viernes, 30 de noviembre de 2018

Pinturas rupestres en La Chorrera, Los Yébenes

Volvemos de nuevo a la comarca de Montes de Toledo, a la población de Los Yébenes. En la Sierra existente en este municipio, existen unas altas paredes, conocidas como La Chorrera, pues existe un arroyo, que en época de lluvias, mana de esta pared en forma de cascada, donde existen dos abrigos con pinturas rupestres. Se identificaron diferentes poblados de la Edad de Bronce en la zona, con lo que seguramente estas pinturas rupestres se adscriban a ese periodo histórico de la más reciente Prehistoria. Las pinturas se encuadran dentro del arte esquemático, abundando, principalmente, barras o líneas horizontales, que a mi modo de ver se asemejan, alguno de ellos, a arboriformes, -aunque esto es una apreciación muy subjetiva y personal, derivada de la simple apariencia en fotografía- y algunos antropomorfos que hemos observado. El color predominante utilizado es el rojo y parecen hechos con las yemas de los dedos.
La espectacularidad del farallón rocoso, de inclinadas paredes, la cuarcita de la que está compuesto e, incluso, el arroyo que mana en forma de cascada y que podría ser -quién sabe- más espectacular aún, si cabe, en aquellos tiempos, habría hecho del enclave un lugar sagrado y mágico, por lo que la creación de las pinturas no respondería a motivaciones casuales.

Foto: noticias.losyebenes.es

Fuente:  Sacra loca toletana: los espacios sagrados en Toledo - J. Carlos Vizuete Mendoza y Julio Martín Sánchez

A comienzos de la década de los años 80 se publicaron dos abrigos con pinturas localizados en La Chorrera (Los Yébenes). Se trata de dos estaciones en las que se representaron diversas barras y puntos junto a algún antropomorfo, que ocupan pequeños abrigos ubicados junto a diferentes poblados de la Edad del Bronce en altura, característicos de este sector de las estribaciones de los Montes de Toledo, en un ambiente muy similar al que se presenta en el abrigo de la Zorrera (Mora de Toledo).


Enclave en el que se encuentra uno de los poblados del Bronce, muy cerca de las pinturas rupestres - Foto: es.paperblog.com


jueves, 29 de noviembre de 2018

Las Luminarias de San Andrés, Castillo de Bayuela

No podíamos dejar de hablar, tampoco, de Las Luminarias de San Andrés de Castillo de Bayuela, población de la comarca de Sierra de San Vicente, el lugar que dicen fue refugio de Viriato, en su luchas contra Roma -aunque ya sabemos que existen distintas hipótesis de ubicación del mítico Monte de Venus, siendo la de Sierra de San Vicente la que más peso tiene- y que visitamos el pasado año para hablar de su estela antropomorfa. Esta noche, en la víspera de la fecha del mártir, ya se encendieron las hogueras en las plazas y calles de este bonito pueblo serrano, tratando de dar fuerza a ese Sol que va perdiendo fuerza, para dejar paso a uno nuevo que nace tras el Solsticio, con el fuego como elemento protagonista y purificador. Pero dejemos que el magnífico blog antropológico, Objetivo Tradición, nos cuente.

