martes, 2 de abril de 2019

El baile del verraco, Aldeanueva de San Bartolomé

En una interesante conferencia, que hemos tenido el gusto de escuchar, Gregorio Ramón Manglano Valcárcel nos habla del distinto trato que el patrimonio arqueológico ha tenido a lo largo del tiempo, utilizando como ejemplo a los verracos, esas esculturas zoomorfas, principalmente creación del pueblo vettón, de las que en varias ocasiones hemos hablado en el blog. En algunos momentos éstos han sido utilizados en distintos rituales, o danzas, como la que hoy traemos, que es conocida como El baile del verraco, la cual se celebraba en el pueblo de Aldeanueva de San Bartolomé, en la comarca de La Jara, una danza en la que la propia escultura en piedra tenía su protagonismo. Lo más curioso es que este verraco no estaba presente en dicho baile, con claro simbolismo de fecundidad, a pesar de que no se celebraba en fechas primaverales, según le contó una informante al conferenciante, puesto que se hallaba desaparecido, pero el pueblo, entrañablemente, guardaba, de una forma casi totémica, su recuerdo a través de tradiciones como la que hoy recogemos.

Aldeanueva de San Bartolomé - Foto: Miguel Méndez-Cabeza

Fuente: Gregorio Ramón Manglano Valcárcel, conferencia "Descripción de actitudes y conductas ante el patrimonio arqueológico", La Puebla de Montalbán

En Aldeanueva de San Bartolomé había una tradición que se llamaba el baile del verraco. Yo empiezo a investigar los fondos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC- y encuentro una explicación, en la que se nos decía que en determinadas solemnidades, el jueves de comadres, había una celebración que se llamaba Fiesta de las Corrobras y que se emparejaba a los mozos y a las mozas para que participaran en un baile. En un sombrero se introducían una serie de papeletas, teniendo una de éstas un nombre que ponía "el verraco". Entonces aquella pobre señorita que le había tocado emparejarse con el verraco, se aburría muchísimo, además, porque el verraco, entre otras cosas, no estaba allí. Bueno, pues yo fui al pueblo y lo que hice fue entrevistar a una de las pocas personas que había participado en aquel baile del verraco y nos encontramos que, contra el criterio del CSIC, ese baile no se celebraba el jueves de comadres, sino que se hacía el 31 de diciembre, que las papeletas se amañaban, para que siempre le tocara a la más guapa y a la más adinerada, que nunca iba a tener problemas de encontrar a nadie, con lo cual habíamos cambiado un poco el sentido de la fiesta. 


lunes, 1 de abril de 2019

La tumba orientalizante del Carpio, Belvís de la Jara

Nos acercamos a la comarca de La Jara toledana, a la población de Belvís de la Jara, muy cerca de Extremadura, donde  se interna una pequeña parte de esta comarca; ya hemos comentado, en más de una ocasión, que la división provincial de Javier de Burgos en 1833 partió numerosas comarcas históricas y naturales. Pero dejando al margen estos temas y centrándonos en la entrada de hoy, nos acercamos a este municipio para dejar constancia, en este blog, de una de las tumbas orientalizantes más importantes del centro peninsular, como es la Tumba del Carpio, llamada así porque se encuentra en una finca conocida como la Casa del Carpio.
La imagen con la que ilustramos la ficha, proviene del ajuar funerario perteneciente al enterramiento de dos individuos: un adulto y un recién nacido.

Foto: proyectobhit.com

Fuente: La tumba de la Casa del Carpio (Belvís de la Jara, Toledo) - Juan Pereira Sieso

El enterramiento de la Casa del Carpio fechado en la primera mitad del siglo VII a. C. se ha interpretado como un conjunto funerario de extraordinaria importancia para entender el proceso
orientalizante en el valle del Tajo.
[...] En el momento actual de la investigación se viene asumiendo una progresiva matización de la colonización fenicia en el proceso de orientalización de los territorios meseteños en el que se va admitiendo un mayor protagonismo de los enclaves fenicios portugueses (Arruda, 2000; Pellicer, 2000) en detrimento de la Vía de la Plata. Se considera que la penetración de las influencias orientalizantes en el occidente peninsular debió ser más factible siguiendo un eje Oeste-Este, por las
cuencas del Sado-Guadiana, Tajo y Mondego, ya que existen mayores dificultades de comunicación desde el área nuclear tartésica hacia Extremadura, atravesando el Guadalquivir y Sierra Morena siguiendo el reseñado eje Sur-Norte. Un acceso más fácil a las metalizaciones de oro y estaño de las cuencas del Tajo y Guadiana sería uno de las causas de esta trayectoria alternativa.
 [...] En este contexto -bienes de prestigio de influencia colonial vinculados a un individuo- se ha interpretado el enterramiento de la Casa del Carpio (Pereira, 1989) uno de los conjuntos orientalizantes más interesante del sector occidental del valle del Tajo. Se trata de una tumba de planta rectangular en la que se documentaron tres niveles de depósitos arqueológicos asociados
a distintas fases de una ceremonia funeraria en la que se practicó el ritual de inhumación.
En el nivel más profundo de la tumba se efectuó el depósito del ajuar personal de los difuntos. Este ajuar se componía de una serie de objetos metálicos, recipientes de perfumes y cuencos pintados y fue depositado en el interior de un recipiente cerámico asociado a una imitación a mano de un pithos, una forma característica del repertorio cerámico colonial fenicio. En el segundo nivel del enterramiento se realizó la inhumación de dos individuos junto con una ofrenda de restos de fauna interpretados como ofrendas alimenticias. Se trata en ambos casos de prácticas funerarias, documentadas en la Meseta durante la Edad del Bronce.
Es en el tercer nivel del enterramiento donde con toda probabilidad se realizó la última ceremonia del ritual funerario, una vez depositados los cadáveres en el nivel intermedio de la fosa. Los materiales documentados in situ en el tercer nivel -el más superficial del enterramiento- permiten defender la existencia de un ritual de libación para esta última fase del enterramiento, a partir de la funcionalidad de los elementos documentados, exclusivamente cerámicos. 



