miércoles, 17 de octubre de 2018

Los Fachicos de San Lourenzo, Muiños de Veronza-Carballeda de Avia

En el municipio gallego de Carballeda de Avia, en la parroquia de Muiños de Veronza, encontramos la Capilla de Veronza. Ésta, a lo largo de los años, ha sufrido distintas remodelaciones, siendo su aspecto actual fruto de una reconstrucción llevada a cabo en el siglo XX. Desde este punto de vista, por tanto, no estamos ante una de las capillas o ermitas de más interés artístico e histórico de Galicia, por lo que no es su mera existencia la que nos ha traído a dedicar una ficha a este oratorio. Lo que verdaderamente nos ha hecho querer mencionar a esta capilla es el curioso ritual que se celebra cada San Lorenzo, santo al que está consagrado este templo, con el fuego como elemento ritual protagonista. No olvidemos, igualmente, lo que se dice sobre San Lorenzo en relación a su identificación con el antiguo dios Lug, consagrándose, a este último, una de las cuatro grandes fiestas célticas: el Lugnasad, que coincide, a grosso modo, con la celebración de San Lorenzo; mientras que el Lugnasad se celebraría los primeros de agosto o, lo que es lo mismo, en el momento intermedio entre el Solsticio de Verano y el Equinoccio de Otoño del hemisferio norte terrestre, San Lorenzo tiene su día en el santoral los días diez de agosto.

Foto: sociedadeantropoloxicagalega.wordpress.com

Pues bien, los 10 de agosto, se encienden en Muiños de Veronza, por la noche, los conocidos como fachicos, que son una especie de troncos o ramas de pino, que previamente se dejaron secar, a los cuales se da fuego y cada participante en el festejo porta uno de ellos dando nueve vueltas alrededor de la capilla, en lo que supone una cifra que se repite en otros rituales gallegos, como el ritual de fertilidad que se lleva, dejando pasar nueve olas, en la playa de A Lanzada, del que hablamos en este blog hace unos años. Estos fachicos son de gran tamaño y contienen en su parte superior, a modo de antorcha, una piña sobre la que se prende el fuego que consumirá el tronco en un ritual que empieza a las 10 de la noche y acaba sobre las 2 de la madrugada.

Foto: sociedadeantropoloxicagalega.wordpress.com


lunes, 15 de octubre de 2018

Crómlech de Totanés, Totanés

Volvemos al blog, tras un largo periodo de inactividad, por motivos que no vienen al caso, aunque he de decir que relacionados con las ocupaciones que nos "dan de comer", como se suele decir, que a veces nos apartan de otro alimento, casi más importante, si cabe, como es el espiritual o interior que producen el estudio o la lectura de temas como los que aquí nos proponemos tratar. 
Entrando en materia, hay que decir que estos días, en distintos medios, se está hablando bastante de un reciente descubrimiento o, más bien, habría que decir de una reciente presentación al público, como es el Crómlech de Totanés, el cual toma el nombre, de momento, del propio municipio de la comarca de Montes de Toledo sobre el que se asienta. Y decimos, "más bien ...de una reciente presentación", puesto que los arqueólogos y demás estudiosos del megalito ya lo conocen de un tiempo atrás, como conocen dichas piedras, igualmente, los vecinos del pueblo, generación tras generación, creyendo muchos de éstos que quizás sería un antiguo corral o resguardadero de ganado.
Poco más se sabe sobre el mismo y sólo los estudios, que continuarán realizando los científicos, nos irán dando luz sobre el mismo en cuanto a su datación, su uso y posibles cultos celebrados en el mismo, ya fueran funerarios o de otro tipo. Al menos, hasta el momento, la presentación fue por todo lo alto, puesto que el pasado día 22 de septiembre, se celebró un acto público de presentación del monumento recién descubierto para la ciencia, con gran afluencia de público, aprovechando el momento del equinoccio otoñal para observar ciertos alineamientos de las piedras del dolmen con el Sol, pues se especula, como ocurre con la gran mayoría de estas construcciones, que estaban alineadas con distintos momentos del año, como podrían ser, además de los equinoccios, los propios solsticios y, como no, sus periodos intermedios, aquellos que coinciden con los cuatro grandes festejos célticos, que a buen seguro, hundían sus raíces en otros festejos anteriores que nos remontarían hasta la Prehistoria

