores de una fortaleza parecen vencer a los sitiadores de la misma.

Cerro de El Castellar - Jorge Gálvez Román

*Fuente: la-contestania.blogspot.com

Se encontraron varios objetos consistentes en varias urnas esferoidales, de la cultura céltica del Centro de la Península, pero pintadas con zonas de líneas horizontales de tono encarnado, llenas de cenizas y de algunos objetos de ofrenda : una falcata, puntas de lanza y regatones, un soliferreum de hierro; de bronce, fíbulas anulares y de arco, del final del primer período de La Tene. Además, algunos objetos de adorno, como perlas de collar de vidrio esmaltado en azul y verde, y una piedra de sortija, grabada con una doble cara barbuda, de arte bastante basto.
[...] La composición -de la tinaja- está compuesta por un grupo de guerreros que, parapetados dentro de una torre o muralla dividida en dos niveles, se defienden de unas patrullas de infantes y caballeros que los atacan por ambos lados.
Por la derecha son atacados por cuatro guerreros (dos de los cuales ya yacen heridos en el suelo), armados de jabalinas y escudos, y por la izquierda, por tres jinetes y dos peones; los sitiados se defienden con lanzas y dardos, cubriéndose el cuerpo con grandes escudos.
Y está compuesta por seis defensores de la fortaleza, que visten jubón con largas mangas, unos rayados y otros cuadriculados; altas
botas, y tocado ondulado, con la cabeza descubierta; cubren su cuerpo con grandes escudos oblongos, de extremos redondeados, y todos en actitud de arrojar la jabalina, de acusadas aletas.
La lucha en cuestión tal vez representa un episodio de defensa de un poblado, donde los invasores sufren una derrota, pues ninguno de los defensores está representado herido, sino sano y luchando ardidamente.

jueves, 18 de julio de 2013

El hacha pulimentada de la ermita románica de San Juan, Markinez-Bernedo

Volvemos a Markinez para, en este caso, hablar de una práctica algo extendida por el norte de Castilla y sur de Euskadi desde no se sabe muy bien cuándo, pero que como poco hunde sus raíces en el medievo, si no mucho más atrás.  Esta práctica ritual otorgaba el papel de amuleto a las hachas de piedra pulimentadas prehistóricas que eran encontradas casualmente, siendo conocidas como piedras de rayo, pues se usaban como talismanes contra el rayo. Esto quizás, como se cuenta, también se deba al parecido que estas hachas tienen con las fulguritas o tubos solidificados pruoducidos por los rayos atmosféricos al caer en terrenos arenosos produciendo la fusión de los granos de sílice, de cierto parecido además a estas hachas al tomar la forma de punta en el extremo, con lo que de ahí la identificación de ambos.
Los pastores que encontraban estas piedras de rayo las guardaban como talismanes en su zurrones, como bien dice el texto que hoy traemos como fuente, además de haberse encontrado muchas de ellas formando parte de muros de casas, tratando de dar protección a dicha vivienda, o de templos cristianos, como sería el caso que hoy tomamos como ejemplo de esta costumbre: la ermita románica de San Juan de Markinez, en cuyo ábside se halló, tras unas obras de restauración, un hacha prehistórica de piedra pulimentada, muy probablemente buscando dicho fin protector.

Ermita de San Juan de Markinez - Maky053 - Wikipedia

*Fuente: Símbolos mágico religiosos en el mundo rural de Euskal Herria, Fermín Leizaola

...voy a comenzar con los elementos protectores de tipo mineral. Entre ellos se encuentran las hachas de piedra pulimentada de época prehistórica que desde tiempo antiguo se tiene la creencia de que son talismanes contra el rayo. Por ello sin duda popularmente se conocen con el nombre de “piedras de rayo”. En algunas regiones de Castilla y Leon los pastores que las encontraban en los campos durante las jornadas de cuidado del rebaño las guardaban en sus zurrones. En la vertiente meridional de Euskal Herria, aunque con menor intensidad también se han utilizado para el mismo fin. Por otra parte y posiblemente con el mismo motivo protector, hacia 1970 localicé empotrada en la pared de una casa del pueblo de Zudaire (Valle de Amezkoa Baja-Nafarroa) un ejemplar de hacha neolítica.
En algunas casas también conservan algunos ejemplares de estas herramientas pétreas encontradas en el curso del laboreo de las tierras, como las que poseen en algunas casas del Valle de Urraul Alto (Nafarroa).
Pero posiblemente el caso más concreto fuera la localización, hace algunos años, en el transcurso de la restauración de la ermita románica de San Juan de Markinez (Araba). En esta ermita se localizó un hacha pulimentada incrustada en la parte de la clave de la bóveda de horno de la zona absidal del templo.

