jueves, 26 de noviembre de 2009

Breogán y los Hijos de Mil

Quién sabe si esta historia, de tinte fantástico y mitológico, puede esconder tras de sí una verdera conexión entre las costas ibéricas -gallegas en este caso- y las irlandesas. Algunos estudios sobre linguística céltica encontraban más similitud entre las lenguas ibéricas y las habladas en Irlanda que entre estas últimas y las habladas en la isla de Britania. Desde ese punto de vista, no es descartable una colonización céltica de Irlanda proveniente de la Península Ibérica que ha podido ser idealizada a través de esta bonita leyenda. Sobre esta conexión, no ya sólo con la isla de Irlanda sino también con la antigua Britania, se dice que ya existía desde época neolítica, es decir, desde mucho antes de la vigencia de la cultura celta en ambas orillas y así se hablaba por parte de los autores clásicos grecorromanos de una ruta del estaño y de unas islas conocidas como las Casitérides que muchos han identificado como las islas de Britania e Irlanda, aunque existen muchas otras hipótesis distintas en este sentido.























Breogán es el nombre de un mítico rey celta de Galicia, según las tradiciones irlandesas recogidas en una compilación del siglo XI Lebor Gabála Érenn (el "Libro de Conquistas"), que narra las diversas invasiones que habría sufrido la isla.Según esta leyenda, el rey Breogán construyó en la ciudad de Brigantia, situada en la Península Ibérica, una torre de altura tal que sus hijos, Ith y Bile, podían ver una distante orilla verde desde su cima. La visión de esa lejana tierra los llevó hacia el norte hasta Irlanda, donde Ith sería asesinado. En venganza, los hijos de Mil, nieto de Breogán y sobrino de Ith, navegaron desde Brigantia a Irlanda y la conquistaron.Los monjes irlandeses del siglo XI que efectuaron la compilación relacionaron la Brigantia de Breogán con la ciudad galaica de Brigantium, la actual Betanzos. En el siglo XIX, el mito fue difundido por historiadores románticos gallegos, que llegaron incluso a identificar la torre de Breogán con la torre de Hércules de La Coruña (junto a la cual se ha erigido una estatua de Breogán). Del mismo modo, Breogán es representado como el padre mitológico del pueblo gallego (a veces, Galicia es descrita poéticamente como el "fogar" o "nazón de Breogán", como en Os Pinos, el himno gallego, basado en el poema homónimo de Eduardo Pondal).
(Wikipedia)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La Cueva de la Luna de Titulcia

Hoy me acerco a un lugar muy especial para mi, no ya sólo en cuanto a la cueva protagonista de esta entrada, sino en lo que al municipio de Titulcia se refiere.Este topónimo, como se puede comprobar, es uno de los dieciocho nombrados como carpetanos en el listado de Ptolomeo. Hoy en día se pone en duda si la Titulcia actual se corresponde con la Titulcia ptolemáica, pues algunas de las coordenadas dadas por el autor no corresponden con la población que hoy lleva su nombre. Lo que sí se conoce es su anterior topónimo, Bayona de Tajuña, que fue mandado sustituir, en tiempos de Fernando VII, por el actual de Titulcia -desde la Edad Media siempre se creyó que aquella población era la antigua Titulcia de Ptolomeo-, seguramente para no tener recuerdo alguno de la Bayona francesa, donde estuvo recluido, cada vez que abondonaba la corte madrileña camino del Palacio de Aranjuez.Sea o no la antigua Titulcia, lo que sí está documentado es que fue población en época neolítica, carpetana y romama; su ubicación en un cerro que domina la junta del valle del Jarama como el del Tajuña lo hacía muy idoneo para ser ocupado en tiempos antiguos donde se buscaba la defensa que podría proporcionar la propia orografía.

