Foto: Objetivo Tradición

Fuente: objetivotradicion.blogspot.com

Siempre que encontramos este elemento en una celebración, contamos con un trasfondo muy importante que se manifiesta a través de los diferentes sentidos que toma, dependiendo de la tradición en que se enmarca. Por norma general aparece como elemento sagrado, de purificación, y es que el fuego desde las primeras civilizaciones se consideró elemento destructor y a su vez creador de vida, “hacedor” de lo nuevo. Destructor en el sentido de acabar con lo viejo para dar paso a lo nuevo; las tierras se quemaban para generar una tierra más fecunda de cara a posteriores cosechas. También para acabar con los malos augurios, con los malos espíritus y dar lugar a una atmósfera purificada. Así con la llegada del cristianismo el fuego ha ocupado un lugar muy importante en las celebraciones litúrgicas -el fuego pascual, la venida del Espíritu Santo en Pentecostés en forma de lenguas de fuego, el protagonismo del fuego en la fiesta de la Candelaria…-. El fuego como elemento creador de vida se ha relacionado desde el origen de los tiempos con el Sol, el astro que genera vida, que madura las cosechas, que marca los tiempos del hombre… Vemos aquí como el Sol adquiere un carácter divino, de supremacía. Así, encontramos sentido a muchas de las fiestas que celebramos, que se enmarcan dentro de los solsticios de invierno y de verano, y en las que el fuego es el principal protagonista. En el solsticio de invierno las luminarias que se encienden por Navidad y pocos días después en la celebración de los “santos frioleros” o “santos viejos”, la Candelaria y San Blas, Santa Águeda… En el solsticio de verano la gran fiesta del fuego con motivo de la celebración de San Juan Bautista. San Andrés Apóstol es titular de la parroquia de Castillo de Bayuela, y por ende, patrón de la villa desde hace siglos. A él dedican su fiesta patronal en los días que cierra el mes de noviembre. La tradición manda que los vecinos de Bayuela, en especial los niños, salgan días antes de la fiesta al monte a recoger haces de tomillo que después arderán en las  luminarias que se encienden repartidas por diversas partes del pueblo. Ya la noche de la víspera, el 29 de noviembre, tiene lugar el ritual de mayor intensidad de esta fiesta: el encendido de las luminarias y la “quema de las barbas del santo”. Los vecinos se agrupan en torno a los montones de haces de tomillo que componen la luminaria, esperando el toque de campanas de las ocho que anuncia el encendido de las hogueras. Es en ese momento cuando se prende fuego al tomillo y cuando empieza el ritual que los bayoleros denominan “quemar las barbas al santo”. No es algo casual, es un acto íntimamente relacionado con el carácter sagrado del fuego, un ritual purificador que previene de la llegada de malos augurios hasta este pueblo y que son ahuyentados en esta mágica noche otoñal.
[...] Es típico en Castillo de Bayuela asar castañas esa noche en la lumbre, así como todo tipo de carnes que los vecinos comparten en armonía hasta altas horas. Durante toda la noche, “los quintos”, toman también especial protagonismo. Aunque el servicio militar ya no existe, hay muchos pueblos como este que aún conservan esa figura tan presente en sus fiestas y en sus “ritos de paso”. Los quintos de Bayuela van acompañados de un macho cabrío, al que en este pueblo se denomina “cabro”, y que pasean por todas y cada una de las luminarias. Esta es otra parte importante de la fiesta, con el valor añadido de haber sabido mantener la presencia de los quintos que en otras épocas tuvieron gran relevancia.


Las Luminarias de San Andrés, San Martín de Montalbán

Ya cerca del Solsticio de Invierno, se puede decir que empiezan los primeros festejos relacionados con el ciclo invernal. Cerca de mitad de invierno, en lo que era el antiguo Imbolc céltico, se acumulan muchos festejos que reciben el nombre de Luminarias, como las celebradas alrededor de San Antón. Esta noche ya se van encendiendo algunas Luminarias, bastante antes de las de San Antón, en torno a la figura de un santo mártir, como San Andrés, cuyo festejo se celebra mañana, 30 de noviembre, y ya sabemos que detrás de muchos de estos santos mártires, se dan cristianizaciones de antiguos ritos. De San Andrés traemos una hipótesis que hemos encontrado en una obra titulada "Raíces paganas del cristianismo" que compartimos a continuación. No hemos dicho aún que hoy nos acercamos a Las Luminarias de San Andrés de San Martín de Montalbán, población de la comarca de Montes de Toledo que hemos visitado recientemente en el blog para hablar de dos megalitos existentes en su territorio.
Ilustramos la ficha con una captura de pantalla que hemos realizado, hace escasos minutos, de la celebración en directo que se está dando en este momento, gracias a la retransmisión de la televisión autonómica de Castilla La Mancha.

Celebraciones en la calle en la víspera de San Andrés - Foto: Castilla-La Mancha Media

Fuente: Raíces paganas del cristianismo. Nicolás Brihuega Barba.

Andrés: 
Supuestamente un pescador de Betsheba, se decía que había sido crucificado en Patras, Grecia, en un aparente sacrificio solar. De hecho, el sacrificio de Jesús fue anticipado por Andrés, Felipe o Pedro. Andrés era en realidad un dios local de Patras, sacrificado muy probablemente de manera ritual como rey sagrado periódicamente. La leyenda de San Andrés se inventó para contrarrestar la exigencia de primacía de Roma mediante su propia leyenda de San Pedro. Patras, el lugar del supuesto martirio de Andrea, era un antiguo lugar sagrado del dios solar, llamado Petra o Pedro, cuyo nombre tiene el mismo significado básico que Andrés.


