jueves, 15 de octubre de 2009

San Pantaleón de Losa

Hoy nos acercamos a San Pantaleón de Losa, localidad encuadrada en la comarca de las Merindades, donde una ermita románica se mezcla con un antiguo castro celtibérico y con una leyenda medieval.

















La toponimia y el paisaje contribuyen poderosamente a la aparición de leyendas relacionadas con la ermita. Destaca la narrada por un peregrino inglés del siglo XII. Éste, al pasar por Losa se enteraría del milagro de la licuación de la sangre del santo y su imaginación haría el resto: El Ciclo Artúrico llevado a otro tiempo y otro lugar. La sangre sería la contenida en el Santo Grial (no muy lejos de aquí encontramos un pueblecito llamado Criales). El hecho de que la ermita se encuentre enclavada dentro del recinto de un castro de la Edad del Hierro (cultura de origen céltico) otorga a esta leyenda culta un cierto halo mágico y la entronca con las primitivas sagas bretonas.
(Silberius, celtiberia.net)

















Durante la época de las cruzadas la tradición situaba el Santo Grial en Mont-Salvat, en el norte de España, la actual Sierra Salvada que cierra por el norte el Valle de Losa. Tres posibles emplazamientos: San Pantaleón de Losa, Vallejo y Santa María de Siones.

"«… A tan sólo cinco kilómetros de esta enigmática ermita se encuentra el pequeño pueblo de Criales de Losa, cuyo nombre evoca la raíz «grial». Se asegura que, en tiempos pretéritos, el lugar se llamó "Griales", si bien no existe constancia documental. De cualquier forma, no deja de ser sorprendente la cercanía geográfica de una sierra, la Salvada, y un pueblo, Criales, que aluden tan directamente a la leyenda del Cáliz Santo. No hay en toda la geografía española ningún otro pueblo o lugar que acumule nombres tan sugerentes. »."
(Wikipedia)

martes, 13 de octubre de 2009

Amboto, la morada de Mari

Una vez más nos encontramos con una atrocidad cometida en nombre del catolicismo, el "ajusticiamiento" en la hoguera de un grupo de personas que simplemente eran herederas de un culto ancestral, en este caso en el monte de Amboto, la morada de Mari, una diosa que formaba parte del panteón mitológico vasco.
Dicho esto, hay que añadir que nos encontramos en un lugar de soberbio paisaje. Uno de los que, afortunadamente, tanto abundan en esta Península.

















Amboto (Anboto en euskera) es un monte de Vizcaya, País Vasco (España), de 1.331 msnm. Es uno de los montes más relevantes del País Vasco, no solo por su importancia geográfica, sino también por su importancia cultural. En él la mitología vasca fija la morada principal de la dama de Anboto, Mari, convirtiéndolo en un monte cuasi sagrado. Es la mayor altitud de la Sierra de Amboto o montes del Duranguesado, conocidos también como "La pequeña Suiza", que forman parte del Parque Natural de Urkiola. Es una inmensa mole de caliza arrecifal muy compacta y de color gris claro, que contiene restos de corales coloniales masivos y grandes conchas de rudicos y ostreicos. Amboto ha estado siempre envuelto en la magia y en la mitología. No en vano, en una cueva cercana a su cumbre, en la pared rocosa y acantilada de su parte este, nos cuenta la leyenda que tiene su morada principal Mari, la Dama de Amboto, y dicen que se le suele ver en la boca de la cueva, los días de buen tiempo, peinando su bonita cabellera rubia con un peine de oro, al sol. No es raro tampoco el verla pasar algunas noches como una gran bola de fuego sobre el cielo de Amboto, hacia otros lugares del País Vasco donde posee morada o al cercano Oiz. Dependiendo de donde se encuentre, habrá buen o mal tiempo.a más de 1.000 m de altitud se abre la boca de la cueva Marriurrika Kobiea, en la que la mitología ha ubicado la morada principal de Mari. Una boca amplia en altura, que mediante un pequeño pasillo nos conduce a una sala bien iluminada por una ventana que se abre, directamente, al acantilado.

