Pero adentrándonos en la Cueva, esta fue descubierta en 1952 y es mucho lo que se habló y se escribió sobre ella en su momento, incluso existe una leyenda derivada de un hecho mitológico, se puede decir, del que se tiene constancia a través del manuscrito del Obispo Lorenzana sobre la diócesis de Alcalá de Henares, en la Casa de la Cultura de Toledo:

















El mes de enero de 1509 marchaba el Cardenal Cisneros en dirección a Cartagena para participar en la conquista de Orán. Al pasar por la villa de Bayona, por encima de la confluencia de los ríos Jarama y Tajuña, se le apareció una cruz en el aire. Esta aparición fue inmediatamente interpretada por el Cardenal en el mismo sentido que la aparición acaecida a Constantino el grande antes de la batalla de Milvio, como una premonición de su victoria.Algunos cronistas cuentan que la cruz fue vista durante varios días por la gente. Tras advertir el prodigio, el cardenal decidió edificar en ese mismo lugar un humilladero que posteriormente se convertiría en la ermita de Nuestra Señora de la Soledad.Algunas tradiciones esótericas afirman que Cisneros no sólo mando constuir el humilladero, sino que cerca del mismo mandó excavar secretamente una serie de galerias que cumpliesen determinadas proporciones, lo que conocemos como Cueva de la Luna.La tesis de Armando Rico, antiguo dueño del bar bajo el que está construida “la Cueva” y autor de una monografía sobre la misma, con más de 10.000 copias vendidas, es que nos encontramos ante una construcción esotérica subterránea, vinculada a los Templarios. Es interesante señalar, que ciertamente en la cueva de la luna aparece un sello templario.La Cueva de la Luna fue declarada monumento histórico artistico provincial en 1979 por lo que goza de cierta (poca) protección. En la declaración realizada, por Antonio Blanco Freijeiro se esboza una explicación más rigurosa a nivel histórico. Según Freijeriro, es posible que las galerías fuesen utilizadas épocas pasadas, aunque no demasiado antiguas, como centro de aprovisionamiento o almacén de conventos madrileños. En cuanto al sello templario, encontrado en su interior, una explicación plausible es que sea obra de algún grupo neotemplario decimonónico. En cualquier caso, creo que es un lugar insólito que bien merece una visita.
(castellae.blogspot.com)

lunes, 23 de noviembre de 2009

Altar rupestre y ara púnico en el castro de Alcabre

Junto al Museo del Mar de Vigo se encuentra el castro de Alcabre. En éste se da un hecho muy curioso, pues en el mismo se descubrió un ara ceremonial de características púnicas, lo cual supone un hallazgo poco común en una zona peninsular como es la noroccidental. En el mismo castro también encontramos una roca labrada al estilo de altares rupestres como el de Panoias o el mismo Ulaca, lo cual indica que pudo ser también una roca destinada a rituales sagrados.

















En la orilla del mar y junto al castro de Alcabre (hoy Museo del Mar, Vigo) se encuentra este afloramiento granítico con entalles en forma de escalera. Si fuesen los restos de un altar indígena, tendríamos una constatación de dos cultos paralelos, pues en el mismo castro de Alcabre se conserva parte de lo que se ha identificado como base de un altar púnico.
(celtiberia.net)

















En este lugar se halló una estructura cuadrangular con betilos (piedras levantadas ceremoniales) llena de cerámicas púnicas, sobre todo ánforas, formando un ara ceremonial dentro de un castro no romanizado. Y todo apunta a que habrá más sorpresas, ya que recientes excavaciones en Vigo sacaron a la luz elementos de gran interés para comprender las dinámicas comerciales de la época. De momento, el ara púnica de Alcabre no tiene una explicación clara, aunque no se podría descartar una relación directa con las tropas procedentes de Iberia que se alistaron con Cartago a la conquista de Roma.
(www.atlantico.net)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El Santuario ibero de la Luz

Hoy nos aproximamos al entorno de la capital murciana, a la pedanía de Santo Ángel, al paraje conocido como El Valle, una zona de monte y bosque mediterráneo donde encontramos lo que fue un antiguo templo ibero que más tarde, en época romana, rindió culto a las diosas Demeter y Perséfone. En las proximidades se encuentra el Santuario de la Fuensanta y los cimientos de una basílica paleocristiana, con lo que apreciamos la aculturación religiosa del paraje a lo largo de siglos y milenios.
