Foto: astrometrico.es

Fuente: Antonio Pérez Verde - astrometrico.es

La disposición circular de las rocas no es el único factor que sustenta la construcción del crómlech por parte del hombre. Las alineaciones de varias rocas con respecto a la salida y puesta de Sol en el equinoccio son argumentos que apoyan no solo la construcción humana sino también el conocimiento de los movimientos celestes. También se están confirmando alineaciones con respecto a los solsticios, lo que indicaría que este crómlech pudo haber sido usado como calendario.
De ser así, esta estructura pudo ser utilizada para conocer fechas clave en la vida de nuestros ancestros sedentarios. El periodo de siembra o la proximidad de las épocas fría, cálida o lluviosa son algunos ejemplos. Y por qué no, en base a estas fechas comenzar a celebrar sus primeras festividades. De este modo utilizarían el crómlech como lugar de culto por ser la herramienta que les indicaba cuándo tenían lugar sus momentos destacados.
Si el crómlech fue un lugar de culto es algo que también se va a analizar. Para ello, el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM-CSIC) rastreará el interior de la estructura y sus alrededores con un magnetómetro en busca de objetos elaborados por el hombre. Por medio de excavaciones también se analizará el subsuelo buscando restos de cenizas humanas, restos de fauna, madera quemada o semillas. Su detección confirmaría que el crómlech era un lugar de culto funerario, ofrendas o ambos. En las excavaciones también se analizarán pólenes para vincular el crómlech a la vegetación que poblaba la zona en tiempos en los que se le daba uso a esta estructura megalítica.
En la península no se conoce un gran número de este tipo de construcciones. La más conocida seguramente sea el crómlech de los Almendros, situado en Évora (Portugal). Presenta una gran envergadura y una gran complejidad debida a sus varias fases de construcción desde inicios del Neolítico. Otro de los más conocidos es el crómlech de Oianleku, en Guipúzcoa, de menor envergadura y más tardío que el de Évora. Además, existe el fenómeno de los crómlech pirenaicos, que se sitúan fundamentalmente en el Pirineo central y occidental. Estos son más tardíos incluso ya que se han datado sobre la Edad del Hierro (primer milenio a. C.).


lunes, 24 de septiembre de 2018

Cueva de Coímbre, Alles-Peñamellera Alta

En el concejo del oriente asturiano de Peñamellera Alta -en asturiano El Valle Altu de Peñamellera- encontramos una muestra más del arte rupestre prehistórico cantábrico. En este caso no son pinturas, sino grabados los que representan las típicas muestras de zoomorfos tan habituales del magdaleniense cantábrico, destacando el grabado de un bisonte que tanto nos recuerda a los de las Cueva de Altamira, que hoy, por cierto, andan de aniversario, por el 139 aniversario de su descubrimiento. Estos grabados se hallan en la Cueva de Coímbre, también conocida como Cueva de las Brujas, lo que supone, quizás, una prueba de que desde antes de su descubrimiento para la ciencia, los paisanos de la zona conocían de sobra la existencia de distintas muestras y grabados rupestres que identificaban, a buen seguro, con lo enigmático y desconocido que puede presentar, por ejemplo, el mundo brujeril, de ahí el nombre, aunque dicho sea de paso, esto no supone más que una especulación del que suscribe. Los grabados se encuentran dispersos en lo que es la sala principal de la Cueva.
En los últimos años se han realizado excavaciones arqueológicas que han servido para proporcionar objetos de adorno y arte mueble de hace unos 14.000 años.

