lunes, 3 de mayo de 2010

El culto a las Ninfas en Baños de Montemayor

Hoy nos acercamos a un punto concreto de la Vía de la Plata, a un un lugar cuyos antiguos baños termales de época romana siguen en uso en la actualidad y de los que toma el nombre la localidad de Baños de Montemayor, en el Valle del Ambroz. En estos antiguos baños se han verificado dieciséis testimonios de culto a Las Ninfas, dieciséis inscripciones dedicadas a estas divinidades asociadas al culto de las aguas (aunque también existen las epigeas o ninfas terrestres), de las que las Náyades eran las consagradas al agua dulce, como es el supuesto que nos ocupa. No se aprecia, como ocurre en otros casos, un indigenismo de origen en el culto a estas aguas termales, al menos deducible a través de los teónimos, pero no se descarta dicha posibilidad.
















La Vía de la Plata a su paso por Baños de Montemayor. Las losas apreciables ocultan el verdadero firme de época romana

Baños de Montemayor conserva el mayor conjunto de epigrafía votiva en contexto termal dedicada a las Ninfas de la zona que estudiamos. Lo constituyen dos grupos definidos por dos grados en el estudio que en hoy en día es posible realizar del material. Nueve son epígrafes que existen en la actualidad, ocho expuestos en el propio balneario (junto a dos aras dedicadas a Salus) y uno en el Museo Arqueológico Nacional. Siete están perdidos y resultan mucho más difíciles de estudiar al margen de hipotéticas conjeturas puntuales.
El conjunto de Baños de Montemayor incluye tres tipos de denominación de las Ninfas. Se dedican a las Ninfas Caparenses (con un adjetivo tópico que se refiere a la ciudad más cercana, vertebradora de la comarca, Capera) siete aras; una a las Ninfas de la fuente (Nimphis fontanae) y ocho a las Ninfas sin ulterior epíteto o caracterización. Las variedades ortográficas del teónimo son también notables y se las nombra Nymphis, Nimphis, Ninphis, Nympis o Nimpis.
(Francisco Diez de Velasco)

viernes, 30 de abril de 2010

Piedra Labrá, Chercos Viejo

La entrada de hoy se la debemos a una persona natural de Chercos, en la Sierra de los Filabres, que en esta misma página nos habló de unos interesantísimos grabados rupestres de su propia localidad conocidos como Piedra Labrá, así que desde aquí le damos las gracias por descubrirnos este importante testimonio y por su gran amabilidad. Las tierras de Almería ya sabemos que son ricas en pinturas rupestres, pero Piedra Labrá tiene la particularidad de no ser pinturas sino grabados en la propia roca, donde encontramos una vez más la figura que se ha convertido en símbolo de aquellas tierras, el conodico como Indalo. Además destacan otras figuras animales, humanas, arqueros, estrellas, herraduras e incluso jinetes y un posible carro. Por lo visto, en cuanto a su datación existen distintas opiniones, así se especula con su origen prehistórico -Edad del Bronce-, también se habla que son de época prerromana, es decir, de época íbera, y algún autor ha llegado a decir incluso que son medievales.
















En dicho yacimiento, se han localizado varias escenas ecuestres en grabados al aire libre, distribuidos en dos grandes rocas en las que se encuentran cinco paneles decorados, de los que al menos en tres de ellos hay representaciones ecuestres. Los grabados son muy esquemáticos, con jinetes filiformes portando armas. En un caso, aparece un cuadrúpedo con jinete tirando de un tectiforme (García del Toro, 1981) que se interpretó en su día como un carro. Todo ésto, lleva a su descubridor a fechar estos grabados en los inicios de la edad del bronce (García del Toro, 1981, 3 y 24), aunque en trabajos posteriores, se ha querido cuestionar la cronología prehistórica de este yacimiento, entroncándolo más bien con determinadas tradiciones medievales y modernas (Martínez, 1995, 20).
Si las representaciones grabadas de la Piedra Labrá de Chercos Viejo en Almería, se fecharan de forma definitiva como prehistóricas o prerromanas, teniendo en cuenta la actual controversia sobre su datación (Martínez, 1995, 20), contaríamos con un valioso paralelo, pues en el panel A de la roca II, aparece un jinete a caballo tirando o arrastrando un tectiforme reticulado, aquí interpretado por su autor como un posible carro (García del Toro, 1981).
(J. I. Royo Guillén, Arte rupestre de época ibérica. Grabados con representaciones ecuestres, 2004)

