
Pero adentrándonos en la Cueva, esta fue descubierta en 1952 y es mucho lo que se habló y se escribió sobre ella en su momento, incluso existe una leyenda derivada de un hecho mitológico, se puede decir, del que se tiene constancia a través del manuscrito del Obispo Lorenzana sobre la diócesis de Alcalá de Henares, en la Casa de la Cultura de Toledo:

El mes de enero de 1509 marchaba el Cardenal Cisneros en dirección a Cartagena para participar en la conquista de Orán. Al pasar por la villa de Bayona, por encima de la confluencia de los ríos Jarama y Tajuña, se le apareció una cruz en el aire. Esta aparición fue inmediatamente interpretada por el Cardenal en el mismo sentido que la aparición acaecida a Constantino el grande antes de la batalla de Milvio, como una premonición de su victoria.Algunos cronistas cuentan que la cruz fue vista durante varios días por la gente. Tras advertir el prodigio, el cardenal decidió edificar en ese mismo lugar un humilladero que posteriormente se convertiría en la ermita de Nuestra Señora de la Soledad.Algunas tradiciones esótericas afirman que Cisneros no sólo mando constuir el humilladero, sino que cerca del mismo mandó excavar secretamente una serie de galerias que cumpliesen determinadas proporciones, lo que conocemos como Cueva de la Luna.La tesis de Armando Rico, antiguo dueño del bar bajo el que está construida “la Cueva” y autor de una monografía sobre la misma, con más de 10.000 copias vendidas, es que nos encontramos ante una construcción esotérica subterránea, vinculada a los Templarios. Es interesante señalar, que ciertamente en la cueva de la luna aparece un sello templario.La Cueva de la Luna fue declarada monumento histórico artistico provincial en 1979 por lo que goza de cierta (poca) protección. En la declaración realizada, por Antonio Blanco Freijeiro se esboza una explicación más rigurosa a nivel histórico. Según Freijeriro, es posible que las galerías fuesen utilizadas épocas pasadas, aunque no demasiado antiguas, como centro de aprovisionamiento o almacén de conventos madrileños. En cuanto al sello templario, encontrado en su interior, una explicación plausible es que sea obra de algún grupo neotemplario decimonónico. En cualquier caso, creo que es un lugar insólito que bien merece una visita.
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La tribu ibera de los contesanos tuvo contactos comerciales con otros pueblos como los fenicios, egipcios, griegos y asirios. En esta época se levantó un templo íbero en el Cerro de los Santos como lugar de peregrinaje y centro espiritual.