miércoles, 28 de noviembre de 2018

Necrópolis íbera de Vall dels Moliners, Aguaviva

La arqueología, afortunadamente, nos sigue deparando bonitas sorpresas. Cuando parece que están ya inventariadas casi todas las necrópolis íberas, siempre aparece alguna nueva. La de hoy se halla en tierra de antiguos sedetanos, haciendo prácticamente frontera con lo que fue territorio ilercavón, en la actual comarca de Bajo Aragón. Nos estamos refiriendo a la Necrópolis íbera de Vall dels Moliners, en Aguaviva, donde se han hallado veinte túmulos funerarios, de los que, hasta ahora, se ha excavado uno de ellos, pues hace menos de un mes ha terminado la primera campaña arqueológica en este yacimiento, con lo que los próximos años, seguramente, depararán nuevas noticias. La necrópolis estaba asociada a un gran poblamiento íbero, el de Vilarets, que, evidentemente, es el nombre que recibe actualmente, pues, que yo sepa, no ha sido asociado a ninguna antigua ciudad que aparezca en las fuentes clásicas.

Foto: aragondigital.es

Fuente: Heraldo de Aragón

Una prospección arqueológica ha localizado una necrópolis íbera en Aguaviva con veinte túmulos funerarios, uno de los cuales ha sido excavado y ha aportado restos humanos y piezas metálicas, entre ellas fragmentos de brazaletes. Los primeros datos apuntan a que se remonta al siglo VI antes de Cristo.
[...] La necrópolis descubierta en Aguaviva parece estar en relación, dada su proximidad, con un asentamiento ibérico de grandes dimensiones, denominado Vilarets, ubicado a apenas 1 kilometro al este de su núcleo urbano.
Los trabajos hasta ahora realizados en la Vall dels Moliners se han centrado en la excavación de un túmulo de planta circular de 3,80 metros de diámetro, construido mediante un empedrado de mampuestos de caliza dispuestos en dos anillos concéntricos, del que ha desaparecido su tramo meridional como consecuencia de la erosión y la pendiente del terreno. En el interior del túmulo, que no dispone de cámara sepulcral o cista ni, por el momento, de urna funeraria de cerámica, se han localizado restos de huesos humanos incinerados junto a algunos fragmentos de brazaletes y objetos metálicos de adorno de cobre o bronce también muy afectados por el fuego.
Además del túmulo se ha excavado y documentado un pequeño depósito de cenizas con numerosos fragmentos de piezas y adornos metálicos semi fundidos en el que están ausentes los restos de huesos y cerámicas y cuya funcionalidad, que ahora desconocemos, será objeto de estudio. Por las características de la necrópolis y los hallazgos hasta ahora efectuados parece probable que pueda datarse en torno al siglo VI a. C. si bien está previsto realizar dataciones por el método de carbono 14 para confirmarlo.


domingo, 25 de noviembre de 2018

Piedra de la Virxe de Cadeiras, Pinol-Sober

Gracias a la página hermana -en el apellido- de Galicia Máxica, la cual nos ha descubierto multitud de rincones muy interesantes, en ese mágico territorio del noroeste ibérico, como es Galicia, hemos conocido un lugar, sacralizado en la actualidad a través de un santuario cristiano, el de la Virxe de Cadeiras, donde, junto a la explanada del santuario, existe una peña que, según se dice, fue una especie de silla ritual, que tanto nos puede recordar, en parte, a algún que otro santuario rupestre ultilizado durante la Edad del Hierro. Tiene unos peldaños que parecen, claramente, retocados en tiempos cercanos, pero la tipología se asemeja a otras muchas peñas -penedos, como les llaman en Galicia- y la existencia de más rocas, como las cadeiras, que dan nombre a la Virgen a la que se da culto en el santuario cristiano, nos ponen sobre la pista de encontrarnos ante un antiguo lugar de culto. Estamos en las cercanías de la parroquia de Pinol, en el concello de Sober, comarca de Tierra de Lemos. La ubicación del santuario es espectacular, junto a unos altos cañones sobre el río Sil, y con unas formas rocosas, denominadas cadeiras en la zona, de ahí el nombre de la Virgen y del santuario, que no tuvieron que pasar desapercibidas a antiguos moradores, siendo, posiblemente, uno de los motivos que hicieron elegir este lugar, como lugar de culto.