miércoles, 13 de marzo de 2019

Los Templos de Cáparra, Oliva de Plasencia-Guijo de Granadilla

En Tierras de Granadilla, en lo que fue antigua tierra de vettones y, posteriormente, la provincia romana de Lusitania, se encuentran las ruinas de la ciudad romana de Cáparra. Se la califica de romana, puesto que las ruinas que contemplamos, son de dicha época, destando el único arco romano cuadrifronte existente en la Península, bajo el que transcurre la Vía de la Plata; aunque, por otra parte, se cree pudiera, como ocurre con la mayoría de las ciudades romanas, estar aposentada, en parte, sobre lo que fue un antiguo poblamiento vettón, a pesar de la situación de Cáparra en el llano, que hace dudar a otros autores sobre esta posibilidad, pues consideran los restos cerámicos prerromanos hallados como una prueba insuficiente.
Pero, ciñéndonos a la temática de este blog, nuestra ficha quiere dejar constancia de la existencia de tres templos, en el foro, muy cercanos al arco de Cáparra, de entre los que destaca el templo dedicado al más importante dios del panteón romano: Júpiter.

Templo de Júpiter - Foto: Eugenio Bartolomé

Fuente: elblogdechano.com

Al fondo -del foro-, tres templos también de 8 metros de anchura unidos por un pequeño muro simbólico, ocupaban todo el ancho de la plaza y sus puertas coincidían con las tres del Foro. De ellos aún pueden verse restos de los cimientos y la plataforma delantera que presentaba el situado más a la derecha.
 En el interior del foro se han excavado tres edificios así como gran parte de la plaza, un aedes y una zona porticada, que posiblemente se trate de una basílica. El más importante de los tres edificios excavados en el foro es el conocido como “templo de Júpiter”, que está situado en uno de sus extremos.


martes, 12 de marzo de 2019

El Musgoso cántabro o Busgosu asturiano

Hoy traemos a un personaje de la mitología cántabra, pero que también se le puede encontrar en Asturias, con parecido nombre. Mientras que en Cantabria es El Musgoso, en Asturias es El Busgosu o Musgosu. Por el nombre se puede adivinar que es un personaje que habita en los bosques, como una especie de fauno, pero bienhechor, según la fuente que aportamos más abajo, aunque, en otras, se dice de él que es enemigo de cazadores y leñadores, pero no de los pastores, a los que protege. Por tanto desarrolla comportamiento totalmente opuestos, según con quien se encuentre.

Ilustración que recrea a El Musgoso - Foto: cantabriatotal.com

Fuente: mitologiaiberica.fandom.com

Se trata de un hombre alto y delgado, sombrío de cara pálida, ojos pequeños y hundidos y barba negra muy larga, con aire cansado, que anda por las brañas vestido con una zamarra de musgo, sombrero de hojas, escarpines de piel de lobo y en el zurrón lleva siempre una flauta de una madera desconocida. Siempre está caminando, muy lentamente, como si estuviera cansado, pero nunca se detiene.
Nadie le ha oído nunca hablar, pero en los montes de Cantabria todo el mundo le respeta y le conoce y muchos son los pastores que le deben incluso la vida. El Musgoso sólo vive para hacer bien en el monte, para avisar de los peligros de la Naturaleza, del Ojáncano y de otros seres malignos. Compasivo y trabajador infatigable, repara las chozas de los vaqueros derribadas por el temporal.
A veces toca la flauta y, sin dejar de andar, interpreta dulces y a la vez tristes melodías que son inconfundibles, pero nunca por la noche, ya que por la noche silba. El sonido de la flauta del Musgoso hace que los pastores se protejan del temporal que llega, guardando sus rebaños y buscando refugio.
Otras veces lo que alerta a los pastores no es ni su silbido ni el sonido de su flauta, sino unos ruidos característicos como de una rama que se desgaja o una piedra que rueda monte abajo. Esto hace que los pastores estén muy atentos, pues es señal de que algún peligro les aguarda.

lunes, 11 de marzo de 2019

Las Diablas y la Noche de los Bartolos, Valverde de Leganés

En Valverde de Leganés -comarca de Llanos de Olivenza- encontramos un festejo que nos recuerda mucho a aquéllos invernales que tanto nos gustan, donde las fuerzas oscuras o del mal -en este caso en forma de Diabla- se enfrentan a las de la luz o del bien -en forma de ángeles-, resultando, estas últimas, siempre vencedoras, en esa tan explicada alegoría del día ganando terreno a la noche, una vez dejamos atrás el Solsticio invernal. Pero la particularidad de Las Diablas de Valverde de Leganés, que es así como se conoce a este festejo, aunque tengamos a una sola 'diabla' y no a varias, es que se celebra en mitad de agosto y no en invierno, coincidiendo con la festividad de San Bartolomé, patrón de este pueblo.
Repasando la iconografía de este santo -uno de los doce apóstoles-, comprobamos que, en ocasiones, se le representa sujetando a una especie de diablesa con una cadena, lo que nos acerca al festejo en cuestión que hoy traemos. Evidentemente, en el blog, tratamos de hallar las raíces más lejanas de estos rituales, encontrando, en el presente caso, una simbología ancestral que va más allá del propio cristianismo y su mitología. Todo ello, a pesar, del cercano origen que se le otorga al festejo en la fuente que aportamos a continuación, cuestión, que sin negar, entendemos que se pueda referir a su forma actual, pues es más que probable que fuera la adaptación de un festejo más antiguo, que reuniera un similar significado.

