miércoles, 20 de enero de 2010

La Illeta dels Banyets

Hoy nos acercamos a la Contestania, en concreto a la turística Campello, dónde encontramos una pequeña isleta unida al continente con un "brazo" de tierra artificial. Sobre la misma, hubo ocupación en distintos periodos, desde la Edad del Bronce hasta la época islámica y, sobre ella, tenemos constancia de la existencia de dos templos, uno romano y otro prerromano. Al lugar se le conoce como Baños de la Reina, pues existen una especie de "bañeras" que son interpretadas como piscifactorías de época romana, y que los lugareños imaginaron que eran los baños de una reina mora. Ya se sabe que existía una tendencia generalizada en casi toda la península Ibérica de calificar como de "tiempo de moros" a cualquier hallazgo arqueológico cuando se estimaba que éste era muy antiguo, cuando en realidad, en muchos de los casos -como el que nos ocupa- lo eran aún mucho más.




















El lugar presenta indicios de ocupación desde finales del tercer milenio a.C. Fue ocupado de nuevo durante la Edad de Bronce. En el siglo V a. C., fue poblado por miembros de la cultura ibérica, destacándose una cierta actividad productiva, con instalaciones de transformación de productos agrícolas y para la conservación de pescado. El poblado ibérico se abandonó en el siglo III a. C. y durante trescientos años el lugar quedó despoblado. En época romana, sobre las ruinas ibéricas y prehistóricas se alzó una villa agrícola que contaba con unas pequeñas termas. De esta época son unas balsas en el extremo meridional y al norte de la isleta, comunicadas con el mar, interpretados como piscifactoría en las que eran criados los peces; estas construcciones dan el nombre de los Baños de la Reina a la zona del yacimiento, pues según el imaginario popular eran los baños de una reina mora. El último periodo de ocupación de la Isleta es islámico del siglo XI.De gran interés son las plantas de los dos templos, uno de tradición semítica (culto de Tanit o de una diosa de la fecundidad), el otro latino. Materiales consistentes en cerámicas de importación (áticas del siglo IV con grafitos en alfabeto greco-ibérico, etc), vajilla de lujo de origen púnico, itálico y del taller de Rosas. Los restos materiales permiten estimar el comienzo del poblado ibérico en torno a la mitad del siglo V AC, con un momento de esplendor en el IV, y el final de la ocupación en el III. Con posterioridad se produjo una ocupación en época romana imperial y árabe, hasta su abandono probablemente en el siglo XI. Anterior a la época ibérica se documentó una ocupación en la edad del bronce.
(Wikipedia)

martes, 19 de enero de 2010

El santuario de la Algaida

Hoy seguimos en tierra de turdetanos, en concreto para dirigirnos a la desembocadura del antiguo Tertis -la columna vertebral fluvial de Andalucía- que no se sabe si tomó o dio nombre a la antigua Tartessos, sobre cuyas cenizas se desarrolló la etnia ibera de los turdetanos. En este paraje natural encontramos el santuario de la Algaida, asociado a la diosa fenicia Astarté y más tarde a la diosa Venus. En el mismo se halló el conocido como Tesorillo de la Algaida, donde alguna de sus piezas y esculturas se encuentran en el Museo de Cádiz. Por último, se dice que este lugar podría ser el santuario nombrado por Estrabón, en su Geografía, como Luciferi Fanum.
















Lugar dónde se ubicaba el santuario turdetano de la Algaida

Las excavaciones realizadas en los años 80 del siglo XX, en el lugar conocido popularmente como El Tesorillo, en el Pinar de la Algaida, sacaron a la luz las ruinas de un antiguo santuario dedicado a Astarté o Venus, deidad femenina asociada con el lucero; templo que podría identificarse con el lugar que Estrabón llamó Luciferi Fanum en su Geografía. Los materiales hallados durante las excavaciones se depositaron el el Museo de Cádiz.
(Wikipedia)






















Escultura de una diosa hallada en el santuario de la Algaida. Museo de Cádiz

En el santuario de la "Luz Duviae", en la Algaida de Sanlúcar, se encuentran cientos de exvotos Etruscos, lo que demuestra, creo yo, un comercio muy antiguo con los Itálicos. ¿No pudieron los romanos aprovechar esta flota y tradición Turdetana, llegando a apropiársela, como hicieron antes lo púnicos?.
(celtiberia.net)

lunes, 18 de enero de 2010

El santuario de Torreparedones

En tierras de influencia de la más antigua y próspera civilización de la antigua Iberia, sus herederos turdetanos construyeron un poblado y un santuario con una importante característica, pues se cree que se daba culto a una columna encontrada en el edificio y que no cumplía ninguna función estructural, aunque no es un caso único, hay más ejemplos diseminados por el territorio ibérico. El templo está situado cerca de un manantial y, por los exvotos hallados en el mismo, se considera que fue un centro curativo de aguas rituales.
Sobre el cerro, donde se ubica el poblado y el santuario, encontramos también las ruinas de un castillo medieval.

