miércoles, 17 de julio de 2013

Cueva de la Lluera, Priorio-Oviedo

Volvemos al valle del Nalón, de abundantes manifestaciones prehistóricas; en concreto a la parroquia ovetense de Priorio, para hablar de la Cueva de la Lluera, en la que existen un buen número de grabados atribuidos al Solutrense (20.000-15.000 a. C.). Esta cueva presenta dos cavidades, conocidas como La Lluera I y La Lluera II. En la Lluera I, dividida por lo que se conoce como el Porche, el Panel de entrada, la Gran hornacina, la Cornisa y el Friso, destacan un gran número de figuras de animales, como caballos, uros, ciervos o cabras, mientras que en La Lluera II, de menor tamaño, los muros presentan distintos signos, de formas triangulares en su mayoría, que han sido interpretados como símbolos sexuales femeninos, quien sabe si como culto a la fecundidad, como se suele deducir en estos casos.
Los grabados están orientados al Sol, al mediodía, observándose con diferente iluminación a lo largo del día, con lo que su visión va variando. Se considera como uno los santuarios exteriores más completos del arte paleolítico en Europa.

Lluera I - asturnatura.com

*Fuente: Folleto informativo

La cueva se abre en un pequeño escarpe calizo de la margen derecha del río Nalón, aguas abajo, en su curso medio. Aunque el yacimiento se conoce como Cueva de La Lluera, sería más correcto hablar de Cuevas de la Lluera ya que se trata de dos cavidades distintas y que se caracterizan por tener un escaso desarrollo longitudinal: La Lluera I presenta una planta en forma de U invertida y cuyas galerías laterales presentan unas dimensiones de 15 y 13 metros respectivamente. La Lluera II se corresponde con una pequeña cavidad (localizada a unos 70 m de la anterior aguas arriba) de unos 4 m de desarrollo longitudinal.

Una de las particularidades del arte de La Lluera I es que las representaciones son todas grabados que se disponen en el espacio correspondiente al vestíbulo de la cueva y alcanzando hasta el umbra de penumbra (zona hasta donde llega la luz solar), lo que permite definir su arte como un verdadero Santuario Exterior.
Pared izquierda. Las representaciones dan comienzo con la figura de un caballo localizado en la zona próxima a la entrada actual (Porche) y a cuya figura se asocian varios signos lineales. A escasa distancia, pero en un ángulo distinto de la misma pared, aparece un panel con multitud de trazos que se entrecruzan y en donde se reconocen figuras d euro, caballo, cierva y macho cabrío: es el Panel de Entrada. Junto a éstas destaca la presencia de varias líneas cérvico-dorsales a modo de contornos inacabados de cierva.
A continuación de este panel, la pared se curva formando una hornacina cóncava que acoge el conjunto más singular y mejor organizado de la cueva: la Gran Hornacina. En su parte central destaca la presencia de seis uros de distintos tamaños (de más pequeño a más grande de techo a base) y colocados en oblicuo siguiendo líneas de fuga que coinciden con una fisura en la propia pared. Este recurso, tan poco frecuente en el arte peleolítico, contribuye a dotar al conjunto d euna sensación de perspectiva.
Tanto su disposición como el distinto modelado del surco del grabado que muestran cada una de las representaciones, especialmente las que se encuentran en primer término, favorecen el hecho de encontrarnos ante una posible escena de marcha de manada. En el espacio que queda libre entre los bóvidos pueden verse las figuras de varias ciervas que transmiten sensación de movimiento y un caballo. La continuación de la pared de la hornacina ofrece un espacio en el que se reconocen, en la zona central, dos figuras de bisonte y, en un pequeño friso superior, trazos no figurativos, una cierva y un pequeño bisonte.
Pared derecha. Las representaciones se articulan en tres bandas o frisos horizontales: el superior presenta una confusa malla de grabados en los que puede identificarse alguna cierva; el friso medio se estructura en tres zonas que coinciden con relieves topográficos de la pared y, aunque muestra idéntica confusión de líneas grabadas, pueden distinguirse varias ciervas que disminuyen de tamaño desde la boca de la cueva hasta el interior. Especial importante posee el grabado de una gran cierva que muestra, en su pecho, un surco profundo con moldeado en su labio interno. También destacan dos pequeñas ciervas localizadas en el umbral de penumbra que se caracteriza por presentar un grabado más fino y menos profundo que el resto de las representaciones de la pared. Por último, en el friso inferior y dentro de una pequeña oquedad u hornacina, encontramos diversos signos junto con una posible representación de mamut.

