miércoles, 13 de septiembre de 2017

Estela romana y menhir junto a la Iglesia de San Julián, Fariza

Desde que comenzamos a acompañar las entradas del blog con el escudo de las localidades a las que nos vamos acercando, idea que nos dio Miguel E. Lozano, un amigo lector de esta humilde web, es bastante e interesante la información que éstos nos aportan; ése fue precisamente el fin u objetivo principal que nos apuntó Miguel a la hora de ilustrar las fichas de tal forma. Así el escudo de Fariza, población de la comarca zamorana de Sayago que ya hemos visitado en una ocasión anterior para hablar de un culto prerromano existente en la Ermita de Nuestra Señor del Castillo, nos pone sobre la pista de que en esta población podemos encontrar un menhir, además de una estela, que son las manifestaciones que hoy traemos. El menhir no es de gran tamaño y se encuentra a escasos metros de la iglesia parroquial, como se puede apreciar en una de las fotografías. Desconocemos si era un megalito aislado o formó parte, en el pasado, de un conjunto. Es posible que hubiera más y éstos hayan ido desapareciendo, pues la piedras habrían podido ser reutilizadas en la construcción de muros o edificios, como ha ocurrido en otros tantos lugares, aunque esto no es más que una mera especulación por nuestra parte. La estela es de naturaleza funeraria, de época romana, y se encuentra junto al muro de la iglesia. En ella hay un símbolo astral o solar de clara influencia indoeuropea, muy extendido entre la iconografía céltica y que pervivió en el periodo romano.

Menhir de Fariza - Foto: ayuntamiento.org

Fuente: Hispania Epigraphica - eda-bea.es

Estela de esquema bipartito con cabecera semicircular rebajada, que presenta una rueda con 12 radios dextrorsos y botón central, enmarcada en un círculo. Campo epigráfico rehundido, con esquinas dobladas. La pieza presenta ligeras fracturas en la cabecera. Onomástica indígena. Texto: Medu/genae / Arron/is f(iliae) / an(norum) XX (De Medugena, hija de Arrón, de 20 años).


Estela romana de Fariza - Foto: flickr.com

sábado, 9 de septiembre de 2017

Cueva de la Cascada del Chorro y Ermita de San Cornelio, Yebra de Basa

Volvemos a Yebra de Basa, municipio de la comarca aragonesa de Alto Gállego, lugar cargado de símbolos y sincretismos muy curiosos. Hoy traemos una de esas simbiosis que tanto nos gustan: un soberbio paraje sacralizado a través de la construcción de un templo; aunque sin el templo, al natural, como se practicaban los cultos con anterioridad a la llegada de los romanos, nos gustaría aún más. En concreto se conjugan, para ser exactos, tres elementos: una cueva, una bella cascada -la Cascada del Chorro- y una ermita -la Ermita de San Cornelio-. Como ocurre con tantos de estos lugares -esta semana con algunas de las entradas ha quedado más que evidente- es poca la información que se puede conseguir a distancia, sin una observación sobre el lugar -esperamos poder visitar algún día este interesante municipio-, pero queremos tratar de enlazar ciertos indicios concurrentes en este enclave.
En primer lugar, la construcción de un templo cristiano, en este caso, una ermita, en tan espectacular paraje, ya nos hace de por sí sospechar que pudiéramos estar ante un antiguo lugar de culto. La magnificencia del cortado donde se encuentra, con una bella cascada, la ermita y una cueva, nos recuerda a otros tantos lugares en los que se conjugan similares elementos. En segundo lugar, hemos de analizar la consagración de la ermita, por si nos pudiera dar alguna pista: San Cornelio. Lo primero que observamos es que nos encontramos ante un santo mártir, es decir, de los primigenios dentro del santoral católico, que son los que suelen sustituir a antiguas divinidades. En este caso no hemos encontrado nada en relación a dioses documentados en la Península Ibérica que pudieran haber sido suplantados por San Cornelio, pero sí la sustitución que este santo hizo de un tal Corneno en la Bretaña francesa. Así lo relató un clérigo francés, del pasado siglo XX, llamado Jean Mathieu-Rosay, de quien traemos sus palabras, pues bien pudieran servir de pista, haciendo un paralelismo, para seguir las huellas de alguna divinidad similar que hubiera podido ser adorada en el paraje al que, desde el blog, nos hemos acercado.
Una vez más, estaríamos ante un numerus apertus, y no clausus, que dirían los juristas. Son más incógnitas que respuestas las que vuelven a surgir.