Representación de un bisonte en la Cueva de Coímbre - Foto: artepaleoliticoenasturias.com

Fuente: artepaleoliticoenasturias.com

LA CUEVA DE COÍMBRE, también llamada “de las Brujas”, es valorada arqueológicamente en el año 1971, tras la identificación de los grabados que decoran sus paredes, notificada por el entonces médico del pueblo D. Gregorio Gil. A pesar de la valoración inicial que se hace de la cueva, donde además del arte rupestre se alude a la presencia de abundantes restos arqueológicos que se recogen en superficie y que apuntarían a la enorme potencialidad del yacimiento, no se hace estudio alguno sobre su depósito arqueológico, permaneciendo este en el olvido y desprotegido frente a actuaciones antrópicas de carácter agropecuario y a frecuentes saqueos, que alteraron los niveles arqueológicos en distintas áreas de la cueva.
No obstante, desde el año 2008 se vienen repitiendo campañas de investigación arqueológica, dirigidas por el arqueólogo y profesor de la UNED, David Álvarez Alonso, quien coordina un numeroso equipo de investigadores. Dichos trabajos se han venido financiando por el Grupo de Investigación de Alto Rendimiento de Prehistoria de la Universidad del País Vasco y por el Ministerio de Educación y Cultura, aunque las últimas campañas han sido financiadas en su integridad por la fundación María Cristina Masaveu Peterson. 
Aunque todavía se encuentran en curso de desarrollo los estudios líticos y faunísticos, así como el estudio sedimentológico, palinológico, antracológico, microfaunístico, de materias primas líticas y del conjunto artístico, ya se han publicado algunas conclusiones respecto a los trabajos llevados a cabo en estas últimas campañas. El análisis y procesado de los restos hallados se realiza en el laboratorio de arqueología de la UNED, en Gijón.
Las excavaciones arqueológicas realizadas han puesto de manifiesto la existencia de un rico nivel de ocupación correspondiente al magdaleniense superior y final, donde además de industria lítica y ósea, y restos de fauna, ha proporcionado objetos de adorno y arte mueble, con dataciones en torno a 12.000 BP. Los restos de adornos consisten en tres conchas perforadas y dos caninos atróficos de ciervo perforados. El yacimiento también ha proporcionado varios fragmentos de azagayas, varillas y un arpón con una hilera de dientes.


lunes, 17 de septiembre de 2018

Dolmen de la Creu d’en Cobertella, Roses

Volvemos al Ampurdán y, de nuevo, al municipio de Rosas -Roses en catalán- para hablar de un importante dolmen de la zona: el Dolmen de la Creu d’en Cobertella. El Dolmen no es de los más antiguos, sino más bien habría que decir que es de un tiempo bastante reciente, si comparamos con la datación de otros y el origen del movimiento megalítico, pues se entiende que tiene una antigüedad de entre 3500 a 3000 años. Se encontraba recubierto de tierra, formando un túmulo, y en él han aparecido distintos enterramientos, además de restos de cerámica e incluso monedas romanas, lo que supone una clara prueba de que en periodos posteriores se internaron algunas personas igualmente y, muchos siglos después, hicieron, igualmente, sus ofrendas, si es que ése fue el motivo de que se encontraran dichas monedas ahí. Ya se sabe que estos lugares, casi siempre vinculados en exclusividad al rito funerario, también se dice pudieron cumplir las funciones de antiguos templos.

Foto: Siset - es.wikiloc.com

Fuente: patrimoni.gencat.cat

El de la Creu d’en Cobertella, en Roses, es el dolmen megalítico más grande de Cataluña. Ubicado en el paraje de la Casa Cremada y documentado ya desde el siglo XIII, este megalito es una muestra excepcional de sepulcro neolítico.
Con una antigüedad de entre 3.500 y 3.000 años, el dolmen está formado por grandes losas de gneis granítico, material muy abundante en la zona y pertenece a la tipología de sepulcro de corredor. Se trata de un estrecho pasaje de grandes piedras y una cámara uneraria cubierta de tierra o piedra. Del dolmen de la Creu se conservan la cámara y la antecámara, mientras que del corredor que la precedía no queda nada.
Todas estas estructuras se encontraban cubiertas de un túmulo artificial de forma circular, cubierto de tierra y, probablemente, rodeado por una serie de bloques de piedras, hoy desaparecidos. En las cámaras del dolmen se realizaban inhumaciones múltiples sucesivas, un tipo de entierro habitual en el Neolítico.
El dolmen de la Creu d’en Cobertella se restauró en 1957 y la excavación arqueológica sacó a la luz restos de cerámica, monedas romanas y restos óseos. Se encuentra en una zona de gran riqueza en sepulcros megalíticos.