Fuente: Diario Hoy -hoy.es-

Fuente: turismoextremadura.com

La diabla se ha escapado del calabozo de la iglesia y campa a sus anchas por Valverde de Leganés, acompañada de su séquito de diablillas y sembrando el terror en las calles y plazas a oscuras. Esta fuga, en la que no faltan fuegos artificiales y bengalas, se repite cada año durante el fin de semana en torno al 15 de agosto y finaliza cuando un ejército de ángeles enviados por San Bartolomé, patrón de Valverde de Leganés, derrota a la maligna en la plaza de toros y la encierra de nuevo en la cárcel.
El día anterior se celebra la Noche de los Bartolos, unos muñecos que confeccionan las peñas del pueblo con motivos mágicos y que se exhiben en la plaza del Ayuntamiento. Esa misma noche se inaugura el mercado mágico y se lee el pregón en el que se advierte de la fuga inminente de la diabla, en un vano intento de evitar que los vecinos y los visitantes deambulen por las calles de Valverde de Leganés.
En un momento de su recorrido infernal, la diabla elige los dos 'bartolos' que han ganado la votación del jurado y se los lleva hasta la plaza de toros, donde se decide por uno, el único que se salvará de la quema.
Las Diablas, Fiesta de Interés Turístico de Extremadura, recrean la lucha del bien contra el mal. Esta celebración, cuyos orígenes se sitúan a finales del siglo XIX o principios del XX, estuvo casi desaparecida en la década de los setenta de esta última centuria, pero el empeño de los vecinos la ha recuperado y revitalizado.


domingo, 10 de marzo de 2019

La Montaña sagrada de Penyagolosa y el dios Lug, Vistabella del Maestrazgo

Nos acercamos a una abrupta y atrayente comarca, como es El Maestrazo. En este caso el Maestrazo castellonense, pues ya sabemos que esta comarca abarca una parte aragonesa-turolense y otra valenciano-castellonense. En concreto, nos acercamos a Vistabella del Maestrazo, municipio en el que existe una montaña sacralizada a través de un santuario, el de San Juan Bautista de Peñagolosa -o Santuari de Sant Joan de Penyagolosa en lengua vernácula-, que es la Montaña de Penyagolosa, una cima subida por numerosos excursionistas y que, leyendo al gran Juan García Atienza, hemos conocido la hipótesis que lo emparenta con el mítico dios céltico de Lug. Hemos de recordar que esta zona no era, durante el primer Milenio a. C., un territorio ocupado por etnias célticas, sino íberas, pero, de ser cierta la hipótesis, tampoco sería del todo extraño, pues se encuentran, a veces, distintas muestras teonímicas diseminadas en zonas en las que no se estimaría, de entrada, el hallarlas. Bien pudiéramos estar ante un caso "extraño" de este tipo. El investigador Álvaro Monferrer, pocos años después, también abundaba en lo apuntado por Atienza, afirmando lo siguiente en un artículo, de 1986, que trataba de rastrear la toponímia de esta montaña: "este nombre vendría a ser una metátesis de “Peña Lugosa”, es decir, montaña sagrada bajo la advocación del dios celta Lug, un dios negro, pero luminoso, creador, músico y poeta, con el cuervo y el lobo como animales símbolo."
Hoy, el texto que acompaña, como fuente, a esta entrada, viene a relatar una interesante peregrinación que se realiza, desde la población de Les Useres, al santuario anteriormente mencionado, en la que trece peregrinos se acercan, el último viernes de abril, a rendir pleitesía a dicho santuario y, por ende, a la propia montaña en la que, a cuyos pies, éste se encuentra, origen, posiblemente, del propio culto que ha pervivido con el transcurso de los siglos y milenios.

Montaña de Penyagolosa - Foto: lasrutasdemoskys.blogspot.com

Fuente: lesuseres.es

El último viernes de Abril el pueblo de Les Useres, en la Comarca de l’Alcalatén, rememora una antigua tradición que nos sumerge de lleno en la Edad Media. Son trece hombres, el guía y doce peregrinos (en representación de Jesucristo y los doce Apóstoles), acompañados por tres cantores, el cura, el representante del Ayuntamiento, los clavarios, el depositario, las promesas y el grupo de las càrregues, los que renovarán un año más el voto de todo el pueblo al marchar en peregrinación penitencial hacia el santuario de San Juan de Peñagolosa.
[...] El viernes de madrugada empieza el ritual con la misa de las càrregues, luego la de los Peregrinos, después se realiza la procesión de salida donde irán descalzos sobre un manto de hiedra, y con un sepulcral silencio solo roto por lo cantos gregorianos de los cantores que empapa el aire de las calles empinadas del pueblo. Ya en el Filador, se calzan y emprenden el camino de unos 35 kilómetros cada jornada, divididas en seis estaciones; donde los cantores no dejarán nunca de cantar los cantos propios de cada estación, y los otros rezarán las diversas partes del rosario.
El momento culminante de la peregrinación llegará el sábado por la mañana en el santuario de San Juan realizándose la ceremonia del Perdón, en la que el Guía en representación de Jesucristo les pedirá perdón y les besará los pies rememorando aquello que los antepasados transmitieron de padres a hijos a lo largo de los siglos. Según manda la tradición nada de lo que allí dentro ha pasado se tiene que decir, donde cada uno de los Peregrinos se quedará con la esencia de los actos y palabras que les transmitirá el Guía. Luego iniciarán el regreso hacia Les Useres, tras el paso por el pueblo de Chodos, llegando por la noche con la procesión de entrada al pueblo. Y una vez más se habrá cumplido la promesa de los antepasados, donde Les Useres quedará otra vez en el vaivén de la vida cotidiana, esperando ahora a la otra peregrinación hermana y menos conocida, la del Piló de la Creu, en memoria de la invención de la Santa Cruz del día 3 de mayo, con unos rituales semejantes a dicha peregrinación, y que ya aparecen documentados en el famoso Pleito contra la vila de Adzaneta del siglo XVII. 