Por lo que respecta a la Lluera II, las escasas representaciones se reducen a signos triangulares de distintos tamaños (interpretados como posibles vulvas) y dispuestos alrededor de la representación de una pequeña cierva.

Lluera II - laregioninternacional.com

martes, 16 de julio de 2013

El rito de las cabezas cortadas en La Hoya, Laguardia

En lo que fue territorio berón, al pie de la Sierra de Cantabria, en Laguardia, municipio de La Rioja Alavesa, se ubica el poblado de La Hoya, un yacimiento que ya visitamos en su momento para hablar de la evidencia de un culto fundacional, además de su necrópolis. Hace pocos días, gracias al grupo de FB de Céltica Hispana, supimos que en este yacimiento arqueológico se documentó, además, el ancestral rito de las cabezas cortadas a través de tres testimonios, aspecto que desconocíamos cuando publicamos la anterior entrada en este blog, de ahí que volvamos hoy para dar fe en nuestra bitácora de tan trascendental aspecto en las creencias de estos pueblos de cultura céltica, aunque, todo hay que decirlo, no fuera una práctica exclusiva de ellos.

Los tres testimonios relacionados con este ritual serían los siguientes:

-Un recipiente cerámico con los restos de una bóveda craneal humana, que ha sido interpretado como el depósito ritual de una cabeza cortada. Éste, además, se localizó en un recinto, que por su estructura y otros objetos hallados, ostentaba un carácter especial o sacro.
-El cadáver de un varón joven decapitado.
-Y, por último, la representación de una figura acéfala en una piedra arenisca hallada ante lo que parece ser fue un edificio singular del poblado.

Poblado de La Hoya - ciao.es

*Fuente: El rito de las cabezas cortadas en el poblado de La Hoya. Laguardia. Álava. Armando Llanos Ortiz de Landaluze

Es bien conocido como desde el paleolítico inferior, estos cultos al cráneo se dieron de manera habitual a lo largo de los tiempos. Bien con rituales de carácter antropofágico, mágico o funerario. Estos rituales se han prolongado entre tribus actuales, incluso entre nuestra sociedad, como veremos más adelante. Rastros de este ritual se han encontrado extendidos por muchos yacimientos y representados principalmente en esculturas, tan conocidas como las «têtes-coupées» galas, que pueden ponerse, de alguna forma, en relación con esto, así como representaciones en objetos de arte mueble, pasando a formar parte de su ornamentación. También clarificadoras son las citas literarias antiguas que hacen relación a la costumbre de los celtas de conservar los cráneos de los enemigos muertos. El colgar las cabezas de los enemigos muertos, después de las batallas, del cuello de sus caballos y colgarlas en las entradas de sus viviendas, nos lo refiere Estrabón haciendo extensiva esta costumbre a la mayor parte de los pueblos del norte. Diodoro, en un texto relata la costumbre de las tropas hispanas, en la conquista de Saliente por los cartagineses, de cortar las cabezas a los enemigos y clavarlas en sus lanzas. En nuestro caso son varios los testimonios localizados en la excavación de La Hoya, en los que encontramos indicios para pensar que algún tipo de ritual, en torno a estas costumbres, se debió dar en este poblado, al menos durante la fase de celtiberización, a la que corresponden estos testimonios.

lunes, 15 de julio de 2013

La Ermita de la Virgen de los Enebrales y su leyenda, Tamajón

Prácticamente a los pies del Ocejón, en su parte meridional, y no lejos de Tejera Negra, encontramos un lugar muy especial formado por un conjunto de rocas de sugerentes formas que, a imitación del famoso conjunto conquense, es conocido como la Ciudad Encantada de Tamajón, término municipal donde se encuentra este paraje natural en el que además se ubica la Ermita de la Virgen de los Enebrales, nuestra protagonista de hoy. La leyenda cristiana que rodea a este santuario parece tener una génesis claramente precristiana, donde de nuevo la serpiente monstruosa hace acto de aparición, siendo un humilde cura salvado por intercesión de la Virgen, que a modo de un héroe mitológico-o heroína en este caso-, salva al sacerdote apareciendo posteriormente su talla sobre un enebro, lugar donde finalmente se construye en su honor este templo, que toma además el nombre de este árbol.
Otra vez el árbol como símbolo de la sacralidad.
Dentro de la mitología cristiana que también hunde sus raíces en este mito pagano, se puede decir que la Virgen de los Enebrales actuó al modo de un San Jorge o un arcángel San Miguel. No existe ninguna prueba que nos diga que estamos ante un antiguo lugar de culto ancestral, pero sí se dan una serie de indicios, como la leyenda, la sacralización de un bosque de enebros, en un paraje en el que también abundan las sabinas, y sobre todo el conjunto kárstico, además de calcáreo y calizo, tan llamativo, con abundas cuevas, que nos hacen creer en dicha posibilidad. En más de un sitio web es calificado dicho paraje como santuario de la Prehistoria, pero, todo hay que decirlo, sin aportar ninguna prueba que atestigüe dicha afirmación, con lo que, como siempre, apelamos a la colaboración de cualquier persona que por aquí pase y sea conocedora de aquel lugar.