Foto: excursionesporhuesca.es

Fuente: Jean Mathieu-Rosay

En Bretaña, los ganaderos paganos adoraban a un tal Corneno, que era un horrible ídolo con cuernos. Los misioneros de la región de Carnac no lograban alejarlos de esa superchería y que se convirtieran al cristianismo y basándose en el sabio principio de que nunca se termina de suprimir lo que no se reemplaza, eligieron de entre la relación de santos cristianos el nombre que tenía más posibilidades de sustituir a Corneno. Y el escogido fue Cornelio. No eran tiempos para que los bravos bretones se fijaran en cuestiones de ortografía...aunque quedaba el problema de los cuernos, que como es natural, no cabían en la figura de un Papa. La solución consistió en que, en lugar de ponerlos en su cabeza, se los pusieron en las manos y de este modo, los bretones aceptaron a San Cornelio y le confiaron sus ganados.


viernes, 8 de septiembre de 2017

Necrópolis de El Cabecico del Tesoro, Alberca de las Torres-Murcia

Gracias a la web Menuda es la Historia (menudaeslahistoria.com) hemos sabido que la Necrópolis de El Cabecico del Tesoro, en el famoso yacimiento arqueológico de El Verdolay, donde apareció una de las damas de la escultura íbera, es la necrópolis íbera más extensa de las conocidas hasta el momento. El poblado íbero al que pertenece tenemos entendido que está aún por excavar, por lo que hasta ahora es en esta necrópolis donde se han descubierto interesantes piezas, como la Dama de Verdolay, ya mencionada, una figura de arpista de terracota y un kalathos, que es una especie de recipiente típico de la cerámica ática y que fue una tipología bastante extendida entre la cultura íbera. Estas tres piezas, en concreto, se pueden contemplar en el Museo Arqueológico de Murcia.

Dama de El Verdolay, la cual se encuentra bastante deteriorada y de la que no se conserva la cabeza - Foto: Edu Botella.

Son 609 los enterramientos documentados, que van desde el siglo V a. C. hasta principios del siglo I a. C. Recordemos que los íberos, al igual que las étnicas de célticas, con la excepción de los guerros muertos en combate en el caso concreto de los celtíberos, incineraban a los difuntos en una pira funeraria. Después los restos eran llevados a la necrópolis, donde se abría una fosa de un metro de, más o menos, un metro de profundidad donde se enterraban los restos con el ajuar funerario. No lejos de la necrópolis se encuentra el Convento de Santa Catalina y la Ermita de San Antonio de Alberca de las Torres, pedanía del municipio de Murcia en el que nos encontramos. Encontramos, por tanto, un caso más de simbiosis entre edificios religiosos de este tipo y antiguos yacimientos arqueológicos, pues no sólo se han construido ermitas, iglesias y oratorios en antiguos lugares de culto, sino también, en muchos casos, cerca de antiguos poblamientos -si no en ellos- anteriores al cristianismo, que posteriormente no continuaron siendo habitados.


.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Peña del Altar, Sierra Sur de Jaén

Los sitios que vamos trayendo al blog, con reminiscencias, huellas, claras evidencias, y otras no tanto, de antiguos cultos, los descubrimos de distintas formas. Los descubrimientos más satisfactorios, evidentemente, son los que realiza uno mismo en sus andanzas por las distintas comarcas que uno puede visitar, las pocas veces que se puede uno escapar de su lugar de origen. Si no se es un viajero, viajante o trotamundos, como es mi caso, estos encuentros del tipo mencionado son menos numerosos, así que el resto de lugares que van cayendo poco a poco por este espacio virtual, se dividen entre hallazgos en referencias de libros o artículos especializados, webs, programas de radio, documentos audiovisuales o, lo que es tan satisfactorio como lo primero, a través del boca a boca cuando un amigo o conocido te advierte sobre la existencia de un lugar interesante, dentro de las temáticas de este blog. Dentro de este último caso tenemos claros ejemplos en bastantes de los comentarios que amigos del blog nos han ido dejando en las distintas entradas.
Pero del lugar de hoy tuve conocimiento de la manera más imprevista y no fue de otra forma que contemplando, por televisión, el pasado sábado, una etapa de La Vuelta ciclista a España; aunque quizás no lo sea tanto, pues viendo los lugares por los que transcurre esta carrera ciclista, siempre se pueden ver bonitas imágenes que, además, no pasan desapercibidas para el espectador, pues el comentarista Carlos de Andrés hace pequeñas explicaciones muy ilustrativas de distintos lugares y monumentos que van apareciendo en la carrera.

