viernes, 22 de enero de 2010

La Peña Tú

La Peña Tú se encuentra en la sierra asturiana de la Plana de la Borbolla, un entorno donde abundan los santuarios y tumbas prehistóricas. En concreto en la Peña Tú, de forma antropomorfa, encontramos pinturas rupestres de entre las que destacan el "ídolo" y un puñal. Algunas de estas pinturas no están demasiado reconocibles y otras han sido ocultadas con cruces en siglos pasados, por el afán cristiano de querer acabar con cultos paganos anteriores.























El ídolo es la representación de forma geométrica de un ser antropomorfo, posiblemente la idealización de una persona envuelta en un elaborado ropaje y cuya cabeza parece cubierta con un amplio tocado, rematado con un penacho. El dibujo mantiene un tono sumamente abstracto y de su anatomía únicamente destacan dos pequeños círculos (los ojos) y un trazo vertical (la nariz). Hay que mencionar que la profundidad y anchura del grabado son lo que ha permitido la buena conservación de la pintura roja con que se trazó.
A la izquierda del personaje, otro grabado representa un arma, la espada que alude al poder y la masculinidad del individuo reflejado en el dibujo.
El ídolo de Peña Tú es una tumba de un personaje notable que vivió en la zona hace unos 4.000 años, y es la constatación física más evidente de algo que se cree seguro desde hace muchos años: la sierra Plana de la Borbolla, en la que está ubicada esta roca, es un extenso cementerio prehistórico.
(Principado de Asturias. Guías Visuales de España)






















El Ídolo y el puñal a la izquierda.

jueves, 21 de enero de 2010

Plá de Petracos V

Sin alejarnos mucho del punto de ayer, hoy nos acercamos a lo que fue un poblado morisco -Pla de Petracos-, dentro la comarca de la Marina Alta. Pero nosotros vamos buscando una huella mucho más lejana en el tiempo, en concreto nos detenemos en las pinturas rupestres de distintos periodos que van desde el Paleolítico, pasando por el Neolítico y hasta el Calcolítico, distribuidos en una serie de abrigos y de entre los que nos ha sorprendido el quinto de ellos, conocido como Plá de Petracos V. En él nos encontramos una especie de pintura muy extraña que ha sido identificada con la figura de un brujo o chamán de la tribu, con lo que esto demuestra la sacralidad que el lugar tenía para sus antiguos moradores, aunque otras interpretaciones, como la que traemos aquí, identifican la pintura con una divinidad femenina.






















Recración de la pintura de Plá de Petracos V

Con el Neolítico adviene una nueva religión de raíces minorasiáticas y centrada en la figura femenina, re presentada como "dea mater' en el abrigo rupestre del Plá de Petracos V (Alicante), en dónde tiene origen el santuario rupestre al aire libre, en cuyos abrigos de la misma época aparecen extraños elementos simbólicos de tipo serpentiforme que terminan en un maniforme, que sin duda respondían a las nuevas orientaciones sociales y económicas impuestas por la agricultura y la ganadería.
(www.antropos.galeon.com)

miércoles, 20 de enero de 2010

La Illeta dels Banyets

Hoy nos acercamos a la Contestania, en concreto a la turística Campello, dónde encontramos una pequeña isleta unida al continente con un "brazo" de tierra artificial. Sobre la misma, hubo ocupación en distintos periodos, desde la Edad del Bronce hasta la época islámica y, sobre ella, tenemos constancia de la existencia de dos templos, uno romano y otro prerromano. Al lugar se le conoce como Baños de la Reina, pues existen una especie de "bañeras" que son interpretadas como piscifactorías de época romana, y que los lugareños imaginaron que eran los baños de una reina mora. Ya se sabe que existía una tendencia generalizada en casi toda la península Ibérica de calificar como de "tiempo de moros" a cualquier hallazgo arqueológico cuando se estimaba que éste era muy antiguo, cuando en realidad, en muchos de los casos -como el que nos ocupa- lo eran aún mucho más.




