El templo íbero se construyó en el siglo IV a.C. El santuario se destruyó y se volvió a levantar en época romana, entre los siglos III y II a. C. para ser destruido de nuevo en el siglo I a.C. El paraje donde se alzaba eran tierras cultivadas por los frailes del eremitorio de La Luz y por ello removidas y aterrazadas desde el siglo XVII. Este yacimiento se encuentra en El Valle, al lado del Centro de Visitantes de La Luz y cerca del santuario de la Fuensanta.
(La Verdad de Murcia)


























Parque regional El Valle y Carrascoy

Es evidente que nos hallamos ante el contexto general de un santuario de culto de Las Diosas, a Deméter y a su hija Perséfone. Lo hallamos aquí, en el templo de época tardía como también está en la parte baja, en el Santuario, en donde hallamos los restos de los altares sacrificiales de los ss. IV y III a.C. con los restos de sacrificios de cerdos y de jabalíes, las astas de ciervos y las osamentas de ovicápidos así como las inhumaciones completas de lechones. Aquí, en la parte oriental del templo, tenemos la posible existencia del adytum o estancia reservada como subterráneo dedicado a la Inferna Dea (Perséfone, su hermana Hécate, la Dea Ataecina o Proserpina, según las ocasiones).
(Pedro Lillo Carpio)






















Exvoto encontrado en el Santuario ibero de la Luz

El Santuario de la Fuensanta, patrona de la ciudad -de Murcia- y de su huerta, está levantado sobre una antigua ermita medieval de la que trata un antiguo documento conservado en el Archivo Municipal de Murcia, y que está fechado en 19 de febrero de 1429.De dicha ermita, cuidaba uno de los tantos ermitaños que se habían alojado a lo largo de los tiempos en las oquedades naturales de la Sierra de la Fuensanta, y de las que aún quedan vestigios patentes como la 'Cueva de la Cómica', entre otras.Como podemos observar, la tradición religiosa de ese lugar es amplia, y más aún, si tenemos en cuenta que cerca del actual templo se ubica el 'Santuario Ibérico de la Luz', y lo que en tiempos fue la Basílica Paleocristiana de Algezares, de la cual solamente quedan los cimientos.
(pueblosespana.net)

martes, 17 de noviembre de 2009

El templo tartéssico de la Diosa Infernal

Hoy, guiados por el célebre Schulten, volvemos tras las huellas de Tartessos. A pesar de que la hipotética ciudad homónima de esta antigua civilización -si es que existió dicha urbe- no ha sido hallada ni por el propio Schulten en su momento, sí especula con la ubicación de un templo tartéssico, citado por Avieno en su Ora Marítima, situándolo sobre la colina donde hoy se asienta el Monasterio de Santa María de la Rábida. Si Schulten estaba en lo cierto, nos encontramos ante un caso más de vigente ubicación sacra ancestral de los que tanto nos gusta dar cuenta por aquí. Avieno cita la particularidad de la existencia de una cueva sagrada bajo el templo, morada de la divinidad, con lo que nos encontramos con un ejemplo más de sacralización de cuevas o grutas, tan propio desde tiempos muy pretéritos.
















Monasterio de Santa María de la Rábida

En el v. 241 -Ora Marítima de Avieno- cita el periplo un iugum (promontorío ) con un templo en una cueva, dedicado a la dea inferna (diosa infernal). El jugum es la colina de la Rábida de 40 metros de elevación, con el monasterio en donde Colon vivió antes de emprender su viaje. La palus erebea [laguna erebea], así llamada por la ciudad de Erbi (la edición príncipe dice palus etrephea) es el ancho estuario del río Tinto, que Estrabon describe también y califica de λίμνη [laguna].
(Tartessos: contribución a la historia más antigua de Occidente - Adolf Schulten)
















Puerto de Palos, en el río Tinto, de Evaristo Dominguez. Pintura donde el autor representó la partida de la expedicción de Colón. Al fondo se aprecia la representación de la colina donde se asienta el Monasterio de Santa María de la Rábida, lugar en el que Schulten situaba el templo tartéssico mencionado por Avieno.