Nuestro amigo cherquero, dispone de un link donde se pueden contemplar varias fotos de los grabados con esquemas interpretativos de los distintos paneles:

http://www.panoramio.com/photo/20781345

miércoles, 28 de abril de 2010

La Sierra de Layos

Según se llega a Toledo, desde Madrid, nada más pasar junto a Olías, llama la atención la visión, tras la antigua ciudad, como a modo de decorado, de un monte solitario que visto desde ese punto tiene una cierta forma piramidal, aunque algo redondeado. Parece más cercano de lo que realmente está, aunque tampoco es mucha la distancia, pues se encuentra a menos de veinte kilómetros. Es la conocida como Sierra de Layos, monte al que relacionan con ciertas leyendas, tan en conexión con Toledo, como la de la Mesa del Rey Salomón y el Grial. En relación a restos arqueológicos, se ha documentado un poblado en altura de la Edad del Bronce -dentro de lo que se conocen como "motillas" o "castellotes" del Bronce Manchego- y la presencia de un santuario dentro de una cueva, que los naturales de Ajofrín conocen como La casita de los lobos.

















El Cerro Layos es una sima sagrada, que vista desde el olivar de Ajofrín presenta el perfil perfecto de un dragón acostado. Es un lugar sagrado desde el Paleolítico, varios yacimientos arqueológicos del término están a su alrededor, así como diversas necrópolis confirman la reverencia que provocaba desde la antigüedad en sus primitivos pobladores. No es extraño que su emplazamiento fuera escogido para enterrar tesoros por los visigodos. Ajofrín es uno de los pueblos más antiguos del Reino de Toledo y eso es decir mucho. Su Historia está plagada de misterios y enigmas. Está vinculado a leyendas y tradiciones donde se describen dos objetos sagrados y misteriosos, la Mesa de Salomón y el simbólico Grial. La etimología de Ajofrín, proviene del vocablo árabe “Aljofarín” ( Tesoro, Aljófar), recordemos que la Mesa, era rica en “aljófar”, pero por si esto fuera poco. Un fragmento del citado Castillo de Faras, de la leyenda, podría ser, la conocida como “Cárcel Visigoda” por parte de los Ajofrineros. En un documento de compraventa de un mozárabe del pueblo vecino de Mazarambroz, se cita una parcela de Ajofrín como colindante con “Castello de Fahr o Fhirias”. Esta parcela estaría situada en la cara del Cerro Layos que da a Ajofrín.
(Mercedes Izquierdo)

martes, 27 de abril de 2010

La Sierra del Montsant

Hoy nos acercamos a la comarca del Priorat, a un Parque Natural constuituido por un gran roquedal que se ubica en el sector occidental de la Cordillera Prelitoral Catalana. Su nombre -y más bien sus paisajes- constituye una pista para deducir su sacralidad; sacralidad que desarrollaron sus habitantes humanos en la Prehistoria, pues son numerosas las pinturas rupestres que en este Monte se han descubierto, algunas de ellas hace bastante poco. La zona que rodea al parque -y el Priorato en general- es abundante en viñedos, un cultivo cuyo fruto fermentado ya se sabe que encierra un importante simbolismo sagrado al modo del opio en Asia o el peyote en el "Nuevo Mundo", quede esto como dato trascendente o no.
El río Montsant ha creado un desfiladero muy singular, conocido como de Fraguerau, en homenaje a un ermitaño del siglo XII que fundó la ermita de Sant Bartomeu en un rincón solitario de gran belleza.
















