domingo, 31 de diciembre de 2017

Carnaval navideño, Alcázar de San Juan

Nos acercamos, para despedir el año, a la ciudad manchega de Alcázar de San Juan. Allí se celebran unos carnavales que no tienen un gran interés antropológico, de los que en esta web más gustan, es decir, de los más ancestrales o primitivos, que están más en conexión con el origen de estos festejos invernales. Los carnavales de Alcázar de San Juan se podrían describir como unos carnavales contemporáneos más, de los que se celebran, con anterioridad a la cuaresma, en gran parte del mundo (al menos en el mundo occidental). La particularidad de la fiesta carnavalera de la población manchega reside en el momento de su celebración, pues éstos se adelantan a la fecha señalada para el carnaval, ya que se celebran durante el periodo navideño, lo que le hace enmarcarse dentro del periodo solsticial. Y es aquí donde hemos querido llegar, pues son una prueba más, a pesar de que su forma no lo revele, de que los carnavales mucho tienen que ver con todas esas mascaradas y rituales invernales que tanto nos gustan y de las que tantos ejemplos hemos traído a Iberia Mágica, celebrándose durante todo el periodo de invierno, ya sea desde su inicio, hasta prácticamente su final. Se cuenta que el adelantar el Carnaval en Alcázar de San Juan se debió a una disputa entre el pueblo llano -al que se denomina el tercer estado- y la nobleza, lo cual no vamos a discutir, pues no somos ni alcazareños, ni cronistas de esta villa (ni de ninguna otra), pero mucho me temo que pueda ser el festejo sustitutivo de otro invernal, quizás más en conexión con las raíces y simbolismos que estos festejos de invierno tenían en origen.
Estemos o no en lo cierto, en lo que se refiere a nuestras intuiciones, hemos querido abrir el debate sobre este particular. Que paséis una buena noche y tengamos todos en general un buen año que se avecina.
¡Salud!

Manteo de peleles en el Carnaval de Alcázar de San Juan - Foto: José María Moreno García, 25/12/2014

Fuente: turismocastillalamancha.es

Es diciembre, pero es carnaval. El día 22 los peleles -unas figuras hechas con ropa vieja rellena- cuelgan de los balcones de Alcázar. Es el anuncio: serán manteados y quemados el día 28, en que se entierra la sardina. Pero antes, habrá desfiles de disfraces adultos e infantiles, comparasas por las calles, y celebraciones en cada rincón. La fiesta ha sido declarada de interés turístico regional, celebrándose entre el 25 y el 28 de diciembre. Son conocidos como  Carnavalcázar.


Culto a Júpiter bajo la Catedral de Santiago, Santiago de Compostela

Seguimos en "la meca" jacobea obteniendo valiosa información de la obra mencionada en la anterior entrada: La España Extraña. En este libro se dice que en unas excavaciones realizadas en los años 40 del siglo pasado, entre otros restos, se encontró una inscripción dedicada al dios supremo del panteón romano, es decir, a Júpiter. Lo más curioso es que ésta se encontraba en el mismo sarcófago en el que se dice que aparecieron los restos del Apóstol. Evidentemente esto nos pone sobre la pista de que ese lugar ya era objeto de culto con anterioridad, e, incluso, diríamos que anteriormete a los romanos, seguramente a otras divinidades. El propio camino de Santiago, incluido principalmente su meta -a pesar de lo cual se dice que éste no terminaba aquí, sino en Finisterre, como ya hemos apuntado en otras ocasiones- está lleno de elementos y símbolos que nos retrotraen a momentos mucho más pretéritos a la propia leyenda jacobea.
El arca que se puede ver en la actualidad, evidentemente, creemos que no se trata del mismo. Este último es un arca de plata, con iconografía cristiana, y que, como se puede observar más abajo, aparece representada en el escudo de la población de Santiago de Compostela.

