lunes, 26 de abril de 2010

Santa Tecla, monte sagrado

En tierra de antiguos galaicos encontramos un monte en una de las orillas de la desembocadura del río Miño. Este monte, de forma cónica, como tantos otros sacralizados, es conocido en la actualidad como Monte de Santa Tecla. Alberga el castro galaico más conocido, petroglifos, dos mil años más antiguos que el propio castro, y una sacralidad que se pierde en la noche de los tiempos. Ignacio Calvo, arqueólogo que dirigió las excavaciones del castro, fue el primer autor en hablar de la posibilidad de identificarlo con el mítico Monte Medulio, aquel dónde galaicos, cántabros y astures acabaron sucumbiendo ante los romanos en el último núcleo de resistencia que hubo en la Península Ibérica ante el pueblo invasor. Pero no deja de ser una hipótesis frente a otras posibles ubicaciones.
















El Castro del Tecla destaca por su importancia y grandeza -que merecieron catalogarle como el mas importante de España- pero también por su emplazamiento en el que también se conoce como el Monte Sagrado… Porque lo fue para sus primeros habitantes y también para la cristiandad moderna, que erigió un templo en honor a Santa Tecla y un vía crucis espectacular. Desde el Monte Tecla la vista alcanza ampliamente las tierras del Baixo Miño, separadas de Portugal por el magnífico estuario y la desembocadura del río Miño, que conforman uno de los espacios naturales más espectaculares de la península Ibérica.
(galiciaparaelmundo.com)

sábado, 24 de abril de 2010

El santuario carpetano de El Cerrón, Illescas

Hoy nos acercamos a antiguas tierras de la Carpetania. En concreto, a un poblamiento del que alguno autores especulan que pudo ser la Egelesta citada por Ptolomeo en su lista, pero esto último no está nada claro, Egelesta, a día de hoy, sigue siendo una "ciudad perdida". La singularidad que hoy traemos a este blog la constituye el hallazgo de un santuario, cuyos restos más antiguos se corresponden con el siglo IV a. C., y que se piensa pudo ser un lugar de culto privado, pues en la planta hallada se ha documentado la posible existencia de un hogar. De no ser así, y haber sido, por el contrario, un lugar de culto público, estaríamos ante un caso más, junto al templo celtíberico de Segeda, de templo construido por el hombre con anterioridad a los romanos en territorio céltico -o celtizado- de la Península Ibérica.














Relieve hallado en El Cerrón, Illescas

La zona más interesante excavada por ahora corresponde a una santuario con dos fases sucesivas de ocupación separadas por un estrato de destrucción o incendio. El santuario más antiguo se ha fechado hacia el 330 a.C y el de la segunda fase hacia el 210 a.C. En ambas las plantas son rectangulares, con hogares centrales de forma rectangular y posibles compartimentaciones interiores. Hacia el exterior los muros no conservan ningún tipo de recubrimiento o enlucido, mientras que en el interior algunos muros conservan capas de estuco o cal con los que se revocaron y pintaron sus paredes, pudiéndose apreciar en algunas zonas un color rojizo. De igual modo el suelo también está cubierto con capas de estuco o cal. La fase más antigua ofrecía agujeros abiertos directamente en el suelo destinados a sostener una estructura de madera, ya que se halló una grapa junto a una tabla de madera del posible techo o cubierta del edificio. El material cerámico de esta fase se compone de recipientes tanto a mano como a torno, con algunas piezas importadas, las típicas cerámicas jaspeadas, platitos con finas bandas pintadas, una gran tinaja, un fragmento de pondus y un anillo de bronce. En la segunda fase, cerraba el recinto por el lado Oeste un muro de adobe con zócalo de piedra al que se adosaba un banco corrido o altar construido con adobes de cerca de 1,50 m. de longitud, 0,50 m. de altura y 0,70 de profundidad, de superficie muy alisada y compacta. Decorando esta estructura se encontraba en su frente Este un relieve moldeado en pasta de adobe que representa dos carros guiados por sendos aurigas y arrastrados por caballos, les sigue un grifo, y entre medias de los carros, aparece un personaje en pié, tal vez femenino, que levanta la mano en señal de saludo o despedida. En el hogar de esta fase aparecieron cerámicas pintadas con bandas y círculos concéntricos o semicírculos y otras jaspeadas típicas de la zona. En el suelo había tres pequeñas losetas de piedra, formando una caja de 18/20 cm de diámetro destinada a contener alguna viga o soporte. Junto a esta estructura aperció un hoyo relleno de huesos de cabra y oveja junto con restos cerámicos pintados con motivos geométricos así como un fragmento de cerámica ática. Hay que destacar el hallazgo en superficie de una incompleta figurita masculina en bronce que posiblemente represente a un jinete porque presenta las piernas abiertas.
(Ikesancom, celtiberia.net)

miércoles, 21 de abril de 2010

El presunto templo de Cabezo de Alcalá, Azaila

No lejos de la antigua Celtiberia, en lo que fueron tierras de íberos, encontramos el antiguo poblamiento de Cabezo de Alcalá, en el municipio de Azaila. El gran arqueólogo Juan Cabré al estudiar un edificio de planta trapezoidal llegó a la conclusión de que éste constituyó un templo, donde quizás se rindiera culto al toro, pues allí apareció un pedestal cuya función era la de sostener la estatua de un toro. Otros especialistas, como Beltrán Lloris, ponen en duda esta afirmación. Fuera o no un edificio sagrado, ahí queda testimonio de esta incógnita histórica que algún día quizás sea despejada de manera definitiva.
