Los peregrinos de Les Useres - Foto: lesuseres.es


miércoles, 6 de marzo de 2019

Carnaval de Ánimas, Valdeverdeja

Justo hoy, miércoles de ceniza, finalizan los festejos de Carnaval, con lo que no queremos dejar de mencionar, en el blog, dicha circunstancia, tras este largo parón, para traer un carnaval muy distinto a lo que hoy en día entendemos cómo tal; y no sólo nos referimos, con respecto a tales diferencias, a la comparativa con las celebraciones más extendidas en la actualidad, las de los carnavales contemporáneos, tamizados por lo urbano, y bastante alejados de su origen, sino, incluso, con muchas mascaradas invernales, pues el Carnaval, no es otra cosa, que un festejo relacionado con dichas mascaradas ancestrales celebradas en los meses más oscuros y fríos del año, a las que, a algunas de ellas, simplemente, con la intervención de la Iglesia de Roma, se las puso una fecha concreta o, más bien, habría que decir que se las adjudicó un momento concreto del año, que va variando según vaya estableciendo el primer plenilunio de la Primavera.
Entrando en materia, hoy, día en el que se inicia la cuaresma, hablamos del Carnaval de Ánimas de Valdeverdeja, población de la comarca de Campana de Oropesa. Esta celebración es una mezcolanza de simbología ancestral y culto a la Naturaleza, que envuelve a estos festejos, con el colorido que está por venir y que provocará la explosión de vida que traerá la ya no lejana Primavera; de muestra de cultura popular en forma de típicos vestidos y antiguas danzas, además de los tamborileros; y de ritual católico en forma de procesión. Las animeras muestran mayor colorido en sus trajes, mientras los animeros llevan vestimenta en la que el negro es el color predominante; eso sí, son los portadores de las alabardas, una especie de estandartes llenos de colorido con los que se trata de espantar a "las ánimas del purgatorio", como se dice en la fuente que aportamos a continuación, que no son otra cosa, en origen, que los espíritus de las largas noches invernales que se quieren dejar atrás, para dejar paso a esa explosión de vida primaveral, a la que hicimos referencia.  Ése sería su pasado y significado más lejano, a pesar del tamiz que adquirió y que le caracteriza en la actualidad. Tampoco hemos de obviar las danzas que animeros y animeras realizan conjuntamente, estando compuestos, estos grupos, por las mozas y mozos del pueblo, en una especie de danza ritual que pudiera ser también una representación de la fecundidad que está por venir.

Foto: Félix Herencias Illán

Fuente: diputoledoturismo.com

...los carnavales de Valdeverdeja poseen la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional como "Carnavales religiosos de ánimas". Popularmente llamada "carnestolendas", "carnavales de ánimas" o, simplemente, carnaval, es cierto que esta fiesta tiene un carácter marcadamente religioso y, también, una serie de aspectos que la hacen destacar del resto. Al parecer, en el pasado, las ánimas del purgatorio concedieron una merced al pueblo. Desde entonces, hace ya siglos, el pueblo se lo agradece de singular manera.
Los carnavales se celebran durante los tres días anteriores al miércoles de Ceniza -es decir: siempre comienzan un domingo- pero los preparativos arrancan meses antes, cuando se van formando las Escuadras de Animeros, tanto infantiles como de adultos, y se van ensayando los bailes. Según se acercan las fechas, se sacan los trajes del arcón: es hora de revisarlos y reparar aquello que se haya estropeado.
Se llama animeros y animeras a los mozos y mozas, de todas las edades, que, vestidos con el traje típico, protagonizan la fiesta y sus bailes. Los trajes más llamativos son los de las mujeres. Hay dos: el de labradora, más sencillo, con falda roja o guardapiés, zapatos taconados y mantilla negra; y el de novia, más lujoso, con bordados y puntillas, falda azul, mantilla blanca y zapatos -también bordados- a juego con la faltriquera. Los juegos de joyas -los pendientes y el collar- son característicos de Valdeverdeja.
Los mozos sin embargo van todos iguales: traje oscuro y pañuelo rojo, portando una alabarda (especie de estandarte) decorada con motivos religiosos -rosarios, estampas- y también plumas o collares. Su función: ahuyentar a las ánimas del purgatorio.
El domingo por la mañana, la Escuadra de Ánimas se concentra en la Plaza Mayor de la localidad con las autoridades civiles y religiosas: desde allí se dirigen a la iglesia parroquial. La Escuadra, formada por parejas de animeros y animeras, la encabeza el tamborilero, tocando redobles, mientras el abanderado efectúa los juegos con la bandera durante los trayectos.
Llegados al templo se celebra la Misa Mayor y, tras ella, vuelve el cortejo en procesión a la Plaza Mayor a realizar los bailes, tanto infantiles como de adultos: baile de la soldadesca, jotas, baile de banderas...Acto seguido, para recobrar fuerzas, comida popular. Después del almuerzo, tiene lugar el "correr del gallo", de larga tradición y uno de los momentos más emocionantes de la fiesta, con la participación de muchos mozos montados a caballo.


jueves, 24 de enero de 2019

Macaria, Hércules y Macarena, Sevilla

Ya sabemos, en este blog, de la importante vinculación que el héroe mitológico Herakles -más conocido en su denominación romana de Hércules-, tiene con distintos lugares de nuestra Península Ibérica. Esta relación no se ciñe únicamente al propio personaje en sí, sino también a una serie de figuras mitológicas que formaban parte de su entorno o peripecias a lo largo de la realización de sus famosos Doce Trabajos. Así, hablamos en su momento de Pirene, asociada a los Pirineos, a los que, dio, según una etimología mitológica, nombre; tenemos el caso, igualmente, de la diosa púnica Astarté, que huyendo del héroe fundó el barrio sevillano de Triana; y hoy traemos a otro personaje, que no es nada más, ni nada menos, que la propia hija del héroe: Macaria, la cual, según una explicación, igualmente mitológica, dio nombre a otro barrio sevillano, como es el de Macarena, del cual toma el nombre una famosa Virgen en la ciudad y al cual nos acercamos hoy.
Evidentemente existen otras hipótesis fuera de lo mitológico, como la que entiende que pudiera provenir de un tal Macarius, un patricio de la antigua Roma, propietario de latifundios en la zona de ubicación del barrio, al norte de la ciudad u otra que afirma que vendría de la expresión árabe Bab-al-Makrin o, lo que es lo mismo, Puerta de la Macarena, existiendo una puerta de tal nombre en el mejor tramo conservado de muralla de la ciudad de Sevilla. Evidentemente, dada la temática de este blog, es la versión mitológica la que nos interesa destacar, trayendo un ejemplo más, como ya apuntamos, de la gran vinculación que el héroe y muchos de los personajes que formaron parte de sus peripecias, han dejado en el acervo cultural ibérico.