garcaba2 - flickr.com

*Fuente: Guadalajara se hace camino al andar, juancar347.blogspot.com

Aunque no se sabe a ciencia cierta por la falta de evidencias, se sospecha que la actual ermita -remodelada entre los siglos XVI y XVIII- sustituye a otra más modesta, románica en sus orígenes. Rodeada, como he dicho, por pinos y enebros, con la imponente sierra del Ocejón como telon de fondo, en sus proximidades se desarrolló una curiosa leyenda, que nos recuerda los famosos encuentros de héroes mitológicos, como Hércules, y también históricos, como Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, con terribles serpientes (2), que seguirían la tradición, posteriormente cristianizada de paladines celestiales como San Jorge o el arcángel San Miguel. En este caso, sin embargo, el protagonista fue un modesto sacerdote a quien el monstruo salió al encuentro, siendo salvado in extremis por intercesión de la Virgen, cuya figura se descubrió posteriormente en la rama de un enebro, de ahí el nombre. El tema queda recogido en una pintura, probablemente del siglo XVI que, apenas distinguible -recordemos que la ermita, quedó muy deteriorada en el transcurso de la Guerra Civil- adorna con el milagro una de las paredes laterales del interior del templo. Templo que, aunque tradicionalmente siempre ha tenido sus puertas abiertas para refugio de caminantes y peregrinos, actualmente se mantienen bajo candado para evitar robos y alteraciones de gente sin escrúpulos.
[...]Conviene añadir que, por sus características, no es difícil de adivinar la existencia de cultos paganos en la Antigüedad, incluidos los druídicos.

Ciudad Encantada de Tamajón - escapadarural.com



jueves, 11 de julio de 2013

Necrópolis del Torrelló del Boverot, Almassora

En la comarca de Plana Alta se encuentra el municipio de Almassora, lugar en el que se asienta el Torrelló del Boverot, poblamiento del primer milenio a. C., cuyo origen se remonta al año 1000 a. C., en la Edad del Bronce, y que se extiende hasta el periodo íbero, con los restos de una calle y una necrópolis, que es nuestra protagonista de hoy. En ella se ha hallado un escarabeo etrusco, ese amuleto con forma de escarabajo pelotero -de ahí su nombre-, y que tiene su origen en la mitología egipcia. También se halló una tumba -incineración 20- con las cenizas de dos personas, además de restos de ovicáprido, e interesantes fragmentos de cerámica policromada.

Escarabeo de la Necrópolis del Torrelló del Boverot - egiptoforo.com


*Fuente: Gerardo Clausell Cantavella

Los huesos de animal, ovicáprido, se dan en la modalidad de quemados con lo que podía pensarse también en una ofrenda alimenticia procedente de un sacrificio ritual que acompañase al difunto en el viaje a ultratumba. Parece usual el material óseo de animales, en los ritos cultuales ibéricos en enterramientos de incineración, pero no lo es tanto el que estos también hayan sido quemados, aunque a medida que se elaboran estudios más profundos, se detecta que éstos se presentan abrasados en el interior de las urnas. 
[...] Como bien ha descrito Presedo, refiriéndose a la cerámica de la tumba 155, "...esta cerámica ofrece una pintura singular que carece de paralelos en todo el yacimiento como puede verse en el estudio de ella. Me inclino a creer que fue pintada para este enterramiento." Realmente, creemos que las tres piezas con pintura policroma se realizaron para esta tumba ex profeso y por el mismo alfarero. Es decir, se llevarían a cabo para la función de contener las cenizas de unos difuntos, y por tanto deben de entenderse ellas mismas como ajuar, al igual que otras piezas en otras necrópolis.

Poblamiento del Torrelló del Boverot - levante-emv.com

 
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