Representación de la diosa Mari

Una muestra de la influencia mitológica de esta montaña nos la da el texto del Arcediano don Pedro Fernández de Villegas, que escribió sobre 1510 lo siguiente:

... y en las montañas y provincias de Vizcaya, de otros que llaman de la sierra de Amboto que tenían diabólicos errores.../ En los cuales tratos también se entremeten, y mucho, unas falsas mujeres hechiceras que llamamos brujas y sorguiñas, las cuales hacen hechizos y maldades, tienen sus pláticas y tratos con los demonios.../. En los procesos que se hicieron contra aquellos de la sierra de Amboto, se dice y confiesa por muchas personas haber visto al diablo y hablándole, a veces en figura de cabrón, otras veces en figura de mulo grande y hermoso.../ y dicen éstas que se reconciliaron y confesaron su error, que si algunas veces aparecía el diablo en figura de hombre, siempre traía alguna señal que demostraba su maldad, como un cuerno en la cabeza o en la frente, o algunos dientes de fuera que se salían fuera de la boca, o cosa semejante.


La influencia de estas creencias en los procesos inquisitoriales practicados en Durango en 1500 por herejía, en los que fueron condenadas a la hoguera diez mujeres, conocidas como las durangas, y un hombre (y quemados los huesos de otras seis fallecidas) fueron relevantes.
(Wikipedia)

jueves, 8 de octubre de 2009

Ermita-Santuario-Yacimiento Arqueológico de Nuestra Señora de Oreto y Zuqueca

Hoy nos acercamos a ese territorio conocido -e inmortalizado en la literatura universal-, cómo La Mancha. En concreto nos acercamos a la comarca de Campo de Calatrava, al municipio de Granátula de Calatrava.
El lugar es un ejemplo más de ese sincretismo religioso, que tanto gusta por aquí, y que no engloba únicamente restos cristiano-medievales, ni restos paleocristianos romano-visigóticos, sino, además, restos de origen íbero, como ha quedado atestiguado en el propio nombre del santuario. La palabra Oreto nos trae el recuerdo de esa etnia ibera de los oretanos, oriunda de estos parajes ya próximos a Sierra Morena, el hábitat natural de esta etnia. No obstante, según afirman los autores, oretano, a parte de provenir de la que dicen fue su capital, Oretum, significaba 'montañés' en su dialecto ibero. Ya fueron protagonistas por aquí cuando trajimos a colación el santuario oretano de Collado de los Jardines, en plena Sierra Morena, en Despeñaperros. Por tanto nos encontramos con un lugar sacro de más de dos milenios, cómo mínimo, a sus espaldas.

















El conjunto religioso, que hoy se conoce como Santuario de la Virgen de Oreto y Zuqueca, comprende diferentes edificios que, sobre las ruinas de construcciones de época tardorromana y visigoda de Oreto y Zuqueca, comenzaron a reconstruirse a partir de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, dando lugar a lo que hoy conocemos como Ermita propiamente dicha, casa-hospedería de los antiguos santeros y una casa dedicada en la actualidad a almacén de aperos.
(turismocastillalamancha.com)


















El yacimiento arqueológico de Oreto y Zuqueca es un enclave con restos pertenecientes a diferentes épocas, fundamentalmente ibérica, romana, visigoda y árabe.
El yacimiento se enmarca en Granátula de Calatrava, una localidad perteneciente a la Provincia de Ciudad Real. En concreto, se halla a aproximadamente 5 kilómetros al sur de la localidad, a tan solo 100 metros del río Jabalón.
Las excavaciones arqueológicas del yacimiento comienzan en el año 1996. Algunas estructuras ya eran visibles, como la Ermita, y al ir a realizar unas obras de cara a consolidarla y mejorar su conservación se hallaron restos romanos -de entre los que destaca una pila bautismal paleocristiana del siglo IV- y una necrópolis visigoda.

(Wikipedia)

miércoles, 7 de octubre de 2009

San Saturio, San Polo y San Juan de Duero, Soria.

Hoy volvemos a uno de los territorios más despoblados, no sólo de la Península Ibérica, sino de toda Europa, la provincia de Soria. En concreto a su capital, aquélla que guarda muy mágicos rincones a la ribera del mítico Duero.
