Puerta y Basílica de La Macarena - Foto: Wikipedia

Fuente: Ana Díaz, 25/06/2014 - abc.es

Contaba Rodrigo Caro en 1644, en su libro «Antigüedades y Principado de la ilustrísima Ciudad de Sevilla», amparándose en la disciplina etrusca, que cada ciudad para serlo debía tener tres puertas de su muralla dedicas a deidades. Sostiene que se levantaron en tiempos de Julio César la puerta de Goles (degeneración de Hércules, a quien dice estaba dedicada), la puerta del Sol (dedicada al dios Sol) y la puerta de la Macarena, en honor de Macaria, hija de Hércules.


lunes, 7 de enero de 2019

El Dolmen de Alberite: ¿el más antiguo conocido?, Villamartín

Como siempre traemos lugares o enclaves ibéricos específicos o tradiciones o celebraciones asociadas, igualmente, a un pueblo o espacio peninsular concreto, hoy no será menos y, por tal motivo, nos centraremos en un lugar determinado, que ya trajimos a Iberia Mágica en el año 2012, pero no con la intención de hablar del mismo, pues ya quedaron apuntadas, de forma resumida, sus características, entrada a la que nos remitimos, sino de dejar constancia de una hipótesis existente, a la que no nos adherimos, y no porque la neguemos, sino porque carecemos de los conocimientos suficientes para calificar la certidumbre de la misma, pretendiendo, únicamente, invitar con ello al debate y a la reflexión sobre un fenómeno de la Prehistoria tan significativo, como es el mundo megalítico.
Así, en un libro titulado Megalitismo, de José Ruiz Mata, publicado en el año que acabamos de dejar atrás, este autor habla del occidente andaluz, como el lugar en el que nació el megalitismo, para extenderse después por el sur de Extremadura y el Alentejo y, de ahí, a todo el sector atlántico europeo. No podemos dar nuestra opinión sobre el contenido del libro, pues aún no lo hemos leído, pero nos parecería muy interesante, al menos, conocer su argumentación, más allá de la calificación, por parte del autor, del Dolmen de Alberite, que es a donde nos acercamos, en la población de Villamartín, en plena comarca de Sierra de Cádiz, como el más antiguo megalito conocido.

Dolmen de Alberite - Foto: ocadizdigital.es

Fuente: Megalitismo. José Ruiz Mata (texto de contraportada)

El megalitismo fue la primera civilización común que unificó la Europa occidental y el norte de África. Su nombre viene de los monumentos que nos han dejado sus creadores, construidos con grandes piedras, que poseen una fuerte carga de simbolismo.
Nació en lo que hoy es el occidente andaluz y se extendió rápidamente por el sur de Extremadura y el Alentejo portugués, desde donde fue alcanzando toda la fachada atlántica europea. El dolmen más antiguo conocido es el de Alberite, en Villamartín (Cádiz), datado hacia 4800 a.n.e.
El megalitismo se inicia con el Neolítico y continúa en el Calcolítico y parte de la Edad del Bronce hasta desaparecer en la última mitad del II milenio a.n.e.


miércoles, 19 de diciembre de 2018

Altar rupestre Las Trescientas, Malpartida de Cáceres

Volvemos a Los Barruecos, en Malpartida de Cáceres, uno de los conjuntos rupestres naturales más espectaculares de la Península Ibérica que, evidentemente, no podía dejar de tener su contenido simbólico en el pasado prehistórico; así, como ya vimos, se pueden observar desde pinturas rupestres, a grabados, cazoletas y algunos altares rupestres como el que traemos, el conocido como Altar rupestre Las Trescientas. Al estilo de otros altares, menos pulimentados o más toscos que algunos muy conocidos que ya tuvieron su espacio en Iberia Mágica, pero no por ello, menos emocionantes en su contemplación, se compone de una serie de entalladuras que te suben a la parte superior, donde existen tres oquedades naturales, que seguramente fueron utilizadas para realizar distintas libaciones o rituales. Como dice la fuente que aportamos, no parece que esta roca tuviera un uso funcional, sino más bien de culto.
Es importante apuntar que cerca de esta roca existe un importante conjunto de grabados rupestres, entre los que destacan distintos antropomorfos y unos cruciformes, que se han interpretado como la cristianización de estas rocas, pero, como dice el autor de las siguientes líneas, esto no está del todo claro, puesto que ya sabemos que los cruciformes son habituales en muchos de estos conjuntos, siendo coetáneos del resto de grabados y, por lo tanto, muy anteriores, evidentemente, al propio cristianismo.

Foto: caceresaldetalle.blogspot.com

Fuente: caceresaldetalle.blogspot.com

Las características de la roca parecen obedecer estrictamente a criterios simbólicos, no siendo posible suponerle algún tipo de utilización en el ámbito de lo funcional y cotidiano. Como ya referido, se trata de una roca que no destaca entre el berrocal que la rodea, siendo posible que la existencia de las tres oquedades naturales dispuestas en triángulo, con el vértice apuntado hacia el E, haya determinado su elección. También es curioso que la orientación del vértice de dicho “triángulo” parece complementar, en el ámbito de un juego de oposiciones, la orientación de los peldaños, que suben en la dirección diametralmente opuesta. A pocos metros de esta roca, encontramos la estación con grabados rupestres más occidental localizada hasta el momento, en una roca que emerge directamente del suelo, en la que hay una zona plana donde encontramos dos preciosos antropomorfos semiesquemáticos con la cabeza enunciada, al igual que los brazos, y con las extremidades inferiores en forma de arco. Lo curioso es que junto a estas figuras hay tres cruces “cristianas”, como ocurría en el altar de la Zafrilla, algo que se ha interpretado como una cristianización de una zona pagana, aunque esta interpretación me plantea muchas dudas, la verdad.


jueves, 13 de diciembre de 2018

Ermita de la Virgen del Valle y la Montaña de la Cruz Mayor, Llamas de Cabrera-Benuza

