miércoles, 13 de abril de 2011

Posible uso ritual de drogas en Selva Pascuala, Villar del Humo

Hoy cumplimos dos años y para celebrarlo vamos a hacernos eco de una reciente noticia científica -del mes pasado- sobre el posible uso de hongos alucinógenos, allá por el Neolítico, en el abrigo rupestre de Selva Pascuala, en la localidad, de la Serranía Baja de Cuenca, de Villar del Humo. En un panel, junto a la representación de un toro, aparecen una serie de figuras con forma de seta, en número de trece, y con una morfología que los investigadores han asociado a la especie Psilocybe hispanica, un hongo alucinógeno existente en la zona. Únicamente es una hipótesis, pero quede ahí constancia como línea de investigación emprendida.
Con hongos o sin hongos, celebramos, por tanto, con esta entrada nuestro segundo aniversario.

















La psicodelia se puso de moda en la década de los 60 del siglo pasado, pero el disfrute de sus efectos puede tener más de 6.000 años de antigüedad, por lo menos en España. Es lo que afirman unos investigadores en el último número de la revista Economic Botany tras el estudio de unas pinturas rupestres de Selva Pascuala y de la flora de su entorno.
Según este trabajo, las extrañas pinturas sagradas que aparecen junto a un animal astado representan determinadas setas de efectos neurotrópicos, lo que sería la primera referencia prehistórica de su uso. En concreto, las pinturas del panel de Selva Pascuala (Villar del Humo, Cuenca), que conserva pinturas rupestres postpaleolíticas, incluirían representaciones de la Psilocybe hispanica, una especie que crece en regiones próximas.

[...]"Si estamos en lo cierto", apuestan los autores del estudio, "esta interpretación apoyaría la posible utilización regional de estas setas durante la Prehistoria".
Su teoría supondría la primera evidencia directa del posible uso ritual de Psilocybe en la Prehistoria europea. Sin embargo, no sería la referencia más antigua de su uso a escala global, ya que hay un mural en Argelia representando este tipo de setas alucinógenas más de 7.000 años de antigüedad.

(Público, 6-marzo-2011)












Selva Pascuala, Villar del Humo

lunes, 11 de abril de 2011

Altares rupestres y verraco, Galapagar

Hoy nos acercamos a Galapagar, una localidad de la comarca de Guadarrama, donde existe, en su entorno, un buen número de elementos megalíticos bastante desconocidos, a pesar de la gran riqueza del municipio en testimonios de este tipo. Incluso existe un verraco vettón, pues esta parte occidental de la provincia de Madrid entraba dentro de los dominios de este antiguo pueblo peninsular, así son varias las plataformas o altares rupestres que serían usados por estas gentes en sus celebraciones y rituales.






*Fuente: Grupo Arqueológico de la Plataforma de Vecinos de Galapagar, plataformagalapagar.com

Plataformas: varias, en varios lugares, con cazoletas y piletas en su cima plana, con desagües, y escaleras aún bien visibles. Algunos rebajes en la roca pueden ser asientos. Tienen grabados e inscripciones diversas, algunas tienen resto de pinturas rojas. Sus alturas pueden ser hasta unos tres metros de altura sobre el suelo. Por la distribución de las localizadas puede haber una docena quizás en el municipio.
Verraco: se trata de una pieza como todas ellas, talladas en un bloque monolítico de granito, donde se quiere representar a un toro, en líneas generales acusa una evidente simplicidad en la forma, así como cierto grado de abstracción.La cara superior del tronco no está diferenciado, por lo que el dorso, se prolonga en línea hasta la cabeza, esta no se individualiza del resto del cuerpo, característica esta de la decadencia de estas esculturas. Como casi todos los toros de este grupo, no se distinguen orejas, cuernos ni siquiera arrugas del cuello, la cara anterior de la cabeza es un plano casi vertical.Presenta unas dimensiones importantes, mide 2,3 m. de largo, 0,8 m. de ancho y 0,9 m. de alto.Este verraco (reconocido por el arqueólogo D. Jesús Jiménez Guijarro) es de extraordinaria importancia ya que no existe ningún otro en la comunidad de Madrid.

lunes, 4 de abril de 2011

El Monte do Facho, Hío

En el Monte do Facho, junto a la pedanía de Hío, perteneciente a Cangas de Morrazo, existe un castro donde se han documentado antiguos cultos precristianos, destacando el culto a una antigua divinidad galaica: Bero Breo.