En el poblado de Azaila, situado a no más de 15 km. del río Ebro se excavó, a principios de este siglo, un poblado hallstáttico que acabó por iberizarse. En la acrópolis del mismo, Cabré detectó un edificio de planta trapezoidal (5 m. x 4,5 m. x 3 m.), al que se accedía por una grada descendente, revestida de yeso; junto al mismo se halló un ara encalada de blanco y parte del pedestal que sostenía la estatuilla de un toro aunque su relación con el presunto templo es problemática. No obstante, Beltrán Lloris se muestra escéptico sobre tal identificación: "la cubeta de yeso la incluye en el apartado de las habitaciones destinadas a posibles usos industriales, y los datos de tipo constructivo tampoco permiten extraer conclusiones firmes; si a esto se une nuestra ignorancia sobre la arquitectura religiosa ibérica en general, se tendrá una idea de la dificultad existente para aceptar dichas suposiciones", por más que los restos muebles sugieran una vinculación con el culto al toro; además en la zona se hallaron restos de ovicápridos.
(www.ffil.uam.es)

martes, 20 de abril de 2010

Cueva de los Siete Altares y las Hoces del Río Duratón

Hoy nos acercamos a un paraje de soberbio paisaje. Justo en la Meseta, no mucho más al norte del Sistema Central, el río Duratón, a modo de cuchilla, ha creado unos cortados que pueden llegar alcanzar en algunos puntos los cien metros de altura. El sosiego de este solitario lugar atrajo la atención de antiguos moradores prehistóricos, de eremitas altomedievales y del buitre leonado, animal emblema de este Parque Natural. La Cueva de los Siete Altares, donde se hallaron hachas pulimentadas del Neolítico, fue un templo rupestre en época visigoda y en yacimientos, como el de El Solapo del Águila, existen pinturas rupestres datadas en la Edad del Bronce.
















Considerada como el primer templo cristiano de la provincia, es, por su significación y vestigios de lejanas civilizaciones, la más interesante sin duda de cuantas se abren a lo largo de la angostura que, curso alto o bajo del río, se muestra propicia para el deleitoso caminar. El caso de la Cueva de los Siete Altares, que los ermitaños de época visigoda modificaron para el culto religioso, excavando en este pequeño covacho hornacinas que fueron después pintadas y que los investigadores consideran altares, de ahí el nombre por el que se conoce. Existe un camino de acceso hasta la cueva, cuya entrada permanece cerrada por una verja que permite observar el interior.El cañón acoge otros abrigos rocosos con manifestaciones de arte rupestre. Se trata de pinturas postpaleolíticas de significado desconocido y difícilmente observables por la dificultad que entraña el acceso a estos lugares.
(Silberius, celtiberia.net)

El espacio del Parque de las Hoces del río Duratón ha sido ocupado por el hombre desde tiempos prehistóricos. Los hallazgos más antiguos son unas cerámicas neolíticas datadas en el año 3000 a. C. Los poblados conocidos pertenecen a la Edad del Cobre (2000 a. C.) mientras que las pinturas rupestres (del denominado arte esquemático) así como la gran mayoría de hallazgos son de la Edad del Bronce (de unos 1000 años a. C.). Es especialmente relevante el yacimiento de El Solapo del Águila, en el Corral de Muñecas, que tiene la mayor concentración de pinturas rupestres del parque.En estos lares el número siete tiene especial relevancia siendo una constante en la zona: los siete milagros de San frutos, las siete puertas de Sepúlveda, la cueva de los Siete Altares, etc.
(Wikipedia)

lunes, 19 de abril de 2010

Las Leyendas del Lago de Carucedo

Debido a nuestra reciente visita a la comarca de El Bierzo, son varios los lugares, de aquellas tierras, que estamos trayendo a esta web en los últimos días. Hoy nos acercamos al Lago de Carucedo, un lago artificial, pues se formó debido a las excavaciones romanas de Las Médulas. No es, por tanto, un lago tan antiguo como muchos constituidos de manera natural, pero sí le contemplan ya dos mil años, con lo que se han creado numerosas leyendas alrededor de él, de las que hoy traemos unas cuantas.
