Hoy traemos una de esas arriesgadas fichas, en las que nos dejamos llevar por la intuición, con lo que advertimos, al lector, que lo que aquí leerán son meras especulaciones surgidas del autor de estas líneas.
Nos acercamos a la comarca leonesa de La Cabrera. Allí, en la localidad de Llamas de Cabrera, en el municipio cabreirés de Benuza, a unos cuantos kilómetros del pueblo, se encuentra la Ermita de la Virgen del Valle, que me recuerda a la toledana, por ser del mismo nombre. Pero no vamos a hablar de esta última, sino de la anterior, sita en tierras más norteñas.
La Ermita; el paraje, rodeado de altas montañas, especialmente una muy simbólica en la comarca, como es la Montaña de la Cruz Mayor; la fuente existente muy cercana a la ermita; y las distintas romerías que transcurren hasta la misma desde distintas poblaciones, lo que muestra el fuerte peso que tuvo y tiene en el entorno, nos hacen intuir que pudiéramos estar ante un lugar sacralizado desde bien antiguo. Ya sabemos que enclaves, de antiguos cultos, fueron rebautizados -nunca mejor dicho- con nombres que hacían referencia a Vírgenes y a cruces. La Virgen del Valle, a los pies de la propia Montaña de la Cruz Mayor, una montaña, como dijimos, de fuerte presencia visual y simbólica en La Cabrera Baja, nos hace creer que pudiéramos estar contemplando la herencia de una antigua sacralización a una montaña.
Ahí queda eso, con el riesgo que ello supone, pero, como ya sabemos, de estar en lo cierto, no sería, evidentemente, un caso excepcional, pues es un antiguo culto, del que tenemos, quizás, pruebas aún más evidentes en otros casos, de los cuales ya hemos ido dejando constancia por aquí, en los años de vida de este espacio.

Ermita de la Virgen del Valle - Foto: dipuleon.es

Fuente: Wikipedia

Se celebra desde muy antiguo una romería en honor de la Virgen del Valle en el pueblo de Llamas de Cabrera (León). La ermita está situada a unos pocos kilómetros del pueblo, rodeada de grandes montañas como toda la comarca. En ocasiones, se lleva en procesión la imagen de la patrona del pueblo al encuentro de la Virgen del Valle, situada en la ermita. Tradicionalmente, las gentes de los pueblos de la zona le tienen gran fe y devoción a esta Virgen, celebrándose todos los años grandes romerías (si el mal tiempo no las desluce), con varias misas a lo largo del día, procesión de la Vírgen, bailes con orquesta, eventos deportivos,...Todo ello coronado con el disfrute de una jornada festiva, con comida y merienda campestre, y el reencuentro de familiares y amigos, que vienen tanto de los pueblos del contorno como de lugares más lejanos.
Actualmente, desde hace bastantes años, esta romería se celebra el primer domingo después de Semana Santa, aunque antiguamente se hacía el lunes después de ese primer domingo. Pero, con la emigración de los cabreireses buscando una vida mejor, se decidió pasar la festividad al domingo para así facilitar la asistencia de los residentes en los lugares más alejados. Por el mismo motivo, se vuelve a celebrar el primer domingo del mes de agosto otra romería igual. En esa fecha, se le suele denominar "Fiesta del emigrante". En este período vacacional, regresan los devotos de la Virgen del Valle que, por residir muy lejos, no pudieron asistir a la romería celebrada en la primavera.


Montaña de la Cruz Mayor - Foto: Mazaira - wikiloc.com
Escudo de Benuza

martes, 11 de diciembre de 2018

Cueva de la Hoz, Santa María del Espino

En la comarca de Señorío de Molina-Alto Tajo, en la población de Santa María del Espino, se halla la Cueva de la Hoz, también conocida como Cueva de la Rata, una cueva con grabados, pinturas prehistóricas y restos arqueológicas en pleno Parque Natural del Alto Tajo. La Cueva también resulta muy interesante, desde un punto de vista geológico, constando de unos 156 metros de longitud, con un corredor estrecho y un piso superior que se acabó hundiendo sobre el inferior, además de varios grupos de gours y estalactitas y estalagmitas.
Entrando en las manifestaciones humanas del pasado, parece ser que en tiempos del Paleolítico, concretamente del Solutrense final y del Magdaleniense inicial, existen una serie de grabados, pinturas y plaquetas que aparecieron. Destacan, principalmente, cuatro plaquetas decoradas, con dibujos de caballos, una cierva, una vaca, etc. Esto nos hace ver de que, muy posiblemente, pudiéramos encontrarnos ante otro antiguo santuario de la Prehistoria, en un paraje de soberbio paisaje.
La Cueva de la Hoz hemos de decir que se encuentra no lejos de la famosa Cueva de los Casares, que trajimos hace unos años al blog.

Grabados en la Cueva de la Hoz - Foto: omnia.ie

Fuente: Agosto de 1987, Nueva Alcarria

Los habitantes de Santa María del Espino llaman la Cueva simplemente a la que en los libros viene reseñada como la Cueva de la Hoz; una interminable caverna subterránea donde es de fe que existen estalactitas, lagunas enormes de un agua clarísima, pinturas rupestres, oscuridad y mucho misterio. Don Genaro entró en la Cueva más de una vez cuando era mozo.
- Aquello es muy grande. Yo entré algunas veces cuando era joven. Hay sitios por los que te llegaba el agua hasta el cuello. Ahora tiene una puerta y nos se puede entrar. Yo me acuerdo de pasar por unos agujeros que en cuanto te cabe el cuerpo, y otros sitios que te obligan a entrar de perfil. Del techo se ve el agua destilando, gota a gota, y con el tiempo eso se ve que se convierte en piedra.
- También creo que hay figuras dibujadas en las paredes, ¿no es así?
- Sí, tiene dibujos muy bonitos, cárdenos, amarillos y de muchas formas; pero deben estar muy estropeados, si es que queda alguno. Los dibujos están allá adentro. Hay que entrar con dos linternas, porque si llevas una sola y se te estropea o se te cae, de allí no sales.
- Y dice usted que no se le ve el final.
- No, nadie le ha visto el final. Es algo así como las cuevas de San Pedro por tierra de Ávila. Más grande aún que esa de La Riba. Mucha agua tiene dentro. La que consumimos en el pueblo ya se lo he dicho que viene de allí, y no se nota que haya menos.