En el alto del Monte Facho los arqueólogos José Suárez y Thomas Schattner descubrieron el santuario de peregrinación más antiguo de Galicia. Más de cien altares romanos de los siglos III y IV que plantados en la cima del monte honraban una enigmática deidad galaica llamada Bero Breo. Es el primer lugar sagrado de este tipo que se encuentra en la Península, con el que solo existen paralelismos en otros puntos de la costa atlántica europea. (Texto proporcionado por el Concello de Cangas de Morrazo)

lunes, 21 de marzo de 2011

El santuario de Miróbriga dos Célticos, Santiago do Cacém

Ya estuvimos en Miróbriga para dar cuenta de su templo de Venus. Hoy volvemos a lo que
fue este antiguo poblamiento, habitado desde el Bronce Final y perteneciente, después, tanto a cynetes, celtici y, finalmente, a los romanos, para hablar de otro santuario que algunos autores, si bien supuestamente estaba consagrado a Esculapio, entienden pudo albergar el culto a un dios indígena o lusitano. Pero dejemos que sean José María Blázquez y Mª Paz García-Gelabert quien nos cuenten.





























Fernando de Almeida ha dado a conocer un santuario campestre romano, situado en Miróbriga dos Célticos (Portugal). El santuario es de época romana, pero suponemos la hipótesis de que se trata de un santuario romano consagrado a una deidad lusitana, equivalente al Esculapio griego, como parece desprenderse de la inscripción hallada, que dice:

Aesculapio / Deo / C. Atticus Januarius / Medicus Pacensis / testamento legavit / ob merita spiendi / dissimi Ordinis / uod ei Quinquatri / um praestiterit / [F]abius Isas / f(aciendunn).

La presencia de «deo», como ya indicó S. Lambrino hace años, significaría que se trata de una deidad indígena identificada con Esculapio.
Precisamente «deo» acompaña frecuentemente a deidades indígenas asimiladas a otras del panteón grecorromano. [...] Una tesis muy significativa y probablemente cierta sobre el particular, defiende J. d'Encarnacáo, según la cual cuando aparece sólo la palabra deus o
deo se trata del dios de un santuario o de la región.
(Nuevas aportaciones a las religiones primitivas de Hispania, José María Blázquez y Mª Paz García-Gelabert)

lunes, 14 de marzo de 2011

El Dolmen de Magacela

En la localidad de Magacela, asentada sobre un cerro piramidal, en la comarca de La Serena, encontramos este curioso dolmen con distintos grabados antropomorfos, zoomorfos e incluso solares, además de cazoletas. Este municipio es muy rico en testimonios del pasado, pues aquí se halló la famosa estela conocida como del Ermitón o del Guerrero y que hoy reposa en el Museo Arqueológico Nacional. Muy cerca también, en la conocida como Sierra de Magacela encontramos importantes pinturas rupestres, pero éstas merecen una entrada aparte, por lo que hoy nos centraremos únicamente en el monumento megalítico.
















La cámara del sepulcro megalítico, construida con 12 bloques de granito, es lo único que se conserva de un dolmen de corredor mucho más complejo. Mide algo más de 5 m de diámetro, a lo que habría que sumar la longitud del pasillo de acceso a su interior, que alcanzaba los 9.30 m por 1.70 de ancho. Las losas de éste han sido reutilizadas en construcciones del entorno.
Todo el dolmen se encontraba cubierto por una enorme masa tumular, no quedando al descubierto ninguno de los monolitos de piedra. El acceso al interior de la cámara sepulcral, tras salvar el corredor, se efectuaba a través de los dos monolitos más altos, orientados al este. Precisamente en este aspecto se manifiesta el simbolismo astral del monumento, así como en los grabados de su interior (sol, cazoletas). La cubierta del espacio de enterramiento, capaz de cubrir una superficie tan grande, pudo ser solucionada mediante falsa cúpula de pequeñas piedras, o bien con una gigantesca losa.
El sepulcro data del IV-III milenio a. de C., durante el periodo Neolítico-Calcolítico, si bien pudo ser reutilizado hasta bien entrada la Edad de Bronce.
(Texto del cartel explicativo junto al dolmen)