San Saturio al fondo


A unos 3 km de la orilla derecha del Duero está la ermita de San Saturio. Para acceder a ella hay que recorrer todo un paseo, sin duda de los más evocadores y sugestivos de España, puesto que era el lugar de tránsito habitual de D. Antonio Machado. Bajo los árboles del camino existen unos bancos muy curiosos porque en realidad no son tales, sino tapas o laudas de sepulturas cónicas clavadas en el suelo.
Toda Soria es un asentimiento de adoración a la divinidad de nuestros antepasados, una divinidad innombrable, aunque posiblemente la llamasen Lug. Todo aquello es un laberinto iniciático donde se venera a un tótem, prácticamente jacobeo, porque es la ejemplificación de Saturno en un busto.
















San Polo


A poco de salir, a unos 400 m se llega al monasterio de San Polo. Ésta fue una hacienda templaria. Algo más allá, San Juan de Duero, uno de los emplazamientos mágicos más importantes de España, porque el sincretismo es ya, si me permiten el término, de un impacto brutal. Es un patio con la mitad de la arcada mudéjar y la otra mitad románica. Los dos Juanes limitan por un lado con el propio río Duero, el padre, y detrás el monte de las ánimas. Bécquer no se inventa nada al llegar a Soria, escucha las tradiciones de los sorianos de su momento, del mismo modo que en Granada, Washington Irving escucha y refleja las tradiciones ya existentes. Los "Cuentos de la Alhambra" no son invenciones, sino un seguimiento literario de las tradiciones iniciáticas del lugar.
(www.editorial-na.com)
















San Juan de Duero

martes, 6 de octubre de 2009

Los Mallos de Riglos

Hoy los protagonistas son estas formaciones rocosas conocidas como mallos, allá por tierras aragonesas, en concreto Los Mallos de la localidad oscense de Riglos. Sus formaciones son tan impactantes, que no sería de extrañar que hubieren sido objeto de culto por parte de antiguos oriundos de aquellos parajes, pues leyendas en las que se demoniza a ciertos moradores de ciertos lugares casi siempre suponen un importante indicio para llegar a dicha conclusión. De todas formas, también hay que citar una leyenda bastante más simpática, la de Pedro el Saltamontes, que como si de un premiado más en un importante sorteo de lotería fuera, partió con el botín a darse la gran vida.

















Una leyenda cuenta que anteriormente había en los Mallos de Riglos una aldea, Foz de Escalete, en la que vivía una anciana bruja gigantesca. Su aspecto y tamaño atemorizaban a los aldeanos y cansada de esto, levantó las inmensas rocas y allí se escondió de todos.
(Wikipedia)

Durante la oscura Edad Media los mallos, cuenta la leyenda que fueron habitados por seres malignos que protegían las formaciones rocosas y sus privilegiadas perspectivas. En ese tiempo Riglos fue el efímero Reino de los Mallos, cuando a su muerte Pedro I dejó en herencia a su esposa doña Berta Cruz el único paisaje que podía compararse a su belleza. Poco después Alfonso I el Batallador recuperó los territorios para el Reino de Aragón.

















Famosa es también la leyenda que gira en torno a estos riscos, de Pedro el Saltamontes, que apostó con los vecinos que podía saltar desde el Pisón, el mallo más alto de Riglos, al suelo sin sufrir daño alguno. Sólo puso como condición que los espectadores se alejaran del lugar de caída para verle mejor. Nada más saltar corrió con su mujer y el dinero de la apuesta en dirección contraria y nunca más se supo de él.
(www.caiaragon.com)

lunes, 5 de octubre de 2009

Cueva de los Murciélagos, Albuñol.

En esta cueva andaluza, lugar de reposo -como otras tantas- de los únicos mamíferos voladores, se halló un enterramiento muy peculiar de época neolítica. Distintos esqueletos fueron encontrados entre semillas de adormidera, lo que plantea, como en otros enterramientos de este tipo, la hipótesis del uso de drogas en ciertos rituales del hombre prehistórico.
















Sierras en los alrededores de Albuñol, Granada, donde se encuentra la Cueva de los Murciélagos.

El consumo de drogas en Europa es una práctica muy antigua que a la vista de ciertas evidencias habría que remontar a la Prehistoria. Se han recuperado restos arqueobotánicos de vegetales psicoactivos en varios yacimientos arqueológicos, se ha podido detectar la presencia de alcaloides de drogas en artefactos prehistóricos y sus metabolitos en huesos humanos, y varias representaciones artísticas de carácter ritual incluyen imágenes de drogas vegetales entre sus diseños. Todo ello nos lleva a pensar que las comunidades prehistóricas de Europa hicieron uso de drogas y a situar su consumo en un contexto ritual a la vista de la recurrente presencia de estas sustancias en tumbas y lugares ceremoniales.