lunes, 27 de agosto de 2018

La Pisá del Moru, Cerezal-Nuñomoral

Traemos este curioso podomorfo, gracias a Félix Barroso Gutiérrez, el gran estudioso de la comarca hurdana a la que volvemos otra vez, aunque sea virtualmente en el blog (ya nos gustaría volver físicamente, pues hace tiempo -tres años- que no repetimos visita a esta comarca de tan fuerte personalidad). Según cuenta el propio Félix, no se sabe, a ciencia cierta, si nos encontramos ante un verdadero podomorfo de factura humana o fue la propia Naturaleza, que ya sabemos que es la mayor de las artistas, la creadora. Se encuentra en el paraje conocido como El Golleti, perteneciente a la alquería de Cerezal, en el concejo de Nuñomoral -se puede decir que en pleno corazón de la comarca, sin que se nos enfaden el resto de bellos concejos hurdanos-. Félix tiene sus dudas en cuanto al "podomorfo" en cuestión, puesto que se diferencia bastante del resto de podomorfos existentes por las sierras hurdanas, que no son pocos, además, estos sí, claramente, de factura humana.

La Pisá del Moru de Cerezal - Foto: Félix Barroso Gutiérrez, 11/08/2018

Pero ya sea verdaderamente de creación humana o no, lo cierto es que a la figura, con el devenir de las generaciones, se le ha otorgado su "aureola legendaria", en expresión del propio Félix. Más de un hurdano, como bien apunta el mencionado investigador, al que tengo el gusto y el honor de conocer, seguramente imaginó que podría ser una pisada del propio Jáncanu, ese personaje mitológico hurdano, del que ya hemos hablado por aquí, y que se puede asociar, claramente, con los cíclopes y demás personajes monstruosos de grandes dimensiones, que no sólo se dan en la mitología clásica grecorromana, sino en buena parte de las mitologías indoeuropeas, entre las que se encuentra la propia y rica mitología hurdana. Esto, con respecto a los hurdanos más cercanos en el tiempo, pero bien pudiera haber sido, igualmente, objeto de culto para otros hurdanos mucho más lejanos -cuando Las Hurdes, evidentemente, no habían sido aún 'bautizadas' con su bello topónimo-, que pudieran perderse en la noche de los tiempos, ...en la propia Prehistoria. No hemos dicho, aún, que el podomorfo es conocido como La Pisá del Moru, con la gran pista o indicio que supone, en sí misma, la denominación de moro, mora, encantada, mouro, moura, etc (según el lugar ibérico en el que nos encontremos), para rastrear lugares de antiguos cultos, como en reiteradas ocasiones hemos apuntado por aquí.


domingo, 26 de agosto de 2018

El Cabo Norfeu y sus cultos órficos, Rosas

Nos acercamos a un lugar, que como otros muchos promontorios o cabos peninsulares, tuvieron un significado de alto contenido espiritual para nuestros antepasados. Nos referimos al Cabo de Creus y a todo su entorno, el cual se encuentra encuadrado en lo que se conoce, institucionalmente a día de hoy, como Parque Natural del Cabo de Creus. Las pruebas, de esta afirmación, en relación al Cabo de Creus se encuentran en el importante número de dólmenes y megalitos en general existentes en dicho cabo y su entorno, además de importantes centros espirituales del Medioevo, que seguramente suponen la sobreposición de anteriores templos y cultos, como el monasterio románico de Sant Pere de Rodes. Cuenta la leyenda -no sabemos la antigüedad de la misma, pues es muy posible que sea de reciente creación o, lo que es lo mismo, que no vaya más allá del periodo romántico decimonónico- que en la Sierra de Roda, donde se sitúa el monasterio, el héroe de la mitología griega Herakles -el Hércules romano- enterró a la princesa Pirenne, la cual dio nombre a los Pirineos, leyenda de la que ya nos hicimos eco, en el blog, hace tiempo.
Pero hoy nos acercamos al Cabo Norfeu, que corta al norte, el golfo de Rosas -Roses en catalán- y que se halla dentro del propio parque natural. El investigador Octavi Piulats nos cuenta que en el Cabo Norfeu hubo un templo dedicado al personaje mitológico de Orfeo, de ahí el nombre del propio cabo, en el cual se practicaron los conocidos como misterios órficos. Confiamos en la veracidad de este investigador, pero desconocemos las fuentes en las que se ha basado para realizar dicha afirmación, más allá del propio topónimo del cabo; de este modo, abrimos, desde aquí, como siempre el debate e invitamos, además de agredecer, a cualquier persona a que aporte más información al respecto.