miércoles, 9 de marzo de 2011

La Cueva de la Vieja, Alpera

El año pasado se cumplieron cien años desde que Daniel Serrano Gómez -hermano de Pascual, quien las estudió- y su hijo José descubrieron casualmente, en un paraje conocido como El Bosque, las pinturas rupestres de la Cueva de la Vieja, en Alpera. Estamos ante una de las más importantes muestras del arte levantino, pues en un mismo panel se mezclan tres estilos: el figurativo, el esquemático y el abstracto. El paso del tiempo -están fechadas entre los 10.000 a 6.000 años- y su ubicación prácticamente a la intemperie, pues estamos más que, ante una cueva, ante un abrigo no lo suficientemente protegido, han ido deteriorando poco a poco estas figuras realizas con pigmentos minerales y grasas animales. Se pueden apreciar figuras de animales como ciervos, toros, rebaños, además de unas figuras antropomorfas, que se han interpretado como chamanes -en una apreciación quizás algo arriesgada- y dos figuras femeninas.
Pero además de las pinturas, hay que destacar la aparición de dos piezas líticas en las proximidades de dicho abrigo. Una punta de flecha de sílex y una figurita o ídolo (posterior unos cuantos miles de años a las pinturas, lo que demuestra el largo uso en el transcurso de los milenios de la misma), descritas en el texto que hoy traemos por Daniel Serrano Várez, hijo de José, el niño que participó en el descubrimiento junto a su padre, Daniel Serrano Gómez, abuelo, por tanto, del autor de las siguientes líneas.

















La mayoría de autores que han estudiado los ídolos coinciden en asignarles un valor simbólico-religioso relacionado con la vida de ultratumba. Siret, fue el primero que encontró sus antecedentes en Chipre para los ejemplares decorados, donde abundan en el año 2000 a. C.; éstos tienen sus precedentes en los ejemplares lisos que, desde el Neolítico, se encuentran en todo el Mediterráneo oriental. [...] Los ídolos semejantes al aquí representado, si consideramos se derivan de los de Chipre, hay que fecharlos a partir del 2.000 a. C., fecha que coincide con el contexto arqueológico en que se encuentran, propios del Bronce I con algunas perduraciones.Dentro de la abundante variedad de objetos mágicos-religiosos del Bronce I, relacionados generalmente con las sepulturas colectivas, se puede clasificar el ídolo que aquí damos a conocer, dentro del Tipo VIII "Ídolos de placa" de Almagro Gorbea y, dentro de éstos, teniendo en cuenta su decoración a la variante "C", formada por placas con decoración sencilla.[...] Como decía al principio, el ídolo fue encontrado muy cerca de La Cueva. Recientemente, 1977, miembros del Departamento de Historia Antigua de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valencia, en unas prospecciones por la zona, descubrieron un poblado de la Edad del Bronce muy cerca de La Cueva, en su descripción, página 49, dicen: "En el paraje del Bosque, junto a las Cuevas del Queso y de la Vieja, sobre una abrupta ladera, se localizaron los restos de un poblado de la Edad del Bronce, recogiéndose superficialmente cerámicas a mano y sílex, entre los cuales varios dientes de hoz".Consultado Aparicio Pérez, descubridor del poblado, sobre la situación Cueva-poblado, me informa que, por arrastre eólico y pluvial, los materiales del poblado podrían llegar a los alrededores de la cueva, pues el poblado está prácticamente encima. El ídolo puede proceder de ambos yacimientos, Cueva y poblado.
(Daniel Serrano Várez, "Materiales arqueológicos procedentes de la Cueva de la Vieja en Alpera, Albacete." 1986.)









Representación de las pinturas rupestres de La Cueva de la Vieja, Alpera

lunes, 7 de marzo de 2011

Petroglifos de Pedra Moura, Fragoselo

El conjunto rupestre que hoy traemos, constituye la mayor concentración de grabados del concello de Vigo. Están fechados hace unos 4.000 años y entre las distintas figuras circulares y concéntricas, que son las más abundantes, destaca una especie de cruz, que bien pudiera constituir una figura antropomorfa, y que recuerda al famoso indalo del sureste ibérico por el semicírculo existente en su, supuesta, parte superior.

















Hace unos 4.000 años, entre finales del III milenio y comienzos del II antes de Cristo, surge un foco original de "arte" en el noroeste de la Península Ibérica, con su epicentro en las Rías Baixas gallegas. Profundamente impregnado de connotaciones simbólicas y mágicas, resulta imposible acercarse a esta singular manifestación artística sin relacionarla con los complejos cambios sociales y económicos dentro de las comunidades agrícolas a las que pertenecen.
Las comunidades agrarias locales, vinculadas a una metalurgia incipiente, vivieron profundos cambios socioeconómicos. Quizás estemos ante el nacimiento de las primeras desigualdades (¿emergen las clases dominantes?) que motivan tensiones sociales.
En este contexto de cambio, un universo simbólico trascendente ocupa y sacraliza el paisaje. En definitiva, estamos ante la plasmación en las rocas, por parte de las sociedades agrícolas que habitaron el noroeste peninsular durante la Edad del Bronce, de un complejo universo simbólico, un nuevo mundo de ideas.

(Cartel explicativo del yacimiento. Traducido del gallego)
 
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