Una de las dos entradas a la Cueva de la Hoz - cheno-iberosceltas.blogspot.com

lunes, 10 de diciembre de 2018

Ara de la diosa Diana de Alpuébrega, Polán

Una vez dejamos atrás la antigua Toletum de los carpetanos primero y de los romanos después, camino del mediodía, comenzamos a internarnos en la comarca de Montes de Toledo, a la que nos hemos acercado en recientes entradas. En ella nos topamos con Polán, en cuyo término municipal  discurre el arroyo de Alpuébrega, donde existen los restos de una presa romana, como muestra de una antigua obra hidráulica. Es en los alrededores de este arroyo donde se halló un ara consagrado a la diosa Diana, que, por tal motivo, se le conoce, precisamente, como el Ara de Diana de Alpuébrega; pero es muy poco lo que conocemos de este ara, de la que ni hemos visto imagen, ni transcripción alguna de su epígrafe, nada más que la referencia que aportamos a continuación. Desconocemos si se encuentra en el museo arqueológico provincial de Toledo, que no es otro que el Museo de Santa Cruz, o en el Museo Arqueológico Nacional, así que agradeceríamos cualquier información adicional al respecto.
Ya sabemos que la diosa Diana solía divinizar antiguos bosques sagrados, por lo que las dehesas de encinares que, a día de hoy, todavía se pueden contemplar en la zona, pudieran ser herederas de ese posible antiguo bosque sagrado.
Como curiosidad, se dice que en los alrededores de este arroyo se encontraba el poblamiento romano conocido como Flavia Augusta. Resulta también curioso el propio hidrónimo del arroyo Alpuébrega, el cual parece, claramente, de origen etimológico prerromano.

Restos de la presa romana del arroyo Alpuébrega - Foto: es.paperblog.com

Fuente: Sacra loca toletana: los espacios sagrados en Toledo - J. Carlos Vizuete Mendoza y Julio Martín Sánchez

Por último y por la existencia de ese sincretismo del que venimos hablando, también hay que apuntar la posibilidad de que ciertas referencias a dioses romanos, en realidad estén enmascarando la práctica de cultos tradicionales. Puede ser el caso del ara dedicada a Diana localizada en Alpuébrega (Polán, Toledo), que probablemente perteneció a algún santuario al aire libre ubicado en la dehesa que aún sigue caracterizando este sector de nuestra provincia y que pudo tener la consideración de bosque sagrado al igual que ocurre con otros espacios similares dedicados a esta misma diosa.


sábado, 8 de diciembre de 2018

La Cueva de Boquique: santuario neolítico, Plasencia

En la Dehesa de Valcorchero de Plasencia, que visitamos en su momento para hablar de un santuario rupestre, se encuentra la famosa Cueva de Boquique. Ésta la citamos, igualmente, en aquella entrada de 2012, pero tenía pendiente su propia ficha en este blog. En ella se hallaron numerosas muestras de un tipo de cerámica caracterizado por la realización de puntos y rayas, dando nombre la cueva a dicha tipología -Cerámica de Boquique-, que se ha desarrollado en numerosos puntos de la geografía ibérica, hallándose sus muestras en bastantes yacimientos arqueológicos, desde el Neolítico final al propio periodo de Cogotas I, o Bronce Final.
Hasta ahora, siempre se habló de la Cueva de Boquique como una cueva -o más bien habría que llamarle abrigo- habitacional, pero existen algunas hipótesis que nos hablan de la Cueva de Boquique, como un antiguo santuario rupestre, pues son distintas las pistas que han llevado a creer en ello, como distintas insculturas y grabados, entre ellos un serpentiforme y numerosas cazoletas, además de otras muchas pruebas, tras y como contó Félix Barroso Gutiérrez en un artículo de 2016, del que extraemos las siguientes líneas.

Entrada a la Cueva de Boquique - Foto: Wikipedia

Fuente: Félix Barroso Gutiérrez - 13/11/2016 - planvex.es

Cada vez vamos teniendo más claro que ese refugio rocoso no fue casa-habitación, sino un espacio sagrado destinado a rituales funerarios.  Así también lo cree Enrique Cerrillo, el que publicara en EDAR (Arqueología y Patrimonio) aquel trabajo de “Reflejos del Neolítico Ibérico, la cerámica Boquique: caracteres, cronología y contexto”.  Neolítico tardío en los estratos más antiguos (Nivel IIb) de las excavaciones que emprendería Almagro Gorbea en la década de los 70 del pasado siglo junto a la entrada actual y en otro área limítrofe a la pared del covacho: fragmentos cerámicos que nada o muy poco tenían que ver con la cerámica doméstica propia de las cabañas de aquella época.  El poblado estaba en otra parte.  Puede que hayamos dado con él, a tenor de las muchas molinetas barquiformes concentradas en un punto concreto de la dehesa, a no más de media docena de tiros de honda de la cueva.
Aquellos hombres del Neolítico (rastros hay también de otros períodos prehistóricos, que se alargan hasta el Bronce Final) dejaron muchas huellas aún por descubrir en el riscoso espacio adehesado de Valcorchero.  Nosotros encontramos algunas a primeros del presente mes de noviembre: molinos naviformes o de vaivén, alisadores pétreos, molederas, insculturas en rocas plutónicas, cazoletas y algún grabado serpentiforme, morteros laboreados en la peña, fosos y trincheras, una pieza pétrea acorazonada y otras piedras laboreadas, dos yunques de granito fino fragmentados y un nuevo covacho con una pinta extraordinaria.

Serpentiforme en roca próxima a la cueva - Foto: Félix Barroso Gutiérrez


miércoles, 5 de diciembre de 2018

La Piedra basculante de Pedralta, Sant Feliu de Guíxols

El fenómeno geológico de piedras basculantes u oscilantes siempre llamó la atención, desde tiempos pretéritos, al ser humano, pues no deja de ser sorprendente como piedras de gran tamaño pueden moverse sin necesidad de ejercer una gran fuerza y sin que éstas, por milagroso que parezca, lleguen a caer. Es bien conocida la sacralización de muchas piedras y peñas, con lo que no es extraño que ocurriera lo mismo con las que tenían estas características, que, evidentemente, no pasaban desapercibidas y más, como es el caso del ejemplo que hoy traemos, por el gran tamaño de la misma y la ubicación privilegiada que tiene, como si de una especie de vigía sobre el gran entorno circundante se tratara. Hablamos de la Piedra basculante de Pedralta, en el municipio de Sant Feliu de Guíxols, población del Bajo Ampurdán. En las cercanías existe una ermita, lo que ya nos pone sobre la pista de estar cristianizando un antiguo lugar de culto, además de tener la Piedra una cruz metálica en su parte superior, hallándose en un espectacular bosque autóctono de encinas y alcornoques. Eso sí, hemos de decir que 1996 cayó, tras una intensa tormenta, siendo colocada en su lugar de nuevo 3 años después, aunque no se logró que volviera a disfrutar de su "mágico" balanceo. Eso es algo que parece reservado a la propia madre naturaleza.