El adytum ciego o penetral cavum es el subterráneo anexo al templo que resulta consubtancial en muchos cultos clásicos de tipo ctonio. Muestras de su existencia en la Península Ibérica las hallamos ya en la Ora Marítima de Avieno en varios pasajes, el más significativo de ellos es el que, al describir la costa onubense, dice: "...Después, nuevamente un cabo y el rico templo consagrado a la Diosa Infernal, con cueva en oculta oquedad y oscura cripta. Cerca hay una gran marisma, llamada Erebea. También se cuenta que estuvo primitivamente en estos lugares la ciudad de Herbí que, aniquilada por las tempestades de las guerras, ha dejado tan sólo su forma y su nombre a la comarca". Schulten, a este respecto, comenta que este Cabo de la Diosa Infernal, en el cual existió un santuario con una estancia subterránea para la divinidad, podría identificarse con la colina que hay junto al mar donde está emplazado actualmente el Monasterio de Santa María de la Rábida.
(Pedro Lillo Carpio)

lunes, 16 de noviembre de 2009

El Cerro de los Santos

En Montealegre del Castillo se halla uno de los yacimientos más importantes del mundo ibero, El Cerro de los Santos. Éste se encuentra a ocho kilómetros de lo que fue la población ibera de Elo -Llano de la Consolación-, lo cual indica que pudo ser su santuario, aunque es posible que también lo fuera para más poblamientos de la zona a modo de lugar de peregrinaje. Entre las cenizas de lo que fue este templo, se encontró una de las figuras más importantes del arte ibero, la Gran Dama Oferente.














Entre los iberos, las fuerzas superiores se comunican con los vivos a través de los antepasados y toman formas animales o humanas de dioses y diosas. Las representaciones aladas y el culto realizado en cuevas dan a entender que sitúan a sus dioses en la esfera celeste y en el mundo subterráneo. Existen espacios construidos para celebrar los cultos sagrados comunitarios. Su tipología se adapta a su emplazamiento, urbano o rural, y a la época de su construcción. En un primer momento son patios a cielo abierto y almacenes para las ofrendas y, más adelante, se construyen templos como El Cerro de los Santos.
(celtiberia.net)

La tribu ibera de los contesanos tuvo contactos comerciales con otros pueblos como los fenicios, egipcios, griegos y asirios. En esta época se levantó un templo íbero en el Cerro de los Santos como lugar de peregrinaje y centro espiritual.
El Cerro de los Santos estaba situado cerca de una ciudad llamada Ello (posteriormente Elo) cuyos restos se encuentran en el Llano de la Consolación. En la parte superior del cerro, con forma de planicie, se hallaba el templo, en su interior albergaba diversas esculturas.
En época de los romanos, al declarar Constantino I el Grande la religión cristiana como la oficial, el templo entró en declive hasta que en el año 399 Arcadio mandó destruir todos los templos gentiles de campos y ciudades. El templo del cerro de los santos fue quemado, habiendo quedado como huellas grandes masas de plomo derretido.
(Wikipedia)

viernes, 13 de noviembre de 2009

Trasmoz, el pueblo de las brujas

Hoy volvemos a las inmediaciones del Moncayo. Una montaña sagrada no es nada más ni nada menos que el epicentro de un entorno cargado de magia y ahí econtramos Trasmoz, una población que fue, seguramente, portadora de rituales del pasado. Su etiqueta brujeril nos puede servir de pista.

















Dice la tradición aragonesa que las brujas de todo el reino acudían a celebrar en el castillo de Trasmoz sus aquelarres. Es la aragonesa una tradición rica en recuerdos brujescos, porque también había otro lugar de encuentro en el condado de Ribagorza, en el Turbón, que todavía es llamado el Frontón de las Brujas. Pero son las de Trasmoz las que adquirieron fama en toda la Península, de la mano de Bécquer, quien, en sus largas estancias en la hospedería del monasterio -de Veruela-, recogió leyendas y dichos de la gente y escribió a propósito de las brujas una de sus mejores cartas, uno de sus escritos más desgarradores, en el que captó la esencia de una realidad sociológica mucho antes de que sesudos estudiosos del fenómeno brujeril pusieran su grano de arena en esta realidad que azotó al mundo occidental como reacción a la política exclusivista y unitaria de la Iglesia.
(Juan G. Atienza)
 
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