viernes, 30 de octubre de 2009

Grabado del dios Lug en el Dolmen A Casota do Páramo

Hoy traemos la que dicen es otra representación del dios Lug. Ésta está grabada en el Dolmen A Casota do Páramo de A Barbanza, en Galicia. Naturalmente este grabado es muy posterior a la creación del monumento megalítico.

















Lug es el hijo de Cian y Eithne, también está emparentado con los Fomoré por su abuelo materno Balor, a quien mata con su honda, de conformidad con una profecía.
Al presentarse en la residencia del rey Nuada, en la ocasión de una fiesta, el portero le niega la entrada. Lug afirma que él puede ser útil, a lo que le responden con una negativa.
























De este modo se propone servirles para ser aceptado, por lo que así será sucesivamente carpintero, herrero, guerrero, y mago. En su calidad de jugador de ajedrez que es aceptado, disputa una partida con el rey, a quien vencerá. Esta partida es puramente simbólica ya que se trata de una justa intelectual a través de la cual, Lug toma el poder del mundo.
En posteriores relatos lo reencontraremos combatiendo al lado de su hijo Cúchulainn, en la invasión del Ulster por la reina Medb.

(Wikipedia)

miércoles, 28 de octubre de 2009

El Santuario de Lugus, Peñalba de Villastar

A muy pocos kilómetros de la ciudad de los famosos amantes, nos encontramos con un santuario celtíbero que fue consagrado a una de sus más importantes deidades, al dios Lug, también conocido y representado gráficamente como Lugh, Luc o Lugus. El grabado de una figura de tres cabezas, como el de Peñalba de Villastar, fue la forma más común de representación de este dios y así se vino repitiendo en todo el ámbito celta del occidente europeo, lo que nos indica su naturaleza de auténtico dios pancéltico.






















El dios céltico más difundido que se ha testimoniado en la región central y occidental de la Meseta norte es Lugus, teniendo en cuenta los epígrafes, que mencionan a esta divinidad en la Galia y también en la región lusitano-galaica.La más famosa inscripción alusiva a Lugus en el área que nos ocupa es la que descubrió Cabré grabada en la roca de una montaña cercana a Peñalba de Villastar, localidad que dista 8 km de Teruel. Su descubridor las consideró pertenecientes a tres épocas: ibéricas, ibero-romanas y latinas muy arcaicas. Esta montaña se halla junto al cauce del río Turia, elevándose a unos 100 del entorno (940 sobre 840 m de altitud en el cauce) y formando en su cima una gran planicie que descansa sobre el acantilado rocoso de 3 km de perímetro y alrededor de 20 m de altura que contiene las inscripciones y las representaciones iconográficas, a la que se puede acceder por un sendero que se prolonga a lo largo de dicho corte rocoso.
(Juan Carlos Olivares Pedreño)

martes, 27 de octubre de 2009

Cerro Almodóvar

Son muchos los lugares que han sido despojados de su verdadero significado por el ansia expansionista del ser humano. Esos mismos lugares, elegidos como sagrados por sus antepasados, sucumben ante el empuje de los nuevos tiempos. De esta forma millares y millares de personas que circulan cada día por autovías y anchas vías que rodean la gran urbe, dejan a un lado, sin inmutarse -lo cual es muy normal por su actual aspecto-, una serie de cerros que no pasaban nada desapercibidos en tiempos bastante más antiguos. En Madrid tenemos varios ejemplos, como el cerro de los Ángeles, el Cerrillo y nuestro protagonista de hoy, el cerro Almodóvar o cerro Gordo. Para el autor que hoy traemos a colación, Juan Ignacio Cuesta, era todo un cerro sagrado ya desde tiempos paleolíticos. La cercanía de la ermita de la virgen de la Torre -la patrona vallecana- continua otorgando sacralidad a estos parajes. Ya se sabe que las ermitas, en muchas ocasiones, pueden constituir una prueba o un indicio de la sacralidad ancestral de un lugar, pues en muchos casos éstas se sitúan en bosques, cerros y montes o junto a ríos o arroyos que fueron sacralizados en tiempos precristianos. Desde Madrid, cada que vez que tomemos dirección al oriente ibérico por la carretera de Valencia y a la altura de Santa Eugenia aparecerá a nuestra izquierda solitario y silencioso -abstraído de toda la aglomeración que le rodea- el cerro Almodóvar.

