El lugar presenta indicios de ocupación desde finales del tercer milenio a.C. Fue ocupado de nuevo durante la Edad de Bronce. En el siglo V a. C., fue poblado por miembros de la cultura ibérica, destacándose una cierta actividad productiva, con instalaciones de transformación de productos agrícolas y para la conservación de pescado. El poblado ibérico se abandonó en el siglo III a. C. y durante trescientos años el lugar quedó despoblado. En época romana, sobre las ruinas ibéricas y prehistóricas se alzó una villa agrícola que contaba con unas pequeñas termas. De esta época son unas balsas en el extremo meridional y al norte de la isleta, comunicadas con el mar, interpretados como piscifactoría en las que eran criados los peces; estas construcciones dan el nombre de los Baños de la Reina a la zona del yacimiento, pues según el imaginario popular eran los baños de una reina mora. El último periodo de ocupación de la Isleta es islámico del siglo XI.De gran interés son las plantas de los dos templos, uno de tradición semítica (culto de Tanit o de una diosa de la fecundidad), el otro latino. Materiales consistentes en cerámicas de importación (áticas del siglo IV con grafitos en alfabeto greco-ibérico, etc), vajilla de lujo de origen púnico, itálico y del taller de Rosas. Los restos materiales permiten estimar el comienzo del poblado ibérico en torno a la mitad del siglo V AC, con un momento de esplendor en el IV, y el final de la ocupación en el III. Con posterioridad se produjo una ocupación en época romana imperial y árabe, hasta su abandono probablemente en el siglo XI. Anterior a la época ibérica se documentó una ocupación en la edad del bronce.
(Wikipedia)

martes, 19 de enero de 2010

El santuario de la Algaida

Hoy seguimos en tierra de turdetanos, en concreto para dirigirnos a la desembocadura del antiguo Tertis -la columna vertebral fluvial de Andalucía- que no se sabe si tomó o dio nombre a la antigua Tartessos, sobre cuyas cenizas se desarrolló la etnia ibera de los turdetanos. En este paraje natural encontramos el santuario de la Algaida, asociado a la diosa fenicia Astarté y más tarde a la diosa Venus. En el mismo se halló el conocido como Tesorillo de la Algaida, donde alguna de sus piezas y esculturas se encuentran en el Museo de Cádiz. Por último, se dice que este lugar podría ser el santuario nombrado por Estrabón, en su Geografía, como Luciferi Fanum.
















Lugar dónde se ubicaba el santuario turdetano de la Algaida

Las excavaciones realizadas en los años 80 del siglo XX, en el lugar conocido popularmente como El Tesorillo, en el Pinar de la Algaida, sacaron a la luz las ruinas de un antiguo santuario dedicado a Astarté o Venus, deidad femenina asociada con el lucero; templo que podría identificarse con el lugar que Estrabón llamó Luciferi Fanum en su Geografía. Los materiales hallados durante las excavaciones se depositaron el el Museo de Cádiz.
(Wikipedia)






















Escultura de una diosa hallada en el santuario de la Algaida. Museo de Cádiz

En el santuario de la "Luz Duviae", en la Algaida de Sanlúcar, se encuentran cientos de exvotos Etruscos, lo que demuestra, creo yo, un comercio muy antiguo con los Itálicos. ¿No pudieron los romanos aprovechar esta flota y tradición Turdetana, llegando a apropiársela, como hicieron antes lo púnicos?.
(celtiberia.net)

lunes, 18 de enero de 2010

El santuario de Torreparedones

En tierras de influencia de la más antigua y próspera civilización de la antigua Iberia, sus herederos turdetanos construyeron un poblado y un santuario con una importante característica, pues se cree que se daba culto a una columna encontrada en el edificio y que no cumplía ninguna función estructural, aunque no es un caso único, hay más ejemplos diseminados por el territorio ibérico. El templo está situado cerca de un manantial y, por los exvotos hallados en el mismo, se considera que fue un centro curativo de aguas rituales.
Sobre el cerro, donde se ubica el poblado y el santuario, encontramos también las ruinas de un castillo medieval.

