Peña del Altar - Foto: A. Rodríguez, elbarrigueta.blogspot.com

Así, el pasado sábado, la etapa acabó en la Sierra de la Pandera, en la comarca conocida como Sierra Sur de Jaén que, no hace mucho, visitamos para hablar de la gran tradición de curanderos existentes en aquel territorio montañoso. Es allí, como antecima de la Pandera, donde se encuentra la Peña del Altar, lugar en el que existe un refugio de montaña y que fue mencionado por el periodista ya citado. En la retransmisión no aportaron ninguna información que fuera más allá de nombrarla, como si ocurre en otros casos, en los que Carlos de Andrés realiza alguna descripción algo más detallada, tal y como he mencionado; pero, a pesar de ello, su nombre nos puso sobre la pista de creer que quizás nos encontráramos ante un lugar en el que pudiera existir algún altar o roca sacra de las tantas existentes en la antigua Iberia o quizás, con dicha denominación, únicamente se podría estar destacando el carácter sacro de esta montaña o, por último, simplemente ser denominada así por su forma, pudiendo ser que nada más hubiera, más allá del nombre. Nada hemos encontrado en este sentido, sólo alguna que otra web de senderismo donde se menciona la existencia del refugio ya citado. Por tanto, traemos esta Peña hoy aquí, como hemos hecho en otras ocasiones con otros lugares, para pedir la colaboración de cualquier lector que nos pueda aportar algún indicio de esa supuesta sacralidad que nos desveló su topónimo. Lo que sí podemos decir, es que no nos extraña que la gente de aquel lugar viva muy en consonancia con antiguas creencias, prácticamente hasta nuestros días, pues se nota el peso y la fuerza de la Naturaleza en aquellos parajes poco poblados.
Quede aquí nuestra humilde referencia a este lugar, esperando que algún día alguien nos pueda despejar la incógnita de saber si, verdaderamente, estamos ante un antiguo lugar sagrado o no.

Marcada en rojo, en el mapa de Andalucía, la comarca jienense de la Sierra Sur de Jaén.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

La Sierra de Altamira, Guadalupe

Nos acercamos a la comarca de Las Villuercas, a la población de Guadalupe, donde existe el santuario mariano más conocido de Extremadura, cuyo culto fue llevado al otro lado del océano Atlántico, con la invasión y colonización acaecida en el continente americano, habiéndose convertido la Virgen de Guadalupe incluso en la patrona de un Estado como Méjico o México, según la grafía que se prefiera utilizar. Pero esto es bien conocido, lo que quizás no lo sea tanto, al menos para la gente no oriunda de aquellos pagos, es el saber que la población de Guadalupe se sitúa en la falda meridional de la Sierra de Altamira, una montaña que, según afirmó el propio Pío Baroja, fue un lugar de reunión de brujas, lo cual nos pone sobre la pista de que quizás nos encontremos ante lo que fue una antigua montaña sagrada, cuya evidencia cultual ha llegado hasta nuestros días a través del culto cristiano mencionado y la construcción de su famoso monasterio. Hemos de decir que la Vírgen de Guadalupe es una virgen negra y ya sabemos que son muchas las hipótesis que se han planteado ante estas vírgenes, no teniendo por qué ser, quizás, excluyentes unas y otras, según los casos; seguramente no existe una regla general aplicable a todos los casos. Nosotros planteamos, por si acaso tuviera algo que ver en el presente ejemplo, la que nos dice que estas vírgenes sustituían cultos de antiguas divinidades femeninas y, que si se excarva más atrás todavía en el tiempo, pudieran estar sustituyendo, a su vez, al antiguo culto a la Madre Tierra.
Volviendo a Pío Baroja, no hemos encontrado las líneas en las que el famoso literato realizó la afirmación apuntada, pero traemos a la ficha un pequeño extracto del diario El Correo, donde menciona la afición de Pío Baroja al mundo brujeril, pasión que también tuvo su sobrino, el antropólogo y folklorista, Julio Caro Baroja.
Como curiosidad final, ya que aportamos en la creación de las entradas los escudos de las localidades a las que nos acercamos en este espacio virtual, diremos que a la derecha del escudo de Guadalupe aparece una especie de sierra, que seguramente sea la propia representación de la Sierra de Altamira, con lo que sería un símbolo, igualmente, de esta población.