A poca gente le llama la atención. Quizá porque está demasiado cerca, o porque pasa desapercibido de tanto verlo. Vigila la entrada de Madrid, llegando desde Valencia, lo que es lo mismo que decir del Mediterráneo, madre y cuna. Sin embargo es un espacio sagrado desde tiempos muy antiguos, como atestiguan recientes investigaciones.
Su silueta es característica. Como una de las columnas ciclópeas que custodian la gran ciudad, se hiergue orgullosa, aunque su aspecto es sencillo y austero, envuelta frecuentemente en el penacho de humo de la fábrica de sepiolita de su ladera este. Hoy día es zona frecuentada por deportistas y amantes de los magníficos atardeceres de Madrid, aunque pocos saben que es uno de los tres cerros testigos sagrados donde los pueblos de la antigüedad realizaron sus ofrendas al sol mortecino de la tarde, que dibuja los bellísimos e inolvidables atardeceres madrileños. Los tres forman una línea recta. Hacia Getafe, el orgulloso y controvertido Cerro de los Ángeles (un espacio sagrado mal utilizado, contaminado y triste en cierto modo). Más cerca el Cerrillo, un promontorio hendido por la huella de un avión derribado durante la Guerra Civil, pero museo abierto y desconocido de innumerables restos paleolíticos que desaparecerán inexorablemente bajo los cimientos de las casas de Valdecarros, tal y como hoy sucede con el propio cerro. Pero el más alto, abrupto e hirsuto, es sin duda el Almodóvar. En sus laderas, ya cegadas, estaban las cuevas de aquellos primeros habitantes de la ribera del Manzanares que crearon una cultura bajo los auspicios de la Osa Mayor (hoy día, sus siete estrellas son símbolo y bandera de la Comunidad de Madrid, tal y como propuso y consiguió el desaparecido periodista Santiago Amón).Vistas las laderas desde la ancha plataforma de su parte superior (un sudamericano diría que esun pequeño tepui o chapada), los caminos zigzaguean, dando la sensación de que estamos ante un santuario que conoció peregrinos, aunque en su cima nada queda a la vista que recuerde que fue un ara que quizá conoció sacrificios a desconocidas deidades, y desde luego al Sol. Sin embargo, todo el cerro lo fue. ¿Qué hacen sino en su parte superior muchos misteriosos objetos de sílex traidos de lejos? Posiblemente formaban parte de la utillería de los hombres que habitaron las cavernas talladas en las margas yesíferas de su base. Seguramente muchos de ellos proceden de la recientemente descubierta mina paleolítica aparecida en el paraje conocido como Casa Montero que, por cierto, obligó a desviar el trazado de la M-50. Primitivas fábricas de armas, para la guerra y para la caza.
















Madrid visto desde cerro Almodóvar con la sierra de Guadarrama de telón de fondo

Siendo adolescente, fue aquel lugar al que acudíamos desde la lejana zona del Retiro madrileño para vivir nuestras aventuras como boy-scouts. Al fin y al cabo, aunque pequeña, era una montaña. Lo que más nos gustaba era encontrar grandes bloques de vidrio coloreado que alguien, o había hecho, o había dejado allí. Todavía podían verse entonces multitud de cuevas que debieron practicarse en tiempos remotos como primeros habitáculos y que conservaban aún restos de la Guerra Civil. Por cierto, que en la ladera este, pueden verse las ruinas de trincheras y de un nido de ametralladoras, junto a un solado que debió servir para alguna pieza de artillería. Hasta hace poco tiempo era frecuente encontrar allí vainas y peines de los viejos y certeros fusiles Mauser. Pero no estaban solos. Como se ha dicho, por todas partes hay restos de útiles líticos, que ya entonces nos hicieron pensar en la posibilidad de un yacimiento paleolítico de cierta importancia.
(Juan Ignacio Cuesta)

lunes, 26 de octubre de 2009

El origen del camino de Santiago

Estamos ante una de las rutas sagradas -que también encierra connotaciones de poder en sus distintos periodos- más conocidas de todo Occidente. Pero tras la historia del santo se esconde un origen mucho más lejano de este camino que pocas veces cuentan y así, las distintas religiones y los distintos poderes políticos le han dotado de su propio y complejo cuerpo mitológico donde también se mezclan "herejías" como la de San Prisciliano, personaje al que muchos otorgan el verdadero papel protagonista de Compostela y que fue sustituido, para caer en el olvido, por la figura del apostol. Esto en cuanto al estudio del mito cristiano, pero, como se ha dicho, el camino hunde sus raíces mucho más atrás.

