Foto: Albert Aguilera -agosto 2018-

Fuente: galiciamaxica.eu

El Santuario de Cadeiras se eleva 601 metros sobre el nivel del mar, a muy escasa distancia de los acantilados que forman en este lugar los Cañones del Sil. Como todo santuario gallego, fue construido en un lugar sagrado y milagroso para muchos con el fin de sacralizar los restos paganos que aquí se veneraban. Restos de esto son los grandes penedos junto a la iglesia de aspecto singular que eran el centro de los milagros. “Cadeiras” en gallego significa “sillas, con o sin brazos”. Por ello debemos observar la forma de estas piedras y considerar que fueran denominadas “cadeiras”. Las rocas en Galicia siempre tuvieron un carácter místico y mágico ya que sus caprichosas formas y la situación de algunos de estos “penedos” provocaban las más variadas creencias ya desde hace varios miles de años.

Vista del Santuario de la Virxe de Cadeiras, junto a los cañones del río Sil - Foto: Amaianos -abril 2009-



jueves, 22 de noviembre de 2018

El Túmulo de Los Tiesos, Mediana de Voltoya

En la comarca del Valle del Amblés, encontramos el Túmulo de Los Tiesos, en el municipio de Mediana de Voltoya. Estamos ante un monumento tumular no megalítico, como se apunta en el texto que aportamos como fuente, que a modo de cerro artificial, ha pervivido durante milenios -se dice puede tener de entre 3500 a 5500 años de antigüedad-, aunque no ha permanecido libre de expolios, puesto que durante la Baja Edad Media, algunos "buscadores de tesoros" se internaron en él, alterando la cámara y llevándose ajuares existentes en el túmulo.
Además de ser un lugar de enterramiento, seguramente estuviéramos, como siempre decimos, ante un lugar que cumplía muchas más funciones, sobre todo de tipo simbólico para las comunidades humanas que lo utilizaron, incluso como lugar de reunión, en sus alrededores, en distintas ceremonias o como hito, pues se puede contemplar en los alrededores. En el texto que aportamos se plantean otras hipótesis, aunque, desde mi punto de vista, quizás impregnadas de una visión contemporánea a la que no me adhiero, aunque todo pudiera ser, pues es muy poco -o nada más bien- lo que sabemos de estos grupos humanos que nos antecedieron hace muchos años.
Como dato final diremos que, en las excavaciones del túmulo, se hallaron algunas interesantes lajas con cazoletas, comprobando la importancia que tuvieron estas creaciones en tiempos del Neolítico, el Calcolítico y la Edad del Bronce.

Foto: David Pérez

Fuente: medianadevoltoya.es

El punto concreto elegido aprovecha el afloramiento del sustrato rocoso, que es de esquisto clorítico. Desde tal posición se domina visualmente la vega del arroyo del Prado Casares en su confluencia con el río Ciervos. Se trata de un monumento tumular no megalítico de 11 m de diámetro y 0,80 cm de altura en su punto central. La excavación arqueológica en extensión de este túmulo en julio de 2001 permitió caracterizar su proceso formativo y contenido. Tras la excavación se constató que este túmulo se compone de una cámara central, seguramente circular, compuesta de lajas de pizarra colocadas verticalmente, donde se llevaban a cabo las ofrendas y los enterramientos. Tapando la cámara y rodeándola se encuentra un túmulo de piedras y tierra que le confería grandeza y singularidad. Las investigaciones arqueológicas mostraron que el túmulo fue gravemente alterado por buscadores de tesoros en época post-medieval, razón por la cual la cámara fue alterada, desapareciendo buena parte de los ajuares y ofrendas depositados. Algunos de los que quedaron indican que puedo ser utilizado desde el final del Neolítico (3500 a.c.) hasta la Edad de Bronce (1400 a.c.). Como muchos otros, su función no fue tan sólo funeraria sino que también servía como hito o mojón relacionado con la propiedad de las tierras, su uso y el control de las vías pecuarias. En el caso del túmulo de Los Tiesos es posible que marcara la separación entre pastos de las poblaciones prehistóricas que frecuentaban las tierras de Campo Azálvaro con sus ganados de manera estacional.