El Cabo Norfeu al fondo - Foto: fotos.costabrava.org

Fuente: Octavi Piulats -octavipiulats.com-

Otro lugar sagrado del parque se localiza en una lengua de tierra que entre Rosas y Cadaqués penetra casi 3 km en el mar terminando en un abrupto despeñadero, nos referimos al Cap Norfeu, cuyo nombre catalán significa Cabo de Orfeo, llamado así porque en su centro los griegos de la ciudad helena de Ampurias construyeron un templo al bardo Orfeo, y en sus cuevas es posible que se practicase los ritos órficos o sea la religión de los misterios. 


viernes, 24 de agosto de 2018

La montaña sagrada del Canigó, Rosellón

Tras un parón estival en el blog, volvemos con un interesante testimonio de festejo de celebración del Solsticio que inicia el periodo estacional en el que aún nos encontramos y lo hacemos visitando, por primera vez, lo que se podría considerar un lugar externo o extraño al ámbito geográfico de este blog, pues el enclave en concreto, pertenece al Estado francés, no encontrándose dentro de los estados español o portugués, que son, como es de notorio conocimiento, entre los que se divide el territorio peninsular. Hablamos del macizo o montaña del Canigó -Canigou en francés-.
A pesar del apunte que acabo de realizar, hemos de decir, que tanto cultural, como incluso geográficamente, esta montaña tiene una clara vinculación con la Península Ibérica, pues pertenece a la cordillera pirenaica, que une o divide, según se vea, a la Península con o del resto del continente europeo, por tanto, podría considerarse, en un sentido amplio, perteneciente por igual al territorio de la antigua Iberia y al de la antigua Galia, a pesar de encontrarse en la vertiente meridional pirenaica; pero, lo que es aún más importante, desde un punto de vista antropológico, tiene una clara vinculación cultural con uno y otro lado de la cadena montañosa pirenaica, pues en ella se celebra un ritual de marcada y clara vinculación catalana, como el propio nombre de la montaña, con lo que, desde ese punto de vista, hemos considerado interesante traer a Iberia Mágica a este enclave, a pesar de que pudiera no pertenecer, como hemos apuntado, o considerarse que no pertenece al ámbito geográfico ibérico. El festejo, en cuestión, es conocido como La Flama del Canigó. Evidentemente el ritual de encender hogueras en las fechas del Solsticio en la cima de esta montaña, nos hace sospechar que nos encontramos ante una montaña divinizada o sacralizada, seguramente, desde bien antiguo, a pesar de que la costumbre de distribuir el fuego por el actual territorio catalán, más allá de la frontera francesa, sea de reciente creación.

El Canigó - Foto: france-voyage.com

Fuente: lameva.barcelona.cat

La Flama del Canigó es un ritual cada vez más arraigado y popular. Se mezcla con la celebración de San Juan para evocar la identidad común de las tierras de habla catalana.
El fuego de la Flama del Canigó no se apaga nunca: durante todo el año se queda en el Castellet de Perpiñán hasta que, el 22 de junio, se lleva hasta la cima del Canigó. A la medianoche en punto, el fuego de la Flama se distribuye entre los presentes. Acto seguido empieza el recorrido, en el que se va expandiendo y desdoblando para encender las hogueras de San Juan de centenares de poblaciones.
La Flama del Canigó se va diseminando a pie, en coche, en bicicleta, en barca, a caballo o con cualquier medio de transporte posible, y llega a todos los rincones gracias a una gran diversidad de colectivos y entidades. Cada pueblo, villa o ciudad organiza el recibimiento de la Flama a su manera: con música, diablos, danza... 

Territorio del Rosellón -en catalán Rosselló, en francés Roussillon-

 
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