Siguiendo el culto al “Ocaso del Sol”, (es decir, al Erebo), marchaban los peregrinos, obedeciendo la vieja tradición céltica del Ara solis, hacia el Nerio hasta llegar el cabo sagrado de Finisterre, para celebrar la muerte del Sol.
Finisterre, del latín Finis Terrae, alude al extremo más occidental de Europa y se encuentra en tres lugares concretos: Galicia, Cornualles y Bretaña, tres de los territorios mas propiamente célticos del continente.
(celtiberia.net)

Octavio Augusto establece el nacimiento del nuevo y monumental "Callis Ianus", el "Sendero de Jano", como consecuencia de la existencia previa de "peregrinaciones" hacia los lugares de culto indígenas en las fiestas principales, tales como el Lugnhasa del 1º de agosto.Octavio pone en marcha la configuración del "Sendero de Jano", como trayecto iniciático hasta Occidente, sirviéndose de las peregrinaciones celtas hasta los lugares del dios indígena Lugh y sin olvidar, que es el propio dios el dueño del camino, del "sendero de las estrellas", de la vía láctea que recibe el título celta de la "Cadena de Lugh". Así, desde las diferentes colonias romanas y ciudades indígenas, se establecen unos recorridos que permiten a los peregrinos la realización de este camino iniciático hasta Occidente. Desde el norte, el sur y el este del imperio estas rutas quedan dispuestas sobre las nuevas vías romanas, y conducen desde los diferentes territorios de Roma hasta enlazar en etapas determinadas con el "Callis Ianus", el Camino Principal y que recoge el "Tablero de la Oca".

















Dios Jano

Estas vías, tanto la príncipal como las secundarias, se establecieron bajo la protección directa de los Caballeros de la Orden Ecuestre. Ellos se encargaban directamente del buen estado de las comunicaciones entre los diferentes enclaves, del correcto acondicionamiento de los albergues que, para los caminantes, se establecieron en las rutas, y de salvaguardar de malhechores los recorridos.

El "Callis Ianus", o "Sendero de Jano", representaba hasta su final en el territorio virgen de la Callaecia, la vía iniciática de la tradición primordial. Su cometido era llevar a los hombres al lugar donde el dios Sol se oculta para pasar la noche; el lugar donde se encuentran los misterios del Cosmos y a donde debemos dirigirnos, todos los hombres, para alcanzar la justicia y la paz.
(eltablerodelaoca.blogspot.com)

miércoles, 21 de octubre de 2009

A la búsqueda del bosque sagrado del Moncayo

Hoy volvemos a las inmediaciones del Moncayo, montaña sagrada que ya fue protagonista por estos lares. Marcial nos habló de un supuesto bosque sagrado de los celtíberos en sus faldas, al estilo del bosque sagrado de los carnutos en las Galias -siendo su centro el lugar que ocupa la famosa catedral gótica de Chartres, según se dice-, y que no sólo fue sagrado para los carnutos sino para la casi totalidad de las etnias galas. Así, el del Moncayo, debió ser, según se especula, algo similar para las distintas etnias celtíberas, o al menos para los arévacos o etnias más cercanas ("no es de extrañar que este fuera el lugar de reunión druídica, no sólo de Numantinos, sino también de otros pueblos celtíberos próximos al Moncayo, o relativamente próximos, como Uxama, Tiermes o los pueblos celtíberos del actual Aragón". MGallo, celtiberia.net).
Este bosque fue conocido como el bosque de Burado, por lo que se piensa que en las inmediaciones de la localidad soriana de Beratón pudo estar el mismo.
