Actual arca de plata con los restos, según afirma la oficialidad, del Apóstol Santiago - Foto: santiagoturismo.com

Fuente: La España Extraña - Javier Sierra y Jesús Callejo

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo bajo la basílica en la década de 1940 demostraron la existencia de un rico subsuelo con restos funerarios y religiosos romanos, paleocristianos y suevos. Entre otros datos, estos restos apuntaban a un culto pagano a Júpiter, el dios del trueno, reflejado incluso en una inscripción del arca marmórea que contenía el supuesto cuerpo del Apóstol. Como esta inscripción pagana podría generar algunas especulaciones, el hábil consejero de Felipe II, Ambrosio de Morales, en uno de sus viajes a Galicia, recomendó al clero compostelano borrarla definitivamente. E hicieron bien, pues de lo contrario algún estudioso espabiladillo vería la curiosa semejanza entre esta inscripción y el hecho de que el amado discípulo de Cristo recibiera en Galicia el sospechoso sobrenombre de "Hijo del Trueno". Una prueba más de la cristianización de un viejo culto pagano.


miércoles, 27 de diciembre de 2017

La necrópolis celto-romana de Amaea o Amahía, Santiago de Compostela

Hoy la ficha seguramente vaya a ser, si no la más breve, de las más breves, pues es muy poca la información que tenemos, más allá de la referencia que aportamos, abajo de estas líneas, del libro La España extraña, de Javier Sierra y Jesús Callejo, publicado hace dos años y medio, para ser más exactos, en junio de 2015. Conocíamos la hipótesis (para mí la más coherente) sobre el verdadero origen del culto en Compostela. Si bien es cierto de que pudiéramos estar ante una ruta de peregrinación más antigua aún al propio Prisciliano, es bien sabido por muchos que se dice que los restos que se iban a adorar a Compostela no eran los del Apóstol, sino los del que fue denominado "el último druida" de Galicia, con todas las comillas del mundo a esta expresión y no porque el gran heterodoxo -uno de los primeros anatemizado como hereje por la Iglesia de Roma, razón por la que fue decapitado- no gustara o añadiera a su ritual elementos de tinte pagano, anteriores al cristianismo y muy en consonancia con los rituales celtas, sino porque ya sabemos que ese grado sacerdotal no se dio entre los celtas ibéricos. Pues bien, leyendo este interesante libro, se habla de que sus restos, una vez fueron traídos de Tréveris, en la actual Alemania, fueron a acabar a una necrópolis celto-romana, de nombre Amaea o Amahía, en lo que posteriormente sería Santiago de Compostela, según lo que hemos podido leer en este libro.
No hemos hecho una gran búsqueda aún, ni mucho menos de la forma más idónea, que sería bucear en fuentes que fueran más allá del propio internet, con lo que, mientras tanto, a falta de más información, agradeceríamos la colaboración de cualquier lector que pudiera dar luz sobre este punto.

Santiago de Compostela - Foto: españaescultura.es

Fuente: La España extraña - Javier Sierra y Jesús Callejo

Fue así como, según todos los indicios de los que disponemos, en el año 388 se recogieron sus restos de la iglesia de Tréveris y se introdujeron en un sarcófago de piedra que fue llevado a su vez en una embarcación hasta las costas gallegas. Una vez allí, se trasladó tierra adentro a través de la desembocadura del río Ulla y luego hasta Iria Flavia. Finalmente, todo indica que las reliquias de Prisciliano y de sus compañeros "mártires" fueron depositadas en la necrópolis céltico-romana de Amaea (o Amahía), dentro de la diocésis de Iria, en cuyos alrededores se construiría siglos más tarde una ciudad llamada Compostela.


