martes, 22 de diciembre de 2009

El dolmen-capilla de San Brissos

Hoy traemos un curioso caso de simbiosis entre templo megalítico y templo cristiano, cosa no poco usual -existen más ejemplos-, en concreto una ermita portuguesa construida aprovechando un dolmen, la ermita de San Brissos, cerca de Valverde, en la comarca de Montemoro-Novo.
















En no pocas ocasiones, los templos cristianos se edificaron en lugares donde hasta ese momento había antiguos santuarios paganos. Esta práctica tenía su razón de ser, por un lado, en que así la "evangelización" de los habitantes de la zona resultaba más sencilla, pues el nuevo culto suplantaba al anterior en un lugar que para los fieles tenía una significación especial. Por otro lado, el acto de "suplantación" simbolizaba el triunfo de la nueva religión sobre la antigua. Algo similar sucedió también, por ejemplo, con algunas de las festividades paganas más importantes (como solsticios y equinoccios), que fueron sustituidas con fechas cristianas señaladas, como la festividad de un santo concreto, la Natividad, la Anunciación o la Epifanía.
Por otra parte, también es muy probable que los constructores cristianos escogieran estos lugares hasta entonces paganos porque consideraban que aquellos enclaves eran efectivamente especiales, lugares sagrados donde el contacto o la relación con lo divino resultaba más fácil o efectivo.Un ejemplo se encuentra en la ermita de San Brissos, en Portugal, donde se levantó un edificio cristiano aprovechando la existencia de un dolmen.

(arssecreta.com)

lunes, 21 de diciembre de 2009

¡Feliz solsticio de invierno!

Hoy traemos las palabras de un ilustre usuario de celtiberia.net, para hacer mención a esta festividad ancestral, dónde aporta una serie de datos entre los que se encuentra el curioso símbolo del gallo como animal anunciador de la luz del 'nuevo' Sol, animal que se ha convertido en uno de los símbolos de Portugal, aunque con una leyenda distinta detrás, y que, a modo de sincretismo, sigue vivo en la ortodoxia católica a día de hoy.
Una vez más apreciamos la importancia de los ciclos naturales y astronómicos en la vida de nuestros antepasados, desde que el hombre se hizo sedentario y tuvo que mirar al cielo en su nueva faceta de agricultor y ganadero. Hoy en día, lo que celebramos, aunque esté totalmente desvirtuado, hunde sus raíces muy atrás en el tiempo, como podemos comprobar.


























Los Celtas celebraban estas fechas por medio de los rituales en la noche del Solsticio de Invierno y Noël. La Iglesia, tras muchas dudas, consintió en fijar la fecha de nacimiento de Jesús el 25 de diciembre para hacerlo coincidir con la tradición mas antigua del día del solsticio de invierno, día del sol invicto. A la hora en que la Iglesia desmitifica la fecha de nacimiento de Jesús, es interesante re-sacralizar estas fechas, más allá de utilizarlas para almacenar regalos y bebidas. ¿La Biblia y el Dolar contra la tradición?
Las celebraciones del solsticio, aunque retrasadas en nuestro calendario, anuncian el nacimiento del "astro rey" precisamente en la noche más larga; porque la luz ha de volver a reinar y es anunciada con el simbolismo del gallo. Tras el canto del gallo viene el alba, en cierto sentido expulsa a las tinieblas y hace que salga el sol y con él la primacía de lo espiritual sobre lo material. Por eso sobre las iglesias se colocaba la veleta con la figura del gallo para indicar el origen de los "vientos" de la salvación, que han de venir de lo más alto.Por tanto, podemos hablar del gallo como símbolo solar por excelencia, y los católicos todavía lo explicitan en la misa de medianoche de nochebuena bajo la denominada Misa del Gallo.