Paso de Beratón a las inmediaciones del Moncayo

Comparto la idea de que dicho bosque sagrado se encuentra, efectivamente, en Beratón, al pié del Moncayo. Conozco la zona, porque vivo cerca. Mi abuelo hablaba de que hace muchos años, en Beratón existía un bosque con unos árboles tan frondosos y tan tupidos, en las noches de tormenta se podía cobijar casi todo el ganado bajo un mismo árbol, y no se mojaba. Los de Beratón tenían en mucha estima tal bosque, de forma que estaba prohibidisimo cortar aquellos árboles bajo pena de una fuerte multa.
Me parece interesante el paraje nombrado por Aurin como "las patadas del diablo". Ese paraje, un páramo horadado por dolinas, se extiende hasta encontrar un pequeño valle de bajada en dirección a Purujosa, junto al borde de la Sierra de Tablado. El valle, lo culminan dos pequeñas elevaciones, y lo remata un espetacular barranco de 15 metros de altura. Pero cerca del centro del valle, las encinas y los robles se hacen esbeltos. Cuando llegamos a su centro geográfico, nos topamos de frente con un gran roble cuyas ramas reposan en parte sobre un gran muñón. Y debajo de este un gran cruz cruza todo el tronco. Cuando le damos la vuelta observamos que en otro de sus lados tiene otras dos cruces. El paraje es conocido en Beratón como "La cruz de los ladrones" ya que allí según cuenta la leyenda mataron a tres bandoleros en el siglo XIX , y es, quizás uno de los rincones más remotos de esta geografía. Creo que el roble sagrado en aquel paraje singular de Beratón lo dice casi todo...
Si continuamos barranco abajo empezamos a ver mostajos, fresnos y tejos...

(Lorenzo, celtiberia.net)

























El roble de "la cruz de los ladrones"
















El Moncayo visto desde el paraje conocido como Las Patadas del Diablo

Las primeras menciones a esta población -Beratón- se hallan en los epígramas de Marcial que hacen referencia al "bosque de Burado", ubicado en las faldas del "Mons canus", el Moncayo.
(Wikipedia)

martes, 20 de octubre de 2009

El dolmen de Pedra gentil, Vallgorguina

Alrededor de estos prehistóricos santuarios son muchas las leyendas creadas porque muchos son los cultos practicados durante siglos sobre sus piedras y en los parajes dónde éstos se ubican. Aquí tenemos un ejemplo más en el dolmen de Vallgorguina, ubicado muy cerca de otro lugar sagrado del que esperamos dar cuenta por aquí algún día, la montaña de Montserrat.

















A pocos kilómetros del bosque de Orrius, entre Arenys de Mar y Sant Celoni, está el pueblo de Vallgorguina, nombre que viene a significar "Valle de las brujas". Pues bien, a unos veinticinco kilómetros a pie en dirección Sant Celoni encontraremos un dolmen llamado "Pedra gentil", conocido por su buen estado de conservación y por las tradiciones mágicas que encierra. En él se han celebrado reuniones brujeriles y ofrendas para la fecundidad de las mujeres. En el emplazamiento originario (actualmente ha sido desplazado a otro lugar) existían unas piedras con inscripciones que, según algunas personas, correspondían a un alfabeto elaborado por las brujas.Sorprende el hecho de que a tan sólo diez minutos de la "Pedra gentil" está la ermita de Santa Eulalia de Tapioles, cuyo cementerio ha sido profanado en varias ocasiones, además de haber sido escenario -defienden los expertos- de rituales de carácter satánico.
(Guía de la España Encantada)

lunes, 19 de octubre de 2009

Monte Larauco, un dios en sí mismo

Nos encontramos ante otra montaña ibérica sagrada, en el norte de Portugal. Una montaña que fue interpretada, en tiempos pretéritos, por la población local como un dios en sí mismo, según nos cuenta Rodríguez Colmenero. Este dios, el dios Larauco o Larouco, es identificado con el Júpiter romano o cualquiera de los dioses principales del panteón indoeuropeo.

















En los documentos epigráficos que se refieren a determinados montes, éstos unas veces son considerados como moradas de la divinidad; y otros como divinidad en sí mismos; pues para referirse a ellos se usan las mismas fórmulas o tratamientos que se le dan a los dioses. Muy especialmente en el Larouco ocurre la segunda posibilidad. Referidos a él se conocen tres ex-votos; dos erigidos contemplando la montaña desde el Sur (Chaves y Vilar de Perdices) y uno desde el Norte (Baltar, Ourense).
(jlgalovart.blogspot.com)
 
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