A mediados del siglo XIX un grupo de mineros descubrieron la entrada a una gruta en la localidad granadina de Albuñol y decidieron explorar su interior. Cual no sería su sorpresa cuando se toparon con varias decenas de cadáveres cuidadosamente dispuestos que habían sido depositados allí mucho tiempo atrás, como permitía sospechar la apariencia antigua de las ofrendas funerarias colocadas junto a los cuerpos.












Enterramiento neolítico en la Cueva de los Murciélagos

Los pormenores del descubrimiento de esta cavidad, conocida como Cueva de los Murciélagos, aparecen recogidos en la obra Antigüedades Prehistóricas de Andalucía (Góngora 1868) donde se nos informa que entre las piezas de ajuar fúnebre se recuperaron, a modo de símbolo del sueño o de la muerte, un gran número de cápsulas y semillas de adormidera (Papaver somniferum), planta de la que se extrae el opio, aunque no es posible precisar si aquellas gentes hicieron uso de sus propiedades narcóticas. Gracias al estudio tipológico de los materiales y del análisis de ciertas muestras con la técnica del Carbono 14 puede atribuirse ese hallazgo al Neolítico y fecharse entre mediados del VI y finales del IV milenio AC.
(Elisa Guerra Doce, Doctora en Prehistoria de la Universidad de Reading)

martes, 29 de septiembre de 2009

Noja y Noé

Hoy, de Cantabria, traemos una leyenda, que aparentemente no tiene nada de real, al menos en cuanto a su forma bíblica, y que seguramente tampoco tiene que ver con el origen etimológico del topónimo de Noja, pero que puede que oculte algún otro elemento que la ortodoxia aún no ha sido capaz de descifrar.

















La playa, en la bajamar, está erizada de peñascos negros que se meten mar adentro formando una especie de barrera natural protectora. Pero no es la playa misma la que nos va a mostrar algo, sino la leyenda noética que se cuenta de ella. Aquí fue otro lugar donde desembarcó, según el mito popular, el patriarca Noé después del Diluvio Universal. Por eso Noja tomó de él su nombre. Dicen que por aquí plantó su primera viña y se emborrachó.
Como ya hemos tenido ocasión de ver en el caso gallego de Noya, la tradición noética coincide con centros mágicos de arraigada mítica popular y de características prodigiosas que vienen, muy a menudo, desde la prehistoria. Aquí podemos comprobar, si queremos, que absolutamente todos los santuarios prehistóricos de esta provincia tan rica en hallazgos se encuentran, en cierta manera, en torno a este preciso lugar. Y todavía hay más: el mito del vino tiene también su razón palpable, ya que ese lugar de Limpias por el que hemos pasado anteriormente -muy cercano a estas playas- fue llamado en su día "la Rioja de la Montaña" porque, según se decía, sus caldos eran comparables a los mejores que se dan en la Península. Por desgracia, una epidemia acabó con las vides noéticas y hoy no queda de ellas más que el recuerdo de una leyenda que pudo tener sus visos de verdad remotísima.
Hay todavía otro rasgo curioso en este lugar de Noja, emparentado con la leyenda, aunque en apariencia nada tenga que ver con ella. Noja fue sede y cuna de una familia muy importante de Cantabria, la de los Velasco -uno de sus miembros fue virrey y condestable de Castilla-, cuyo origen les hace descender de remotos invasores normandos que se asentaron en estas tierras. Lo coincidente de este hecho es que, si vamos revisando el mapa de las invasiones normandas de los primeros tiempos de la Edad Media, comprobaremos sin esfuerzo que los puntos preferentes de desembarco coincidían también -en Galicia como en Portugal o en Andalucía- con esos lugares en los que se daba de modo particularmente verosímil el mito del desembarco remoto de Noé y, en consecuencia, las bases de una tradición cultural noética aferrada tanto al pueblo como a los ocultistas heterodoxos.
(Juan G. Atienza)
 
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