El Montsant desde los tiempos más remotos ha estado habitado por el hombre. La abundancia de agua y alimentos y su formación geológica, llena de cuevas y otros abrigos naturales, han brindado al hombre su acogimiento y generosidad. En el siglo VI en el lugar conocido como “Coll de Mònecs” había un grupo de anacoretas que practicaban una vida duramente ascética. En tiempos en que los musulmanes eran los dueños del territorio el Montsant fue respetado como lugar sagrado. De hecho le llamaban “Gabal Albarca” que traducido significa la “Montaña Bendecida”.
La magia del Montsant Sin lugar a dudas el Montsant es una montaña de gran singularidad y especialmente cautivadora que irradia un magnetismo especial. Sus amaneceres y atardeceres vividos desde la Serra Major o el coll de Mònecs están impregnados de una paz envolvente. Cuando la noche se impone, la contemplación del cielo estrellado se convierte en una experiencia sublime difícil de olvidar. De hecho esta fascinante montaña desde la noche de los tiempos ha irradiado magia y misticismo.
(catsud.com)

lunes, 26 de abril de 2010

Santa Tecla, monte sagrado

En tierra de antiguos galaicos encontramos un monte en una de las orillas de la desembocadura del río Miño. Este monte, de forma cónica, como tantos otros sacralizados, es conocido en la actualidad como Monte de Santa Tecla. Alberga el castro galaico más conocido, petroglifos, dos mil años más antiguos que el propio castro, y una sacralidad que se pierde en la noche de los tiempos. Ignacio Calvo, arqueólogo que dirigió las excavaciones del castro, fue el primer autor en hablar de la posibilidad de identificarlo con el mítico Monte Medulio, aquel dónde galaicos, cántabros y astures acabaron sucumbiendo ante los romanos en el último núcleo de resistencia que hubo en la Península Ibérica ante el pueblo invasor. Pero no deja de ser una hipótesis frente a otras posibles ubicaciones.
















El Castro del Tecla destaca por su importancia y grandeza -que merecieron catalogarle como el mas importante de España- pero también por su emplazamiento en el que también se conoce como el Monte Sagrado… Porque lo fue para sus primeros habitantes y también para la cristiandad moderna, que erigió un templo en honor a Santa Tecla y un vía crucis espectacular. Desde el Monte Tecla la vista alcanza ampliamente las tierras del Baixo Miño, separadas de Portugal por el magnífico estuario y la desembocadura del río Miño, que conforman uno de los espacios naturales más espectaculares de la península Ibérica.
(galiciaparaelmundo.com)

sábado, 24 de abril de 2010

El santuario carpetano de El Cerrón, Illescas

Hoy nos acercamos a antiguas tierras de la Carpetania. En concreto, a un poblamiento del que alguno autores especulan que pudo ser la Egelesta citada por Ptolomeo en su lista, pero esto último no está nada claro, Egelesta, a día de hoy, sigue siendo una "ciudad perdida". La singularidad que hoy traemos a este blog la constituye el hallazgo de un santuario, cuyos restos más antiguos se corresponden con el siglo IV a. C., y que se piensa pudo ser un lugar de culto privado, pues en la planta hallada se ha documentado la posible existencia de un hogar. De no ser así, y haber sido, por el contrario, un lugar de culto público, estaríamos ante un caso más, junto al templo celtíberico de Segeda, de templo construido por el hombre con anterioridad a los romanos en territorio céltico -o celtizado- de la Península Ibérica.