En el núcleo de la campiña de Córdoba el asentamiento ibérico de Torreparedones ha proporcionado pruebas arqueológicas fehacientes de que fue un santuario popular desde el siglo IV hasta el I a. C. En el edificio sagrado se colocaron muchos cuencos de cerámica y exvotos de piedra. Las ofrendas labradas son figurillas humanas de rasgos toscos, pero impregnadas de significado religioso. La mayoría de ellas son figuras de pie que sujetan el borde de un manto y con la mano izquierda sostienen un cuenco a un lado; o sujetan una copa contra el vientre mientras derraman una libación. Otras figuras aparecen sentadas, con los brazos cruzados. Varios de los exvotos son sólo pies o piernas. El santuario de Torreparedones está situado fuera del bastión meridional del poblado fortificado, y no queda lejos de un manantial natural. El edificio que se descubrió fue construido durante la segunda mitad del siglo I a. C., pero sustituyó a un edificio anterior datado en el siglo II a. C. Se trata de un edificio rectangular con tres espacios separados: un corredor, un patio y una cella. Se encontró buen número de figurillas cerca de un banco alto, en el ángulo del noroeste del patio. En la cella aparecieron algunos exvotos del mismo tipo. El santuario interior merece atención especial. Es notable por sus características arquitectónicas. Había una columna junto a la pared trasera de la estancia, enfrente de la entrada, en una zona empedrada en cuyos bordes había losas de piedra en posición vertical; esta columna, que no cumplía ninguna función estructural, estaba constituida por otros fragmentos de tambor y un capitel foliáceo. En el interior de la estancia había una mesa (o un banco) sostenida por bloques de piedra, y dos pequeños altares de piedra. A pesar de sus reducidos límites, este edificio religioso de Torreparedones sirve para ilustrarnos sobre los ritos sagrados que tenían lugar en un templo del sur de la península Ibérica durante este período tardío. El culto se centraba alrededor de una columna con capitel que era el punto culminante más recóndito del santuario. Este “soporte” arquitectónico sostiene el objeto de devoción, la esencia “divina”. Así pues, a diferencia de sus acólitos, la deidad no toma la forma de una figura humana. Sin embargo, se adjudica los símbolos de algunas cualidades divinas más perennes: fuerza e inmutabilidad (los tambores), así como capacidad para una existencia renovada (el capitel).

















Se hacían algunas ofrendas (o sacrificios) en los altares que se encontraron dentro de la cella. Sólo unos pocos exvotos de piedra fueron a parar finalmente al santuario interior: la mayoría se colocaban en el espacio exterior contiguo, que era mucho mayor, o con posterioridad se sustituían. A juzgar por la actitud de algunas de las figurillas, el derramamiento de agua tenía un significado ritual. Puede ser que los efectos curativos del agua atrajeran a muchos fieles. Esta interpretación terapéutica la confirman las dedicaciones de pies y piernas. Con todo, también cabe que esto sea sólo el principio en lo que se refiere a descubrir los trascendentales significados religiosos del templo de Torreparedones.
(María Cruz Fernández Castro)

viernes, 15 de enero de 2010

Maderuelo y las matres

En la cultura castellana quedan resquicios aún de un trasfondo mitológico precristiano muy poco conocido, pues factores como la despoblación, su división político-administrativa, la carencia de un renacimiento cultural romántico decimonómico, como tuvieron otras nacionalidades, y, anteriormente durante siglos, el poder eclesiástico, han contribuido a dicho desconocimiento. En la toponimia nos encontramos algún caso curioso como el siguiente.
















En la toponimia, se puede estudiar gran parte de este legado, que se perpetúa en el tiempo, ejemplo del municipio de Maderuelo (Segovia). El Castro Maderolum como se le menciona época altomedieval, es posiblemente la evolución de “Castrum Matrorum”, o sea, “Ciudadela de las Matres”. Las divinidades celtiberas de la fecundidad de las mujeres y de los campos y animales. Supondría que en esta villa existiría un templo o algo similar donde se realizara el culto a las Matres. Esta adoración queda patente en muchos yacimientos de la zona, donde se han identificado estas matres (Tiermes, Clunia, Duratón, Salas de los Infantes, entre otros).
(Wikipedia)

jueves, 14 de enero de 2010

Serra do Marão, la morada de Reva

Hoy nos acercamos a la sierra de Marão, morada del dios o de la diosa Reva, pues no está claro su género. Los epítetos en muchos casos, como en el que nos encontramos, son masculinos, pero los que se le otorgan en otros lugares, del entorno galaico, dónde se veneraba a esta divinidad céltica, parecen indicar su feminidad.


