Guadalupe a los pies de la Sierra de Altamira - Foto: semanasantaymas.blogspot.com


Fuente: Baroja y las brujas, 29/12/2010 - elcorreo.com

Escéptico por temperamento, Pío Baroja mantuvo sin embargo una curiosa fascinación por el mundo de las brujas y en general de la fantasía, con sus mitos y leyendas. Una visita a su casa de Itzea, en la localidad navarra de Bera de Bidasoa, revela su interés por los procesos de la Inquisición en el siglo XVII, por medio de libros a veces originales guardados en su biblioteca, o a través de las máscaras y otros objetos que remiten a la hechicería, colocados como adornos en su habitación a pesar de su militante descreimiento. Algo parecido le sucedía a su sobrino, Julio Caro Baroja, un ilustrado a quien nada podía causar más rechazo que la superstición, y que no obstante la investigó a fondo en libros tan singulares como 'Las brujas y su mundo'.



lunes, 4 de septiembre de 2017

La Casa del Obispo o el Templo del Sueño, Cádiz

Volvemos a la que dicen es la más antigua ciudad del occidente europeo, o, más bien, habría que decir de la antigua oikouménē de los griegos, pues en dicha afirmación también se haría referencia a la costa norteafricana. Como es lógico, y como hemos comprobado en varias ocasiones en este espacio, son muchos los vestigios arqueológicos a nivel general y de interés, a nivel particular, para la temática de este blog, existentes en la antigua Gádeira. Hoy traemos la conocida como Casa del Obispo, en pleno centro de Cádiz, entre la antigua catedral y la nueva. La edificación de este lugar va desde una pequeña construcción fenicia del siglo VIII a. C., pasando por un monumento funerario, también fenicio, del siglo VI a. C., una primera monumentalización de época cartaginesa, un templo relacionado con el agua en la Roma republicana, para terminar, en época imperial, con un templo dedicado a Apolo, Esculapio e Higía.
Es precisamente este último momento, con el culto a las tres divinidades mencionadas, el que más nos ha interesado, pues se ha llegado a la conclusión de que hubo un tiempo, en este templo, en el que los enfermos bajaban a un espacio subterráneo para consultar a los dioses en sueños y buscar remedio a sus problemas de salud, de ahí que se le haya denominado, también, como el Templo del Sueño. Estamos, por tanto, ante un curioso caso de sacralización de espacio subterráneo y de lugar de oráculo que bien pudiera haber sido heredero de similares cultos en tiempos anteriores, aunque esto último no es más que una mera especulación.

Casa del Obispo, Cádiz - Foto: mialmacanina.blogspot.com

Fuente: Fátima Vila - lavozdigital.es

Hubo un tiempo en el que los enfermos consultaban en sueños a los dioses. En los que una sala oscura, subterránea, servía de puerta semiterrena a los pacientes que, durante la noche, se mezclaban entre brumas para encontrar la solución a sus dolencias. En la antigua Roma el asklepeion servía de sanatorio y lugar ritual para los males, de lugar de curación del cuerpo a través de los vericuetos del alma.
[...] Clasificado como un templo tetrástilo -de cuatro columnas- en fachada, el complejo hallazgo del asklepeion de Gades y la dificultad para ensamblar y cotejar todas las piezas del puzzle del yacimiento tiene que ver con el abandono de la ciudad en torno al siglo IV, tiempo en el que la gente se dedicó a expoliar los elementos valiosos utilizándolos como canteras para otras construcciones lo que impide contar con restos completos.
Consagrados a Apolo, Asklepeios e Higia -dioses de la curación, la medicina y de la salud, respectivamente- los Asklepeion era un conjunto arquitectónico sagrado formado por tres templos y altares en los que los enfermos, introducidos en la sala subterránea o incubatio durante la noche, recibían la revelación de los dioses para encontrar el remedio a sus dolencias.