Foto: es.blog.costabravas.com

Fuente: Alex Rigola - es.blog.costabravas.com

La antigua piedra basculante de Pedralta, entre Sant Feliu de Guíxols y Santa Cristina d’Aro, es uno de los lugares más mágicos y fascinantes de la Costa Brava. La razón de esta tradicional pasión por el paraje es que en él se encuentra la que fuera la piedra basculante más antigua de la Península Ibérica.
Para llegar hasta este paisaje en pleno macizo de l’Ardenya, donde además podremos ver una pequeña ermita situada junto la piedra y un impresionante mirador, tendremos que llevar a cabo una exigente caminata a pie desde el centro de Sant Feliu de Guíxols, municipio en el que se encuentra, o bien comenzarla desde una urbanización más cercana al lugar que visitamos: Casa Nova (a la que podremos acceder en vehículo).
La piedra pesa 1000 toneladas y tiene 6 metros de largo por 3 de alto y 3 de ancho. Permaneció en posición basculante durante milenios, de manera que era posible moverla simplemente con el impulso de nuestra mano. Sin embargo en 1996 una fenomenal tempestad la hizo caer de su posición. En 1999, tras largos trabajos de desplazamiento, la Pedralta fue recolocada en su posición original, aunque en este caso sin poder ser basculada.


Foto: selected-property.es




lunes, 3 de diciembre de 2018

Inscripción dedicada a las ninfas de El Saucedo, Talavera la Nueva-Talavera de la Reina

En 2013 estuvimos en el Yacimiento romano de El Saucedo para hablar del culto a una antigua diosa, de origen prerromano, representado en un mosaico: el de la diosa Iscallis. Hoy volvemos para dejar constancia de una inscripción hallada, presumiblemente, en esta antigua villa romana, durante el siglo XVII por el conocido como padre Ajofrín. Resulta emocionante ver como una persona, de un lejano siglo al propio origen de la arqueología como ciencia, dejó constancia con una ilustración y una descripción de esta inscripción que una liberta de época romana consagró a las Ninfas en honor al que fue su amo, quien la libertó, y que aportamos a la entrada. El río Tajo y la abundancia de sauces dieron nombre, posteriormente, a este yacimiento. La Arqueóloga y Doctora en Historia, Alicia M. Canto, apuntó como posible origen etimológico de la diosa Iscallis, que según se dice pudo dar nombre a la actual Illescas o a Escalona, y que tiene que ver, en su raíz indoeuropea, como quedó apuntado en aquella entrada, a la que nos remitimos, con el agua. Desde este punto de vista no es estraño que las Ninfas, como divinidades acuáticas, recibieran culto en este lugar. Hemos de decir que El Saucedo se encuentra cerca de Talavera la Nueva, localidad que nació como pueblo de colonización del Siglo XX y que pertenece al término municipal de Talavera de la Reina.



Fuente: lamejortierradecastilla.com

También fueron veneradas en nuestra tierra otras deidades relacionadas con las aguas como son las ninfas, asumiendo probablemente por sincretismo otro culto prerromano anterior que tenían los vettones y lusitanos, pues se distribuyen por su territorio numerosas dedicatorias, especialmente en Baños de Montemayor, donde se han hallado más de una treintena de inscripciones.
En Talavera no está relacionada su referencia con aguas mineromedicinales como el caso citado sino que solamente sabemos que el padre Ajofrín halló en el siglo XVII en el camino de La Alcoba, pero más bien en las inmediaciones de la villa de Saucedo un ara dedicada a las ninfas de la que solo existe un dibujo que reproducimos.
La dedicatoria es de una liberta llamada Alia, una esclava a la que se ha concedido la libertad, cuyo amo era un tal Nereo, nombre griego, y dice NYNFYS /ALIA / NEREI / L.VOTUM / L.A.S.M. que quiere decir “Alia, liberta de Nereo, le cumplió un voto con libre ánimo a las ninfas”.


viernes, 30 de noviembre de 2018

Pinturas rupestres en La Chorrera, Los Yébenes

Volvemos de nuevo a la comarca de Montes de Toledo, a la población de Los Yébenes. En la Sierra existente en este municipio, existen unas altas paredes, conocidas como La Chorrera, pues existe un arroyo, que en época de lluvias, mana de esta pared en forma de cascada, donde existen dos abrigos con pinturas rupestres. Se identificaron diferentes poblados de la Edad de Bronce en la zona, con lo que seguramente estas pinturas rupestres se adscriban a ese periodo histórico de la más reciente Prehistoria. Las pinturas se encuadran dentro del arte esquemático, abundando, principalmente, barras o líneas horizontales, que a mi modo de ver se asemejan, alguno de ellos, a arboriformes, -aunque esto es una apreciación muy subjetiva y personal, derivada de la simple apariencia en fotografía- y algunos antropomorfos que hemos observado. El color predominante utilizado es el rojo y parecen hechos con las yemas de los dedos.
La espectacularidad del farallón rocoso, de inclinadas paredes, la cuarcita de la que está compuesto e, incluso, el arroyo que mana en forma de cascada y que podría ser -quién sabe- más espectacular aún, si cabe, en aquellos tiempos, habría hecho del enclave un lugar sagrado y mágico, por lo que la creación de las pinturas no respondería a motivaciones casuales.

Foto: noticias.losyebenes.es

Fuente:  Sacra loca toletana: los espacios sagrados en Toledo - J. Carlos Vizuete Mendoza y Julio Martín Sánchez

A comienzos de la década de los años 80 se publicaron dos abrigos con pinturas localizados en La Chorrera (Los Yébenes). Se trata de dos estaciones en las que se representaron diversas barras y puntos junto a algún antropomorfo, que ocupan pequeños abrigos ubicados junto a diferentes poblados de la Edad del Bronce en altura, característicos de este sector de las estribaciones de los Montes de Toledo, en un ambiente muy similar al que se presenta en el abrigo de la Zorrera (Mora de Toledo).


Enclave en el que se encuentra uno de los poblados del Bronce, muy cerca de las pinturas rupestres - Foto: es.paperblog.com


 
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