domingo, 24 de diciembre de 2017

Los menhires de Sejos, Puertos de Sejos

Seguimos tras el rastro de menhires e, igualmente, por tierras cántabras. Cuando se habla de los menhires de Sejos, se está hablando del conjunto megalito que dicen más importante de Cantabria. La denominación más científica o institucional que reciben es la de estación megalítica de Sejos-Cuquillo.
Sejos viene de las praderías, existentes en la vertiente norte de la Sierra del Cordel, conocidas como Puertos de Sejos. Este espacio, fronterizo entre distintos municipios, como son Polaciones, Tudanca, Los Tojos y Campoo de Suso, ya lo visitamos, en el blog, en 2010, para hablar de los espectaculares bloques pétreos conocidos como los Cantos de la Borrica. Algunos de estos menhires de Sejos tienen grabados y representaciones, como se apunta en el breve texto que aportamos a continuación de estas líneas, aunque no compartimos, a pesar de que es una de las hipótesis que se baraja en estos casos, la opinión del autor al decir que podrían haber servido para señalizar distintas propiedades. Nosotros creemos que el significado de estos megalitos en concreto, como son los menhires, va mucho más allá de esa posible función u otras que, circunstancialmente, hayan podido cumplir en distintos momentos determinados. Todos estos menhires se sitúan en un territorio que abarca 2,6 km. que van desde el menhir de El Hitón, hasta el de El Cuquillo.
Fueron estudiados en 1850 por Ángel de los Ríos, pero, desafortunadamente, no fue hasta los estudios de Primitiva Bueno, en 1982, cuando se les empezó a prestar más atención. Finalmente fueron declarados Bien de Interés Cultural en 2013.
El encontrarse por encima de los 1500 metros de altitud, les ha podido salvar de que hubieran desaparecido o pudieran haber sido reutilizados en la construcción de muros o cercados.

Menhir tumbado de Sejos - Foto: Luis Alberto Marcos Peón

Fuente: sendereamos.blogspot.com

Las montañas y prados que componen esta demarcación llevan miles de años usándose con fines de ganaderos, tal y como atestiguan los menhires ( 2500 a.C. ) encontrados en los Puertos de Sejos, atribuidos a los pastores que ya en el periodo megalítico subían con sus rebaños hasta estas elevadas montañas Dos de ellos tienen grabados una representación antropomorfa, una especie de ídolo. Se supone que serían puntos de señalización de la propiedad de los prados de las antiguas tribus. En el cercano collado del Hitón se puede observar otro de estos menhires.
Suponen los vestigios megalíticos más importantes de Cantabria. 


Cinco menhires tumbados - Foto: sendereamos.blogspot.com
Grabado escaleriforme en uno de los menhires - Foto: sendereamos.blogspot.com

El menhir junto a Peña Sagra, San Sebastián de Garabandal-Rionansa

San Sebastián de Garabandal, población cántabra perteneciente al municipio de Rionansa, en la comarca de Saja-Nansa, es un lugar conocido por una serie de apariciones marianas que se dieron en la década de los años sesenta del pasado siglo. Pero a nosotros no es ese asunto el que nos mueve hoy, sino dejar constancia de la existencia de un menhir, no lejos del lugar de las apariciones, por lo que le hemos podido escuchar a través de una reciente intervención radiofónica del periodista Lorenzo Fernández Bueno. En este caso, a pesar de que simplemente queramos dar fe, en este humilde espacio, de la existencia de un menhir, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, como dice el dicho castellano, queremos señalar, de nuevo, esa coincidencia que se suele dar entre lugares de apariciones marianas y antiguos cultos ancestrales, que en este caso, con respecto a estos últimos, estaría señalando el antiguo menhir y la sacralidad de la Sierra de Peña Sagra, junto a la que se encuentra, en la que dicen pudo situarse el antiguo Monte Medulio citado por las fuentes clásicas.
La factura del menhir es bastante tosca, si lo comparamos con la buena pulimentación de otros, pero no por ello, evidentemente, deja de tener importancia como evidencia de un pasado prehistórico.