Una vez más, felices calendas solsticiales.
(celtiberia.net)

viernes, 18 de diciembre de 2009

El Ara Solis de Finisterre

Hoy buscamos, de nuevo, el fin de la tierra, peregrinación de la que ya hablamos por aquí cuando buscamos los orígenes del llamado Camino de Santiago en la Era católica. Existe una curiosa leyenda con el conquistador de la antigua Gallaecia, Décimo Junio Bruto, como protagonista, algo similar al Sol cuando se ponía en el océano contemplado desde el Promontorio Sacro -actual Cabo de San Vicente-, dónde éste chirriaba al adentrarse en las profundas aguas, según la creencia. Pues bien, aquí lo que Décimo Junio Bruto vió, fue una llamarada del astro al ponerse sobre el mismo océano. Adentrándonos en el tema de hoy, en el monte del Cabo de Finisterre, se dice estaba El Ara Solis, un altar de culto al Sol, que bien pudo ser el punto de destino de esas largas peregrinaciones en busca del Fin de la Tierra.

















Se puede mencionar un párrafo de Lucio Anneo Floro, de finales del S. I, en el que afirma que Décimo Junio Bruto, tras recorrer toda la costa del Océano como vencedor, no regresó hasta contemplar, no sin cierto horror y miedo de cometer un sacrilegio, como el sol se precipitaba en el mar y una llamarada salía de las aguas. Este espectáculo lo pudo haber visto desde el Monte del Cabo de Finisterre. Según cuenta la tradición que en este monte los romanos encontraron un altar al sol (Ara Solis) construido ahí por los pueblos que habitaron estas tierras antes de la romanización. En este monte se encuentran los restos arqueológicos de Vilar Vello que aún no han sido excavados ni estudiados, así como la ermita de San Guillermo muy relacionada con la cristianización de unos lugares paganos destinados a los ritos de la fertilidad.
(Wikipedia)

jueves, 17 de diciembre de 2009

Las megalitos de Antequera

Hoy viajamos del norte al sur peninsular para toparnos con un complejo de monumentos megalíticos que se encuentra entre los más importantes, no sólo a nivel ibérico, sino en todo el mundo prehistórico. Por la orientación de algunos de sus elementos, en conexión entre sí, se puede deducir que nos encontramos ante un entorno sagrado tanto en tiempos del Paleolítico y el Neolítico.
















Peña de los Enamorados, Antequera

Antequera posee tres de los monumentos megalíticos más “magníficos” por su monumentalidad, por sus características, por muchas de las condiciones que reúnen, muy singulares a nivel de toda la Península Ibérica e incluso a nivel de toda la Prehistoria de Europa. De estos monumentos se han hecho diversos estudios a lo largo de los años y de los últimos siglos pero realmente había bastantes lagunas. Una parte de ellas se han ido subsanando bastante hasta ahora, por lo menos en el caso de Menga, con el magnífico y completo estudio que realizara Francisco Carrión de la Universidad de Granada, que ha documentado mucho en aspectos de ese monumento que se desconocían.
En la época en que se construyeron los Dólmenes de Antequera está corroborado que hay muchos elementos del paisaje natural, por ejemplo formaciones rocosas, que tienen un significado simbólico y religioso especial: que tengan que ver con el origen del mundo, con la cosmovisión… La Peña de los Enamorados pudo ser un ejemplo de ello. ¿Por qué? Por dos razones. Primero por su llamativa forma de persona dormida. Segundo por el descubrimiento de una zona estratégica en la falda noroeste en la que se ha encontrado relación directa entre tres puntos relacionados entre sí y la orientación del Dolmen de Menga hacia ese enclave.
Describimos esos tres puntos estratégicos entre los que se ha descubierto la orientación exacta entre ese enclave y Menga. El primero es un abrigo rocoso con pinturas rupestres inéditas que llegan hasta los dos metros de altura. A modo de hipótesis preliminar, se han reconocido dos ejemplos de arte esquemático postpaleolítico: un antropomorfo y un cuadrúpedo, ambos con disposición geométrica y abstracta. El resto de las formas encontradas tendrán que ser estudiadas con mayor profundidad. El segundo eslabón de la cadena se encuentra al pie del farallón que contiene las pinturas rupestres. Allí se ha identificado una dispersión de material microlítico muy interesante. Las herramientas de sílex descubiertas pueden corresponder al Neolítico, por lo que se corresponden con el megalitismo y, por lo tanto, con Menga y Viera.


