La imagen actual del lago se nos antoja más misteriosa, enigmática y mágica que antaño.
Así, cronológicamente, es preciso relatar:

-Plinio el Viejo hizo alusión a él por la excepcionalidad de la cantidad de anguilas que contenía.
-Otro episodio fantástico relaciona este espacio con la ciudad de Lucerna, sumergida y anegada por sus pobladores, ante su inminente conquista por Carlomagno. También se extendió la creencia de que, en su fondo, se hallaba Durandarte, la célebre espada de Roldán.
-En el ámbito prerromano, se cuenta que el lago surgió por las lágrimas de la semidiosa celta Bernia como consecuencia de un desamor con el centurión Cancio.
-Se dice que, por sus orillas, paseó Dª Beatriz de Ossorio, que prefirió enclaustrarse en el próximo convento de S. Mauro de Villarrando antes que desposarse con el Conde de Lemos, al estar locamente enamorada de D. Álvaro, el Señor de Bembibre.
-D. Enrique Gil y Carrasco, extraordinario literato romántico, se refiere a él en una escueta novela mezclando en su argumento referencias históricas, como la caída del Reino de Granada y el magno descubrimiento de América, con una serie de elementos de tipo legendario en relación al lago vecino de Las Médulas.
(mitierra-elbierzo.blogspot.com)

viernes, 16 de abril de 2010

El dios Netón en la antigua Acci

Hoy traemos, de nuevo, un testimonio sobre el dios Netón, cuyo culto se extendió prácticamente por toda la península. En concreto, en la antigua Acci -actual Guadix- se halló una inscripción sobre este dios de la guerra y de los muertos. En cuanto a su origen hay hipótesis de todo tipo, se dice que fue un dios autóctono, cuyo culto comenzó en el mundo íbero y acabó extendiéndose también por el mundo celta peninsular, mientras otros autores relacionan a este dios con otros de fuera de la Península Ibérica, como el dios irlandés Net.
















Guadix, Bajo la actual ciudad se encuentran los restos de la antigua Acci

Netón es el dios íbero de la guerra y de los muertos, adorado en la zona de Turdetania y Oretania. Posteriormente se colvirtió en un dios panhispánico adorado tanto por celtas como íberos. Aparece asimilado con el Moloch fenicio. Aparece en los textos de Estrabón, quien menciona su similitud con Marte, con la particularidad de que utiliza rayos para aniquilar a sus enemigos. Para algunos autores el nombre Netón podría significar "puro, incorruptible" en el idioma íbero. En celta, neto es la palabra utilizada para designar a un guerrero. Neto o Neitin, también era un nombre propio íbero y un elemento linguistico que formaba parte de otros nombres propios íberos (por ejemplo Neitinbeles). Ha sido relacionado con el dios de la guerra irlandés Net.
En Guadix (la antigua Acci) se encontró una inscripción latina haciendo referencia a esta divinidad bastetana.
(Wikipedia)

jueves, 15 de abril de 2010

El culto a Epona en el Monte Bernorio

Hoy nos acercamos al Monte Bernorio, lugar que ha sido identificado por algunos autores como la antigua ciudad cántabra de Bergida. En el yacimiento arqueológico del Monte Bernorio -hoy día amenazado por un proyecto de parque eólico- se han encontrado numerosos restos de material de guerra como puntas de flecha, restos de equipamiento legionario romano, etc. Todo esto, unido al cercano y extenso campamento romano hallado en las proximidades de Pomar de Valdivia, hace llegar a la conclusión de que tuvo que sufrir un importante asedio dentro de las Guerras Cántabras, y, además, en caso de ser la antigua Bergida, hubo de ser la primera de las ciudades atacadas por las tropas del primer emperador Octavio Augusto, pues así consta en las fuentes antiguas.
El monte tiene una altitud de 1.170 m., con una especie de "altiplanicie" de 28 ha, desde donde se divisa una gran extensión de la llanura que le circunda. En cuanto al yacimiento arqueológico, encontramos en él un castro, una fortaleza, una acrópolis, una necrópolis y una evidencia del culto a la diosa Epona, de la que ya hemos dado cuenta por aquí, con algún que otro testimonio de la misma en territorio ibérico.

















En el sur de Cantabria, actualmente Palencia, pero perteneciente a las tribus cántabras en otra época histórica, se hallan una serie de prominentes y maravillosos castros que poco a poco van arrojando parte de su enorme secreto, guardado celosamente, pero que gota a gota podemos ir descubriendo. De una de esas atalayas, verdaderas ciudades al estilo indígena, concretamente del territorio dominado por el castro situado en el Monte Bernorio, nos llegó una inscripción en la que se nos muestra esta diosa bajo las forma EPA/ NE o ESPA/N(a)E, dependiendo de los autores a los que sigamos en la interpretación. Lo que sí estimo claro es que nos situamos ante la mencionada divinidad, y que no es sorprendente que nos topemos con ella en nuestra región si atendemos a la arraigada influencia céltica de la mitología y religión de nuestros antepasados, así como a la tremenda importancia que en su sociedad alcanzó el caballo, tanto en el plano simbólico como en el puramente práctico.
(Juan Carlos Cabria)
 
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