En el núcleo de la campiña de Córdoba el asentamiento ibérico de Torreparedones ha proporcionado pruebas arqueológicas fehacientes de que fue un santuario popular desde el siglo IV hasta el I a. C. En el edificio sagrado se colocaron muchos cuencos de cerámica y exvotos de piedra. Las ofrendas labradas son figurillas humanas de rasgos toscos, pero impregnadas de significado religioso. La mayoría de ellas son figuras de pie que sujetan el borde de un manto y con la mano izquierda sostienen un cuenco a un lado; o sujetan una copa contra el vientre mientras derraman una libación. Otras figuras aparecen sentadas, con los brazos cruzados. Varios de los exvotos son sólo pies o piernas. El santuario de Torreparedones está situado fuera del bastión meridional del poblado fortificado, y no queda lejos de un manantial natural. El edificio que se descubrió fue construido durante la segunda mitad del siglo I a. C., pero sustituyó a un edificio anterior datado en el siglo II a. C. Se trata de un edificio rectangular con tres espacios separados: un corredor, un patio y una cella. Se encontró buen número de figurillas cerca de un banco alto, en el ángulo del noroeste del patio. En la cella aparecieron algunos exvotos del mismo tipo. El santuario interior merece atención especial. Es notable por sus características arquitectónicas. Había una columna junto a la pared trasera de la estancia, enfrente de la entrada, en una zona empedrada en cuyos bordes había losas de piedra en posición vertical; esta columna, que no cumplía ninguna función estructural, estaba constituida por otros fragmentos de tambor y un capitel foliáceo. En el interior de la estancia había una mesa (o un banco) sostenida por bloques de piedra, y dos pequeños altares de piedra. A pesar de sus reducidos límites, este edificio religioso de Torreparedones sirve para ilustrarnos sobre los ritos sagrados que tenían lugar en un templo del sur de la península Ibérica durante este período tardío. El culto se centraba alrededor de una columna con capitel que era el punto culminante más recóndito del santuario. Este “soporte” arquitectónico sostiene el objeto de devoción, la esencia “divina”. Así pues, a diferencia de sus acólitos, la deidad no toma la forma de una figura humana. Sin embargo, se adjudica los símbolos de algunas cualidades divinas más perennes: fuerza e inmutabilidad (los tambores), así como capacidad para una existencia renovada (el capitel).

















Se hacían algunas ofrendas (o sacrificios) en los altares que se encontraron dentro de la cella. Sólo unos pocos exvotos de piedra fueron a parar finalmente al santuario interior: la mayoría se colocaban en el espacio exterior contiguo, que era mucho mayor, o con posterioridad se sustituían. A juzgar por la actitud de algunas de las figurillas, el derramamiento de agua tenía un significado ritual. Puede ser que los efectos curativos del agua atrajeran a muchos fieles. Esta interpretación terapéutica la confirman las dedicaciones de pies y piernas. Con todo, también cabe que esto sea sólo el principio en lo que se refiere a descubrir los trascendentales significados religiosos del templo de Torreparedones.
(María Cruz Fernández Castro)

viernes, 15 de enero de 2010

Maderuelo y las matres

En la cultura castellana quedan resquicios aún de un trasfondo mitológico precristiano muy poco conocido, pues factores como la despoblación, su división político-administrativa, la carencia de un renacimiento cultural romántico decimonómico, como tuvieron otras nacionalidades, y, anteriormente durante siglos, el poder eclesiástico, han contribuido a dicho desconocimiento. En la toponimia nos encontramos algún caso curioso como el siguiente.
















En la toponimia, se puede estudiar gran parte de este legado, que se perpetúa en el tiempo, ejemplo del municipio de Maderuelo (Segovia). El Castro Maderolum como se le menciona época altomedieval, es posiblemente la evolución de “Castrum Matrorum”, o sea, “Ciudadela de las Matres”. Las divinidades celtiberas de la fecundidad de las mujeres y de los campos y animales. Supondría que en esta villa existiría un templo o algo similar donde se realizara el culto a las Matres. Esta adoración queda patente en muchos yacimientos de la zona, donde se han identificado estas matres (Tiermes, Clunia, Duratón, Salas de los Infantes, entre otros).
(Wikipedia)

jueves, 14 de enero de 2010

Serra do Marão, la morada de Reva

Hoy nos acercamos a la sierra de Marão, morada del dios o de la diosa Reva, pues no está claro su género. Los epítetos en muchos casos, como en el que nos encontramos, son masculinos, pero los que se le otorgan en otros lugares, del entorno galaico, dónde se veneraba a esta divinidad céltica, parecen indicar su feminidad.


















(Texto sobre el Santuario de Panóias donde se cita el Marão) Cerca de veinte metros, del lado de levante, se conservan todavía, en una pequena roca, los restos de un altar pre-romano constituido por diversas covachas unidas entre si por surcos, donde los Lapiteas llevarían a cabo el culto a sus dioses, como a Reva Marandiguius, divinidad que vivía en las alturas del Marão.
(wikipedia)
 
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