Dolmen de Menga

El material hallado aparece con una densidad muy elevada alrededor de un gran bloque de piedra caliza con forma bastante plana y diferente del material que aparece rodado sobre el glacir de la propia Peña, pudiéndose tratar de un menhir. En tercer lugar, en un pequeño cerro próximo se ha identificado una estructura que podría tratarse de un pequeño monumento megalítico a modo de dolmen, una cista megalítica.
Por lo tanto, una hipótesis planteada es que quizás este enclave fue una zona de actividad de tipo ritual antes de que se construyera el monumento de Menga, y precisamente por eso se respeta una orientación y una conexión visual entre un monumento anterior (la Peña) y otro nuevo (El Dolmen de Menga).

(Terra Antiquae)

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Hércules y la montaña de fuego.

Hoy nos acercamos a la cordillera que une o separa -según se mire- la Península Ibérica con o de Europa. De por medio tenemos al héroe mitológico heleno que los romanos llamaron Hércules y una princesa llamada Pirene, una de las danaides, es decir, hija de Dánao. Como se puede ver, aquí en esta leyenda se le otorgan otras paternidades -la del rey celta Bébryx y la del nieto de Noé, Túbal- por lo que todo se entremezcla y desconocemos el verdadero origen de esta leyenda. Si alguien puede apuntar algo al respecto, le estaríamos agradecidos. En un principio, puede parecer sencillo creer que pudieron ser los propios helenos en sus viajes a la antigua Iberia, donde fundaron colonias como la famosa Ampurias, muy cerca de esta cordillera, los creadores de esta leyenda y que luego los demás pueblos y los años fueron distorsionando algunos de los elementos, derivando en distintas versiones de la misma. Lo que sí está claro, es que tenemos como protagonistas, en cada una de las versiones, al propio Hércules, a la princesa Pirene y a la cordillera pirenaica. Para finalizar, damos cuenta de una teoría más racional sobre el origen etimológico de esta montaña que va desde el Mediterráneo hasta el Cantábrico.

















Dicen las mitologías clásicas que Hércules se dirigía hacia la Península Ibérica, decidido a acabar con el gigante Gerión. Parte de su misión era arrebatarle su ganado, las vacas, los toros, todo…Sin embargo, un acontecimiento le dejaría marcado para siempre. Al pasar por las tierras del rey céltico Bébryx (sitas entre Iberia y la Galia), el héroe quedó prendado de la belleza de la princesa Pirene, hija del citado rey. Una noche que estaba ebrio, Hércules se las ingenió para seducir a la joven. Después siguió su camino abandonándola a su suerte. Aquel trance tuvo sus consecuencias, pues Pirene quedó preñada y al dar a luz nació de sus entrañas una espantosa serpiente. La princesa quedó horrorizada. No sabía qué hacer, así que –según el mito- se dirigió al bosque, llorando desconsolada por su dramática mala fortuna. Cuentan que sus gritos lastimeros atrajeron a los lobos de la zona, que la mataron y devoraron.
Una vez finalizada su misión, en el mar, Hércules regresó al enclave y tuvo conocimiento de todo lo que había ocurrido con Pirene. Buscó lo que quedaba de ella, que no era mucho, y lo enterró bajo piedras para evitar que las alimañas devoraran enteramente los restos de la desgraciada princesa. El relato mitológico afirma que Hércules puso tantas piedras que acumuló una cadena de montañas. Con posterioridad, prendió fuego a todo el entorno, que permaneció ardiendo durante varias semanas. Los griegos que navegaban por la costa contemplaron el ardiente escenario, al que dieron el nombre de Pirineo; es decir, montaña de fuego.
(Guía de la España Encantada)


















Hércules entre las llamas amasando el túmulo de Pirene, obra del artista canario Néstor Martín (1887-1938). Las Palmas de Gran Canaria, Museo Néstor.