Relieve hallado en El Cerrón, Illescas

La zona más interesante excavada por ahora corresponde a una santuario con dos fases sucesivas de ocupación separadas por un estrato de destrucción o incendio. El santuario más antiguo se ha fechado hacia el 330 a.C y el de la segunda fase hacia el 210 a.C. En ambas las plantas son rectangulares, con hogares centrales de forma rectangular y posibles compartimentaciones interiores. Hacia el exterior los muros no conservan ningún tipo de recubrimiento o enlucido, mientras que en el interior algunos muros conservan capas de estuco o cal con los que se revocaron y pintaron sus paredes, pudiéndose apreciar en algunas zonas un color rojizo. De igual modo el suelo también está cubierto con capas de estuco o cal. La fase más antigua ofrecía agujeros abiertos directamente en el suelo destinados a sostener una estructura de madera, ya que se halló una grapa junto a una tabla de madera del posible techo o cubierta del edificio. El material cerámico de esta fase se compone de recipientes tanto a mano como a torno, con algunas piezas importadas, las típicas cerámicas jaspeadas, platitos con finas bandas pintadas, una gran tinaja, un fragmento de pondus y un anillo de bronce. En la segunda fase, cerraba el recinto por el lado Oeste un muro de adobe con zócalo de piedra al que se adosaba un banco corrido o altar construido con adobes de cerca de 1,50 m. de longitud, 0,50 m. de altura y 0,70 de profundidad, de superficie muy alisada y compacta. Decorando esta estructura se encontraba en su frente Este un relieve moldeado en pasta de adobe que representa dos carros guiados por sendos aurigas y arrastrados por caballos, les sigue un grifo, y entre medias de los carros, aparece un personaje en pié, tal vez femenino, que levanta la mano en señal de saludo o despedida. En el hogar de esta fase aparecieron cerámicas pintadas con bandas y círculos concéntricos o semicírculos y otras jaspeadas típicas de la zona. En el suelo había tres pequeñas losetas de piedra, formando una caja de 18/20 cm de diámetro destinada a contener alguna viga o soporte. Junto a esta estructura aperció un hoyo relleno de huesos de cabra y oveja junto con restos cerámicos pintados con motivos geométricos así como un fragmento de cerámica ática. Hay que destacar el hallazgo en superficie de una incompleta figurita masculina en bronce que posiblemente represente a un jinete porque presenta las piernas abiertas.
(Ikesancom, celtiberia.net)

miércoles, 21 de abril de 2010

El presunto templo de Cabezo de Alcalá, Azaila

No lejos de la antigua Celtiberia, en lo que fueron tierras de íberos, encontramos el antiguo poblamiento de Cabezo de Alcalá, en el municipio de Azaila. El gran arqueólogo Juan Cabré al estudiar un edificio de planta trapezoidal llegó a la conclusión de que éste constituyó un templo, donde quizás se rindiera culto al toro, pues allí apareció un pedestal cuya función era la de sostener la estatua de un toro. Otros especialistas, como Beltrán Lloris, ponen en duda esta afirmación. Fuera o no un edificio sagrado, ahí queda testimonio de esta incógnita histórica que algún día quizás sea despejada de manera definitiva.
















En el poblado de Azaila, situado a no más de 15 km. del río Ebro se excavó, a principios de este siglo, un poblado hallstáttico que acabó por iberizarse. En la acrópolis del mismo, Cabré detectó un edificio de planta trapezoidal (5 m. x 4,5 m. x 3 m.), al que se accedía por una grada descendente, revestida de yeso; junto al mismo se halló un ara encalada de blanco y parte del pedestal que sostenía la estatuilla de un toro aunque su relación con el presunto templo es problemática. No obstante, Beltrán Lloris se muestra escéptico sobre tal identificación: "la cubeta de yeso la incluye en el apartado de las habitaciones destinadas a posibles usos industriales, y los datos de tipo constructivo tampoco permiten extraer conclusiones firmes; si a esto se une nuestra ignorancia sobre la arquitectura religiosa ibérica en general, se tendrá una idea de la dificultad existente para aceptar dichas suposiciones", por más que los restos muebles sugieran una vinculación con el culto al toro; además en la zona se hallaron restos de ovicápridos.
(www.ffil.uam.es)
 
Tweets por @IberiaMagica