Menhir de San Sebastián de Garabandal, junto a la Sierra de Peña Sagra - Foto: fotoscantabria.com

Fuente: Lorenzo Fernández Bueno - 24/12/2017

Detrás de Garabandal, en la otra falda de la montaña, justo al lado de Peña Sagra, nos encontramos, en un entorno casi selvático, un antiguo menhir. Estamos hablando de un menhir que perfectamente podía tener cuatro o cinco mil años, del periodo Calcolítico, lo que nos hace ver que este sitio, hace 4 mil o 5 mil años, ya era sagrado. El chamán miraba a los cielos y miraba a su peña sagrada, porque en este sitio, hubo otros "garabandales".


jueves, 21 de diciembre de 2017

Los tomillos de Santa Lucía, Fuente el Fresno

Despedimos un día tan señalado como hoy, un día solsticial, para hablar de otro festejo en honor a San Lucía, como hicimos en la penúltima ficha cuando tratamos de Las Luminarias de Las Ventas con Peña Aguilera. En este festejo, celebrado el día de esta santa, que ya sabemos que está cristianizando a antiguas diosas, igualmente se hacen hogueras con el tomillo, aunque en el pueblo de Fuente el Fresno, que es el lugar al que nos estamos refiriendo, en la comarca de Montes, que es como se le denomina a los Montes de Toledo en la vertiente meridional, ya dentro de la provincia de Ciudad Real, por tanto muy cerca de Las Ventas con Peña Aguilera, no se las nombra como Luminarias, sino como Los Tomillos, a pesar de que, básicamente, consisten en el mismo ritual de las tratadas aquí, en Iberia Mágica, el pasado lunes.

El fuego siempre presente en las festividades solsticiales - Foto: josemariamorenogarcia.es, 13-12-2014


En la víspera de la festividad de Santa Lucía, es decir, el 12 de diciembre, se celebra el que se conoce como el Día del Tomillero, donde las gentes del pueblo van al monte a recoger manojos de esta planta aromática que será pasto del fuego esa misma noche, como ritual de purificación y de culto, evidentemente, solar, estando tan cercano, a dicha fecha, el Solsticio de Invierno en el que nos encontramos a día de hoy. De este modo llama la atención, como celebraciones tan ancestrales como ésta, teñidas del tinte cristiano, han podido sobrevivir aún, afortunadamente, a pesar de que su verdadero significado haya podido quedar muy oculto por la propia forma de vida y mentalidad del mundo contemporáneo que nos ha tocado vivir.
Los festejos terminan el día siguiente, 13 de diciembre, con una romería y una comida popular campera, junto a la ermita, amenizada de charangas.




Las Luminarias de San Antón y el blog Objetivo Tradición, San Bartolomé de Pinares

Continuamos con Luminarias, en estos momentos de cultos solares, como es el día tan señalado de hoy, del Solsticio de Invierno en el hemisferio norte terrestre en el que nos encontramos. Hoy toca hablar de Las Luminarias de San Antón, celebradas en la población de San Bartolomé de Pinares, población avulense de la comarca de Tierra de Pinares (no confundir con la famosa comarca de Pinares entre las provincias de Soria y Burgos). Hoy nos acercamos a una Luminaria, que no se celebra ahora, a inicios del invierno, sino en unas semanas, los días 16 y 17 de enero, en honor a San Antón, el protector de los animales; además, ya dedicamos, en su momento una ficha a este festejo, pero repetimos visita para traer unas líneas de un artículo dedicado a esta celebración en un blog, que además recomendamos desde aquí, como es Objetivo Tradición, pues su autor, Jesús del Castillo Martín, sintetiza muy bien, como siempre hace en el análisis de los distintos festejos que va llevando a su página web, el simbolismo que envuelve a este festejo, concurriendo en él una serie de elementos que son el nexo de unión de todas estas festividades invernales.

Luminarias de San Antón de San Bartolomé de Pinares - Foto: pressherald.com

Fuente: Jesús del Castillo Martín - objetivotradicion.blogspot.com (2016)

En la Comarca abulense de Pinares se encuentra el bonito pueblo de San Bartolomé de Pinares, lugar donde los ritos de invierno toman especial protagonismo durante las fiestas de San Antón.