La tradición clásica atribuye el nombre a la ninfa Pyrene y al incendio (en griego, pyros es "fuego") de los montes. Según la leyenda Pyrene, hija de Túbal (nieto de Noé), fue pretendida por el gigante Gerión, al que rechazó. Enfurecido por ello Gerión dio muerte a Túbal y persiguió a Pyrene que se escondió en unos montes. Al no encontrarla, el gigante les prendió fuego. Hércules divisó el enorme incendio y acudió a socorrer a Pyrene que ya estaba agonizando y murió en sus brazos. Hércules le construyó este mausoleo que serían los Montes Pirineos. La leyenda puede relacionarse también con la riqueza argentífera de los Pirineos y el término griego para el fuego, puesto que en la Antigüedad se creía que la plata se formaba al fundirse los metales.

Puede tratarse de un topónimo ancestral, traducible echando mano de las raíces lingüísticas iberoeuskéricas.

Pirineos - Pirene os - Irene os - Ilene os.

Viene a significar Montes de la Luna. Ilene viene a ser Luna. En este punto, y a modo de sugerencia, no debe dejarnos de llamar la atención la conexión existente entre el término íbero-vasco ilene y el nombre de elena o irene; quizás no sea descabellado apuntar que en la mitología griega el personaje de Helena represente a la Luna y los aspectos que suele llevar asociados este planeta en todas las creencias humanas.
(Enciclopedia Libre Universal en Español)

martes, 15 de diciembre de 2009

El Convento de Casarás: de cómo una creación literaria se convierte en leyenda

El conocedor de la Casa de Eraso sabrá que aquellas paredes no son otra cosa que las ruinas de lo que fue un palacio dónde Felipe II descansaba de sus viajes, entre la corte de Madrid y San Ildefonso, antes o después de cruzar el puerto ancestral de la Fuenfría -el paso usado durante siglos, o más bien milenios, entre una meseta y otra para cruzar la Sierra de Guadarrama hasta que se empezaron, no hace mucho, a usar otros como el puerto de Navacerrada-. La leyenda, con su templario como protagonista, nace de una obra literaria neorromántica, se podría decir, de relativa reciente creación, pues en el señalado año de 1931 se publicó La Sombra Blanca de Casarás de Jesús de Aragón. Y digo de relativa reciente creación, porque si bien ya han pasado casi ochenta años desde entonces, con muchos acontecimientos históricos de primer grado de trascendencia mundial de por medio, tanto para lo bueno como para lo malo, es muy poco tiempo para que la historia de ficción que cuenta, forme parte del acervo legendario de la sierra de Guadarrama. Este hecho no responde a otra causa que al haber sido citada la historia en muchas publicaciones sin mención alguna a la verdadera fuente literaria de la misma. Al menos, junto a las ruinas, un cartel explica el verdadero origen del edificio, aunque quede ahí constancia del hecho de cómo una creación literaria puede llegar a convertirse en leyenda.
En honor a los segovianos, hay que decir que estas ruinas se encuentran en la vertiente segoviana de la Fuenfría, pese a que la fuente que citamos, más abajo, lleve por título Leyendas de las sierras de Madrid.
Para despedir estas líneas, ahí traigo unos versos del Arcipestre de Hita dedicados a mis buenos amigos Eduardo y Eugenio, con quiénes crucé el puerto de la Fuenfría el pasado sábado, al igualque el arcipestre hiciera hace siglos:

"Tornéme para mi tierra donde a tercer día,
más non vin por Lozoya, que joyas non traía,
cuidé ir por el Puerto que diçen la Fuenfría,
herré todo el camino como quien non sabía”.