Laja de esquito con cazoletas - Foto: caminodeavila.com

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Las Peñas de los Gitanos, Montefrío

Hoy nos acercamos a una zona muy abundante en megalitos, a tierras granadinas, en concreto a la comarca de Los Montes Occidentales, aunque otras fuentes sitúan el municipio de Montefrío, donde nos encontramos, en la comarca limítrofe de Loja. El motivo de nuestra entrada de hoy es hablar de un conjunto megalítico muy interesante en lo cualitativo y en lo cuantitativo, pues está compuesto de más de cien dólmenes concentrados en cuatro agrupaciones principales: Las Peñas de los Gitanos. Al igual que ocurre con los de Gorafe, la mayor concentración de dólmenes existente esta última, no sólo en la Península, sino, según se dice, de toda Europa, son de un tamaño pequeño o mediano, no superando los sepulcros los ocho metros de longitud. El enclave permaneció prácticamente inalterable hasta principios de siglo XX, que se empezó a excavar, concretamente en la década de los años veinte del pasado siglo, aunque, previamente, Manuel de Góngora Martínez dio a conocer a la comunidad científica, en 1868, este yacimiento, compuesto, no sólo de los conjuntos megalíticos, sino también del asentamiento neolítico de Los Castillejos, topónimo que ya nos pone sobre la pista de esconder un yacimiento. El paraje, es algo abrupto, lo que lo ha preservado, pues no era apto para la agricultura, y eso lo ha mantenido, por tanto, prácticamente inalterado. Pero dejemos que sean los que conocen el yacimiento los que nos cuenten.

Foto: Wikiloc

Fuente: rinconesdegranada.com

Nuestros ancestros eligieron para asentarse este privilegiado y mágico enclave. Un lugar al abrigo de los vientos dominantes, gracias a la protección de unas paredes verticales. Aquí encontraron pastos para el ganado, buenas tierras para cultivar y todo lo necesario para su subsistencia.
El paraje de Las Peñas de los Gitanos es una gran formación kárstica, compuesta por diversas cuevas y pasillos, en uno de los cuales se sitúa el poblado de Los Castillejos, fundado hace más de 5000 años. En sus inicios aquí se desarrolló un tipo de asentamiento estable, que no rompió totalmente con el trogloditismo. La ganadería y la agricultura fueron las actividades dominantes.
Hoy parte de este lugar, es un espacio arqueológico visitable, rodeado de numerosas encinas, hierba, frescor y energía, donde podemos ver una buena cantidad de dólmenes, que son el primer testimonio del hombre por modificar su entorno, marcar el territorio, crear espacios para rituales y son por tanto una manera de trascender más allá de sus propias vidas. En ellos enterraban a sus seres queridos, en posición fetal, con algunos de sus bienes.
El yacimiento arqueológico se dio a conocer en 1868, gracias a Manuel de Góngora Martínez, que documentó toda una serie de restos y yacimientos Prehistóricos. En este espacio se localizan varias cuevas con material del neolítico, una necrópolis megalítica con más de 100 construcciones dolménicas, y diferentes evidencias de época romana y medieval.
A mediados de los años 20 del siglo XX, se inician las excavaciones del conjunto megalítico, por parte de Cayetano de Mergelina. Una década más tarde visita la zona el alemán Leisner, que incluyó la necrópolis en su catálogo sobre el Megalitismo del Sur de la Península Ibérica. A partir de ese momento, se han realizado un buen número de investigaciones, tanto de la necrópolis como del entorno. Se han encontrado cerámicas, manufacturas de sílex, semillas de cereal, monedas, ornamentos óseos de cuentas, colgantes, alfileres, brazaletes y un peine.
Las Peñas de los Gitanos tuvo una amplia secuencia de ocupación, desde el Neolítico Antiguo, 5300 años antes de nuestra era, hasta el primer tercio del siglo X.
Los dólmenes constan de una cámara trapezoidal precedida de un corredor corto, que asciende ligeramente desde la fosa hacia la superficie. Están separados entre sí por una puerta realizada mediante la perforación de un gran bloque de piedra, o de dos bloques que actúan a modo de jambas. En algunos se han encontrado petroglifos y pequeños salientes tallados en las losas, representando ciervos.
Los dólmenes se construyen rebajando el suelo para encajar los bloques de piedra, hincados verticalmente, y cubiertos después con un túmulo delimitado, en algunos casos, por un anillo de piedras.
En la mayoría de las construcciones de esta necrópolis, las losas fueron extraídas al cortar el banco de roca para crear una gran fosa, que formaría la base del monumento. En otros casos las losas eran extraídas de una cantera cercana, y movidas ayudándose de rodillos y rampas.
La estabilidad estructural de estos monumentos, a veces, se veía comprometida, por lo que se reforzaban con otras piedras a modo de tirantes, que soportaban las fuerzas laterales.

Foto: waste.ideal.es



 
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