viernes, 1 de septiembre de 2017

El origen mitológico del barrio de Triana, Sevilla

Cuando hablamos de Triana, hablamos de uno de los barrios más conocidos y nombrados de la ciudad de Sevilla, que, además, trasciende las 'fronteras' de la propia ciudad, de la provincia e incluso de Andalucía, pues es, seguramente, el barrio sevillano más conocido, a pesar de encontrarse fuera del centro urbano, en la otra margen del río Guadalquivir. Es tal su personalidad y singularidad como núcleo poblacional separado de la ciudad a la que pertenece, que tiene su propio origen mitológico, relacionado con el de Sevilla, pero diferenciado de éste. Así, si bien fue Hércules -o Heraclés- el fundador mitológico de la ciudad de Sevilla, Triana fue fundada por la diosa fenicia Astarté mientras huía, precisamente, del héroe heleno. La etimología de este topónimo maneja distintas hipótesis, como una que afirma que viene de "tri" (tres) y "ana" (río), pues en esta zona el río se dividía en tres brazos. Ya sabemos que el Anas, era el río Guadiana, pero Ana, a secas, también significaba en la lengua de los antiguos celtas peninsulares "río", a pesar de encontrarnos en tierra de antiguos tartessos, pueblo que no se suele encuadrar entre las etnias celtas o celtizadas; aunque ya sabemos que unas zonas y otras se influenciaban y, a veces, resulta, por ese motivo, complicado delimitar unos territorios de otros. La diosa Astarté seguramente vino a sustituir, en esta zona suroccidental, a alguna divinidad anterior, que pudo tener en la zona de Doñana, de El Rocío, su más importante núcleo de adoración y cuyo festejo ancestral fue después, seguramente, cristianizado a través de la celebración devocional que hoy en día conocemos. Todo este ritual pudo ser la cristianización de la "madre", de la Diosa Madre, de la Diosa Madre Tierra, y ya sabemos que en la mitología cristiana la madre de María, es decir, "la Madre de la Madre" fue Santa Ana, lo que añade una coincidencia más.
Pero volviendo a Triana, en su caso podemos construir una relación entre la parte de Sevilla, consagrada a una divinidad masculina, y la de Triana, a una divinidad femenina.

Triana - Foto: Spain Atractions.


Fuente: narradoresdelmisterio.net

Cuenta una leyenda sevillana, que Hércules se enamoró de Astarté. La diosa se escondió en un lado del río Guadalquivir, pero Hércules se equivocó y la buscó en el lado contrario. Entonces Hércules fundó Sevilla, y Astarte fundó Triana en su lado del río.
Diosa por excelencia de los pueblos tartésicos, representaba el culto a la Madre Tierra y  la fertilidad, progenitora de todos los seres vivos, era también la diosa de la fecundidad, el amor y la vida. Al extenderse con  el tiempo la costumbre de consagrarle a ella las armas de los enemigos vencidos en batalla y recibir extraños cultos sanguinarios de sus devotos, acabó convirtiéndose también en diosa de la guerra.  Se la solía representar desnuda o apenas cubierta con velos, de pie sobre un león. Sus símbolos eran el león, el caballo, la esfinge, la paloma, y una estrella dentro de un círculo que indica el planeta Venus. [...] Los motivos de la desaparición del pueblo de los Tartesos, ocurrida en el siglo VI a.C., siguen siendo una incógnita para los historiadores. Independientemente de cual fuera su causa, con la desaparición de esta cultura, despareció al mismo tiempo la influencia de Astarté sobre la costa mediterránea y las tierras andaluzas. Aun así, en la actualidad perviven las peregrinaciones a los lugares de culto de la diosa Astarté, donde en la época fenicia había algún templo en su honor, como  es el caso de la, mundialmente famosa, peregrinación a la ermita de la Virgen del Rocío en las marismas de Huelva.



 
Tweets por @IberiaMagica