Esta construcción ruinosa al lado de la calzada romana que pasa por el puerto de la Fuenfría se encuentra ya en la provincia de Segovia pero me permito meterlo en el apartado de leyendas de Madrid por que se encuentra en la sierra de Guadarrama que comparten las dos provincias.La leyenda parte de la figura de un caballero templario (a pesar de que la construcción parece ser más moderna que la desaparición de la orden) llamado Hugo de Marignac que al parecer conocía el lugar secreto donde se hallaba un tesoro perteneciente a la orden del Temple.Hugo de Marignac debido quizás al trastorno por su soledad en el monasterio o por su condición de tesorero miserable quedóse prendido por una joven condesa dama de la reina Castilla que temporalmente residía en el palacio de Valsaín. Para desgracia del caballero este no es correspondido y busca los servicios de un monje o hechicero nigromante que ejercía sus servicios a los pies de Peñalara, los dos parlamentaron y el templario acordó revelarle el lugar del tesoro a cambio de ganarse el amor de la condesa, el hechicero preparó un extraño rito en el que el caballero debía atravesar con su espada el costado de una imaginaria figura de la dama...entonces el mago le exigió que cumpliese su parte del trato que Hugo denegó, el hechicero entre risas y carcajadas le desveló que en realidad había ajado realmente el corazón a la condesa...para cuando hubo de terminar estas palabras acabo de igual manera su vida en el mandoble del Templario...Y desde entonces no se supo nada más de Hugo de Marignac a excepción de algunos relatos de los viejos hacheros de Valsaín que comentan convencidos haber visto su fantasma rondando por los pinares guardando celoso el tesoro escondido...
(Leyendas de las sierras de Madrid)

lunes, 14 de diciembre de 2009

La Cueva de Gorham

Hoy vamos a homenajear a la última especie homínida que convivió con la nuestra hasta su extinción. Se dice que la Cueva de Gorham, en el Peñón de Gibraltar, fue uno de los últimos lugares habitados por los neandertales europeos. Esto pudo ser debido a su huida de los fríos que azotaban el continente en la última glaciación, causa de la extinción de éstos, según se apunta, por lo que buscaban tierras algo más calidas al sur de Europa y uno de estos lugares pudo ser la Cueva de Gorham.
Pues bien, muchos milenios y milenios después, algunos individuos de la única especie homínida superviviente dejaron ofrendas en esta misma cueva cuando trataban de cruzar las Columnas de Hércules, en concreto fueron los púnicos los que sacralizaron esa misma cueva, por lo que hoy, desde este humilde sitio, rendimos homenaje tanto a unos como a otros moradores de la Cueva de Gorham.




















La Cueva de Gorham es una cueva del Peñón de Gibraltar, considerada como uno de los últimos lugares habitados por los neandertales. Hace miles de años, en la época de los neandertales, distaba unos 5 Km de la costa mediterránea. La cueva fue descubierta por el capitán británico A. Gorham en 1907, de ahí su nombre.Se les calculan una antigüedad de entre unos 28.000 y 24.000 años. Actualmente las investigaciones son dirigidas por los arqueólogos Francisco Giles Pacheco y C. Finlayson.
(Wikipedia)
















En la bahía oriental del peñón de Calpe los viajeros dejaban artefactos fenicio-púnicos en una gruta costera, la cueva de Gorham, que había sido un refugio humano durante el paleolítico: los descubrimientos arqueológicos del estrato superior de la cueva de Gorham prueban que en la cavidad grande y natural del acantilado se usaban, a modo de ofrendas, artefactos de naturaleza y origen distintos, entre ellos artículos de estilo fenicio fabricados allí mismo, tales como cuencos de cerámica, adornos personales (cuentas de cornalina y cristal esmaltado, anillos de bronce y escarabeos), amuletos y amphoriskoi de vidrio.
(María Cruz Fernández Castro)
 
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