(Texto sobre el Santuario de Panóias donde se cita el Marão) Cerca de veinte metros, del lado de levante, se conservan todavía, en una pequena roca, los restos de un altar pre-romano constituido por diversas covachas unidas entre si por surcos, donde los Lapiteas llevarían a cabo el culto a sus dioses, como a Reva Marandiguius, divinidad que vivía en las alturas del Marão.
(wikipedia)

miércoles, 13 de enero de 2010

Santuario de Castrejón de Capote

Hoy nos acercamos a la antigua Beturia que, salvo los cynetes que estaban más al sur, en el actual Algarve, constituyen la etnia celta más meridional de la Península Ibérica. En el castro celta de Castrejón de Capote, en el término municipal de Higuera la Real nos encontramos con una especie de santuario del tipo de los conocidos como "depósito votivo" y de los que tenemos más ejemplos en territorio ibérico.
















Depósito votivo de Castrejón de Capote

...parece hallarse una peculiar estancia excavada en el poblado del Castrejón de Capote (Badajoz). Se trata de una estructura abierta a lo que puede ser una de las calles principales del poblado y en el centro geográfico del mismo, de planta trapezoidal de unos 5 m./3 m. de ancho y unos 4 m. de profundidad, sobreelevada con respecto al nivel de la calle, con un banco corrido todo alrededor y con una mesa de piedra en su parte central de 1,8 x 1 m.; seguramente se hallaba al aire libre. Sobre la mesa se hallaron restos de una parrilla de hierro junto a un gran asador; todo alrededor, restos óseos, varios cuchillos afalcatados, una falcata, así como otras armas y arneses de caballo. Además, numerosas fusayolas y restos cerámicos correspondientes, al menos, a un millar de recipientes, todo ello mezclado con abundantes restos de cenizas. Entre las cerámicas abundan piezas del tipo de los llamados "quemadores", atestiguados en Garvão y escudillas. Son poco representativas las cerámicas de tipo ibérico importadas. Es posible que en los quemadores se procediera a la quema de materiales aromáticos de combustión ligera, que no han dejado huellas apreciables en dichos objetos. En el banco corrido había grandes contenedores, seguramente vinculados al ritual.
















Vista aérea de Castrejón de Capote

En opinión del excavador se trataría de "un lugar ritual, dedicado a ceremonias públicas en las que se realizaron ofrendas cárnicas, con asados y cocciones, acompañadas de libaciones supuestamente etílicas, y de la quema de sustancias aromáticas y sicotrópicas", en el mismo sitio en el que ya en momentos anteriores (quizá desde la segunda mitad del siglo V) se habían realizado ritos similares; se atestiguaría la práctica de sacrificios y banquetes colectivos, quizá de varios días de duración, habida cuenta los restos óseos hallados (vacas, ciervos, asnos, ovicápridos y suidos), aun cuando en la estancia en concreto sólo aparecen las partes menos aprovechables de los animales en cuestión (cráneos, mandíbulas, y los extremos de las patas), que corresponden a un total de unos veinticuatro sujetos.
(www.ffil.uam.es)
















Restos cerámicos de Castrejón de Capote

martes, 12 de enero de 2010

Las brujas de Cangas

Hoy nos acercamos, de nuevo, a un lugar dónde, hasta no hace demasiados años, se venían practicando cultos y rituales muy anteriores, en origen, al propio cristianismo. También nos encontramos, de nuevo, la infamia y el abuso de las jerarquías eclesiásticas sobre la figura de personajes tan populares, en la propia comarca, como María Soliña.























Las brujas de Cangas son una tradición muy especial dentro de la gran tradición brujeril gallega. Porque allí, muy cerca del pueblo, en el arenal de Áreas Gordas, que pertenece a la parroquia cercana de Coiro, se reunían en los días clave de aquelarre, convocadas por una campana que tañía sola en la iglesia y que el padre Sarmiento tuvo ocasión de ver allá por 1745. Muchas de aquellas mujeres –de las que Cunqueiro asegura que no fueron más que pobres locas perturbadas por el asalto berberisco- terminaron sus días en los calabozos inquisitoriales, como la pobre María Soliña que cantó Celso Emilio Ferreiro en un poema que casi se ha convertido en canto nacional gallego.
Pero lo cierto es que nada sucede si no hay previa disposición a que suceda. Y no cabe duda que aquella zona, como otras muchas de Galicia, es apta para que en algún momento hayan reverdecido viejos cultos mistéricos o paganos, porque no creo que sea casualidad que aún subsista el nombre de Isis –Hío- sin motivo recóndito. De aquellos cultos, prohibidos y anatematizados por la iglesia, salieron los ritos satánicos y brujeriles y de aquellas tradiciones derivaron otras que, majadas convenientemente por la imaginación popular, dieron lugar a todo un culto brujesco del que saldrían meigas xuxonas, manciñeiras, lumias y vidoreiras, según se les atribuyera el pecado de beber sangre de niños, curar sin permiso, hechizar o predecir el porvenir.
(Juan G. Atienza)
 
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