Este pueblo honra a San Antonio Abad los días 16 y 17 de enero, cuando se encienden por todas sus calles las tradicionales luminarias con el objetivo de ahuyentar lo malo para dar entrada a lo bueno, lo nuevo, lo purificado. Esta fiesta está estrechamente ligada al poder que se atribuye al Santo de proteger a los animales, y sabemos que en tiempos pasados tuvo gran importancia y arraigo puesto que éstos eran el medio principal para poder subsistir, pues con ellos se trabajaban las tierras, proporcionaban sustento… Pero hay un animal que cobra absoluto protagonismo en esta fiesta, me estoy refiriendo al caballo. La víspera de San Antón –el 16 de enero- se encienden por la noche las luminarias que los jinetes saltan con sus caballos. Supone este un importante rito en el que se persigue la protección de estos animales a través del fuego purificador.

La noche de las luminarias, según me contaron algunos bartolos con los que tuve la oportunidad de hablar, es espectacular, mágica. El fuego y el humo lo envuelven todo y tan solo se escucha el crepitar de las hogueras y el golpear de las herraduras de los caballos contra el suelo de las calles de San Bartolomé. Pero hay muchos otros momentos de la fiesta que merece la pena conocer y vivir, como es la mañana de San Antón cuando la mayordomía sale a recorrer las calles del pueblo para “dar a besar al Santo” a sus vecinos.

Tuve este año la suerte de poder disfrutar de la celebración del día de San Antón desde primera hora de la mañana. En este día toman absoluto protagonismo el mayordomo y los dos jurados que le acompañan. Montan sobre sus caballos ricamente engalanados con vistosas flores y cintas de papel. El mayordomo porta una vara con la imagen de San Antón decorada con un lazo rojo; los dos jurados llevan también una vara cada uno rematadas con una cruz. La mayordomía la componen cada año personas distintas que se han ofrecido en cumplimiento de una promesa o simplemente por mantener viva esta bonita tradición.

El 17 de enero muy temprano, los vecinos encienden de nuevo las luminarias en las que se queman infinidad de ramos de retama que producen un espeso humo blanco que impregna todo el pueblo. Me llamó mucho la atención la preciosa estampa que se puede observar cuando vas llegando al lugar: una enorme nube blanca cubre las casas como si de niebla se tratase. La comitiva recorre cada una de estas luminarias y de nuevo, como hicieran la noche anterior, el mayordomo y los jurados pasan con sus caballos sobre las hogueras para “ahumar al Santo”, nombre con el que se conoce en San Bartolomé a este ritual de la mañana del día grande. Van acompañados en todo momento por la gaita y el tambor que interpretan el repetitivo y exclusivo toque conocido como “San Antón ton ton torón”, nombre onomatopéyico que hace alusión a la repetitiva melodía que interpretan los instrumentos.

Pero lo que más emociona y llama la atención es ver los rostros de los vecinos que salen a recibir a la mayordomía y al santo. Los mayores se emocionan, incluso hay algunos que por su edad o por problemas de salud no pueden apenas salir de sus casas, y en este día hacen un gran esfuerzo movidos por la devoción para recibir y besar la vara de San Antón. Es muy habitual escuchar a los vecinos y a los mayordomos pronunciar estas frases: “salud para todo el año” y “que lo veamos a otro año”. En todas las luminarias se reúnen los vecinos y ofrecen a todo el que lo desee dulces y licores, y aprovechan la presencia de la gaita y el tambor para bailar una jota. Así transcurren las primeras horas de la mañana en San Bartolomé de Pinares, hasta que a media mañana el repicar de las campanas convoca a los vecinos a la celebración de la misa y la procesión. La imagen de San Antón recorre las principales calles del pueblo pasando de nuevo entre las luminarias para “ahumarse”.

Una fiesta entrañable, cargada de ritos y momentos significativos que se convierte en punto de reunión para los bartolos y curiosos que en esos días visitan la localidad. Tuve el placer de acompañar durante todo el recorrido al mayordomo y a los jurados que me recibieron muy amablemente y me explicaron algunos aspectos de la fiesta. A ellos, encabezados por Antonio Parro, el mayordomo de este año, mi agradecimiento; así como a Ángel, quien gestiona la página dedicada a las luminarias y que me facilitó información para poder acudir a esta bonita fiesta.



 
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